Golpe de Estado de Tokyo “Ni-Niroku Jiken”

La década de 1930 fue un constante período de agitación política en Europa y por supuesto también sobre Asia. El Imperio Japonés no fue una excepción porque tras el golpe de Estado de Tokyo que por la fecha sería conocido en lengua nipona como “Ni Niroku-Jiken”, el País del Sol Naciente, consolidaría su propio régimen autoritario que posteriormente tendría un papel decisivo en el desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial sobre el Lejano Oriente.

Origen

Japón había sido víctima del proceso revolucionario que había sacudido Europa y Asia Oriental con el surgimiento del movimiento obrero y un gran período de huelgas convocadas por lo socialistas, comunistas y anarquistas. Paralelamente a estos grupos y exactamente como había sucedido en la Italia Fascista y la Alemania Nacionalsocialista, nació la propuesta de una revolución a la inversa conformada por dos facciones de tendencias fascistas o ultranacionalistas que fueron el “Kodoha” y el “Tôseiha”.

-“Kodoha” o “Facción del Camino Imperial” = Al frente del general Sadao Araki y el filósofo Kita Ikki, los postulados de esta agrupación político-militarista era la más radical de Japón. Básicamente la mayor parte de su programa era una visión similar al del fascismo italiano como la abolición de la democracia liberal, la destrucción del capitalismo mediante la supresión de los conglomerados empresariales de los “Zaibatsu”, el desarrollo de un agrarismo mucho más competitivo y la expansión territorial hacia la Unión Soviética para la búsqueda de un “espacio vital” en Siberia, así como ciertas dosis de nacionalismo japonés como el seguimiento de las enseñanzas del Código del Samurái o Bushido.

-“Tôseiha” o “Facción de Control” = Al mando del almirante Okada Keisuke y los generales Hideki Tojo y Tetsuzan Nagata, el programa de esta rama militarista compartía cierta ideología como el “Kodoha”, aunque con sustanciales diferencias de fondo. Principalmente descartaba un sistema fascista por instaurar en su lugar en régimen totalitario conservador basado en el respeto al Emperador Hiro-Hito y que respetara los conglomerados empresariales de los “Zaibatsu”, aunque otorgando más derechos a los trabajadores y clases bajas. Simultáneamente también defendía una expansión para la obtención de un “espacio vital” en el extranjero, aunque en esta ocasión a costa de China y las colonias occidentales de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Estados Unidos sobre las Filipinas, Indochina, Malasia, Indonesia y los archipiélagos del Océano Pacífico.

Las tensiones entre el “Kodoha” y el “Tôsieha” aumentaron entre finales de 1936 e inicios de 1937, sobretodo porque este último era el que estaba ostentando el Gobierno de Japón al frente del Primer Ministro Okada Keisuke y el que poco a poco iba imponiendo sus tesis desde el poder. Ante el riesgo de quedar completamente desplazado, los dos principales líderes del “Kodoha”, el general Sadao Araki y el filósofo Kita Ikki, comenzaron a perpetrar un golpe de Estado tras recabar con el apoyo de una parte del Ejército Imperial Japonés y en especial con el soporte de la 1ª División de Guardias Imperiales estacionada en Tokyo, una conspiración a la que además también se sumó el Príncipe Chichibu Yasuito, quién curiosamente era hermano del Emperador Hiro-Hito.

Golpe de Estado

Con el amanecer del 26 de Febrero de 1936 en un día frío y nevado típico del invierno en Japón, la 1ª División de Guardias Imperiales con un total de 1.500 soldados abandonó los cuarteles de la capital y comenzó a tomar posiciones en Tokyo. Rápidamente las tropas japonesas al servicio del “Kodoha” recorrieron las calles cubiertas por el hielo y apenas sin encontrar oposición ocuparon el Parlamento (Dieta), el Ministerio del Ejército y la Comisaria Central de la Policía Metropolitana, además de cortar los accesos al Palacio Imperial e irrumpir en la residencia del Primer Ministro Okada Keisuke que pusieron bajo arresto junto a otras viviendas de varios funcionarios del Gobierno del “Tôseiha”.

Al producirse la aproximación al Palacio Imperial los rebeldes del “Kodoha” fueron repelidos porque los Guardias Imperiales abrieron fuego contra ellos y les forzaron a escapar en retirada tras un intercambio de disparos. Fue entonces cuando en un intento de amedrentar al Emperador Hiro-Hito y ganarse su posterior apoyo, los golpistas cometieron una serie de crímenes asesinando al antiguo Primer Ministro Saito Makoto, al Ministro de Finanzas Takahashi Korekiyo, el general Jotaro Watanabe y el cuñado del Primer Ministro Okada Keisuke (debido a que los soldados le confundieron con este último). También resultó herido el almirante Suzuki Kantaro; mientras que otras personalidades escaparon por los pelos de la muerte como el Príncipe Saijoni Kimmochi o el ex-portador del Sello Imperial Makino Nobuaki.

Cuando el “Kodoha” tuvo a gran parte de Tokyo bajo su control, los rebeldes exigieron al Ministro del Ejército, Kawashima Yoshiyuki, que iniciase un programa político con las tesis de su organización y que también procediese a una nueva restauración de la Era Showa del Emperador Hiro-Hito mediante el establecimiento de un régimen Shogun. Sin embargo y contra todo lo esperado por el “Tôseiha”, los sublevados del “Kodoha” cometieron el grave error de relegar la última palabra en el Emperador Hiro-Hito, quién en una muy hábil maniobra, dejó transcurrir las siguientes 48 horas, concretamente los días 26 y 27 de Febrero, entablando una una serie de negociaciones y deliberaciones con el único objetivo de ganar tiempo. Así fue como finalmente el 28 de Febrero de 1936, Hiro-Hito rechazó todas las propuestas del “Kodoha” manteniendo intacta la Era Showa mientras se ponía al mando del Ejército Imperial Japonés en el resto del país y se decretaba la Ley Marcial.

La mañana del 28 de Febrero de 1936 las tropas del Ejército Imperial Japonés y los acorazados de la Marina Imperial Japonesa rodearon Tokyo por tierra y mar, mientras los Guardias Imperiales se atrincheraban en el Palacio Imperial para actuar como una “quinta columna”. Afortunadamente no se produjo ninguna batalla porque los rebeldes del “Kodoha”, al ver que no contaban con el apoyo del Emperador Hiro-Hito, comenzaron a desertar o a rendirse a las fuerza gubernamentales, e incluso se produjeron dos suicidios rituales de oficiales mediante “harakiri”. Al día siguiente, el 29 de Febrero, el golpe de Estado de Tokyo fue completamente desarticulado tras un episodio que históricamente pasaría a ser conocido como “Ni-Niroku Jiken”.

Fracasado el “Ni-Niroku Jiken” sobre Tokyo, la Ley Marcial se mantuvo en Japón hasta el 18 de Julio de 1936 después de una serie de procesos y detenciones que acabaron con 70 encarcelados y 19 ejecuciones ante pelotones de fusilamiento, entre estos el filósofo Kita Ikki. Sorprendentemente y a pesar de que el “Kodoha” fue disuelto, el futuro “Tôseiha” que estaría liderado por el general Hideki Tojo, acabó por adoptar la ideología de su rival y plasmarla posteriormente en su programa para crear el régimen ultramilitarista que desataría la Segunda Guerra Mundial en Asia Oriental.

 

Bibliografía:

-Julián Elliot, Japón, 1936 Un golpe de Estado fallido, Revista Historia y Vida (2007), p.14-17
-Lawrence Rees, El Holocausto Asiático, Crítica (2009), p.35-36