Guerra Ítalo-Etíope

La Guerra Ítalo-Etíope entre 1935 y 1936 fue uno de los grandes conflictos coloniales del siglo XX que incendió una gran parte del África Oriental. Librada entre la Italia Fascista y Etiopía, el resultado de la contienda acabaría con la derrota e independencia de los etíopes, así como en el auge y resurgimiento del Imperio Italiano.

Causas

Italia llegó tarde a la carrera colonial por África y por eso desde finales del siglo XIX centró sus miras en Etiopía, por aquel entonces uno de los escasos territorios que no estaba sometido al control de ninguna de las potencias imperiales de Europa. El conflicto que se desató a continuación, conocido como la Primera Guerra Ítalo-Etíope de 1895 a 1896, concluyó con un catastrófico revés del Ejército Italiano durante la Batalla de Adua, durante la cual el Ejército Etíope infligió más de 5.000 muertos a los soldados italianos, lo que frustró definitivamente el sueño de Roma de expandirse sobre el África Oriental y de tener que conformarse con sus dominios en Eritrea y Somalia.

Hasta el nacimiento de la Italia Fascista, las autoridades de Roma no volvieron a interesarse por Etiopía cuando el “Duce” Benito Mussolini difundió las ideas nacionalistas e irredentistas de refundar el extinto Imperio Romano, poniendo la mirada desde la década de 1930 en el África Oriental. Precisamente Etiopía presentaba una amplio espacio donde establecer población italiana del continente, explotar sus recursos naturales, impulsar una industria y sobretodo asentar una base desde la que unir territorialmente las colonias de Eritrea y Somalia ante un eventual conflicto con el Imperio Británico que rodeaba los dominios italianos desde el Sudán y Kenya.

Jinetes de Frontera del Ejército Italiano en África Oriental.

Numerosas fueron las causas que terminarían desatando la Guerra Ítalo-Etíope, aunque el pretexto buscado por Benito Mussolini comenzó a tomar forma el 22 de Noviembre de 1934, cuando en la zona de Welwel situada sobre el triángulo que unía las demarcaciones de Etiopía, la Somalia Italiana y la Somalia Británica, cuya ruta empleaban los nómadas somalís para comerciar, las tropas del Ejército Británico que custodiaban la frontera fueron sustituidas (bajo solicitud italiana) por guardias del Ejército Etíope. Efectuado este cambio y después de dos semanas de aparente tranquilidad, el 5 de Diciembre los soldados etíopes cometieron la torpeza de abrir fuego contra las guarniciones italianas, lo que desató un tiroteo que se prolongó hasta la jornada del 7 tras un saldo de 50 italianos y somalís muertos, así como otros 107 etíopes que cayeron en la refriega.

 

El Incidente de Welwel fue la escusa perfecta mediante la cual Italia presentó sus quejas en la Sociedad de Naciones de Suiza, esperando obtener luz verde de Ginebra para llevar a cabo un castigo ejemplar contra Etiopía. Sin embargo y contra sus aspiraciones, ni Gran Bretaña ni Francia apoyaron las exigencias italianas, a pesar de que Benito Mussolini había sido clave durante la Conferencia de Stresa para evitar la anexión de Austria por parte de la Alemania Nacionalsocialista de Adolf Hitler. Ni la comisión de investigación que Italia abrió en Suiza el 15 de Abril de 1935, ni el acercamiento entre Roma y París a través del Ministro de Exteriores Pierra Laval (declarado filofascista), consiguieron una solución pactada porque la única alternativa a la que Gran Bretaña accedió fue la de otorgar una salida al mar con la cesión del puerto de Zeil, así como de las tierras secas situadas en el Desierto de Ogadén. Evidentemente el Duce no pudo aceptar territorios que no tenían nada de valor y encima eran poco más que un páramo yermo, por lo que decidió saltarse el orden internacional vigente y arriesgarse a invadir Etiopía.

El 2 de Octubre de 1935, Benito Mussolini pronunció desde el balcón del Palazzio Venezia de Roma un discurso dirigido a las masas de seguidores y Camisas Negras que se congregaban bajo sus pies para anunciar que había tomado la determinación de intervenir militarmente en el África Oriental. Al día siguiente, el 3 de Octubre, la Italia Fascista declaró hostilidades a Etiopía, desencadenando la Segunda Guerra Ítalo-Etíope.

Ejército Etíope

Etiopía era junto con Sudáfrica y Liberia el único país de África que había mantenido su independencia de las potencias coloniales europeas. Al frente del Emperador o “Negus” Haile Selassie, la lealtad de sus ciudadanos y súbditos era de dudosa credibilidad debido a que el sistema político era de un rancio carácter feudal (de hecho era el último Estado esclavista del mundo en el que todavía se compraban y vendían seres humanos con los pies encadenados) y a que la nación carecía de industria o infraestructuras, además de otros problemas como un analfabetismo que alcanzaba al 96% de la población, frecuentes luchas entre las diversas tribus de la nobleza local, la presencia del hambre en algunas regiones y una agricultura que sufría los efectos de las constantes sequías.

Soldados etíopes con una ametralladora.

El Ejército Etíope contaba con 804.000 efectivos y un material de 4 tanques, 246 cañones, 1.198 ametralladoras, 7 vehículos blindados, 300 camiones y 19 aviones. Según el organigrama, el despliegue defensivo se llevó a cabo del siguiente modo: el Frente Norte con 70.000 hombres del Ejército del Centro del general Mulugeta Yeggazu, 35.000 del Ejército Izquierdo del general Imru Selassie y 78.500 del Ejército Derecho del general Kassa Darge; y el Frente Sur con 12.000 soldados de la Agrupación “Ogadén” del general Grazmach Afawarq Walda Samayat, 19.000 de la Agrupación “Haraghe” del general Nasibu Emmanual, 20.300 de la Agrupación “Juba” del general Desta Damtev y 4.000 de la Agrupación “Bale” del general Beine Merid; además de permanecer en la retaguardia como reserva las 12.000 tropas de la Agrupación “Welega-Ardjo” del general Bitwoded Maokonnen Demissie, 4.000 de la Guardia Imperial de Addis Abbeba del general Kebur Zabangna y 2.000 de la Agrupación “Wollo” del Príncipe Asfaw Wossen Tafari.

Ejército Etíope:
·Frente Norte:
-Ejército del Centro
-Ejército Derecho
-Ejército Izquierdo
·Frente Sur:
-Agrupación “Ogadén”
-Agrupación “Haraghe”
-Agrupación “Juba”
-Agrupación “Bale”
·Reserva:
-Agrupación “Welega-Ardjo”
-Agrupación “Wollo”
-Guardia Imperial de Addis Abbeba

A nivel técnico y profesional, el Ejército Etíope de 1935 era considerado como una de las fuerzas armadas más débiles de África porque sus unidades de infantería y caballería estaban distribuidas irregularmente por la geografía, la calidad del armamento era obsoleto como los viejos fusiles Mannlicher (e incluso a veces simples lanzas) y las compañías de morteros o ametralladoras eran prácticamente inexistentes. De hecho, la única ventaja que disponían las tropas etíopes y las milicias formadas a toda prisa, era su capacidad para organizarse en guerrillas sobre las zonas montañosas, mesetas y desiertos que conocían a la perfección y que tan buenos resultados les daría contra los invasores.

Fuera de Etiopía, solamente la Alemania Nacionalsocialista que estaba enemistada con Italia por la cuestión de Austria, envió ayuda a los etíopes en forma de instructores y material bélico como por ejemplo cañones anticarro PaK 35 y algunos aviones Foker VII, uno de estos manejado por piloto germano Ludwig Weber. De igual manera y acudiendo por cuenta propia, se presentaron una serie de voluntarios procedentes de Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y Suecia entre los que estuvieron los cinco pilotos galos André Maillet, Gaston Vedel, Thierry Maignal, René Drouillet y Paul Corigé, los tres norteamericanos Hubert Julian, John Robinson y John Spencer, el sueco Carl Gustaf Von Rosen y el británico Charles Hayter; además de involucrarse Polonia con la venta de ocho bombarderos Potez 25 y Turquía con el asesoramiento del general Wehib Pachá.

Ejército Italiano

El Ejército Real Italiano “Regio Esercito” al mando del mariscal Emilio De Bono reunió a 500.000 soldados, 795 tanques, 800 cañones, 6.000 ametralladoras, 650 camiones y 595 aviones. Según su organigrama, el despliegue se efectuó en Eritrea con el Frente Norte del general Pietro Badoglio y en Somalia con el Frente Sur del mariscal Rodolfo Graziani. El Frente Norte incluyó al I Cuerpo del general Ruggero Santini con la 4ª División de Camisas Negras “3 de Enero”, la 5ª División Alpina “Pusteria” y las 26ª y 30ª Divisiones de Infantería “Assieta” y “Sabauda”; el II Cuerpo del general Pietro Maravigna con la 3ª División de Camisas Negras “21 de Abril” y las 19ª y 21ª Divisiones de Infantería “Venezia” y “Pinerolo”; el III Cuerpo del general Ettore Bastico con la 1ª División de Camisas Negras “23 de Marzo” y la 27ª División de Infantería “Brescia”; el IV Cuerpo del general Ezio Babbini con la 5ª División de Infantería “Cosseria” y las 2ª y 5ª Divisiones de Camisas Negras “28 de Octubre” y “1 de Febrero”; y el Cuerpo Eritreo del general Alessandro Pirzio Biroli con las 1ª y 2ª Divisiones Coloniales Eritreas. El Frente Sur incluyó a la Columna “Graziani” del coronel Luigi Frusci con la 1ª División Colonial Libia, la 6ª División de Camisas Negras “Tevere”, la 29ª División de Infantería “Piemonte” y la Legión Latinoamericana “Parini” (compuesta por 450 voluntarios de Argentina, Brasil y Uruguay); y el Ejército Feudal Somalí del Sultán Olol Dinke con el Escuadrón de Caballería Indígena “Dubat”.

Ejército Italiano:
Frente Norte
·I Cuerpo
-4ª División de Camisas Negras “3 de Enero”
-5ª División Alpina “Pusteria
-26ª División de Infantería “Assieta”
-30ª División de Infantería “Sabauda”
·II Cuerpo
-3ª División de Camisas Negras “21 de Abril”
-29ª División de Infantería “Venezia”
-21ª División de Infantería “Pinerolo”
·III Cuerpo
-1ª División de Camisas Negras “23 de Marzo”
-27ª División de Infantería “Brescia”
·IV Cuerpo
– 5ª División de Infantería “Cosseria”
-2ª División de Camisas Negras “28 de Octubre”
-5ª División de Camisas Negras “1 de Febrero”
·Cuerpo Eritreo
-1ª División Colonial Eritrea
-2ª División Colonial Eritrea
Frente Sur
·Columna “Graziani”
-1ª División Colonial Libia
-6ª División de Camisas Negras “Tevere
-29ª División de Infantería “Piemonte”
-Legión Lationamericana “Parini”
·Ejército Feudal Somalí
-Escuadrón de Caballería “Dubat”

Guerra Ítalo-Etíope

A las 5:00 horas del 3 de Octubre de 1935, el Frente del Norte del Ejército Italiano cruzó la frontera de Eritrea con Etiopía a través del Río Mareb ocupando el área de Ual Ual; al mismo tiempo que el Frente Sur hacía lo propio desde Somalia y aviones de la Fuerza Aérea Real Italiana “Regia Aeronautica” arrojaban pasquines sobre las líneas del Ejército Etíope para incitar a la deserción. A la mañana siguiente, en cuando el Gobierno de Addis Abbeba tuvo conocimiento de lo sucedido, el Emperador Haile Selassie declaró la guerra a Italia.

Mientras tanto en la Sociedad de Naciones de Ginebra, se convocó una cumbre internacional de urgencia en Suiza que el 4 de Octubre de 1935 evaluó lo ocurrido y catalogó a Italia como “nación agresora”. A continuación, un total de 48 países anunciaron sanciones contra el Imperio Italiano, siendo las más duras las de Gran Bretaña y Francia que embargaron todo el comercio de armamento, o Estados Unidos que subió el precio de sus materias primas, aunque la mayoría adoptaron un castigo muy leve e incluso algunas naciones como Austria, Hungría y Albania retiraron las suyas. Sin embargo y salvo por este gesto diplomático, las sanciones contra Italia apenas afectaron en nada porque el país tenía una economía fuertemente consolidada con la que podía permitirse llevar a cabo sin problema alguna la invasión del África Oriental.

Cañón del Ejército Italiano en acción contra Etiopía.

Justo 48 horas después de la invasión a Etiopía, el 5 de Octubre de 1935, el avance del Frente Norte fue imparable porque el I Cuerpo tomó las ciudades de Adrigat e Inticho; mientras que el II Cuerpo ocupó Adua la jornada del 6, vengando de ese modo la humillación por la derrota en la Batalla de Adua de 1896 durante la Primera Guerra Ítalo-Etíope. Al día siguiente, el 7 de Octubre, más de 1.200 tropas del Ejército Etíope desertaron hacia el Ejército Italiano y entregaron intacta la ciudad de Mek’ele; exactamente igual que la jornada del 11 hicieron otros etíopes descontentos con la localidad de Gugsa. Cuatro días más tarde, el 15 de Octubre, las tropas italianas entraron triunfales en la importante ciudad de Axum, izando la bandera fascista sobre el famoso Obelisco de Azum de 1.700 años de antigüedad.

Simultáneamente las tropas del Frente Sur que avanzaban sobre el Desierto de Ogadén, progresaron hacia Kelafo, Dagnerai, Gorahai, Gherlogubi, Harrarino y Geladi, hasta que el mariscal Rodolfo Graziani, por aquel entonces el mejor militar del Ejército Italiano, ordenó a sus hombres detenerse el 21 de Octubre cuando tras evaluar la situación, comprendió que iba a ser necesario asegurar una larga vía de suministros a la retaguardia para evitar un estancamiento o peor aún, un embolsamiento. Así fue como los soldados italianos y somalís suspendieron la marcha y comenzaron a construir una carretera asfaltada entre Gapredarre y Mogadiscio, lo que facilitó a sus columnas en cabeza enlazar la línea del frente entre el Canal de Doria y el Canal de Daua Parma, además de incrementar sus reservas con voluntarios árabes y también fomentar algunas revueltas de las bandas “dubats” en contra de los mismos etíopes.

Campamento del Ejército Etíope el 13 de Diciembre de 1935 antes de la “Ofensiva de Navidad”.

A diferencia del Frente Sur procedente de Somalia, el Frente Norte que descendía desde Eritrea al mando del mariscal Emilio de Bono, cometió el error de continuar adentrándose en el corazón de Etiopía sin asegurar su línea de suministros y menos aún de vigilar sus flancos. A pesar de que las tropas italianas en las semanas próximas consiguieron ocupar la ciudad de Macallé y apoderarse de la región del Tigré, la resistencia del Ejército Etíope y las diversas guerrillas paralizaron el avance hasta dejar totalmente estancando al Frente Norte después de haber agotado todos los suministros (y encima antes las amenazas del Reino Unido de embargar todas las compras de petróleo). Ante esta situación de riesgo, el mariscal Emilio De Bono fue sustituido el 16 de Noviembre por el general Pietro Badoglio, aunque la medida llegó demasiado tarde porque la crisis de avituallamiento era tan grande que cuando el Ejército Etíope desencadenó la “Ofensiva de Navidad” el 15 de Diciembre de 1935, las tropas italianas fueron derrotadas y obligadas a replegarse más de 20 kilómetros, siendo durante el descalabro capturados 4.700 soldados, 18 tanques, 33 cañones, 175 ametralladoras y 2.605 fusiles.

La victoria del Ejército Etíope en la “Ofensiva de Navidad” obligó al general Pietro Badoglio a replantear toda la estrategia del Frente Norte y a imitar al Frente Sur del mariscal Rodolfo Graziani mediante la consolidación de las zonas conquistadas, el tendido de una línea de suministros mucho más segura desde Eritrea y el recibimiento de nuevos refuerzos procedentes de Italia. Mientras tanto, la Fuerza Aérea Real Italiana “Regia Aeronautica” fue violando constantemente la Convención de Ginebra porque bombardeó las posiciones del Ejército Etíope con armas químicas ilegales como el gas iperita y mostaza que provocaron una gran cantidad de muertos y heridos por dolorosas quemaduras en la piel, incluyendo entre las víctimas a numerosos civiles tras el ataque de aviones sobre varias aldeas.

Soldados italianos en Etiopía durante la Guerra Ítalo-Etíope.

Gracias a la nueva estrategia del Frente Norte, las tropas italianas del general Pietro Badoglio pudieron reanudar la marcha el 20 de Enero de 1936 aniquilando a 8.000 etíopes en la Primera Batalla de Tembien y apoderándose el 24 del Paso de Uarieu. Al mes siguiente, a inicios de Febrero, los soldados del Frente Norte prosiguieron con su avance accediendo al Macizo Amba Aradam y librando la Batalla de Endertá durante la que provocaron 18.000 bajas al Ejército Etíope, además de matar al general Mulugeta Yeggazu y conquistar posteriormente Scirè y Ascianghi. Simultáneamente el Frente Sur del mariscal Rodolfo Graziani eliminó a otros 9.000 etíopes en la Batalla de Ganalia Doria, tomando a continuación el vital enclave de Negele y Dolo que le abrieron las puertas al resto del Desierto de Ogadén y empujaron a un gran número de unidades del Ejército Etíope a la frontera con Kenya.

A finales de Febrero de 1936 tuvo lugar la Segunda Batalla de Tembien con la que el Frente Norte aniquiló a 8.000 efectivos del Ejército Etíope y poco después la Batalla de Shire en la que causaron baja otros 4.000, lo que facilitó a los italianos tomar Uroq Amba y avivar una rebelión de las Tribus “Gallas” que traicionaron y atacaron a los etíopes. A raíz de tantos reveses y a punto de derrumbarse el Ejército Etíope, al Emperador Haile Selassie no le quedó más remedio que tomar una difícil decisión entre dos opciones: luchar en el norte con las fuerzas todavía existentes o retirarse hacia el interior para alargar las vías de suministro italianas y organizar una guerrilla. Contra todo pronóstico y a pesar de que lo más sensato era escapar, escogió la primera opción y por eso mismo preparó una ofensiva suicida que supuestamente culminaría en una batalla decisiva.

Soldados etíopes a las afueras de Addis Abbeba.

La Batalla de Maitschew comenzó el 31 de Marzo de 1936 cuando 40.000 soldados del Ejército Etíope y la Guardia Imperial Etíope asaltaron en tres alas centro, derecha e izquierda a 40.000 tropas italianas y eritreas encuadradas en las 1ª y 4ª Divisiones de Camisas Negras “23 de Marzo” y “3 de Enero”, las 26ª y 30ª Divisiones de Infantería “Assieta” y “Sabauda”, la 5ª División Alpina “Pusteria” y las 1ª y 2ª Divisiones Coloniales Eritreas. Inicialmente el ataque encontró totalmente por sorpresa a los invasores porque los etíopes arrollaron a los montañeses de la 5ª División Alpina “Pusteria” y exterminaron un batallón africano de la 2ª División Colonial Eritrea. Sin embargo y una vez que los ítalo-eritreos se recuperaron del choque, comenzaron una pelea cuerpo a cuerpo con bayonetas a la que se fue sumando el apoyo de la artillería, agrupaciones de tanques y escuadrones de aviones que bombardearon la retaguardia enemiga. Así fue como después de varias horas de sangrienta lucha y tras haber encajado los defensores 1.273 bajas entre 400 italianos y 873 eritreos, los etíopes se retiraron derrotados con más de 11.000 bajas.

Tras la derrota del Ejército Etíope en la Batalla de Maitschew, el Frente Norte del general Pietro Badoglio inició la marcha hacia la capital de Addis Abbeba mediante una columna de 16.500 hombres entre 12.500 italianos y 4.000 eritreos que apenas sin encontrar oposición, progresaron a toda prisa bautizando al episodio como la “Marcha de la Férrea Voluntad”. Mientras tanto el Frente Sur del mariscal Rodolfo Graziani, aniquiló a los últimos 5.000 soldados del Ejército Etíope en la Batalla de Ogadén que se libró en Abril, emprendiendo sus tropas ítalo-somalís desde entonces un largo trayecto que les llevaron a la conquista de todo el Desierto de Ogadén y a la ruptura de las fortificaciones de la “Línea Hindenburg”.

Caballería Eritrea del Ejército Italiano hacia Addis Abbeba.

A inicios de Mayo de 1936, el Emperador Haile Selassie abandonó en avión Etiopía y se presentó en la Sociedad de Naciones de Suiza para denunciar la agresión de la Italia Fascista, antes de marchar a Inglaterra y establecer un Gobierno Exiliado en Londres. Acto seguido, el 5 de Mayo, las tropas italianas del Frente Norte al mando del general Pietro Badoglio entraron triunfales en la capital de Addis Abbeba que fue declarada por las autoridades “ciudad abierta”. Al día siguiente, el 6 de Mayo, los soldados del Frente Sur del mariscal Rodolfo Grazziani tomaron la localidad de Giggia, el 8 la ciudad de Harrar y el 9 el Ferrocarril de Dire Daua, poniendo fin con este último enclave a la total conquista de Etiopía.

Consecuencias

Oficialmente el 9 de Mayo de 1936, la Guerra Ítalo-Etíope finalizó con la desaparición de Etiopía como nación independiente y también con una rotunda victoria de la Italia Fascista. Aquella misma jornada en la Península Italiana, Benito Mussolini apareció ante las masas desde el balcón del Palazzo Venezia de Roma para nombrar con el título de “Emperador” al Rey Víctor Manuel III y proclamar el Imperio Italiano.

Etiopía sufrió 275.000 bajas entre 70.000 muertos y 205.000 heridos.

Italia sufrió 54.000 bajas entre 10.000 muertos y 40.000 heridos.

Las consecuencias de la Guerra Ítalo-Etíope entre 1935 y 1936 fueron numerosas tanto a nivel interno como externo. Por ejemplo el territorio etíope se convirtió en una colonia del Imperio Italiano que perdió su independencia, pero obtuvo otras ventajas como la modernización de sus infraestructuras, el establecimiento de una educación universal para la población y sobretodo la abolición de la esclavitud (aquel 1936 fue considerado como la fecha en que definitivamente se acabó con el último residuo del esclavismo humano en el mundo). Mientras tanto en el plano internacional, las sanciones aplicadas por Gran Bretaña y Francia, provocaron que Italia abandonara la coalición con Londres y París para acercar posturas con Alemania que acabarían en la firma del Pacto de Acero en 1939 y en el desencadenamiento posterior de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Sergi Vich Sáez, Mussolini en Abisinia. La Guerra ganada a los Etíopes, Revista Historia y Vida Nº457 (2006), p.86-95
-Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo. “Del Marenostrum al Imperio Africano”, Susaeta (2003), p.134-135
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1. El Camino hacia el Desastre. “VIII Sanciones contra Italia”, Planeta Deagostini (1959)