Matanza de la Isla Babar

A finales de 1944 tuvo lugar uno de los crímenes más sorprendentes en Indonesia durante la Segunda Guerra Mundial. A diferencia de otras masacres cometidas hasta la fecha, la motivación del suceso tuvo como origen una discusión a causa de tabaco que contra todo lo esperado conduciría a la Matanza de la Isla Babar.

La Isla de Babar era un terreno insular al suroeste de Indonesia, cuya localidad de Emplawas, sita en la comarca de Maluku, era famosa por suministrar 6.000 kilogramos de tabaco al comercio marino con Insulindia. Todo eso cambió al inicio de la Guerra del Pacífico porque cerca de la región se instaló una base naval de la Marina Imperial Japonesa, cuya guarnición consumía anualmente 400 kilogramos gracias a la permisividad del alcalde local, Timerkas Salmon Watekukly.

Inesperadamente el 27 de Octubre de 1944, una discusión entre el alcalde Timerkas Salmon Watekukly y el representante comercial japonés que le acusó de haberle estafado, terminó en una bofetada del nipón hacia el indonesio. Fue en ese instante, cuando al ver los aldeanos el comportamiento denigrante del nipón, se abalanzaron sobre él con cuchillos y armas blancas, a quién lincharon, amputaron los dedos de manos y pies, cortaron la lengua y finalmente empalaron boca abajo con una caña de bambú por el ano hasta darle muerte entre horribles sufrimientos. Ni siquiera se salvaron sus tres escoltas, concretamente tres colaboracionistas de las Milicias “Heihô”, que también fueron apalizados y luego asesinados.

Como consecuencia de la muerte del comercial japonés, el alcalde Timerkas Salmon Watekuklyel comprendió la magnitud del error cometido porque en cuanto la guarnición nipona se enterase de lo sucedido, pronto tomarían represalias. Así fue como decidió adelantarse a sus enemigos y organizó una grupo de 60 civiles armados con machetes y cañas de bambú, con quienes atacó la base naval, matando a un guardia japonés y a un colaboracionista indonesio, además de herir a un marinero nipón, aunque al final el asalto fue repelido, lo que obligó a los habitantes de Emplawas a huir a los montes y ocultarse en la jungla.

El 2 de Noviembre de 1944, la base naval de la Marina Imperial Japonesa envió una expedición militar destinada a vengar sus camaradas caídos en la Isla de babar. Básicamente se trató de un contingente de 150 hombres entre los que había 50 marineros, 46 soldados de infantería y 9 colaboradores indonesios de la Milicia “Heihô”.

Los días 3 y 9 de Noviembre de 1944, las tropas japonesas irrumpieron en la aldea de Emplawas, reteniendo y ejecutando a 100 de sus habitantes. También entre el 11 y el 21 de aquel mes, se organizó una segunda expedición en torno al área montañosa de Tanimbar, en donde un mensajero local logró convencer a la población que se había refugiado en los bosques para que se entregara a cambio no sufrir ningún daño. Lamentablemente todo se trató de una mentira porque en cuanto 24 de los refugiados se rindieron, entre ellos 12 hombres y 12 mujeres, incluyendo el alcalde Timerkas Salmon Watekuklyel, todos sin excepción fueron fusilados en el acto por los nipones. Similar destino sufrieron los 394 aldeanos que posteriormente fueron capturados, ya que fueron conducidos a las orillas del Río Tiwi y ametrallados sobre el agua (sólo 20 chicas jóvenes sobrevivieron a cambio de convertirse en prostitutas forzosas).

Durante la Matanza de la Isla Babar un total de 518 indonesios fueron asesinados por la Marina Imperial Japonesa. Una vez concluyó la masacre, el pueblo de Emplawas fue incendiado, sus edificios destruidos y sus cimientos arrasados, haciendo desaparecer cualquier resto de la aldea completamente de la geografía de Indonesia (algo muy simular a lo ocurrido en la Masacre de Lídice perpetrada por el Tercer Reich en Checoslovaquia en 1942).

A la Mataza de la Isla de Babar sobrevivieron un total de 90 personas que durante meses se alimentaron en la profundidad de la jungla de cocos, plátanos y otras frutas silvestres (aunque 30 fallecerían posteriormente como consecuencia de las enfermedades tropicales contraídas). Afortunadamente al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, los últimos 60 supervivientes regresaron a Emplawas y reconstruyeron el pueblo, alcanzando el censo anterior al crimen de 717 vecinos en el año 1992 (casi medio siglo después).

 

Bibliografía:

-Jeroen Kemperman, The Encyclopedia of Indonesia in the Pacific War, “Prisioners of War (POWs)”, Brill (2010), p.174-179
-http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_occupation_of_Indonesia