Gueto de Lodz

El Gueto de Lodz fue uno de los mayores de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. Famoso por la cantidad de judíos que albergó en su interior entre 1940 y 1945, la mayoría de sus inquilinos encontraron el peor destino posible porque fueron deportados masivamente hacia los campos de exterminio y eliminados durante una de las más tristes fases del Holocausto.

Gueto de Lodz

Después de la invasión de Alemania a Polonia en Septiembre de 1939, la ciudad de Lodz fue anexionada oficialmente al Tercer Reich en Febrero de 1940. A partir de ese instante, la población polaca que habitaba la ciudad fue expulsada de sus hogares hacia la demarcación del Gobierno General, al mismo tiempo en que se trasvasó población alemana a la metrópoli, especialmente campesinos encargados de colonizar las áreas rurales adyacentes a Lodz, también denominada por los germanos como “Litzmannstadt”.

En Abril de 1940, tropas de las SS entraron en Lodz para detener a 143.000 judíos (de los 163.000 presentes en la ciudad) y realojarles en un recinto urbano 4 kilómetros cuadrados de muros y alambradas en el Barrio de Baluty. Así fue como surgió el Gueto de Lodz que incluyó 31.692 edificios de los que 613 edificios tenían desagüe, 382 sólo tuberías, 294 poseían inodoro, 49 baño y 30.624 absolutamente nada, lo que convirtió a este lugar en uno de los lugares más insalubres de toda Polonia.

A mediados de 1941, un 20% de la población del Gueto de Lodz fue diezmada por la hambruna debido a que una sóla barra de pan costaba de 12 a 13 marcos (Reichsmarks), lo que llevó a muchos a sobrevivir vendiendo sus joyas o anillos a los ciudadanos alemanes fuera del recinto. De hecho a fecha del 9 de Octubre, ya se habían registrado una media de 277 muertes por 8 nacimientos (sin incluir los asesinatos ni los 5 intentos de suicidio). Ante esta situación, se debatió si exterminar a todos los judíos, una tesis defendida por el supervisor del gueto Alexander Palfinger, o de lo contrario utilizarlos como mano de obra esclava, tal y como propuso el director Hans Biebow, prevaleciendo precisamente esta última tras una serie de contratos autorizados por del Ejército Alemán.

Puente que conectaba las dos partes del Gueto de Lodz.

La conversión del Gueto de Lodz en un lugar de trabajo atrajo a un centenar de empresas y talleres laborales que finalmente paliaron la hambruna gracias a que todos sus empleados obtenían una paga mínima, así como una sopa y un pedazo de pan, además de entregar los patronos en algunas ocasiones carne y leche. A partir de entonces y con la mejora de la situación en el gueto, las autoridades de las SS decidieron dotar al recinto de una administración propia y por tanto acabaron fundando el Consejo de Lodz al frente del alcalde Chaim Rumkowski.

El Consejo de Lodz de Chaim Rumkowski se convirtió en un régimen de terror porque creó una especie de “Estado Judío” que debía preceder a Israel. Este “micro-país” dentro de Lodz dispuso de su propia moneda y sellos postales, e incluso una fuerza armada con porras que constituía la Policía Judía. Lamentablemente su líder Rumkowski estableció un sistema totalitario sionista en que cualquier ideología fuera del nacionalismo judío estaba prohibido; al mismo tiempo en que se aprovechaba de su situación de poder para golpear con un bastón a todo aquel que no se sometía a sus órdenes, o acostándose con decenas de mujeres a las que abordaba en los comedores o talleres femeninos, a quienes obligaba a masturbarle el pene o practicar sexo bajo la amenaza de que si no lo hacían las entregaría a los alemanes, por lo que a diario una chica distinta pasaba por su cama, incluso a veces varias.

El 15 de Octubre de 1941, comenzaron a venir judíos de otros lugares de Europa en dirección al Gueto de Lodz. Se trató de miles hebreos de Viena y otras partes de Austria que fueron alojados en el recinto, así como 5.000 del campo de tránsito de Theresienstadt procedentes de Praga y diversos lugares del Protectorado de Bohemia-Moravia en Checoslovaquia que llegaron el 4 de Noviembre. A estas cifras hubo que sumar posteriormente otros 2.000 de Wroclawek en Polonia y unos pocos de Luxemburgo, así como 5.000 gitanos, lo que aumentó el censo en un 20% , el equivalente a 160.000 habitantes.

Los nuevos inquilinos del Gueto de Lodz nada tenían que ver con los judíos polacos que ya residían en el recinto, estos últimos conservadores y pobres, ya que los de Europa Occidental eran denominados “yekes” por venir de familias pudientes y estar integrados en la sociedad de sus respectivos países. De hecho en cuanto se presentaron los judíos de origen alemán, checo o luxemburgués, como tenían más dinero que el resto compraron gran parte de las reservas de alimentos, ropa, zapatos, camas y cosméticos, lo que implicó una subida de precios que las clases bajas sufrieron pagando con hambre. Esto chocó con la desconfianza de los judíos polacos hacia sus homólogos alemanes porque al conocer el idioma y tener más veteranía, les impidieron acceder a determinados puestos laborales del gueto, lo que no estuvo exento de peleas entre los mismos hebreros.

Deportaciones

A principios de Enero de 1942, los guardias de la Policía Judía que colaboraban con las SS entraron en el Gueto de Lodz para efectuar la primera gran redada antisemita. Según las normas, sólo se permitía a cada familia llevar 12’5 kilogramos de equipaje y 10 marcos en dinero, aunque muchos escondieron en los abrigos pan, patatas y margarina. Acto seguido y a pesar de que en un principio se había fijado el traslado de 20.000 personas, el alcalde Chaim Rumkowski consiguió rebajar la cifra a 10.000 judíos que fueron deportados y gaseados en el campo de exterminio de Chelmno.

Solamente dos meses después de comenzar las deportaciones del Gueto de Lodz, las cifras ascendieron a 34.073 hebreros sacados del recinto y aniquilados en los camiones de gas de Chelmno. Al cabo de otros dos meses, el 4 de Mayo, otros 10.000 más fueron exterminados, los cuales fueron sustituidos en los espacios vaciados del gueto por 10.914 judíos venidos de Francia y Holanda, además de otros 1.000 procedentes de las ciudades polacas de Pabianice y Breziny. Estos nuevos inquilinos y otros muchos venidos de Europa Occidental aumentaron el censo a 110.886 personas, sin contar los 58 nacimientos y las 1.779 muertos como consecuencia de las condiciones insalubres.

Durante las deportaciones a Chelmno, un total de 55.000 hebreos fueron exterminados desde el Gueto de Lodz. Lógicamente estas cifras provocaron quejas entre los empresarios alemanes que se veían como se quedaban sin mano de obra por culpa del extremismo irracional de las SS. Afortunadamente sus peticiones fueron escuchadas en Berlín porque entró en vigor una normativa que dividió a los judíos en tres categorías: A) Obreros y Oficinistas; B) Trabajadores Corrientes; y C) Resto de la Población (en el caso de esta última el destino era la muerte en los campos).

Soldados alemanes y guardias polacos protagonizan una redada al Gueto de Lodz.

Justo al cumplirse tres años del inicio de la Segunda Guerra Mundial y la invasión del Tercer Reich a Polonia, el 1 de Septiembre de 1942, las tropas de las SS irrumpieron por sorpresa en el Gueto de Lodz. Lo que a continuación se produjo fue una redada en la que 2.000 enfermos de cinco hospitales distintos, entre los que había varios niños, fueron sacados de sus centros de salud a la fuerza, metidos en trenes y enviados a los campos de exterminio.

Al día siguiente de la deportación de enfermos, el 2 de Septiembre, las SS comunicaron al jefe del Consejo de Lodz, el alcalde Chaim Rumkowski, que debían entregar durante las jornadas próximas a 20.000 judíos, entre estos a los menores de 10 años y mayores de 65 años, además de 3.000 trabajadores en paro. Así fue como el cabo de dos días, el 4 de Septiembre, Rumkowski convocó a 1.500 personas en la Plaza del Bombero para comunicar llorando la siguiente noticia: “Entregad a vuestros hijos para que los demás podamos vivir”. A pesar de que el público se indignó replicando “¿Cómo puedes pedirnos eso?, ¿cómo vamos a hacerlo?”, de nada sirvió porque Rumkowski ordenó intervenir a la Policía Judía y a las tropas de las SS que hicieron muchos prisioneros, aunque por lo menos las deportaciones se detuvieron a lo largo de todo el año 1943 y la mitad de 1944.

Cuando el Ejército Rojo de la Unión Soviética avanzó hacia Polonia en el verano de 1944, los días 13 y 14 de Julio de 1944 volvieron a reactivarse las deportaciones de judíos en el Gueto de Lodz con el envío de 7.000 individuos a Chelmno. A principios del mes siguiente, en Agosto, otros 8.000 hebreos fueron víctimas de una redada y también trasladados a Chelmno para morir en los camiones de gas. De hecho el propio Consejo de Lodz fue disuelto, lo mismo que la Policía Judía que hasta entonces había colaborado con las SS, por lo que todos sus líderes fueron exterminados el 28 de Agosto, incluyendo el alcalde Chaim Rumkowski, su esposa y un hijo adoptivo.

A finales de 1944, el último parte de las SS reportó que de los 68.561 habitantes del Gueto de Lodz, sólo quedaban con vida unos millares que no pudieron ser exterminados debido a la proximidad de las operaciones bélicas del Frente Oriental (la verdad fue que de las 204.000 personas que pasaron por el recinto, sólo sobrevivirían 10.000). Así pues, en cuanto las tropas del Ejército Rojo entraron en el Gueto de Lodz el 13 de Enero de 1945, únicamente 877 judíos fueron liberados para contemplar el final de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Saul Friedländer, El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.108-575
-Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.143-149
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “El ghetto en llamas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1017