Treblinka

Treblinka fue uno de los campos de exterminio más mortíferos de la Segunda Guerra Mundial. Sólo superado en muertes por Auschwitz con alrededor de 700.000 víctimas mortales, este recinto también se caracterizó porque en su interior tuvo lugar un levantamiento contra las SS que permitió una de las fugas más sorprendentes del Holocausto.

Construcción

Ante la necesidad de vaciar el Gueto de Varsovia y aniquilar a la población judía de Lituania y Bielorrúsia, las SS comenzaron a construir un campo de exterminio unos kilómetros al noroeste de la capital de Polonia, sobre una zona arenosa junto al Río Bug, cuyo emplazamiento era estratégico dentro del marco de la Solución Final porque unía un nudo de vías ferroviarias con la Estación de Malkinia y el Gueto de Bialystock. Al frente la tarea del arquitecto Richard Thomalla y supervisado el trabajo por el doctor Irmfried Eberl, el recinto fue dividido en Junio de 1942 en dos secciones denominadas Treblinka I y Treblinka II.

El campo de Treblinka I se articulaba en un gran patio y filas de barracones de madera para los trabajadores forzosos; mientras que el campo de Treblinka II que estaba separado de una alambrada del primero, albergaba un edificio con tres cámaras de gas en su interior (posteriormente ampliadas a diez) que se alimentaban por un motor diésel de combustión de expulsión interconectado por tuberías. Curiosamente tanto el Treblinka I como el Treblinka II enlazaban entre sí mediante un pasillo denominado “Camino del Cielo (Himmelstrasse)” que estaba muy bien disimulado por encontrarse rodeado de ramajes y plantas hasta las mismas cámaras de gas, en cuya entrada un letrero que rezaba “A las duchas”.

Antes de que el campo de Treblinka comenzase a funcionar, algunos de los trabajadores que lo construyeron decidieron enviar un mensaje cifrado para advertir a los cautivos del Gueto de Varsovia. El documento fue el siguiente: Mi tío tiene la intención de celebrar la boda de su hija también entre vosotros; ha alquilado una casa cerca de vosotros. Probablemente no tengáis ni idea de que esto ha sucedido. Os escribimos para que estéis informados y encontréis una casa fuera de la ciudad, para vosotros y para vuestros parientes e hijos, ya que mi tío ya ha preparado una casa nueva para todos, la misma que en nuestro caso.

Saturación

Caos a las afueras del campo de exterminio de Treblinka en el verano de 1942.

Cuando la Solución Final comenzó en Treblinka en el verano de 1942 con víctimas procedentes del Gueto de Varsovia, Radom y la Reserva de Lublin, el comandante del campo, Imfried Eberl, quiso que su recinto fuese el más efectivo en capacidad exterminadora y por tal motivo no dudó en manipular las cifras para recibir a un número de víctimas mayor de lo previsto. Como consecuencia de esta falsificación de los datos, vinieron más convoyes ferroviarios de los permitidos y las cámaras de gas tuvieron que funcionar más rápido, por lo que al cabo de unos días, las instalaciones acabaron por averiarse y el tráfico de trenes quedó colapsado por la gran presencia de locomotoras. A raíz de esta negligencia, los reos tuvieron que ser bajados de los trenes y albergados en el exterior bajo vigilancia de hombres armados, aunque muchos perecieron encerrados de calor y sed en los vagones, o tiroteados junto a las vías. La cantidad de reos en los alrededores del campo fue tal, que los guardias de las SS tuvieron que traer desde Ucrania a milicianos auxiliares de los Batallones de Defensa Ucranianos, quienes mucho más crueles que los alemanes, aprovechaban los despistes de estos para matar judíos, robarles joyas y dinero, o violar a sus mujeres a las que convertían en prostitutas y hacían bailar y cantar mientras tocaban música. Sin embargo estas medidas no fueron suficientes porque con el paso del tiempo la comarca entera fue presa de millares de personas desfalleciendo de inanición y enfermedades mientras infinidad de cadáveres cubrían el suelo junto a los arcenes de las carreteras y caminos. Pronto aquella falta de control obligó a las tropas de las SS y a los colaboracionistas ucranianos a subirse a los tejados de los barracones y disparar contra la multitud, acelerando la aniquilación con una matanza de miles de prisioneros.

Aproximadamente 312.500 personas murieron en Treblinka en el verano de 1942, la mayoría víctima de epidemias, golpes de calor o fusiladas masivamente por guardias de las SS debido a las dirección negligente del comandante Imfried Eberl. No obstante, su liderazgo en seguida fue puesto en entredicho porque después de una inspección realizada por los generales Odilo Globocnik y Christian Wirth que se sintieron completamente escandalizados ante el caos imperante, cesaron de su puesto a Imfried Eberl y lo sustituyeron por el comandante Franz Strangl, quién mucho más competente que su antecesor, suspendió la actividad del campo hasta que fuesen reparados todos los daños ocasionados en Treblinka.

Reformas

Hasta 1943 los problemas causados por el comandante Imfried Eberl en Treblinka no pudieron ser resueltos, gracias en parte al nuevo jefe Franz Strangl y al propio Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, que se desplazó hasta el recinto para acelerar las obras de cara a la Solución Final. De hecho entre las novedades introducidas estuvo un enorme edificio de ladrillo que albergaba ocho cámaras de gas independientes separadas por un corredor central que podían exterminar 3.800 personas por turno; mientras que a nivel exterior se mejoró la estética colocándose carteles en la estación y salas de espera con la esperanza de confundir a los judíos, además de mantenerse la estación limpia y decorada con largos tubos de macetas de flores que simulaban ser un lugar agradable.

A mediados de 1943, miles de judíos volvieron a ser aniquilados en el campo de exterminio de Treblinka, llegándose a gasear casi 5.000 personas diarias procedentes el Gueto de Varsovia. A continuación, unos 10.000 hebreos de Tracia y Macedonia, por aquel entonces ocupadas por Bulgaria, fueron arrestados por el Ejército Búlgaro y entregados a las autoridades de las SS para su deportación a Polonia y eliminación en Treblinka; exactamente igual que sucedió con los judíos de Grecia y en especial de Salónica. Con motivo de estas últimos asesinatos con gente de lugares tan diversos de Europa, la cifra de víctimas liquidadas ascendió a 71.335.

Deportados procedentes del Gueto de Varsovia a Treblinka.

A mediados de 1943, miles de judíos volvieron a ser aniquilados en el campo de exterminio de Treblinka, llegándose a gasear casi 5.000 personas diarias procedentes el Gueto de Varsovia. A continuación, unos 10.000 hebreos de Tracia y Macedonia, por aquel entonces ocupadas por Bulgaria, fueron arrestados por el Ejército Búlgaro y entregados a las autoridades de las SS para su deportación a Polonia y eliminación en Treblinka; exactamente igual que sucedió con los judíos de Grecia y en especial de Salónica. Con motivo de estas últimos asesinatos con gente de lugares tan diversos de Europa, la cifra de víctimas liquidadas ascendió a 71.335.

Levantamiento

A partir del verano de 1943, la cantidad de exterminados en Treblinka se redujo notablemente, lo que significó un aumento de las raciones para los esclavos del campo y también para los auxiliares hebreos del “Sonderkommando”. Como este buen trato por parte de las SS no auguraba nada bueno debido a que no era más que un mero intento de ganarse la confianza de los internos para ser conducidos a las cámaras de gas, los reos decidieron adelantarse a sus verdugos y organizar una insurrección que lideraron Marceli Galewski y Jacob Wiernik.

La Rebelión de Treblinka comenzó a las 16:00 horas de la tarde del 2 de Agosto de 1943 (se adelantó media hora porque estaba prevista para las 16:30) después de que un soldado alemán fuera atacado por los prisioneros y disparase al aire, dando la voz de alarma a las SS. No obstante y pese a que los guardias iban armados, la sorpresa fue total porque los judíos quemaron los barracones con sustancias inflamables y en cuestión de minutos provocaron un incendio que se extendió a todo Treblinka I y Treblinka II. Fue entonces cuando 600 personas se abalanzaron contra las alambradas aprovechando la confusión, donde muchos cayeron abatidos por los francotiradores apostados en las torretas de vigilancia, aunque al final acabaron por romper la verja y salir al exterior, fugándose más de 400 hacia los bosques.

Durante el Levantamiento del Campo de Treblinka, de los 850 judíos que participaron en la insurrección, un total de 750 perderían la vida, entre estos 250 muertos en el combate y otros 500 que posteriormente fueron capturados y ejecutados en diversos lugares de Polonia). Solamente 100 consiguieron ocultarse hasta el final de la contienda, incluyendo el instigador de la revuelta Jacob Wiernik.

Desmantelamiento

Oficialmente el 19 de Octubre de 1943, el campo de Treblinka fue clausurado por orden del Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, tras haberse completado la “Operación Reinhard” consistente en la eliminación de todos los judíos de Polonia. Una vez desmantelado el centro, las SS quemaron todos los documentos, destruyeron las instalaciones, echaron tierra encima y se entregó el terreno a unos campesinos polacos que plantaron huertos de cultivo (aunque el crimen no pudo ocultarse debido al desencriptado de un cablegrama que los Aliados descifraron por mera casualidad en el Reino Unido).

A nivel estadístico, el campo de exterminio de Treblinka fue el más mortífero de Europa durante el Holocausto, por lo menos hasta que a mediados 1944 lo superó Auschwitz después del aniquilamiento sistemático de toda la comunidad hebrea de Hungría. A pesar de todo, la cifra de gente asesina en Treblinka fue de 713.555 judíos entre el período comprendido de 1942 a 1943.

 

Bibliografía:

-Saul Friedländer, El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.339-730
-Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.236-237
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Los campos de exterminio”, S.A.R.P.E. (1978), p.2057