El almirante Andrew Cunningham fue uno de los marinos más famosos del bando de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los que ostentó mayores responsabilidades entre los años 1939 y 1945. Al frente de la Marina Real Británica (Royal Navy) durante la campaña del Mar Mediterráneo, fue artífice numerosos triunfos y reveses navales ante la Marina Real Italiana, antes de contribuir decisivamente a la victoria total del Reino Unido sobre el teatro de operaciones del «Marenostrum».
Andrew Browne Cunningham nació el 7 de Enero de 1883 en Bishops Waltham, una ciudad situada en el condado de Hampshire al sur de Gran Bretaña. Su padre fue un profesor de anatomía del Colegio Trinidad (Trinity College) de Dublín llamado Daniel Cunningham, mientras que su madre un ama de casa de nombre Elisabeth Browne. Curiosamente su hermano menor, Alan Cunningham, también se convertiría en un militar de alta graduación, en este caso general del Ejército Británico, quién combatiría desde tierra en el mismo bando que Andrew durante la Segunda Guerra Mundial.
Jamás entre las profesiones familiares de los Cunningham estuvo la vocación militar, por lo que a todos sorprendió cuando tanto Andrew como Alan manifestaron su deseo de hacer la carrera de las armas al servicio de la Corona Británica. De hecho antes de revelar los hermanos su futura profesión a sus progenitores, el padre Daniel Cunningham solía hacer la broma a sus amigos de que alguno de sus hijos iba a ser marino después de haberse trasladado la familia a vivir a muy cerca del mar. Una vez los dos entraron en las Fuerzas Armadas del Reino Unido, Andrew se enroló en la Marina Real Británica (Royal Navy) siendo todavía menor edad, ya que fue uno de los pocos afortunados que aprobó el examen de ingreso en la Escuela Naval de Preparación de Stubbington, superando a continuación todas las pruebas con una nota excelente, especialmente en matemáticas, antes de ser admitido con tan sólo 14 años a bordo del buque escuela HMS Britannia.
Oficialmente el primer bautismo de fuego de Cunningham tuvo lugar durante la Guerra de los Bóers de Sudáfrica en 1900 cuando a bordo en el crucero HMS Doris, apoyó desde el agua el desembarco anfibio de la Brigada de Infantería Naval primero en Ciudad del Cabo y luego en Pretoria. A raíz de esta experiencia pudo ampliar su aprendizaje en el crucero HMS Diadem y ascender posteriormente a subteniente en el acorazado HMS Implacable, además de adquirir nuevos conocimientos realizando un breve curso de lanchas torpederas con las que navegó en el Mar Mediterráneo.
Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Cunningham fue ascendido a capitán y puesto al mando del destructor HMS Scorpion, al frente del cual persiguió a los cruceros alemanes Goeben y Breslau sobre el Mar Mediterráneo, por lo menos hasta que estos últimos salieron de su campo de visión y se refugiaron en Constantinopla, un suceso que propició la entrada de Turquía en la contienda del lado de Alemania. Desde entonces y durante el resto del conflicto Cunningham tomaría parte en misiones de escolta durante la Batalla de Gallípoli entre 1915 y 1916; así como en tareas de patrulla antisubmarina sobre el «Marenostrum» entre 1917 y 1918. Una vez terminada la Gran Guerra, Cunningham fue puesto al mando del destructor HMS Seafire y enviado en 1919 al Mar Báltico para cañonear al Ejército Rojo en el contexto de la Guerra Civil Rusa, donde tras proporcionar apoyo naval al Ejército Blanco, más tarde ofreció fuego de cobertura al Ejército Polaco durante la Guerra Polaco-Soviética y al Ejército Letón durante la Guerra de Independencia de Letonia.
Fuera del ámbito de la Marina Real Británica, en 1929 el capitán Andrew Cunningham contrajo matrimonio con una chica llamada Nona Byatt, con quién curiosamente nunca llegó a tener hijos, pero con la que al menos compartió una vida muy feliz. De hecho en referencia a su familia y a su propio trabajo, Cunningham declaró públicamente lo siguiente: «Debo considerarme bígamo, porque además de mi legítima mujer, tengo también otro amor, mi barco. Y confieso que generalmente paso más tiempo con éste que con aquélla».
Durante la «Era de Entreguerras» la carrera de Cunningham fue en ascenso porque no tardó en ser nombrado comandante de la 6ª Flotilla de Destructores y posteriormente elegido nuevo capitán del acorazado HMS Rodney. A partir de entonces su trayectoria como marino sería imparable porque en 1936 obtuvo el rango de vicealmirante, en 1937 se le confió el mando de todos los destructores en el Mar Mediterráneo y en 1938 de todos los cruceros de línea anclados entre Egipto, la Isla de Malta y Gibraltar. Sería precisamente durante esta etapa de su vida cuando se convirtió en un líder muy querido por sus hombres, hasta el punto que sus marineros le apodaron con las siglas «ABC» en honor a las iniciales de nombre y apellidos.
Con la entrada de la Italia Fascista en la Segunda Guerra Mundial en 1940, Andrew Cunningham, fue ascendido a almirante y nombrado comandante en jefe de toda la Marina Real Británica del Mar Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet). Entre sus primeras medidas estuvo la de desarmar a todos los buques de la Marina Francesa sobre los puertos de Alejandría y Egipto tras producirse la adhesión de la Francia de Vichy a las potencias del Eje, además de organizar la defensa de la Isla de Malta que fue sometida a los bombardeos de la aviación italiana y gestionar la fluidez del tráfico mercante entre el Estrecho de Gibraltar y el Canal de Suez. También Cunningham fue el artífice de una incursión al puerto de Tobruk en Libia y del empate técnico contra los acorazados y cruceros de la Marina Real Italiana (Regia Marina) durante la Batalla de Punta Stilo.
El 11 de Noviembre de 1940 la Marina Real Británica del Mediterráneo al frente del almirante Andrew Cunningham protagonizó la primera victoria contra Italia cuando torpederos Swordfish procedentes del portaaviones HMS Illustrious atacaron la base naval de Tarento y hundieron al acorazado italiano Conte di Cavour, además de provocar daños menores en otros buques y mercantes que dejaron inmovilizada a la Marina Real Italiana. Sin embargo el mayor triunfo de Cunningham no se produciría hasta el 28 de Marzo de 1941 durante la Batalla del Cabo Matapán, después de que los navíos británicos se aprovechasen de sus equipos de localización nocturna por radar para hundir en un sólo rais a los tres cruceros pesados italianos Pola, Zara y Fiume.
Las cosas cambiaron para Cunningham cuando la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) y la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) hicieron acto de aparición para modificar la situación estratégica del Mar Mediterráneo, ya que durante la evacuación del Ejército Británico de Grecia y Creta, la escuadra inglesa perdió a seis destructores y a los tres cruceros HMS Gloucester, HMS Fiji y HMS Calcutta. Al poco tiempo también fue dañado con graves desperfectos el portaaviones HMS Illustrious en el puerto de La Valetta sobre Malta; además de ser hundidos a manos de los submarinos alemanes el portaaviones HMS Ark Royal y el acorazado HMS Barham (el propio almirante fue testigo de la tragedia desde el puente del acorazado HMS Queen Elisabeth).
Inesperadamente el 18 de Diciembre de 1941, un equipo de tres buzos italianos capturados en el puerto Alejandría fueron llevados ante la presencia del almirante Andrew Cunningham, quién por ese entonces tenía anclada en la rada a toda la Marina Real Británica del Mediterráneo. Después de conversar durante unos instantes con su líder, el oficial Luigi Durand de la Penne adscrito a la Xª Flotilla MAS, Cunningham ordenó encerrar a estos hombres en las bodegas de los buques con la esperanza de amedrentarlos y hacerles hablar acerca de posibles cargas explosivas que hubieran colocado bajo las quillas. Sin embargo de nada sirvió porque Luigi Durand de la Penne no reveló la verdad hasta tan sólo 10 minutos antes de la detonación, por lo que rápidamente todas las instalaciones portuarias fueron evacuadas poco antes de que la dinamita causara una tremenda explosión. La onda expansiva hizo salir despedido a Cunningham unos cuantos metros desde su puente de mando, aunque por suerte ileso, pero completamente abatido debido a que aquellos italianos le acababan de hundir a los dos acorazados HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth, así como el petrolero SS Sagona.
El Raid de Alejandría dejó completamente desarbolada a la Marina Real Británica del Mediterráneo, por lo que Cunningham tuvo que confiar en buques menores para recuperar la iniciativa en el «Marenostrum» a la espera de que Flota Estadounidense terminase su movilización en Norteamérica. Desgraciadamente para el almirante, a lo largo de todo el año 1942 operó en una situación de desventaja porque durante las Primera y Segunda Batallas de Sirte le fueron hundidos los cruceros HMS Neptune y HMS Naiad; mientras que durante la «Operación Pedestal» con la que se trataba de abastecer la Isla de Malta perdió el portaaviones HMS Eagle, a los dos cruceros HMS Cairo y HMS Manchester, a un destructor y nueve cargueros.
Solamente la presencia de la Flota Estadounidense (US Navy) que fue desplegada tras la invasión de Marruecos y Argelia durante la «Operación Torch», por aquel entonces colonias de la Francia de Vichy, revirtió la situación de Cunningham en el Mar Mediterráneo, quién al frente de sus navíos primero causó estragos a la Flota Francesa y luego arrinconó a la Marina Real Italiana en los puertos de Sicilia, Cerdeña y La Spezia. De hecho un gran número de mercantes y destructores italianos fueron hundidos durante la campaña de Túnez, siendo Cunningham el autor de las siguientes palabras: «Hundid, quemad y destruid. Que no pase nadie».
Ganada la iniciativa en el Mar Mediterráneo, el almirante Cunningham comandó a su escuadra proporcionando apoyo naval en los desembarcos en Sicilia durante «Operación Husky», en los de Calabria durante la «Operación Baytown» y en los de Salerno durante la «Operación Avalanche». A continuación fue elegido representante naval de Inglaterra durante la Conferencia de Teherán junto al Primer Ministro Winston Churchill; además de ser nombrado Primer Lord del Almirantazgo, exactamente el mismo rango que ostentó el almirante Horatio Nelson durante la Batalla de Traffalgar de 1805. Acto seguido Cunningham tuvo un importante papel en la planificación marítima del desembarco de Normandía en 1944, además de acudir a las Conferencias de Yalta y Postdam. Curiosamente en 1945 fue escogido como nuevo almirante de la Marina Británica del Pacífico (British Pacific Fleet), al frente de la cual realizó las últimas acciones bélicas contra la Marina Imperial Japonesa en el Sudeste Asiático y cañoneó algunos puertos de Japón en la Isla de Honshû.
Terminada la Segunda Guerra Mundial en Septiembre de 1945, el almirante Andrew Cunningham dejó el cargo de Primer Lord del Almirantazgo y en 1946 abandonó su carrera en la Marina Real Británica. A pesar de que al principio le costó acostumbrarse a la vida fuera de la Armada, pronto pudo adaptarse al mundo civil tras ser nombrado rector de la Universidad de Edimburgo y obtener la Presidencia del Instituto de Ingenieros Navales. De hecho durante esta etapa también pronunció algún discurso para el Gabinete del Primer Ministro Clement Atlee en la Cámara de los Lores de Londres, denunciando la reducción del presupuesto naval y la desmantelación de la escuadra inglesa (curiosamente advirtió que tal cosa precipitaría la caída del Imperio Británico, algo que precisamente sucedió).
Los últimos años del almirante Andrew Cunningham transcurrieron con total tranquilidad en una casita de campo, donde se dedicó al cultivo de las rosas y a la crianza de perros de raza cocker, además de escribir su propia autobiografía en una obra a la que tituló Odisea de un Marinero (A Sailor’s Odyssey). Finalmente el 12 de Junio de 1966, justo cuando Cunningham se encontraba a bordo de un taxi realizando el trayecto desde el Almirantazgo hasta la Estación Victoria, falleció de muerte súbita en la parte trasera del vehículo a la edad de 80 años. Desde entonces y en boca de muchos de los marineros que sirvieron bajo su mando, sería recordado como el «Nelson de los tiempos modernos».
Bibliografía:
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8– «Andrew Cunningham», S.A.R.P.E. (1978), p.67-70
-http://en.wikipedia.org/wiki/Andrew_Cunningham

