Nacionalismo Ucraniano

El nacionalismo de Ucrania fue uno de los grandes colaboracionistas del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial en el Frente del Este. A pesar de que Alemania se equivocó totalmente a la hora de aplicar sobre el territorio ucraniano su programa de colonización del “espacio vital” o “Lebensraum”, laminando un potencial socio a su favor que podría haber cambiado el curso de la contienda para el Eje, aún así y contra todo lo esperado decenas de miles de ucranianos trabajaron y combatieron para los alemanes entre los años 1941 y 1945.

Preludio

Ucrania fue el mayor territorio eslavo después de Rusia, fundado en forma del Ducado de Kíev por Vladimir el Grande y Yaroslav el Sabio en el siglo X. A pesar de ser la primera potencia eslava durante casi trescientos años, entró decadencia a partir del siglo XIII por las continuas agresiones del exterior por parte del Gran Ducado de Polonia al oeste, del Gran Ducado de Lituania al norte, del Imperio Mongol al este y del Imperio Otomano al sur, los cuales conformaron un territorio heterogéneo con el nacimiento de los cosacos en el Río Don, los tártaros en Crimea y los polaco-lituanos en Galitzia. De hecho la denominación histórica del país en lengua lituana que era “U Krain” significa “Frontera” para determinar la demarcación entre Asia y Europa.

Bandera de Ucrania.

Como el Ducado de Kíev fue incapaz de contener tantas invasiones en el siglo XVII se acogió a la protección del Ducado de Moscú tras la firma del Tratado de Pereyoslav en 1654. Sin embargo el acuerdo estuvo contaminado desde el principio porque los ucranianos se convirtieron en vasallos de Rusia, siendo el primer noble en rebelarse el “Hetman” Iván Mazepa que se sublevó en favor de la Suecia del Rey Carlos XII, por lo menos hasta que la coalición fue derrotada en la Batalla de Poltava de 1709, siendo desde ese instante todo el territorio ucraniano anexionado por el Imperio Ruso en 1713.

Entre los siglos XVIII y XIX la región de Ucrania sufrió un proceso de “rusificación” al eliminarse cualquier vestigio de soberanía y prohibirse la lengua ucraniana escrita; sin contar con que la provincia de Galitzia pasó a formar parte del Imperio Austro-Húngaro, aunque por lo menos bajo éste última potencia gozaron de una autonomía más amplia gracias al proceso integrador del Emperador Francisco José I. Como consecuencia del trituramiento de todo el territorio ucranianos, surgieron algunos movimientos independentistas como la Hermandad de Cirilio y Metodio fundada por el poeta y pintor Taras Shevchenko o el Partido Obrero Social-Democráta Ucraniano, además de otras iniciativas nacionales impulsadas desde el mundo de la cultura por el escritor Ivan Franko o los historiadores Nikolai Kostomarov y Mykhailo Hrushevsky. Incluso se propuso el proyecto de una “Gran Ucrania”, cuyo espacio vital habitado por minorías ucranianas comprendería las tierras del Río Don, la Península del Kubán en el Cáucaso y Bukovina en Rumanía. El auge y expansión de tales organizaciones conllevaron a que ya en el siglo XX, justo tras la crisis del acorazado Potemkin en Odessa durante la Revolución de 1905, se legalizase el idioma ucraniano y se aceptaran miembros de dicha nacionalidad en el Parlamento (Duma).

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, el Imperio Austro-Húngaro se aprovechó del nacionalismo ucraniano en contra de Rusia y concedió más autonomía a Galitzia, fundando la Liga de Liberación Ucraniana en Lvov y levantando una unidad de 2.500 voluntarios bautizada como los Fusileros Ucranianos del Sich que combatió contra el Ejército Ruso en el Frente Oriental. Sin embargo las cosas cambiaron tras la Revolución Bolchevique de 1917 porque los nacionalistas liderados por el Presidente Mykhailo Hrushvesky se separaron de Rusia proclamando la República Popular de Ucrania, lo que propició la intervención de las fuerzas revolucionarias del Ejército Rojo que entraron en el país en 1918. Afortunadamente el Ejército Alemán y el Ejército Austro-Húngaro evitaron la propagación del comunismo porque según el Tratado de Brest-Litovsk, las tropas bolcheviques se retiraron y tanto los Gobierno de Alemania como de Austria-Hungría reconocieron al Estado Ucraniano al frente del “Hetman” Pavlo Skoropadsky.

División Ucraniana de los “Abrigos Azules” cargando a bayoneta contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa.

La derrota de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial dejó a Ucrania sumida en el caos porque el país fue asolado por el Ejército Ucraniano que luchaba por mantener su independencia, pero sobretodo porque en el territorio también pelearon el Ejército Rojo y el Ejército Blanco dentro del contexto de la Guerra Civil Rusa, los anarquistas del Ejército Negro, los campesinos rebeldes de los Ejércitos Verdes y encima agresores de los estados vecinos como Polonia, Rumanía o Checoslovaquia, sin contar la intervención exterior de Francia, Reino Unido o Grecia. Así fue como entre 1919 y 1920 se derramaría una enorme cantidad de sangre en el país, ya fuese por las refriegas entre ucranianos y rusos blancos o rojos, más las guerrillas de diferente signo y la Guerra Polaco-Ucraniana que concluyó con la victoria de los polacos a la hora de anexionarse Galitzia. De hecho al retirarse las tropas blancas de Crimea y ser aplastados los insurgentes negros, el Ejército Ucraniano fue definitivamente destruido pese a algunas acciones heroicas de su líder Symon Petliura, por lo que al final de la Guerra Soviético-Ucraniana la nación fue conquistada en 1921 y disuelta la República Popular de Ucrania.

Nacionalismo Ucraniano

Al fundarse la Unión Soviética el 30 de Diciembre de 1922 nació también la República Socialista Soviética de Ucrania (SSR), por aquel entonces con más de 30 millones de habitantes sometidos al Kremlin del Presidente Vladimir Lenin, quién contra todo lo esperado otorgó libertad al Partido Comunista Ucraniano para iniciar un período de “ucranización” denominado “korenizatsiia” que incluyó reformas como equiparar en igualdad de condiciones al idioma ucraniano con el ruso, editarse el 80% de los libros educativos en lengua ucraniana, e incluso permitir que ocho de las diecisiete divisiones del Ejército Rojo presentes en la región estuvieran compuestas por soldados ucranianos. A pesar de todo aquellas iniciativas no evitaron el surgimiento de una resistencia nacionalista que causaron numerosos problemas a los soviéticos, como por ejemplo la Hermandad Pro-Estado Ucraniano, la Asociación de la Juventud Ucraniana, el Centro Nacional Ucraniano y la Organización Militar Ucraniana.

Bandera de la República Socialista Soviética de Ucrania (SSR).

Cuando Iósif Stalin accedió al poder en la Unión Soviética en 1924 la situación dio un giro radical porque el Partido Comunista Soviético (PCUS) emprendió un proceso rusificador de la cultura, redobló sus esfuerzos para eliminar a la insurgencia nacionalistas con la ejecución de varios miembros en los llamados Procesos de Kharkov, se desplazó el idioma ucraniano en favor del ruso, se redujeron las publicaciones en lengua nativa del 80% al 59%, y se depuró al Partido Comunista Ucraniano con la expulsión de 27.000 afiliados y el asesinato de 79 intelectuales, la mayoría escritores y científicos. Sorprendentemente en 1930 vino lo peor con la “deskulakización” que acabó con el aniquilamiento de los propietarios en el mundo rural y campesinos de clase media, así como la “Gran Hambruna” u “Holodomor” que entre los años 1932 y 1933 supuso un brutal genocidio por inanición con la consiguiente muerte de 5 millones de personas en Ucrania.

Fuera de la República Socialista Soviética de Ucrania, concretamente en las otras regiones con minorías ucranianas en la Europa del Este, tampoco los habitantes vivieron mejor en las décadas de 1920 y 1930. Por ejemplo en las provincias de Galitzia, Polesia y Volhynia que pertenecían a Polonia, las tropas polacas pelearon contra los guerrilleros de la Unión Militar Ucraniana (UVO), la Unión de Juventudes Nacionalistas Ucranianas (SUNM) y la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN), a veces de forma violenta como en Samborsk o la quema de 800 pueblos a manos del Ejército Polaco. Respecto a los 500.000 ucranianos que vivían en Checoslovaquia y contaron con su propia milicia bautizada Sich de los Cárpatos, también mantuvieron choques con el Ejército Checo en la zona de Ruthenia; mientras que los que habitaban Bukovina y Besarabia en Rumanía, sufrieron igualmente represión durante la monarquía autoritaria del Rey Carol II.

Mientras tanto en el exterior muchos ucranianos exiliados en Gran Bretaña, Francia, Alemania o Estados Unidos, dieron forma a numerosos movimientos secesionistas que exigían la independencia de Ucrania de la Unión Soviética, en parte apoyados por diversos poderes de Occidente. Por ejemplo en Londres y París estaban los liberales del Gobierno de la República del Pueblo Ucraniano (UNR) y los fascistas de la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN), en Berlín la mucho más moderada Comunidad Ucraniana y en Chicago un pequeño grupúsculo liderado por el sacerdote Alexius Pelypenko.

Mapa de la ocupación de Ucrania tras la Guerra Civil Rusa (1922-1940).

Después de producirse la desmembración de Checoslovaquia en 1938 a manos del Tercer Reich, el 15 de Marzo de 1938 la minoría ucraniana proclamó la República de Ucrania Subcarpática bajo la presidencia del Monseñor Avgustyn Voloshyn, la cual tuvo una existencia efímera porque a las dos semanas, el 28 de Marzo, fue anexionada por Hungría. A los pocos meses, en Agosto de 1939, justo en vísperas de la agresión de Alemania sobre Polonia, las autoridades polacas que temían una insurrección de los ucranianos alentaron a linchamientos públicos de esta minoría en Volynia, Ochin, Wicemtowka, Stanislawka, Spray Zapust y Podhajce, además de juzgar sin garantías a 111 nacionalistas y condenar a 75 a penas de cárcel.

La “Blitzkrieg” en Polonia

Al iniciarse la Segunda Guerra Mundial el 1 de Septiembre de 1939 con la invasión de Alemania a Polonia, los germanos se apoyaron en una serie de unidades ucranianas conocidas como los Destacamentos Militares Nacionalistas (denominados por los alemanes como “Organización de Ayuda a los Campesinos de las Montañas”) que constituyó la primera formación no puramente alemana del Tercer Reich. Bajo el mando compartido del oficial ucraniano Richard Iarii y del comandante alemán Erwin Stolze, el contingente de tropas ucranianas salió de Eslovaquia y penetró en Galitzia enfrentándose a los soldados polacos y propiciando insurrecciones a la retaguardia, aunque el día 17 de Septiembre fueron retirados del campo de batalla cuando la Unión Soviética se sumó a la agresión, ya que el Gobierno de Berlín no quiso deteriorar su alianza con el Kremlin según el reparto del “pastel polaco” fijado en el “Pacto de No Agresión Ribbentrop-Molotov”.

El 1 de Octubre de 1939 se materializó la desaparición de Polonia y la adhesión de las provincias ucranianas de Galitzia, Polesia y Volhynia a la Unión Soviética, exactamente dentro de la República Socialista Soviética de Ucrania. A pesar de que al principio el cambio no pareció ser tan negativo porque los rusos declararon oficial a la lengua ucraniana y eliminaron a los odiados terratenientes polacos, pronto vino la desilusión porque se colectivizaron las tierras de los campesinos, se limitó el poder de la Iglesia Ortodoxa y se represalió a 400.000 ciudadanos que fueron ejecutados, encarcelados o deportados a los gulags de Siberia. Similar destino también sufrió la población ucraniana de Besarabia y Bukovina a mediados de 1940, poco después de que ambas provincias arrebatadas a Rumanía fuesen incorporadas a la República Socialista Soviética de Moldavia.

Voluntarios del Batallón “Roland” juran lealtad a las banderas del Tercer Reich y Ucrania.

A raíz de la crisis del nacionalismo ucraniano y de la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN) que con más de 20.000 afiliados había sido la principal protegida del Gobierno de Berlín, en seguida la formación se dividió en las denominadas “OUN-M” de Andriy Melnyk y en la “OUN-B” de Stepan Bandera, esta última facción más proclive a colaborar con el Tercer Reich por si en el futuro se daba el caso de una eventual ruptura del Pacto de No Agresión “Ribbentrop-Molotov”. De hecho muchos alemanes pensaron estratégicamente porque el doctor Fritz Rudolf que trabajaba para el Gobierno General de Polonia tutelado por Alemania, acogió a 30.000 exiliados de Galitzia e incluso patrocinó al Comité Central Ucraniano de Volodymyr Kubiovych al que se unieron 85.000 prisioneros de guerra de origen ucraniano capturados al antiguo Ejército Polaco.

La Directiva Nº21 por la que Adolf Hitler preparó la invasión de la Unión Soviética ignoró las recomendaciones de expertos en el mundo eslavo como el doctor Theodor Oberlander o el jefe del Departamento de Nacionalidades del Gabinete del Gobierno General, Fritz Artl, quienes insistieron en contar con la ayuda de la población local e incluso la posibilidad de independizar Ucrania a cambio de convertirse en una fiel aliada del Tercer Reich. Aunque el Führer se negó en rotundo porque aspiraba a construir el espacio vital germano del “Lebensraum”, el Servicio de Inteligencia Alemán (Abwehr) y el Regimiento Especial “Brandenburgo” entendieron la necesidad de colaborar con los ucranianos, por lo que incluyeron a 15.000 en sus filas al mando del oficial Richard Iarii y el teniente Albrecht Herzner que se organizaron en el Batallón “Nachtigall” y el Batallón “Roland”, eso sin contar con los 10.000 guerrilleros presentes en Galitzia que se articularon en torno al Sich Polesiano liderado por Taras Borovets.

Operación Barbarroja

El 22 de Junio de 1941 comenzó la “Operación Barbarroja” con la invasión de Alemania a la Unión Soviética, cruzando el Batallón “Nachtigall” la frontera con Galitzia en compañía del Ejército Alemán y el Batallón “Roland” la demarcación con Besarabia por Tiraspol siguiendo al Ejército Rumano. Mientras tanto las tropas de la Policía Estatal Soviética del NKVD que temían una insurrección por parte de los nacionalistas ucranianos encarcelados desde hacía años, comenzaron a perpetrar fusilamientos en masa sacando a los reos de las prisiones y masacrando a 9.000 en Vinnitsa, 8.000 en Kharkov, 5.000 en Volhynia, 4.000 en Lvov y 570 en Sambir, entre otros repartidos por toda Ucrania.

Operativamente el Batallón “Roland” fue el que más destacó en la “Operación Barbarroja” porque sus integrantes se infiltraron con sus uniformes alemanes entre las columnas del Ejército Rojo, llamando la atención de todo el mundo, incluyendo un oficial al que engañaron diciendo que eran tropas de la NKVD vistiendo del enemigo en una misión especial. Sorprendente como los rusos se creyeron la mentira, en cuanto entraron en la ciudad de Przemsyl los ucranianos sacaron las armas y comenzaron a lanzar ráfagas contra todos los soviéticos hasta fulminar a la mayoría o hacerlos huir. Una vez Przemsyl estuvo en manos del Batallón “Roland”, también el Batallón “Nachtigall” se distinguió en la conquista de la capital galitziana de Lvov y en limpiar los bosques alrededor de Tarnopol y Vinnitsa; exactamente igual que el Sich Polesiano que eliminó a un buen puñado de guerrilleros comunistas en Polesia y Volhynia.

Milicia Ucraniana al servicio del Eje.

A medida que el Eje profundizaba en Ucrania surgieron una serie de “micro-estados” promovidos por los independentistas que cogieron por sorpresa a las autoridades del Ejército Alemán porque la mayoría estaban centradas en la “Operación Barbarroja”. Por ejemplo el 30 de Junio de 1941 la emisora de Radio Lvov anunció el nacimiento del Gobierno de Ucrania bajo el liderazgo del Presidente Yaroslav Stetsko, quién doce días más tarde, el 12 de Julio, tanto él como su gabinete fueron disueltos por los alemanes y deportados al campo de concentración de Schasenhausen. Al poco tiempo el Sich Polesiano proclamó un Estado Ucraniano al frente del Presidente Taras Borovets que fue bautizado con el nombre de la República de Olevsk, pero que al igual que su antecesor también acabó siendo desmantelado por el Tercer Reich. Solamente se permitió existir al Consejo Nacional Ucraniano que con autorización germana el 19 de Septiembre se hizo con la administración de la recién liberada capital de Kíev, tomando aquel “estado títere” el término de Rada de Ucrania.

Lamentablemente el 17 de Noviembre de 1941, dos meses después del nacimiento de la Rada de Ucrania, el Consejo Nacional Ucraniano fue disuelto cuando el país fue incorporado al Comisariado de Ucrania (Reichskommisariat Ukraine) del gobernador Erich Koch, algo que que Adolf Hitler ordenó en contra de expertos como Alfred Rosenberg y Theodor Oberlander, quienes sabían que era un error estratégico de primer orden para mantener pacificada Europa Oriental. Encima y para empeorar las cosas, el Gobierno de Berlín entregó las provincias ucranianas de Besarabia, Bukovina y Transnistria, incluyendo el puerto de Odessa a Rumanía; mientras que las zonas limítrofes occidentales de los Cárpatos fueron repartidas entre Hungría y Eslovaquia, ambas pertenecientes al Eje.

Ocupación de Ucrania

A partir de estar sometida toda Ucrania al Eje, las tropas del Ejército Alemán cercenaron cualquier posible entendimiento con el nacionalismo ucraniano porque se arrestó a cientos de independentistas y se ejecutó al alcalde de Kíev, Volodymir Bahazi, además de clausurarse 75 periódicos (sólo se autorizaron a publicarse 40), proceder a la expulsión de miles de personas de la administración pública, limitarse la lengua ucraniana en las escuelas y encima no se suprimirse las granjas colectivas soviéticas de los “koljozes” que continuaron funcionando a pleno rendimiento. Como consecuencia de esta actitud por parte de los invasores, muchos ucranianos que en otras circunstancias hubiesen desertado al final optaron por seguir trabajando para el comunismo, proliferando en la retaguardia un poderoso movimiento partisano leal al Kremlin que lideró Sidor Kovpak.

Curiosamente en lo único que coincidieron el Tercer Reich y los nacionalistas de Ucrania fue en el antisemitismo y en el odio al judaísmo. Por ejemplo en la Matanza de los Barrancos de Babi Yar a las afueras de Kíev, los milicianos de la efímera Policía Auxiliar Ucraniana contribuyeron a asesinar a 50.000 judíos durante una serie de fusilamientos masivos, encontrándose entre las víctimas no-hebreas un total de 621 de la facción rival de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN). También se produjeron linchamientos públicos y matanzas colectivas de la población civil armada contra sus propios vecinos judíos en los Pogromos de Lvov, Tarnopol, Brzezany y Zlockzow, además de otros crímenes en Vinnitsa, siendo exterminados durante la Segunda Guerra Mundial alrededor de medio millón de hebreos ucranianos.

Stepan Bandera (detrás la insignia roja y negra del Ejército Insurgente Ucraniano).

La política del gobernador Erich Koch sobre el Comisariado de Ucrania no impidió una entusiasta colaboración de parte de la población local con el Tercer Reich, ya que muchos ucranianos albergaron la esperanza de que algún día los alemanes cambiasen de parecer y renunciasen a su “espacio vital” al entender que sólo de ese modo era posible derrotar a la Unión Soviética. Así fue como 70.759 voluntarios se encuadraron en los Batallones de Defensa Ucrananianos (Schumannschaft Ukranische Bataillone) y otros tantos en los Regimientos de Policía (Polizei Schtzen Regiment) que combatieron a los partisanos comunistas a la retaguardia. También surgieron los Batallones del Este (OstBataillonen) entre los que hubo cinco de construcción, uno de guardia y otro de logística, más dos compañías de las cuales una era de intendencia y otra de infantes; así como los auxiliares “hiwis” del Ejército Alemán que sumaron los 250.000 efectivos. Paralelamente existió la Milicia “Sumy” que combatió en la Batalla de Stalingrado junto a las tropas del II Ejército Húngaro y el VIII Ejército Italiano, además de un cuerpo de bomberos en Alemania formado por ucranianos que ayudó a extinguir los incendios durante los bombarderos de los Aliados a ciudades como Hamburgo.

A mediados de 1942 los independentistas de Ucrania comprendieron que se hallaban en la peor crisis de su Historia al situarse en medio de una conflagración entre sus dos potenciales enemigos, la Unión Soviética y la Alemania Nacionalsocialista, por lo que el 14 de Agosto de 1942 los diversos movimientos secesionistas se fusionaron con la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN). Así fue como desde 1943 los ucranianos combatieron contra los partisanos soviéticos y los soldados alemanes, como por ejemplo el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) en las zonas interiores del país o la Autodefensa Popular Ucraniana (UNS) en Galitzia, esta última encargada de luchar contra la la Resistencia Polaca (Armia Krajowa). Precisamente como esta provincia había sido disputada por Polonia, los guerrilleros ucranianos y polacos se enzarzaron en cruenta limpieza étnica conocida como el Genocidio de Volhynia, donde las milicias galitzianas asesinaron a 80.000 miembros de la minoría polaca y los polacos a otros 23.000 ucranianos.

Mujeres ucranianas ofrecen una muestra de vestidos tradicionales a las SS.

El 15 de Mayo de 1943 la situación se había deteriorado tanto para Alemania que el Ministro de Territorios Ocupados del Este, Alfred Rosenberg, protestó enérgicamente ante Adolf Hitler por seguir insistiendo en la absurda idea del “espacio vital” y de mantener al cruel Erich Koch como gobernador del Comisariado de Ucrania. A estas quejas también se sumaron las autoridades del Ejército Italiano en el Frente Oriental e incluso socios muy poderosos como el rector del islam suní, el Gran Muftí de Jerusalem Amín el-Husseini. La ceguera del Führer a la hora de modificar ni un ápice su política de entendimiento con la población ucraniana generó nuevos levantamientos partisanos, el más grande el de Galitzia que ya lideraba desde hacía tiempo Sidor Kovpak, a quién los alemanes tuvieron que derrotar pactando por primera vez con el Ejército Insurgente Ucrania que tras aniquilar a los comunistas después de una serie de batallas sobre bosques y pantanos, aumentó sus efectivos a los 100.000 hombres.

Las Waffen-SS al mando del Reichsführer Heinrich Himmler tuvieron una visión mucho más amplia que el Gobierno de Berlín porque sabiendo que necesitaban contar con los nativos en primer lugar negociaron una eventual independencia fututa de Ucrania y a continuación autorizaron la creación de una unidad compuesta exclusivamente por nacionalistas ucranianos, concretamente la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” a la que se presentaron 82.000 voluntarios de los que tan sólo fueron elegidos 29.124. Entre las acciones en las que participaron dichas tropas ucranianas estuvieron diversas operaciones antipartisanas contra los comunistas soviéticos en Galitzia, así como emboscadas a los guerrilleros de la Resistencia Polaca en Lublin y Chom.

Declaraciones de Independencia

Al recuperar el Ejército Rojo toda Ucrania y la Península de Crimea a finales de 1943 durante la conocida ofensiva del Río Dniéper, e invadir la provincia más occidental de Galitzia en 1944, los guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano que operaban en los Cárpatos evitaron enfrentarse a las tropas regulares soviéticas y las dejaron pasar, para acto seguido atacar por la espalda a los batallones de la Policía Estatal del NKVD. Solamente la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” permaneció en primera línea del Frente Oriental, peleando fieramente en la “Operación Bagration” durante la Batalla de Brody hasta que finalmente tuvo que retirarse hacia Polonia con unas 7.000 bajas en sus filas.

Guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano parapetados en un bosque se preparan a realiazar una emboscada contra el Ejército Rojo.

La destrucción del Grupo de Ejércitos Centro en Bielorrusia y la pérdida de Ucrania en favor de la Unión Soviética, hicieron comprender a las autoridades del Tercer Reich que se habían equivocado totalmente en su política del “Lebensraum”. Fue de ese modo como se autorizó a organizarse en Berlín un gobierno exiliado que se articuló en el Comité de Liberación Ucraniano (UHVR), el cual fue reconocido como legítimo por el Estado Alemán. Al mismo tiempo las SS y el Reichsführer Heinrich Himmler reconocieron a un segundo gobierno exiliado, en concreto al Comité Nacional Ucraniano del general Pavlo Shandruk y en el que estuvieron incluidos algunos nacionalistas históricos como Taras Borovets, Andriy Melnyk y Stepan Bandera, así como otras personalidades importantes e intelectuales que fundaron su propio periódico titulado Nova Dova.

Simultáneamente dentro de la propia Ucrania el Ejército Insurgente Ucraniano consiguió retener en los Cárpatos a más de 200.000 militares soviéticos entre tres divisiones de caballería y 20 regimientos de la Policía Estatal del NKVD, llegando los partisanos a recibir armas, diez oficiales alemanes y miembros de los 202º y 234º Comandos Ucranianos que saltaron en paracaídas para unirse a ellos desde aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe). También surgió una guerrilla ucraniana en al región central de Kremenets que lideró el oficial cosaco o Atamán Voloshyn Berchak, cuyos hombres causaron bajas muy numerosos a las rusos y unidades de retaguardia del Ejército Rojo. De hecho entre los mayores éxitos de los guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano estuvo la emboscada a un campamento soviético en el que mataron al mariscal Nikolai Vatutin, el que había sido artífice de la victoria en la Batalla de Stalingrado.

Fuera del Frente Oriental hubo otros muchos nacionalistas de Ucrania en el Frente Occidental de Francia, la mayoría operando contra los “maquis” de la Resistencia Francesa con muy buenos resultados porque eliminaron a numerosos guerrilleros y aniquilaron a dos de sus agrupaciones en Chaumond y Lenis, a cambio de tan sólo producirse la deserción del 1% de la plantilla de las unidades ucranianas (cuando en otras formaciones extranjeras el ratio era mucho mayor). También algunos defendieron las playas galas durante el desembarco de Normandía, distinguiéndose especialmente el voluntario ucraniano Ali Balabanov que con una ametralladora resistió en su puesto contra paracaidistas británicos hasta que fue relevado por tropas alemanas. A pesar de todo a veces se gestaron traiciones como por ejemplo sucedió después de que un batallón ucraniano se rebelase en el pueblo de Ain y matara a varios soldados germanos, antes de unirse sus miembros a la Francia Libre e incluso enrolarse posteriormente en la Legión Extranjera Francesa.

Voluntarios de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia”.

Desde el otoño de 1944 las fuerzas del nacionalismo ucraniano combatieron en diversos escenarios de Europa, desde perseguir a la Resistencia Holandesa en los Países Bajos a contribuir a la defensa de la “Línea Sigfrido”. Respecto a la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galtizia” fue desplegada en Eslovaquia para contribuir al aplastamiento de los insurrectos del Levantamiento Nacional Eslovaco, una acción gracias a la cual la independencia de Ucrania fue reconocida por el Gobierno de Bratislava al frente del Mónseñor Jozef Tiso. Posteriormente los voluntarios de las Waffen-SS fueron enviados a Yugoslavia para luchar contra los partisanos del Josip Tito y más concreto en Eslovenia, en donde frenaron a los guerrilleros ayudados por el Ejército Rojo, infligiéndoles pérdidas muy graves en el sitio del Castillo de Gleichenberg.

A principios de 1945 todavía quedaban bajo el dominio del Eje un total de 3.200.000 ucranianos de los que 2.000.000 estaban trabajando en las fábricas de la “Organización Todt” o cooperaban como auxiliares no-combatientes de las Fuerzas Armadas Alemanas (Heer), 1.000.000 permanecían en campos de prisioneros y 200.000 eran soldados al servicio del Tercer Reich, siendo el 50% de ellos de tendencias independentistas. En ese contexto surgió una polémica innecesaria porque las SS reconocieron como socio a la Rusia Blanca del general Andrei Vlasov, quién exigió que la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galtizia” fuera integrada dentro del Ejército de Liberación Ruso e incluso se atrevió a decir que Ucrania formaba parte del extinto Imperio Ruso. Obviamente el general Pavlo Shandruk que encabezaba el Comité Nacional Ucraniano rompió brevemente su pacto con Alemania, por lo menos hasta que intervino el Reichsführer Heinrich Himmler quién desautorizó las palabras del general Andrei Vlasov, ratificó la soberanía de Ucrania e incluso autorizó al creación de la Brigada de Cazacarros Ucraniana compuesta por 2.000 voluntarios residentes en Berlín.

Final de la II Guerra Mundial

Durante los estertores finales de la Segunda Guerra Mundial en Europa, la Brigada de Cazacarros Ucraniana combatió al oeste de Polonia y dentro de la propia Alemania, siendo completamente embolsada y aniquilada por el Ejército Rojo en Sajonia, donde los soviéticos asesinaron a 200 de los voluntarios que habían hecho prisioneros. Bastante más suerte tuvo la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galtizia” porque después de abrirse paso entre las montañas combatiendo a los partisanos en Eslovenia, el 12 de Mayo de 1945 cruzó la frontera con Austria y se entregó a las tropas de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial aquel 1945, fue reinstaurada la República Socialista Soviética de Ucrania, incluyendo los territorios arrebatados a Polonia de Galitzia y Polesia, más los robados a Rumanía de Besarabia y Bukovina. Solamente Volhynia permaneció en manos de la República Popular Polaca, cuyas autoridades expulsaron a 141.000 ciudadanos ucranianos, ya que en el resto sucedió al revés con el exilio forzoso de millones de polacos. Afortunadamente los 8.272 prisioneros de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” hechos por los Aliados y realojados en el Campo 374 de Rímini en Italia, fueron liberados gracias a la iniciativa del Vaticano y del Papa Pío XII para emigrar a Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina, Luxemburgo o Alemania Occidental, estando entre los refugiados los independentistas Pavlo Shandruk, Stepan Bandera, Andriy Melnyk, Taras Borovets y Volodymyr Kubiovych.

Partisanos del Ejército Insurgente Ucraniano peleando contra el Ejército Rojo en los frondosos bosques de la Ucrania Occidental.

Solamente en Ucrania permaneció el Ejército Insurgente Ucraniano al mando del oficial Roman Shukevich que entre 1946 y 1950 combatió contra más de 200.000 soldados del Ejército Rojo y los batallones de la Policía Estatal del NKVD, librando 2.034 enfrentamientos y provocando 5.000 muertos a los rusos, a costa de unas 5.000 bajas en sus filas. Las acciones de estos partisanos fueron increíbles porque en soledad causaron a los comunistas unos problemas tremendos en la retaguardia e incluso en una ocasión 36 de sus miembros atravesaron Europa Oriental para unirse a los Estados Unidos en la ciudad de Passau. Incluso después de la muerte de Iósif Stalin en 1953, cuando el movimiento ya se había extinguido, se registró en 1956 un último ataque del Ejército Insurgente Ucraniano sobre la línea de ferrocarril que conectaba las ciudades de Lvov y Budapest.

Ucrania permanecería sometida a la Unión Soviética durante otras cuatro décadas de la segunda mitad del siglo XX que no fueron nada fáciles por la represión del régimen comunista y por el accidente de la planta nuclear de Chernóbil en 1986. Afortunadamente con la caída del “bloque socialista” tras el derribo del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, la República de Ucrania volvió a separarse de Rusia para obtener su definitiva independencia el 24 de Agosto de 1991.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Rompiendo las cadenas. La División Ucraniana de las Waffen SS, García Hispán Editor (1992), p.25-316
-Redacción Serga, 14. SS Waffen-Grenadier-Division [Ukranische SS-Division NR.,] 2ª Parte, Revista Serga Nº73 (2011), p.37-41
-http://en.wikipedia.org/wiki/Ukraine