Primeas ejecuciones de judíos en la Campaña de Polonia (1939)

Al producirse la invasión alemana de Polonia en 1939, el Tercer Reich pondría en su punto de mira a los primeros judíos “no alemanes” del conflicto. Estas víctimas que en algunos casos serían asesinadas por culpa de los momentos iniciales de descontrol como parte de las operaciones bélicas, solamente constituirían un preludio del infierno que más tarde se materializaría en el Holocausto.

Cuando el 1 de Septiembre de 1939 Alemania y Eslovaquia invadieron Polonia; y posteriormente Gran Bretaña y Francia les declararon la guerra el día 3; el Führer del Reich, Adolf Hitler, culpó a los judíos a través de un discurso radiofónico de estar provocando ellos ese conflicto: <<Esa clase dirigente de demócratas y plutócratas judíos que quiere convertir a todas las naciones de la Tierra en sus esclavos. Nuestro enemigo mundial judeo-demócrata ha conseguido arrastrar al pueblo inglés a un estado de guerra con Alemania. Esta vez, aquellos que intentan sabotear el esfuerzo común serán exterminados sin piedad alguna>>.

Mientras Hitler se encontraba pronunciando aquel 3 de Septiembre de 1939 su violento discurso antisemita, encontró la muerte el primer judío de la Segunda Guerra Mundial. Se trató de un rabino al que unos soldados alemanes capturaron en un pueblo y posteriormente quemaron vivo hasta morir brutalmente consumido por las llamas.

Oficialmente las tareas de control y represión en retaguardia de las SS quedaron articuladas en torno a los Grupos de Acción I, IV y V, también conocidos como “Einsatzgruppen”, bajo el liderazgo del obergruppenführer Udo Von Worysch. Curiosamente una de las primeras matanzas de estas unidades fueron los fusilamientos de Czestochowa, donde unos 600 polacos, entre ellos algunos judíos, resultaron asesinados. Precisamente el mismo Adolf Hitler tuvo conocimiento de algunas de estas acciones por los relatos de oficiales, ya que él mismo, invadido por la curiosidad, viajó hasta la ciudad polaca de Kielce para visitar junto a su jefe de prensa, Otto Dietrich, cómo era el modo de vida de los hebreos polacos.

El 19 de Septiembre de 1939 se produjo la primera gran matanza de judíos en la Segunda Guerra Mundial cuando una unidad de artillería de las SS ejecutó a 100 personas en Przekopana. Al mismo tiempo en la localidad de Dynow, 12 judíos fueron quemados vivos en una sinagoga local y otros 60 resultaron fusilados en los bosques adyacentes. De hecho para el día 20, los muertos judíos alcanzaban la cifra de 600 en toda Polonia.

Ante estas muertes que estaban teniendo lugar, el Ejército Alemán (Wehrmacht) protestó enérgicamente a Berlín por lo que estaba sucediendo. Precisamente, como la Wehmracht y las SS eran entidades independientes una de la otra, estando la primera regida por el código ético de honor militar frente a la arbitrariedad de la segunda; muchos mandos no toleraron este tipo de asesinatos. El autor de una de estas quejas fue el mismo comandante de la Wehrmacht en Polonia, el general Johannes Blaskowitz, quién escribió a Hitler para relatar el trato que las SS dispensaban a los judíos, solicitando además al Führer que los Einsatzgruppen fueran retirados automáticamente del frente. Por suerte y contra todo pronóstico, el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) aceptó la petición de Blaskowitz y los Einsatzgruppen fueron trasladados a Katowice para alivio de muchos judíos.

Gracias a la intervención de las Fuerzas Armadas Alemanas (Heer) los matanzas sobre los judíos polacos finalizaron. Por desgracia esta tregua sería pasajera porque durante el Holocausto posterior a lo largo de la Segunda Guerra Mundial más del 95% de la población judía de Polonia sería asesinada.

 

Bibliografía:

-Saul Friedländer, El Tercer Reich y los Judíos. Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.65-69
-José Ángel Martos, Arrojando la primera piedra, Revista Muy Historia Nº45 (2013), p.17