Represión de Crimea, Tambov y Kronstadt

Cuando el Ejército Rojo se postuló como el claro vencedor de la Guerra Civil Rusa, la represión se incrementó porque los nuevos dueños de Rusia deseaban vengarse contra los vencidos y de paso silenciar a toda aquella voz disconforme con el Partido Bolchevique y el Presidente Vladimir Lenin. Algunos ejemplos de la terrible violencia de aquellos años 1920 y 1921 fueron sin duda las matanzas de Crimea, Kronstadt y Tambov.

Matanzas de Crimea

La Península de Crimea en el Mar Negro fue el último territorio que el Ejército Blanco dominó sobre Europa antes de que el general Piotr Wrangel decretase la evacuación a finales de 1920. Una vez completada la huida a bordo de los restos de la Marina Imperial Rusa que se dirigió a la neutral Turquía, las tropas de la Rusia Soviética entraron en las zonas abandonadas por el enemigo para desatar una cruel venganza sobre Crimea.

En cuanto el Ejército Rojo se apoderó de Sevastopol, cientos de estibadores y empleados del puerto fueron fusilados sobre el terreno tras ser acusados de haber ayudado a la evacuación del Ejército Blanco. Al cabo de unas jornadas, los días 28 y 29 de Noviembre, se llevaron a cabo nuevos fusilamientos que se saldaron con la muerte de 2.836 personas y se ahorcó a cientos de ciudadanos por las calles con carteles colgando de los cuerpos que rezaban “muerte a los traidores”.

Soldados y colaboradores del Ejército Blanco asesinados por el Ejército Rojo en Crimea.

Bastante más violenta fue la represión en el resto de Crimea porque como el Partido Bolchevique consideraba de que todos los habitantes de la península eran culpables de haber ayudado al Ejército Blanco, según el criterio revolucionario era necesario aplicarles un castigo colectivo. Así pues, las tropas del Ejército Rojo cerraron el Istmo de Perekop que unía Crimea con el resto de Ucrania con la finalidad de impedir que entrasen alimentos, lo que evidentemente causó una hambruna de breve duración que dejó millares de muertos por inanición.

Cualquier excusa les sirvió a los agentes de la Policía “Cheka” para fusilar a la gente en Crimea porque entre las normas aprobadas estuvo la obligatoriedad de que cada ciudadano acudiese a un tribunal y rellenara un formulario de cincuenta cuestiones acerca de su estatus social, empleo, ingresos, aficiones personales y la opinión que tenía de los bolcheviques, el general Piotr Wrangel y Polonia. Según el resultado de este examen podían suceder las siguientes tres cosas: la primera que al examinado le dejaran marchar sin problemas, la segunda que le enviaran a un campo de concentración, y la tercera que le mataran.

Aproximadamente entre 1920 y 1921 fueron asesinadas 50.000 personas en Crimea, la mayoría soldados capturados al Ejército Blanco. Con tales cifras, lo sucedido en la península fue sin duda el mayor Crimen de Guerra cometido por el Ejército Rojo de toda la Guerra Civil Rusa.

Rebelión de Kronstadt

Al inicios del año 1921, la ciudad de Petrogrado que controlaba el Partido Bolchevique estaba en una situación pésima porque no había comida, las vías ferroviarias estaban cortadas, las fábricas se encontraban cerradas y no existían servicios mínimos de luz o gas. Lógicamente este malestar condujo a una serie de grandes protestas y movilizaciones impulsadas por la izquierda antibolchevique (socialistas, anarquistas, mencheviques, sindicalistas…), a las que por primera vez se sumaron algunos soldados descontentos del Ejército Rojo. Sin embargo y como era de preverse, el Presidente Vladimir Lenin ordenó reprimir las manifestaciones con violencia, como por ejemplo sucedió el 24 de Febrero cuando la Cheka disparó contra una multitud y mató a 12 ciudadanos.

Repentinamente el 28 de Febrero de 1921, los marineros de los acorazados Sevastopol y Petropavlosk protagonizaron un amotinamiento en la Base Naval de Kronstadt. A continuación y en cuanto las noticias se difundieron en Petrogrado, un grupo de 2.000 obreros armados se unieron a los rebeldes, lo que permitió a los sublevados expulsar con relativa facilidad a los bolcheviques del puerto y exigier al Partido Bolchevique las siguientes cuatro demandas: 1) elecciones libres y democráticas, 2) liberación de los presos, 3) legalización de todos los partidos políticos, y 4) supresión de la Cheka.

El Presidente Vladimir Lenin, comprendiendo el peligro que suponía el Motín de Kronstadt, movilizó a toda prisa al Ejército Rojo en Petrogrado que puso al mando del general Mihail Tujachevski . Así pues, justo al cabo de una semana de estallar la rebelión, el 7 de Marzo de 1921, un total de 25.000 tropas soviéticas irrumpieron en los suburbios urbanos de Kronstadt, aplastando y apresando a los 2.000 obreros que se había sumado a los sublevados. Al día siguiente, el 8, los bolcheviques cargarían contra las instalaciones defendidas por los marineros, quienes heroicamente resistieron diez días, llevándose por delante a 1.412 soldados enemigos que cayeron frente a los muros. Lamentablemente el 18 de Marzo, las tropas del Ejército Rojo finalmente vencieron a los sediciosos que sufrieron unas 1.000 bajas y retomaron el control de la Base Naval de Kronstadt.

Ocupada la Base Naval de Kronstadt, la Cheka ejecutó sumariamente a 2.103 marineros y deportó a campos de concentración a otras 8.973 personas (entre estas 6.459 marineros y 2.514 civiles que por casualidad habían permanecido en la instalación militar). Afortunadamente, unos 8.000 marineros y civiles consiguieron escapar a través de las capas de hielo del Mar Báltico y entrar en la neutral Finlandia, donde fueron acogidos por soldados del Ejército Finlandés y alojados en los campos de refugiados de Ino, Terijoki y Vyborg, antes de marchar al exilio en dirección a Europa o América.

La victoria del Ejército Rojo en la Rebelión de Kronstadt tuvo unas consecuencias terribles porque muchos de los rebeldes fueron deportados a las Islas de Solovky y Jolmogory, próximas al puerto de Arkángel en el Océano Glacial Ártico, donde cientos de ellos que viajaron a bordo de gabarras lejos de la costa, fueron amordazados (se les ató primero de pies y manos y luego se les enrolló al cuello una soga ligada a una piedra) y arrojados al agua para morir ahogados. Otros con menos suerte fueron abandonados en aquel archipiélago helado y yermo para desfallecer lentamente de frío y de hambre tras largas esperas de días y a veces semanas, hasta que registrarse un trágico saldo de 5.000 víctimas mortales.

Rebelión del Tambov

La Rebelión de Tambov fue uno de los episodios más tristes de la Guerra Civil Rusa. Todo ocurrió en 1921 cuando agentes de la Cheka protagonizaron una abusiva requisa de grano en Tambov, una región a 500 kilómetros al sureste de Moscú que era rica en productos agrícolas, lo que dejó las despensas vacías y condenó a sus habitantes a morir de inanición. Fue entonces cuando 15.000 campesinos y algunos desertores del Ejército Rojo se levantaron en armas en Jiltrovo, un gesto que imitaron otros 30.000 insurrectos en diversas zonas de Rusia Central como Samara, Astracán, Kazán, Simbirsk, Ufa y el Río Volga. Estos partisanos que muy pronto tuvieron su eje central en Tambov y estuvieron liderados por Aleksandr Stepanovich Antonov, acabarían formando unas fuerzas armadas propias a las que bautizaron con el nombre de Ejército Verde.

Bastaron pocos meses para que en 1921 los campesinos de la Rebelión del Tambov aumentaran su número a los 50.000 efectivos después de expandirse hacia los Montes Urales, Siberia Occidental, Omsk, Tiumen y Ekatiremburgo, e incluso acabasen cortando la línea del Ferrocarril Transiberiano. Mientras tanto en el Kremlin de Moscú, el Presidente Vladimir Lenin, que deseaba ver silenciada cuanto antes la revuelta, eligió al general Mihail Tujachevski (el mismo que anteriormente había aplastado la Rebelión de Kronstadt) para desencadenar una contraofensiva aniquiladora empleando a 70.000 soldados del Ejército Rojo.

Incendio de los bosques por el Ejército Rojo en la Rebelión del Tambov.

Las operaciones contra el Tambov se iniciaron en Abril de 1921 cuando las tropas del Ejército Rojo tuvieron que infiltrarse en un medio natural plagado de bosques y arboledas, donde las trampas y emboscadas de los guerrilleros causaron numerosas bajas a los bolcheviques. No obstante y pesar de las derrotas iniciales, la Cheka modificó la situación bélica porque los comisarios se centraron exclusivamente en las aldeas indefensas con la intención de hacer rehenes a todas las familias de los partisanos y forzarles a abandonar sus escondites en la naturaleza. Así fue como se dio ejemplo ejecutando a numeroso hijos primogénitos, encerrando a los habitantes en hangares sin calefacción, obligando a muchos individuos a correr desnudos por la nieve o introducir a las esposas de los combatientes en agujeros cavados en el hielo. Como el horror fue indescriptible, al final los guerrilleros salieron de los bosques y se rindieron en masa para ser ejecutados (aunque por lo menos con la tranquilidad de ver a sus seres queridos con vida).

Otras de las novedades del aplastamiento de la Rebelión del Tambov fue el uso de gas venenoso contra la población civil por parte del Ejército Rojo. Los responsables fueron los pilotos de la Fuerza Aérea Roja que lanzaron múltiples bombas de gas contra los bosques (prototipos previamente estudiados por científicos) que al abrir sus válvulas liberaban grandes nubes de gas tóxico que cubrían importantes extensiones de terreno matando o hiriendo a los partisanos y sus familias. De hecho, este sistema tan inhumano llegó incluso a utilizarse contra aldeas y pueblos, en donde un considerable número de campesinos fallecieron asfixiados pese a que dichas armas estaban prohibidas por la Convención de Ginebra.

Al ser aplastada la Rebelión del Tambov, comenzaron las deportaciones a los campos de concentración mediante una serie de redadas meticulosas e implacables porque en cuestión de semanas, miles de personas que ya esperaban en recintos provisionales, como por ejemplo en el pueblo de Kareyevka, fueron siendo enviadas al corazón de Siberia. Las víctimas de estos crueles métodos ascendieron a 50.000 muertos, la mayoría mujeres, niños y ancianos que fallecieron en los recintos por culpa de las epidemias del tifus y el cólera.

Con el triunfo de la Rusia Soviética a la hora de poner fin a la Rebelión del Tambov, el número de campesinos asesinados, encarcelados o deportados se calculó en 240.000 personas. Ante este nivel de crueldad, la sucedido con el campesinado en 1921 constituyó una de las tragedias más graves de la historia rural de Rusia.

 

Bibliografía:

-Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo. “Capítulo 5.Del Tambov a la Hambruna”, Ediciones B (2010), p. 149-164
-http://en.wikipedia.org/wiki/Kronstadt_rebellion
-http://en.wikipedia.org/wiki/Tambov_Rebellion
-http://granguerra.crearforo.com/1-es1656.html?start=0