Batalla de Midway

La Batalla de Midway librada el 4 de Junio de 1942 fue una de las más decisivas de la Segunda Guerra Mundial en el teatro de operaciones del Frente del Pacífico. Este monumental choque naval entre cuatro portaaviones de la Marina Imperial Japonesa y tres de la Flota Estadounidense no sólo tuvo unas implicaciones estratégicas tremendas para el desarrollo más inmediato del conflicto, sino que además fruto de la más pura casualidad modificó nada menos que el curso de la Historia en el siglo XX.

Plan de Japón

Desde el ataque a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941, el Imperio Japonés demostró ser una potencia invencible que había derrotado a numerosos ejércitos y hundido a cuantiosas flotas de los Aliados Occidentales, al mismo tiempo en que sus tropas habían conquistado Filipinas, Hong Kong, Malasia, Singapur, Birmania, las Indias Orientales Holandesas, Nueva Guinea, la Isla de Wake, la Isla de Guam, las Islas Salomón y las Islas Gilbert. Aquel áurea de invulnerabilidad encima se reforzó con la reciente victoria táctica en la Batalla del Mar del Coral, en donde a costa de haber perdido al pequeño portaeronaves Shôhô, los japoneses por el contrario echaron a pique al portaaviones pesado estadounidense USS Lexington. Las cosas no obstante de repente dieron un giro el 18 de Abril de 1942 cuando la capital de Tokyo fue bombardeada por 16 aviones B-25 Mitchell procedentes del portaaviones norteamericano USS Hornet en un episodio conocido como el «Raid Doolittle», cuyo nombre hizo referencia al coronel de la misión, James Doolittle.

Lo ocurrido con el «Raid Doolittle» tuvo unas consecuencias inesperadas para el devenir de la Guerra del Pacífico debido a que el almirante Isoroku Yamamoto, comandante en jefe de la Marina Imperial Japonesa, fue conovocado de urgencia por el Estado Mayor Imperial para evaluar el lugar de procedencia de los bombarderos. Como era de suponer la mayor parte de los altos mandos nipones no vio posible que los B-25 Mitchell hubiesen partido de la cubierta de un portaaviones, por lo que erráticamente pensaron que debían haber despegado del Atolón de Midway al oeste de las Islas Hawaii. A raíz de esta errática deducción y a que desde hacía tiempo Yamamoto llevaba presionando para buscar una «batalla decisiva» contra los norteamericanos en el Pacífico Central, finalmente consiguió que sus superiores le concediesen la autorización necesaria para lanzarse a la conquista de Midway.

Portaaviones japoneses rumbo a la Isla de Midway, entre estos el Akagi junto a un acorazado. Imagen del film La Batalla de Midway.

Bajo el nombre de «Operación MI», el almirante Isoroku Yamamoto elaboró el plan más complejo y ambicioso puesto en práctica hasta la fecha por la fuerza aeronaval, la «Kido Butai», ya que dividió a sus efectivos sobre el Pacífico Central y sobre el Pacífico Norte, en el caso de este último sector activando una ofensiva secundaria denominada «Operación AL» consistente en dejar fuera de combate la Base Naval de Dutch Harbor en Alaska y en conquistar las Islas de Attu, Kiska y Adak sobre las Islas Aleutianas. A pesar de que esta sería una campaña paralela y completamente independiente, afectaría indirectamente al grueso de la escuadra destinada a conquistar el Atolón de Midway, ya que Yamamoto se desprendió de los dos portaaviones Ryûjô y Junyô que le hubiesen venido mucho mejor en la «Operación MI».

La «Operación MI» se basó en el supuesto de que a fecha de 3 o 4 de Junio de 1942 no habría unidades navales enemigas en el Atolón de Midway, por lo que se procedería a bombardear la base y acto seguido desembarcar a las tropas en el enclave. Una vez reducida la guarnición, se depositaría a los equipos de ingenieros para construir una pista en menos de 48 horas y defenderse de posibles bombardeos procedentes de las Islas Hawaii; al mismo tiempo en que la jornada del 5 se desembarcaría en el vecino Atolón de Kure para instalar un muelle de hidroaviones con los que ampliar el radio de acción de los vuelos de reconocimiento en otros 90 kilómetros. Completada esta fase de la misión se esperaba que los portaaviones estadounidenses se presentaran en el lugar el 7 de Junio, momento en que los portaaviones Akagi, Kaga, Hiryû y Sôryû les emboscarían desde el noroeste de la isla y les hundirían, mientras el Cuerpo Principal de Yamamoto situado a 952 kilómetros con el portaaviones Hôshô y los tres acorazados Yamato, Nagato y Mutsu, intervendrían en caso de complicaciones o rematarían a las unidades supervivientes en un choque directo de «Batalla Decisiva».

El 28 de Mayo de 1942 zarparon de las Islas de Honshû, Kyûshû y Shikoku la Flota Combinada Japonesa en tres inmensas escuadras navales que hasta los últimos días de mes no se reunieron en mitad del Océano Pacífico (sin contar una cuarta que se dirigió rumbo al norte en dirección a las Islas Aleutianas). El Cuerpo Principal al mando del almirante Isoroku Yamamoto estaba compuesta por el superacorazado Yamato como navío insignia, por aquel entonces el más grande del mundo, seguidos por los dos acorazados Nagato y Mutsu, los tres portaaviones ligeros Hôshô, Chiyoda y Nisshin, y once destructores; mientras que la escuadra de apoyo de segunda línea dirigida al mando del vicealmirante Nobutake Kondô estaba constituida por el portaaviones Zuihô, los dos acorazados Kongô y Hiei, cuatro cruceros pesados y ocho destructores. Respecto a la fuerza aeronaval de vanguardia, la «Kido Butai» que encabezaba el vicealmirante Chuichi Nagumo, se encuadraba por los cuatro portaaviones pesados Kaga, Akagi, Hiryû y Sôryû con 272 aparatos entre cazas del modelo Zero, bombarderos en picado Aichi Val y torpederos Nakajima B5N; así como los dos acorazados Haruna y Kirishima, los cruceros Tone y Chikuma, trece destructores de escolta y dieciocho transportes con las 5.000 tropas que debían desembarcar en Midway bajo el liderazgo del contraalmirante Raizô Tanaka.

La Marina Imperial Japonesa reunió a un total de 134 navíos para invadir el Atolón de Midway, entre los que había 8 portaaviones, 7 acorazados, 10 cruceros, 43 destructores, 22 submarinos, 4 dragaminas, 3 cazasubmarinos, 1 patrullera, 3 portahidroaviones, 7 petroleros, 8 cargueros y 18 transportes; más 167 aviones contando 93 cazas, 72 bombarderos en picado y 83 torpederos.

Flota Combinada Japonesa:
-8 Portaaviones; Hiryû, Sôryû, Kaga, Akagi, Zuihô, Hôshô, Chiyoda y Nisshin.
-7 Acorazados: Yamato, Mutsu, Nagato, Haruna, Kirishima, Kongô y Hiei.
-10 Cruceros: Tone, Chikuma, Atago Chokai, Myoko, Haguro, Jintsu, Kumano, Suzuya, Mogami, Mikuma,
-43 Destructores: Yukaze, Sendai, Fubuki, Hatsuyuki, Murakumo, Isonami, Uranami, Shikinami, Ayanami, Nagara, Nowaki, Arashi, Hagikaze, Maikaze, Kazagumo, Yugumo, Makigumo, Urazake, Isokaze, Tanikaze, Hamakaze, Akigumo, Yura, Murasame, Samidare, Harasume, Yudachi, Asagumo, Minegumo, Natsugumo, Mikazuki, Kuroshio, Oyashio, Yukikaze, Amatsukaze, Hatsukaze, Shiranuhi, Kasumi, Arare, Kagero, Hayashio, Asashio y Arashio.
-4 Dragaminas: Tama Maru 3, Tama Maru 4, Shonan Maru 7 y Shonan Maru 8.
-22 Submarinos: I-156, I-157, I-158, I-159, I-121, I-122, I-123, I-162, I-165, I-156, I-157, I-158, I-159, I-162, I-164, I-165, I-166, I-168, I-169, I-171, I-174 e I-175.
-3 Cazasubmarinos: Nº16, Nº17 y Nº18.
-1 Patrullero: Nº35.
-3 Portahidroaviones: Kamikawa Maru, Chiyoda y Nisshin.
-7 Petroleros: Naruto, Kyukuto Maru, Shinkoku Maru, Toho Maru, Nippon Maru, Kokuyo Maru y Nichiei Maru.
-8 Cargueros: Toei Maru, Sata, Tsurumi, Genyo Maru, Kenyo Maru, Akashi, Soya y Nichei Maru.
-18 Transportes: Kiyozumi Maru, Keiyo Maru, Zenyo Maru, Soghu Maru, Toa Maru, Kano Maru, Argentina Maru, Hokuriku Maru, Brazil Maru, Kirishima Maru, Azuma Maru, Nankai Maru, Akebono Maru, Meiyo Maru y Yamafuku Maru.
·TOTAL = 134 Navíos

Plan de Estados Unidos

La Batalla del Mar del Coral que acabó con el hundimiento del portaaviones USS Lexington fue un duro golpe para la Flota Estadounidense, aunque al menos durante el encuentro los norteamericanos confirmaron las sospechas de que el sistema de decodificación de mensajes que desde hacía tiempo interceptaban a los japoneses a través del «Código Púrpura» o «Purpple Code», en apariencia era verídico y proporcionaba una información bastante veraz y detallada de la situación. Gracias a ello el criptoanalista Joseph Rochefort de la Estación HYPO de Hawaii, sospechando que el siguiente movimiento del enemigo iba a ser Midway después de escuchar un mensaje bajo el «Código AF», entonces se envío a si mismo un texto con la misma clave en el que se informaba de que la depuradora de agua de Midway estaba averiada y de que era necesario repararla (algo que lógicamente era mentira). De manera sorprendente los operadores de radio japoneses, creyendo que no había nadie al otro lado de la línea, devolvieron el mensaje hacia el puesto de mando del puente del acorazado Yamato con las siguientes palabras: «La depuradora de agua de AF esta rota». Hecho este descubrimiento en seguida se informó a la Comandancia de la Flota Pacífico, la CINCPAC, indicando de que las letras «AF» se referían a Midway, obviamente el lugar en donde se produciría el ataque de Yamamoto.

Almirante Chester Nimitz, responsable de la Flota Estadounidense en el Pacífico.

El almirante Chester Nimitz que ostentaba el liderazgo de la Flota del Pacífico y que hasta ese momento había pensado que el siguiente movimiento japonés sería la invasión de las Islas Hawaii, pudo saber gracias a la Estación de HYPO que el punto de ataque real iba a ser el Atolón de Midway. El único problema era que en Pearl Harbor tan sólo disponía de los dos portaaviones USS Enterprise y USS Hornet, un número insuficiente para hacer frente a la «Kido Butai», por lo que tuvo que acelerar la reparación de las averías sufridas por el portaaviones USS Yorktown durante la reciente Batalla del Mar del Coral. La manera de hacerlo fue trabajar a destajo día y noche en la nave, movilizando a 2.000 obreros extra de los talleres que no cumplieron con los horarios establecidos por la ley ni con las normas de seguridad, pero cuyo sacrificio voluntario sirvió para que los tres meses de reparaciones previstos se convirtiesen en tan sólo tres días cuando el USS Yorktown volvió a estar listo y parcheado para entrar en acción.

A diferencia de la «Operación MI», el plan del almirante Chester Nimitz fue de lo más sencillo porque tan sólo organizó dos escuadras que zarparon de la Isla de Oahu el 28 de Mayo de 1942. Se trató la 16ª Fuerza Operativa (Task Force 16) al mando del contraalmirante Raymond Spruance (en sustitución de un enfermo contraalmirante William Halsey) que incluía a los dos portaaviones USS Enterprise y USS Hornet, así como la 17ª Fuerza Operativa (Task Force 17) al mando del contraalmirante Frank Fletcher que poseía al recién reparado portaaviones USS Yorktown. Entre ambas formaciones sumaban 204 aviones entre 79 cazas Wildcat, 83 Dauntless SBD Douglas y 42 torpederos Devastador, las cuales alcanzaron sin incidentes las aguas de la Isla de Midway en los primeros días de Junio.

El Atolón de Midway estaba formado por dos islotes de 5 kilómetros cuadrados rodeados de un solitario arrecife de coral, cuya superficie tan sólo estaba cubierta por unos cardos azulados y habitada por unos pajarracos autóctonos muy ruidosos. A pesar de encontrarse a 2.100 kilómetros de distancia de Pearl Harbor, Estados Unidos se anexionó el enclave en 1867 y estableció una base una 1941, construyendo una pista de 1.600 metros y otras secundarias más pequeñas, además de instalar bajo el subsuelo un cuarto de municiones, un hospital, una central eléctrica, una depuradora de agua y numerosos depósitos de combustible. A esta material había que añadir una guarnición del Cuerpo de Marines liderada por el coronel Harold Shannon y varios escuadrones con un total de 119 aviones entre 38 hidroaviones PBY Catalina, 27 cazas Buffalo o P-40 Warhawk, 27 bombarderos en picado Dauntless SBD Douglas o Vindicator, 17 bombarderos pesados B-17, 6 torpederos Avenger y 4 bombarderos medios B-26 Marauder.

La estrategia del almirante Chester Nimitz no presentó ninguna dificultad en comparación con la del almirante Isoroku Yamamoto, pues su única finalidad era defender el Atolón de Midway el máximo tiempo posible e infligir el mayor número de pérdidas al enemigo, antes de replegarse de nuevo sobre las Islas Hawaii. La emboscada se realizaría a 600 kilómetros al noroeste de Midway con la 16ª Fuerza Operativa algo más arriba que la 17ª Fuerza Operativa, pero ambas orientadas hacia el «Punto Suerte» o «Point Luck» por donde supuestamente pasaría la Flota Combinada. Curiosamente las palabras de Nimitz a sus hombres antes de empezar la batalla fueron: «Defender Midway e infligir al enemigo las mayores pérdidas posibles».

La Flota Estadounidense reunió a 49 navíos entre 3 portaaviones, 8 cruceros, 15 destructores y 20 submarinos, más 323 aviones entre 106 cazas, 110 bombarderos en picado, 48 torpederos, 21 bombarderos y 38 hidroaviones.

Flota Estadounidense (US Navy):
-3 Portaaviones: USS Enterprise, USS Hornet y USS Yorktown
-8 Cruceros: USS Atlanta, USS Minneapolis, USS New Orleans, USS Northampton, USS Pensacola, USS Vincennes, USS Astoria y USS Portland.
-15 Destructores USS Phelps, USS Worden, USS Monaghan, USS Alwyn, USS Balch, USS Conygham, USS Benham, USS Ellet, USS Maury, USS Hammann, USS Anderson, USS Gwin, USS Hughes, USS Morris y USS Russel.
-19 Submarinos: USS Cachalot, USS Flying Fish, USS Tambor, USS Grayling, USS Nautilus, USS Grouper, USS Dolphin, USS Gato, USS Cuttlefish, USS Gudgeon, USS Grenadier, USS Narwhal, USS Plunger, USS Trigger, USS Tarpon, USS Finback, USS Pike y USS Growler.
-4 Petroleros: USS Cimarron, USS Platte, USS Dewey y USS Monssen.
·TOTAL = 49 Navíos

Bombardeo de la Isla de Midway

A las 4:30 horas de la madrugada del 4 de Junio de 1942, la Flota Combinada se situó muy cerca del perímetro del Atolón de Midway cuando el vicealmirante Chuichi Nagumo ordenó despegar a siete aviones de reconocimiento que debían rastrear siete casillas marítimas de 20º en los que existía la posibilidad de que estuviera acechando la Flota Estadounidense. Los aparatos que los japoneses pusieron en el aire fueron dos Nakajima B5N de los portaaviones Kaga y Akagi, dos hidroaviones Mitsubishi F1M catapultados del crucero Chikuma, uno del mismo modelo de acorazado Haruna y otros dos del crucero Tone. Lamentablemente uno de los Mitsubishi F1M de esta última nave tuvo un fallo mecánico en la catapulta que requirió una reparación de media hora por parte de los operarios, algo que sin saberlo nadie aún tendría unas nefastas consecuencias para los japoneses, ya que justamente en la ruta del séptimo hidroavión era donde precisamente se encontraba la 17ª Fuerza Operativa del portaaviones USS Yorktown.

Dibuyo de hidroavión de reconocimiento PYB Catalina sobrevolando el Océano Pacífico.

Simultáneamente despegaron desde la Isla de Midway un total de once hidroaviones PBY Catalina que rastrearon un ángulo de 700 millas náuticas al oeste del atolón, descubriendo a una fuerza japonesa que erróneamente identificaron como el Cuerpo Principal, por lo que en seguida enviaron a un escuadrón de nueve cuatrimotores B-17. Las bombas de las «fortalezas volantes» fallaron porque únicamente levantaron géiseres alrededor de los barcos, aunque en caso de haber acertado las pérdidas no habrían sido graves debido a que el convoy en realidad se trataba de la escuadra de transportes al mando del contraalmirante Raizô Tanaka en la que no había ningún portaaviones.

Nada más amanecer aquel 4 de Junio de 1942, la Flota Estadounidense que había alejado a sus portaaviones unas 200 millas náuticas del Atolón de Midway, puso en el aire a varios bombarderos en picado Dauntless SBD con la misión de rastrear otras 100 millas náuticas de este a oeste, a los que muy pronto desde la isla se sumaron otros dos hidroaviones PYB Catalina. Estos vuelos se efectuaron al mismo tiempo en que desde los cuatro portaaviones de la Flota Combinada despegaron en dirección a Midway un total de 108 aparatos entre 36 torpederos Nakajima B5N, 36 bombarderos en picado Aichi Val y 36 cazas Zeros comandados por el oficial de vuelo Joichi Tomonaga.

A las 5:20 horas de la mañana un hidroavión de reconocimiento PBY Catalina avistó por vez primera al grueso de la «Kido Butai» del vicealmirante Chuichi Nagumo, una información que a las 5:30 corroboró un segundo aparato al detectar en su radar una formación de aviones enemigos a 333 kilómetros de distancia con un rumbo de 320º. A pesar de que un grupo de cazas Zero trataron de derribar a uno de los PBY Catalina efectuando algunas ráfagas, el piloto fue lo suficientemente hábil para evadirse de sus perseguidores en una nube y transmitir el mensaje que fue recibido unos minutos más tarde por el almirante Chester Nimitz, algo que sin duda confirmó todos los informes de los días anteriores aportados por la Estación HYPO de Hawaii. Gracias a esta cascada de datos tan valiosos y a que a las 5:53 los radares indicaron la presencia de un centenar de aparatos enemigos a 172 kilómetros y a una altitud de 3.700 metros, en seguida los soldados del Cuerpo de Marines tomaron posiciones de combate en todas las instalaciones y se ordenó despegar a los aviones presentes en tierra, entre estos veintiséis cazas Brester Buffalo y Wildcat, así como varios bombarderos B-17.

Dibujo de un torpedero Devastator despegando de la Isla de Midway.

A las 6:20 horas la aviación japonesa apareció sobre el Atolón de Midway protagonizando un intenso combate aéreo contra los cazas estadounidenses que terminó en un desastre para los defensores, ya que gracias a la superioridad de los interceptores Zero los nipones no perdieron ningún aparato, mientras que a los norteamericanos les fueron derribados nada menos que diecisiete Wildcat y Brester Buffalo. Una vez eliminada la caza enemiga, los japoneses castigaron con sus bombas y ametrallamientos a ras de suelo tanto las instalaciones como el anexo Islote de Sand, destruyendo durante el proceso varios edificios, depósitos de gasolina, hangares de hidroaviones, torretas de vigilancia, vehículos y posiciones de artillería antiaérea, además de matar a numerosos empleados de la base y soldados del Cuerpo de Marines, aunque las ametralladoras desde tierra derribaron a cinco aparatos entre dos Zero, dos Aichi Val y un Nakajima B5N. Curiosamente en medio del raid se encontraba filmando el director de cine John Ford, quién pese a resultar herido por un trozo de metralla en la espalda, tuvo la suerte de rodar imágenes del enfrentamiento que más tarde publicaría en un documental titulado La Batalla de Midway.

El bombardeo al Atolón de Midway dejó un saldo de veintitrés aviones norteamericanos destruidos por tan sólo seis japoneses abatidos, uno en el aire y el resto a manos del fuego de las baterías antiaéreas manejadas por los artilleros del Cuerpo de Marines. Sin embargo los daños infligidos a la isla no fueron los esperados, pues todavía había algunas instalaciones en pie y la mitad de las pistas se habían visto poco afectadas, por lo que el oficial Joichi Tomonaga, en una actitud algo precipitada, transmitió a Nagumo un mensaje por radio que decía lo siguiente: «Hace falta otra oleada de ataque».

Errores

El comunicado del oficial Joichi Tomonaga al puente de mando del portaaviones Akagi confundió totalmente al vicealmirante Chuichi Nagumo, quién todavía siendo desconocedor de la presencia de portaaviones enemigos en la zona, permaneció dubitativo algunos minutos mientras se iniciaba una discusión entre los miembros del Estado Mayor. Entre los partidarios de lanzar un segundo raid estuvo su consejero más directo, el contraalmirante Ryûnosuke Kusaka; aunque no su jefe de operaciones Minoru Genda que prefería la cautela, sobretodo teniendo en cuenta que las pistas debían recoger a los escuadrones procedentes de la isla. Al final Nagumo optó por una vía intermedia consistente en despejar las cubiertas para el aterrizaje de la primera oleada, al mismo tiempo en que se procedía a descender mediante ascensores a los bombarderos para sustituir sus torpedos por bombas. Aquella labor era una apuesta muy arriesgada porque el proceso de rearme requería que se plegasen las alas de cada aeroplano para no ocupar todo el espacio del almacén, al mismo tiempo en que se transportaban mediante carretillas muy pesadas las bombas y torpedos de un lado a otro, consumiendo un tiempo muy valioso y anulando la capacidad de respuesta en caso de una emergencia.

Las 16ª y 17ª Fuerzas Operativas de la Flota Estadounidense también vivieron una etapa inicial de confusión al principio de la Batalla de Midway, pues sin saber muy bien a que tipo de enemigo se enfrentaban, a las 7:02 horas pusieron en el aire a 116 aviones embarcados entre los que había 67 bombarderos en picado Dauntless SBD, 29 torpederos Devastator y 20 cazas de escolta Wildcat. El objetivo era alcanzar el punto de avistamiento dado por el hidroavión de reconocimiento PBY Catalina, aunque en pleno vuelo los norteamericanos fueron interceptados por cazas Zero y un buen puñado acabaron derribados, mientras que la mitad agotaron el combustible y tuvieron que abortar la misión para realizar un aterrizaje de emergencia en el Atolón de Midway. De hecho desde la propia isla despegó una escuadrilla de diez aparatos conformada por seis torpederos Avenger y cuatro bombarderos medios B-26 Marauder, pero al poco de sobrevolar la Flota Combinada en torno a las 7:10 fueron emboscados por una patrulla de 29 interceptores japoneses, resultando derribados la totalidad de los aviones sin registrarse supervivientes.

A las 7:28 horas de la mañana el hidroavión Mitsubishi F1M que había despegado con media hora de retraso del crucero Tone, justo cuando ya llevaba recorridas unas 200 millas náuticas de su cuadrícula, descubrió la estela de los barcos de la 17ª Fuerza Operativa. El mensaje que transmitió al puente de mando del Akagi fue el siguiente: «Avistados diez buques, aparentemente enemigos, a 10 grados de elevación y 240 millas de Midway. Ruta 150 grados; velocidad superior a los 20 nudos». Nada más escuchar aquello, el vicealmirante Chuichi Nagumo fue presa del pánico porque de manera inmediata ordenó suspender los trabajos bajo las cubiertas de sus portaaviones a la espera de una información más precisa, tal y como indicó por radio al piloto del hidroavión con la siguiente orden: «Confirmación del contacto e identificación de posibles portaaviones».

Dibujo de bombarderos en picado Dauntless SBD Dauntless buscando a la Flota Combinada Japonesa.

Justo a las 8:00 horas, el único grupo de dieciséis bombarderos en picado Dauntless SBD Douglas que no se habían extraviado durante la búsqueda de la Flota Combinada, encontraron a la formación más retrasada de la escuadra, lanzándose a continuación a por el portaaviones Hiryu. Lamentablemente para los inexpertos norteamericanos la caza embarcada estaba en alerta y también las baterías de los destructores cercanos que derribaron a ocho de los aviones estadounidenses y ahuyentaron a los otros ocho, perdiéndose tan sólo durante el enfrentamiento un interceptor Zero. Al cabo de unos pocos minutos, sobre las 8:20, catorce bombarderos pesados B-17 sobrevolaron la escuadra japonesa y dejaron caer sus bombas a una altura de 6.100 metros, fallando todos los artefactos debido a que las naves las esquivaron navegando en círculos.

Cuatro minutos después del ataque de los B-17, a las 8.24 horas, la Flota Combinada recibió un nuevo comunicado del hidroavión de reconocimiento del crucero Tone, cuyo piloto informó de lo siguiente: «Grupo enemigo acompañado por lo que parece ser un portaaviones en posición retrasada. Otros dos buques descubiertos, probablemente cruceros, 200 millas, 8 grados de Midway, dirección 150, velocidad 20 nudos». A raíz de esta nueva información tan relevante, el almirante Chuichi Nagumo, quién ya había perdido la calma hacía tiempo y estaba al borde de un ataque de nervios, tuvo que ordenar por segunda vez cambiar las bombas por torpedos a un ritmo frenético. Sin embargo en medio de aquel caos no tardaría en emitirse una nueva contraorden porque justo en ese preciso instante comenzaron a llegar los aviones que acababan de bombardear Midway, por lo que se hizo necesario despejar las cubiertas de vuelo para acoger a los aparatos y recargarlos nuevamente de carburante. Así fue como todo el personal de la nave, incluyendo mecánicos, pilotos, marineros fueron movilizados para agilizar el proceso, bajando y subiendo aviones a los hangares, acoplando torpedos a las panzas de los Nakajima B5N y amontonando las bombas en una de las esquinas del almacén (no se las transportó a sus depósitos de seguridad para ahorrar tiempo, lo que incrementó el riesgo de explosión debido a que en caso de detonar una sóla lo harían en cadena todas las demás).

Al mismo tiempo en que el desorden reinaba en la Flota Combinada, el submarino estadounidense USS Nautilus que acababa de localizar desde su periscopio a la escuadra japonesa, disparó dos torpededos contra el acorazado Kirishima que pasaron de largo, una acción que más tarde repitió con otros dos artefactos contra el crucero Nagara, los cuales no sólo fallaron, sino que el sumergible además se vio obligado a huir de la zona tras poner en alerta al cercano destructor Arashi. De igual manera a las 8:27 horas, las naves niponas recibieron un nuevo ataque aéreo por parte de once bombarderos en picado Vindicator procedentes del Atolón de Midway, los cuales erraron todas sus bombas contra el acorazado Haruna, resultando derribados cuatro de los aparatos norteamericanos.

Hundimiento del Akagi, Kaga y Sôryû

A medida que avanzaba la mañana del 4 de Junio de 1942, las 16ª y 17ª Fuerzas Operativas volvieron a poner en el aire a todos los aviones que tenían en las bodegas, los cuales sin guardar el orden y en diferentes oleadas fueron despegando de manera escalonada desde las pistas de los tres portaaviones USS Enterprise, USS Hornet y USS Yorktown. Aquella improvisación haría que muchos escuadrones alcanzasen a la Flota Combinada muy retrasados unos respecto de otros, sin obviar con que diez cazas Wildcat se extraviaron tras desviarse por error 280 kilómetros del rumbo, viéndose obligados a amerizar con la consiguiente muerte de dos pilotos en medio del océano.

A las 9:30 de la mañana, una escuadrilla de diez torpederos Devastator al mando del oficial John Waldron sobrevolaron a la Flota Combinada Japonesa mientras los portaaviones se hallaban subiendo sus aparatos desde los elevadores de los hangares hacia las pistas. A pesar de que los nipones se encontraban en una situación de gran vulnerabilidad, en cuanto dirigieron sus morros contra el objetivo fueron emboscados por cazas Zero y acribillados por las baterías antiaéreas tanto de los propios portaaviones como de los destructores que les escoltaban. El resultado fue trágico porque los diez Devastator fueron abatidos antes de que pudieran soltar sus torpedos, perdiendo la vida todos los pilotos menos uno, en concreto del oficial George Gay que permaneció a flote en el agua agarrado a un trozo de ala de su aparato, desde donde pudo hinchar un bote de goma y resguardarse en su interior para ser testigo del hecho histórico que estaba a punto de tener lugar.

Cinco minutos más tarde del primer ataque de los torpederos sobre la Flota Combinada, a las 9:35, hicieron su aparación otros dos escuadrones de 43 aviones entre los que había catorce torpederos Devatator al mando del oficial Eugene Lindsey procedentes del portaaviones USS Enterprise, seguidos algo más atrás por otros doce Devastator y diecisiete bombarderos Dauntless SBD del USS Yorktown. Aunque en esta ocasión el enjambre de aparatos se coordinó para intentar dividir a las patrullas de escolta que sumaban 27 cazas Zero, las bombas y torpedos fallaron contra el portaaviones Sôryû, además de ser derribados diez aviones estadounidenses sin tan siquiera encajar los japoneses una sóla pérdida.

Dibujo de bombarderos en picado Dauntles SBD Douglas dejando en llamas a los portaaviones japoneses Akagi, Kaga y Soryu.

A las 10:20 horas de la mañana de ese 4 de Junio, los cuatro portaaviones de la Flota Combinada Japonesa finalmente terminaron de disponer a sus aparatos sobre las cubiertas o en los elevadores, la mayoría cargados de gasolina y armados con torpedos y bombas para despegar en dirección hacia la zona donde había sido avistada la 17ª Fuerza Operativa. De este modo fue como justo en el instante en que almirante Chuichi Nagumo dio la señal de despegue y en que el primer caza japonés comenzó a rodar por la pista, de repente un centinela alertó a gritos la siguiente frase: «¡Bombarderos en picado!». Acto seguido una escuadrilla de Dauntles SBD salieron picando desde el cielo contra un objetivo que apenas podía maniobrar, ya que las naves avanzaban a toda máquina proa al viento para efectuar el despegue de sus aeroplanos y encima con un material altamente explosivo en las cubiertas.

El Kaga fue el primer objetivo de los bombarderos en picado Dauntless SBD cuando tras descender en medio del nutrido fuego antiaéreo de la nave que derribó a uno de los aviones, a continuación arrojaron varias bombas de 454 kilogramos, de las que cinco alcanzaron de pleno al portaaviones en torno a las 10:22 horas. La primera causó averías en el elevador, la segunda detonó en los espacios de la tripulación, la tercera volatilizó en la pista a un par de cazas Zero, la cuarta explosionó en la isla acabando con la vida de varios oficiales y el capitán Jisaku Okada, y la quinta mató a 269 mecánicos en los hangares. Las seis explosiones en cadena que poco después estremecieron al buque a causa de las bombas y torpedos desparramados por los almacenes, no tardaron en incendiar su estructura y en hacer que se decretase su evacuación, incluyendo el retrato del Emperador Hiro-Hito que fue subido a bordo del destructor Hagikaze. Lamentablemente como muchos marineros y técnicos quedaron atrapados en los niveles inferiores, el portaaviones finalmente se hundió arrastrando a 814 hombres de la tripulación.

El Sôryû fue el segundo blanco de trece bombarderos en picado Dauntless SBD, al que a las 10:25 alcanzaron con tres artefactos desde 800 metros de altura, uno de los cuales incendió el compartimento de los cañones de 127 milímetros, otro detonó en el hangar inferior en medio de los bombarderos en picado Aichi Val y el último destrozó en los almacenes a los torpederos Nakajima B5N. Las explosiones fueron tan violentas que uno de los cazas Zero que rodaban por la pista perdió el control y se precipitó contra el mar, sin obviar con que las tuberías de carburante reventaron, las calderas se apagaron tras morir todo su personal y los conductos de ventilación estallaron, liberando gases tóxicos que propagaron los incendios e hicieron insostenible la situación. A raíz de la crisis el capitán Ryûsaku Yanamigoto ordenó evacuar la nave, salvo él mismo que decidió morir a bordo, ya que terminó por ahogarse con su barco cuando el Sôryû se hundió tras llevarse consigo las vidas de 718 tripulantes.

Dibujo de un ataque en picado de un Dauntless SBD Douglas a un portaaviones de la Marina Imperial Japonesa durante la Batalla de Midway.

El Akagi fue el último portaaviones atacado a las 10:27 horas por tres bombarderos en picado Dauntless SBD al mando del teniente Richard Best que tan sólo le acertaron con una bomba de 454 kilogramos, la cual atravesó el hangar y detonó entre los torpederos Nakajima B5N cargados de combustible y con un torpedo en la panza cada uno. Desgraciadamente el impacto fue mortal porque muchos aviones chocaron en la pista unos con otros y sus pilotos murieron aplastados en la cabina mientras la gasolina ardiendo inundaba la cubierta, chamuscaba el casco y abrasaba a docenas de miembros del personal. A pesar de que los equipos hicieron todo posible por salvar la nave, cuya dirección encima quedó dañada al comenzar a navegar en círculos, el vicealmirante Chuichi Nagumo volvió a perder la calma y trató de suicidarse mediante el ritual del «seppuku», algo que al final no llevó a cabo debido a que el contraalmirante Ryûnosuke Kusaka se lo impidió. Una vez el comandante entró en razón y analizó con más frialdad la situación, al final optó por decretar la evacuación del buque, no sin antes abandonar todos los oficiales la isla mediante una improvisada cuerda atada a otros barcos para evitar las llamas, lo que no evitó que el oficial Mitsuo Fuchida se rompiera de un salto la pierna (y quedara incapacitado para volar). Afortunadamente la mayor parte de la tripulación consiguió embarcar en los destructores, incluyendo Nagumo y el Estado Mayor que trasladaron la bandera de mando al crucero Nagara, por lo que acto seguido los destructores Arashi, Hagikaze, Miakaze y Nowaki dispararon varios torpedos al Akagi para evitar que cayera en manos enemigas, hundiéndose el barco con un total de 267 marineros muertos.

También el portaaviones Hiryû que cerraba la formación de la «Kido Butai» fue atacado por diez torpederos Devastator, pero fallaron porque todos fueron derribados por un escuadrón de diez cazas Zero. Completado el raid norteamericano sobre la Flota Combinada, el resultado para Japón no podía ser más desalentador, pues si a las 10:22 horas de la mañana el Imperio del Sol Naciente estaba ganando la Segunda Guerra Mundial, a las 10:28 horas de repente la estaba perdiendo frente a Estados Unidos. Aquel breve margen de tiempo que cambió el rumbo de la Historia, sería calificado por el oficial Mitsuo Fuchida como los «Cinco Minutos de Midway».

Hundimiento del USS Yorktown y el Hiryû

Inmediatamente después del hundimiento de los tres portaaviones Sôryû, Kaga y Akagi, los aeroplanos supervivientes del ataque aterrizaron sobre la pista del portaaviones USS Yorktown y sus pilotos en seguida informaron al contraalmirante Frank Fletcher de que el Hiryû todavía seguía intacto. A pesar de que los norteamericanos pusieron en el aire a varios cazas Wildcat para buscarlo, el portaaviones nipón al mando del contraalmirante Tamon Yamaguchi, quién había desobedecido la orden de Nagumo de cambiar los torpedos bombas y por tanto había tenido tiempo de hacer despegar a sus aviones sin correr riesgos, acababa de enviar a un escuadrón de veinticuatro aparatos entre seis interceptores Zero y dieciocho bombarderos en picado Aichi Val en dirección a la casilla marítima de la 17ª Fuerza Operativa Nº17.

A las 11:55 de la mañana del 4 de Junio, los aviones japoneses del Hiryû al mando del oficial de vuelo Michio Kobayashi sobrevolaron la Flota Estadounidense y se enzarzaron en un duelo contra los cazas Wildcat y las baterías de los destructores de escolta que derribaron diez bombarderos en picado Aichi Val. Lamentablemente para los norteamericanos, seis de los aparatos esquivaron el fuego antiaéreo del USS Yorktown y tres lograron hacerle blanco con bombas de 242 kilogramos que causaron los siguientes daños: la primera destrozó el hangar, la segunda incendió la chimenea y la tercera partió la santabárbara. Aunque las averías todavía no eran graves, el contraalmirante Fran Fletcher trasladó a su Estado Mayor al crucero USS Astoria cuando a las 13:30 horas se presentó una segunda oleada del Hiryû con dieciséis aeroplanos entre seis cazas Zero y diez torpederos Nakajima B5N, los cuales pese a sufrir cinco bajas a manos de los cañones laterales de la nave, la acertaron con dos torpedos en la banda de babor que escoraron el buque unos 26º. Al poco tiempo de ingresar varias toneladas de agua, uno de los bombarderos horizantales que fue alcanzado por una ametralladora perdió el control y se estrelló contra el puente, atravesando la cubierta y quebrando los tubos de ventilación de las calderas, lo que dejó herido de muerto al portaaviones con un saldo de 141 tripulantes muertos.

Dibujo del portaaviones USS Yorktown que será hundido por la aviación japonesa en la Batalla de Midway.

La irremediable pérdida del portaaviones USS Yorktown pronto sería vengada cuando a las 14:20 horas la 16ª Fuerza Operativa que acababa de localizar al Hiryû, envió a los últimos veintiséis bombarderos en picado Dauntless SBD disponibles en los portaaviones USS Enterprise y USS Hornet. De igual manera a las 15:30 horas, uno de los hidroaviones del crucero Tone también descubrió la presencia de los dos portaaviones de la 16ª Fuerza Operativa (algo que de igual manera confirmó un prisionero interrogado), pero para entonces era tarde debido a que quedaban muy pocos aparatos disponibles y encima la aviación embarcada enemiga tan sólo se hallaba a 30 kilómetros de distancia.

A las 17:01 horas de la tarde del 4 de Junio los bombarderos en picado Dauntless SBD al mando del teniente William Gallaher se lanzaron sobre el Hiryû, el cual apenas tuvo tiempo de defenderse porque fue alcanzando por cuatro bombas, una arrojada por el teniente Richard Best que con anterioridad había hundido al Kaga. Las detonaciones fueron tan descomunales que la cubierta colapsó sobre si misma y aplastó a 19 cazas Zero, muriendo todos los pilotos atrapados en sus cabinas, antes de sufrir la nave varias explosiones internas que hicieron insostenible su salvación. A pesar de los intentos por retomar el control del barco durante toda la noche, a las 2:30 de la madrugada del día 5, el contraalmirante Tamon Yamaguchi reunió a los 800 tripulantes en la cubierta para darles un discurso y arriar la bandera del Sol Naciente, dándoles a continuación la orden de abandonar la nave y anunciar que él se quedaría a bordo junto al capitán Tomeo Kaku, ya que ambos tomaron la decisión de quitarse la vida siguiendo las normas del Código Bushidô (curiosamente Yamaguchi era de origen samurái). Así fue como al amanecer los destructores Kazagumo y Makigumo dispararon un par de torpedos contra el portaaviones Hiryû que se hundió con 385 almas a bordo, aunque 34 supervivientes lograron sobrevivir catorce días a la deriva hasta ser rescatados por embarcaciones de la Flota Estadounidense.

Hundimiento del Mikuma y el USS Hamman

Veinticuatro horas después de la catástrofe sufrido en la Batalla de Midway, el 5 de Junio de 1942, el almirante Isoroku Yamamoto a bordo del acorazado Yamato no dio crédito a las noticias enviadas por el vicealmirante Chuichi Nagumo. A pesar de que la derrota era más que evidente, el desconocimiento de la situación por parte del Cuerpo Principal era de tal magnitud que se optó por seguir adelante con la «Operación MI» y al menos sacar algo en positivo de todo aquello ocupando la Isla de Midway, desde donde supuestamente se podría dar caza al USS Enterprise y al USS Hornet.

Al amanecer del 5 de Junio de 1942, los cuatro cruceros japoneses Mogami, Mikuma, Suzuya y Kumano que se encontraban a 90 kilómetros del Atolón de Midway, se aproximaron a la isla y la bombardearon con sus enormes calibres, infligiendo unos pocos daños materiales y poniendo en alerta a la base. De hecho las baterías de costa emitieron varias salvas fallidas y la aviación insular puso en aire a veinte aparatos entre doce bombarderos en picado Dauntles SBD y ocho bombarderos B-17, los cuales erraron todas sus bombas sobre los nipones. Lamentablemente durante una de las maniobras de evasión, el crucero Mogami colisionó con el Mikuma, por lo que este último tuvo reducir notablemente la velocidad hasta ser cazado por dos oleadas del portaaviones USS Enterprise que acababa de enviar 34 aeroplanos entre 31 Dauntless SBD y tres torpederos Devastator. Los atacantes lograron el impacto de nada menos que cinco bombas, una mortal en la sala central de torpedos que provocó un gigantesco estallido y por ende el hundimiento del Mikiuma que desapareció bajo el agua con 700 tripulantes.

El destructor USS Hammann remolcando al portaaviones USS Yorktown, antes de ser hundidos ambos por un submarino en los estadios finales de la Batalla de Midway.

El portaaviones USS Yorktown que el 5 de Junio permanecía a la deriva en medio de la formación de la 17ª Fuerza Operativa, fue abordado por una partida de salvamento de 170 técnicos que intentaron salvar al buque, quienes de forma milagrosa consiguieron corregir parte de la escora y engancharlo a los cables del remolcador USS Vireo, así como más tarde a los del destructor USS Hammann. Desgraciadamente para los norteamericanos no tardó en presentarse en la zona el submarino japonés I-168 al mando del capitán Yahachi Tanabe, el cual disparó un torpedo que impactó y partió en dos al USS Hammann. El destructor se hundió de manera inmediata con 80 tripulantes a bordo, aunque lo peor fue que arrastró con el cable de acero al portaaviones USS Yorktown que también desapareció para siempre en las profundas aguas del Océano Pacífico.

A la caída de la noche de aquel 5 de Junio de 1942, los restos de la Flota Combinada emprendieron la retirada hacia Japón con tan sólo tres de los siete portaaviones que habían zarpado del archipiélago hacía poco más de dos semanas. El almirante Isoroku Yamamoto, siendo consciente de la magnitud de la derrota y muy afligido por la destrucción de la mitad de la «Kido Butai», afirmó ante los demás miembros del Estado Mayor del acorazado Yamato lo siguiente: «Yo soy el único que debe excusarse ante el Emperador».

Consecuencias

La Batalla de Midway fue una victoria decisiva y al mismo tiempo inesperada para Norteamérica debido a que la Flota Estadounidense se había lanzado a la lucha siguiendo un plan sencillo con la única esperanza de sufrir las mínimas pérdidas posibles durante la ocupación del Atolón de Midway, cuya caída consideraban inevitable, y de paso intentar eliminar alguna gran unidad de superficie del enemigo. Sin embargo se encontraron con un escenario bien distinto porque no sólo evitaron la conquista de la isla por parte del bando rival, sino que además contra todo lo esperado hundieron al grueso de la escuadra de portaaviones del Imperio Japonés, igualando de ese modo la Guerra del Pacífico en un punto de equilibro entre los Aliados y el Eje que a la larga les otorgaría el triunfo en la Segunda Guerra Mundial.

El Imperio Japonés sufrió el hundimiento 5 navíos entre 4 portaaviones (Akagi, Kaga, Hiryu y Soryu) y 1 crucero (Mikuma), además de ser derribados 260 aviones y perder la vida 3.052 hombres.

Los Estados Unidos sufrieron el hundimiento de 2 navíos entre 1 portaaviones (USS Yorktown) y 1 destructor (USS Hamman), además de ser derribados 154 aviones y perder la vida 307 hombres.

La derrota de Japón en la Batalla de Midway fue de una magnitud inimaginable porque con el hundimiento de sus cuatro mejores portaaviones, encima fruto de la mala suerte y azares imposibles que fueron los que realmente decidieron el resultado del encuentro, toda la contienda cambió de forma radical porque la Marina Imperial Japonesa quedó incapacitada para llevar a cabo nuevas ofensivas o conquistas en Asia y el Océano Pacífico. A esta crisis naval se sumó que muchos de los pilotos más instruidos y veteranos de la nación, fallecieron durante la tragedia (la mayoría aguardando en las pistas de los buques sin tener ni tan quiera la oportunidad de despegar), lo que suponía un daño irreparable para la fuerza aeronaval, la «Kido Butai». Ante esta colosal catástrofe que por primera vez igualó el número de portaaviones tanto del Imperio Japonés como de Estados Unidos (con la ventaja de que la industria de este último país podía construir nuevos con mayor rapidez), condenó a los japoneses a interrumpir su expansión por Oceanía y por ende modificó el curso tanto de la Segunda Guerra Mundial como de la Historia del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «Los tres minutos de Midway para desquitarse por lo de Pearl Harbor», S.A.R.P.E. (1978), p.739-754
-Pablo Guerrero, Ascenso y Ocaso de la Kido Butai, «Midway», HRM Ediciones (2024), p.301-342
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia, «IX Las victorias navales estadounidenses», Planeta Deagostini (1959), p.104-109
-Derrick Wright, Pacific Victory, «Catastrophe in Midway2, Sutton (2005), p.22-26
-Juan Antonio Guerrero, La II Guerra Mundial 60 años después. «La Batalla de Midway», Revista Muy Especial Nº68 (2005), p.92-93
-http://www.panzertruppen.org/ww2p/1942p/midway.html
-http://www.panzertruppen.org/ww2p/1942p/midway1.html