Tierra de los Cosacos en Italia del Norte

Uno de los episodios más insólitos de la Segunda Guerra Mundial fue la creación de un Estado Cosaco en Italia bautizado como “Cossackia” entre 1944 y 1945. Estas tierras de los Alpes que fueron cedidas por la República de Saló al pueblo cosaco a costa de la expulsión de los nativos italianos, respondió a la necesidad de alojar a los miles de refugiados procedentes de Rusia como consecuencia de su entusiasta colaboración con el Tercer Reich.

Preludio

Cuando el Eje inició la “Operación Barbarroja” contra la Unión Soviética en 1941 y comenzó la invasión del Cáucaso durante la “Operación Edelweiss” en 1942, miles fueron los cosacos de las Tribus del Don, Volga, Kubán, Terek y Ural que recibieron a los soldados del Ejército Alemán (Wehrmacht) como libertadores e incluso optaron por colaborar con ellos debido al recuerdo de la “Descosaquización” que entre 1917 y 1922 la Rusia Bolchevique de Vladimir Lenin había llevado a cabo asesinando medio millón de personas de etnia cosaca. Así fue como el Tercer Reich inauguró una oficina para los cosacos en Berlín y abrió una serie de canales de diálogo con el “Atamán” Piort Nikolajewitsch Pawlow de la Tribu del Don, con el “Atamán” Andre I Grigorovich Shkuro de la Tribu del Kubán y con el coronel Lazare Bitscherakow de la Tribu del Terek. Sin embargo sería el propio Adolf Hitler en calidad de Führer, quién el 10 de Noviembre de 1942, anunció un futuro “Estado Cosaco” e incluso concedió a las tribus la autonomía de la región de Poltava en Ucrania.

Con la derrota del Eje en la Batalla de Stalingrado a inicios de 1943, el Ejército Rojo que ascendía desde el Cáucaso y que acababa de combatir contra una unidad bautizada con el nombre de Escuadrón de Caballería Cosaco que defendió sus aldeas “stanitsas” bajo del mando del teniente Iván Kononow, reconquistó las tierras de los Ríos Don, Kubán, Volga y Terek. La tragedia que tal cosa supuso para las tribus que habitaban aquellas regiones forzó a millares de cosacos y sus familias a abandonar su patria e iniciar un éxodo sobre Ucrania que les llevó primero a Novorossosk, luego a Kamenets-Podolski y finalmente a Bielorrúsia.

Sobre Bielorrúsia los cosacos se asentaron en los campos de refugiados de Novogurdki y Baranovichi, donde establecieron una especie de “Estado Autónomo Cosaco” que abarcó una porción de terreno de dieciséis pueblos y aldeas. Al frente del “Atamán” Piort Pawlow (posteriormente sustituido por el “Atamán” Timofey Domanow tras su muerte en un atentado por partisanos rusos), los cosacos adquirieron propiedades y campos cultivables para la subsistencia, construyeron infraestructuras públicas como iglesias y centros de cultura, y además erigieron sus propias fuerzas armadas en forma del XV Cuerpo SS de Caballería Cosaco que se batió primero en la URSS y luego en los Balcanes, en cuyas filas también se alistaron minorías cosacas procedentes de países extranjeros como Bulgaria, Croacia, Serbia y la Francia de Vichy.

“Cossackia”

Al producirse el colapso del Eje en el Frente Oriental, los cosacos que residían Bielorrúsia hubieron de emprender la huida de nuevo hacia Polonia en busca de refugio. Sería entonces cuando Benito Mussolini desde Italia, que en aquellos momento ostentaba el título de Duce en la República de Saló, ofreció al pueblo cosaco una serie de tierras en los Alpes con las que poner en marcha el proyecto del “Estado Cosaco”.

Mapa de la Tierra de los Cosacos en Italia del Norte. El punto rojo indica la ubicación de “Cossackia”.

Oficialmente en Marzo de 1944 fue fundada la Tierra de los Cosacos en Italia del Norte (“Kosakeland in Nord Italien” o “Cossackia”). Se trataba de un triángulo comprendido entre Alesso, Cavazzo y Tomezzo ubicado en la región de Alessa, concretamente en una zona montañosa de Carnia sobre los Alpes que colindaba cerca de la frontera con Eslovenia. Bajo el nombre de “Operación Atamán”, un total de 35.000 cosacos entre los que hubo 20.000 combatientes y 15.000 civiles, así como una caravana de 15.000 caballos y 50 camellos, abandonaron Polonia para asentarse el 12 de Julio de 1944 en “Cosacckia”, cuya capital fue establecida en Cavazzo.

La existencia de “Cossackia” chocó frontalmente con la presencia de una mayoritaria población italiana porque desde el mismo instante de su fundación, los cosacos llevaron a cabo una política de “desestalianización” expulsando primeramente a todos los ciudadanos latinos y posteriormente sustituyendo el nombre a las ciudades como sucedió con Alesso rebautizada como Novocerkassk o con Cavazzo con la denominación de Krasnodar, siendo esta última la más habitada con un total de 8.026 colonos eslavos, seguida por Carnia Meridional con 1.649, Gorizia con 500 o Avasinis, Branbins y Osoppo con varios centenares. Así fue como poco a poco los cosacos construyeron un “micro-estado” liderado por el “Atamán” Timofey Domanow, estableciendo sus explotaciones agrícolas y construyendo sus propias escuelas, iglesias ortodoxas, centros culturales, un banco y un hospital con un equipo sanitario de cuatro médicos. De igual forma se erigieron unas fuerzas armadas conocidas como el Ejército Cosaco de Italia que incluyeron acuartelamientos en Tolomezzo, Val Tagliamento y Nimis, así como un Estado Mayor en Gemina del Friuli, una Escuela de Guerra en Amaro y una Escuela de Oficiales-Cadetes en Chialina. Incluso “Cossackia” contó con un Ministerio de Asuntos Exteriores representado por una embajada en Berlín que dirigieron los “Atamanes” Vyachislav Naumenko, Nikolaij Kulakow y Piotr Krasnow.

Cosacos en Italia.

Inicialmente la vida en “Cossackia” transcurrió con tranquilidad porque sus habitantes cosacos se dedicaron a cultivar la tierra o entrenar en el arte ecuestre montando a caballo. Por desgracia todo cambió a raíz de los malos tratos dispensados a la población civil italiana porque pronto los cosacos se convirtieron en objetivos de los partisanos comunistas, exactamente igual que de la aviación de Estados Unidos y Gran Bretaña que les apoyaba desde el aire. Por ejemplo en Ovaro un atentado bomba de los guerrilleros italianos acabó con la vida de 100 cosacos; mientras que el 22 de Noviembre de 1944 aviones anglo-estadounidenses bombardearon la ciudad de Ossopo matando a otros 200 y también 200 de sus caballos. De hecho a esta serie de amenazas pronto se sumó la vecina Yugoslavia de Josip Tito en cuanto los partisanos titistas de la vecina Eslovenia realizaron algunas acciones de saqueo en las aldeas limítrofes de “Cossackia”.

Disolución

Cuando el 29 de Abril de 1945 se anunció la rendición incondicional del Eje en Italia, inmediatamente los habitantes de “Cossackia” iniciaron la evacuación de su nueva y efímera patria. Así fue como los combatientes cosacos, acompañados de sus familias y animales de carga, atravesaron la Cordillera de los Alpes bajo unas condiciones climatológicas de nieve, ataques de guerrilleros e incursiones de la aviación enemiga. Entre los incidentes que tuvieron lugar durante este éxodo estuvo un atentado con bomba en Chialina que mató a 42 cosacos, lo que llevó a una dura represalia por parte de estos tras ejecutar a 26 partisanos que acababan de hacer prisioneros.

El 7 de Mayo de 1945 el Ejército Cosaco de Italia y todos los habitantes de la recién disuelta “Cossackia”, cruzaron la frontera con Austria a través del Paso de Plöcken y el Valle de Drava, hasta rendirse al Ejército Británico entre las localidades de Mauthen y Koetschach. Inmediatamente tanto militares como civiles fueron internados en los campos de prisioneros de Lienz, Oberdrauburg y Peggetz; sin saber que Reino Unido acababa de firmar los Acuerdos de Yalta con la Unión Soviética, los cuales estipulaban la extradición inmediata a Rusia de todos los cosacos que hubiesen depuesto las armas ante los Aliados Occidentales dentro del marco de la “Operación Keelhaul”. Fue entonces cuando las tropas del Ejército Británico irrumpieron violentamente en los campamentos cosacos, arrestando a los combatientes que no se esperaban una respuesta como aquella, e incluso matando a todos los que ofrecieron resistencia empleando tanques y asaltos a la bayoneta. Una vez concluidas las redadas, en Junio de 1945 los últimos cosacos fueron entregados a la URSS, donde muchos fueron ejecutados por la Policía Estatal (NKVD) y otros miles deportados a los gulags de Siberia.

La trágica desaparición de “Cossackia” al menos no implicó la extinción del pueblo cosaco porque tras la muerte de Iósif Stalin en 1953, el Presidente Nikita Jruschov concedió una amnistía a todos los prisioneros y puso a los cosacos supervivientes en libertad. De hecho al producirse la caída del comunismo en 1991, la República de Rusia restituyó a los cosacos en sus “oblast” o respectivas zonas autónomas de pasto, además de conceder a la Caballería Cosaca el título honorífico de cuerpo de élite del Ejército Ruso.

 

Bibliografía:

-Eduardo de Mesa Gallego, Cosacos en Italia 1944-1945, Revista Serga Nº9 (2001), p.42-54