Represión en el Pacífico

 

Alejadas de la civilización y separadas por toneladas de agua de la tierra, las islas del Pacífico no se salvaron de la brutalidad japonesa en la Segunda Guerra Mundial.

Nueva Guinea

Uno de los misterios que no se destaparon hasta finales del siglo XX con documentos desclasificados fueron los actos de canibalismo del Ejército Imperial Japonés en Nueva Guinea, una gran isla perteneciente a Australia que fue invadida en Marzo de 1942 y para la que en el año 1943 más de 160.000 soldados nipones se habían quedado atrapados en sus selvas luchando contra los soldados australianos y estadounidenses.

Oficial japonés se dispone a cortar la cabeza a un prisionero de guerra australiano en Nueva Guinea.

Entre 1943 y 1945 los japoneses recogieron los cadáveres de soldados australianos muertos o prisioneros de guerra aliados y asiáticos a los cuales extraían la carne en los muslos y nalgas o bien sacaban el hígado, corazón y entrañas, luego lo cocinaban y se lo comían. Pero estos festines no sólo se limitaron a los muertos, también en multitud de ocasiones los japoneses recurrieron a los campos de prisioneros seleccionando cautivos aliados a los que mataban y después cocinaban y comían, aunque en algunas ocasiones suprimían el “cocinar” marchando a morder a las pieles desnutridas de los presos. Un superviviente de estos macabros actos fue el soldado indio Hatam Ali que antes de que fueran a comérselo se enfrentó a los guardianes y escapó hacia la selva donde fue rescatado por australianos.

Un caso curioso fue el de una patrulla australiana de soldados en la Cordillera Owen Stanley que descubrió los huesos y trozos de carne de varios de sus compañeros en platos japoneses abandonados y acompañados de arroz.

Islas del Pacífico Sur y Central

Gran parte de las Islas del Pacífico estuvieron ocupadas por Japón durante la Segunda Guerra Mundial: las Islas Marianas, las Islas Marshall, las Islas Gilbert, las Islas Salomón, las Islas Palau, Islas Almirantazgo, Nueva Bretaña, Nueva Irlanda e Isla de Wake. En todos estos archipiélagos diminutos y formados de coral se cometieron crímenes por parte de los japoneses, tanto contra la población negra nativa, como hacia los soldados aliados.

Guadalcanal fue uno de los primeros lugares donde se empezaron a cometer estos crímenes. Desde el inicio de la ocupación los japoneses mantendrían un crudo enfrentamiento con la guerrilla que les llevaría a realizar acciones de castigo y ejecuciones a los salomoniesos, todos de raza negra. Al desembarcar los americanos en Agosto de 1942 los crímenes no cesaron, esta vez se volvieron contra los estadounidenses, pues los japoneses emplearon gas venenoso sobre la Cresta Edson en torno al Aeródromo Henderson, un arma ilegal que únicamente habían empleado en China y que esa fue la vez excepcional que la usaron contra los norteamericanos.

Lo mismo que en Guadalcanal se repitió en las Islas Marshall, Gilbert, Almirantazgo, Nueva Irlanda y Nueva Bretaña, en esta última fueron ejecutados 160 prisioneros de guerra australianos.

Otro crimen de guerra terrible ocurrió en la Isla de Wake, justo en pleno Pacífico Central. La isla había sido arrebatada a Estados Unidos al principio de la guerra y los japoneses mantenían allí una importante base aérea con varios civiles norteamericanos que trabajaban como esclavos. El 9 de Septiembre de 1943 unos aviones estadounidenses procedentes de portaaviones bombardearon Wake. Como consecuencia de ello el comandante de la base, Shigematsu Sakaibara, ordenó llevar a 98 prisioneros al norte de Wake donde fueron ejecutados por una ametralladora automática. Uno de los superviviente se escondió en la isla, entonces retornó al lugar de la masacre y grabó en un una piedra coralina “98 US POW 5-10-43” (98 prisioneros de guerra estadounidenses y la fecha), desgraciadamente fue descubierto por los japoneses y el comandante Sakaibara en persona le decapitó la cabeza con su katana. Así los muertos se convirtieron en 99 hombres.

Piedra que rememora a los asesinados en la Isla de Wake por los japoneses. Marcados en la roca aparecen el número 98 de los 99 asesinados, ya que el último fue capturado mientras dibujaba sobre la piedra. Precisamente el “43” referente a la fecha está un poco borrosa, lo que indica que en el momento de ser atrapado estaba trabajando en la piedra.

Una de las persecuciones más horrible fue contra la etnia de los chamorro en las Islas Marianas y las Islas Palau. Los chamorro eran una etnia local de color negra que estaba en contra de la ocupación japonesa. Acabaron rebelándose en ocasiones y finalmente terminaron en campos de concentración o ejecuciones sumarias. Cuando los americanos invadieron Guam entre Julio y Agosto de 1944 fueron exterminados 600 chamorro justo antes de la liberación.

Las cifras de muertos tras la guerra en el Pacífico Sur y Central fue difícil de determinar, pues los americanos arrasaron con armas muy destructivas las islas y los cadáveres quedaron irreconocibles sin poderse saber si habían perecido en los bombardeos o asesinados por los japoneses. La cifra estimada que se dió fue entre los 30.000 y 50.000 muertos.

 

Bibliografía:

Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), p.124-128
José María Palmero García, La Defensa del Atalón de Wake, Revista Serga Nº23 (2003), p.28