Tragedia de la Isla de Nazino

La Isla de Nazino fue un centro de reclusión insular de la Unión Soviética situado entre el Río Ob y el Río Nazina sobre el corazón de Siberia. A pesar de que no estuvo catalogado como un gulag o “área de colonización”, constituyó uno de los mayores horrores vividos en tiempos de la “Era Estalinista”.

Oficialmente el 18 de Mayo de 1933, un total de 5.070 deportados entre 4.878 hombres y 322 mujeres, la mayoría indigentes y gitanos de Moscú, desembarcaron después de un largo viaje desde Tomsk, a bordo de una gabarra que acababa de atravesar el Río Nazina, en las playas de arena de Isla de Nazino. Una vez en el islote, aquellas familias que no poseían ni ropa de abrigo, ni comida, ni utensilios, y que habían sido abandonados sobre un territorio yermo y vacío del que era imposible escapar, ya comenzaron a sufrir lo indecible porque en menos veinticuatro horas se registraron los primeros 295 muertos.

Durante la semana del 19 al 25 de Mayo de 1933, los habitantes de la Isla de Nazino continuaron reduciendo su población como consecuencia del frío extremo, el hambre aguda y una epidemia de tifus que dejó un saldo de 1.500 fallecidos. Incluso la jornada del 26, la situación empeoró todavía mucho más porque una nueva gabarra escoltada por tropas de la Dirección Política del Estado (GPU), obligó a desembarcar a otros 6.114 disidentes políticos en aquel islote desierto de Siberia.

A partir de Junio de 1933, la mortandad en la Isla de Nazino había alcanzado cifras muy alarmantes, lo que al menos generó cierta piedad entre los soldados de la GPU que se situaban al otro lado de la orilla en el continente, quienes en un acto de extraña compasión enviaron varios sacos cargados con harina y galletas. Lamentablemente en cuanto la embarcación se aproximó a la orilla, decenas de personas hambrientas la abordaron, pisoteándose los presos unos con otros e incluso ahogando a sus compañeros para tratar de comer algo de harina, a veces mezclada con el agua tras haberse desprendido los sacos del bote justo en el borde de la playa.

La llegada del verano de 1933 a la Isla de Nazino tampoco mejoró las condiciones de sus inquilinos porque el calor debilitó a los reos que se vieron obligados a encontrar alimentos por si mismos y alimentarse del suelo con las raíces de los árboles, las hojas de las plantas y el musgo. Como consecuencia de esta desesperación que era ya insostenible, la población insular comenzó a matarse entre sí para practicar canibalismo y comerse la carne humana de sus compañeros. Lógicamente la visión que tuvieron que contemplar los guardias de la GPU que patrullaban el islote a bordo de gabarras fue de un verdadero infierno porque decenas de personas yacían mutiladas y miembros devorados estaban esparcidos por doquier.

El escándalo que supuso en el Kremlin lo sucedido en la Isla de Nazino, condujo a Iósif Stalin a decretar el cierre del islote. Gracias a ello el 20 de Agosto de 1933, los últimos 2.200 supervivientes fueron evacuados del territorio insular, llevados a Tomsk y distribuidos en otros gulags de Siberia. Hasta la fecha, más de 4.000 personas habían muerto en Nazino, en lo que sin duda fue uno de los crímenes más macabros de la “Era Estalinista”.

 

Bibliografía:

-Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo, “Capítulo 6. Colectivización forzosa y deskulakización”, Ediciones B (2010), p. 197-212
-https://es.wikipedia.org/wiki/Tragedia_de_Nazino