Matanza de los Barrancos de Babi Yar

La Matanza de los Barrancos de Babi Yar a las afueras de Kíev en 1941, fue el mayor crimen hasta la fecha del Tercer Reich y sus socios ucranianos desde que había empezado la Segunda Guerra Mundial. Perpetrada para aniquilar a toda la población judía de la capital de Ucrania en un plazo de 48 horas, constituyó el primer fusilamiento masivo del Holocausto.

Preludio

Kíev había sido un foco de antisemitismo en Europa desde tiempos muy remotos. Ya en el siglo XIX, los judíos ucranianos fueron víctimas de progromos durante la época de la Rusia Zarista, así como blanco de ira de las tropas del Ejército Blanco en la Guerra Civil Rusa de 1919 a 1923. Tampoco con la fundación de la Unión Soviética y la llegada al poder de Iósif Stalin las cosas mejoraron porque la propaganda comunista les culpó de la hambruna causada por el Holodomor entre 1932 y 1934 que dejó varios millones de muertos; mientras que también les hizo responsables de estar confabulados con el Tercer Reich cuando los alemanes invadieron la URSS en 1941 (algo completamente absurdo).

Al entrar el Ejército Alemán (Wehrmacht) en Kíev el 26 de Septiembre de 1941 tras una cruenta batalla contra el Ejército Rojo, el ambiente antisemita ya estaba muy caldeado primero por la propaganda marxista anterior y a continuación por los miles de independentistas ucranianos que señalaron a los judíos de ser cómplices del comunismo ruso y por tanto de todos los males que había padecido Ucrania a manos de Stalin. Si a esto además se añadía que los invasores eran todavía mucho más racistas que la población local que les acogía aplaudiéndoles y arrojándoles flores, el cóctel de odio estaba servido para convertirse en tragedia.

Justo desde el primer momento en que las tropas del Ejército Alemán se hicieron con el control de Kíev, numerosos nacionalistas ucranianos agredieron o abuchearon a los judíos de la capital, obligándoles a someterse a humillaciones públicas. Sin embargo el detonante que conduciría a la matanza sería un atentado perpetrado por un comando oculto de la Policía Estatal Soviética (NKVD) que destruyó una parte de la ciudad, dañando a un total de 940 edificios y el Hotel Continental. Ante este inesperado suceso, por el cual se culpó a los judíos, las SS decidieron acelerar su exterminio en Kíev de un sólo golpe.

Judíos obligados a cavar por tropas alemanas y auxiliares ucranianos en Babi-Yar.

Judíos obligados a cavar por tropas alemanas y auxiliares ucranianos en Babi-Yar.

Babi Yar o “Barranco de la Abuela” fue el lugar escogido por la Algemeine-SS para llevar a cabo el exterminio masivo de todos los judíos de la capital de Kíev. Su ubicación geográfica, en un lugar solitario y discreto a las afueras de la capital, justo al lado de un hospital psiquiátrico y una cárcel, era perfecto para matar a miles de personas y hacer desaparecer sus cuerpos en la profundidad de aquellos desfiladeros anchos y naturales, sin necesidad de tener que cavar fosas comunes ni atraer las miradas curiosas de habitantes próximos. De este trabajo se encargaría el “Eisantazgruppe C” al mando del general Otto Rasch, cuyos cuatro destacamentos se repartieron las labores de la siguiente manera: los Sonderkommando 4a y 4b reunirían a la población judía urbana de Kíev para llevarla a los barrancos; mientras que los Einsatzkommando 5 y 6 fusilarían mediante sucesivas descargas. Junto a estas fuerzas alemanas, también la Policía Ucraniana de Kíev y la milicia local de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) participarían en la matanza ejerciendo tareas auxiliares, de escolta y seguridad.

Masacre de los Barrancos de Babi Yar

Sorprendentemente, 24 horas antes de comenzar la Matanza de Babi Yar, el 27 de Septiembre de 1941, las SS quisieron ir borrando las pruebas de lo que iba a suceder en los barrancos y por eso un pequeño destacamento irrumpió y desalojó el hospital psiquiátrico cercano, matando a los 752 pacientes y enfermos mentales que desde su ventanas podrían haber sido testigos de lo que dos días más tarde iba a ocurrir. Mientras tanto a la jornada siguiente, el 28 de Septiembre, se anunció mediante una serie de carteles colgados por toda la ciudad de Kíev el siguiente mensaje: “Todos los judíos residentes en Kíev y sus alrededores deben presentarse mañana lunes a las ocho de la mañana en la esquina de las Calles Melnikovsky y Dokhturov. Deben portar sus documentos, dinero, objetos de valor y también ropa de abrigo. Cualquier judío que no cumpla estas instrucciones y que sea encontrado en algún otro lugar será fusilado. Cualquier civil que entre en las propiedades evacuadas por los judíos y robe sus pertenencias será fusilado”.

Soldados alemanes rebuscando en los cadáveres de las víctimas de Babi-Yar.

Soldados alemanes rebuscando en los cadáveres de las víctimas de Babi-Yar.

A las 8:00 horas de la mañana del lunes 29 de Septiembre de 1941, día de la festividad del Yom Kippur, miles de judíos se concentraron bien en la Calle Malnikovsky, bien en la Calle Dokhturov del centro de Kíev, aunque muchos ya llevaban allí desde varias horas antes con la intención de coger sitio (la mayoría pensaban erróneamente que se trataba de una deportación hacia un gueto de otra ciudad). No obstante, tanto la Policía Ucraniana como milicianos independentistas armados, les hicieron caminar por dos avenidas hasta confluir a las afueras de la capital junto al Cementerio Municipal. Una vez allí, los soldados alemanes del Einstazgruppe C se hicieron responsables de los judíos, a los cuales ordenaron dejar sus maletas y equipajes junto a la verja del recinto, donde muchos se alarmaron al escuchar tiros de ametralladora lejanos y comprobar como un avión de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) volaba en círculos sobre sus cabezas. Desgraciadamente ya no había vuelta atrás porque justo a la salida se instaló un puesto de control que impedía abandonar la zona a todo aquel que desease darse la vuelta. Fue entonces cuando se ordenó a los judíos formar en grupos de diez, a veces familias enteras, y marchar por un sendero custodiado cada ciertos metros por auxiliares ucranianos equipados con garrotes que les golpeaban si no iban deprisa. Así transcurría el trayecto durante diez minutos, primero entre una arboleda reseca y luego sobre un llanura de hierbas altas, hasta que finalmente los reos llegaban al barranco para comprobar cuál iba a ser su terrible destino tras contemplar aquella ladera pedregosa y empinada de 30 metros de altura, cuyo fondo se encontraba atestado cadáveres. Acto seguido, se obligaba a desnudarse a los diez candidatos, quienes normalmente suplicaban o se abrazaban entre ellos para despedirse, antes de que los soldados alemanes disparasen una serie de descargas que hacían caer rodando sus cuerpos por el desfiladero hasta depositarse sin vida sobre el resto de asesinados. Aproximadamente serían ejecutados un total de 33.771 judíos en la Matanza de Babi Yar los días 29 y 30 de Septiembre de 1941, habiendo únicamente 29 supervivientes, aunque durante las semanas siguientes la cifra de muertos ascendería a 50.000.

Después…

La Matanza de Babi Yar del otoño de 1941 no sería la única cometida en este lugar. Increíblemente cuando las relaciones políticas entre el Tercer Reich y la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) se rompieron a finales de 1941 para desembocar en una breve guerra entre ambos, los alemanes capturaron a 621 combatientes de sus antiguos socios ucranianos que fueron fusilados en Babi Yar. Esto sin duda fue uno de los episodios más sorprendentes del Holocausto, al darse cuenta en la misma fosa común tanto las víctimas como sus propios verdugos. No obstante este acontecimiento sólo fue una excepción porque de nuevo en 1942 los soldados alemanes y ucranianos acordaron firmar una paz y volver a normalizar su alianza, uniendo otra vez sus fuerzas para perseguir a otros colectivos.

Prisioneros judíos en los trabajos del Barranco de Babi Yar.

Prisioneros judíos en los trabajos del Barranco de Babi Yar.

El Barranco de Babi Yar se convirtió a principios de 1942 en una nueva fosa común en donde alemanes y ucranianos fusilaron a miles de soldados rusos capturados al Ejército Rojo, a miembros de la raza gitana, a militantes del Partido Comunista Soviético (PCUS) y a cuatro futbolistas del equipo Dínamo de Kíev. También en otoño de 1943 se fusiló a 85 de los 100 prisioneros del campo de trabajo de Syrets (quienes trabajaron en desenterrar los cuerpos con ganchos y los incineraron sobre capas de leña en grupos de 2.000 para borrar las pruebas), de los cuales 15 escaparon en una fuga para contar lo que había sucedido.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Unión Soviética hizo todo lo posible por hacer desaparecer el recuerdo de la Matanza de los Barrancos de Babi Yar en un intento por maximizar el sufrimiento de los rusos contra los alemanes y minimizar el de los judíos, llegando al extremo de arrestar a 27 ciudadanos hebreos en 1972 por difundir lo sucedido y forzar al exilio al artista Anatoly Kuznetsov que por escribir un poema se hubo de refugiar en Gran Bretaña. Así pues, hasta 1976 no se erigió un monumento, aunque sólo para conmemorar a los militares del Ejército Rojo o miembros del Partido Comunista fusilados en los barrancos, sin hacer mención alguna ni de los hebreos ni del resto de los asesinados. Afortunadamente todo cambiaría con la caída de la URSS en 1991, porque tras producirse la independencia de Ucrania, finalmente se recordó a las 100.000 víctimas de Babi Yar independientemente de que fuesen de origen judío, ruso o ucraniano.

 

Bibliografía:

-Xavier Colás, 75 Años de la Matanza Alemana en Babi Yar, la Herida de Ucrania, Revista La Aventura de la Historia Nº214, p.24-29
-https://en.wikipedia.org/wiki/Babi_Yar