Campos de concentración en las Indias Orientales Holandesas

 

El recibimiento a los japoneses por parte de los indonesios fue con fiestas de bienvenida y alegría como si les hubieran liberado de los holandeses. Sin embargo Japón pasó de una política de amistad a una de barbaridad. En seguida sucedió lo que en muchos otros lugares ocupados, pues cuando los nipones comenzaron a explotar los recursos indonesios de petróleo y materias primas, esclavizar a la población civil, ejecutar sumariamente para dar ejemplo o convertir a las mujeres indonesias en prostitutas forzosas, incluyendo 35 inmigrantes holandesas, rápidamente el país se puso en su contra.

Los primeros en sufrir las consecuencias fueron los prisioneros aliados, sobretodo los holandeses de las islas y británicos del norte de Borneo, además de unos pocos estadounidenses y australianos. Todos los soldados aliados fueron enviados a campos de concentración repartidos por las diversas islas. También los civiles holandeses que no pudieron ser evacuados los internaron separando a las mujeres y varones, además de los niños menores. Los principales campos de concentración fueron Sandakan, Kuching, Jesselton, Balikapapan, Batu Lintang y Pontianak en Borneo; Tanjong Priok, Bandung, la Escuela Koan, la Cárcel de Glodok y el llamado Campo de las Bicicletas, todos ellos en Java; Makasura en Célebes; y Usapa Besar en Timor.

A nivel de cifras hubo 87.200 prisioneros aliados, de los cuales 70.000 fueron capturados en Java (56.000 holandeses e indonesios, 10.600 británicos e indios, 4.800 australianos y 900 estadounidenses), otros 5.700 fueron cogidos en Sumatra, 3.300 en las Islas Molucas, 3.000 en Borneo, 3.000 en Sulasewi y 2.200 en Timor.

Diversas fueron las obras a las que se destinó a los prisioneros de guerra aliados. Las infraestructuras más importantes se ubicaron en los levantamientos de los aeródromos de Palembang, Ambon, Haruku, Seram y Flores. También muy duro fue el trabajo en el ferrocarril para el transporte de carbón entre Pekanbaru y Muara o la carretera de Blangkejeren a Takengon. Las minorías critianas de Manado y Ambon por su lealtad a los holandeses también fueron condenadas a trabajar en el aeródromo de Gresik en Java. Por último se deportó vía marítima a 18.000 prisioneros holandeses hacia Thailandia y Birmania para el trabajo esclavo.

A continuación se expone la historia de los dos campos de concentración más mortales ubicados en Indonesia, los de Sandakán y Batu Litang.

Campo de Sandakán

Sandakán fue el símbolo de mayor horror entre los campos de concentración en Indonesia.

Oficialmente en Julio de 1942 Sandakán fue inaugurado al norte de Borneo para custodiar a 1.500 prisioneros procedentes de Australia, aunque durante los años próximos albergaría a un total de 2.500 soldados aliados entre los que habría 1.800 australianos y 700 británicos dedicados a la construcción de un aeródromo. Susumu Hoshima fue elegido comandante del campo y en un principio su política no fue tan mala, ya que por ejemplo cuando un oficial australiano murió enfermo los japoneses le otorgaron un entierro militar con honores.

Vista del campo de Sandakán en plena selva de Indonesia.

La cosa cambió cuando los casos de fuga hacia la selva debido a la mala vigilancia aumentaron, entonces se instauró el castigo de la jaula consistente en unos barrotes de bambú donde el preso estaba encerrado sin poder estirarse y en posición fetal impidiendo que se incorporara durante mucho tiempo, llegando en algunos presos a estar 40 días hasta volverse locos. Las palizas cada vez se hicieron más habituales al no avanzar las obras del aeródromo, muy a menudo los prisioneros eran golpeados con bastones en cabeza y espalda. También las enfermedades crecieron como la pelagra y el beriberi que hinchaba el estómago y los genitales.

Un foco de resistencia surgió dentro del propio campo dirigido por el capitán Lionel Matthews que se dedicó a comunicar las noticias de la BBC con una radio secreta, sin embargo los japoneses destaparon a esta célula y Matthews con sus compañeros fueron torturados y ejecutados. Como respuesta ante el temor de que resurgiera un movimiento disidente se deportó a 230 oficiales al campo de concentración de Kuching. Sin oficiales, los soldados presos quedaron sin un mando moral, por lo cual los japoneses aprovecharon para bajarles las raciones de comida y aumentar las horas de trabajo, algo que provocó la muerte de 600 de ellos hasta Enero de 1945.

Como los japoneses veían a principios de 1945 que había que evitar en Borneo un posible desembarco aliado y el campo de Sandakán había sido bombardeado y destruido con el aeródromo recién construido, se decidió emplear a los prisioneros como auxiliares para el Ejército Imperial en dos marchas que resultarían mortales. La primera de 550 hombres fue desde Sandakan a Api atravesando 250 kilómetros de selva húmeda llena de serpientes sin apenas comida y con una climatología de lluvia monzónica, tal fue el calvario que los prisioneros soportaron en los primeros 150 kilómetros, que algún guardián nipón tuvo la humanidad de disparar sobre aquellos que les suplicaron que los matasen para no seguir sufriendo. Finalmente la expedición acabó en fracaso y se detuvo en la localidad de Ranau el 9 de Junio, allí se dedicaron a hacer tareas de carga durante dos meses hasta que el 1 de Agosto en una orden sorprendente los 33 supervivientes fueron ejecutados después de haber aguantado por vivir lo indecible casi cuatro años. La segunda marcha fue otro fracaso, pues murieron en la selva todos los 75 prisioneros antes de avanzar los 50 kilómetros. El mismo día que el Emperador Hiro-Hito anunció que Japón iba a rendirse se ejecutaron los últimos 23 prisioneros de guerra que se habían quedado en Sandakán.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial únicamente hubo 6 supervivientes en el campo de Sandakán de los más de 2.500 prisioneros aliados, todos ellos australianos, pues de los británicos no sobrevivió ninguno.

Campo de Batu Litang

Batu Litang en Borneo fue otro de los campos de concentración más famosos junto a Sandakán debido a que todos sus presos estuvieron a punto de ser exterminados.

Los 3.000 cautivos en su interior eran británicos, holandeses, australianos, indios; mientras que los guardias no sólo eran japoneses, sino también coreanos y taiwaneses colaboracionistas, casi más violentos que los nipones. A lo largo de la guerra fueron llegando más prisioneros y otros fueron cambiados de campo. Los trabajos forzosos a los que se les obligó fueron la construcción de un puerto junto al Río Sarawak o tareas para el mantenimiento de aviones cazas Zero, todo ello con una comida de 312 a 213 gramos por día.

Prisioneros de la Commonwealth del campo de Batu Litang muestran el comedero donde se alimentaban como si fueran animales.

Cuando estaba a punto de finalizar la Segunda Guerra Mundial en Agosto de 1945, se dictaminaron órdenes para ejecutar a cada uno de los prisioneros en Batu Litang con fecha para el 15 de Septiembre. Por suerte ocurrió un milagro justo cuando cuatro días antes de cumplirse la ejecución de la sentencia, el campo fue liberado el 11 de Septiembre por las tropas aliadas que habían desembarcado en Borneo.

La mortandad en Batu Litang se cobró la vida de unos 2.000 prisioneros, la inmensa mayoría militares.

 

Bibliografía:

Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), p.104-123
Jeroen Kemperman, The Encyclopedia of Indonesia in the Pacific War, “Prisioners of War (POWs)”, Brill (2010), p.174-179