Guerra Anglo-Irakí

Cuando en 1941 el Reino de Irak se adhirió a las potencias del Eje tras un golpe de Estado en Bagdad perpetrado por el general Raschid Alí Al-Gaylani, en seguida todo el dispositivo de seguridad que los Aliados sostenían en Oriente Medio saltó por los aires en uno de los momentos más críticos de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta situación las tropas del Imperio Británico y la Commonwealth tuvieron que intervenir en la región mediante desembarcos en el Golfo Pérsico y una invasión por el Desierto de Mesopotamia que acabó derivando en la Guerra Anglo-Irakí.

Golpe de Estado de Irak

Irak se expandía sobre el corazón de Mesopotamia en una de las zonas más privilegiadas y fértiles de Oriente Medio por situarse entre los valles del Río Tigris y el Río Éufrates, en donde habían surgido grandes civilizaciones como el Reino de Babilonia o el Imperio Asirio. A pesar de que la región había formada parte del Imperio Otomano desde 1534, al término de la Primera Guerra Mundial en 1918 el Imperio Británico invadió la zona que convirtió en su mandato tras la firma del Tratado de Sèvres de 1920. Aquel proyecto artificial promovido por el Gobierno de Londres trató de aglutinar a la mayoría de los árabes chiíes con los sunníes, kurdos, asirios, beduinos, cristianos o judíos; al mismo en que tejía toda una red comercial dedicada a la extracción de petróleo a través de la Compañía Petrolífera Irakí (Irak Petrolerum Company o IPC).

El Mandato Británico de Irak acabó convirtiéndose en el Reino Hachemita de Irak en 1932, un Estado independiente tutelado por Gran Bretaña que fue puesto al mando del Rey Huseyn Ibn Faisal I, uno de los líderes de la Revuelta Árabe contra Turquía en la Gran Guerra que durante los primeros años destacó por reprimir numerosas revueltas entre las minorías, como por ejemplo la que acabó con la muerte de 315 asirios en la Masacre de Simele, la supresión de los disturbios del Medio Éufrates en 1934 y el aplastamiento de los yazidís sobre Jebel Sinjar en 1935. La nueva monarquía se encargó de gobernar un país soberano, pero con amplias concesiones en la extracción y comercialización del petróleo, además de verse forzadas las autoridades a firmar un tratado de «permiso de paso» para las tropas de la Commonwealth y el establecimiento de las Bases Aéreas de Habbaniya y Shaibah que la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) utilizaba para ejercer un poder disuasorio tanto en la propia nación como en todo el Oriente Medio.

Tropas del Ejército Irakí durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante el reinado del Rey Faisal I y posteriormente de su hijo el Rey Gazi I, surgió una facción muy influyente dentro del gobierno que acercó posturas con la Alemania Nacionalsocialista de Adolf Hitler, a la que muchos veían un socio muy fiable de cara a resolver el problema del sionismo judío en el vecino Mandato de Palestina. Se trató del gabinete del Primer Ministro Yasin Al Hashimi, quién rescindió el contrato de muchos oficiales británicos destinados en el país y recortó los suedos de aquellos que permanecieron, encontrándose entre los afectados los generales Kinahan Cornwallis y John Charles que no tuvieron más remedio que regresar a Inglaterra. Aquella política anti-británica se consolidó tras el golpe de Estado del general Bakr Sidqi que aupó en el poder al Primer Ministro Hikmat Suleiman, el cual envió una misión técnica a la Italia Fascista encabezada por el oficial Jawad Hussain, además de estrechar lazos todavía más fuertes con el Tercer Reich. De hecho más de 1.000 alemanes se afincaron en Irak e invirtieron en el país de la mano del embajador Fritz Grobba, ya fuese en negocios o en el sistema educativo, hasta el punto de que pronto nació un movimiento fascista irakí bautizado con el nombre de Círculo Dorado que estuvo al frente del líder político Salah Al-Din Al-Sabbagh. Esta organización tradujo al árabe el libro de Mi Lucha (Mein Kampf) y creó sus propias milicias juveniles a imitación de las Juventudes Hitlerianas como Al-Futuwwa o la Fuerza Nacional Sabawi que encabezó Yunis Al-Sabawi.

Justo unos meses antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial en Marzo de 1939, el Rey Gazi I falleció de en un accidente cuando una farola cayó sobre su coche y le partió el cuello mientras disfrutaba de un descanso en el Palacio Zuhur, aunque sus detractores vertieron el rumor de que había sido un magnicidio orquestado por Londres, por lo que una multitud furiosa salió a las calles para linchar y terminar asesinado a George Monck-Mason, el cónsul británico en Mossul. El nuevo gobierno formado por el Regente Abdullilah (el Príncipe Faisal II era un niño de tres años) y el Primer Ministro Taha Al-Hashimi consiguieron calmar las ansias de venganza del Reino Unido, pues se declararon abiertamente pro-ingleses, disolvieron las organizaciones nacionalsocialistas y expulsaron a numerosos alemanes del país, incluyendo al equipo diplomático de Fritz Grobba cuando sobre Europa se desataron las hostilidades en Septiembre. A lo único a lo que no se doblegó el gabinete fue a la posibilidad sumarse a la contienda junto a los Aliados, pues tras un intento fallido del general George Waterhouse, los irakís se negaron e incluso rechazaron la oferta de una anexión al puerto de Khorrämshähr y la provincia de Juzestán a costa del vecino Reino de Irán (un territorio que el nacionalismo irakí reclamaba bajo el nombre de Arabistán).

La postura de Irak al incio de la Segunda Guerra Mundial fue la de declarse estrictamente neutral, pero manteniendo sus negocios con el Imperio Británico en todo lo relativo con la venta de crudo a través de la Compañía Petrolífera Irakí. Las cosas sin embargo cambiaron con la conquista de Europa Occidental por parte de Alemania, la capitulación de Francia y la evacuación del Cuerpo Expedicionario Británico de Dunkerque, ya que el Ministro de Exteriores Nuri As-Said optó por ser más prudente y no mostrar una actitud tan pro-Londres. De hecho el Ministro de Justicia Naji Shawkat viajó a la neutral Turquía para restablecer relaciones con el Tercer Reich tras una entrevista con el embajador alemán Franz Von Papen, por lo que poco a poco los germanos fueron regresando al Reino de Irak. Así fue como bajo el más absoluto secreto pudo gestarse en un edificio clandestino de la Calle Zahawi de Bagdad una conspiración anti-inglesa contra el Primer Ministro Taha Al-Hashimi en la que estuvieron presentes algunos generales del Ejército Irakí y varios miembros del Partido Círculo Dorado como el general Raschid Alí Al-Gaylani, el líder miliciano Yunis Al-Sabawi e incluso militantes del movimiento palestino y pan-arabista como el exiliado Haj Amín Al-Husseini, por ese entonces el rector del islam suní con el título de Gran Muftí de Jerusalem.

El 3 de Abril de 1941 tuvo lugar un golpe de Estado en Irak cuando la 1ª División de Infantería Irakí sacó sus tropas a las calles y se apoderó del Ministerio de Defensa en Bagdad, así como el palacio donde residía el pequeño Rey Faisal II, aunque el Regente Abdullilah tuvo la suerte de escapar y refugiarse con ayuda de los ingleses en la vecina Transjordania, el cual acabó siendo sustituido por el pro-germano Regente Sharif Sharaf Bin Rajeh. Al día siguiente, el 4, se proclamó un régimen de corte fascista con «partido único» al frente del movimiento del Círculo Dorado bajo el liderazgo del Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani, quién entre sus primeras medidas estuvo la de expulsar a la Misión Militar Británica y echar a los europeos de Ramadi y las instalaciones petrolíferas de Kirkuk. Acto seguido el nuevo gabinete convocó manifestaciones multitudinarias en la capital, Bassora y otras ciudades, donde se produjeron revueltas y ataques contra los inmuebles de los residentes occidentales, al mismo tiempo en que desde el exterior el gobierno era reconocido por Alemania, Italia, la Francia de Vichy e incluso por la Unión Soviética.

Guerra Anglo-Irakí

La rebelión en Irak tuvo lugar justo en un instante en que el Comando de Oriente Medio (Middle East Command) estaba experimentando una crisis de gran calado, pues recientemente las tropas ítalo-germanas del Afrika Korps acababan de penetrar unos kilómetros hacia el interior de Egipto gracias a la pericia del general Erwin Rommel, sin obviar con que el Ejército Alemán y otras fuerzas del Eje acababan de invadir Grecia y Yugoslavia en los Balcanes. Estos acontecimientos que se desarrollaron en el tiempo con el avispero en que se acababa de convertir Mesopotamia, provocó que la situación se degradara en extremo para el Imperio Británico, por lo que el general Archibald Wavell, por ese entonces al mando de las fuerzas de la Commonwealth en la región, no tuvo más remedio que solicitar permiso al Primer Ministro Winston Churchill para el envío urgente de un contingente militar que no tardó en serle concedido desde el Subcontinente Indio, en este caso por la Comandancia India al frente del general Claude Auchinleck.

Repentinamente el 18 de Abril de 1941, una pequeña escuadra de la Marina Real Británica (Royal Navy) encabezada por el cañonero australiano HMS Yarra, se presentó en el Golfo Pérsico y desembarcó en el puerto de Bassora a elementos de la 10ª División de Infantería India, más en concreto a la 20ª Brigada de Infantería del general Donald Powell, algunas tropas nepalís de los «Gurkhas» y al 3º Regimiento de Artillería Real. Al mismo tiempo una flota aérea de aviones de transporte Douglas DC-2 y Vickers Valentia trasladaron desde Karachi en la India hasta la Base Aérea de Habbaniya a 364 soldados de la Compañía de Infantería Real «King’s Own» que reforzaron la guarnición en el corazón de Mesopotamia.

Primer Ministro de Irak, Raschid Alí Al-Gaylani a caballo, junto a otros miembros del partido filofascista irakí Golden Square.

La reacción del Reino de Irak y del Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani fue la de emitir una queja diplomática a Gran Bretaña, aunque como legalmente el país disfrutaba de un «permiso de paso» que nunca había sido revocado desde su entrada en vigor en 1932, los británicos podían trasladar fuerzas militares al interior del territorio irakí siempre que lo quisieran. De hecho la única respuesta fue convocar una huelga indefinida entre los estibadores y el personal portuario de Bassora, la cual tuvo un impacto logístico muy negativo en los Aliados debido a que todos los empleados locales desaparecieron y entonces se tuvieron que trasladar grandes cantidades de trabajadores desde la India.

Nuevamente el 28 de Abril el Reino Unido redobló la apuesta en Irak a la hora de desembarcar nuevas fuerzas en Bassora acompañadas por una escolta formada por los tres cañoneros HMAS Yarra, HMS Cockchafer y HMS Falmouth. De hecho los soldados del 7º Batallón de Infantería Nepalí «Gurkha» se apoderaron de los muelles de Fao (arrendados al Imperio Británico en la década de 1930), mientras que otras tropas anglo-indias también se hicieron con la estación de hidroaviones de Quay, un viejo hospital militar de la RAF, una central eléctrica y un pequeño aeródromo civil abandonado a las afueras de Maqil.

La clara violación dentro de las fronteras del Reino de Irak condujo al Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani a solicitar ayuda a las potencias del Eje ante un inminente conflicto con Gran Bretaña, básicamente a Alemania, Italia y la Francia de Vichy, esta última con presencia colonial en las vecinas Siria y Líbano. A pesar de que Adolf Hitler y Benito Mussolini no habían imaginado tener que intervenir tan temprano en Oriente Medio, pues al fin y al cabo todavía se hallaban cerrando la campaña de los Balcanes y Creta, prometieron enviar apoyo lo más pronto posible; aunque por el momento el Tercer Reich descartó mandar la exagerada solicitud del Ejército Irakí consistente en un material militar por valor de 1 millón de libras esterlinas, diez escuadrones de aviación y una columna de 50 tanques Panzer.

A medida que la situación se deterioraba en Irak y el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani llamaba a la movilización de los reservistas varones en edad militar, los occidentales comenzaron la evacuación de todos los civiles presentes en el país, en especial de los 500 ciudadanos británicos y algunos norteamericanos. Así fue como el embajador inglés Kinahan Cornwallis sacó a 250 de sus compatriotas de Bagdad para que se cobijasen en la Base Aérea de Habbaniya, al mismo tiempo en que otros 200 se refugiaban en el consulado de Gran Bretaña y otros 150 encontraban asilo diplomático en la embajada del neutral Estados Unidos.

El 30 de Abril de 1941 el Gobierno de Defensa Nacional encabezado por el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani entregó al Reino Unido un ultimátum para que retirase del país a todas las fuerzas anglo-indias que habían desembarcado en Bassora; pero como era de esperar los británicos no sólo no obedecieron, sino que al día siguiente, el 1 de Mayo, enviaron un escuadrón de dieciocho bombarderos Wellington que aterrizaron en la Base Aérea de Habbaniya. Ante este desafío claro y evidente el Reino de Irak no tuvo más remedio que adherirse a las potencias del Eje el 2 de Mayo, declarando hostilidades a los Aliados y dando comienzo a la conocida como Guerra Anglo-Irakí.

Plan de los Aliados

El general Archivald Wavell al frente del Comando de Oriente Medio fue el encargado de diseñar toda la operación para invadir Irak, aprovechando sus grandes conocimientos sobre la guerra colonial que tan buenos frutos le había dado durante la «Operación Compass» lanzada contra el Ejército Italiano sobre Libia en 1940. La idea principal consistía en que la 10ª División de Infantería India al mando del coronel Ouvry Roberts se hiciese fuerte en Bassora con la 20ª Brigada de Infantería del general Donald Powell y la 23ª Brigada de Infantería del general William Fraser, así como en menor medida las 21ª y 25ª Brigadas de Infantería Indias, los 3º, 32º y 157º Regimientos de Artillería Real Indios, el 5º Batallón Indio «Mahratta», el 11º Batallón Indio «Sikh», los 4º y 7º Batallones Nepalís «Gurkhas», y el 13º Regimiento de Lanceros Británico «Duque de Connaught». Acto seguido dicha agrupación lanzaría una ofensiva sobre las cuencas de los Ríos Tigris y Éufrates con la intención de enlazar con la Base Aérea de Habbaniya, la cual con total seguridad quedaría sitiada por el Eje, por lo que mientras tanto tendría que valerse por si misma con una guarnición liderada por el vicemariscal Harry Smart que incluía a la Compañía de Infantería Real «King’s Own» y las Levas Irakís compuestas por la 4ª Compañía de Infantería Asiria y la 8ª Compañía de Infantería Kurda, estas últimas formadas por voluntarios cristianos asirios, kurdos y yazidís (estos últimos de religión zoroástrica).

Fuera del Reino de Irak partiría una columna de socorro desde Transjordania con la intención de evitar un colapso en la Base Aérea de Habbaniya que fue bautizada con el nombre de «Habforce» bajo el mando del general George Clark. Básicamente se trataba de la 1ª División de Caballería Británica del general Joe Kingstone formada por la 4ª Brigada de Caballería, el 1º Batallón de Infantería «Essex» y al 60º Regimiento Real de Artillería, además de marchar aparte los voluntarios transjordanos de la Legión Árabe al frente del comandante John Bagot Gubb. Simultáneante la Fuerza Aérea Real Británica reunió a un total de 84 aviones y 29 pilotos; mientras que la Marina Real Británica desplegó en el Golfo Pérsico a siete navíos entre los que estuvieron el portaaviones HMS Hermes, los dos cruceros ligeros HMS Emerald y el neozelandés HMNZS Leander, el destructor indio HMS Lawrence y los tres cañoneros HMS Cockhacher, HMS Fallmouth y el australiano HMAS Yarra.

Algunos de los problemas que encontrarían los Aliados para invadir Irak serían los embalses artificiales más grandes del mundo, por ese entonces unas obras mastodónticas que funcionaban con una serie reguladores encargados de dirigir el flujo acuático a través de enormes canales que desembocaban en el Estuario de Shatt-el-Arab, los cuales cada vez que se llenaban eran inaccesibles por un período de 15 a 30 días. De la misma forma los británicos tenían que tener cuidado de no dañar las instalaciones de la Compañía Petrolífera Irakí en Kirkuk y Haditha, ya que dichas refinerías canalizaban el petróleo a través de un oleoducto que se ramificaba en dirección a Siria sobre la ruta de Abu Kamal, Palmira, Homs y Trípoli, pero también sobre el Río Eúfrates y Transjordania hacia Rutba y Haifa.

Los Aliados desplegaron a un total de 5.200 soldados (2.500 anglo-indios, 1.500 transjordanos y 1.200 asirios y kurdos), 84 aviones y 6 navíos (1 portaaviones, 2 cruceros ligeros, 1 destructor y 3 cañoneros).

Ejército Aliado:
·10ª División de Infantería India
-20ª Brigada de Infantería India
-21ª Brigada de Infantería India
-23ª Brigada de Infantería India
-13º Regimiento de Lanceros Británico «Duque de Connaught»
-3º Regimiento de Artillería Indio
-32º Regimiento de Artillería Indio
-157º Regimiento de Artillería Indio
-4º Batallón Nepalí «Gurkha»
-5º Batallón Indio «Mahratta»
-7º Batallón Nepalí «Gurkha»
-11º Batallón Indio «Sikh»
·Guarnición de Habbaniya y Levas Irakís
-Compañía de Infantería «King’s Own»
-4ª Compañía de Infantería Asiria
-8ª Compañía de Infantería Kurda
·Columna «Habforce»
-1ª División de Caballaría Británica
-4ª Brigada de Caballería Británica
-1º Batallón de Infantería Británica «Essex»
-60º Regimiento de Artillería Real Británico
·Ejército Transjordano
-Legión Arabe

Fuerza Aérea Real Británica:
-30 Cazas Hawker Audax (Habbaniya)
-9 Cazas Gladiator (Habbaniya)
-27 Bombarderos Oxford (Habbaniya)
-49 Bombarderos Hart (Habbaniya)
-18 Bombarderos Welington (Shaibah)
-7 Bombarderos Fairey Gordon (Habbaniya)
-5 Bombarderos Blenheim (Habbaniya)
-3 Bombarderos Vincent (Shaibah)
·TOTAL = 148 Aviones (39 cazas y 109 bombarderos)

Flota Aliada:
-1 Portaaviones: HMS Hermes
-2 Cruceros Ligeros: HMS Emerald y HMNZS Leander
-1 Destructor: HMIS Lawrence
-3 Cañoneros: HMAS Yarra, HMS Cockhacher y HMS Fallmouth
·TOTAL = 7 Navíos

Plan de Irak

El Ejército Real Irakí no era una rival para el Imperio Británico en Oriente Medio, pero tampoco era una entidad a subestimar porque con cuatro divisiones y otras unidades menores tenía suficientes efectivos y armas para efectuar un daño estratégico muy grave a los Aliados. Las principales fuerzas militares se situaban en torno a Bagdad con la 1ª División de Infantería del coronel Kamal Shabib, la 3ª División de Infantería del coronel Salah Ed-Din Es-Sabbagh y la Brigada Mecanizada Independiente del coronel Fahmi Said; mientras que en Kirkuk se desplegó la 2ª División de Infantería y en Diwaniya la 4ª División de Infantería. A estas formaciones había que añadir varios contingentes policiales o de defensa fronteriza, los 48 aviones de la Fuerza Aérea Real Irakí (RIAF) bajo el mando del coronel Mahmud Salman, y la Marina Real Irakí que poseía tan sólo dos navíos, en este caso el dragaminas Alarm y el guardacostas Rey Faisal I. Del mismo modo hubo que sumar los diversos movimientos guerrilleros del nacionalismo árabe, en concreto las dos facciones lideradas por el líder beduino Fawzi el Qawujki y el Gran Muftí de Jerusalem Amín Al-Husseini; así como los voluntarios procedentes de Siria que se organizaron en el Comité Sirio de Ayuda a Irak al frente del jefe partisano Michel Aflaq.

Alemania e Italia ayudaron al Reino de Irak en forma de aparatos y pilotos cuando el embajador alemán Fritz Grobba, quién recientemente se acababa de instalar en Bagdad, convenció a la Francia de Vichy del Mariscal Philippe Pétain para que le prestase una serie de bases de Siria con las que la aviación ítalo-germana pudiese alcanzar las lejanas regiones de Mesopotamia. Así fue como tras firmarse la Directiva del Führer Nº30, el mismo Adolf Hitler creó el Comando Aéreo «Irak» (Fliegerführer Irak) con 128 aviones al mando del coronel Werner Junck que incluyeron trece cazabombarderos Messerschmitt Bf 110, doce bombarderos Heinkel He 111 y 103 transportes Junkers Ju 52; al mismo tiempo en que la Fuerza Aérea Real Italiana (Reggia Aeronautica) desplegó a otros 20 biplanos de interceptación Fiat CR-42 Falco como parte de la 155ª Escuadrilla Especial «Irak» (Squadriglie Speciale Irak) bajo el liderazgo del capitán Francesco Sforza.

Mapa del despliegue sobre Irak en 1941 tanto de los Aliados como del Eje.

La conocida como «Alianza Germano-Irakí» en realidad surgió de una manera muy improvisada frunto de las circunstancias aquella primavera de 1941, por lo que Alemania tuvo que reorientar en tiempo récord su política exterior hacia Oriente Medio con tal de ayudar a su lejano socio en Mesopotamia. Allí se trasladó el coronel Werner Junck para sostener una conferencia con el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani, el coronel del aire Mahmud Salman, el coronel de tierra Nur Ed-Din Mahmud y el general Amín Zaki, este último el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Irakís. La idea de Tercer Reich ya no sólo era socorrer y equipar al Ejército Irakí, sino que pactó con el gabinete del Círculo Dorado el establecimiento de la Misión Petrolífera Alemana, un equipo de científicos encargados de gestionar la extracción de petróleo que no tardaron en instalarse en el Laboratorio Químico de Bagdad.

El Eje desplegó a un total de 60.000 soldados irakís, 16 tanquetas CV-33, 14 vehículos blindados Rolls-Royce, 196 aviones (128 alemanes, 48 irakís y 20 italianos) y 2 navíos (1 dragaminas y 1 guardacostas).

Ejército Real Irakí:
-1ª División de Infantería
-3ª División de Infantería
-Brigada Mecanizada Independiente
-2ª División de Infantería
-4ª División de Infantería
-Comité Sirio de Ayuda a Irak

Flota Real Irakí:
-Dragaminas Alarm
-Guardacostas King Faisal I
·TOTAL = 2 Navíos

Fuerzas Aéreas del Eje:
·Fuerza Aérea Real Irakí
-9 Cazas Hawker Nisr (Mossul)
-7 Cazas Gladiator (Rashid)
-5 Cazabombarderos Northrop 8A (Rashid)
-4 Cazabombarderos Breda 65 (Rashid)
-4 Bombarderos Savoia 79 (Rashid)
-2 Bombarderos Vincent (Mosul)
-1 Transporte Dragon (Mossul)
-1 Transporte Dragonfly (Mossul)
-12 Aparatos de Entrenamiento Tiger Moth (Rashid)
·Comando Aéreo Alemán «Irak»:
-13 Cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 (Mossul)
-12 Bombarderos Heinkel He 111 (Mossul)
-103 Transportes Junkers Ju 52 (Mossul)
·155ª Escuadrilla Especial Italiana «Irak»:
-20 cazas Fiat CR-42 Falco (Mossul)
·TOTAL = 196 Aviones (36 cazas, 6 bombarderos, 22 caza bombarderos, 105 transportes y 12 aparatos de entrenamiento)

Batalla de Bassora

Coincidiendo con la entrada en la Segunda Guerra Mundial del Reino de Irak junto al bando del Eje el 2 de Mayo de 1941, algunas de las tropas de la 10ª División de Infantería India desembarcadas en Bassora, salieron de sus áreas de concentración y accedieron a los muelles de Maqil, reduciendo a los escasos defensores y repeliendo a tiros una manifestación de la población civil. Acto seguido los anglo-indios salieron del perímetro y en torno a las 14:00 horas de la tarde emplazaron varias baterías de artillería con las que bombardearon los acuartelamientos de Makina, haciendo que los defensores abandonaran las instalaciones y huyeran en dirección a Zubeila. Gracias al factor sorpresa los Aliados aseguraron Makina e incluso a las 15:30 horas emboscaron a un grupo de 50 soldados irakís que acabaron siendo capturados sobre el ferrocarril que conectaba Bassora con Bagdad.

En torno a las 16:00 horas de la tarde tres aviones Vincent de la RAF apoyaron las operaciones desde el aire mediante un raid sobre una partida de guerrilleros árabes en el camino Quramat Ali, pero la incursión fue un fracaso debido a que uno de los bombarderos ingleses fue alcanzando y abatido por una ametralladora antiaérea. A la caída de la noche las cosas mejoraron para la 10ª División de Infantería India porque uno de sus destacamentos capturó a un tren blindado irakí que se dirigía a reforzar Bassora, lo que demostró la improvisación y la escasa información que en aquellos instantes poseían los defensores respecto de los Aliados.

Escuadrón de Breda 65 irakís al inicios de las hostilidades sobre Irak en 1941.

Mientras tanto en el resto de Mespotamia, el Ejército Real Irakí fue bloqueando los diferentes accesos al país junto a las fronteras de Kuwait y Transjordania, además de ocupar todos las refinerías de la Compañía Petrolífera Irakí que tuviesen contratos con Londres, sin obviar con que se detuvo a los operarios de nacionalidad británica y se interrumpió el flujo de petróleo en los oleoductos hacia el Mandato de Palestina. Al mismo tiempo la Policía Irakí redujo a la escasa guarnición inglesa de Rutba, donde doce ciudadanos occidentales resultaron heridos; por lo que una vez finalizadas este tipo de redadas el Reino Unido se vio privado por primera y única vez en la Segunda Guerra Mundial del preciado «oro negro» de Oriente Medio.

Veinticuatro horas después de haber comenzado la Guerra Anglo-Irakí, el 3 de Mayo de 1941, un escuadrón de aparatos Fairy procedentes del portaaviones HMS Hermes en el Golfo Pérsico, de repente impidieron a los irakís trasladar refuerzos cuando bombardearon y destruyeron varios de los puentes que conducían a Bassora sobre el Río Éufrates. De hecho en las jornadas siguientes del 4 y 5, los combates todavía se recrudecieron mucho más en Maqil y Shaibah, aunque a partir del 6 la resistencia irakí fue menguando poco a poco tras el inesperado desembarco de la 21ª Brigada de Infantería India.

Portaaviones británico HMS Hermes en el Golfo Pérsico para apoyar a las tropas indias en Bassora.

A las 2:00 horas de la madrugada del 7 de Mayo la 10ª División de Infantería India inició la ofensiva para tomar la plaza de Ashar, considerada esencial para poder asegurar la totalidad de Bassora, por lo que dicha localidad fue atacada mediante las dos alas siguientes: por un lado la 21ª Brigada de Infantería India y por otro los 4º y 7º Batallones Nepalís «Gurkhas». Las tropas de Nepal fueron las que llevaron el peso de la lucha cuando el 7º Batallón ocupó el cuartel militar, la base naval, el depósito petrolífero de la Compañía Petrolífera Rafidain, el ayuntamiento, la comisaria de policía, correos, la oficina de telégrafos, el banco, la central telefónica y la orilla opuesta del Río Eúfrates; mientras que el 4º Batallón limpió de enemigos la estación ferroviaria y se apoderó de la localidad de Zubeila.

El avance de la 10ª División de Infantería India se vio interrumpido a la altura de «Lake Road» y en un cauce acuático conocido como «Robert Creek», ya que el 7º Batallón Nepalí «Gurkha» se vio sometido a un fuego graneado de ametralladoras, armas automáticas y francotiradores árabes, estos últimos bien protegidos de la artillería en la cima de colinas y sobre las azoteas de los edificios de Ashar. A pesar de que los irakís consiguieron parar la ofensiva y mantener alejados a los invasores de Bassora, los británicos enviaron a un negociador, quién les advirtió de que si no se rendían las baterías de campaña y la pieza de la cañonera HMS Cockhacher arrasarían la localidad al completo sin tener en cuenta las vidas de los civiles. Ante una amenaza de tal calibre los defensores capitularon el 7 de Mayo, entregando la orilla opuesta de «Robert Creek» y la propia Ashar, por lo que al día siguiente, el 8, la guarnición principal siguió la misma senda y rindió el puerto de Bassora a los Aliados.

Asedio de Habbaniya

La Base Aérea de Habbaniya había sido construida por la RAF en 1934 a 89 kilómetros al oeste de Bagdad, como una forma de conectar el tráfico de aviones entre el Mandato de Palestina y los dominios en la India. Después de emplearse abundante material y millares de trabajadores a quienes se hubo de traer desde Transjordania a bordo de 200 autobuses sobre la denominada Línea Trans-Desértica, se erigió un perímetro de 20 kilómetros cuadrados para albergar a unas 20.000 personas. Curiosamente el aeródromo no tardó en convertirse en una pequeña ciudad sobre el corazón del Desierto de Mesopotamia con sus propias pistas asfaltadas, hangares, cuarteles, puestos de vigilancia, blocaos, dos talleres de reparación, una torre de agua, viviendas para las familias del personal militar, tiendas, gimnasios, piscinas, jardines, clubs sociales y calles que recibieron el nombre de Avenida Cheapside, Avenida Kingsway, Avenida Picadilly, etcétera.

El estallido de las hostilidades con el Reino de Irak precipitó que 9.000 efectivos de la 1ª División de Infantería Irakí bajo el mando del coronel Kamal Shabib se presentaran a una distancia de 914 metros al sur de la Base Aérea de Habbaniya, desplegándose a continuación sobre una meseta de 45 metros de altura con un material consistente en 38 piezas de artillería (26 obuses y 12 de campaña), una compañía con seis ametralladoras ligeras, una batería antiaérea y 91 vehículos (doce blindados Rolls-Royce). Contrariamente el aeródromo que desde ese instante pasó a ser conocido como «el Álamo Británico», albergaba a 9.000 civiles y trabajadores, incluyendo 250 mujeres y niños de nacionalidad inglesa, pero tan sólo 2.200 defensores al frente del vicemariscal Harry Smart, de los que 364 eran soldados de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» y 1.836 voluntarios asirios, kurdos o yazidís de las Levas Irakís, éstos últimos repartidos en la 8ª Compañía de Infantería Kurda y la 4ª Compañía de Infantería Asiria, apoyados por docenas de aviones y 18 coches blindados Rolls-Royce.

Dibujo de avión irakí Northrop A8 sobrevolando el desierto cercano a Habbaniya con intención de atacar la base.

Al amanecer del 2 de Mayo de 1941 el Ejército Real Irakí acampado entre el Lago Habbaniya y la escarpada sur de la base la RAF, asaltaron los embarcaderos del perímetro que ocuparon sin demasiadas dificultades tras hacer seis prisioneros británicos. Acto seguido, en torno a las 5:00, los sitiados respondieron atacando la zona del despliegue enemigo con un masivo bombardeo protagonizado por 87 aviones entre 27 bombarderos Oxfords, 18 bombarderos Wellington, 3 bombarderos Gordon, 30 cazas Audax y 9 cazas Gladiator. Los escuadrones destruyeron algunas piezas de artillería irakís emplazadas en las dunas adyacentes, aunque de repente la Fuerza Aérea Real Irakí tendió una emboscada a los ingleses mediante una formación de cazas Breda 65, Northrop 8A y Hawker Nis que cayeron sobre los aparatos ingleses, desatándose entonces un intenso combate sobre el cielo que terminó en un completo desastre para los británicos porque 22 de sus aviones resultaron derribados y 10 pilotos perdieron la vida sin contabilizarse ninguna pérdida en el bando musulmán.

Concluido el ataque aéreo a media jornada del 2 de Mayo, las piezas de artillería irakís iniciaron un potente bombardeo contra Habbaniya que causó graves daños en el acantonamiento de los civiles, el aeródromo y el centro de operaciones, así como la total destrucción de la central eléctrica y la torre del depósito de agua (lo que obligó a los sitiados a racionar el agua). Los defensores trataron de silenciar las baterías enemigas mediante una salida protagonizada por una patrulla de la Compañía de Infantería «King’s Own», la cual identificó varios emplazamientos contra los que arremetió la 8ª Compañía de Infantería Kurda tras infiltrarse el un campamento rival y destruir uno de los cañones. Los sitiadores respondieron atacando los muros de la propia base para darse de bruces con un nutrido fuego de la 4ª Compañía de Infantería Asiria, por lo que una vez frenados en seco, un grupo de soldados kurdos aprovecharon el caos para cruzar el Río Éufrates a espaldas de los irakís, silenciando entonces un nido de ametralladora en la orilla opuesta y pulverizando con granadas de mano a un par de cañones que descubrieron por pura casualidad.

Aparato bombardero Breda 65 en un aeródromo irakí listo para bombardear Habbaniya.

A inicios del 3 de Mayo las piezas de artillería del Ejército Real Irakí batieron con 200 proyectiles la cara occidental de Habbaniya, destruyendo tres iglesias y sembrando el terror entre la población civil, aunque por lo menos ese día la mayor parte de las mujeres y niños del personal británico fueron evacuados a bordo de aparatos de transporte Douglas DC-2. Al mismo tiempo un grupo coches blindados Rolls-Royce salieron del recinto y acosaron a las numerosas patrullas irakís que infructuosamente volvieron a atacar el muro; sin obviar con que la RAF se dedicó a bombardear la escarpada sur de los sitiadores y objetivos más alejados como los aeródromos de Bagdad, Ramadi y Fallujah, siendo derribados durante las incursiones tres bombarderos Wellington.

El 4 de Mayo la RAF amplió su radio de acción a la hora de lanzar varios raids sobre diferentes aeródromos de Irak, como por ejemplo el Aeropuerto Nacional de Raschid en Bagdad que fue arrasado con 15.700 toneladas de bombas arrojadas por bombarderos Wellington, las cuales destrozaron varios hangares y dejaron ardiendo a veintinueve aviones en tierra. Del mismo modo fue atacado el Aeródromo de Ba’quba con trece aparatos destruidos sobre la pista y un depósito de combustible incendiado; aunque también se acosó a la 1ª División de Infantería Irakí en la escarpada sur de Habbaniya, ocasionando serias bajas a los sitiadores que tan sólo derribaron un avión Oxford y mataron a su piloto.

Caza británico Audax salen al encuentro de las fuerzas irakís sobre la escarpada meridional de Habbaniya.

En la mañana del 5 de Mayo las tropas de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» decidieron retomar la iniciativa y salir de los muros para atacar el pueblo cercano de Din el-Dhibba, logrando los ingleses apoderarse del pueblo y forzar la retirada de 200 tropas enemigas. Simultáneamente una gran concentración de fuerzas irakís cargaron de nuevo contra los muros limítrofes de la Base Aérea de Habbaniya, pero de nuevo el asalto que terminó en un completo fracaso porque los defensores británicos, kurdos y asirios, muy bien protegidos tras sus búnkers, puestos de vigilancia y nidos de ametralladoras, repelieron a los atacantes y les obligaron a replegarse con numerosas bajas.

A partir del 6 de Mayo los sitiados de la Base Aérea de Habbaniya recibieron refuerzos con algunos pelotones de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» a bordo de dos aviones de transporte Valentia, aunque uno de los aparatos fue alcanzado por uno de los cañones antiaéreos irakís y se estrelló en llamas sobre la pista. A pesar de este incidente los ingleses continuaron disfrutando de una ligera superioridad en potencia de fuego, por lo que a sabiendas de que los sitiadores tenían serios problemas de municiones y agua, aprovecharon para efectuar una salida con dieciocho vehículos blindados Rolls-Royce que atacaron el perímetro situado entre el pueblo de Din el-Dhibba y la escarpada sur junto al Lago Habbaniya. Así fue como se desató una intensa batalla en que se enfrentaron coches acorazados Rolls-Royce de ambos bandos, al mismo tiempo en que en el aire se retaban las dos aviaciones, pero finalmente los británicos se acabaron imponiendo porque conquistaron la población de Din el-Dhibba y pusieron en fuga a la 1ª División de Infantería Irakí que finalmente levantó el asedio y se retiró hacia Fallujah.

El Asedio de Habbaniya concluyó el 7 de Mayo de 1941, aunque los alrededores de la plaza no fueron asegurados hasta el 9, incluyendo la vecina población de Mujara y su puente, a un coste relativamente bajo para los defensores de la RAF que sufrieron 49 bajas sumando 20 muertos (13 soldados y 7 pilotos) y 29 heridos (21 soldados y 8 pilotos), además de resultar derribados 27 aviones. Contrariamente el Ejército Real Irakí encajó unas 1.000 bajas entre muertos, heridos o prisioneros, así como unas pérdidas materiales enormes cuantificadas en 8 cañones (siete obuses y uno de campaña) con 4.900 proyectiles, 10 vehículos blindados, 10 camiones, 42 aviones, 1 tanque de origen italiano, 51 ametralladoras (45 inglesas Bren y seis de otros modelos) y 340 fusiles con 500.000 cartuchos de munición.

Avance de la «Habforce»

La Fuerza «Hab» o «Habforce» fue la columna de socorro que se creó en el Mandato Británico de Palestina para rescatar la Base Aérea de Habbaniya, cuyas plantillas se originaron en los campamentos de Beit Lid sobre el Valle del Jordán, aunque algunas unidades fueron trasladadas a toda prisa desde Sidi Barrani en Egipto, donde se hallaban combatiendo al Afrika Korps, por lo que en tiempo récord tuvieron que viajar una enorme distancia de nada menos que 1.930 kilómetros hasta Oriente Medio. Así fue como se acabaron reuniendo en la Meseta de Esdaelon un total de 2.000 soldados y 500 vehículos que formaron una gigantesca hilera de 11’2 kilómetros de longitud conformada por la 1ª División de Caballería Británica, la 4ª Brigada de Caballería Británica, el 1º Batallón de Infantería Británico «Essex», el 60º Regimiento de Artillería Real Británico y la Legión Árabe.

A inicios de Mayo de 1941 las columnas de la «Habforce» comenzaron la marcha hacia Irak, empleando primero el ferrocarril de Haifa hasta Mafraq, antes de continuar sobre el territorio nacional de Transjordania. Sería precisamente en este país del bando de los Aliados, donde el contingente sufrió el primer ataque a manos de la guerrilla beduina y los nacionalistas del Comité Sirio de Ayuda a Irak, quienes causaron a los ingleses algunas bajas en el Oasis de Rutba. A pesar de este retraso los Aliados cruzaron la frontera el día 9, por lo que acto seguido los voluntarios de la Legión Árabe asaltaron la Fortaleza de Rutbath Wells con apoyo de la RAF, donde tras resultar abatido un avión Blenheim y fallecer su piloto, los transjordanos acabaron ocupando la plaza la jornada del 10.

El 12 de Mayo de 1941 la «Habforce» accedió a Mesopotamia y optó por dividirse en dos alas más pequeñas de la siguiente manera: la primera estuvo constituida por una columna articulada por la Legión Árabe y la 1ª División de Caballería Británica; mientras que la segunda, bautizada como «Kingcol» en honor al general Joe Kingstone, incluyó a la 4ª Brigada de Caballería Británica, al 1º Batallón de Infantería Británico «Essex» y al 60º Regimiento de Artillería Real Británico. Gracias a este doble avance la Legión Árabe conquistó la ciudad de Rutbath y la «Kingcol» abarcó amplios espacios sobre el desierto, pero a las 7:50 horas recibió un ataque con bombas y ametralladoras de un solitario bombardero alemán Heinkel He 111 que le causó algunas bajas, algo que demostró a los asaltantes que la ayuda germana había llegado más pronto de lo esperado a Irak.

Pintura de cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 de la Luftwaffe y la Fuerza Aérea Real Irakí atacan a la Legión Árabe en Mesopotamia.

A partir del 13 de Mayo de 1941 el Reino de Irak recibió una enorme cantidad de ayuda internacional cuando 128 aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) aterrizaron en los Aeródromos de Bagdad y Mossul, pero también en los de Damasco, Palmira, Aleppo y Rayak situados en Siria, en donde los irakís establecieron un enlace liderado por el general Majaddin An-Naqib. Al mismo tiempo la neutral Turquía abrió sus fronteras y permitió a Alemania enviar por tren un material cuantificado en cuatro cañones de 75 milímetros con 6.000 proyectiles, 200 ametralladoras automáticas con 900 cinturones de munición y 15.500 fusiles con 6 millones de balas que reforzaron los arsenales del Ejército Real Irakí. Del mismo modo la Francia de Vichy entregó en la frontera un cargamento de 32 camiones, 8 cañones de 155 milímetros con 6.000 proyectiles, 354 pistolas y 30.000 granadas; mientras que un escuadrón de 20 cazas Fiat CR-42 Falco aterrizaron en Mesopotamia procedentes de Italia.

Nuevamente el 14 de Mayo la «Habforce» recibió una incursión de seis aviones alemanes (tres bombarderos Heinkel He 111 y tres cazas Messerchmitt Bf 110) que no obtuvieron ningún éxito porque una escuadrilla de interceptores ingleses desbarataron a sus oponentes y dañaron a uno de los Heinkel He 111. Las cosas sin embargo cambiaron el día 15 porque varios bimotores germanos localizaron a una columna desprotegida de la «Habforce», a la que no dudaron en atacar y en ocasionar numerosos daños materiales; mientras que la jornada del 16, la Luftwaffe lanzó un raid sobre el Aeródromo de Habbaniya con nueve aparatos (seis Messerchmitt Bf 110 y tres Heinkel He 111), cuyas bombas acabaron con la vida de algunas tropas en tierra y destruyeron sobre la pista a dos aviones británicos de los modelos Audax y un Gladiator, a costa de perderse un Heinkel He 111.

La suerte empezó a cambiar para la Luftwaffe a partir del 17 de Agosto después de que una batería antiaérea del Ejército Real Irakí en Bagdad derribase por error a un bimotor Heinkel He 111, en cuyo interior falleció el oficial alemán Axel Von Blomberg, quién iba a hacer de interlocutor entre la Luftwaffe y el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani. A este revés se sumó el hecho de que catorce aviones de la RAF (nueve Wellington, seis Blenheim y dos Hurricane) bombardearon el Aeródromo de Mossul, en donde derribaron dos aparatos germanos y dañaron otros cuatro a costa de tan sólo registrarse la pérdida de un caza Hurricane. De hecho ese mismo día la aviación inglesa provocó daños en el Aeródromo de Shahraban y en los acuartelamientos de Washwash, Nasiriya y Qaraghan, además de tener lugar un enfrentamiento entre dos biplanos Gladiator y dos cazabombarderos alemanes que contra todo pronóstico se saldó con el abatimiento de un Messerchmitt Bf 110.

Oficialmente el 28 de Mayo de 1941, las columnas motorizadas de la «Habforce» y la Legión Árabe terminaron de recorrer la provincia de Al-Anbar en el corazón del Desierto de Mesopotamia para finalmente alcanzar la Base Aérea de Habbaniya. Al poco de entrar la fuerza expedicionaria en el aeródromo de la RAF, los miembros de la guarnición sitiada recibieron jubilosos y exultantes tanto a los británicos como a los transjordanos, ya no sólo por rescatarles de aquel desesperante aislamiento en el centro de Irak, sino porque ahora los Aliados podrían emprender la contraofensiva en dirección a Bagdad.

Batalla de Fallujah

Con el levantamiento del asedio a la Base Aérea de Habbaniya el 16 de Mayo de 1941 los Aliados iniciaron la ofensiva hacia Fallujah, empleando a dos columnas que se organizaron del siguiente modo: la primera formada por el 4º Batallón Nepalí «Gurkha» y la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» arremetieron desde el norte; y la segunda constituida por la «Habforce», la Legión Árabe y los voluntarios asirios de las Levas Irakís hicieron lo propio al sur del Lago Habbaniya. Contrariamente el Eje desplegó en el extremo superior a una brigada de la 3ª División de Infantería Irakí al mando del general Fahmi Said, aunque al sur situó a otra brigada de la 1ª División de Infantería del general Kamil Shabib, cuyo cuartel general posicionaron en Khan Nukta.

Al poco de iniciarse la marcha de los Aliados el 17 de Mayo un grupo de tres cazabombarderos Messerchmitt Bf 110 de la Luftwaffe bombardearon a la columna de la Legión Árabe, a la que destruyeron numerosos vehículos y ocasionaron seis heridos. Al día siguiente, el 18, las dos alas confluyeron en un abanico de cinco puntas al noroeste y suroeste Fallujah, pero tuvieron dificultades a la hora de continuar la marcha debido a que los defensores abrieron las esclusas de los Embalses de Hammond y Takiya. Como toda la zona se inundó de repente, los atacantes improvisaron un plan alternativo consistente en depositar a una sección de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own» mediante un puente aéreo con aviones que aterrizarían a unos 3 kilómetros de las tierras anegadas. La operación de manera sorprendente fue un éxito porque los ingleses no sólo desembarcaron de los aparatos sin problemas, sino que incluso rechazaron un contraataque de la 1ª División de Infantería Irakí, ya que por ese entonces se produjo una gran confusión cuando 57 bombarderos de la RAF arrojaron su mortífera carga sobre Fallujah, en donde causaron grandes destrozos, cortaron la línea telefónica y mataron a varios civiles.

Transjordanos de la Legión Arabe atrincherados en un aeródromo improvisado de la RAF cerca de Habbaniya.

Al cabo de veinticuatro horas, el 19 de Mayo, se produjo un segundo bombardeo masivo sobre Fallujah que en esta ocasión recibió 10 toneladas de bombas de aviación en 134 salidas y fuego de proyectiles tanto de cañones como de morteros; mientras algunos aparatos se dedicaban a lanzar pasquines instando a la rendición, los cuales lograron que algunos soldados desertasen o se cambiaran sus uniformes por ropa civil. Gracias al infierno desatado por la artillería y la RAF, las tropas británicas cruzaron la pasarela metálica de 270 metros sobre el Río Éufrates, reduciendo a los defensores con fuego de coches blindados Rolls-Royce y ametralladoras Lewis, por lo que entraron en la ciudad y tras un breve combate declararon por conquistada toda Falluajh.

Como el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani se negó a perder Fallujah organizó una contraofensiva que estuvo preparando los días 20 y 21 de Mayo, por lo que a las 2:30 horas de la noche del 22, la 1ª División de Infantería Irakí atacó la ciudad mediante una primera oleada que fue recibida por disparos y granadas arrojadas desde los edificios, cuyas tropas no tuvieron más remedio que retroceder en torno a las 3:00 después de haber resultado destruidos dos tanques Fiat, aunque durante la reyerta un camión inglés cargado de munición fue alcanzado y volado en mil pedazos tras un espectáculo de pirotecnia que cubrió de humo toda la metrópoli. Acto seguido se desarrollaron otras operaciones similares durante las próximas nueve horas, pues hasta bien entrada la mañana los soldados irakís realizaron ataques coordinados con vehículos y carros, a veces con el soporte de aviones alemanes de la Luftwaffe. Lamentablemente los asaltantes pronto quedaron estancados tras verse obligados a librar una cruenta guerra urbana entre calles, viviendas y escombros que solían ocultar armas anticarro y ametralladoras, en donde destacaron especialmente los tiradores asirios de las Levas Irakís y los fusileros de la Compañía de Infantería Británica «King’s Own».

A las 18:00 horas de la tarde el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani ordenó cancelar la contraofensiva sobre Fallujah y retirarse de la ciudad tras haber sido sido capturados un total de 300 irakís y contabilizarse la pérdida de seis tanques. A pesar de que las fuerzas de la Commonwealth encajaron 50 bajas entre 17 muertos y 33 heridos, consiguieron mantener la metrópoli en su poder e incluso hacer que las 1ª y 3ª Divisiones de Infantería Irakís se retirasen muchos kilómetros hacia el interior del país, quedando con ello abierto el camino directo hacia Bagdad.

Batalla de Bagdad

Con Fallujah en manos firmes de los Aliados, el siguiente objetivo de la campaña fue la capital de Bagdad que sería atacada por la recién creada Columna «Kingstone» (Kingstone Column) compuesta por 1.450 efectivos de la 4ª Brigada de Caballería Británica, el 1º Batallón de Infantería Británico «Essex» y el 60º Regimiento de Artillería Real Británico, así como 200 voluntarios transjordanos de la Legión Árabe. Simultáneamente se lanzarían otras ofensivas menores sobre diversos puntos de Irak, ya que desde Habbaniya saldría el 4º Batallón de Infantería Nepalí «Gurkha» con la pretensión de apoderarse de Mossul y desde el puerto de Bassora la 10ª División de Infantería India hacia el corazón de Mesopotamia.

El 24 de Mayo de 1941 comenzaron las operaciones en todo Irak cuando la Columna «Kingston» salió de Fallujah y justo cuando discurría por la carretera hacia Bagdad fue bombardeada y frenada por culpa de unos cazabombarderos germano-irakís Messerschmitt Bf 110. Al mismo tiempo el 4º Batallón de Infantería Nepalí «Gurkha» que avanzó hacia el Mossul fue emboscado por un centenar de guerrilleros árabes al mando del líder tribal Fawzi el Qawujki, quienes pese a infligir unas pocas bajas a los invasores e incluso destruirles varios coches blindados Rolls-Royce, finalmente los partisanos fueron acosados por aviones de la RAF y dispersados sobre el terreno, por lo que las tropas nepalís reanudaron la marcha y conquistaron la ciudad de Ramadi.

Vehículo blindado británico durante la Batalla de Bagdad.

A medida que los Aliados se acercaban a Bagdad los aviones de la RAF intensificaron sus ataques sobre el resto de Irak porque tan sólo el 25 de Mayo protagonizaron 82 salidas en las que atacaron Ba’quba y Mossul, en donde fueron pulverizados seis aparatos en las pistas, además de arrojar otras ocho toneladas de artefactos sobre las tropas enemigas que se retiraban a las afueras a Ramadi. También la Luftwaffe y la Fuerza Aérea Real Irakí respondieron mediante una incursión sobre el Aeródromo de Habbaniya, pues una escuadrilla compuesta por cinco bimotores entre dos Heinkel He 111 y tres Messerschmitt Bf 110 dejaron ardiendo los depósitos de reserva de carburante de la Compañía Cassels Post, perdiéndose en el incendio cientos de miles de litros de gasolina.

Los imprevistos surgidos obligaron a los Aliados a redoblar los esfuerzos por alcanzar Bagdad, ya que el 25 de Mayo los mandos del Ejército Británico dividieron a la Columna «Kingstone» en las dos siguientes alas: la Columna Norte (Northern Column) integrada por todas las unidades británicas marcharía hacia el noreste de la capital y la Columna Sur (Southern Column) formada por la Legión Árabe lo haría hacia el sureste. Gracias a esta maniobra en pinza las tropas de la Commonwealth accedieron a los suburbios de Bagdad el día 27, pero a partir de este punto las cosas se complicaron porque la «Northern Column» fue detenida ante una serie de barricadas en el Barrio de Kashimain, donde los británicos sufrieron seis bajas entre un muerto y cinco heridos; mientras que la «Southern Column» fue bloqueada por las trincheras levantadas en torno al Canal de Washash después de que los irakís volaran con explosivos el único puente transitable sobre el Río Tigris.

Con las fuerzas del Imperio Británico ya dentro de algunos suburbios de Bagdad, muchos bagdadís entraron en pánico y trataron de escapar como refugiados, aunque otros aprovecharon el caos y el vacío de poder para lanzarse a una orgía de sangre y violencia contra la comunidad judía, a la que consideraban responsable de todos sus males y de actuar como una «quinta columna» de los Aliados. Así fue como miles de ciudadanos equipados con armas blancas, acompañados de policías o soldados con fusiles, desataron una oleada de ataques contra los judíos sobre las plazas y calles de la capital, en las que lincharon y asesinaron a centenares de ellos, especialmente en el distrito de Karkh, la Calle Ghazi y las orillas del Tío Tigris. El resultado que aquel acontecimiento conocido como el «Pogromo de Bagdad» dejó como resultado la muerte de más de 200 judíos y 850 heridos (500 muertos y 1.000 con heridas sumando a los del resto del país).

Tropas británicas cruzan el Canal de Abu Ghuraib justo antes de terminar la guerra en Irak.

Fuera de Bagdad la 10ª División de Infantería se convirtió en la unidad de los Aliados que más consiguió progresar desde su partida de Bassora, por lo menos hasta que el 27 de Mayo las tropas irakís consiguieron parar en seco su marcha en la ciudad de Ur. El incesante fuego de los defensores con proyectiles de morteros y armas ligeras obligó a las tropas indias a cavar trincheras y atrincherarse en el margen del Río Tigris, donde permanecerían las siguientes veinticuatro horas, por lo menos hasta que el 28 la guarnición de Ur optó por rendirse y los soldados anglo-indios reemprendieron el progreso por el sur de Mesopotamia.

Nuevamente el 28 de Mayo los 700 efectivos de la «Northern Column» trataron de cruzar el Canal de Abu Ghuraib en Bagdad, pero los irakís volaron otro puente y encima bombardearon tan duramente a los ingleses con su artillería y aviación que éstos se vieron forzados a cavar hoyos en la arena para cubrirse de los proyectiles y las bombas. Sin embargo un segundo grupo tuvo mucha más suerte a la hora de bordear la zona por un punto transitable y enfrentarse a una serie de patrullas enemigas con apoyo de los aviones RAF, los cuales contribuyeron a que sus fuerzas de tierra aniquilaran a un batallón irakí entero. Lamentablemente para los Aliados los ingenieros del bando contrario no tardaron en destruir el resto de los puentes sobre el Río Éufrates, algo que obligó invasores a recurrir a sus unidades de pontoneros, quienes durante toda la noche trabajaron en la construcción de un puente artificial, por lo que una vez concluida la infraestructura los soldados británicos atravesaron el Canal de Abu Ghuraib y conquistaron la Estación de Taji.

Al saber el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani acerca de la existencia de un puente artificial en el Canal de Abu Ghuraib, en seguida envió a un grupo de comandos especialistas en operaciones de sabotaje, los cuales al día siguiente, el 29, destruyeron la pasarela y volvieron a interrumpir la comunicación de los ingleses con el resto de Bagdad. El éxito no obstante se consiguió demasiado tarde porque por ese entonces la «Northern Column» ya había depositado en la orilla opuesta a muchos efectivos; sin obviar con que más al sur la «Southern Column» terminó de cruzar el Canal de Washash. De nada sirvieron los intentos de la aviación del Eje por revertir la situación porque ese día se entabló el último duelo aéreo de la campaña entre aviones de ambos bandos, resultando derribados dos biplanos británicos Gladiator y un italiano Fiat CR-42 Falco.

Últimas Operaciones

La noche del 29 al 30 de Mayo de 1941 se materializó el colapso de todo el gobierno del Círculo Dorado en cuanto los Aliados desbordaron una de las últimas líneas defensivas a 5 kilómetros del centro de Bagdad, por lo que el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gailani y otros cuarenta miembros del gabinete, así como un centenar de militares o agentes alemanes, escaparon hacia el neutral país de Irán. Al mismo tiempo abandonó la ciudad el Gran Muftí de Jerusalem Amín Al-Husseini, quién de milagro se libró de ser asesinado por dos comandos británicos de origen judío, ya que justo cuando iban a emboscarle, un avión alemán localizó su coche y arrojó una bomba contra ellos, volando en mil pedazos el vehículo y causando la muerte de los dos infiltrados.

A pesar de que al amanecer del 30 de Mayo la clase política había desaparecido de Bagdad y nadie estaba tomando las riendas de la nación, la guarnición continuó resistiendo de manera heroica porque un puñado de soldados irakís hicieron retroceder a las tropas británicas hasta uno de los puentes del Canal de Washash. Sin embargo por ese entonces un buen puñado de oficiales y representantes del Ejército Real Irakí ya habían iniciado conversaciones con los ingleses para acordar una rendición pactada lo más pronto posible, todo ello mientras los últimos pilotos alemanes e italianos subían a sus aviones y emprendían la huida volando en dirección a Siria.

Nuevamente el 31 de Mayo de 1941 los aviones de la RAF bombardearon intensamente el sur Bagdad con la finalidad de acelerar la capitulación de los defensores, ya que al poco de marcharse los aparatos de la ciudad, el embajador inglés Sir Kinahan Cornwallis, quién hasta ese momento había vivido sitiado en la embajada (los irakís no se habían atrevido a tomarla para garantizarse un canal de comunicación con Londres), entregó un ultimátum a los últimos defensores de la capital. El documento afirmaba que Gran Bretaña se comprometería a no provocar más destrucción y también a garantizar las fronteras previas a la guerra, pero a cambio de que el Ejército Real Irakí depusiera las armas, se restaurase el permiso de paso por el país, se autorizase una ocupación militar de las tropas inglesas y se entregasen cautivos a todos los diplomáticos del Eje.

Soldados británicos combatiendo en Ramadi durante las últimas fases de la campaña en Irak.

Mientras los irakís y los británicos mantenían conversaciones para un alto fuego, la Batalla de Bagdad se prolongó durante todo el 31 de Mayo, por lo menos hasta que todos los comandantes aceptaron los términos del ultimátum y acabaron por rendir la capital la jornada del 1 de Junio. El recibimiento de la población civil no fue de euforia, sino todo lo contrario, pues la mayoría de los bagdadís eran anglófobos y antisemitas, por lo que no hubo celebraciones ni escenas de júbilo, sino caras de resignación y miradas hostiles mientras los ingleses izaban en el casco urbano la bandera de la Unión Jack.

Al sur del país la Guerra Anglo-Irakí todavía continuó vigente pese a las noticias de la caída de Bagdad debido a que muchos comandantes de tendencias nacionalistas decidieron seguir combatiendo por su cuenta como si fuesen una especie de «señores de la guerra». Aquella inesperada postura obligó a 1.400 tropas y 210 vehículos de la 10ª División de Infantería India a abrirse paso sobre los canales inundados de los Ríos Tigris y Éufrates, empleando para ello embarcaciones fluviales y lanchas motoras con las que remontaron el curso acuático y aplastaron a varias guarniciones enemigas hasta conquistar la ciudad de Kut.

Simultáneamente al norte de Irak las fuerzas aerotransportadas del 4º Batallón de Infantería Nepalí «Gurkha» y del 1º Batallón de Infantería Británico «Essex» ocuparon la ciudad de Mossul el 3 de Junio; mientras que la caballería inglesa entró triunfal en Kirkuk la jornada del 9. A partir de entonces los soldados británicos combatieron contra la guerrilla nacionalista de Fawzi el Qawujki sobre los bordes del Kurdistán Sirio y la ciudad de Oseba, donde un escuadrón de caballos y jinetes fue emboscado con algunas bajas, aunque para inicios de Julio los últimos 500 partisanos árabes se retiraron a Siria tras una serie de choques en Tel Kotchek, Haditha y Abu Kamal, poniendo con ello fin a la Guerra Anglo-Irakí.

Conclusión

Concluida la Guerra Anglo-Irakí en el verano de 1941, el Reino de Irak se convirtió en la primera nación del bando del Eje en ser derrotada y conquistada por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. La entrada de este país musulmán en la coalición fue espontánea y sin tan siquiera haber mantenido una preparación previa con el Tercer Reich, por lo que la improvisación, la lenta toma de decisiones y la rápida reacción del Imperio Británico, cuyos mandos estaban acostumbrados a las operaciones coloniales, decidieron la campaña prácticamente desde el principio, ya que los irakís fueron incapaces de tomar el Aeródromo de Habbaniya, de impedir los desembarcos en Bassora y mucho menos de repeler la ofensiva enemiga a través de Mesopotamia.

El Eje sufrió 8.300 bajas entre 550 muertos (500 irakís y 50 alemanes), 1.750 heridos y 6.000 prisioneros; además de unas pérdidas materiales de 9 tanques y 64 aviones (42 irakís, 19 alemanes y 3 italianos).

Los Aliados sufrieron 500 bajas entre 100 muertos (60 británicos, 10 transjordanos y 30 indios, nepalís, asirios, kurdos…) y 400 heridos; así como la pérdida de 36 aviones.

Con el final de la Guerra Anglo-Irakí a mediados de 1941, el Imperio Británico pasó a ocupar la totalidad del país y a imponer un régimen títere primero al frente del Regente Abdullilah y poco después dirigido por el Primer Ministro Nuri As-Said; no sin antes depurar a todos los elementos pro-Eje del Círculo Dorado tras la ejecución de los políticos Salah Al-Din Al-Sabbagh y Yunis Al-Sabawi o los generales Kamil Shabib y Mahmud Salman. Algo más de suerte tuvieron el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani, el líder guerrillero Fawzi el Qawujki y el Gran Mufti de Jerusalem Amín Al-Husseini, pues los tres huyeron a Europa para refugiarse en el Tercer Reich, en donde gestaron un movimiento de liberación musulmán con voluntarios árabes que combatieron del lado de Alemania hasta el final del conflicto en 1945.

Curiosamente en caso de que Adolf Hitler se hubiese tomado en serio la Guerra Anglo-Irakí y el Primer Ministro Raschid Alí Al-Gaylani hubiese tenido una mejor coordinación con Berlín, los irakís podrían haber aguantado unas semanas más hasta la llegada masiva de aviones de la Luftwaffe e incluso de batallones de paracaidistas con los que revertir la situación bélica en Oriente Medio. Esto hubiese permitido a las potencias del Eje resolver sus problemas vitales de petróleo y apoderarse de las refinerías de Irak, además de amenazar a la Unión Soviética desde el sur del Cáucaso, reforzar sus lazos con la Francia de Vichy a través de Siria e incluso facilitar la entrada en la coalición de Turquía o Irán, lo que sin duda habría supuesto un demoledor golpe para los Aliados y un cambio de rumbo en el curso de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

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-Asley Jackson, Persian Gulf Command, a History of the Second World War in Iran and Iraq, «Towards the Iraqi Coup», Yale University Press (2018), p.44-130
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