Treblinka

 

Treblinka, segundo después de Auschwitz, fue el campo de exterminio más mortífero en la Segunda Guerra Mundial. También se caracterizó por ser el campo con un levantamiento de presos contra sus guardias, siendo el segundo en magnitud después de Sóbibor.

Construcción

Cerca de Varsovia, capital de Polonia, a varios kilómetros al noroeste, se empezó a construir un campo de exterminio de nombre Treblinka situado sobre una zona arenosa junto al Río Bug.

Las razones por las que se levantó Treblinka eran para acelerar el proceso de exterminio de los judíos del Gueto de Varsovia, así como otros procedentes de Lituania, Bielorrúsia o el Gueto de Bialystock. Tal tarea fue designada al doctor Irmfried Eberl.

Treblinka se situaba en un nudo ferroviario estratégico que unía Varsovia con Bialystock, de hecho desde las estación más próxima en Malkinia, una red de vías se desviaba hacia el mismo campo. Seleccionó el terreno para su construcción el arquitecto de las SS Richard Thomalla. Al principio sólo se construyó un complejo denominado Treblinka I que constaba de un gran patio para desnudarse a los reos y montones de filas de barracones en los que alojarlos.

No fue hasta Junio de 1942 cuando se decidió ampliar Treblinka levantando un campo de trabajo más con el nombre de Treblinka II. Este nuevo campo que se separaba del primero por una alambrada, poseía un inmenso edificio de ladrillo con tres cámaras de gas en su interior, que más tarde se ampliaron a diez, todas alimentadas por un motor diésel de combustión interna de expulsión interconectadas por tuberías. Treblinka I con Treblinka II se fusionaron por un pasillo llamado “Camino del Cielo (Himmelstrasse)” que se disimulaba por estar incrustado al suelo y camuflado por ramajes hasta las mismas cámaras en las que se leía un letrero que rezaba “A las duchas”.

El mensaje cifrado transmitido al Gueto de Varosvia para avisar de la existencia de Treblinka por parte de unos judíos que participaron en las tareas de construcción fue: Mi tío tiene la intención de celebrar la boda de su hija también entre vosotros; ha alquilado una casa cerca de vosotros. Probablemente no tengáis ni idea de que esto ha sucedido. Os escribimos para que estéis informados y encontréis una casa fuera de la ciudad, para vosotros y para vuestros parientes e hijos, ya que mi tío ya ha preparado una casa nueva para todos, la misma que en nuestro caso.

Saturación

Caos ferroviario a las afueras de Treblinka.

Cuando Treblinka empezó a funcionar en el verano de 1942 la mayor parte de los judíos que llegaban en los trenes procedían del Gueto de Varsovia, Radom y la Reserva de Lublin. El líder del campo, Eberl, se supravaloraba tanto él mismo que quiso que su campo fuera el número uno en exterminio rápido de judíos, por eso manipuló las cifras y las capacidades del centro. A causa de este engaño llegaron más convoyes ferroviarios de los permitidos y en seguida Treblinka entera quedó saturada. Las cámaras de gas no podían funcionar tan rápido y se rompían, fuera, en la estación de Treblinka, los judíos morían por el calor o la inanición sin poder dinamizar el colapso del tren que iba y venía constantemente. Como no cabían más reos en el campo se los tuvo que instalar fuera de este controlados por guardias de las SS y auxiliares nacionalistas ucranianos, aprovechando estos últimos la ocasión para robar a los judíos sus pertenencias como joyas o dinero y usar a mujeres como prostitutas a las que hacían bailar y cantar mientras tocaban música. Otros presos no bajaron de los trenes y murieron de hambre y sed encerrados en los vagones, mientras que algunos eran fusilados masivamente en un recinto secundario. Muchos guardias ucranianos y alemanes, viendo preocupados como había más gente de la que podían controlar, se subieron a los tejados de los barracones y desde allí dispararon provocando una masacre. Con el paso de los días y las semanas por toda Treblinka y la comarca de sus alrededores miles de cadáveres putrefactos se fueron acumulando junto a las alambradas o en los arcenes de carreteras y caminos, o incluso al lado de las vías férreas. Unas 312.500 personas murieron de esa forma tan agónica.

A consecuencia de la anarquía que se vivió en Treblinka ese verano de 1942, las SS enviaron dos inspectores para evaluar la situación. Fueron el general SS Odilo Globocnik y Christian Wirth que al llegar allí quedaron escandalizados con el caos reinante. Eberl fue destituido inmediatamente por incompetente. En su lugar se ascendió como jefe del campo a Franz Strangl, otro miembro de las SS que había trabajado en eutanasia. Una de sus primeras medidas fueron suspender los transportes a Treblinka e interrumpir las matanzas durante semanas para que mientras se solucionasen todos los problemas causados por la saturación.

Reformas

Hasta 1943 los daños causados por la política de Eberl en Treblinka no pudieron ser paliados, gracias en parte a que el Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, se desplazó al campo y metió prisa a todos. La solución fue construir un grandioso edificio de ladrillo con ocho cámaras de gas independientes separadas por un corredor central que podían exterminar 3.800 personas por turno. Para mejorar la estética exterior se colocaron cárteles en la estación y salas de espera, esperando confundir a los judíos, además se mantuvo la estación limpia y con largos tubos de macetas de flores simulando ser un lugar agradable.

Deportados procedentes de Varsovia a Treblinka.

Una vez superados los inconvenientes, los transportes volvieron a funcionar con regularidad. Aproximádamente unos 10.000 judíos de Macedonia y Tracia fueron entregados por Bulgaria a Alemania y enviados directamente a Treblinka donde se los eliminó rápidamente. De Grecia miles eran traídos y exterminados, mientras que del Gueto de Varsovia el ritmo mejoraba con cargamentos que a veces superaban los 5.000 diarios. Rápidamente la cifra ascendió a los 71.355 asesinados.

Levantamiento

Como en verano de 1943 la cantidad de deportados en Treblinka se iban reduciendo, los esclavos del campo al ver como subían sus raciones de comida empezaron a temer por su vida, con lo cual, sabiendo que sus destinos serían las cámaras de gas, organizaron una resistencia para escapar que dirigían Marceli Galewski y Jacob Wiernik.

Aunque el plan de huída estaba establecido a las 16:30 horas de la tarde, empezó a las 16:00, media hora antes de lo previsto a causa de un disparo por el intento de asesinar a un alemán. Sin embargo, a pesar del adelantamiento, todo empezó a salir bien, pues los judíos, con acceso a sustancias inflamables, empezaron a quemar los barracones provocando un incendio que se extendió por Treblinka I y II. Los que se habían hecho con armas escalaron a los tejados y dispararon desde allí. Aprovechando el caos del fuego, cientos de judíos se lanzaron hacia las alambradas, donde se produjo una masacre por culpa de los francotiradores en las torres de vigilancia. Pero al final más de 400 lograron salir al exterior y escapar hacia el bosque.

De los 850 judíos que participaron en el Levantamiento del Campo de Treblinka, 750 perecieron (250 en el combate y 500 capturados posteriormente por toda Polonia que fueron ejecutados). Únicamente salvaron la vida 100 de ellos que pudieron ocultarse hasta el final de la guerra, entre ellos Jacob Wiernik.

Récords

Hacia principios de 1944 era Treblinka el campo más mortífero de toda Europa. Por sus cámaras de gas pasaban cientos de miles de personas anualmente a un ritmo espantosamente acelerado. Durante la primera mitad de ese año morían más personas en Treblinka que en Auschwitz. Sin embargo a partir de la segunda mitad de 1944, Auschwitz superarían en matanza industrial a Treblinka gracias a los deportados de Hungría, pasando de ser el primero más mortífero al segundo.

Desmantelamiento

Treblinka desapareció de la geografia polaca, con este todos los documentos fueron quemados. Tras desmantelar el campo y destruir completamente las instalaciones, los alemanes echaron tierra encima y los polacos levantaron un huerto de cultivo.

Apróximadamente el número de víctimas del campo de Treblinka fue de 713.555 judíos. Aunque a diferencia de otros campos no se encontraron documentos, se pudo determinar gracias a un texto de cablegrama interceptado y descifrado por militares aliados en Reino Unido que accidentalmente encontraron las estadísticas en muertos.

 

Bibliografía:

Saul Friedländer, El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.339-730
Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.236-237
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los campos de exterminio”, S.A.R.P.E. (1978), p.2057