Fascistización de Prensa, Radio y Cine

Los medios de comunicación fueron una herramienta de difusión de la Italia Fascista para alcanzar todas las capas de la sociedad y alinear a la población latina con el proyecto del fascismo. De tal fin se encargó la prensa, la radio, los periódicos e incluso el cine con infinidad de noticias y publicaciones que relataban las excelencias del régimen, programas radiofónicos que emitían los enérgicos discursos de Benito Mussolini y por supuesto una gran cantidad de películas y films que ensalzaban la grandeza del nuevo Imperio Italiano.

Con la llegada al poder de Benito Mussolini en 1922 una de las primeras medidas del Gobierno Fascista fue abrir la Oficina de Prensa, primero al frente de Alberto Di Stefani y luego dirigida por Galeazzo Ciano, la cual comenzó a ejercer un férreo control sobre la prensa y la radio acompañado de cierta censura, pues tras establecerse un libro de registro para los periodistas, solamente se autorizó a que se aportasen noticias útiles para la sociedad en las que debía presentase a los italianos como un pueblo unido y organizado, además de estar prohibidos cualquier tipo de artículos morbosos y por supuesto de la crónica negra en general. Curiosamente hasta ese momento el principal medio de propaganda del fascismo había sido el periódico el Il Popolo d’ Italia fundado por el propio Duce casi una década atrás en 1914, aunque desde 1928 en adelante surgieron otros diarios estatales como Il Corriere della Sera y La Stampa.

Recorte del periódico Il Popolo d’Italia fundado por el propio Benito Mussolini en la Primera Guerra Mundial y posteriormente el principal medio de difusión de la Italia Fascista.

A partir de la década 1930 el yerno de Benito Mussolini y jefe de la Oficina de Prensa, Galeazzo Ciano, transformó a dicha agencia en una Subsecretaría de Prensa controlada al cien por cien por el aparato gubernamental del Partido Nacional Fascista. Desde entonces la censura fue mucha más minuciosa porque no se circunscribió a periódicos y diarios, sino que se extendió a otros ámbitos como la cinematografía, la música, el teatro y diversas artes representativas. De hecho el Estado Fascista todavía se inmiscuyó más en intervenir las publicaciones con la apertura del Ministerio de Cultura o “Minculop” en 1937, cuyo departamento al frente de Dino Alfieri fundó la Comisión para el Saneamiento del Libro con la finalidad de perseguir a todos aquellos libros anti-italianos y ayudar económica a intelectuales con dificultades de financiación.

Cartel público ensalzando la figura de Benito Mussolini.

De todos los medios de comunicación el favorito de Benito Mussolini fue la radio porque su voz podía alcanzar a todos los italianos y hacerles sentir como si formaran parte del proyecto nacional en esa búsqueda ideal del “Hombre Nuevo”. Gracias a las ondas que en un principio no trasmitieron muchos de los eventos porque las antenas y estaciones eran escasas en Italia, en cuanto se construyeron instalaciones por toda la geografía del país y se fundó el Ente Italiano de Audiciones Radiofónicas (EIAR) en Roma, cualquier italiano de ciudad o campesino tuvo la posibilidad de seguir en directo y desde su casa los mítines y concentraciones populares del Partido Nacional Fascista.

El cine fue otro elemento de propaganda de la Italia Fascista cuando en la década de 1930 se inauguró en Instituto Luce de Roma, también conocido como la Unión Cinematográfica Educativa (L’Unione Cinematografica Educativa). Entre las subramas de esta organización estuvo la Agencia del Cineguf dirigida por Luigi Freddi que sin éxito intentó crear una Ciudad del Cine inspirada en el Hollywood de los Estados Unidos; así como el Centro Experimental de Cinematografía y los Estudios Cinecittà al frente de Vittorio Mussolini, hijo del Duce, quién sí tuvo bastante éxito en sus trabajos y en la edición de la revista Cinema. Fruto de esta última se filmaron interesantes trabajos de calidad que fueron presentados en la Exposición de la Revolución Fascista, como por ejemplo Vecchia Guardia de Alessandro Blasetti en 1935 que rememoraba la Marcha sobre Roma o Escipión el Africano de Carmine Gallone en 1937 para ensalzar la gloria del Imperio Romano.

El cine como arma de propaganda de Benito Mussolini.

A partir de 1937 y a medida que la situación se tensaba en Europa de cara a la inminente Segunda Guerra Mundial, la propaganda de la Italia Fascista experimentó una serie de cambios cuando los boletines de prensa y la radio pasaron directamente a estar a disposición del Gobierno de Roma. De hecho se ensalzó más que nunca la figura del Duce, algo que se mantendría durante todo el régimen hasta 1945, con una serie de eslóganes como estos: “Mussolini ha sempre ragione” (“Mussolini siempre tiene razón)”, “si avanzo seguidme, si retrocedo matadme”, “muchos enemigos, muchos honores”, “el arado abre el surco, pero la espada lo defiende”, vivir peligrosamente” o “más vale comportarse un día como un león que cien como un cordero”.

 

Bibliografía:

-Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo, “El Aparato de Control / Los Medios de Comunicación y el Régimen / El cine es el arma más poderosa / La Radio y el Instituto Duce / La mostra de cine de Venecia”, Susaeta, (2003), p.98/99/99-100/101/104
-Xavier Valls Torner, El culto al Duce, Revista Historia y Vida Nº528 (2012), p.76-77