Guerra del Khalkhin-Gol

La Guerra del Khalkhin-Gol fue el último conflicto situado entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Este suceso sobre el Lejano Oriente que implicó a Japón y la Unión Soviética como consecuencia de un incidente entre la frontera de Manchuria y Mongolia, tuvo una gran relevancia histórica para el devenir posterior del siglo XX.

Antecedentes

Japón y la Unión Soviética habían mantenido rivalidades territoriales y políticas desde finales del siglo XIX y principios del XX por ejercer su influencia en el Océano Pacífico y Siberia. La Guerra Ruso-Japonesa de 1904 a 1905 fue uno de los momentos más decisivos de esta escalada bélica porque tras la inesperada victoria del Imperio del Sol en la Batalla de Tsushima, la Rusia Zarista hubo de ceder a los nipones Port Arthur y la mitad sur de la Isla de Sajalín según el Tratado de Portsmouth, así como dar el visto bueno a la anexión de Corea en 1910. También al acabar la Primera Guerra Mundial y comenzar la Guerra Civil Rusa, se envió la Expedición Japonesa a Siberia conformada por 60.000 efectivos que apoyó al Ejército Blanco en su lucha contra el Ejército Rojo desde 1918 a 1922, lo que causó de cara al futuro profundas fricciones con el Kremlin.

Mapa de la Guerra del Khalkhin-Gol y línea de frente entre Manchuria y Mongolia.

A principios de la década de 1930, la tensión territorial entre Tokyo y Moscú volvió a aumentar cuando Japón ocupó Manchuria tras el Incidente de Mukden en 1931 y proclamó la independencia del Manchukuo en 1932. Al cabo de media década, en 1937, tuvo lugar el Incidente del Puente Marco Polo que derivó en la Segunda Guerra Sino-Japonesa y por tanto en el inicio de la invasión a China. Aquellos sucesos lógicamente generaron gran preocupación en el mandatario soviético, Iósif Stalin, quién tras saber acerca de la anexión japonesa de la Isla de Kanchatzu en el Río Amur, muy cerca de la frontera con Siberia, ordenó al general Gregori Shtern la creación del “Frente del Lejano Oriente” ante un posible conflicto futuro con el Imperio del Sol. De hecho al año siguiente, en el verano de 1938, el despliegue del Ejército Rojo sobre las Colinas Zaozernaya y Bezynyannaya, colindantes con la demarcación de Corea, provocó un conflicto armado conocido como el Incidente del Lago Khasan que terminó en tablas tanto para la URSS como para el Japón.

Simultáneamente a la rivalidad entre el Imperio Japonés y la Unión Soviética, también entraron en escena los intereses confrontados de sus dos “estados satélites”, concretamente el Manchukuo del Emperador Pu-Yi que estaba adscrito a la Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental y la Mongolia Exterior del Mariscal Khorloogiin Choibalsan que formaba parte de la Internacional Comunista “Komintern” y del Pacto de Asistencia Mutua Moscú-Ulan Bator. Curiosamente la competencia entre estas dos naciones clientelares había provocado algunos incidentes como el del 11 de Noviembre de 1938 cuando unos jinetes mongoles mataron a dos soldados japoneses y pusieron en fuga a un tercero, lo que generó ciertas protestas por parte de Japón y por tanto el despliegue del LVIII Cuerpo Especial Soviético a entre 20 y 30 kilómetros de la frontera (adscrito al I Ejército Soviético situado a unos 100 kilómetros de distancia en Primorsk).

Incidente Mongol-Manchú

La noche del 10 al 11 de Mayo de 1939, un escuadrón de caballería de 85 jinetes del Ejército Popular Mongol cruzaron la la frontera de la Mongolia Exterior con el Manchukuo bajo el pretexto de buscar pastos frescos y forraje para sus caballos. A pesar de que los animales comieron sin ser molestados durante toda la madrugada, al amanecer fueron avistados por un grupo de 40 efectivos de caballería del Ejército Imperial Manchú. Fue entonces cuando los jinetes manchús, considerando que los mongoles estaban robando el alimento de sus equinos, cargaron al galope contra los intrusos y los expulsaron de vuelta a su demarcación tras causarles numerosas bajas. Como consecuencia de este incidente, el Gobierno de Tokyo protestó ante el Gobierno de Ulán Bator, alegando que 700 de sus jinetes habían entrado en Manchukuo (cifra exagerada) y exigiendo un disculpa que jamás se produjo por parte de las autoridades de la Mongolia Exterior.

Al cabo de dos días, el 13 de Mayo de 1939, la caballería del Ejército Popular volvió a traspasar la frontera con Manchuria a través del Río Khalkhin-Gol (Halhin-Gol según la denominación china y Halha según la japonesa). En esta ocasión no fueron en busca de forraje, sino con la deliberada intención de provocar a sus oponentes, cosa que consiguieron cuando los soldados manchús se defendieron durante algún tiempo hasta que superados en número se vieron forzados a retirarse algunos kilómetros hacia el interior de su patria. Una vez rechazados, los mongoles afianzaron la posición construyendo una infraestructura sobre el Río Khalkhin-Gol a la que bautizaron con el nombre de “Puente Kawamata”, por donde rápidamente comenzaron a trasladar suministros. Ante este grave suceso que constituyó una clara violación del territorio y un evidente acto de agresión, los gabinetes militares de Japón y Manchukuo optaron por decretar un “estado de guerra” contra la República Popular de Mongolia.

Aproximadamente un total de 60.000 efectivos entre 30.000 japoneses y 30.000 manchús fueron reunidos por el Ejército del Kwantung al mando del general Michitaro Komatsubara y por el Ejército Imperial Manchú al frente del general Xi Qia, agrupados en la 23ª División de Infantería Japonesa y el Cuerpo de Caballería Manchú, ambos transferidos desde las líneas ferroviarias de Harbin, Qiqihaer y Hailar, más las de Solun y Ganchzhur, hasta ser desplegados en la demarcación fronteriza con la Mongolia Exterior. Según el plan elaborado a partir de la información recogida por el reconocimiento aéreo, la zona más vulnerable para el ataque era el sector de Bargi sobre el margen izquierdo del Río Kalkhin-Gol, por lo que la ofensiva tendría lugar sobre dicho sector en dirección a las puertas de la Cordillera del Gran Khinggan.

Balsa con tropas japonesas cruza el Río Khalkhin-Gol.

El 14 de Mayo de 1939, piezas de artillería del Ejército del Kwantung y algunos aviones de la Fuerza Aérea Imperial Japonesa bombardearon a los jinetes del Ejército Mongol que ilegalmente pastaban en el margen izquierdo del Río Khalkhin-Gol. Acto seguido y tras ser dispersados por las bombas y los proyectiles, un escuadrón de 300 efectivos de caballería entre 150 manchús y 150 japoneses, cargaron sable en mano contra unos jinetes mongoles totalmente sorprendidos. Apenas sin disponer de capacidad de reacción, la caballería mongola fue forzada a retirarse hacia su propia frontera, sufriendo durante el encuentro más de 40 muertos. Sin embargo las represalias no acabaron ahí porque al día siguiente del suceso, el 15 de Mayo, una escuadrilla de la aviación japonesa que sobrevolaba el espacio aéreo de la Mongolia Exterior, interceptó y ametralló a ras de suelo a un segundo contingente mongol de caballería al que provocó otros 40 muertos entre jinetes y monturas.

La respuesta de Japón contra la Mongolia Exterior, por aquel entonces un socio del Pacto de Asistencia Mutua Moscú-Ulan Bator, enfureció tanto a Iósif Stalin que no dudó en prometer ayuda al Mariscal Kholoorgiin Choibalsan. Así fue como al cabo de dos días, el 17 de Mayo, un grupo de cazas soviéticos Polikarpov I-15 atravesaron el espacio aéreo del Manchukuo y bombardearon algunas posiciones del Ejército Imperial Manchú (no sin que antes resultasen derribados numerosos aparatos rusos en la acción). Aquella contestación por parte del Kremlin, levantó las iras del Gobierno de Tokyo que ordenó al Ejército del Kwantung movilizar a todas sus fuerzas y acudir al Río Khalkhin-Gol, mientras la Fuerza Aérea Soviética volvía a realizar otras tres incursiones contra objetivos manchús las jornadas del 18, 19 y 20 Mayo. De este modo, aquello que había comenzado como un simple incidente entre Mongolia Exterior y el Manchukuo, acabó por convertirse en una guerra abierta entre dos superpotencias: la Unión Soviética y el Japón.

Llegada del Ejército Rojo

A partir del 20 de Mayo de 1939, las fuerzas del “Komintern” se fueron reforzando en el Río Khalkhin-Gol con la llegada de 1.250 jinetes y monturas de la 6ª División de Caballería Popular Mongola y una columna de 16 tanques BA-6 y 4 cañones F-22 de 76 milímetros de la 9ª Brigada Blindada Soviética. Al mismo tiempo, al otro lado de la orilla, se concentraron 2.500 hombres entre los que había 1.600 soldados japoneses y 900 jinetes manchús, cuyo objetivo era rodear los flancos de las tropas ruso-mongolas y envolverlas entre la retaguardia y el Río Khalkhin-Gol.

El 28 de Mayo de 1939, los 2.500 efectivos de la 23ª División de Infantería Japonesa y el Cuerpo de Caballería Manchú lanzaron su ofensiva contra los intrusos de la 6ª División de Caballería Popular Mongola y la 9ª Brigada Blindada Soviética. Aprovechándose del factor sorpresas, los japoneses y manchús hicieron retroceder a los soviéticos, recuperaron el terreno perdido semanas atrás y eliminaron a un destacamento de caballería mongol, incluyendo a todo su cuerpo de oficiales, hasta posicionarse en las mismas orillas del Río Khalkhin-Gol (donde un reducido grupo de rusos se atrincheró).

Al día siguiente del asalto en el Río Khalkhin-Gol, el 29 de Mayo, los efectivos de la 6ª División de Caballería Popular Mongola y la 9ª Brigada Blindada Soviética pasaron al contraataque gracias a nuevos reemplazos de tropas rusas procedentes de Siberia y a un potente bombardeo de artillería con piezas de 122 milímetros, cuyos proyectiles dejaron sepultados en sus trincheras a numerosos enemigos y provocaron la detonación de un depósito de municiones que volatilizó varios camiones, incluyendo algunos vehículos cargados con heridos. Acto seguido, un contingente mongol de 400 jinetes de caballería y una agrupación soviética de 10 tanques, arremetieron contra los nipones y manchús hasta forzar su retirada con un saldo de 329 bajas (264 muertos, 53 heridos y 12 desaparecidos) a costa de encajar los ruso-mongoles otras 336 bajas (138 muertos y 198 heridos).

Avión japonés Ki-27 sobre Mongolia (izquierda) y un aparato soviético derribado del modelo Polikarpov I-15 sobre el Aeródromo de Tamsag Bulak (derecha).

El 5 de Junio de 1939 el Frente del Lejano Oriente fue puesto al mando del general Georgi Zhukov, uno de los pocos mandos supervivientes de la “Gran Purga” de 1937 que tomó el control de las operaciones en el Cuartel de Tamsag Bulak. A pesar de que las órdenes de Iósif Stalin eran las de mantenerse a la defensiva, el general Georgi Zhukov insistió en planificar un contraataque solicitando a Moscú un mayor número de soldados, blindados, piezas de artillería y vehículos. Sorprendentemente y contra todo lo esperado, Iósif Stalin aceptó la propuesta de este prometedor militar, por lo que a los 12.541 efectivos originales, se les añadieron 452 tanques, 109 cañones y 200 aviones (mientras que los japoneses evaluaron mal el número de sus oponentes y aumentaron sus hombres a 38.000 tras reducir su material bélico a 183 tanques, 120 cañones y 225 aviones).

La mañana del 27 de Junio de 1939 fue una “jornada oscura” para la Fuerza Aérea Soviética cuando inesperadamente un escuadrón de la Fuerza Aérea Imperial Japonesa compuesto por 115 aviones entre 34 bombarderos y 81 cazas atacó por sorpresa el Aeródromo de Tamsag Bulak. Como la mayor parte de los aparatos soviéticos estaban en tierra y el Ejército Rojo no habían tomado ninguna medida de seguridad, la aviación japonesa ametralló y bombardeó cómodamente a sus oponentes. Según el recuento posterior al ataque, la incursión dejó un total de 125 aviones soviéticos destruidos y 51 dañados, además de perder la vida 70 pilotos rusos; a costa únicamente de 4 aviones nipones abatidos y 7 aviadores fallecidos. Como consecuencia de este monumental desastre por parte de la Fuerza Aérea Soviética, la Fuerza Aérea Imperial Japonesa obtuvo su mayor triunfo histórico hasta la fecha y ganó el dominio total del cielo en la Guerra del Khalkhin-Gol (el récord sólo sería superado tras el ataque a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941).

Asalto al Monte Bain-Tsagan

A las 4:00 del 1 de Julio de 1939, un total de 15.000 efectivos del Ejército del Kwantung iniciaron la ofensiva contra Mongolia Exterior mediante un asalto en todo el margen derecho del Río Khalkhin-Gol. Gracias al apoyo de la artillería, la aviación y los tanques que cubrían a la infantería, los soldados japoneses abrieron cuñas en las vanguardias de las tropas soviético-mongolas y forzaron su retirada a la orilla opuesta durante la jornada del 2 de Julio. Al día siguiente, el 3, los invasores desembarcaron y se apoderaron de todo el litoral derecho del Río Khalkhin-Gol, desde donde comenzaron a traer refuerzos y suministros a través de pontones, barcazas y un puente artificial tendido por los ingenieros que midió 2’5 metros de ancho y fue bautizado como “Puente Kawamata”. Una vez consolidada la presencia nipona en el territorio mongol y después de producirse el despliegue de varias baterías con 52 cañones, los japoneses prosiguieron hacia el interior destruyendo a un total de 100 tanques soviéticos y conquistando la cima de la estratégica cumbre del Monte Bain-Tsagan.

A las veinticuatro horas de la caída del Monte Bain-Tsagan, el 4 de Julio, el general Georgi Zhukov desencadenó un rápido contraataque envolvente contra la montaña empleando desde el norte a la 11ª Brigada Blindada y desde el sur a la 7ª Brigada Mecanizada. La iniciativa constituyó una maniobra arriesgada, pero también acertada, ya que los japoneses adoptaron una actitud defensiva, lo que permitió a rusos y mongoles concentrar el fuego de sus piezas artilleras contra las fortificaciones más vulnerables, hasta que una vez debilitados los nipones, los soviéticos arremetieron contra la colina hasta retomar la cumbre y forzar a los defensores a refugiarse en la cara meridional, donde posteriormente serían aniquilados. Simultáneamente más al este, un grupo de tanques y jinetes de la 8ª División de Caballería Popular Mongola lanzaron un asalto sorpresa contra la orilla del Río Khalkhin-Gol, consiguiendo que todos aquellos japoneses que fueron presas del pánico, volaran algunos de los puentes de pontones y huyeran a nado hasta la orilla opuesta (no sin que antes muchos pereciesen ahogados), además de abandonar el “Puente Kawamata” que fue tomado por los mongoles.

Soldados del Ejército Imperial Manchú haciendo cuerpo a tierra tras haber destruido un coche blindado del Ejército Rojo (al fondo).

El 12 de Julio de 1939, el Ejército del Kwantung recuperaron el “Puente Kawamata” tras un exitoso contraataque en el que mataron algunos mongoles y destruyeron unos pocos tanques soviéticos, hasta que por lo menos el Ejército Rojo envió a un segundo contingente de 15 blindados que pusieron en fuga a los japoneses con elevadas bajas. No obstante y pese a la pérdida por segunda vez del “Puente Kawamata”, los nipones se empeñaron en retomarlo efectuando potentísimos bombardeos de artillería dirigidos por el general Eitaro Uchiyama que empleó a un total de 83 cañones de diferentes calibres y tipologías (dieciséis del Tipo 96 de 150 milímetros, seis del Tipo 89 de 150 milímetros, doce del Tipo 10 de 120 milímetros, dieciséis del Tipo 92 de 105 milímetros, ocho Tipo 38 de 75 milímetros y veinticuatro del Tipo 94 de 75 milímetros). Desgraciadamente los soviéticos también efectuaron un poderoso fuego de contrabatería con un otras 76 piezas (doce de 152 milímetros, doce de 150 milímetros, dieciséis de 122 milímetros, veinticuatro de 107 milímetros y doce de 76 milímetros), por lo que ante la imposibilidad de debilitar al enemigo, finalmente los nipones suspendieron la operación artillera el 25 de Julio.

Reorganización

A mediados del verano de 1939, el Ejército del Kwantung y el Ejército Imperial Manchú sostenían un frente de guerra de 750 kilómetros sobre el Río Khalkhin-Gol entre las fronteras de Mongolia y Manchuria con un total de 75.000 soldados, 182 tanques, 300 cañones, 500 aviones, 304 ametralladoras, 1.000 camiones y 2.708 caballos. Básicamente se trató del XI Ejército Japonés al mando del general Michitaro Komatsubara con las 1ª, 7ª y 23ª Divisiones de Infantería, más la 14ª Brigada de Infantería, así como la Brigada de Caballería Independiente Manchú.

El Ejército Rojo y el Ejército Popular Mongol reunieron en Agosto de 1939 a un total de 73.961 soldados, 412 tanques, 498 vehículos blindados, 634 cañones, 581 aviones, 4.000 camiones y 1.921 caballos o camellos. Así fue como nació el Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol con tres agrupaciones: la Agrupación Meridional con la 57ª División de Infantería Soviética, las 6ª y 11ª Brigadas Blindadas Soviéticas, la 8ª Brigada Mecanizada Soviética, el 32nd Batallón Contracarros Soviético, el Batallón de Armas Autopropulsadas Soviético, la Compañía Blindada Lanzallamas Soviética y la 8ª División de Caballería Popular Mongola; la Agrupación Septentrional con la 7ª Brigada Mecanizada Soviética, el 601º Regimiento de Infantería Soviético, el 87th Batallón Contracarros Soviético y la 6ª División de Caballería Popular Mongola; y la Agrupación Central con las 36ª y 82ª Divisiones de Infantería Soviéticas y la 5ª Brigada de Ametralladoras Soviética; además de permanecer en reserva 9ª Brigada Mecanizada Soviética y la 212ª División Aerotransportada Soviética.

El general soviético Georgi Zhukov debate el plan a seguir con generales mongoles sobre un terreno de la Mongolia Exterior.

Según la estrategia adoptada por el Ejército Rojo, el general Georgi Zhukov optó por ampliar la distancia del frente para dispersar los efectivos del enemigo y por tanto aprovechar esta debilidad para asestar una demoledora ofensiva empleando la táctica de la “guerra en profundidad” consistente en avanzar con las vanguardias mecanizadas sobre diversos puntos que dejasen aislados a bolsas enteras de oponentes. Sin embargo para llevar a cabo esta operación fue preciso hacer un esfuerzo logístico extremo como la creación de una flota de 4.561 camiones y 1.195 vehículos de diversos tipos que a lo largo de una distancia de 650 kilómetros por carretera entre la Estación de Boryza en el Ferrocarril Transiberiano y el Río Khalkhin-Gol transportaron un total de 55.000 toneladas diarias de provisiones que se tradujeron en 24.500 toneladas de municiones (18.000 toneladas estándar y 6.500 toneladas para aviación), 25.500 litros de combustible y 4.000 toneladas de alimentos. Al mismo tiempo todos estos movimientos fueron ocultados a los japoneses mediante sofisticados inventos como un aparato reproductor de sonidos con altavoces que imitaba el ruido de martillos simulando grandes obras o bombardeos nocturnos mientras los tanques eran desplazados sobre el terreno. Ni siquiera Georgi Zhukov se olvidó de adiestrar a sus propios hombres porque a todos les entregó un manual titulado Lo que el soldado soviético debe saber en defensa, cuya lectura fue obligatoria estudiar antes de la ofensiva prevista para el 20 de Agosto (curiosamente los nipones habían fijado la suya para el 24, la cual nunca se produciría).

I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol:
·Agrupación Meridional
-8ª División de Caballería Popular Mongola
-57ª División de Infantería Soviética
-6ª Brigada Blindada Soviética
-8ª Brigada Mecanizada Soviética
-11ª Brigada Blindada Soviética
-32th Batallón Contracarros Soviético
-Batallón de Armas Autopropulsadas Soviético
-Compañía Blindada Lanzallamas Soviética
·Agrupación Septentrional
-6ª División de Caballería Popular Mongola
-7ª Brigada Mecanizada.
-601ª Regimiento de Infantería Soviético
-87th Batallón Contracarros
·Agrupación Central
-36ª División de Infantería Soviética
-82ª División de Infantería Soviética
-5ª Brigada de Ametralladoras Soviética
·Reserva:
-9ª Brigada Mecanizada Soviética
-212ª División Aerotransportada Soviética

XI Ejército Japonés:
·1ª División de Infantería Japonesa
·7ª División de Infantería Japonesa
·23ª División de Infantería Japonesa
·14ª Brigada de Infantería Japonesa
·Brigada de Caballería Independiente Manchú

Ofensiva de Zhukov

A las 5:45 horas del amanecer del domingo 20 de Agosto de 1939, un total de 253 aviones soviéticos (153 bombarderos y 100 cazas) descargaron su carga de bombas sobre las trincheras de vanguardia, los puestos de artillería y las posiciones de retaguardia del Ejército del Kwantung. Acto seguido cientos de cañones rusos iniciaron un bombardeo masivo contra las fortificaciones enemigas que provocó un auténtico caos sobre la primera línea y también cortó sus comunicaciones con los centros de mando. Fue entonces cuando al cabo de tres horas y después de una señal de bengalas rojas, a las 9:00 de la mañana el I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol inició el avance contra el Río Khalkhin-Gol sobre un amplio frente de 22 kilómetros. La Agrupación Meridional fue la primera en arremeter, consolidando una cabeza de puente en la orilla derecha, donde la 8ª División de Caballería Popular Mongola puso en fuga a los jinetes de la Brigada de Caballería Independiente Manchú, y a punto estuvo de envolver los flancos del oponente tras una fallida maniobra de coordinación entre la 6ª Brigada Blindada y la 8ª Brigada Motorizada. Al mismo tiempo la Agrupación Central chocó contra las trincheras japonesas, penetrando únicamente 500 metros, aunque por lo menos atrayendo a parte de las reservas niponas hacia el centro de la batalla y por tanto debilitando sus flancos. Finalmente la Agrupación Septentrional fue la única que fracasó en sus cometidos tras una matanza en las Colinas de Palets (Montes Fui en idioma mongol), cuyas crestas fortificadas se convirtieron en una tumba para cientos de soldados soviéticos que trataron infructuosamente de subir una y otra vez mientras eran segados por las ametralladoras (curiosamente el general Georgi Zhukov cesó a los dos generales responsables de la masacre acusándoles de “cobarde comportamiento”.

Tropas del Ejército Popular Mongol avanzan sobre Manchuria mientras gozan de la cobertura de una dotación armada con una ametralladora Degtyarev.

La jornada del 21 de Agosto, la Agrupación Meridional alcanzó el sur del Río Khailastyin-Gol, un afluente del Río Khalkhin-Gol, donde tuvo lugar una cruenta batalla en la que cada posición de artillería japonesa tuvo que ser conquistada mediante asalto a bayoneta o con tanques lanzallamas, siempre con el apoyo de la aviación soviética que llegó a realizar hasta un total de 256 salidas arrojando 90 toneladas de bombas. Gracias a esta coordinación tierra-aire, el 22 de Agosto los soviéticos lograron aniquilar a todas las reservas tácticas niponas sobre la primera línea del frente, siendo el golpe más duro asestado el de la destrucción del único depósito de agua potable en Uzuru. No obstante y por si todo esto no fuera suficiente, estalló un motín dentro de una de las unidades de la Brigada de Caballería Independiente Manchú, la cual fue violentamente sofocada, aunque después de tener que desviar refuerzos de otros puntos vitales en el Río Khalkhin-Gol.

Nuevamente el 22 de Agosto, la Agrupación Septentrional volvió fracasar en su asalto contra las Colinas de Palets, por lo que el general Georgi Zhukov ordenó sacar de la reserva a la 212ª División Aerotransportada Soviética, cuyos paracaidistas eran considerados combatientes de élite del Ejército Rojo. De este modo, una vez las fuerzas veteranas de refresco llegaron al sector, contando además con el apoyo de una serie de tanques lanzallamas, finalmente rompieron el frente al norte y atravesaron las Colonias de Palets hasta embolsar a un importante núcleo de unidades del XI Ejército Japonés.

Bolsa del XI Ejército Japonés

La mañana del 24 de Agosto de 1939, el I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol interrumpió su avance hacia el interior de Manchuria, ya que el general Georgi Zhukov prefirió consolidar las posiciones ganadas y no debilitar el cerco en torno al XI Ejército Japonés. Lamentablemente, aquella no fue la única mala noticia para el Imperio Japonés esa jornada porque a través de la radio los soldados nipones escucharon la noticia acerca de la firma del Pacto de No Agresión Germano-Soviético “Ribbentrop-Molotov” entre Alemania y la Unión Soviética para repartirse en áreas de influencia Europa Oriental, lo que convertía el anterior Pacto Anti-Komintern suscrito con el Tercer Reich en “papel mojado”, por lo cual el Japón ya no podía esperar ningún tipo de apoyo por parte del Gobierno de Berlín.

Entre el 24 y el 25 de Agosto, el Ejército Rojo sometió a un cruento bombardeo la bolsa de XI Ejército Japonés mediante 218 salidas de la aviación soviética y el derribo de 74 aparatos nipones a costa de muy pocos rusos. De nada sirvió el intento de romper el cerco tras una carga “Banzai” de 800 soldados japoneses porque durante el asalto más de 600 murieron sobre el terreno a manos de la artillería y las ametralladoras. Al día siguiente de esta tragedia, el 26, la 23ª División de Infantería Japonesa imitó una maniobra similar en el pueblo de Nomonhan que también acabó con parecido resultado después de que le impidiera el paso la 6ª Brigada Blindada Soviética. Sin embargo lo peor vino el 27 de Agosto cuando las tropas rusas y mongolas de la Agrupación Meridional ocuparon la Colina de Peschanaya y el Cerro de Zelanaya, lo que dejó a los sitiados completamente incomunicados de la única vía de suministros disponible a través del Río Khailastyin-Gol.

Solados soviéticos detrás de carros blindados a las afueras de Nomonhan.

La última fase de la Guerra del Khalkhin-Gol comenzó el 28 de Agosto de 1939 con una ofensiva final del I Grupo de Ejército Soviético-Mongol contra la Cota Remizov, considerada el bastión de acceso a las planicies de Manchuria. A pesar de que el general Georgi Zhukov albergó la esperanza de que la campaña se resolviera con facilidad, lo cierto fue que durante los primeros tres días los soviéticos entraron en un terreno pantanoso y fueron inesperadamente masacrados por las ametralladoras niponas instaladas sobre la Cota Remizov. A partir de entonces tuvieron que entrar en escena los ingenieros y zapadores, quienes la noche del 30 al 31, construyeron un puente sobre el pantano por el que en secreto circularon decenas de tanques del modelo BT-5, BT-7, T-26 y T-28. Gracias a esta estratagema, al amanecer del 31, tropas soviéticas acompañadas por blindados comenzaron a escalar la Cota Remizov para la más absoluta incredulidad de los defensores, los cuales fueron eliminados con facilidad o hechos prisioneros. Una vez tomada la Cota Remizov, solamente 400 militares japoneses consiguieron escapar entre la confusión y refugiarse en el Cuartel de Chiangchunmiao, donde el general Michitaro Komatsubara estuvo a punto de practicarse el suicidio ritual del “sepukku”, antes de ser detenido en el último instante por su amigo, el general Ogisu Rippo.

Conclusión

Coincidiendo con el final de las operación en el Río Khalkhin-Gol, el 1 de Septiembre de 1939, la Alemania Nacionalsocialista invadió Polonia y desató la Segunda Guerra Mundial contra Gran Bretaña y Francia. Curiosamente y como con anterioridad la Unión Soviética había suscrito con el Tercer Reich el Pacto de No Agresión Germano-Soviético “Ribbentrop-Molotov”, el Kremlin se mostró interesado en poner fin cuanto antes a la Guerra del Khalkhin-Gol para sumarse a la campaña de Polonia según lo acordado con Adolf Hitler.

Prisioneros del XI Ejército Japonés capturados por el Ejército Rojo.

Dos semanas después del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa, y pese a que todavía se produjeron algunos enfrentamientos aislados sobre Manchuria, el 16 de Septiembre de 1939 la Unión Soviética y Japón firmaron la paz, dando por concluida la Guerra del Khalkhin-Gol. Sorprendentemente y aunque a nivel militar el Imperio Japonés fue claramente derrotado, no lo fue a nivel político porque el Ejército Rojo se retiró de Manchuria y devolvió todo el terreno conquistado al Manchukuo, volviendo a las fronteras anteriores a Mayo de 1939. De hecho como los ojos de Iósif Stalin estaban más interesados en Europa Oriental que no en Asia, al día siguiente, el 17 de Septiembre, el Ejército Rojo invadió Polonia.

Japón y Manchukuo sufrieron unas 22.966 bajas (20.071 japoneses y 2.895 manchús) entre 8.840 muertos, 8.776 heridos, 2.350 enfermos y 3.000 prisioneros; así como un material perdido de 200 tanques, 72 cañones, 2.330 caballos y 162 aviones.

La Unión Soviética y la Mongolia Exterior sufrieron 26.611 bajas (9.868 muertos y 16.343 heridos), entre las que hubo 25.655 soviéticas (9.703 muertos y 15.952 heridos) y 556 mongoles (165 muertos y 391 heridos); además de un material perdido de 253 tanques (157 BT-5, 59 BT-7 y 18 T-26), 86 cañones, 96 morteros, 694 camiones, 133 vehículos blindados, 701 camiones y 250 aviones.

El revés de Japón en la Guerra del Khalkhin-Gol significó un punto de inflexión en la política exterior del Gobierno de Tokyo respecto al Lejano Oriente. Como consecuencia de esta derrota militar frente a un mucho más poderoso Ejército Rojo, la geoestrategia daría un giro radical porque la idea de “expansión hacia el norte” que proponía el Ejército Imperial Japonés a costa de Rusia, sería sustituida por la idea de “expansión hacia el sur” promovida por la Marina Imperial Japonesa a costa de Filipinas, Indochina, Birmania, Malasia, Singapur, Indonesia, etcétera (por aquel entonces dominios coloniales de Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos). Ante esta nueva perspectiva, el vuelco de la situación en Asia fue tremendo porque al cabo de dos años la agresividad nipona conduciría al ataque a Pearl Harbor y al estallido de la Guerra del Pacífico en 1941.

Memorial del Mosaico de la Victoria de Colaboración Soviético-Mongola, en referencia a la victoria militar de la URSSy la Mongolia Exterior contra Japón y Manchukuo en 1939.

La victoria de la Unión Soviética en la Guerra del Khalkhin-Gol fue tan decisiva que modificó todo el panorama posterior de cara a la Segunda Guerra Mundial tanto en Asia como en Europa. Gracias al general Georgi Zhukov que fue condecorado con la Medalla al Héroe de la Unión Soviética, el Ejército Rojo adquirió una serie de experiencias y doctrinas en el campo militar como la “guerra en profundidad”. De hecho y pese a que Iósif Stalin fue el responsable de desastres como la Guerra de Invierno contra Finlandia entre 1939 y 1940, o la “Operación Barbarroja” en 1941 contra el Tercer Reich, el general Georgi Zhukov sería trasladado del Lejano Oriente y por segunda vez salvaría a su patria durante la Batalla de Moscú, además de convertirse en el mariscal con mayores victorias sobre el Frente Oriental hasta derrotar a los últimos restos de la Alemania Nacionalsocialista en la Batalla de Berlín. No obstante, el premio de lo sucedido en 1939 fue todavía mayor, porque aprovechando la coyuntura internacional de la Guerra del Pacífico en 1945, el Ejército Rojo declaró hostilidades al Japón y en esta ocasión invadió con éxito Manchuria, Mongolia Interior, Corea, Sajalín y las Islas Kuriles, creando el tan ansiado “Imperio Soviético” en el Lejano Oriente.

 

Bibliografía:

-Antonio García Palacios, La Guerra Oculta. El Conflicto Soviético-Japonés (1939-1945), “Crónica de una guerra anunciada: la Batalla del Khalkhin-Gol”, HRM Ediciones, (2014), p.35-72
-Otto Preston Chaney Jr., 1939 La URSS frente a Japón, Revista Historia y Vida Nº84 (1975), p.39-49
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