Ejecuciones de prisioneros aliados

 

A diferencia de los chinos, a los cuales los japoneses veían como parásitos y razas inferiores, en el caso de las ejecuciones de prisioneros aliados no fue una cuestión racial, sino de odio. Los japoneses habían sido entrenados para no rendirse jamás y morir si era necesario sacrificando su vida. Esta manera de ver el mundo no cabía en su lógica de que un soldado enemigo extranjero se rindiera y encima tuvieran que alimentarle y tratarle honradamente, mientras un japonés tenía que lanzar cargas suicidas de las que no sobreviviría sin poder rechistar por ello. Esa visión tan opuesta hizo que muchas unidades japonesas por cuenta propia, viendo que un prisionero aliado tenía más el derecho a la vida que ellos en el frente, se tomaran la justicia por su mano y decidieran quién se iba a entregar vivo y quién no.

Crímenes en Hong Kong

Hong Kong fue invadido por Japón justo el mismo día del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941. La conquista se inició desde Nuevos Territorios en la frontera china hacia la capital de Victoria. Durante el período de avance por la colonia británica los japoneses cometieron numerosos de crímenes de guerra contra prisioneros de guerra.

Cuando se produjo el desembarco de las tropas procedentes desde Kowloon a la Isla de Hong Kong el 18 de Diciembre de 1941, los japoneses en la oscuridad tomaron por sorpresa en uno de los sectores de la costa a 18 soldados aliados, entre ellos 10 británicos y 8 heridos canadienses, a los que sin razón alguna los asesinaron clavándoles las bayonetas o cortándoles la cabeza. También en Shaukeiwan se fusiló en la parte trasera de un camión a 3 oficiales indios, 2 canadienses y 2 civiles británicos del Cuerpo Médico de Ambulancias.

Todavía el 19 de Diciembre de resistía la última cabeza en Nuevos Territorios mientras el resto del Ejército Británico escapaba hacia la Isla de Hong Kong. Atrás quedó el Cuerpo Médico Aliado que no pudo ser evacuado, motivo por el cual prefirieron entregarse al no ser combatientes y rendirse en condición de médicos, auxiliares sanitarios o enfermeras. Una vez todo el Cuerpo Médico capituló a los japoneses, los cautivos pensaron que los enviarían a campos de prisioneros, aunque para su desgracia no fue así. En primer lugar hicieron desnudarse a los hombres de cintura para arriba y luego los llevaron hasta la orilla del Mar de China, concretamente a los llamados nullahs, unas aguas de escasa profundidad cubiertas de plantas acuáticas que llegaban a la altura de las rodillas. Allí los obligaron a correr arriba y abajo del nullah como si practicaran deporte, entonces, al cabo de un rato, uno de los japoneses disparó contra un inglés. Los prisioneros no hicieron caso y siguieron haciendo el ejercicio a medida que los japoneses disparaban al azar cada varios segundos mientras el agua se iba llenando de cuerpos. Después de matar a varios comenzaron a asesinar con las bayonetas a los que llegaban cansados a la orilla. Cuando quedaban ya pocos con vida decidieron acabar con ellos rápidamente disparándoles ráfagas de ametralladora a bocajarro. Por si acaso hubiese supervivientes, remataron a los cadáveres con el tiro de gracia. Una de las víctimas llamada Osler Thomas, a quién la bala le atravesó la cabeza sin provocarle daños cerebrales, logró ser rescatado por otro compañero ileso que se había escapado y ambos pudieron huir durante la noche siguiente a Hong Kong, en donde contaron lo sucedido para que se juzgara dicho crimen en la postguerra. Este crimen en los nullahs de Nuevos Territorios segó la vida de 30 soldados del Cuerpo Médico Británico.

Al avanzar los japoneses hacia la capital de Victoria se hicieron por el camino con el Hotel Repulse, edificio en el que capturaron a numerosos prisioneros aliados. Como ya había sucedido anteriormente, se desnudó a los cautivos y se les condujo hasta la costa. Junto al mar fueron disparados, aunque algunos con menos suerte resultaron decapitados o atravesados con bayoneta. Murieron un total de 53 prisioneros anglo-canadienses.

La Navidad de 1941, el 25 de Diciembre, tuvieron lugar dos horrendos crímenes en Hong Kong coincidiendo con la rendición de la colonia. El primero sucedió en el Colegio St. Stephen situado en la Península de Stanley, en donde se mató de un disparo en la cabeza o con la bayoneta a 56 canadienses heridos que reposaban sobre sus camas, además de violar a 3 enfermeras justo antes de matarlas. El segundo crimen ocurrió en el Hospital Victoria con el asesinato de 30 heridos británicos a los que se roció con petróleo y se les prendió fuego, una terrible matanza de la que un soldado japonés llegó a decir “gritan más que los cerdos”.

Otras ejecuciones que se produjeron a lo largo de la campaña en diferentes instantes fueron las siguientes: 30 hongkoneses del Ejército Británico en la Carretera Blue Pool; otros 28 hongkoneses en la Colina Sai Wan; 27 auxiliares, entre ellos 17 singapureses y 9 hongkoneses en la Colina Brick; 16 británicos en la Misión Maryknoll; 6 ingleses en la Bahía Deppwater; 4 canadienses en los Jardines Lookout; y 3 británicos, entre ellos una enfermera, en la Bahía de Causeway.

Curiosamente la tarde de la rendición del 25 de Diciembre, el soldado Anthony Hewitt que llevó el palo con la bandera blanca para informar de que el Ejército Británico quería dialogar, fue maltratado durante la negociación, aunque por suerte pudo volver junto a sus compañeros y sobrevivir a la guerra. También en esos últimos instantes de la campaña todavía los nipones tuvieron tiempo de violar a las enfermeras inglesas del hospital provisional en el Club Jinetes o a nueve sanitarias en la zona residencial de Happy Valley.

En cuanto se produjo la rendición de Hong Kong, el Ejército Imperial Japonés no abusó más hacia los soldados británicos, canadienses e indios. Asombrosamente los altos mandos nipones buscaron a algunos responsables de matanzas y violaciones para juzgarlos por excederse contra la población civil. El propio Ejército Imperial según quedó anotado en un informe durante la postguerra, aseguró haber fusilado a 9 de sus propios hombres acusados de crímenes, algo insólito en la Segunda Guerra Mundial.

Rendición de la Isla de Wake

En los últimos días de Diciembre de 1941 la guarnición estadounidense de la Isla de Wake fue rindiéndose a las tropas de ocupación japonesa.

Apenas ocurrieron hechos graves, pues los soldados de Estados Unidos fueron tratados correctamente. Sin embargo, 5 prisioneros fueron fusilados sin más. Los otros 2.019 fueron enviados al continente asiático, quedando 98 en la isla para trabajar como esclavos.

Matanza de Parit Sulong

Malasia fue invadida por Japón y Thailandia el mismo día de Pearl Harbor. Durante esta campaña ocurrió un hecho triste el 22 de Enero de 1942 cuando la División de Guardias Imperiales del Japón capturó y ejecutó de forma inhumana a 161 tropas australianas de la 8ª División y a 40 soldados indios que se acababan de rendir en Parit Sulong.

Los japoneses tras robar la gasolina de los vehículos enemigos eliminaron a los australianos e indios a golpe de fusil y bayoneta, o bien a tiros, deshaciéndose posteriormente de los cuerpos. Hubo un total 201 muertos.

Al final de la Segunda Guerra Mundial sería juzgado por el crimen de Parit Sulong el general responsable de la masacre, Takuma Nishimura, el cual fue declarado culpable y ahorcado gracias a un testigo superviviente australiano llamado Beck Hackney.

Ejecuciones de las Plantaciones Tol y Waitavalo

Restos humanos en la selva pertenecientes a los ejecutados australianos de las Plantaciones Tol y Waitavalo.

Nueva Bretaña y concretamente Rabaul en el Pacífico Sur fueron invadidas por Japón al comienzo de la guerra en su avance hacia Australia. A comienzos de 1942 un total de 1.050 soldados australianos fueron capturados por los japoneses. Entonces uno de los encargados de custodiar a parte de esos prisioneros, el coronel Masao Kusonose, decidió deshacerse de ellos.

El 4 de Febrero de 1942, un total de 130 prisioneros australianos fueron llevados en grupo a la Plantación de Tol y allí se los mató a golpes de bayonetas. Al mismo tiempo otros 35 australianos fueron conducidos a la Plantación de Waitavalo y una vez en el lugar se los ordenó formar para a continuación ser todos fusilados.

No se supo nada de los 165 prisioneros australianos asesinados hasta la postguerra gracias a que seis pudieron escapar y narrar la experiencia, lo que acabó en el suicidio de Masao Kusonose, autor de la masacre.

Fusilamientos del Aeródromo de Laha

Cuando los japoneses invadieron la Isla de Ambon en las Islas Molucas, tomando el Aeródromo de Laha, numerosos soldados australianos cayeron prisioneros.

Sin motivo alguno los japoneses fusilaron sumariamente a 300 de los prisioneros de guerra australianos.

Masacre de la Isla Banka

Unos aviones japoneses interceptaron al buque inglés SS Vyrner Brooke el 12 de Febrero de 1942, hundiéndolo y matando a dos enfermeras australianas de las 64 que iban a bordo.

Las enfermeras con los marinos y unos pocos niños, llegaron a la Isla Banka ubicada cerca de las Islas Orientales Holandesas. Los japoneses hicieron prisioneros a todos en la localidad de Muntok, separando a marinos y niños por un lado y a las enfermeras del Ejército Australiano por el otro.

Inesperadamente, tras horas de cautiverio, todas las enfermeras fueron conducidas por 20 soldados japoneses y un oficial hacia la playa. En la orilla se ejecutó a muchas de las chicas, mientras que a una veintena se las hizo sumergirse en el mar ordenándolas que practicasen surf al mismo tiempo que las disparaban haciendo apuestas con la ametralladora.

Murieron 61 enfermeras australianas. Únicamente una sobrevivió llamada Vivian Bullwinkel que al concluir la guerra contaría los hechos.

Eliminación del Hospital Militar Británico de Singapur

El Hospital Militar Británico de Singapur atendía a diversos pacientes cuando los japoneses entraron en la ciudad. Entre sus heridos había soldados ingleses, australianos e indios que habían luchado en la defensa de Malasia, otros eran marineros supervivientes de los acorazados HMS Prince of Wales y HMS Repulse, hundidos recientemente por la aviación nipona.

Tropas japonesas de la 18ª División de Infantería irrumpieron el 14 de Febrero de 1942 en el Hospital Militar Británico. Lo primero que hicieron fue clavar la bayoneta a 250 pacientes en las camillas que no podían moverse, muriendo todos desangrados. Otros 400 heridos con algunos médicos y una enfermera, fueron conducidos a una habitación a la que llamaron “Agujero Negro de Calcuta”, pues allí encerraron a todos para luego ametrallarlos y dispararlos desde lejos con morteros. Otros prisioneros perecieron por tiros en habitáculos aislados.

Un total de 650 pacientes militares de la Commonwealth fueron asesinados en la Masacre del Hospital Militar Británico de Singapur.

Castigo por el Raid Doolittle

Cuando el 18 de Abril de 1942 se lanzó el famoso “Raid Doolittle” sobre Japón con 16 bombarderos B-25 comandados por James Doolittle que bombardearon Tokyo y otras ciudades japonesas, dos de los aviones se estrellaron en China y sus tripulaciones fueron apresadas por los japoneses y chinos colaboracionistas.

Piloto estadounidense del Raid Doolittle es llevado a juicio con los ojos vendados por dos soldados japoneses.

En un juicio que se celebró todos fueron condenados a muerte: Dean Hallmark, William Farrow, Robert Meder, Chase Nielsen, William Dieter, Donald Fitzmaurice, Robert Hite, George Barr, Jacob DeShazer y Harold Spaz. Sin embargo el propio Emperador Hiro-Hito presionó para salvarles la vida. Al final sólo se ejecutó a tres el 15 de Octubre de 1942, fueron William Farrow, Dean Hallmark y Harold Spatz, el resto fue condenado a cadena perpetua, con esta pena el otro tripulante Robert Meder moriría un año más tarde de malnutrición en un campo de concentración.

Aquel juicio fue un error, pues además de no cumplir los estatutos legales de la guerra al no juzgarse a los mandos, sino a pilotos inocentes, fue todo un escándalo en Estados Unidos que agravó aún más las ganas de luchar.

 

Bibliografía:

Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), p.87-95

Philip Snow, The Fall of Hong Kong, Britain, China and the Japanese Occupation, “A season of anarchy. Hong Kong in the hands of the 23rd Army, Yale (2003), p.79-81

Clayton Chun, The Doolittle Raid 1942 America’s first strike back at Japan, Osprey Publishing (2006), p.83-85

José María Palmero García, La Defensa del Atalón de Wake, Revista Serga Nº23 (2003), p.28
http://en.wikipedia.org/wiki/Parit_Sulong_Massacre
http://en.wikipedia.org/iki/SS_Vyner_Brooke
http://en.wikipedia.org/wiki/British_Military_Hospital,_Singapore#Second_World-War