Deskulakización

Cuando Iósif Stalin se convirtió en el nuevo líder de la Unión Soviética, comenzó una nueva etapa de terror conocida como la “Era Estalinista”. Entre los objetivos prioritarios de esta nueva fase del comunismo, estuvieron los propietarios agrarios y en general la mayor parte de los campesinos a los que se aplicaría una dura represión bautizada con el nombre de “Deskulakización”.

Antecedentes

A diferencia del “Terror Rojo” durante la Guerra Civil Rusa, la Unión Soviética entró en una fase más moderada tras la muerte de Vladimir Lenin, sobretodo tras la victoria de Iósif Stalin sobre sus rivales políticos debido a que los nuevos gestores de la “Era Estalinista” abrieron sus mercados al extranjero y consiguieron que la nación fuera reconocida a nivel internacional, incluyendo en los Estados Unidos. Curiosamente, un ejemplo de la supuesta tibieza de las autoridades se demostró con la disolución de la Cheka y la creación de una nueva policía conocida como Dirección Política del Estado (GPU) al frente de Felix Dzerzhinsky que redujo sus efectivos de 333.000 a 93.000 hombres; así como por la aprobación de los Principios Fundamentales de la Legislación Penal de la URSS, suscritos el 31 de Octubre de 1924 por el Politburó, cuyas líneas limitaban las detenciones y el perfil de los sujetos a perseguir.

A pesar de que la “Era Estalinista” redujo en sus inicios la represión política y puso en libertad a 18.000 sospechosos, en ningún momento frenó la persecución contra otros individuos porque de los 11.453 presos contrarrevolucionarios en el país, todavía serían ejecutados 1.990, entre estos 132 antiguos miembros de la Guardia Blanca que resultaron fusilados en Crimea. Al mismo tiempo en Georgia, donde había tenido lugar la Insurrección de Chiatura, las tropas del Ejército Rojo que aplastaron la revuelta asesinaron a un total de 12.578 independentistas georgianos (curiosamente de la misma nacionalidad que Iósif Stalin). Simultáneamente hubo 15.501 registros a empresas estatales y 5.078.174 cartas leídas (sin permiso de los remitentes), lo que permitió clausurar a 928 organizaciones que se resumieron en 675 asociaciones campesinas con 1.148 detenidos, 117 grupos intelectuales con otros 1.360, 85 colectivos religiosos con 1.765, 24 grupúsculos monárquicos con 1.245, 14 agrupaciones mencheviques con 540 y 13 formaciones socialistas revolucionarias con 204; además de efectuarse 81 redadas contra células anarquistas que concluyeron con 266 arrestados y en el envío a prisión de 2.468, entre ellos 357 refugiados de Europa Oriental que acababan de cometer el error de volver a la Unión Soviética. Ante tal cantidad de prisioneros, se abrió un campo de concentración en el Archipiélago Solovky, conformado por cinco islas cerca de Arkángel en el Mar Báltico, que albergaron a 15.000 presos, incluyendo a 4.000 ex-agentes de la Cheka que habían cometido estafas y sobornos ilegales durante la Guerra Civil Rusa. Respecto a aquellos que no se pudo demostrar del todo su culpabilidad en alguna de las infracciones previstas, se recurrió al exilio forzoso como les sucedió a 4.500 empresarios y comerciantes de Moscú y Leningrado que tuvieron que abandonar la URSS y emigrar a Occidente.

Campos de Trabajo

Desde el comienzo de Revolución Bolchevique habían existido grandes campos de concentración a lo largo de toda Rusia que todavía siguieron funcionando con normalidad en la “Era Estalinista”. Originalmente pensados para servir de alojamiento a los presos, los peores recintos eran aquellos situados en las costas e islas del Mal Blanco debido a los inviernos fríos y los veranos húmedos, así como por los muchos lagos cercanos que generaban molestas nubes de insectos, lo que llevó a muchos guardias de la GPU a atar desnudos a los reos sobre un poste cerca de los bosques para que los mosquitos les picaran y fueran dejando a las víctimas poco a poco sin sangre.

Como los campos de trabajo generaban muchos gastos a la URSS, Iósif Stalin en 1925 tuvo una visión mucho más productiva de estos recintos para convertirlos en lugar de trabajo esclavo. Así fue como nacieron grandes núcleos concentracionarios dedicados a la tala de bosques para la obtención de madera, a la minería para la extracción de materiales, y a la construcción de líneas férreas, carreteras o canales. Los reos destinados a estos centros se dividieron en tres categorías: la primera eran los socialistas-revolucionarios contrarios al comunismo, la segunda los conservadores o monárquicos, y la tercera los delincuentes comunes que incumplían la ley.

A partir de Noviembre de 1927 algunos miembros del Partido Comunista Soviético (PCUS) acabaron en los campos de concentración cuando Iósif Stalin se impuso sobre todos sus rivales, forzando a León Trotsky y a treinta compañeros a marchar al exilio en 1928, además de reprimir a antiguos colaboradores suyos como Grigori Zinoviev, Lev Kamenev y Karl Radek. Aprovechando que manejaba el control de la GPU al frente del comisario de origen polaco Vyacheslav Rudolfovich Menzhinsky (su líder Felix Dzerzhinsky acababa de morir de un infarto cardíaco), la policía política ejecutó y deportó a numerosos comunistas.

“Deskulakizar”

Inesperadamente en Abril de 1928, la GPU destapó a una empresa rural en Shajjty que no era leal a la causa del comunismo, lo que llevó a que todos sus miembros fueran detenidos y cinco trabajadores ejecutados. A raíz de este descubrimiento por el que Iósif Stalin montó en cólera, sobretodo porque en los meses anteriores los agricultores ya habían reducido la entrega de cereal en la recogida de cosechas, condujo al mandatario a tomar la firme decisión de aplicar medidas drásticas. Fue entonces cuando se le ocurrió una idea ejemplarizante para el resto del campesinos consistente en deportar a un gran número de ellos a la Siberia Occidental, concretamente a un área deshabitada en Narym, donde se pretendían colonizar 350.000 kilómetros cuadrados (a pesar de que las condiciones de la zona fuesen casi una condena a muerte para todo aquel que quisiera a asentarse en el lugar).

Guardias de la GPU junto a “kulaks” asesinados en una granja de la URSS.

A lo largo de 1928 los campesinos declarados “kulaks” o “acomodados” según la terminología del Estado Soviético, fueron detenidos en masa por la GPU a lo largo de las comarcas rurales del Río Volga, Ucrania Occidental, Bielorrúsia, Kazakhistán y el norte del Cáucaso. Estos agricultores que a ojos de los bolcheviques eran “ricos” por el mero hecho de poseer una simple gallina o saco de trigo, fueron arrestados a millares aldea por aldea y pueblo por pueblo, mientras los comisarios les robaban todas sus pertenencias como el calzado, abrigos, ropa interior, cacerolas o jarras que eran subastadas para enriquecimiento personal de los agentes. Lo peor de todo sucedió en Samara porque la GPU fusiló a 4.865 personas, aunque por suerte en el resto de provincias u “oblasts” solamente la procedió a la deportación como sucedió con 909.000 ciudadanos a finales de 1928 y 1.178.000 en 1929.

La obsesión de los “kulaks” no sólo se centró en las campesinos porque también se decretó el castigo a todo aquel considerado “saboteador” independientemente de cúal fuese su profesión en la URSS. Así fue como se arrestó a miles de empresarios estatales, técnicos e ingenieros; al mismo tiempo en que se detuvo a 30.000 sacerdotes y monjas de la Iglesia Ortodoxa, además de destruirse 6.175 templos religiosos y cientos de mezquitas islámicas o centros católicos.

Colonos “forzosos”

A partir de 1930 el descontento de la clase campesina por la “Deskulakización” era manifiesto porque muchos habitantes del mundo rural se organizaron en comités armados para luchar contra los destacamentos de la GPU e incluso retomar el control de sus aldeas durante un tiempo. Lamentablemente esta respuesta otorgó a Iósif Stalin el pretexto perfecto para incrementar el uso de la fuerza porque reprimió violentamente 14.000 protestas o revueltas en las que participaron más de 2 millones de agricultores, ganaderos y granjeros, de los cuales 20.000 serían ejecutados y cientos de miles deportados a las “áreas de colonización” de Siberia.

Los procesos de deportación de los “kulaks” fueron experiencias muy traumáticas porque se raptó a familias enteras con varones, mujeres, niños y ancianos a los que sólo se permitía llevar un equipaje de 480 kilogramos y se les hacía esperar durante días en centros de reclusión provisionales, básicamente en estaciones o cuarteles ubicados en Vologda, Kotlas, Rostov, Sverdlovsk y Omsk. Acto seguido se separaba a los varones aptos para trabajar de sus esposas e hijos, para comenzar el viaje a bordo de un total de 240 trenes con 53 vagones cada uno a lo largo de cientos de kilómetros sobre las zonas inhóspitas de Rusia y Siberia (donde muchos morían por las insalubridad de los coches). Una vez en su destino, tenían que caminar a pie, en trineo o en carreta otra interminable trayecto hasta el campo de trabajo, en cuyo interior los presos mismos habían de construir los barracones de madera. Ni siquiera la vida en estos habitáculos era confortable porque a veces había tres familias por barracón, lo que obligó a muchos a cavar hoyos en el suelo de la taiga y rellenarlos con ramajes para protegerse del frío. Lógicamente estas condiciones, sumado a las horas de trabajo forzoso y los maltratos de los guardias, pasaban factura a la salud porque al cabo de varias semanas y meses los muertos se contaban por miles.

Con celeridad la “Deskulakización” desbordó todas las previsiones efectuadas por la GPU porque los presos eran tantos, aproximadamente con un excedente de 150.000 “kulaks”, que se tuvieron que ampliar las “áreas de colonización” en Siberia. Así como se hubieron de alojar a 40.000 prisioneros en las Islas Solovky para talar bosques entre Carelia y Arkángel sobre la ruta Kem-Ujta, así como otros 40.000 para tender el ferrocarril de 300 kilómetros entre Ust y Piniug, 24.000 para trabajar en el conjunto metalúrgico de Kuznetsk en Siberia, 20.000 para cumplir la condena en la industria química de Vichera en los Urales, y 15.000 para construir la línea de tren hasta Boguchachinsk en la Rusia Asiática Oriental.

Otros “kulaks” fueron siendo reasentados en los sistemas concentracionarios de Siberia, Kazakhistán, el Mar Blanco, Narym, Magnitogorsk, etcétera, estando situados los principales complejos en Urallesprom para la explotación forestal, en Kuznetzstroi para la metalúrgia, en Vostokstal para el acero, en Tsvetmetzoloto para los minerales no férreos y en Uralugol para la extracción de carbón. Como las condiciones de estos lugares fueron muy duras y la comida prácticamente inexistente, perecieron un total de 151.601 trabajadores; mientras que en las áreas adyacentes la mortalidad alcanzó límites de hasta 300.000 personas (incluyendo un 12% de los niños).

Resultado

Los resultados de la “Deskulakización” no sólo fueron una tragedia durante la represión política en forma de asesinatos o la deportación a Siberia, sino que en términos económicos fue una catástrofe porque el campo quedó desatendido y encima perdió mano de obra cualificada, lo que se tradujo en una reducción alarmante de las cosechas y en una hambruna que costó millares de vidas. Al mismo tiempo se produjo un éxodo rural a las ciudades de la URSS de aproximadamente 12 millones de personas, de las cuales 3 millones se asentaron en Moscú y Leningrado (lo que al menos ayudó a la industrialización futura de Rusia).

Aproximadamente la “Deskulakización” dejó un saldo de 6 millones de muertos (la mayoría por hambre) y 3.800.000 campesinos deportados a Siberia y otras regiones de la URSS. Este comienzo tan sangriento de la “Era Estalinista” sin duda marcó el horror de lo que iba a ser el mandato de Iósif Stalin hasta su muerte en 1953.

 

Bibliografía:

-Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo, “Capítulo 6. Colectivización forzosa y deskulakización”, Ediciones B (2010), p. 197-212
-http://en.wikipedia.org/wiki/Dekulakization