Gueto de Varsovia

 

El Gueto de Varsovia fue el gueto para los judíos más grande de Europa y con una población mayor, también el más mortal. Pero si ese recinto urbano de hacinamiento fue el más temible de todos, también el más valiente, pues fue el único que organizó un gran levantamiento contra los alemanes, prefiriendo morir como lobos que no como corderos.

Construcción

Hans Frank, Jefe del Gobierno General de Polonia, ordenó cerrar la barriada judía de Varsovia en un gueto con el fin de segregar los arios de los no arios, es decir, los judíos, que por aquel entonces sumaban los 359.827 en la capital polaca.

Sin motivo alguno, cerca de 90.000 familias polacas fueron desalojadas por la fuerza y trasladadas a otras partes de la ciudad con el resto de polacos. Encargado de esa repoblación fue designado el nuevo Gobernador de Varsovia, Ludwig Fischer. El lugar elegido fue curiosamente un antiguo gueto judío de la Edad Media cuando Polonia no era más que un Ducado.

Bajo la sorpresa de todos los habitantes de Varsovia el 2 de Noviembre de 1940, cuadrillas de obreros judíos obligados por las SS comenzaron a colocar ladrillos para levantar un muro. Dicho muro construido con piedra y ladrillo rodeó los 18 kilómetros de la zona judía con sus 4 metros de altura. Fue concluido el 16 de Noviembre de 1940, quedando separadas del exterior unas 300.000 personas, que en el momento álgido de la guerra alcanzarían las 500.000.

La vida del gueto

Un 4’5% de Varsovia ocupaba el gueto más grande de Europa. Estaba dividido en dos partes, el Gueto Grande y el Gueto Pequeño, que se comunicaban por un puente de madera sobre la Calle Chlodna. Todo aquel rectángulo urbano sumaba 4’5 kilómetros de largo por 2’5 kilómetros de ancho. Por cada 100 metros cuadrados se hacinaban 1.309 personas, es decir, 7’2 personas por habitación de 6 por 4 metros, aunque a veces convivían de 25 a 30 inquilinos. Sólo existían 1.500 edificios y 43 almacenes alimenticios, la mayoría con escasas reservas. Alrededor del muro se erigían 14 accesos con barreras y una garita con guardias alemanes o polacos.

Como cualquier ciudad numerosas fueron las calles y plazas que caracterizaron al Gueto de Varsovia por sus emblemáticos edificios, así como una de sus esquinas que delimitaba con el Río Vístula. La Calle Niska albergaba al Consejo Judío, la Plaza Tlomackje a la sinagoga, la Calle Twarda al hospital, la Calle Leszno al mercado, la Calle Stawki a la Estación Norte de Varosvia y entre las Calles Wielka y Sienna los dos barrios de la gente rica del gueto. Atravesaba el gueto la autopista entre Posen y Berlín, asfalto por el cual a veces circulaba un autobus con turistas alemanes o polacos que fotografiaban y observaban a los judíos como si estuvieran en un zoológico.

Vida diaria en una calle del Gueto de Varsovia con sus viandantes, tranvía y policías.

El Consejo Judío de Varsovia dirigido por Adam Czerniaków fue el Gobierno del Gueto de Varsovia. Integrado por sabios e intelectuales judíos, la mayoría tradicionalistas o sionistas, se encargaron de la administración y hacer de enlace con alemanes y polacos del exterior. Además de la administración unos 6.000 funcionarios públicos se hicieron con el control del gueto en 30 departamentos distintos, naciendo de este modo una burguesía hebrea rica que oscilaba en torno a los 6.000 habitantes en diferencia con la extrema pobreza de los otros ciudadanos. También se estableció la Policía Judía al mando de Józef Szerynski con 2.500 efectivos, hombres uniformados pero con brazaletes judíos, que se encargaban de mantener el orden, aunque más bien se llenaron de corrupción y de mostrar hasta más brutalidad que los alemanes hacia sus semejantes.

Prácticamente el Gueto de Varsovia se convirtió en un pequeño Estado dentro del Gobierno General administrado por los propios judíos. La luz y el gas sólo funcionaban de las 22:00 horas de la noche a las 9:00 de la mañana. Nadie podía salir, excepto los judíos empleados en trabajos forzados si eran escoltados por guardias alemanes o polacos. Aunque en un principio se prohibieron las escuelas, finalmente el Gobierno General ordenó su reapertura en el gueto y fue obligatoria la escolarización, habiendo exámenes y diplomas que se entregaban a los pequeños. Para los 200 niños sin padres existía un orfanato que dirigía el doctor Janus Korzack, mientras que se abrió un centro educativo femenino llamado Escuela Yehudia. Intentando imitar a la Varsovia polaca las empresas Kon y Heller ofrecieron un tranvía estirado por caballos para el transporte. Respirar aire fresco en aquellos muros grises y oscuros se convirtió en prioridad, por esa razón los dueños de los pocos árboles existentes en el gueto cobraban dinero por sentarse bajo ellos. Desde el exterior estuvo prohibido el correo, sin embargo se las ingeniaron para comunicarse con la ciudad, incluso con Reino Unido, la Unión Soviética y Palestina. Por culpa de todas estas carencias, que todavía eran pocas comparadas con las que vendrían, fallecieron en 1940 unas 1.094 personas.

Policía Judía del Gueto de Varsovia.

Publicaciones de todo tipo pudieron editarse como diarios, periódicos y revistas en idiomas que iban desde el hebro hasta el yiddish, incluso en polaco. Se abrieron bibliotecas, en las cuales los adultos tenían como favorito al libro de Los cuarenta días del Musa Dagh de Franz Werfel basado en el Genocidio Armenio durante la Primera Guerra Mundial y el levantamiento armado de la esclava Armenia contra la opresora Turquía; los niños por el contrario tenían lecturas preferentes como El pequeño Lord Fauntleroy de Frances Hodgson Burnnet y Corazón de Edmundo de Amicis. También se orgnizaron conciertos musicales, especialemente el violín era el instrumento más tocado. Los niños del orfanato interpretaban teatro para el gueto, siendo más exitosa la obra del El cartero del Rey de Rabindranath Tagore. Algo curioso es que se construyeron dos iglesias cristianas católicas, pues como era lógico no todos los judíos del gueto eran de religión hebrea, ya que 1.761 de ellos eran católicos, el nombre de estas eran la de Iglesia de Todos los Santos y la de Iglesia del Nacimiento de la Sagrada Virgen María, dos centros con tranquilos jardincitos en donde se celebraron cuantiosas misas.

Hambrunas

Al comenzar 1941 el Gueto de Varsovia estaba al borde de la inanición como consecuencia de las expropiaciones y confiscaciones de todo. Hans Frank en persona tuvo que designar a Hans Biebow encargado de supervisar el gueto, ya que si no la situación podía derivar en un desastre, tarea a la que se sumó un judío especialista en alimentación llamado Alberto Nirenstajn. A partir de ese momento se efectuó una sabia racionalización que evitó perecer de hambre a la mayor parte del gueto, además de recibir pagas los 34.000 judíos que trabajaban como mano de obra para los alemanes. No obstante se extendió la inanición en una gran parte de la población, falleciendo miles de personas a diario que un coche fúnebre recogía del suelo en forma de cadáveres. La patata se convirtió entonces en el principal alimento, siendo muy valorada también la harina. Según los registros el 50% de la población se moría hambrienta, el 30% sufría hambre no mortal y el restante 20% no tenía suficientes calorías pero se mantenían sanos.

Hubo muchísimos intentos para que no se extendiera una hambruna, pero al final no se pudo evitar la muerte por inanición, ni tampoco la epidemia de tifus que empezó a cobrarse en 1941 un total de 898 fallecimientos, la cifra más baja en un mes en comparación con 5.560 la más alta, sumando el total las 15.749 en toda la guerra. A partir de entonces las vidas que se iban mensualmente oscilarían en torno a las 5.500.

Al empezar el año 1942 el frío invierno castigó duramente al gueto llevándose la vida de 5.123 habitantes. De los 1.000 judíos ese mes traídos desde Alemania y reasentados allí, pereció también el 22%, es decir, unos 2.200. Para el 20 de Febrero se registró el primer caso de canibalismo cuando una madre se comió una nalga de su propio hijo de 12 años muerto el día antes.

Normalmente los alemanes abastecían al gueto dentro de la administración de Varsovia, por ejemplo a sus soldados les correspondían 2.130 calorías, a extranjeros de países neutrales 1.790, a los polacos 634 y a los judíos únicamente 184. Los precios por si fuera poco a los judíos eran injustos, pues pagaban por las calorías 5’9 zloty, mientras que polacos 2’6 zloty y los alemanes 0’80 zloty. Semanalmente cada judío comía 920 gramos de pan, 295 gramos de azúcar, 103 gramos de mermelada y 60 gramos de grasas, aunque de vez en cuando había algo de patatas, carne, pescado, fruta y verdura fresca.

Mercado negro del Gueto de Varsovia donde afloran las ventas ilegales de alimentos.

Sin el contrabando ilegal el gueto hubiera terminado por morirse de hambre. En este ámbito los niños fueron los héroes, ya que gracias a su tamaño eran los que podían salir y entrar sin que los guardias les descubriesen. Dos de los puntos más habituales para estas prácticas fueron las Calles Kozla y Swientojerska. Ususalmente el contrabando ilegal se hacía pasando comida por los ladrillos del muro con el exterior, lanzando bolsas por encima o excavando bajo este. El Cementerio Judío fue otra vía bastante segura, ya que unos contrabandistas pudieron pasar hasta 23 vacas en una noche sin ser descubiertos. Varias organizaciones exteriores ayudaron al Gueto de Varsovia con asistencia alimentaria, las dos más grandes fueron el Comité de Distribución de la Junta (JDC) y la Ayuda Mutua Social Judía (JSS) que lograron durante un tiempo atender a 160.000 personas dentro.

Pesimismo de 1942

Superados lor primeros días de 1942 el pesimismo crecía entre la población del gueto al saber de los importances avances alemanes y del Eje en todos los frentes. Únicamente la noticia de la reconquista de Rostov por los soviéticos, que en yiddish significa “Rosh-tov (Comienzo)” subió minímamente los ánimos. No obstante, cada uno seguía subsistiendo dentro de lo posible para no enloquecer, intentando que sus vidas se asemejasen a las de antes de la guerra. Uno de los ingenios más curiosos que ahorraban dificultades eran la fabricación de lámparas con cigarrillos y el uso de chupetes como preservativos.

Los malos tratos de los guardias alemanes de las SS, los colaboradores polacos de la Policía Azul y hasta los auxiliares hebreos de la Policía Judía, no ayudaron a la vida diaria, ya que tanto unos como otros pegaban sin razón con las porras, a veces hasta la muerte, normalmente por motivos tan tontos como no quitarse el sombrero al pasar un hombre uniformado. Por ejemplo en el puente de madera sobre la Calle Chlodna había un guardia de las SS al que apodaban “Frankestein” porque a diario mataba a un judío que lo cruzaba por diversión. En una ocasión preguntaron a una niña que le gustaría ser, entonces contestó: “Un perro, porque los guardias quieren a los perros”. Afortunadamente no todos los centinelas eran crueles, pues muchos en su puesto de vigilancia lanzaban sonrisas a los niños para que salieran o entraran ilegalmente del gueto, solidarizándose con ellos.

Como el mercado negro y los delitos del gueto para conseguir comer no disminuían, el Consejo y la Policía Judía autorizaron la implantación de una prisión para albergar delincuentes. Aquella cárcel tenía solo capacidad para 350 personas y en cambio llegó a tener hasta 1.283 detenidos, muriendo en los primeros meses 22 presos que se quedaban en sus celdas más de ocho días hasta que un funcionario viniese a recogerlos. Pero el suceso más triste fue el uso por parte de la Policía Judía de una cárcel en la que se castigó con prisión a 500 niños.

Yitzhak Zuckerman, joven sionista, fue el primero en planetar una resistencia armada en el gueto. Para ello su grupo tendente al sionismo organizó las primeras reuniones clandestinas, lo mismo que el Bund, que propugnaba un judaísmo con ideas de aspiración social-demócrata. Sin embargo ni los miembros del Bund ni los sionistas se pusieron de acuerdo en una reunión urgente celebrada en la Calle Orla, concretamente en la Cocina de los Trabajadores; cada grupo trabajaría por su cuenta. Uno de los métodos que emplearon los hombres de Zuckerman fue la edición del periódico Yedies que lanzaban por las calles. Rápidamente la Policía Judía y la Gestapo sospecharon e iniciaron investigaciones. El 17 de Abril de 1942 fue destapada la primera célula sionista en el gueto, un total de 51 personas que rápidamente fueron fusiladas delante de toda la población para dar ejemplo.

Deportaciones

Cuando la Solución Final ya se estaba aplicando en diversas partes de Europa, todavía no había tenido lugar en el Gueto de Varsovia. El líder SS Hermann Höffle fue el primero en comunicar al Consejo de Varsovia el 22 de Julio de 1942 acerca de la realización de las primeras deportaciones judías para su reasentamiento. El Consejo se negó y para ello se tomaron rehenes, pero su líder Czerniaków volvió a negarse. Como respuesta al caer la tarde, la Policía Judía y la Policía Azul Polaca, apoyadas por nacionalistas auxiliares de Ucrania, Lituana y Estonia irrumpieron violentamente en el gueto seleccionando a los judíos al azar. En ese instante los judíos descubrieron que lituanos, ucranianos y letones eran peor que los alemanes en cuanto al trato, eso derrumbó moralmente a Czerniaków porque le hizo sentir culpable, por ello mismo optó por escribir una carta de dimisión como jefe del Consejo y a continuación se suicidó con veneno. Sin Czerniaków al día siguiente, el 23 de Julio, los auxiliares europeos y de la Policía Judía detuvieron a 5.000 judíos que entregaron a los alemanes para ser enviados al campo de exterminio de Treblinka donde fueron gaseados. A finales de mes sumaban los 66.701.

Tren cargándose de judíos se prepara para salir del Gueto de Varsovia hacia los campos de exterminio.

A partir de verano cientos y miles de judíos serían deportados desde el gueto de Varsovia rumbo a Auschwitz, Treblinka o Majdanek. Los más fáciles de engañar para que accedieran a ser deportados eran los mendigos, a los que se prometía 3 kilogramos de pan y 1 kilo de mermelada si acudían a la intersección de la Umschlagplatz. El 6 de Agosto, los 200 niños del director de orfanato Janus Korzack subieron al tren para ser deportados, algo curioso que se vivió en la estación es que todos los pequeños iban en columna similar a los patitos que siguen al maestro con su bandera de camping y cantando como si fueran de excursión, llevando cada un saquito de pan y una botella de agua que su profesor les había preparado, ninguno sobrevivió a la guerra. Para final de ese mes los deportados alcanzaban la cifra de 142.523. El último transporte salió el 21 de Septiembre con 2.196 judíos hacia Treblinka, totalizando en todo el mes los 54.096. Para finales de Septiembre de 1942 habían muerto en el gueto 10.380 personas y otras 265.040 habían sido deportadas a los campos.

Durante la primera mitad de 1942 la población del Gueto de Varsovia se fue reduciendo drásticamente. Día tras día salían convoyes a los campos de exterminio. Primero eran 5.000 diarios, luego 7.000 y finalmente 10.000. Tan masivas fueron las deportaciones que de los 500.000 habitantes del gueto, más de 400.000 fueron exterminados, quedando en Febrero de 1943 unas 70.000 personas, la mitad de ellas trabajadoras en las fábricas armamentísticas de la compañía Walter Többens. Lo cierto es que los alemanes tenían previsto para esa primavera reducir la población judía a sólo 8.000 habitantes para el trabajo.

Levantamiento del Gueto de Varsovia

Viendo claramente que los judíos estaban siendo exterminados y que esas evacuaciones no respondían a una lógica de reasentamiento en otros lugares del Este de Europa, los habitantes del gueto decidieron levantarse para morir con la cabeza en alto.

El plan de rebelión corrió a cargo de diversas organizaciones sionistas, conservadoras o de extrema izquierda. Las fuerzas judías de ideología de derechas eran la Unión Militar Judía (Zydowski Zwiazek Wojskowski), mientras que las de izquierda eran la Organización de la Lucha Judía (Zydowska Organizacia Bojowa). Las fuerzas políticas se organizaron en el Comité Nacional Judío que incluía a los sionistas de derechas, el Bund, más los sionistas de izquierda como antiguos miembros del Partido Comunista Polaco. Las armas provenían de la Resistencia Polaca de derechas (Armia Krajowa) y de la Resistencia Polaca de izquierdas (Armia Sloboda). Normalmente los cuarteles generales de estas células se ubicaron en las Calles Mila y Zamenhofa, guardando pistolas, fusiles, ametralladoras, 1.000 litros de gasolina y una carga explosiva de clorato potásico. Las fuerzas combatientes armadas alcanzaron los 1.000 judíos, junto a algunos polacos voluntarios que se colaron en el gueto para ayudarles, repartidos en 22 grupos de 30 personas (14 sionistas conservadores, 4 socialistas y 4 comunistas). Todas las organizaciones quedaron unificadas en el Comité Judío de Coordinación.

Calle del Gueto de Varsovia ardiendo mientras pasa una patrulla alemana.

El 18 de Abril de 1943 se despertó como un día cualquiera en el gueto. Los alemanes hicieron formar una fila a un grupo de ciudadanos judíos para conducirlos a los trenes con el fin de deportarlos. Inesperadamente en la intersección entre la Calle Zamenhofa y la Calle Niska, una lluvia de balas procedentes de las terrazas cayó sobre los soldados de las SS, muriendo alguno y quedando otros heridos. Las respuestas armadas se produjeron simúltaneamente en la zona central del gueto, el Taller de Cepillos y el Taller Tobbers-Schultz. Asustados los alemanes salieron corriendo y escaparon del gueto mientras disparos les perseguían. Gracias a los almacenes abandonados de la Policía Judía que también huyó junto a los alemanes, los judíos resistentes pudieron hacerse con armas de fuego y municiones. Para finalizar el día, tanto la bandera de Polonia como la bandera de la estrella azul de Israel fueron izadas en el edificio más alto de la Plaza Muranowska. La rebelión había comenzado.

A todo el mundo encontró por sorpresa el Levantamientos del Gueto de Varsovia, especialmente a al Reichsführer de las SS Heinrich Himmler, el cual ordenó aplastar violentamente la rebelión. Un total de 2.090 soldados fueron elegidos para llevar a cabo el aplastamiento de los judíos. Entre ellos 821 alemanes que eran granaderos de las Waffen-SS, 363 colaboracionistas polacos de la Policía Azul y los otros 906 restantes eran letones de las milicias Arajs, combatientes lituanos, voluntarios nacionalistas ucranianos y miembros de la Policía Judía. Apoyaban a toda esta fuerza un tanque francés capturado en la campaña de 1940, dos vehículos blindados, un cañón y dos piezas de artillería antiaérea. Al mando de todo quedó el Brigadeführer-SS Jurgen Stroop.

Un día después del levantamiento, alemanes, polacos, ucranianos, lituanos, letones y policías judíos colaboracionistas irrumpieron salvajemente en el gueto, entrando los vehículos blindados por la Calle Smocza. Los puntos fuertes fueron bombardeados por cañones y morteros alemanes, también intervino la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) con los bombarderos en picado Junkers Ju 87 Stukas. Tras los bombardeos preliminares los soldados del Eje se infiltraron en las calles, siendo atacados desde todas partes con trampas y fusiles, incluso las mujeres judías atadas con cuerdas a chimeneas les lanzaban cócteles Molotov. Las bajas entre los alemanes y colaboracionistas les hicieron comprender que habían infravalorado a los judíos, pero aún así las muertes de judíos en los combates se multiplicaban por mucho más. Tan preparados estaban los defensores, que una columna de 300 soldados hubo de replegarse mientras los judíos exclamaban “¡Es sangre alemana!”. En dos días ni siquiera lograron tomar un sólo edificio, pues el primer apartamento no se consiguió invadir hasta el 21 de Abril.

Dos soldados ucranianos se disponen a entrar en un apartamento lleno de cadáveres del Gueto de Varsovia.

A lo largo de un mes se extendió la lucha. A los alemanes les estaba costando más acabar con unos cuantos judíos aficionados a las armas que en derrotar a Francia en 1940 durante un período de tiempo similar. Calle por calle, edificio por edificio y piso por piso las estructuras fueron incendiadas y bombardeadas muriendo más de 6.000 judíos entre las llamas.

Ganar era imposible y los judíos lo sabían, pero se habían levantado para morir con dignidad. La última resistencia la organizaron en sótanos, bodegas y alcantarillas. Los que no morían ahogados en las alcantarillas, eran disparados al salir de los agujeros. Los alemanes lanzaron gases lacrimógenos para hacerlos salir, también abrieron válvulas de agua para inundarlos o soltaron perros rastreadores muy fieros. En muchas ocasiones se usaban los lanzallamas, luego, cuando el edificio se quemaba, los SS hacían apuestas al disparar sobre los que se quedaban colgando de balcones y ventanas. Otros apartamentos eran directamente demolidos con explosivos.

Poco a poco los judíos fueron siendo liquidados o se rindieron masivamente a las tropas del Eje. Aunque también muchos lograron salir del gueto y huír de Varsovia hacia los bosques. Las fábricas Schultz y Walter Többens claudicaron el 4 de Mayo con 456 defensores. Para el día 8 en un refúgio subterráneo muy bien acondicionado y ventilado, fueron capturados por las SS unos 4.000 judíos. Una de las sinagogas fue dinamitada el 15 de Mayo, muriendo 87 defensores y entregándose 67 supervivientes. El último combate tuvo lugar en el 26 de Mayo en la Gran Sinagoga hasta que fue demolida por minas a las 20:15 horas de la tarde. El levantamiento había finalizado.

Cuando acabó el Levantamiento del Gueto de Varsovia unos 13.000 judíos habían muerto. Un total de 56.065 se rindieron a los alemanes y auxiliares. Entre los capturados prisioneros 7.000 fueron fusilados de inmediato como castigo, el resto fue deportado al campo de exterminio de Treblinka donde perecieron gaseados. El total de judíos muertos en el Levantamiento del Gueto de Varsovia sumó las 70.000 personas.

Reducción de los últimos resistentes y sus familias del Gueto de Varsovia.

No fue fácil aplastar el Levantamiento del Gueto de Varsovia. Un total de 17 soldados del Eje, incluyendo alemanes, polacos, ucranianos y bálticos, murieron en los combates, además de quedar otros 93 heridos.

Fin

Finalizado el Levantamiento del Gueto de Varsovia, ya no quedaba ningún judío y el paisaje no era más que unas ruinas desoladoras. El guetó estuvo vacío y destruido sin nadie que le habitara.

Por sorprendente que parezca todavía quedaron judíos escondidos entre las ruinas de aquel gueto lleno de escombros. Algunos fueron capturados durante Julio, Agosto y hasta Septiembre de 1943, de hecho una niña fue sacada el 13 de Diciembre. El pianista Wladyslaw Spilzman fue el último habitante del gueto, ya que un oficial alemán llamado Wilm Hosenfeld lo encontró en 1944 y se hizo amigo de él al escucharle tocar un piano, con lo cual salvó su vida hasta el fin de la ocupación alemana.

El plan alemán para el futuro del Gueto de Varsovia era el de suprimir las ruinas, echar tierra encima y construir un parque. El fin de la Segunda Guerra Mundial y la retirada alemana impidió al Tercer Reich llevar a la práctica ese plan.

 

Bibliografía:

Saul Friedländer, El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.79-699
Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.240-241
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “El ghetto en llamas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1009-1021