Shoah en los Países Bajos

Holanda fue uno de los países más afectados por el Holocausto en la Segunda Guerra Mundial. Al igual que había sucedido en otros lugares del continente, las fuerzas de ocupación del Tercer Reich privaron a los judíos de sus derechos bajo el visto bueno del colaboracionismo local, antes de proceder a su deportación y exterminio en masa, lo que convirtió a esta nación en la más castigada por la Solución Final de Europa Occidental.

Antisemitismo

Justo al estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939, un total de 140.000 judíos vivían en los Países Bajos. Sorprendentemente y a diferencia de otras naciones, apenas no existía antisemitismo en la sociedad, ya que incluso el partido fascista del Movimiento Nacionalsocialista Holandés (NSB) dirigido por Anton Mussert no se declaraba racista porque al fin y al cabo cien de sus miembros eran hebreos. No obstante y pese a esta situación de cierta comodidad para la comunidad judaica, en cuanto el Tercer Reich invadió Holanda en Mayo de 1940, unos 200 judíos se suicidaron al escuchar las noticias acerca de la capitulación, temiéndose lo que se les venía encima (y lamentablemente tuvieron razón).

La administración del Tercer Reich en Holanda quedó bajo el poder del “gauleiter” Arthur Seyss-Inquart, mientras que la gestión local fue puesta al frente del Colegio de Secretarios Generales (que ya existía previamente a la invasión). Al mismo tiempo, toda la propaganda pasó a estar dirigida por los militantes fascistas del Movimiento Nacionalsocialista Holandés (NSB) y la Unión Holandesa (Nederlandse Union) que actuaron como enlaces entre los nativos y las SS, a la vez que la Policía Holandesa pasaba a estar liderada por un comisario filofascista llamando Sybren Tulp que había sido ex-oficial del Ejército Colonial Holandés en Indonesia. Respecto a los judíos, toda su comunidad fue sometida al control del Consejo Judío Holandés, un organismo responsable exclusivamente de dicha minoría que lideró el alcalde David Cohen.

Judíos holandeses con la Estrella de David cosida en el brazo son detenidos por soldados del Ejército Alemán.

Al comenzar los bombardeos de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) contra las ciudades de Holanda, surgió la primera ley antisemita que prohibió a los judíos acudir a protegerse en los refugios antiaéreos, lo que causó la muerte a numerosas personas en las calles que sufrieron el terror de las bombas de la aviación enemiga. A continuación, se definió como hebreo a todos aquellos individuos que al menos tuviesen tres abuelos de dicha raza, lo que implicaba que no podían acceder a cargos públicos ni ascender en otros empleos (por ejemplo fue despedido el Presidente del Tribunal Supremo Lodewijk Visser). Acto seguido, se vedó a los judíos entrar a parques, hoteles, balnearios, museos, bibliotecas, cines, teatros, piscinas y playas públicas; y se obligó a que fuesen declaradas todas aquellas empresas con más de un 25% de capital hebreo. Incluso la Subsección IV B-4 que dirigía Adolf Eichmann, creó la Oficina Central para la Emigración Judía de Amsterdan con la función de presionar a los judíos para que se marchasen de Holanda, siempre que antes entregasen todas sus pertenencias a los alemanes (aunque sólo 30 familias abandonaron la nación debido a las muchas complicaciones burocráticas en los países de acogida).

Protestas

Las medidas antisemitas contra los judíos en Holanda tuvieron una inusual respuesta por parte de la población nativa que en mayor o menor medida se declaró en contra de estos métodos racistas. Por ejemplo numerosas publicaciones denunciaron los abusos de las fuerzas ocupantes, lo mismo que los sacerdotes de las diferentes iglesias católicas, protestantes, reformadas y menonitas. Incluso el mundo estudiantil convocó manifestaciones de defensa a los judíos como sucedió con las protestas de los alumnos tanto en los campos de la Universidad de Leiden como en la Universidad de Delft.

Cuando el 19 de Febrero de 1941 dos heladeros judíos de la Heladería Koco atacaron e hirieron con gas amónico a dos agentes de la Policía Holandesa, las autoridades se cobraron una sangrienta represalia porque soldados alemanes y colaboracionistas holandeses entraron en el Barrio Judío de Amsterdam, arrestando a 388 hebreros que fueron deportados a los campos de concentración de Buchenwald y Mauthausen, donde 388 perderían la vida (sólo uno sobreviviría a la contienda). A raíz de este suceso, el 25 de Febrero, la sociedad holandesa se sintió tan indignada por lo sucedido que convocó una manifestación callejera que paralizó toda Amsterdam para sorpresa del Ejército Alemán. Fue entonces cuando las tropas germanas y guardias fascistas holandeses dispararon contra los manifestantes, provocando una matanza con decenas de muertos, cientos de heridos y 400 detenidos. Precisamente entre estos últimos, todos fueron enviados al campo de Mathausen, en cuyo recinto se asesinó a 50 nada más llegar después de empujarlos contra las vallas electrificadas, mientras que los otros 348 perecerían lentamente en los trabajos forzados de la cantera.

Otro atentado que tuvo lugar el 3 de Junio de 1941 contra una central telefónica de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) en el Aeropuerto de Schipol que causó heridas a un soldado alemán, generó una nueva represalia con el arresto de 200 judíos y su posterior ejecución en el campo de Mathausen. Sin embargo esa actitud no frenó las quejas de los ciudadanos holandeses, quienes en un acto de solidaridad, muchos acabaron por coserse en la ropa la Estrella de David pese a no ser judíos, lo que causó la detención y el encarcelamiento de decenas de personas acusadas de ser “amigos de los hebreros”.

Campos de Tránsito

Al comenzar la Solución Final en Mayo de 1942, las medidas antisemitas adoptadas en Holanda fueron imitando a las de otros lugares de Europa bajo el control del Tercer Reich. Por ejemplo se obligó a los judíos llevar cosida en la ropa la Estrella de David con una “J” visible en el centro, además de prohibirse los matrimonios mixtos entre holandeses y hebreros, la posibilidad de caminar por la acera (tenían que hacerlo por la calzada), viajar en tren, salir a la calle más tarde de las 20:00 horas de la noche, etcétera.

En Junio de 1942, miles de agentes de la Policía Verde Holandesa y 2.000 milicianos del Movimiento Nacionalsocialista Holandés articulados en la Policía Auxiliar Voluntaria, lanzaron una redada en Amsterdam en la que arrestaron a millares de judíos que fueron retenidos en prisiones provisionales o en el Castillo de Barneveld. Acto seguido y durante los días siguientes, todos estos hebreos fueron deportados a los campos de concentración de trabajo de Amersfoort, Vught, Herzogenbusch y Westerbork, los cuatro ubicados en los Países Bajos y bajo la autoridad de fascistas holandeses, quienes en ocasiones demostraron ser mucho más brutales que las SS.

Grupo de judíos holandeses son arrestados por soldados de las SS en Amsterdam.

Al cabo de un mes, en Julio de 1942, los cuatro recintos de Amersfoort, Vught, Herzogenbusch y Westerbork fueron convertidos en “campos de tránsito” porque un primer contingente de 4.000 judíos partió hacia los campos de exterminio de Auschwitz y Sóbibor para morir en las cámaras de gas, así como a los campos de concentración de Theresienstadt y Bergen-Belsen para desfallecer mediante el trabajo esclavo. Al cabo de unos días de este episodio, el 14 de Julio, la capital de Amsterdam sufrió una segunda redada en la que se detuvo a otros 700 judíos que serían asesinados en Auschwitz.

Deportaciones

A partir del verano de 1942, la Oficina Central de Emigración Alemana (Zentrallstelle) y el Consejo Judío Holandés fueron esenciales para el destino de miles de judíos que fueron deportados, ya que precisamente los representantes hebreos eran los que decidían a quienes daban los visados para el viaje y a quienes no, lo que generó una enorme corrupción debido a que Amsterdam sólo se fue vaciando de los judeo-alemanes (emigrados antes de la Segunda Guerra Mundial) y no de judeo-holandeses, de los cuales 17.500 recibieron un trato especial para evitar su traslado a Polonia. Lógicamente los enchufes y favores llevaron a peleas entre los mismos judíos que rompieron las puertas y asaltaron las oficinas del Consejo Judío Holandés, aunque al final la turba fue controlada gracias a la intervención de la Policía Verder Holandesa. No obstante y pese a las malas prácticas del Consejo Judío Holandés, a veces ciertos de sus miembros como Walter Süskind, Felix Halvestad y la neerlandesa Henriette Rodríguez-Pimental, consiguieron salvar a numerosas personas como a 1.000 niños, a quienes procedieron a destruir su identidad en el censo para evitar que fuesen identificados, antes de ser entregados en acogida a familias holandesas.

La Iglesia Católica fue una abanderada en contra de la deportación de los judíos, tal y como manifestó el Arzobispo Jan de Jong que era muy popular entre los cristianos de los Países Bajos. Lamentablemente las protestas cada vez fueron menores porque el 1 de Agosto de 1942, las SS arrestaron como represalia a 92 judíos católicos que fueron enviados a Auschwitz, donde fueron asesinados en las cámaras de gas, incluyendo la monja carmelita Edith Stein que en 1998 fue convertida en Santa por el Papa Juan Pablo II.

El 5 de Agosto de 1942, un total de 2.000 judíos fueron convocados en el patio de la Oficina Central de Emigración Alemana de Amsterdam, a quienes se hizo esperar hasta la tarde cuando finalmente se decidió poner en libertad a 1.400 de la fila de la izquierda y enviar a 600 de la fila de la derecha a una muerte segura en los campos de exterminio. A lo largo de los meses siguientes hasta Diciembre, todos los judíos que estaban ingresados en centros psiquiátricos fueron ejecutados; mientras que a inicios de 1943, los pacientes del Hospital Het Apeldoornse Bos fueron apiñados en el interior de camiones atados en colchones y camisas de fuerza unos sobre otros, y junto a 50 enfermeras, enviados a Auschwitz y fusilados dentro del recinto. Sin embargo lo peor de todo lo ocurrido en aquel período, fue la deportación de 46.455 personas en un total de 52 trenes hacia Polonia, de los cuales la inmensa mayoría serían asesinados, salvo la excepción de 166 que sobrevivieron a lo Segunda Guerra Mundial.

Tampoco los mestizos de los Países Bajos con un progenitor judío y otro holandés lo pasaron mejor que los otros judíos porque el “gauleiter” Arthur Seyss-Inquart decidió aplicar una iniciativa propia que ni siquiera existía en la Alemania Nacionalsocialista consistente en medicar a dichos sujetos para que no tuviesen hijos en el futuro. Así fue como unos 2.500 mestizos judeo-holandeses fueron conducidos a centros médicos de las SS y esterilizados, en lo que constituyó un episodio único en Europa dentro de la Solución Final.

Ana Frank, la niña víctima del Holocausto más famosa de Holanda y posiblemente de la Segunda Guerra Mundial después de escribir un diario donde narró sus vivencias tras ocultarse en la “Casita de Atrás”.

Durante todo el año 1943, un número aproximado de entre 1.000 y 3.000 judíos de Amsterdam fueron deportados cada martes hacia el campo de tránsito de Westerbork y posteriormente hacia el campo de exterminio de Auschwitz en Polonia, incluyendo los miembros del Consejo Judío Holandés que fue disuelto y sus líderes represaliados. Mientras tanto las SS, se encargaron de hacer negocio con todas las pertenencias de los hebreos eliminados porque subastaron en Alemania un total de 27.227 toneladas de riquezas procedentes de Holanda que llegaron en 45 cargamentos, cuyos bienes fueron adquiridos por la población de Hamburgo.

Final

A mediados de 1944, la mayor parte de los judíos de los Países Bajos habían sido exterminados, por lo que la mayor parte de los campos de tránsito fueron desmantelados, incluyendo el de Westerbork. Lamentablemente muchos de los judíos que permanecían ocultos continuaron siendo perseguidos, como por ejemplo les ocurrió el 4 de Agosto a la familia Frank que fue descubierta en la buhardilla de un edificio por la Policía Verde Holandesa y deportada a los campos de exterminio, donde todos menos el padre, Otto Frank, serían asesinados, entre estos la hija Ana Frank que dejó un diario con sus memorias en su escondite que sería mundialmente conocido con el título de El diario de Ana Frank.

Terminada la Segunda Guerra Mundial con la liberación de los Países Bajos el 8 de Mayo de 1945, sólo sobrevivieron un total de 35.000 judíos holandeses. Hasta la fecha habían sido asesinados durante el Holocausto unos 106.000 personas, aproximadamente el 76% de la comunidad judaica en Holanda.

 

Bibliografía:

-Saul Friedländer, El Tercer Reich y los Judíos. Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.112-794
-Ricardo Angoso, Del antisemitismo a la Solución Final, Shoah, Revista La Aventura de la Historia Nº77 (2005), p.26-33