El general Semyón Timoshenko fue uno de los altos mandos del Ejército Rojo que tuvo un mayor protagonismo durante la fase inicial de la Segunda Guerra Mundial cuando Alemania invadió la Unión Soviética dentro del marco de la «Operación Barbarroja». A pesar de que Iósif Stalin siempre le encomendó el «trabajo sucio» lanzando contraofensivas suicidas que acabaron con la muerte o captura de cientos de miles de tropas soviéticas, el sacrificio y derroche de tantos hombres entre 1941 y 1942 consiguió desgastar notablemente a las fuerzas del Eje una vez la contienda dio un giro radical en el Frente Oriental.
Semyón Konstantinovich Timoshenko nació el 18 de Febrero de 1895 en la ciudad de Furnanivka al suroeste de Ucrania, por ese entonces un distrito de Besarabia llamado Budjak que pertenecía al Imperio Ruso. A pesar de proceder de una familia campesina de origen moldavo, el destino del joven no iba a ser trabajar con sus padres en el campo, sino ser movilizado por el Ejército Zarista cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914. Después de ser admitido en el arma de caballería gracias a sus conocimientos ecuestres, en primer lugar fue enviado al Frente Occidental como parte de la Fuerza Expedicionaria Rusa, donde experimentó el horror de la «guerra de trincheras» en Francia, antes de ser devuelto a Rusia para combatir contra el Ejército Alemán en el Frente Oriental.
La repentina Revolución Bolchevique de 1917 cambió para siempre la vida de Semyón Timoshenko porque tras pasarse a las filas del Ejército Rojo en 1918 y afiliarse al Partido Bolchevique de Vladimir Lenin en 1919, el joven jinete fue ascendiendo en el escalafón como oficial hasta que se le otorgó el mando de un regimiento de la Guardia Roja, al que lideró contra el Ejército Blanco durante la Batalla de Tsaritsyn en plena Guerra Civil Rusa. Al año siguiente de 1920 participó en la Guerra Polaco-Soviética como comandante en jefe de la 6ª División de Caballería, logrando una victoria en las fronteras de Polonia a la hora de desarticular al 50º Regimiento de Ulanos cerca de Dziunkow, pero al poco tiempo encajó un revés a manos de los polacos entre los pueblos de Napadowka y Pedosy, sin obviar con que tras la catastrófica Batalla de Varsovia se retiró del país junto a toda la totalidad del I Ejército de Caballería del general Semión Budyonny.
Con la unificación de la Unión Soviética y la llegada al poder de Iósif Stalin en 1924, Semyón Timoshenko fue ascendido a general y nombrado comandante en jefe del Arma de Caballería del Ejército Rojo. Después de apostar por reforzar con mucha más artillería a las unidades montadas, su carrera militar fue meteórica cuando se le designó jefe militar de Bielorrusia en 1933, de Kiev en 1935 y del Caúcaso Norte y Kharkov en 1937, algo que le facilitó ser admitido como miembro del Comité Central del Partido Comunista Soviético (PCUS) y obtener un escaño en el Soviet Supremo.
Al producirse el estallido de la Segunda Guerra Mundial en Septiembre de 1939, el general Timosheko dirigió las operaciones de invasión a Polonia atacando al Ejército Polaco por las fronteras orientales, mientras sus socios del Ejército Alemán hacían lo propio por las occidentales; hasta que finalmente la campaña terminó en un completo éxito para la URSS tras la incorporación a su órbita de las provincias de Galitzia, Volhynia y Grodno según lo estipulado en el Pacto «Ribbentrop-Molotov». A continuación Timoshenko tuvo un papel mucho más discutible a la hora de liderar al Ejército Rojo durante la Guerra de Invierno de 1939 a 1940, ya que fracasó a la hora de invadir Finlandia, en donde las tropas rusas encajaron cientos de miles de bajas en la «Línea Mannerheim», el entorno del Lago Ladoga, Salla o Laponia. A causa de estos reveses la URSS tuvo que conformarse por limitar sus aspiraciones y anexionarse únicamente los territorios periféricos de Carelia y Péstamo, algo que no evitó a Timoshenko ser ascendido a mariscal y nombrado Comisario Para la Defensa del Pueblo.
Cuando se produjo la «Operación Barbarroja» con la invasión de Alemania y otros miembros del Eje a la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941, Timoshenko se encontró casualmente al mando del Frente Central que acababa de golpear con contundencia el Grupo de Ejércitos Centro. Como fue incapaz de reaccionar a la demoledora ofensiva experimentó una serie de catastróficas derrotas sobre Bielorrusia que dejaron al Ejército Rojo en una situación crítica, pues tan sólo al perderse la capital de Minsk, el general alemán Fedor Von Bock le infligió la elevada cifra de 417.790 bajas y la destrucción de 4.799 tanques, 9.427 cañones y 1.669 aviones; sin obviar con que en la derrota de Byalistok cosechó otras 150.000 bajas y le fueron eliminados 1.200 tanques y 600 cañones. Afortunadamente fue capaz de reponerse y desgastar a sus enemigos aquel mismo verano, retrasándoles en su avance gracias a continuos contraataques suicidas de infantería, caballería y formaciones blindadas, algo que si bien no impidió que los germanos siguieran ganando terreno, al menos les hizo perder un tiempo precioso en la Batalla de Smolensk.
A partir del otoño de 1941 el mariscal Semyón Timoshenko empezó a ser conocido como el «mariscal de los contraataques» debido a sus improvisados contragolpes contra el Ejército Rojo, a veces exitosos como demostró durante la Batalla de Rostov cuando consiguió reconquistar dicha ciudad a orillas del Río Don y provocar 20.000 bajas al Eje, aunque a cambio las fuerzas soviéticas sufrieron la pérdida de 140.000 hombres, 212 tanques y 700 cañones. Al año siguiente, en la primavera de 1942, Timoshenko volvió a lanzar una segunda operación de gran calado conocida como la ofensiva de Barbienkovo-Lozovaya, en donde tomaron parte 600.000 hombres que se abalanzaron sobre fuerzas germano-rumanas en el centro-este de Ucrania, aunque en esta ocasión los soviéticos cayeron en una trampa que les costó la aniquilación de tres ejércitos y nada menos que 240.000 bajas.
La grave derrota de Timoshenko durante la ofensiva de Barbienkovo-Lozovaya condujo a que el Kremlin lo relegase a un segundo plano dentro del Ejército Rojo, en este caso designándole responsable militar supremo junto a otros mariscales entre los que estuvieron Georgi Zhukov, Rodión Malinovsky y Fyodor Tolbukin, a quienes asesoró muy discretamente durante la campaña del Cáucaso y la Batalla de Stalingrado en 1942, durante el asedio de Leningrado en 1943 y durante las ofensivas junto a las costas del Mar Báltico en 1944. La razón de este nombramiento fue que Vasily Timoshenko, el hijo del mariscal, contrajo matrimonio con Ekaterina Stalin, la hija del mismo Iósif Stalin. Afortunadamente en 1945 pudo ser testigo de algunas de las operaciones contra Alemania, e incluso en Agosto, exactamente el mismo mes en que se anunció la capitulación de Japón, Timoshenko fue uno de los escasos mandos del Ejército Rojo que visitó a los prisioneros de guerra soviéticos que habían sobrevivido al campo de exterminio de Auschwitz.
Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el mariscal Semyón Timoshenko fue enviado a China para asesorar el VIII Ejército de Ruta del Partido Comunista Chino de Mao Tse-Tung, por ese entonces inmerso en plena Guerra Civil China contra el Kuomintang del Presidente Chiang Kai-Shek. Gracias a sus consejos y a las gestiones a la hora de transferir armamento capturado a los alemanes y los japoneses, así como municiones y otro tipo de equipo soviético a los chinos, Ejército de Liberación Popular se alzó con la victoria cuando los comunistas entraron en Pekín y en 1949 proclamaron la República Popular de China.
Cuando Timoshenko regresó a Rusia tras su experiencia en Asia Oriental, el Kremlin le designó comandante militar del Distrito de los Montes Urales y poco después de la República Socialista Soviética de Bielorrusia. Al cabo de una década, en 1960, fue nombrado inspector del Ministerio de Defensa y en 1961 jefe de la Secretaría del Comité Estatal para Veteranos de Guerra, desempeñando este cargo por bastante tiempo hasta que falleció a la edad de 75 años a fecha de 31 de Marzo de 1970, siendo sus restos enterrados con todos los honores en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin de Moscú.
Bibliografía:
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8, «George Patton», S.A.R.P.E. (1978), p.266-270
-Ismael López Domínguez, Sables al Viento, La Caballería en la Guerra Moderna 1860-1945, «¡Proletarios a caballo!», Ático de los Libros (2026), p.576-587
-http://en.wikipedia.org/wiki/Semyon_Timoshenko

