Bulgaria y Macedonia en la Shoah

 

Bulgaria que ocupaba Grecia en Tracia y la inmensa mayor parte de Macedonia, acordó trabajar con Alemania en la Solución Final vaciando de judíos esas regiones con el fin de entregárselos a los alemanes. Para tal labor se creó una Comisión para Asuntos Judíos liderada por el comisario Alexander Beleff. El Zar Boris III firmó la autorización.

El 4 de Marzo de 1942, el Ejército Búlgaro y policías de ese país irrumpieron violentamente en Tracia, Macedonia y Salónica, antiguos territorios ocupados por las tropas búlgaras tras la invasión de Grecia y Yugoslavia. Los soldados búlgaros se mostraron brutales con todos aquellos deportados que no obedecían. Provisionalmente estuvieron en zonas de exclusión hasta que los llevaron al puerto de Lom junto al Río Danubio, de allí en cuatro barcazas cruzaron las aguas hasta Viena en Austria, donde fueron transferidos a los alemanes. Al resto de judíos se los embarcó entonces en trenes a través de la ruta Skopke y Nîs, zona en la que se los cedían a los alemanes, los cuales los subían a otro tren que seguía el tramado ferroviario por Belgrado, Ruma, Slavonski Brod, Zagreb, Celje, Maribor, Graz, Wiener Neustadt, Viena, Brno y Ostrava hasta acabar en los campos de exterminio de Treblinka y Auschwitz en Polonia. Un total de 11.370 judíos fueron deportados por los búlgaros y liquidados posteriormente por los alemanes.

Cuando en Marzo de 1943 llegó la petición alamana a Bulgaria de entregar a todos los judíos búlgaros, las tropas y fuerzas de seguridad búlgaras empezaron a preparar las estaciones habilitadas para la ocasión y los transportes ferroviarios, prestando especial atención al área de Kyustendil. Sin embargo como la operación no se llevó en secreto, la población se enteró de lo que iba a suceder, con lo cual la gente incitada en parte por la Iglesia Ortodoxa Búlgara salió a la calle en Sofia y otras ciudades para protestar. Ante esta inesperada reacción el Zar Boris III anuló la orden de entregar a la población judía el 24 de Mayo de 1943 para enfado de los alemanes y de ese modo los 40.000 judíos de Bulgaria sin saberlo habían salvado su vida.

Por mucho que no se aplicara la Solución Final, las leyes segregantes a los judíos continuaron. Para albergar a esos judíos se los encerró en Dupnitsa dentro de la propia Bulgaria o Skopje en Macedonia. También se abrió un gueto en Bitula. Pero al menos se respetó su vida en todos los casos.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en Bulgaria, concretamente en sus territorios ocupados de Salónica y Macedonia, habían muerto 11.400 judíos, apróximadamente el 14% de la población regional total.

 

Bibliografía:

Saul Friedländer, El Tercer Reich y los Judíos. Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.594-637
Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.296
Ricardo Angoso, Del antisemitismo a la Solución Final, Shoah, Revista La Aventura de la Historia Nº77 (2005), p.24-26