Muerte de los “seringueiros” del caucho de Brasil

 

Brasil participó en la Segunda Guerra Mundial del bando de los Aliados enviando tropas a Europa dentro de la Fuerza Expedicionaria Brasileña (Força Expeditionária Brasileira o FEB) y patrullando el Océano Atlántico mediante la Marina Brasileña (Marinha do Brasil). No obstante y a pesar de que las víctimas mortales oficiales de Brasil en la contienda fueron de 2.000 muertos, la realidad fue bien distinta porque para mantener el esfuerzo bélico el régimen autoritario del Presidente Getúlio Vargas decretó la movilización de trabajadores forzosos entre los indígenas para extraer caucho, los cuales fallecieron a millares a causa de las condiciones esclavistas y del trato inhumano infligido por las autoridades.

Cuando Japón invadió Malasia y las Indias Orientales Holandesas (Indonesia) entre finales de 1941 e inicios de 1942, los Aliados perdieron las mayores reservas de caucho del mundo que pasaron a manos del Eje. Ante la notable ausencia de goma y látex, la situación se volvió crítica para la industria de guerra de Estados Unidos y Gran Bretaña. Únicamente la entrada en la contienda de Brasil junto a los Aliados el 22 de Agosto de 1942, por aquel entonces rico en caucho gracias a la cuenca del Río Amazonas, subsanó la obtención de este producto, aunque para ello se precisó de un gran número de trabajadores forzosos conocidos como “seringueiros”.

Camiones transportando a unos felices trabajadores del caucho hacia el Amazonas sin saber todavía que han sido engañados y muy pronto se convertirán en esclavos.

Para mantener el esfuerzo bélico contra el Eje, los Aliados exigieron a Brasil entregar 45.000 toneladas de caucho anuales cuando únicamente podía extraer 18.000 toneladas con los 35.000 trabajadores existentes. Ante este dilema, el régimen del Presidente Getúlio Vargas inició una intensa campaña propagandística para la captación de trabajadores voluntarios en la zona nororiental del país, especialmente después de que Estados Unidos se comprometiera a pagar a Brasil 100 dólares por cada jornalero contratado. Para ello camiones con altavoces y carteles que rezaban “la victoria de Brasil depende del caucho y los trabajadores del Amazonas” publicitaron el reclutamiento. A todos estos voluntarios, la mayoría gente pobre y campesinos arruinados a causa de la sequía que azotaba el país, se les prometió una auténtica ganga consistente en el 60% de las ganancias obtenidas en el caucho y el 50% de otros productos como la madera o la nuez brasileña, así como un incentivo extra durante el viaje de ida y asistencia médica y religiosa gratuita. Tales condiciones favorecieron el alistamiento de 60.000 trabajadores, quienes confiando en su gobierno, pensaron que marchaban a una aventura sin saber que habían sido engañados.

Nada más iniciarse la partida de los trabajadores “seringueiros” tras despedirse de sus familiares lanzando ovaciones y agitando felizmente los sombreros, la alegría se fue disipando poco a poco cuando llegaron a las primeras instalaciones para ser instruidos en un curso laboral de extracción de caucho. Incrédulos, los futuros trabajadores comprobaron como fueron alojados en barracones y sometidos a vigilancia por parte de militares armados. Superados estos cursos, los “seringueiros” iniciaron un largo viaje por la selva hasta las zonas de cacho que duraba entre dos y tres meses a bordo de un camión o un barco que atravesaba el Río Amazonas, durante el cual ya muchos trabajadores fallecieron como consecuencia de las enfermedades.

La Batalla del Caucho (Batalha da Borracha) fue como se definió a la lucha personal por la supervivencia de todos los trabajadores brasileños dedicados a la obtención de goma en la jungla del Amazonas. Convertidos los “seringueiros” en esclavos por parte de las autoridades civiles y militares que controlaban las plantaciones, las condiciones eran infrahumanas porque trabajaban 16 horas diarias desde las 4:00 de la madrugada hasta las 20:00 de la tarde por un salario minúsculo, no contaban con casi ningún equipo sanitario, disponían de una alimentación mínima compuesta de harina con sal y eran sometidos a brutales torturas y palizas por parte de las soldados. A los que no fallecían por agotamiento o asesinato, morían por enfermedades como la malaria, hepatitis y fiebre amarilla; o atacados por animales salvajes como los jaguares, serpientes y escorpiones.

Trabajadores del caucho “seringueiros” en una plantación del Amazonas durante la Segunda Guerra Mundial.

Aproximadamente de los 100.000 trabajadores forzosos “seringueiros” del Amazonas, un total de 30.000 perdieron la vida, lo que constituyó el 95% de todas las víctimas mortales de Brasil en la Segunda Guerra Mundial.

Terminada la Segunda Guerra Mundial, a los “seringueiros” supervivientes se les abandonó en el Amazonas porque las autoridades no les ofrecieron ningún medio para regresar a sus lugares de origen y por si fuera poco la mayoría no podían costearse el viaje debido a que no les habían pagado el sueldo por los años trabajados. Desde el extranjero Estados Unidos se preocupó por estos trabajadores del caucho y por eso mismo les envió dinero para que pudiesen regresar a su casa, aunque antes de recibirlo las autoridades corruptas brasileñas se lo quedaron y por tanto los “seringueiros” jamás lo recibieron. Lamentablemente una mayor parte de los “seringueiros” no podrían volver a su hogar ni reunirse con sus familias; siendo unos pocos privilegiados los que pudieron reencontrarse con sus seres queridos hasta pasadas varias décadas.

Oficialmente Brasil reconoció en 1988 el crimen cometido con los “seringueiros” durante la Segunda Guerra Mundial y pidió perdón a las víctimas otorgando a los supervivientes una pequeña pensión. No sería hasta Mayo de 2014, después de una denuncia cursada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de Washington, cuando Brasil tuvo que pagar una fuerte indemnización ecónomica a los 6.000 “seringueiros” supervivientes y sus familiares.

 

Bibliografía:

Jesús Hernández, La Trágica Historia de los Soldados del Caucho, Revista WW2GP Magazine Nº6 (2015), p.5-6
http://www2.correiobraziliense.com.br/soldadosdaborracha/