Hambruna de Indonesia

Las Indias Orientales Holandesas fueron uno de los territorios más ambicionados por Japón cuando lo invadió en la Segunda Guerra Mundial. La abundancia de fuentes naturales como el petróleo, la minería o la madera, más la disponibilidad de recursos humanos, condujeron a una sobreexplotación masiva del archipiélago que entre 1944 y 1945 derivó en una hecatombe con 4 millones de muertos que sería conocida como la Hambruna de Indonesia.

El origen de la Hambruna de Indonesia se fue gestando desde la misma ocupación de Japón a las Indias Orientales Holandesas en 1942. Una vez consolidada la presencia nipona y erradicada toda autoridad colonial de los Países Bajos, se tomaron una serie de medidas que afectarían muy negativamente a la economía. Entre los errores cometidos estuvo la incautación de la mayoría empresas, instalaciones petrolíferas, minas y otras industrias que dispararon la inflación; la requisa de casi todos los coches y camiones del archipiélago para enviarlos hacia el Sudeste Asiático (lo que dejó al sector agrícola sin motorización); o la irresponsable plantación de 1.300.000 hectáreas de algodón que generó la ruina de otros sectores como la fibra, lubricantes o aceites que eran fundamentales para alimentos básicos como la sopa. Al mismo tiempo, las refinerías de azúcar dejaron de producir para convertirse en factorías de butanol (una sustancia extraída del mismo azúcar que servía de combustible para los aviones); mientras que la ropa también desapareció prácticamente del mercado.

Junto con la ruina económica de Indonesia, también hubo que añadir un desastre medioambiental por la excesiva y abusiva explotación de los recursos insulares. Por ejemplo la deforestación implicó la desaparición de 1.400.000 toneladas de árboles de caucho; así como la erradicación de las cinchonas, una planta cuyas propiedades para curar la malaria dejaron de ser utilizadas en favor de la construcción de fortificaciones militares. Así pues, como consecuencia de estas talas masivas que erosionaron notablemente las montañas y valles, dio lugar a una sequía del suelo que impidió sembrar cultivos a muchos campesinos.

Víctimas de la Hambruna de Indonesia en 1945.

Las políticas sobreexplotadoras y erróneas en 1944, más la movilización masiva de 10 millones de trabajadores forzosos “rômusha” para construir defensas ante un posible desembarco de los Aliados, dejaron completamente desatendidas el resto de estructuras económicas de todo el archipiélago. De este modo de las 550 factorías de alimentos al inicio de la ocupación, en 1944 se cerraron 207 (sólo permanecieron abiertas 347), lo que se tradujo en una caída de la producción de 1.985.000 toneladas en época de bonanza a 1.341.000 toneladas, y a la catastrófica cifra de tan sólo 66.958 toneladas en 1945.

A inicios de 1945 se desató la Hambruna de Indonesia porque después de morir cientos de personas de inanición en los primeros días, luego lo hicieron miles en las semanas siguientes y finalmente cientos de miles en los meses posteriores hasta sobrepasar el millón de víctimas. Curiosamente las aldeas y campos fueron los lugares más afectados por el hambre, aunque también las localidades aisladas, como por ejemplo Sukabumi, una aldea situada a 600 metros de altitud en medio de la selva, cuyos habitantes perecieron en su mayoría al sólo poder alimentarse de 250 gramos de comida al día.

Los soldados del Ejército Imperial Japonés y los colaboracionistas de las Milicias “Heihô” y “PETA” contribuyeron a aumentar las víctimas porque tomaron represalias y ejecuciones contra todos aquellos indonesios que intentaron obtener alimentos de modo ilegal. De hecho, muy pronto nació un lucrativo negocio en los sistemas logísticos vitales como sucedió con el contrabando de comida de los barcos que anclaban en Isla Madura.

Al mismo tiempo que el hambre se extendía en Indonesia, la malnutrición propició enfermedades de piel y edemas que poco a poco consumieron los organismos de las personas y convirtieron sus cuerpos en esqueletos andantes. A estos problemas también se sumó la proliferación de epidemias como la malaria, el tifus, fiebres tropicales, etcétera, lo que obligó a encerrar a los enfermos en sus casas para evitar contagios (muchos morirían abandonados en sus hogares). Precisamente en el caso de las enfermedades, el impacto fue letal porque según se contabilizó en la aldea de Banyumas, de los 1.960 habitantes originales, un total de 1.322 enfermaron, el equivalente al 70%.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945, un total de 4 millones de personas perdieron la vida durante la Hambruna de Indonesia. Ante tales cifras, el país se convirtió en la quinta nación con más víctimas mortales de la contienda (por detrás de la Unión Soviética, China, Alemania y Polonia) y en lugar de una de las tragedias por inanición más grandes del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), p.104-123
Jeroen Kemperman, The Encyclopedia of Indonesia in the Pacific War, “Prisioners of War (POWs)”, Brill (2010), p.174-179
-http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_occupation_of_Indonesia