Matanzas de Letonia y Estonia

 

A finales de 1941 y principios de 1942 la práctica totalidad de los judíos de Letonia y Estonia habían sido asesinados. Antes incluso que se produjera los exterminios sistemáticos mediante las deportaciones a los campos de muerte, los judíos letones y estonios yacían en gigantescas fosas comunes con un tiro en la nuca. Esto fue gracias en parte a la estrecha colaboración de los milicianos letones y estonios y su animosidad a los judíos, mucho más grande que la de los alemanes y que no dudaban en disparar contra quién fuera.

Letonia: Masacre de Riga

Enorme era el antisemitismo de Letonia una vez quedó dentro de la órbita del Eje en 1941 con la Operación Barbarroja. Antes de irse los soviéticos, Iósif Stalin había ordenado al Ejército Rojo matar o deportar a unos 36.000 letones. Como era de esperar, la propaganda alemana y nacionalista letona, echó la culpa a los judíos de lo sucedido, con lo cual la venganza sería descomunal.

Para vengar a los asesinados los letones se mostraron voluntarios a las SS cuando el Reichsführer Heinrich Himmler ordenó que se exterminara a toda la población judía de Riga, capital de Letonia, unos 29.500 apróximadamente. La operación se fijó para el 30 de Noviembre de 1941, pero un día antes, el 29, todos los judíos de buena salud se los sacó de Riga para trabajar, ya que de momento preferían a los que fueran útiles para emplearlos en labores bélicas o industrias del armamento. Ese día también se preparó el que iba a ser escenario de la matanza a la mañana siguiente, ya que en una llanura llamada Rumbula, unos cientos de prisioneros de guerra soviéticos supervisados por las SS excavaron seis inmensas fosas comunes muy hondas donde se iba a producir la masacre.

El 30 de Noviembre de 1941, 2.700 soldados entre los que había 1.700 alemanes y 1.000 letones, irrumpieron en Riga buscando a los judíos. Muy deprisa todos fueron extraídos de sus casas, excepto los que se negaron que fueron asesinados mediante golpes en habitaciones y escaleras. Un letón mató en esta primera fase al famoso historiador judío Simon Dubnow por tener problemas al andar, siendo todos sus estudios e investigaciones confiscados en 45 cajas. Los judíos que salieron a la calle se los montó en autobuses y se les condujo en varios convoyes hacia Rumbula.

Llegados los autobuses a Rumbula cargados de judíos, primero se les dijo que entregasen maletas y bolsas de viaje, luego que se quitaran los abrigos y por último que se desnudaran al completo. Lo mismo se hizo con un grupo de 1.500 judíos de Berlín que llegaron a la estación de Riga ese día y que se los llevó directamente a Rumbula sin tiempo que perder. Una vez desnudos, los hicieron bajar por una rampa de tierra a las fosas comunes donde se los colocaba boca abajo para ahorrar espacio y se les encajaba un tiro en la cabeza. El trabajo lo hacían grupos de 12 hombres armados que disparaban por turnos todo el día, haciendo un descanso entre las 17:00 y 19:00 horas de la tarde. Sobre los muertos y moribundos las siguientes tandas de víctimas tenían que colocarse antes de ser disparadas, ya que los letones querían completar las fosas sin tener que excavar más.

Todo el proceso se repitió a lo largo de una semana hasta el 8 de Diciembre de 1941, cuando las matanzas en Rumbula finalizaron. Hasta esa fecha se habían ejecutado a 27.000 judíos. En Riga quedaron 2.500 únicamente para ser empleados como trabajadores forzados.

Gran parte de los escombros de Riga tuvieron que ser limpiados por los judíos bajo la atenta mirada de estonios y alemanes. El desescombro de Riga fue grabado en video y mostrado en Metz, capital de Lorena recién anexionada por Alemania a costa de Francia, en el cual los expectadores franceses y alemanes aplaudieron la decisión.

Estonia

Antes de la llegada de los alemanes, Estonia había sido un foco de matanzas antisemitas cuando los soviéticos que ocupaban el país deportaron a gulags o asesinaron a 2.000 judíos.

Expulsados los soviéticos por el Ejército Alemán, el Tercer Reich acusó absurdamente a los judíos de criminales comunistas, algo fuera de lugar cuando ellos mismos habían sido víctimas de la violencia de Iósif Stalin. Durante los primeros años de la ocupación unos 10.000 judíos fueron asesinados en fosas por los alemanes y colaboradores estonios, la mayoría de Tallin, aunque otra parte sería deportada a los campos de trabajo en la misma Estonia llamados Lagedi, Vaivara y Klooga.

Hubo 7 estonios colaboracionistas enjuiciados tras la guerra por crímenes contra los judíos, fueron: Ralf Gerrets, Ain-Ervin Mere, Jaan Viik, Juhan Jüriste, Karl Linnas, Aleksander Laak y Ervin Viks.

Conclusión

Letonia fue pionero en la matanza con el asesinato de 70.000 judíos en la Segunda Guerra Mundial, apróximadamente el 77% de su población total. Estonia muy por debajo eliminó 10.000 judíos, cifra equivalente al 35% de sus habitantes hebeos.

 

Bibliografía:

Saul Friedländer, El Tercer Reich y los Judíos. Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.310-565

Ricardo Angoso, Del antisemitismo a la Solución Final, Shoah, Revista La Aventura de la Historia Nº77 (2005), p.26
http://en.wikipedia.org/wiki/Estonia_in_World_War_II#The_Holocaust