Guerra Eslovaco-Húngara

La existencia de Checoslovaquia al término de la Primera Guerra Mundial supuso un foco de tensión con la mayor parte de las naciones vecinas de Centroeuropa y por supuesto también con el Reino de Hungría. Los desencuentros diplomáticos a raíz de la Crisis de los Sudetes que generó el Tercer Reich con el Gobierno de Praga, prendieron la mecha de una serie de disputas fronterizas contra el Estado Húngaro que tras la independencia de Eslovaquia se acabarían materializando en la Guerra Eslovaco-Húngara de 1939.

Causas

Según el Tratado del Trianon que Hungría firmó con los Aliados tras su derrota en la Primera Guerra Mundial en 1919, el Gobierno de Budapest tuvo que entregar un territorio habitado por más de 1 millón húngaros, concretamente las tres provincias de Ruthenia, Ungvar y Münacks, que desde entonces pasaron a formar parte de Checoslovaquia. Esta cesión que en su momento supuso una humillación para el pueblo magiar comenzó a revertirse cuando el 1 de Octubre de 1938 se firmó el Pacto de Munich entre Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia, cuyas líneas obligaban al Estado Checoslovaco a devolver la región de los Sudetes al Tercer Reich, la cual en aquellos instantes se encontraba poblada por unos 2.800.000 de ciudadanos alemanes. A pesar de que la comunidad internacional se declaró neutral en el caso de Hungría, la actitud benevolente con el Tercer Reich llevó al Gobierno de Budapest liderado por el Almirante Miklós Horthy a esperar la ocasión propicia para recuperar los territorios perdidos en la Gran Guerra.

Al producirse la independencia de Eslovaquia el 14 de Marzo de 1939 tras la disolución de Checoslovaquia y la ocupación de Praga por parte de Alemania, el territorio de Ruthenia que Hungría había perdido en el Tratado del Trianon pasó a depender del Gobierno de Bratislava al frente del Monseñor Jozef Tiso. Esta nueva situación internacional que el 22 de Marzo llevó a la República Eslovaca a firmar con el Tercer Reich el Tratado de Protección de Berlín mediante el cual se pactaba una alianza defensiva entre ambos países, los anexos del texto no incluían las regiones habitadas por las minorías magiares, algo que otorgó a los húngaros el pretexto perfecto para reclamar sus zonas de influencia y construir la denominada «Gran Hungría».

Las tropas del Ejército Húngaro en un principio se habían aprovechado del vacío de poder dejado por la inmediata independencia de Eslovaquia para ocupar la ciudad fronteriza de Chust que mayoritariamente estaba poblada por campesinos magiares, a la que siguió el cruce del Paso de Uzsoky y una penetración de 30 kilómetros sobre el Valle de Ung. Al mismo tiempo se desataron otros incidentes en forma de tiroteos junto a los pueblos de Nizné Nemecké y Vysné Nemecké, así como en una colina muy cerca de Uzhorod, en donde se registraron nueve muertos eslovacos hasta que las fuerzas húngaras fueron expulsadas tras la rápida intervención de los soldados del 20º Regimiento de Infantería Eslovaco. Aquel suceso fue el detonante que el Gobierno de Budapest necesitaba porque pese a no declararse hostilidades formales ninguno de los dos países, ambos quedaron condenados a librar de manera irrevocable la Guerra Eslovaco-Húngara.

El Ejército Húngaro del general András Littay reunió a 30.000 soldados, 75 tanques, 3 vehículos blindados y 63 aviones contando a 45 cazas y 18 bombarderos, los cuales se repartieron en el VIII Cuerpo bajo el liderazgo del general Ferenc Szombathely. El despliegue de dicha agrupación se efectuó del siguiente modo: los 1º y 3º Batallones de Infantería, los 7º, 9º y 24º Batallones Independientes, el 2º Batallón Motorizado, el 5º Batallón Mecanizado, el 24º Batallón de Artillería, el 1º Batallón de Artillería Montada, los 12º y 24º Batallones Ciclistas, los 25º y 26º Batallones de Cazadores de Frontera, los 1º, 2º y 8º Batallones de Caballería, las 12ª, 21ª y 24ª Compañías de Zapadores, la Gendarmería Magiar, la Guardia Nacional y la Milicia de los Escuadrones de Liberación «Szabadcsapatok», más el 1º Grupo Aéreo de Cazas y el 2º Grupo Aéreo de Bombarderos.

Soldado húngaro en Eslovaquia durante la Guerra Eslovaco-Húngara de 1939.

El Ejército Eslovaco bajo el mando del general Agustín Malár reunió a 15.000 soldados, tres tanques LT vz 35, nueve vehículos blindados OA vz 30 y 40 aviones entre 20 cazas Avia B-534 y 20 aparatos de reconocimiento (diez Aero Ap-32 y diez Letov S-328). El despliegue se efectuó en el V Cuerpo del general Stefan Jurech y en el VII Cuerpo del general Ján Imro, estando su organigrama conformado por los 16º, 20º y 37º Regimientos de Infantería, los 12º y 112º Regimientos de Artillería, la Compañía Blindada, la Compañía de Automóviles Blindados, y los 12º, 13º, 45º y 49º Escuadrones Aéreos, así como por algunos destacamentos de milicias de la Guardia Hlinka dirigidos por el jefe local Alexander Mach.

Guerra Eslovaco-Húngara

Oficialmente la Guerra Eslovaco-Húngara comenzó el 23 de Marzo de 1939 cuando seis biplanos Avia B-534 de la Fuerza Aérea Eslovaca atacaron en vuelo rasante la Estación de Ulic, en donde pese a perder dos aparatos a manos de los cañones antiaéreos, los eslovacos destruyeron en tierra a un puñado de piezas de artillería y varios camiones del Ejército Húngaro. Al mismo tiempo un solitario avión eslovaco Letov S-328 incursionó contra la localidad de Sobrance, en donde logró una sorprendente hazaña porque con bombas de escasa carga explosiva dejó ardiendo un tanque húngaro y dañó algunos vehículos a su alrededor.

Al amanecer del 24 de Marzo de 1939 el Ejército Húngaro que ya estaba presente en el Valle de Ung, desplegó una segunda ala mediante la que lanzó una ofensiva a través del Paso de Verecki hasta apoderarse de la totalidad del distrito de Beregszász, todo ello mientras la aviación magiar se dedicaba a ocasionar desperfectos en el casco urbano de Spisská Nová Ves. Apenas el Ejército Eslovaco tardó en responder porque organizó un contraataque en Michalovce que terminó en fracaso, aunque triunfó durante el asalto a Závadka debido a que cinco vehículos blindados OA vz 30 rechazaron a las tropas magiares sobre un perímetro conformado entre el Río Akna y la localidad de Nizná Rybnica. No obstante y a pesar de este éxito local, en cuanto los soldados eslovacos presionaron sobre un frente de 4 kilómetros hacia la demarcación enemiga, fueron víctimas de un nutrido fuego de las piezas anticarro de 37 milímetros y las ametralladoras húngaras emplazadas cerca del pueblo de Vysné Revist, cuyos cañones no sólo pulverizaron un coche acorazado OA vz 30 y obligaron a retroceder a los asaltantes, sino que además facilitaron a los magiares reanudar la marcha y ocupar la aldea de Úbrež .

Simultáneamente a las 15:00 horas del 24 de Marzo de 1939, un escuadrón de la Fuerza Aérea Eslovaca conformado por seis aviones entre tres cazas Avia B-534 y tres Letov S-328 que sobrevolaban Ruthenia; fueron interceptados por una escuadrilla de la Fuerza Aérea Húngara compuesta por biplanos Fiat CR-32. El intenso enfrentamiento que se desarrolló a continuación abarcó un amplio espacio aéreo sobre las ciudades de Bánovce, Ondavou y Senné que inicialmente se decantó del lado de los eslovacos porque uno de los cazas húngaros se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia en el suelo, muriendo durante el incidente el piloto Ján Svetlík. Sin embargo tras varias horas de duelo, la Fuerza Aérea Húngara recibió el refuerzo de otros cuatro cazas que equilibraron la lucha a su favor después de provocar tres bajas a los eslovacos y forzar al resto a retirarse. Así fue como el combate al que se sumaron varios aparatos a lo largo de la jornada, acabó con una rotunda victoria magiar porque a costa de tan sólo perder dos cazas Fiat CR-32, los húngaros derribaron cinco aviones eslovacos entre tres Avia B-534 y dos Letov S-328.

La mañana del 25 de Marzo de 1939 prosiguió con diversos enfrentamientos entre el Ejército Eslovaco y el Ejército Húngaro sobre la línea desde Michalovce hasta Vysné Revistia, donde una pieza de artillería magiar destruyó a uno de los coches blindados del Ejército Eslovaco, además de producirse cruentos tiroteos en Francsika y Nagyszöllös. Al día siguiente, el 26, el Tercer Reich exigió a los Gobiernos de Bratislava y Budapest que alcanzasen un acuerdo resolutorio al conflicto; aunque por el momento un grupo de bombarderos Junkers Ju 86 de la Fuerza Aérea Húngara respondieron la jornada del 27 con una incursión a la ciudad de Spisská Nová Ves en el que murieron 13 civiles. Solamente las presiones del Gobierno de Berlín y la incapacidad del Ejército Eslovaco por defender su patria cuando tanquetas húngaras Ansaldo alcanzaron la frontera con Polonia, llevaron a Eslovaquia a aceptar la derrota y firmar la paz con Hungría el 31 de Marzo de 1939.

Conclusión

La Guerra Eslovaco-Húngara de 1939 terminó con una victoria decisiva Hungría sobre Eslovaquia, pese a que ambos países dentro de muy poco formarían parte de la misma coalición dentro del bando del Eje. Con este conflicto el pueblo magiar culminó su venganza por la humillación vivida en el Tratado del Trianon de 1920, pues si antes el país había sido recompensado con las regiones Ungvar y Münacks que incluyeron 1 millón de habitantes y un territorio de 12.171 kilómetros cuadrados, ahora obtuvo otros 1.168 kilómetros cuadrados con 40.000 pobladores y 74 localidades en la provincia de Ruthenia.

Eslovaquia sufrió 418 bajas entre 58 muertos (22 soldados y 36 civiles) y 360 prisioneros, además de ser 9 aviones derribados y 1 vehículo blindado destruido.

Hungría sufrió 78 bajas entre 23 muertos (8 soldados y 15 civiles) y 55 heridos, además de ser 2 aviones derribados.

La victoria de Hungría frente a Eslovaquia sólo fue el primer paso del Gobierno de Budapest para recuperar todos los territorios perdidos en el Tratado del Trianon como sucedió con Transilvania a costa de Rumanía en 1940 o Voivodina y Eslavonia a costa de Yugoslavia en 1941. De hecho la Guerra Eslovaco-Húngara fue decisiva en la reordenación de Europa Central justo antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual tanto Hungría como Eslovaquia dejarían de lado sus diferencias para luchar al lado de Alemania.

 

Bibliografía:

-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerras sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «La Guerra Pequeña: Hungría contra Eslovaquia 1939», Edaf (2026), p.75-101
-Ismael García, Checoslovaquia 1938 Un ejército frente al Führer. La corta guerra aérea con Hungría, Revista Serga Nº49 (2007), p.34-36
-Eduardo Gil Martínez, Fuerzas Acorazadas Húngaras 1939-45, «1938. Hungría trata de hacerse sitio en Europa», Almena (2017), p.16
-http://en.wikipedia.org/wiki/Slovak-Hungarian_War