Historia de Rumanía

 

Desde la Dacia al fin de la Primera Guerra Mundial, a la Historia de Rumanía ha sido de las más convulsas de Europa Oriental.

Dacia

Dacia, tierra situada en la zona más oriental de los Balcanes, ubicada entre los Cárpatos y delimitada en el este por el Mar Negro, comprendía lo que se conocería milenios más tarde como Rumanía.

La Dacia, compuesta por diferentes tribus, fue codiciada por el Imperio Romano desde tiempos remotos. Las campañas romanas contra los dacios duraron una veintena de años, desde que el Emperador Flavio Domiciano las iniciara en el 87 d.C., continuando con las Guerras Dacias entre los años 101 al 107 d.C., hasta que finalizó su conquista en el 113. d. C. con la conversión de la Dacia en provincia de Roma por el Emperador Publio Elio Adriano. La romanización de la Dacia sería fundamantal, principalpente por su profunda latinización del territorio y la imposición de la cultura, de hecho, el nombre con que Roma la denominaría sería el de Romania.

Mapa de la Dacia.

Con la caída del Imperio Romano, la Dacia se quedó sóla como la única tierra puramente latina en Europa Oriental después de que eslavos y germánicos se hicieran prácticamente con casi todo el control de Europa. Marginados en el continente, los latinos rumanos se enfrentaron a quienes serían sus eternos rivales, los pueblos orientales eslavos más allá del Río Dniéster. Durante siglos sufrieron las invasiones y oleadas de decenas de invasores, primero los godos en los siglos III y IV, luego gépidos en el siglo V, los hunos en el VI, los ávaros en el VII, los eslavos en el VIII, los búlgaros en los IX y X, los húngaros en el XI, para acabar finalmente con la expansión tártara del siglo XIII. De las invasiones que recibieron los rumanos, resistieron a todas, la mayoría de las cuales se extinguieron para siempre, a excepción de los húngaros, que formarían el Reino de Hungría dentro de la Dacia al oeste; los búlgaros que fundaron Bulgaria al sur; y los tártaros que se establecieron en Crimea, luego absorvidos por Rusia. De esta manera en el siglo XIII, fue como la Dacia quedó dividida entre Hungría y Bulgaria, con una etnia latina entre Transilvania y el Mar Negro que reivindicaba ser libre como una nación a la que denominaron Rumanía.

Camino a la independencia

El pueblo rumano se caracterizaba especialmente por su latinidad y su religión griega ortodoxa, algo que le convirtió en una etnia total,mente antieslava en Europa. Pero en el siglo XV nacería un nuevo rival, el Imperio Otomano que poco a poco se estaba adueñando de Europa desde el Sur, mientras que Hungría se expandía por Transilvania a costa de los rumanos. Así es como estalló una revolución que dió vida por primera vez al Estado Rumano, encabezado por el Rey Miguel el Bravo, y que ocupaba las zonas de Valaquia y el oriente de Transilvania. Rumanía, como Reino duraría solamente desde el 1593 al 1601, es decir, ocho años, ya que el poderío del Imperio Otomano Turco acabaría por arrebatarles los territorios y anexionárselos. Tendría todavía que pasar casi medio milenio hasta que los rumanos recobraran su independencia. Por si fuera poco en esa época los rumanos se enfrentaron a un nuevo peligro, el Imperio de Austria y los Habsburgo, que le arrebataron lo poco que quedaba de Transilvania, convirtiéndose de esta manera las tierras en un pastel repartido entre Turquía, Hungría y Austria.

No fue hasta el siglo XVII cuando Rumanía empezó a exigir la independencia con los nuevos movimientos de conciencia nacional procedentes de la Ilustración, tanto por parte de los territorios del Imperio Otomano, como de Austria. Sin embargo la difícil situación geográfica de Rumanía la volvería a enfrentar con su rival más odioso, los eslavos en oriente, que se habían constituido como Rusia. Tras las Guerras Napoleónicas el territorio rumano se convirtió en un lugar codiciado por Rusia que deseaba expandirse hacia los Balcanes, de hecho el país de los Zares se hizo con los Principados de Moldavia y Valaquia a costa de Turquía. Pero la cosa no hizo más que aumentar la tensión, ya que el nacionalismo creció y obtuvo el apoyo de Francia, por aquel entonces muy admirada por los rumanos con la resaca de la Revolución Francesa. Con la Guerra de Crimea, se desvaneció toda esperanza de Rusia por anexionarse los principados de Valaquia y Moldavia, que obtuvieron una mayor independencia favorecida por las potencias vencedoras de Gran Bretaña, Francia, Turquía y la recién unificada Italia. Estos nuevos territorios serían administrados por Alexandru Ioan Cuza, que alentaría aún más la revolución nacional. Dos décadas más tarde, tras el derrocamiento de Cuza, la nueva Guerra Ruso-Turca de 1877-1878, hizo necesario el establecimiento de un punto en Europa que separase las fronteras de Rusia y el Imperio Otomano para evitar futuros enfrentamientos en los Balcanes. El marco internacional buscó la mejor opción para satisfacer a todos, incluidos a los rumanos, reconociendo de manera diplomática y legal mediante el Tratado de Berlín el nuevo Reino de Rumanía.

Guerra por la Independencia de Rumanía contra el Imperio Otomano. Batalla de Grivita.

Independizada Rumanía, la población necesitaba la urgencia de un monarca, para ello fue escogido un miembro de la Casa Real Alemana, Carol I de Hohenzollern-Sigmaringen. El nuevo Estado con monarca de sangre germánica firmó un pacto con Alemania y el Imperio Austro-Húngaro en forma de una alianza de entendimiento, tratado en el que se recogía que en el caso de una guerra contra Rusia habría intervención. El pacto que Rumanía firmó con Alemania y Austria-Hungría, se vió truncado por la posesión de los húngaros de una gran parte del territorio de Transilvania que estaba habitado por campesinos rumanos en su mayor parte, pues estos detestaban estar sometidos al dominio magiar. A principios del siglo XX, el alejamiento del Reino de Rumanía hacia los países germánicos era ya enorme, mientras que la creciente rusofobia le hizo aún más enemistarse con el Imperio Ruso. Lo cierto era que la política exterior rumana se había centrado sobretodo en Francia, a la que consideraban principal aliada como potencia latina en el mundo, además de a los aliados de esta como era Gran Bretaña. Su posición respecto a este nuevo mapa mundial, permitió anexionarse al Reino de Rumanía el territorio de Dobrudja perteneciente a Bulgaria tras su victoria en 1913 durante la Segunda Guerra Balcánica.

Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial chocó de sorpresa con Rumanía cuando se vió en una situación contradictoria. Por una parte era aliada de Francia, pero esta se encontraba en coalición con su enemiga Rusia, aunque a la vez su eterno rival estaba en guerra con sus otros enemigos que eran Alemania, Austria Hungría, Turquía y Bulgaria. Por esta razón a Rumanía le salió más rentable unirse a la Entente que no a las Potencias Centrales, pues podía sacar provecho de más territorios a costa de otros países renunciando a la Besaravia en manos de Rusia. En medio de toda la crisis, murió el Rey Carol I y tuvo que ser coronado monarca Ferdinand I, lo que precipitaría los acontecimientos.

El 27 de Agosto de 1916, Rumanía lanzó una ofensiva contra Austria-Hungría desde su frontera en los Cárpatos. Rusia en seguida se unió al ataque como su aliada. Pero al mes siguiente, en Septiembre, Bulgaria junto con divisiones procedentes del Imperio Otomano y Alemania realizaron el contraataque contra Rumanía desde la Dobrudja abriéndose un nuevo frente para rusos y rumanos. Entonces los desastres militares empezaron a sucederse para los rumanos, ya que en primer lugar fueron derrotados por búlgaros y otomanos en la Batalla de Turtucaia en el Frente de Dobrudja, por lo que Rumanía tuvo que suspender la ofensiva contra Austria-Hungría en Transilvania. A partir de entonces, la retirada rumana por todo su territorio se vió desbordada ante los invasores alemanes, austríacos, húngaros, turcos y búlgaros que fueron tomando las ciudades al norte del país y en la costa durante los meses siguientes. Las peores pérdidas fueron las caídas de Turnu Rosu, Constanza, Cernavodâ y la derrota en el Paso de Vulcan, donde los alemanes dirigidos por Erwin Rommel, un líder militar que haría Historia dos décadas después, infligieron un desastroso resultado a los rumanos. Bucarest finalmente fue invadida y el país quedó triturado.

Durante 1917 la lucha continuó en lo poco que quedaba de Rumanía. A lo largo de aquel año, los alemanes y austro-húngaros arrebatarían la ciudad petrolífera de Ploiesti a los rumanos tras la Batalla de Mârâsesti; mientras que los búlgaros y otomanos cerrarían todas sus salidas al Mar Negro. Las cosas fueron todavía peor cuando estalló la Revolución Bolchevique en Rusia que implantó el comunismo e hizo pedir la paz con Alemania, aquello significó para Rumanía que se quedase aislada en el Este de Europa rodeada por un gran número de enemigos.

El Ejército Rumano de la Primera Guerra Mundial en la Batalla de Marasesti.

A Rumanía no le quedó más remedio que pedir la paz y firmar el Tratado de Bucarest el 7 de Mayo de 1918, el cual especificaba que los rumanos debían entregar la Dobrudja a Bulgaria, las montañas occidentales de los Cárpatos al Imperio Austro-Húngaro y donar a Alemania todo su petróleo durante un plazo de 90 años. Sin embargo la suerte sonreiría a Rumanía tras producirse la derrota de los Imperios Centrales en los Frentes del Oeste de Europa y Oriente Medio, que culminó con el Tratado de Versalles. La victoria de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia sobre las potencias derrotadas, anuló el Tratado de Bucarest, y no sólo eso, sino que concedió a Rumanía los territorios de Transilvania y Banato de Temesvar a costa de Hungría, la Bukovina a costa de Austria, Dobrudja a costa de Bulgaria y por último, como consecuencia de la disgregación territorial con la vecina Unión Soviética, también se hizo con las tierras de la Besaravia.

Terminada la Primera Guerra Mundial, Rumanía se erigía como una nueva potencia en el continente oriental europeo, aunque muy influenciada por la crisis económica y las nuevas revueltas sociales y populares que había legado la Revolución Soviética. A partir del inicio de la postguerra, el pueblo rumano se embarcaría en una etapa de tensiones y aventuras políticas que marcarían el futuro del siglo XX.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Ejército Nacional Rumano. “Rumanía en el escenario internacional europeo”, García Hispán Editor (1997), p.15-21
http://en.wikipedia.org/wiki/Romanian_Campaign_(World_War_I)
http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Romania