Depuración de Dinamarca y Noruega

Escandinavia fue un teatro político y militar muy importante que durante la Segunda Guerra Mundial fue ocupado por el Tercer Reich. La presencia del Ejército Alemán entre 1940 y 1945 condujo que miles de colaboracionistas manifestasen sus simpatías por la causa del Eje, por lo que al acabar el conflicto con la derrota de Alemania, muchos fueron represaliados por los vencedores tanto en Noruega como Dinamarca.

Dinamarca

El Reino de Dinamarca fue un caso excepcional de colaboracionismo durante la Segunda Guerra Mundial. Al frente del Rey Cristian X, a la nación le fue respetada su independencia e incluso su democracia, a cambio de la entrada en el Parlamento del Partido Nacionalsocialista Danés, de la adhesión del país al Pacto Anti-Komintern y del envío al Frente Oriental del Cuerpo Danés (Freikorps Dannmark).

La ocupación de Dinamarca entre 1940 y 1945 había sido tranquila y por tanto nada hacia presagiar que la actitud de los vencedores fuese a ser injusta con los vencidos. Lamentablemente nada de eso ocurrió porque al capitular la guarnición del Ejército Alemán el 4 de Mayo de 1945, miembros de la Resistencia Danesa, a los que se sumaron turbas incontroladas que azuzó el Partido Comunista Danés, lincharon y asesinaron a 500 ciudadanos acusados de colaboracionistas. Ni siquiera al restaurarse el orden la persecución cesó, pues las nuevas autoridades arrestaron a 22.000 personas que fueron juzgadas, encarceladas y en algunos casos ejecutadas ante pelotones de fusilamiento (pese a que el Código Penal prohibía la pena de muerte, algo que obligó a los juristas a volver a legalizarla).

Los procesos de la “Depuración Danesa” fueron algo completamente ilegal e inmoral porque como el Parlamento y el Rey Cristian X habían aprobado bajo el amparo del poder la acción política del Partido Nacionalsocialista Danés y habían alentado al alistamiento de voluntarios para unidades como la 11ª División SS de Granaderos “Nordland”, no tenía sentido culpar a los que obedecieron a sus jefes de traición, cuando eran ellos mismos los que ahora se erigían en calidad de jueces. No fue extraño que ante esta actitud por parte del Gobierno de Copenhague, los veteranos que la Organización de las Naciones Unidas para la Ayuda a los Refugiados (UNRA) estaba repatriando desde Rusia, se negaran a desembarcar en la Península de Jutlandia, por lo menos hasta que fueron echados a la fuerza desde los barcos por soldados del Ejército Danés.

Aproximadamente la “Depuración Danesa” dejó un total de 46 ejecutados, 11.000 deportados a los campos de concentración de Babenhausen y Froslev, 62 condenados a trabajos forzados y 12.600 individuos privados de sus derechos civiles (entre ellos 2.936 de por vida). La represión se prolongaría hasta la década de 1950, cuando las autoridades decretaron una amnistía con motivo del inicio de la Guerra Fría.

Noruega

Al ser invadida Noruega por el Tercer Reich en 1940, las autoridades del Ejército Alemán no respetaron el sistema democrático a diferencia de lo que ocurrido con Dinamarca. En su lugar instauraron una gobierno títere al frente del Primer Ministro Vidkun Quisling, líder del movimiento fascista Unión Nacional “Nasjonal Samling”, que sería conocido con el nombre de Estado Noruego hasta su capitulación en 1945.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en Noruega tras el desembarco de los Aliados en Mayo de 1945, las Resistencia Noruega que tomó el control del país arrestó a más de 40.000 personas y humilló a mujeres en público rapándolas el pelo, la mayoría acusadas de haber mantenido relaciones sentimentales con soldados alemanes. Esta persecución que se fue incrementando a lo largo del verano, terminó con muchos más encarcelamientos que alcanzaron la cifra de 92.000 detenidos, así como en la ejecución de 50 colaboracionistas, entre ellos el antiguo Primer Ministro Vidkun Quisling.

Sin embargo hubo otras capas de la sociedad igualmente afectadas por la llamada “Depuración Noruega” porque 5.500 ciudadanos perdieron sus derechos civiles, mientras que la antigua Primera Dama, Alexandra Andreyevna Voronin (esposa de Quisling) fue enviada tres años a un campo de trabajo, al mismo tiempo en que el escritor Knut Hamsun fue internado en un psiquiátrico y sus obras quemadas públicamente (pese a ver sido Premio Nobel de Literatura).

 

Bibliografía:

-Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los Buenos, “La Liberación de Europa”, Ediciones Siegheil (2009), p.372-377