Incidente del Lago Khasan

 

Desde finales del siglo XIX, tanto Rusia como Japón habían tenido prolongadas tensiones fronterizas en el Océano Pacífico y la frontera de Corea como consecuencia del desarrollo industrial y del expansionismo militar de ambas potencias, especialmente tras la victoria del Imperio Japonés en la Guerra Ruso-Japonesa de 1905 y la expedición de Tokyo a Siberia durante la Guerra Civil Rusa de 1917 a 1923. Esta rivalidad latente comenzó a manifestarse en una serie de incidentes entre Japón y la Unión Soviética como el ocurrido en el Lago Khasan que más tarde repercutirían en el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

Causas

Las zonas fronterizas entre la URSS y China habían vuelto a ser motivo de disputa desde que estalló la Segunda Guerra Chino-Japonesa tras el Incidente del Puente Marco Polo en 1937. De hecho, una vez la vieja frontera con China quedó completamente bajo control de las tropas japonesas, el antiguo Tratado Ruso-Chino fue declarado fuera de vigor al haber perdido los chinos tales posesiones ante otra potencia extranjera. Así fue como en este nuevo marco político las cuestiones fronterizas entre la URSS y Japón se complicaron notablemente.

Uno de los primeros síntomas de ambiente pre-bélico entre japoneses y soviéticos fue la ocupación por parte del Ejército Rojo de la Isla de Kanchaztu en 1937, una porción de tierra en medio del Río Amur que separaba de manera natural ambas fronteras. Indignados por lo sucedido, soldados del 49º Regimiento de Infantería Japonés desembarcaron en la Isla de Kanchatzu el 30 de Junio cubiertos por un fuego de artillería con piezas de 37 milímetros. Apenas sin sufrir bajas, los japoneses reconquistaron la isla y mataron a 37 marineros soviéticos, algunos de ellos tiroteados en el agua mientras intentaban escapar, además de hundir numerosas embarcaciones rusas.

Iósif Stalin, líder de la Unión Soviética, pronto comprendió que a raíz del incidente en Kanchatzu, retar a Japón todavía no era una buena opción, por lo que terminó reconociendo la soberanía japonesa de la isla. No obstante aquella derrota local, propició que el Ejército Rojo crease en Marzo de 1938 el nuevo “Frente del Lejano Oriente” al mando del comandante Grigori Shtern dentro de su mapa militar de operaciones. La principal razón de ello no sólo fue el fracaso de la Isla de Kanchatzu, sino también las inesperadas revueltas de ciertos clanes en Mongolia y los 33 diferentes choques armados de baja intensidad que hasta entonces habían tenido lugar en las fronteras con los japoneses.

De nuevo en Mayo de 1938, otras dos pequeñas islas del Río Amur situadas entre Corea y la URSS, fueron foco de tensión cuando en esta ocasión el Ejército Imperial Japonés decidió ocuparlas sin pleno aviso. Según la versión japonesa, el Tratado Ruso-Chino que revisaba las fronteras del Río Namur, automáticamente quedaba fuera de vigor tras haber sido los chinos expulsados con la ocupación nipona, lo que dejaba a dichas islas en una posición de tierra de nadie. Así pues, aprovechando que no tenían dueño, Japón las reclamó como suyas, algo que no gustó en nada a Stalin porque la zona estaba a tan sólo 10 kilómetros de las aguas rusas del Océano Pacífico y a 160 kilómetros del estratégico puerto de Vladivostok.

Stalin decidió por no mover ficha a la ocupación de las dos islas en el Río Namur hasta que un suceso inesperado modificó la situación. Todo ocurrió el 16 de Junio de 1938, cuando el comisariado Genrikh Lyushkov, líder del NKVD en el Frente del Lejano Oriente y al mando de 25.000 soldados del Ejército Rojo, decidió desertar al lado japonés temiendo ser la siguiente víctima de la “Gran Purga” iniciada por Stalin contra el estamento militar. Una vez sometido a interrogatorio por parte de los mandos japoneses, Lyushkov reveló a Tokyo grandes secretos militares y políticos dictaminados por el mismo Stalin. Aquella información vertida por Lyushkov, hizo cundir el pánico en Moscú e hizo creer a muchos militares que Japón aprovecharía la ocasión para invadir la URSS. Precisamente Stalin sufrió un ataque de pánico al ver amenazadas sus fronteras y por ello ordenó una “ofensiva preventiva” contra los japoneses en Corea.

Incidente del Lago Khasan

Inesperadamente el 15 de Julio de 1938, tropas soviéticas del Ejército Rojo procedentes del puerto de Poyset, una guarnición de submarinos rusos situada a 10 kilómetros de distancia de la frontera con Corea, ocuparon las colinas de Zaozernaya y Bezynyannaya. Estas dos formaciones naturales, protegidas por el Monte Changkufeng de 1.150 metros de altura, dominaban una posición estratégica que amenazaba la confluencia de navegación fluvial japonesa del Río Tyumen con el Lago Kasan y al mismo tiempo beneficiaba la defensa rusa de Vladivostok. Por si fuera poco, algún tiempo después los soviéticos se apoderaron de Shachaofeng, localidad ubicada a 2’5 kilómetros del Monte Changkufeng, algo que dificultó todavía más la crisis diplomática.

Japón no se enteró de lo ocurrido en las colinas de Zaozernaya y Bezynyannaya hasta 24 horas después, el 16 de Julio, fecha en que el Ejército del Kwantung (las fuerzas armadas niponas de Manchuria) movilizó a la 19ª División de Infantería al mando del general Kamezo Suetaka, así como a un pequeño contingente aliado del Ejército Imperial Manchú cerca de la zona. Como respuesta a los movimientos nipones, los rusos liderados por el mariscal Vasily Blücher pusieron en alerta a la 40ª División de Fusileros y cavaron trincheras en torno al Monte Changkufeng. Aquello ofendió enormemente a Japón y a su país satélite Manchukuo, por lo que el 20 de Julio, el embajador japonés en Moscú, Mamoru Shigemitsu, presionó al Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Maksim Litvinov, para que el Ejército Rojo abandonase Zaozernaya y Bezynyannaya, obteniendo una respuesta negativa.

Tal y como advirtió Tokyo a Moscú, las amenazas fueron cumplidas el 29 de Julio de 1938, cuando la 19ª División de Infantería Japonesa y un escuadrón de caballería manchú al mando del coronel Kotoku Sato cruzaron el territorio fronterizo de la Unión Soviética por el Lago Khasan. El avance manchú-japonés resultó ser muy rápido porque en escasas horas fue controlada gran parte de la zona, incluyendo la localidad de Shachaofeng, de donde los soviéticos del contingente dirigido por el teniente Aleksey Makhalin fueron derrotados y expulsados. Ni siquiera el contraataque posterior lanzado por el 119º Regimiento de Infantería Soviético generó frutos satisfactorios, ya que la 19ª División de Infantería Japonesa, muy bien atrincherada, rechazó a los rusos con facilidad. Sin embargo lo peor estaría por llegar dos días más tarde, a las 2:31 horas del 31 de Julio, jornada durante la cual el 75º Regimiento de Infantería Japonés atravesó el Río Tyumen y tras un duro combate cuerpo a cuerpo, arrebató y conquistó el Monte Changkufeng, incrustando la bandera del Imperio del Sol Naciente sobre la cima. Aquella acción que concluyó con un triunfo nipón costó a los japoneses 178 bajas (45 muertos y 133 heridos) y a los soviéticos 68 bajas (13 muertos y 55 heridos).

Nada favorable se vislumbraba el panorama para el Ejército Rojo tras la pérdida del Monte Changkufeng, sobretodo al ser cortadas en dos las líneas del Lago Khasan con el resto del territorio soviético, algo que dejó incomunicados a los rusos sobre las colinas de Zaozernaya y Bezynyannaya. Fue entonces cuando el comandante general del Frente del Lejano Oriente, Grigori Shtern, optó contra todo pronóstico desarrollar una ofensiva general empleando a una gran concentración de efectivos, casi 22.950 hombres, repartidos en el XXXIX Cuerpo con las 32ª, 39ª y 40ª Divisiones de Fusileros y la 2ª Brigada Mecanizada. Los japoneses por el contrario, desconocedores de los planes de Moscú, únicamente recurrieron a la 104ª División de Infantería que sacaron del frente en China para desplegarla en el Lago Khasan junto al área de Hunchun, lo que dejó el número de soldados japoneses en 7.300, casi tres veces menos que sus oponentes.

XXXIX Cuerpo Soviético:
-32ª División de Fusileros
-39ª División de Fusileros
-40ª División de Fusileros
-2ª Brigada Mecanizada
-119º Regimiento de Fusileros

Ejército del Kwantung Japonés:
-19ª División de Infantería Japonesa
-104ª División de Infantería Japonesa
-75º Regimiento de Infantería Japonesa
-Escuadrón de Caballería Manchú

Batalla de Zaozernaya y Bezynyannaya

Del 2 al 3 de Agosto de 1938, el Ejército Rojo inició lo contraofensiva mediante un potente bombardeo de artillería contra todo el sector del Lago Khasan. Durante casi cinco días una gran cantidad de proyectiles fueron descargados contra la 19ª División de Infantería Japonesa y a los auxiliares manchús, lo que propició que los nipones emplazasen un buen número de cañones de 75 milímetros para contrarrestar el fuego enemigo.

Finalmente el 6 de Agosto de 1938 se desencadenó el ataque terrestre ruso utilizando para ello a la 40ª División de Fusileros Soviética avanzando en vanguardia. El asalto fue todo un éxito porque los japoneses y manchús se retiraron algunos kilómetros atrás, mientras los soviéticos reforzaban sus posiciones sobre las colinas de Zaozernaya y Bezynyannaya gracias a la llegada de unos batallones de reserva. Desesperados los japoneses contraatacaron con tanques, pero los soviéticos contaban con unidades acorazadas muy superiores en blindaje y calibre, lo que terminó por hundir el asalto nipón. Así fue como se derrumbó el frente japonés el 9 de Agosto, después de que la 19ª División de Infantería Japonesa abandonase apresuradamente el área del Lago Khasan.

Conclusión

Preocupado por lo que estaba sucediendo en el borde de la frontera coreana, el Emperador Hiro-Hito desde Tokyo presionó a los militares del Ejército del Kwantung en Asia para poner fin al incidente antes de provocar una guerra a gran escala contra la Unión Soviética. De este modo, el 10 de Agosto el embajador nipón de Moscú, Mamoru Shigemitsu, presentó el cese de las hostilidades a los soviéticos, quienes terminaron por aceptar encantados, ya que al fin y al cabo tampoco se sentían preparados para continuar una guerra prolongada contra el Imperio Japonés cuando el Ejército Rojo todavía estaba siendo purgado por Stalin. Así pues al día siguiente, el 11 de Agosto de 1938, se acordó un alto el fuego por parte de ambos bandos, acordando que cada uno volvería a las posiciones iniciales previas al incidente.

La Unión Soviética sufrió 3.996 bajas entre 717 muertos y 3.279 heridos.

Japón y Manchukuo sufrieron 1.438 bajas entre 525 muertos y 913 heridos.

Curiosamente el Incidente del Lago Khasan no aportó beneficios a ningún bando. No obstante militarmente fue una victoria táctica soviética porque frenó los planes de Japón en el Lejano Oriente, aunque en parte también los de la propia URSS porque apenas ganó territorios y tuvo que reconocer la presencia japonesa en Isla de Kanchatzu. Además este incidente en la frontera coreana sentó las bases para la Guerra del Khalkin-Gol en 1939 y puso los primeros cimientos para el desarrollo inmediato de la Segunda Guerra Mundial en Asia Oriental.

 

Bibliografía:

Antonio García Palacios, La Guerra Oculta. El Conflicto Soviético-Japonés (1939-1945), “Los Convulsos Años 30: Del Incidente de Mukden al Changkufeng”, HRM Ediciones, (2014), p.25-34
Otto Preston Chaney Jr., 1939 La URSS frente a Japón, Revista Historia y Vida Nº84 (1975), p.39-41
Rafael Rodrigo, Khalkhin Gol / Nomonhan 1939, Revista Serga Nº62 (2009), p.2-3