Genocidio de Volhynia-Galitzia

Los conflictos interétnicos surgidos dentro de la Segunda Guerra Mundial fueron frecuentes en la Europa del Este, especialmente como efecto colateral a la política expansiva tanto de Alemania como de la Unión Soviética. Muy posiblemente una de las conflagraciones más terribles fue la rivalidad entre Polonia y Ucrania que derivó en una lucha entre polacos y ucranianos con la consiguiente limpieza étnica en un episodio conocido como el Genocidio de Volhynia y Galitzia.

Conflico Polaco-Ucraniano

El “Avispero Ucraniano-Polaco” tuvo su origen desde la fundación por los eslavos del Principiado de Galitzia-Volhynia en el año 987 d.C.. Este “micro-estado” que se convirtió en el Reino de Galitzia en 1199, fue poderoso durante dos siglos hasta su disolución en 1349 después de su anexión al Reino de Polonia. A partir de entonces el territorio iría cambiando de dueño durante las centurias posteriores, como sucedió en 1569 con su incorporación a la Mancomunidad Polaco-Lituana o en 1772 al Imperio Austro-Húngaro.

Al final de la Primera Guerra Mundial en 1918, la independencia de Polonia y de Ucrania tras la desintegración de los Imperios Ruso, Alemán y Austro-Húngaro, condujo a un estallido de hostilidades entre polacos y ucranianos porque ambos reclamaron las provincias de Galitzia y Volhynia. El resultado de este conflicto bautizado como la Guerra Polaco-Ucraniana fue una victoria para Polonia en 1919, mientras que para Ucrania una severa derrota porque desde el este se vio absorbida por la Rusia Bolchevique en 1921 (y posteriormente reincorporada bajo la forma de la República Socialista Soviética de Ucraniana). A partir de entonces, los ucranianos que había quedado bajo control del Estado Polaco, fueron víctimas de una intensa “polonización” porque se les prohibió hablar su lengua, se les negaron muchos derechos e incluso se quemaron cientos de propiedades como respuesta a los diversos levantamientos a lo largo de las décadas de 1920 y 1930.

Según el Pacto de No Agresión Germano-Soviético “Ribbentrop-Molotov”, cuando Alemania y la Unión Soviética invadieron Polonia en Septiembre de 1939, las provincias de Galitzia y Volhynia fueron anexionadas a la República Socialista Soviética de Ucraniana y a la República Socialista Soviética de Bielorrusia, por lo que en un intento de “despolonizar” ambas regiones en 1940, las tropas de la Policía Estatal Soviética (NKVD) deportaron más de 1 millón de polacos a los gulags de Siberia y Asia Central. Al año siguiente de estos sucesos, en Junio de 1941, el Tercer Reich invadió la URSS poniendo en marcha la “Operación Barbarroja” y conquistando con relativa facilidad las comarcas de Galitzia y Volhynia que provisionalmente fueron puestas bajo la administración de sus socios nacionalistas del Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) que colaboraba con el Eje.

Las discrepancias entre la Alemania Nacionalsocialista y el Ejército Insurgente Ucraniano se desataron a principios de 1942 cuando Adolf Hitler anunció su intención de colonizar parte de Ucrania en el llamado “espacio vital” o “Lebensraum”, algo que irremediablemente rompió las relaciones entre alemanes y ucranianos que pasaron a enfrentarse entre sí. Ante este inesperado giro de los acontecimientos, las dos provincias de Galitzia y Volhynia quedaron infestadas de guerrilleros nacionalistas del Ejército Insurgente Ucraniano, partisanos soviéticos del Ejército Rojo, tropas del Ejército Alemán y combatientes de la Resistencia Polaca (Armia Krajowa) que se masacraron entre sí en una especie de “guerra a cuatro bandas”. Lamentablemente como la mayoría de la población civil en este complejo escenario eran ucranianos y polacos, los primeros aprovecharían la ocasión para efectuar una limpieza étnica de los segundos que denominarían “ucranización”.

Genocidio de Volhynia

Oficialmente el 13 de Noviembre de 1942 tuvo lugar el inicio del Genocidio de Volhynia cuando un destacamento del Ejército Insurgente Ucraniano irrumpió en el pueblo de Oborkin y masacró a 53 civiles polacos. A pesar de que el crimen fue interpretado como un suceso aislado por parte del resto de la población polaca en la provincia, lo cierto fue que todo formaba parte de un plan premeditado de “despolinización”.

El 9 de Febrero de 1943, un segundo contingente del Ejército Insurgente Ucraniano entró en la localidad de Parole y ejecutó a 173 ciudadanos polacos. A raíz de este episodio y temiéndose lo peor, un total de 5.000 agentes de los batallones polacos de la Policía de Fronteras que colaboraban con el Eje en Volhynia, decidieron desertar y huir a los bosques para proteger a sus familiares ante lo que ya se vislumbraba como una guerra interétnica que acabó por comenzar al cabo de un mes, en Marzo, en forma de sangrientos choques armados entre los guerrilleros de la Resistencia Polaca y el Ejército Insurgente Ucraniano (y bajo la mirada de las fuerzas del Eje y los partisanos del Ejército Rojo que prefirieron declararse neutrales y no intervenir para luchar entre ellos).

La noche del 22 de Abril de 1943, un batallón del Ejército Insurgente Ucraniano incendió todas las granjas de aldea de Janowa Dolina y asesinó con crueldad a 600 campesinos polacos (curiosamente uno de los pocos supervivientes fue un bebé llamado Mirosław Hermaszewski, quién tras ser acogido por una familia ucraniana, se convertiría en el primer astronauta polaco en viajar al espacio en 1978). Mucho peor fue lo sucedido durante el verano en los pueblos de Ostrówki y Wola Ostrowiecka porque un total de 438 habitantes fueron asesinados, entre ellos 246 niños, algunos de los cuales fueron salvajemente serrados por la mitad; mientras que en Gaj los ucranianos liquidaron a otros 600 polacos sin apenas dejar supervivientes.

Fosa común de campesinos polacos asesinados por el Ejército Insurgente Ucraniano en 1943.

Entre las particularidades del Genocidio en Volhynia estuvo la extrema brutalidad y saña con que los ucranianos dispensaron a sus vecinos polacos, ya que salvo por la excepción de los soldados del Ejército Insurgente Ucraniano que solían matar a sus víctimas con fusiles, los campesinos y civiles armados que participaban en las matanzas iban equipados con cuchillos, hachas, hoces, sierras y palos. De este modo, turbas furiosas de ucranianos lincharon y asesinaron a polacos con torturas extremas que incluían amputaciones, desmembramientos, decapitaciones y ahorcamientos, sin importar que fuesen niños o mujeres embarazadas a las que clavaban sus bayonetas sobre los vientres. Especial interés tuvieron los verdugos con los sacerdotes católicos porque tras quemarles sus iglesias y propinarles una paliza, a continuación los despedazaban vivos o los crucificaban en público.

El 7 de Julio de 1943, fue catalogado como el “Domingo Sangriento” de Volhynia. Según los asesinatos registrados ese día hubo 360 ejecuciones de polacos en Zagaje, 306 en Orzeszyn, 220 en Dominopol, 202 en Gurów, 200 en Poryck, 160 en Sadowa, 150 en Chynów, 150 en Wygranka, 147 en Gucin, 118 en Zamlicze, 105 en Stasin, 90 en Kisielin, 80 en Suchodoly, 76 en Zablocce, 70 en Liniów, 70 en Biskupicze, 60 en Strzelecka, 51 en Jerzyn, 51 en Zdzary Duze, 50 en Orleta, 50 en Janin, 49 en Turówka, 44 en Markostaw, 40 en Krymno, 30 en Zachorów Nowy, 29 en Pinski Most, 24 en Mikulicze, 21 en Koziatyn, 20 en Biskupicze Górne, 20 en Kropiwszczyzna, 15 en Klopoczyn, 15 en Romanówka, 14 en Topieliszcze, 14 en Wolica, 14 en Buzanka, 12 en Nowojanka, 12 en Wydeanka, 10 en Pawlówka, 9 en Wolczak, 9 en Iwanicze y 9 en Franopol.

Fuera de Europa Oriental, en Gran Bretaña, el Gobierno Polaco de Londres que llevaba exiliado desde la invasión de Alemania de su patria en 1939, recibió las primeras noticias de lo que estaba ocurriendo en Volhynia con alarmante preocupación. Fue entonces cuando haciendo caso a estos rumores, el Primer Ministro Władysław Raczkiewicz envió a dos representantes diplomáticos a la región, en concreto Zygmunt Rumel y Krzysztof Markiewicz, para entrevistarse con los partisanos del Ejército Insurgente Ucraniano en Kustycze, quienes contra todo pronóstico, arrestaron a los parlamentarios y los ejecutaron para asombro de los Aliados Occidentales.

Las matanzas perpetradas por el Ejército Insurgente Ucraniano fueron tan escandalosas, que muy pronto la Resistencia Polaca comenzó a represaliar civiles ucranianos en Volhynia. Sin embargo los guerrilleros que actuaban bajo el paraguas del Gobierno Polaco en Londres, no fueron los únicos que se unieron a esta vorágine de violencia porque las autoridades polacas locales que trataban con el Ejército Alemán, no tuvieron más remedio que buscar permiso de Berlín para armarse y crear los Batallones de Autodefensa. Estas peculiares formaciones paramilitares que fueron equipadas por el Tercer Reich (aunque los alemanes sólo observarían sus acciones sin participar), incendiaron numerosas aldeas y mataron a miles de ucranianos, así como a uno de los miembros de cada familia que tuviese un combatiente en el Ejército Insurgente Ucraniano.

Genocidio en Galitzia

A principios de 1944, el Ejército Insurgente Ucraniano que hasta ahora había cometido un auténtico genocidio en Volhynia, pronto trasladó sus acciones a la provincia de Galitzia. Entre las primeras matanzas sobre esta región, estuvieron el incendio de aldeas y el asesinato de habitantes en las granjas adyacentes a Ternopoli, Brody, Berezowica, Zbarazh, Hanachiv, Hanachivka y Przemyslany.

El 28 de Febrero de 1944, unos partisanos polacos de los Batallones de Autodefensa ejecutaron a dos soldados de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia”. A pesar de que esta unidad simplemente estaba destinada a combatir a los guerrilleros soviéticos del Ejército Rojo porque sus tropas estaban exclusivamente al servicio de las Waffen-SS, los voluntarios ucranianos decidieron desobedecer a los alemanes y llevar a cabo una represalia. Así fue como 500 soldados ucranianos de esta división se presentaron en el pueblo de Huta Pieniacka, donde primero mataron a su gobernador quemándole vivo con gasolina en la plaza principal y luego encerraron a las mujeres y niños en una iglesia que incendiaron con todos dentro, causando la muerte a 1.200 personas.

La brutalidad en Galitzia aumentó el 12 de Marzo de 1944 cuando partisanos del Ejército Insurgente Ucraniano asaltaron a 2.000 refugiados en el Monasterio de Pidkamen, al que prendieron fuego y saquearon todos sus objetos de valor tras matar a 250 personas. Sin embargo igual de salvaje fue el destino del pueblo de Palikrovy porque asesinaron a otros 300 campesinos polacos, así como a 20 más en Malinisla y 16 en Chernystsia.

Conclusión

Cuando el Ejército Rojo invadió Galitzia y Volhynia a finales de 1944, el Ejército Insurgente Ucraniano que estaba ahora dentro del territorio de la Unión Soviética, prosiguió con su campaña de aniquilación de la minoría polaca. Por ejemplo el 2 de Febrero de 1945 los nacionalistas ucranianos mataron a 60 polacos en Czerwonogrod, la noche del 5 al 6 de ese mes a 126 en Buchach, y el 13 a otros 100 en Puzniki. Lógicamente, también los partisanos polacos de los Grupos de Autodefensa cometieron crímenes como sucedió el 5 de Marzo con el asesinato de 366 civiles ucranianos en Pawlokoma.

El período comprendido de 1942 a 1945 sobre la demarcación entre Ucrania y Polonia sería bautizado como el Genocidio de Volhynia-Galitzia. Según el saldo de víctimas, un total de 80.000 polacos fueron exterminados por el Ejército Insurgente Ucraniano, concretamente 40.000 en Volhynia y 40.000 en Galitzia; y otros 23.000 ucranianos fueron aniquilados por la Resistencia Polaca, unos 20.000 en Galitzia y 3.000 en Volhynia.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, la Unión Soviética fue la beneficiada del genocidio cometido sobre la etnia ucraniana y polaca porque Galitzia fue anexionada a la República Socialista Soviética de Ucrania, mientras que Volhynia pasó a quedar repartida entre esta última y una pequeña porción para la República Popular de Polonia, con el consiguiente trasvase de población entre 1946 y 1951 que implicó la expulsión de 400.000 polacos hacia el este y 141.000 ucranianos hacia el oeste. A partir de entonces, se tendría que esperar hasta la caída del comunismo a finales del siglo XX, para que los Gobiernos de Ucrania y Polonia pidiesen a las víctimas del Genocidio de Volhynia-Galitzia un “perdón oficial”.

 

Bibliografía:

-Jesús Hernández, Grandes Atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, “Limpieza Étnica en Volinia”, Almuzara (2018), p.146-159
-https://en.wikipedia.org/wiki/Massacres_of_Poles_in_Volhynia_and_Eastern_Galicia