Guerra del Khalkhin-Gol

Batalla o Guerra del Khalkhin-Gol fue el último conflicto entre la Primera Guerra Mundial y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Este suceso que implicó a grandes potencias como Japón o la Unión Soviética, fue poco conocido entre los contemporáneos de la época, pero de una gran relevancia histórica para el devenir posterior de la Segunda Guerra Mundial.

Antecedentes

Japón y la Unión Soviética habían mantenido rivalidades territoriales y políticas desde finales del siglo XIX y principios del XX por el control del Océano Pacífico y Siberia. La Guerra Ruso-Japonesa de 1905 fue uno de los momentos más decisivos de esta pugna entre las dos naciones, un conflicto que se saldó con la victoria japonesa y con la incorporación de varios territorios rusos como Port Arthur o la Isla de Sajalín. Igualmente en importancia cobró la expedición japonesa de 60.000 hombres a Siberia durante la Guerra Civil Rusa que acudió en ayuda del Ejército Blanco contra el Ejército Rojo que avanzaba desde occidente.

Mapa del incidente entre Manchuria y Mongolia Exterior con sus aliados Japón y la Unión Soviética respectivamente.

A principios de la década de los treinta, la tensión territorial entre Tokyo y Moscú pareció disminuir, sobretodo después de que Japón iniciase la Segunda Guerra Sino-Japonesa en 1931 tras el Incidente de Mukden que se saldó con la ocupación de la vecina Manchuria (convertida en el estado satélite de Manchukuo) y más tarde con la invasión a China tras el Incidente del Puente Marco Polo en 1937. Aquellos sucesos tranquilizaron al líder soviético, Iósif Stalin, quién creyó que por el momento las fronteras de la URSS permanecerían tranquilas. Sin embargo Stalin se equivocó porque a mediados de 1937 los japoneses se anexionaron la Isla de Kanchatzu, una porción de tierra en medio del Río Amur que hacía de frontera natural entre las dos potencias. Como respuesta a la afrenta, Stalin decretó la creación del “Frente del Lejano Oriente” que al mando del comandante Gregori Shtern tenía el cometido de atender toda la frontera de Siberia ante un posible ataque por parte de Japón y como respuesta para vengar lo sucedido en la Isla de Kanchatzu. Así pues en el verano de 1938 el Ejército Rojo ocupó las colinas de Zaozernaya y Bezynyannaya, justo dentro de la Corea bajo el dominio del Imperio Japonés. Aquel acontecimiento conocido como el Incidente del Lago Khasan, acabó en una breve guerra entre ambos países que terminó en tablas, pero que abrió una brecha incurable para un inminente conflicto bélico entre rusos y japoneses.

Simultáneamente a las cuestiones de rivalidad entre la URSS y Japón, también entraron en escena los intereses enfrentados de sus dos estados satélites, en este caso la Mongolia Exterior dentro de la Internacional Comunista (Komintern) y Manchukuo dentro la Esfera de Co-Prosperidad de la Gran Asia Oriental. Precisamente Ulan Bator, aprovechando la protección que ofrecía el Pacto de Asistencia Mutua con Moscú, violó en reiteradas ocasiones la frontera de Manchukuo permitiendo el paso de sus jinetes por el territorio manchú sin autorización, como sucedió el 11 de Noviembre de 1938 cuando unos mongoles mataron por error a dos soldados de una patrulla japonesa y pusieron en fuga a un tercero. Pero aquellos acontecimientos no fueron el único problema de dicho tratado, ya que el texto también estipulaba la presencia de tropas del Ejército Rojo en Mongolia Exterior a entre 20 y 30 kilómetros de la frontera con Manchukuo, en este caso el LVII Cuerpo Especial subordinado al I Ejército Soviético con base en Primorsk, estacionado a unos 100 kilómetros de distancia de las primeras guarniciones manchú-japonesas.

Incidente en la frontera

La noche del 10 al 11 de Mayo de 1939, un escuadrón de caballería de 85 jinetes de la Mongolia Exterior cruzó la frontera con Manchukuo, no con la intención de atacar, sino con la única finalidad de buscar pastos frescos y forraje para sus caballos. Para cuando amaneció, un grupo de 40 jinetes manchús que casualmente patrullaba por la zona, descubrió a los mongoles utilizando sus propios pastos. Aquello fue considerado por los manchús un acto de agresión y repentinamente lanzaron su caballería contra los mongoles, forzándoles a replegarse a su lado de la frontera con numerosas bajas. Como consecuencia de aquella violación fronteriza, Japón protestó ante Ulan Bator alegando que 700 de sus jinetes habían agredido al pueblo de Manchukuo sin obtener ninguna respuesta de disculpa o explicación.

Dos días después del incidente, el 13 de Mayo de 1939, la caballería mongola volvió a pasar la frontera con Manchuria a través del Río Khalkhin-Gol (Halhin-Gol según la denominación china y Halha según la japonesa). En esta ocasión no fueron en busca de forraje, sino con la deliberada intención de provocar, cosa que consiguieron cuando los soldados manchús se defendieron sin éxito de la violación de su territorio y tuvieron que retirarse algunos kilómetros hacia el interior de su patria. Así pues los mongoles permanecieron en zona manchú y afianzaron su posición construyendo una infraestructura sobre el Río Khalkhin-Gol al que bautizaron como “Puente Kawamata”. Indignados Japón y Manchukuo por aquel claro acto de agresión y tras convocar un gabinete de crisis, optaron por una respuesta militar contundente contra la República Popular de Mongolia. La guerra estaba servida.

Una balsa con tropas japonesas cruza el Río Khalkhin-Gol.

Tanto Japón como Manchukuo ya habían trazado sus planes de operaciones en caso de guerra. Según el reconocimiento aéreo nipón durante los meses previos la zona más vulnerable para un ataque era el sector de Bargi junto a la frontera manchú y todo el margen izquierdo del Río Kalkhin-Gol, lo que abriría directamente las puertas hacia la Cordillera del Gran Khigan. Para dicha operación el Ejército del Kwantung estacionado en Manchuria y al mando del general Michitaro Komatsubara asignó a la 23ª División de Infantería Japonesa; mientras que el Ejército Imperial Machú liderado por el general Xi Qia a todo un cuerpo de caballería. Aproximadamente tomarían parte en la misión un total de 60.000 hombres (30.000 manchús y 30.000 japoneses), transportados por las líneas de ferrocarril entre Harbin-Tsitsihar-Khailar y entre Solun-Ganchzhur, lo que facilitó un rápido despliegue ante la demarcación fronteriza de la Mongolia Exterior.

El 14 de Mayo de 1939, varias piezas de artillería japonesas y algunos aviones bombardearon a los mongoles que ilegalmente pastaban en el margen izquierdo del Río Khalkhin-Gol. Acto seguido y tras ser dispersados por las bombas y obuses, un escuadrón de 300 jinetes de caballería (150 manchús y 150 japoneses), cargaron a sable contra unos jinetes mongoles sorprendidos. Sin apenas gozar de capacidad de reacción, la caballería mongola fue forzada a retirarse a su propia frontera, sufriendo los mongoles en el encuentro más de 40 muertos. Por si no fuera poco el castigo infligido, al día siguiente, el 15 de Mayo, un grupo de aviones japoneses que sobrevolaba la Mongolia Exterior, localizó y ametralló a un nuevo escuadrón de caballería mongola al que provocó otros 40 muertos, incluyendo jinetes y monturas. Aquella respuesta por parte de Japón contra un aliado miembro del Pacto de Asistencia Mutua con la URSS enfureció a Stalin. Precisamente el líder soviético se sintió tan profundamente insultado por lo sucedido, que optó por acudir en ayuda de la República Popular de Mongolia. Así pues, dos días más tarde, el 17 de Mayo, cazas soviéticos Polikarpov I-15 atravesaron el espacio aéreo de Manchukuo y bombardearon algunas posiciones manchús, resultando derribados un elevado número de aparatos rusos en la acción. Tal contestación implicó que un diminuto problema fronterizo entre potencias menores como Mongolia Exterior y Manchukuo, se agrandase hasta convertirse en una guerra entre dos superpotencias: la URSS y el Japón.

Llegan los soviéticos

Durante el resto de Mayo de 1939, apenas hubo actividad combativa en el frente manchú-mongol debido a la gran cantidad de lodo vertido en el suelo, salvo por algunas incursiones de la aviación soviética los días 18, 19 y 20 Mayo sobre objetivos manchús en la retaguardia. Simultáneamente las fuerzas del Komintern fueron reforzando sus efectivos al otro lado del Río Khalkhin-Gol con la llegada de 1.250 jinetes de la 6ª División de Caballería Popular Mongola y la 9ª Brigada Blindada con 16 tanques BA-6 y 4 cañones F-22 de 76 milímetros. Mientras tanto en la orilla opuesta, el enemigo concentró a un total de 2.500 soldados para lanzarse al asalto (1.600 infantes japoneses y 900 jinetes manchús), cuyo objetivo era rodear los flancos de las tropas ruso-mongolas y envolverlas entre la retaguardia y el Río Khalkhin-Gol.

El ataque japonés se inició el 28 de Mayo de 1939 con buenos muy resultados, ya que consiguieron hacer retroceder a mongoles y soviéticos, recuperando todo el territorio perdido unas semanas atrás y eliminando a un destacamento de caballería mongol, incluyendo todo su cuerpo de oficiales. Sin embargo en cuanto los japoneses se posicionaron en las orillas del Río Khalkhin-Gol, las cosas cambiaron porque los soviéticos resistieron enconadamente, no dejando pasar a los japoneses de ningún modo. Todavía más complicada se volvió la situación por la noche después de que llegasen reemplazos de tropas rusas. Así pues, al amanecer del día 29, soviéticos y mongoles contraatacaron sobre la frontera manchú-mongola mediante un potente bombardeo de cañones de 122 milímetros que dejó enterrados a una gran cantidad de enemigos, destruyó un depósito de municiones e hizo estallar varios camiones, algunos repletos de heridos; todo ello seguido por una carga de caballería lanzada por 400 soldados y 10 tanques, la cual tomó desprevenidos a los japoneses, quienes una vez más tuvieron que retirarse sufriendo un total de 329 bajas (264 muertos, 53 heridos y 12 desaparecidos) a costa de cosechar los ruso-mongoles 336 bajas (138 muertos y 198 heridos).

Avión japonés Ki-27 sobre Mongolia (izquierda) y un aparato soviético derribado (derecha). La ofensiva aérea japonesa inicial fue devastadora y supuso un desastre en las fuerzas aéreas soviéticas.

Georgi Zhukov, un general soviético poco prometedor pero con mucho futuro por delante tras haber sobrevivido a la Gran Purga de Stalin sobre el estamento militar, se personó el 5 de Junio de 1939 en el cuartel de Tamsag Bulak para dirigir el teatro de operaciones del Frente del Lejano Oriente. Las órdenes de Stalin hasta ese momento consistían en defenderse de los japoneses utilizando sólo el material presente en Mongolia, algo a lo que Zhukov valientemente desobedeció, solicitando por el contrario muchos más soldados, tanques, cañones y vehículos. Curiosamente Stalin aceptó la proposición de Zhukov y para su fortuna no se equivocó, ya que la inferioridad numérica de 12.541 tropas frente al Ejército del Kwantung se vio compensada en forma de un arsenal compuesto por 452 tanques, 109 cañones y 200 aviones. Por si fuera poco los japoneses cometieron el error de evaluar mal el número de efectivos enemigos, por lo que aumentaron los soldados a 38.000 hombres y redujeron significativamente su material a 183 tanques, 120 cañones y 225 aviones.

Antes de que el Komintern emprendiese cualquier acción militar, Japón quiso adelantarse propinando un golpe contundente y por ello elaboró un plan minucioso para destruir la aviación soviética en tierra, aprovechando que casi todos sus aparatos se hallaban aparcados y apenas sin vigilancia en el Aeródromo de Tamsag Bulak. De esta manera el 27 de Junio de 1939, un total de 115 aviones japoneses (34 bombarderos y 81 cazas) atacaron por sorpresa el Aeródromo de Tamsag Bulak, donde reposaban cientos de aviones de la Fuerza Aérea Soviética a los que encontraron desprevenidos. El desarrollo posterior del asalto fue un éxito apabullante porque las bombas y las ametralladoras de los japoneses arrasaron la instalación, siendo destruidos un total de 125 aviones soviéticos y dañados otros 51, además de resultar muertos 70 pilotos; a costa de únicamente 4 aviones nipones derribados y 7 pilotos fallecidos. Por si fuera poco aquel triunfo inesperado de la aviación japonesa frustró los planes ofensivos de Moscú a corto plazo tras perder completamente el dominio del cielo; mientras que para Japón significó la victoria aérea más impresionante de su Historia hasta la fecha (solamente superada por Pearl Harbor en 1941).

Monte Bain-Tsagan

A las 4:00 del 1 de Julio de 1939, un total de 15.000 tropas del Ejército Imperial Japonés, iniciaron la ofensiva contra Mongolia Exterior asaltando todo el margen derecho del Río Khalkhin-Gol. Gracias al apoyo de la artillería, la aviación y los tanques que cubrían a la infantería, los japoneses causaron cuñas en las vanguardias del Komintern que pusieron a soviéticos y mongoles en retirada el 2 de Julio, quienes tuvieron que evacuar todos sus efectivos cruzando el río. Al día siguiente, el 3, los nipones ya controlaban toda la orilla derecha del Río Khalkhin-Gol y por tanto comenzaron a desembarcar en la orilla izquierda desde pontones y barcazas, además de por un puente artificial construido por los ingenieros a toda prisa que medía 2’5 metros de ancho. De este modo, una vez las tropas japonesas se asentaron en el margen izquierdo del río transportando consigo 52 cañones cañones, prosiguieron fácilmente hacia el interior destruyendo por el camino a más de 100 tanques soviéticos y tomando parcialmente el estratégico Monte Bain-Tsagan.

Urgentemente Zhukov necesitaba actuar cuando antes y por eso el 4 de Julio desencadenó un contraataque contra el Monte Bain-Tsagan empleanado en una maniobra envolvente alrededor de la montaña a la 11ª Brigada Blindada por el norte y a la 7ª Brigada Mecanizada por el sur. El contraataque fue muy acertado porque los japoneses al ver el peligro de quedar cercados adoptaron una actitud defensiva, lo que permitió a rusos y mongoles una gran concentración de fuego artillero que destruyó los puntos fuertes. Así pues, debilitados los nipones, las tropas soviético-mongolas reconquistaron gran parte de la montaña sin muchas dificultades, obligando a sus enemigos a refugiarse en la cara sur. De esta manera, una vez asegurada la cumbre del Monte Bain-Tsagan, Zhukov ordenó a sus carros de combate y a los jinetes de la 8ª División de Caballería Popular Mongola lanzarse al asalto contra los japoneses en retirada mientras el puente de escape a la otra orilla del Río Khalkhin-Gol era volado por los mismos nipones cuando todavía había soldados cruzándolo. Desesperados, los japoneses tuvieron que abandonar a nado la orilla izquierda controlada por los mongoles y soviéticos y llegar al lado derecho controlado por los manchús, un trayecto sin duda difícil que costó la vida a muchos.

Soldados manchús cuerpo a tierra haciendo frente a los rusos y mongoles a los que han destruido un tanque.

Todavía lejos de rendirse, los japoneses elaboraron otro plan para avanzar de nuevo sobre el territorio enemigo y arrebatar a los mongoles el “Puente Kawamata”. Dicha operación se basó en un asalto sorpresa el 12 de Julio contra el puente que los japoneses ocuparon sin problemas destruyendo a numerosos tanques rusos, por lo menos hasta que un grupo de 15 blindados soviéticos contraatacó y los expulsó de nuevo con fuertes pérdidas. No obstante los japoneses continuaron insistiendo en su objetivo y por ello diseñaron otro plan consistente en bombardear intensamente con artillería la línea ruso-mongola para debilitarla, utilizando para ello 83 cañones (16 del Tipo 96 de 150 milímetros, 6 del Tipo 89 de 150 milímetros, 12 del Tipo 10 de 120 milímetros, 16 del Tipo 92 de 105 milímetros, 8 Tipo 38 de 75 milímetros y 24 del Tipo 94 de 75 milímetros) al mando del general Eitaro Uchiyama. Sin embargo igualmente los soviéticos respondieron al fuego artillero enemigo con otros 76 cañones (12 de 152 milímetros, 12 de 150 milímetros, 16 de 122 milímetros, 24 de 107 milímetros y 12 de 76 milímetros). Así pues, la situación se tornó en un combate de artillería y contrabatería por parte de los dos bandos que al final perdieron los japoneses cuando el día 25 de Julio decidieron suspender la operación.

Un frente de guerra

Apenas nadie en el resto del mundo percibió lo que estaba pasando en el verano de 1939 sobre la frontera entre Mongolia y Manchuria. No obstante, a nivel militar iba a tener unos efectos que presagiaban lo que iba a ser la Segunda Guerra Mundial en los años posteriores, no sólo a nivel de cambios políticos, sino a nivel militar, ya que la ubicación geográfica del conflicto a principios de Agosto alcanzó un gigantesco frente de 750 kilómetros repleto de tropas, unidades mecanizadas y aviones, algo muy parecido a lo que sería el Frente del Este entre Alemania y la URSS de 1941 a 1945.

Japón y Manchuria necesitaban reorganizarse cuanto antes tras haber sido sus ejércitos expulsados de la orilla izquierda del Río Khalkhin-Gol. Para ese fin se creó el XI Ejército Japonés al mando del nuevo general Ogisu Rippo que incluyó las 1ª, 7ª y 23ª Divisiones de Infantería y la 14ª Brigada de Infantería; mientras que el Ejército Imperial Manchú desplegó a la Brigada Independiente de Caballería. Ambas fuerzas sumaron unos 75.000 soldados acompañados de 182 tanques, 500 aviones y 304 ametralladoras.

La Unión Soviética y Mongolia Exterior habían conseguido salvaguardar su integridad fronteriza sobre la frontera mongol-manchú desde que había estallado lo que empezaba a conocerse como la Guerra del Khalkhin-Gol. Una vez hecho esto, Zhukov comprendió que para ganar definitivamente aquella guerra era necesario hacer una nueva reconstitución profunda de las fuerzas en el frente ampliando notablemente sus efectivos (algo que caracterizaría a Zhukov durante las batallas del Frente del Este en Europa en la Segunda Guerra Mundial). Así fue como Zhukov organizó el I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol con tres agrupaciones: la Agrupación Meridional con la 57ª División de Infantería Soviética, las 6ª y 11ª Brigadas Blindadas Soviéticas, la 8ª Brigada Mecanizada Soviética, el 32nd Batallón Contracarros Soviético, el Batallón de Armas Autorpopulsadas Soviético, la Compañía Blindada Lanzallamas Soviética y la 8ª División de Caballería Popular Mongola; la Agrupación Septentrional con la 7ª Brigada Mecanizada Soviética, el 601º Regimiento de Infantería Soviético, el 87th Batallón Contracarros Soviético y la 6ª División de Caballería Popular Mongola; y la Agrupación Central con las 36ª y 82ª Divisiones de Infantería Soviéticas y la 5ª Brigada de Ametralladoras Soviética; además de permanecer en reserva 9ª Brigada Mecanizada Soviética y la 212ª División Aerotransportada Soviética.

El mítico general soviético Georgi Zhukov debate el plan a seguir con generales mongoles.

Gracias a la iniciativa de Zhukov, el lado soviético de la frontera manchú-mongola fue testigo del estacionamiento de una inmensidad de efectivos y material bélico que llegó a sumar los 60.000 soldados, 412 tanques, 498 vehículos blindados y 581 aviones. Toda esta gran cantidad de fuerzas fueron ocultadas al enemigo con sofisticados inventos como un aparato reproductor de sonidos con altavoces que imitaba el ruido de martillos simulando grandes obras o bombardeos nocturnos mientras los tanques eran movilizados y por tanto los japoneses no pudieran escucharles. También los suministros fueron esenciales en la operación y Zhukov supo emplear sus posibilidades al máximo gracias a la vía de Boryza que enlazaba el ferrocarril del transiberiano con una flota de 4.561 camiones y 1.195 vehículos menores, lo que permitía transportar sin problemas a lo largo de 650 kilómetros de carretera a un total de 55.000 toneladas de provisiones que se traducían diariamente en 24.500 toneladas de municiones (18.000 toneladas estándar y 6.500 toneladas para aviación), 25.500 litros de combustible y 4.000 toneladas de alimentos. Ni siquiera Zhukov se olvidó de adiestrar a sus hombres durante su permanencia en el frente después de entregarles un manual titulado Lo que el soldado soviético debe saber en defensa, cuya lectura fue obligatoria estudiar antes de la ofensiva. Así fue como la ofensiva soviética quedó fijada para el 20 de Agosto (sólo cuatro días antes de la ofensiva japonesa prevista para el 24 y que nunca tendría lugar).

I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol:
·Agrupación Meridional
-8ª División de Caballería Popular Mongola
-57ª División de Infantería Soviética
-6ª Brigada Blindada Soviética
-8ª Brigada Mecanizada Soviética
-11ª Brigada Blindada Soviética
-32th Batallón Contracarros Soviético
-Batallón de Armas Autopropulsadas Soviético
-Compañía Blindada Lanzallamas Soviética
·Agrupación Septentrional
-6ª División de Caballería Popular Mongola
-7ª Brigada Mecanizada.
-601ª Regimiento de Infantería Soviético
-87th Batallón Contracarros
·Agrupación Central
-36ª División de Infantería Soviética
-82ª División de Infantería Soviética
-5ª Brigada de Ametralladoras Soviética
·Reserva:
-9ª Brigada Mecanizada Soviética
-212ª División Aerotransportada Soviética

XI Ejército Japonés-Manchú:
·1ª División de Infantería Japonesa
·7ª División de Infantería Japonesa
·23ª División de Infantería Japonesa
·14ª Brigada de Infantería Japonesa
·Brigada Independiente de Caballería Manchú

Ofensiva de Zhukov

A las 5:45 horas del amanecer del domingo 20 de Agosto de 1939, un total de 253 aviones soviéticos (153 bombarderos y 100 cazas) descargaron su carga de bombas sobre las primeras trincheras japonesas, los puestos de artillería y las proximidades de la retaguardia. Acto seguido centenares de cañones rusos iniciaron un bombardeo masivo contra las posiciones enemigas que provocó un auténtico caos entre las filas niponas y cortó sus comunicaciones. Fue entonces cuando tres horas más tarde, a las 9:00 de la mañana y tras una señal de bengalas rojas, el I Grupo de Ejércitos Soviético-Mongol inició el avance contra el Río Khalkhin-Gol en un amplio frente de 22 kilómetros. La Agrupación Meridional fue la primera en cosechar éxitos al consolidar una importante cabeza de puente en la orilla derecha del Khalkhin-Gol, donde a punto estuvo de envolver los flancos del enemigo gracias a una maniobra coordinada entre la 6ª Brigada Blindada y la 8ª Brigada Motorizada, y a que la 8ª División de Caballería Popular Mongola puso en retirada a los jinetes de la Brigada Independiente de Caballería Manchú. Simultáneamente la Agrupación Central penetró en las trincheras japonesas conquistando únicamente 500 metros, aunque por lo menos logró atraer parte de las reservas niponas hacia el centro de la batalla y por tanto debilitar sus flancos. La única que fracasó en la primera jornada de la ofensiva fue la Agrupación Septentrional tras ser frenada y sufrir una feroz masacre en las Colinas de Palets (Montes Fui en idioma mongol), unas crestas fortificadas donde los rusos sufrieron bajas muy elevadas tratando de subir una y otra vez. El mismo Zhukov, furioso por lo sucedido en las Colinas de Palets; cesó a dos de sus generales acusándoles según él “de su cobarde comportamiento”.

Carga de tropas mongolas exteriores mientras dos compañeros les cubren con una ametralladora.

Para el 21 de Agosto, la Agrupación Meridional llegó al sur del Río Khailastyin-Gol, un afluente del Khalkhin-Gol, donde tuvo lugar una cruenta batalla en la que cada posición de artillería japonesa tuvo que ser conquistada mediante asalto a bayoneta o con tanques lanzallamas, siempre con el apoyo de la aviación soviética que llegó a realizar un total de 256 salidas arrojando 90 toneladas de bombas. Gracias a dicha coordinación, el 22 de Agosto los soviéticos lograron aniquilar todas las reservas tácticas niponas sobre la primera línea del frente, siendo el golpe más duro la destrucción del único depósito de agua potable en Uzuru. Simultáneamente y a pesar de que no eran pocos los problemas para el Ejército del Kwantung, de manera espontánea estalló una rebelión antijaponesa dentro de un pequeño grupo de la Brigada Independiente de Caballería Manchú, la cual pudo ser reprimida, aunque desviando fuerzas del frente en un momento que los japoneses no se lo podían permitir.

Mientras en el sur las cosas marchaban estupendamente para la Agrupación Meridional, contrariamente la lucha por las Colinas de Palets seguía estancada sin solución tanto para los soviéticos como para los mongoles de la Agrupación Septentrional. Preocupado por el retraso, Zhukov evaluaba la situación sabiendo que si no conseguía cruzar esas montañas, la ofensiva tarde o temprano entraría en una fase de estancamiento. Ese temor fue el que obligó a Zhukov a sacar de la reserva a la 212ª División Aerotransportada Soviética, una unidad veterana integrada por los mejores y más profesionales paracaidistas del Ejército Rojo. De ese modo el 23 de Agosto, la Agrupación Septentrional de Zhukov con los paracaidistas de la 212ª División Aerotransportada en cabeza y tanques lanzallamas que les cubrían, lograron romper el frente en el norte atravesando las Colinas de Palets y cercando peligrosamente a todo el XI Ejército Japonés en una bolsa.

Bolsa del XI Ejército Japonés

Rodeadas amanecieron las tropas japonesas y manchús la mañana del 24 de Agosto de 1939 en las proximidades del Río Khalkhin-Gol por unas fuerzas soviéticas y mongolas muy superiores. Como Zhukov mantenía la iniciativa, lo más lógico hubiese sido penetrar hacia dentro de Manchuria y arrebatar el máximo territorio posible a Manchukuo; no obstante, el general sabiamente optó por asegurar las ganancias obtenidas y no debilitar el cerco generado en torno al XI Ejército Japonés. Aquella decisión fue sin duda la más acertada, ya que durante aquellos días tanto la Unión Soviética como Alemania habían firmado en Moscú el Pacto Germano-Soviético, un tratado consistente en una alianza militar para invadir y repartirse Polonia, lo que obligaba a Stalin a poner fin cuanto antes a la guerra en el Lejano Oriente contra los japoneses para centrarse en la nueva guerra que a punto estaba de eclosionar en Europa Oriental contra los polacos.

Del 24 al 25 de Agosto, Zukhov inició el desgaste en torno a la bolsa del XI Ejército Japonés mediante un duro bombardeo aéreo en el que los aviones soviéticos realizaron 218 salidas y derribaron a casi 74 aviones japoneses a costa de pocos propios. Un primer intento enemigo de romper el cerco en las Colinas de Palets fue efectuado por 800 japoneses el 25 de Agosto, asalto que lamentablemente terminó en tragedia tras morir más de 600 soldados durante la carga. Al día siguiente, el 26, la 23ª División de Infantería Japonesa realizó una maniobra similar en el pueblo de Nomonhan que acabó con el mismo resultado cuando la 6ª Brigada Blindada Soviética le impidió el paso. No obstante, todavía peores fueron las noticias el día 27, después de que los soviéticos y mongoles de la Agrupación Meridional tomaron los puntos vitales de la Colina de Peschanaya y el Cerro de Zelanaya, dejando a los japoneses incomunicados de su única vía de suministros a través del Río Khailastyin-Gol y por tanto condenados a su destrucción.

Avance soviético de la infantería tras los carros blindados.

La última fase de la Guerra del Khalkhin-Gol comenzó el 28 de Agosto de 1939 cuando el I Grupo de Ejército Soviético-Mongol inició la ofensiva contra la Cota Remizov, el último bastión japonés en la frontera manchú-mongola. Zhukov esperaba que la batalla se resolviera con facilidad, pero lo cierto fue que durante los primeros tres días los soviéticos fueron masacrados en su intento de escalar la Cota Remizov debido a las ametralladoras japonesas que defendían la cumbre y al pantano que inundaba sus faldas. Incapaces de subir y después de ordenar a sus tropas replegarse, Zhukov llevó ingenieros a la zona la noche del 30 al 31, quienes en un tiempo récord construyeron un puente sobre el pantano por el que cruzaron en secreto tanques del modelo BT-5, BT-7, T-26 y T-28. Así pues, una vez amaneció el 31 de Agosto, los japoneses se encontraron con que los soldados soviéticos estaban al otro lado del pantano y escalando la Cota Remizov bajo el apoyo de tanques. Apenas la lucha duró unas pocas horas porque los japoneses fueron eliminados o se rindieron con rapidez. Únicamente 400 japoneses lograron escapar de la Cota Remizov y refugiarse en el cuartel general de Chiangchunmiao. Entre ellos estaba el comandante en jefe del Ejército del Kwantung, Michitaro Komatsubara, que en un ataque de crisis psíquica dentro de su búnker inició el ritual de suicidio samúrai, siendo frenado por suerte en el último instante por el general Ogisu Rippo, quién tras convencerle de no quitarse la vida le consoló afirmando que cualquiera hubiese sido derrotado como él en la misma circunstancia de inferioridad material. Pérdida la Cota Remizov, Tokyo entendió que continuar la Guerra del Khalkhin-Gol era inútil y comenzó a negociar una salida diplomática al conflicto.

Conclusión

Justo un día después de finalizar las operaciones militares en el Río Khalkhin-Gol el 1 de Septiembre de 1939, Alemania y Eslovaquia invadieron Polonia, dando así inicio al estallido de la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto la Guerra del Khalkhin-Gol continuó en el Lejano Oriente con algunos choques de baja intensidad, al mismo tiempo que la Unión Soviética, Japón, Mongolia Exterior y Manchukuo negociaban sellar un alto el fuego cuanto antes. Se tuvo que esperar casi dos semanas, hasta el 16 de Septiembre de 1939, para que finalmente se firmara la paz definitiva entre las cuatro naciones. Aquel día callaron las armas y los contendientes volvieron a las fronteras anteriores al conflicto, salvo por algunas pequeñas porciones de tierra en la orilla derecha del Río Khalkhin-Gol que Manchukuo tuvo que ceder a la Mongolia Exterior. Al menos ni la Unión Soviética ni Japón vieron mermada su integridad territorial, aunque Tokyo sufrió un golpe negativo de moral al obtener la primera derrota militar de su Historia Moderna. Al día siguiente, el 17 de Septiembre, la Unión Soviética entró en un nuevo conflicto internacional tras sumarse a la invasión de Polonia junto al Tercer Reich y meterse de lleno en la Segunda Guerra Mundial.

Prisioneros japoneses capturados por la URSS.

Japón y Manchukuo sufrieron unas 20.000 bajas (8.840 muertos, 8.776 heridos, 2.350 enfermos y 3.000 prisioneros). El material perdido fue de unos 200 tanques y 162 aviones.

El Komintern sufrió 26.611 bajas (9.868 muertos y 16.343 heridos); de las cuales la Unión Soviética encajó 25.655 bajas (9.703 muertos y 15.952 heridos) y la Mongolia Exterior 556 bajas (165 muertos y 391 heridos). A nivel material perdió 253 tanques (157 BT-5, 59 BT-7 y 18 T-26), 86 cañones, 694 camiones, 133 vehículos blindados y 250 aviones.

A todo el mundo encontró por sopresa la derrota del Imperio Japonés en la Guerra del Khalkhin-Gol, algo que irremediablemente modificaría el futuro de la región Asia-Pacífico con grandes cambios. Con este revés militar, el Ejército Imperial Japonés y su doctrina de la “expansión hacia el norte” (la Siberia en manos de Rusia) perdió prestigio frente a su principal competidor: la Marina Imperial Japonesa favorable a la doctrina de “expansión hacia el sur” (Filipinas, Indochina, Birmania, Malasia, Singapur e Indonesia en manos Reino Unido, Francia, Holanda y Estados Unidos). Aquello llevaría a que en 1941 Japón fuese protagonista del ataque a Pearl Harbor contra Estados Unidos y responsable del estallido de la Guerra del Pacífico hasta 1945.

Memorial en Choibalsan, Mongolia, bautizado como Mosaico de la Victoria de Colaboración Soviético-Mongola, en referencia a la victoria militar de la URSSy la Mongolia Exterior contra Japón y Manchukuo en 1939.

La victoria de la Unión Soviética en la Guerra del Khalkhin-Gol fue tan decisiva que sin duda cambiaría los acontecimientos posteriores de la Segunda Guerra Mundial. Gracias a Zhukov, recién condecorado con la Medalla Héroe de la Unión Soviética, los mandos soviéticos ganaron experiencia y doctrinas en el campo militar como la combinación de grandes cantidades de infantería, artillería, tanques y aviación. Además, gracias al examen de la Guerra del Khalkhin-Gol, los ingenieros soviéticos pudieron verificar los fallos de sus blindados, lo que les facilitó extraer conclusiones que llevaron a la creación del poderoso tanque T-34. Desgraciadamente las lecciones aprendidas en Manchuria, no fueron puestas en práctica durante las campañas de Polonia Oriental, la Guerra Ruso-Finesa contra Finlandia o en el principio de la “Operación Barbarroja” durante la invasión alemana de 1941, todas terminadas en auténticos desastres para el Ejército Rojo por culpa de la terquedad de Stalin. La Unión Soviética tendría que esperar a la nueva llegada de Zhukov en la Batalla de Moscú de 1941, para que el Ejército Rojo volviese a vencer como antaño, éxito que el viejo general, convertido ya en mariscal, repetiría en la Batalla de Stalingrado de 1942. Así fue como la táctica de Zhukov desarrollada en la Guerra del Khalkhin-Gol y consolidada en el Frente del Este entre 1941 y 1944, terminó dando el golpe de gracia al Imperio Japonés en 1945 cuando la Unión Soviética y la Mongola Exterior volvieron a atacar Manchukuo durante la “Operación Tormenta de Agosto”, una campaña militar que aniquiló definitivamente al Ejército del Kwantung y lo expulsó para siempre de Manchuria, Corea, Mongolia y el norte de China, acontecimiento que junto a las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos sobre Hiroshima y Nagasaki puso fin a la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Antonio García Palacios, La Guerra Oculta. El Conflicto Soviético-Japonés (1939-1945), “Crónica de una guerra anunciada: la Batalla del Khalkhin-Gol”, HRM Ediciones, (2014), p.35-72
-Otto Preston Chaney Jr., 1939 La URSS frente a Japón, Revista Historia y Vida Nº84 (1975), p.39-49
-Rafael Rodrigo, Khalkhin Gol / Nomonhan 1939, Revista Serga Nº62 (2009), p.2-13
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Jalkin Gol”, Grijalbo, (2012), p.800