Desmembración de Checoslovaquia

Cuando se desató la Crisis de los Sudetes que concluyó en los Pactos de Munich y en la anexión de las regiones alemanas de Checoslovaquia en 1938, de repente se desataron una serie de fuerzas en el corazón de Europa que condujeron al colapso del Estado Checo. La razón fue que Hungría exigió su parte del pastel con las provincias perdidas en la Primera Guerra Mundial, Polonia el distrito de Teschen y Eslovaquia su propia independencia del Gobierno de Praga, lo que acabaría propiciando la intervención germana en 1939 y la instauración del Protectorado de Bohemia-Moravia.

Situación de Checoslovaquia

La Conferencia de Munich que Adolf Hilter celebró en Alemania entre los días 28 y 30 de Septiembre de 1938 para resolver la situación de las minorías étnicas germanas en Checoslovaquia, acabó con un acuerdo entre el Primer Ministro Neville Chamberlain por parte del Reino Unido, el Presidente Édouard Daladier por parte de Francia y Benito Mussolini en calidad de Duce por Italia, quienes aceptaron que el Tercer Reich de incorporara aquel espacio perdido al término de la Primera Guerra Mundial a cambio de que no demandase nuevos territorios en Europa. Así fue como tras dejarse al margen al Gobierno de Praga, el 1 de Octubre las tropas del Ejército Alemán cruzaron las fronteras con Chequia y se anexionaron la totalidad de los Sudetes, apropiándose de un territorio de 16.000 kilómetros cuadrados poblados por 3.500.000 de habitantes entre los que había 2.800.000 alemanes y 700.000 checos, siendo el proceso ratificado por la Liga de Naciones que supervisó mediante una comisión la retirada gradual del Ejército Checoslovaco.

El fracaso del Gobierno de Praga ante los Pactos de Munich forzó la dimisión del Presidente Eduard Benes el 3 de Octubre y la formación de un nuevo gabinete encabezado por el Presidente Emil Hacha, quién era considerado un mejor interlocutor de cara a las relaciones exteriores con el Tercer Reich. Sin embargo el nombramiento tuvo lugar en medio de una nueva crisis cuando al cabo de dos días, el 5, una facción paramilitar financiada por Hungría que se componía por 500 milicianos trató de organizar un pequeño levantamiento en Ruthenia. La insurrección apenas tuvo tiempo de prender la mecha porque los húngaros fueron derrotados con 350 bajas a manos de las tropas del Ejército Checoslovaco tras una serie de choques armados en Berechovo y Borzsava. Lamentablemente aquello no fue suficiente para rebajar las pretensiones del Gobierno de Budapest encabezado por el Primer Ministro Béla Imrédy, el cual exigió la entrega de un territorio poblado por 1.096.000 habitantes, de los que el 75% de etnia magiar. Aquella revisión del Tratado del Trianon impuesto al Estado Húngaro al término de la Primera Guerra Mundial fue rechazado de plano por el Parlamento, aunque al mismo tiempo los negociaciones checos que partían de una posición debilidad tras la cesión de los Sudetes, lanzaron una contraoferta consistente en un espacio de 5.786 kilómetros cuadrados con 400.000 personas (de las que 320.000 eran de nacionalidad húngara).

Eslovacos de la Guardia Hlinka en Bratislava.

Las tensas negociaciones con Hungría coincidieron el 6 de Octubre con un nuevo desafío procedente de Eslovaquia, pues los separatistas liderados por el Monseñor Jozef Tiso, quién acababa de autonombrarse Presidente de Región Autónoma, aprovecharon la circunstancia para nombrar en la ciudad de Zilina un gobierno que se desligó del Parlamento de Praga, sin obviar con que los nacionalistas aprobaron la censura de prensa y proclamaron al movimiento fascista del Partido del Pueblo Eslovaco como «Partido Único». Simultáneamente también Polonia se sumó a otras reclamaciones de la mano del Primer Ministro Felicjan Skladkowsky, exigiendo la devolución de la provincia minera de Teschen que los polacos habían perdido veinte años atrás durante la Guerra Polaco-Checoslovaca de 1919.

Justo en medio de las tensiones con Hungría se produjo un incidente el 25 de Octubre cuando un caza Fiat CR-32 de la Fuerza Aérea Húngara pilotado por el aviador Lászo Pongrácz, avistó volando junto a la frontera magiar a un aparato de observación S-328 de la Fuerza Aérea Checa bajo los mandos del cabo Ján Kello. Acto seguido el intercptor húngaro se situó a la cola de su oponente y disparó varias ráfagas de ametralladora con las que derribó el avión y mató a su piloto, demotrando con ello que el Gobierno de Budapest no iba a rebajar ninguna de sus exigencias respecto de Checoslovaquia.

Ante la peligrosa movilización de los vecinos de Checoslovaquia en todas sus fronteras, el Presidente Emil Hacha viajó a Alemania para reunirse con Adolf Hitler en Berlín, quién para su asombro le recomendó que se sometiera a las exigencias de Polonia, pero le otorgó vía libre para defenderse de Hungría. Así fue como a su regreso a Praga el mandatario optó por no ofrecer resistencia a los polacos y sí a los húngaros, por lo menos hasta que el Primer Ministro Béla Imrédy encontró el apoyo de la Italia Fascista cuando Benito Mussolini garantizó su apoyo al Gobierno de Budapest. Aquel inesperado giro de los acontecimientos dejó a los checos en la soledad más absoluta, no sólo respecto de dos naciones hostiles, sino también del enemigo interno poque las minorías ucranianas en la Cordillera Transcarpática comenzaron a rebelarse de la mano del líder nacionalista Augustin Voloshin; sin obviar con que en Eslovaquia la milicia separatista de la Guardia Hlinka ya tenía tomadas las calles de las principales ciudades y la capital de Bratislava.

Ejército Checoslovaco

El Ejército Republicano Checoslovaco (Republika Ceskoslovenska Armáda) constituía el único mecanismo de defensa que Checoslovaquia poseía para defenderse de una eventual agresión del Ejército Alemán, el Ejército Húngaro o el Ejército Polaco. La razón era que a inicios de 1939 esta institución estaba considerada una de las mejores fuerzas armadas de Europa Central por disponer de nada menos que un 1.500.000 hombres repartidos en tres ejércitos y 53 divisiones, así como abundantes piezas de artillería que variaban de los 47 a los 150 milímetros, tanques Skoda como los LT vz 35 o LT vz 38, ametralladoras del modelo ZB e incluso 634 aviones entre cazas y bombarderos de la Fuerza Aérea Checoslovaca (Ceskoslovenského Vojenského Letectva).

Ejército Checoslovaco «Republika Ceskoslovenska Armáda»:
·I Ejército Checoslovaco:
-II Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería.
-IV Cuerpo: 3 Divisiones de infantería.
-VI Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería, 2 Brigadas de Artillería y 1 Brigada Antiaérea.
-IX Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería.
-XII Cuerpo: 2 Divisiones de Milicias.
-Reserva: 3 Divisiones de Infantería, 1 División de Montaña, 1 Brigada Antiaérea y 1 Brigada de Ingenieros.
·II Ejército Checoslovaco:
-III Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería.
-VII Cuerpo: 3 Divisiones de Milicias.
-X Cuerpo: 2 Divisiones de Milicias.
-XI Cuerpo: 2 Divisiones de Milicias.
-I Cuerpo Blindado: 2 Divisiones Blindadas y 1 División Motorizada.
-Reserva: 4 Divisiones de Infantería, 2 Brigadas de Artillería, 1 Brigada Antiaérea y 1 Brigada de Ingenieros.
·III Ejército Checoslovaco:
-I Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería.
·5 Cuerpo: 3 Divisiones de Infantería, 2 Brigadas de Ingenieros y 1 Brigada Antiaérea.
·VII Cuerpo: 3 Divisiones de Milicias.
·II Cuerpo Blindado: 2 Divisiones Blindadas y 1 División Motorizada.
·III Cuerpo Blindado: 2 Divisiones Blindadas y 1 División Motorizada.
-Reserva: 3 Divisiones de Infantería
·Total:
-Soldados = 1.500.000
-Vehículos = 26.000
-Caballos = 217.000
-Tanques = 536

Fuerza Aérea Checoslovaca «Ceskoslovenského Vojenského Letectva»:
·Escuadrones
-Escuadrilla Pluk 1————-Praga
-Escuadrilla Pluk 2————-Olomuue
-Escuadrilla Pluk 3————-Piestany
-Escuadrilla Pluk 4————-Hradec Králové
-Escuadrilla Pluk 5————-Brno
-Escuadrilla Pluk 6————-Milovice
·Total Aviones:
-Cazas = 370
-Bombarderos = 94
-Aviones de reconocimiento = 160
-Cazas nocturnos = 10
-Total de aviones = 634

Desmembración de Checoslovaquia

Oficialmente el 2 de Noviembre de 1938 comenzaron las agresiones en cascada contra Checoslovaquia cuando el Ejército Húngaro cruzó la frontera con Ruthenia sin apenas encontrar oposición por parte de unas sorprendidas tropas del Ejército Checoslovaco. La razón fue que el Presidente Emil Hacha ordenó provocar lo menos posible a los magiares por temor a que se produjesen reacciones todavía más agresivas de polacos o alemanes, algo que sirvió de muy poco porque los nacionalistas ucranianos no tardaron en atacar puestos armados sobre la región oriental de Uzhorod y en declarar una secesión unilateral mediante la fundación del Gobierno Autónomo Cárpato-Ucraniano dirigido por el político separatista Andrej Body.

A las dos semanas de la agresión de Hungría, el 13 de Noviembre de 1938, también Polonia se sumó a la operación cuando las tropas del Ejército Polaco bajo el mando del mariscal Edward Rydz-Smigly cruzaron la frontera de Checoslovaquia por el Río Olza y se anexionaron tanto el distrito de Teschen como la ciudad minera de Zaolzie. Mientras tanto el Ejército Húngaro prosiguió con su avance en Ruthenia hasta que el día 19 expulsó de la región al III Ejército Checoslovaco liderado por el general Lev Prchala, cuyas fuerzas se retiraron hasta el corazón de Chequia tras ceder a los magiares un gigantesco territorio poblado por 1.081.247 habitantes, de los cuales el 57% eran húngaros, así como un espacio comprendido por 812 pueblos y las diez ciudades de Roznava, Uzhgorod, Berehovo, Rimaszombat, Érsekújvár, Komarno, Levice, Losonc, Mukáchevo y Kosice, siendo en este último donde entró a caballo el Almirante Miklós Horthy, por ese entonces el Regente y Jefe del Estado en Hungría.

Tropas del Ejército Polaco se anexionan Teschen.

La Guerra Húngaro-Checoslovaca que se prolongó entre Noviembre y principios del año 1939 en realidad fue un conflicto de baja intensidad porque el III Ejército Checoslovaco rehúso combatir en la mayor parte de las ocasiones, cediendo los 2.000 emplazamientos defensivos de la región que cayeron con relativa facilidad en manos del Ejército Húngaro. De hecho durante la breve contienda tan sólo se registraron 22 tiroteos, incluyendo una escaramuza de cierta entidad en la ciudad de Orhegyalja, que costaron a los checoslovacos un total de 312 bajas entre un fallecido y 311 prisioneros. Como al final el bando defensor fue incapaz de hacer frente a tantos problemas externos e internos, el Presidente Emil Hacha no tuvo más remedio que plegarse a las exigencias del Almirante Miklós Horthy y permitir que Hungría se anexionara la totalidad de las provincias de Ungvar y Münacks.

A inicios del año 1939 los milicianos de la Guardia Hlinka en Eslovaquia aprovecharon la crisis con la vecina Hungría para lanzarse a una insurrección general en varias ciudades y la capital de Bratislava, algo que como cabía esperar despertó la ira del Gobierno de Praga que envió una fuerza expedicionaria compuesta por el III Ejército Checoslovaco del general Lev Prchala, exactamente la misma agrupación que acababa de combatir contra el Ejército Húngaro. Sin embargo en cuanto las tropas se presentaron ante Bratislava, donde la escasa guarnición checa ya había sido derrotada por las milicias eslovacas tras una serie de enfrentamientos callejeros, los sitiadores vacilaron ante la posibilidad de que el asalto se convirtiera en una baño de sangre e incluso en una especie de «Guerra Civil Checoslovaca».

Soldados del Ejército Húngaro cruzan la frontera con Checoslovaquia.

Las dudas del Presidente Emil Hacha acerca de qué hacer con Bratislava se despejaron a inicios de Marzo de 1939 cuando desde Alemania el mismo Adolf Hitler, harto de que la frontera sur del Tercer Reich se hubiese convertido en un avispero de conflictos armados por culpa de la incapacidad del Gobierno de Praga, exigió que las tropas checas se retirasen de Eslovaquia. La razón de aquella actitud era que el Führer ya había decidido liquidar el molesto Estado Checo, por ese entonces una necesidad fundamental para pacificar Europa Central y poder concentrarse en otros objetivos de Europa Oriental como Polonia o la Unión Soviética. De hecho Alemania ya había emprendido una campaña de desprestigio a través de la prensa mediante titulares que definían al gabinete checo como «el régimen terrorista de Praga»; sin obviar con que había establecido contactos con la Guardia Hlinka y el Partido del Progreso Eslovaco del Monseñor Jozef Tiso, por lo que cuando el Ejército Checoslovaco levantó el cerco a Bratislava, el país entero estalló en lo que se conoció como la «Revolución Eslovaca».

La «Revolución Eslovaca» comenzó el 13 de Marzo de 1939 cuando todas las tropas eslovacas que formaban parte del III Ejército Checoslovaco se sublevaron contra sus mandos y desertaron en masa, llevándose las armas y organizándose en unidades puramente de origen eslovaco bajo el mando del general Ferdinand Catlos. Este militar que curiosamente había formado parte de la Legión Checoslovaca durante la expedición a Siberia en la Guerra Civil Rusa, consiguió que la oficialidad eslovaca, por ese entonces tan sólo el 3’4% de las fuerzas armadas de Checoslovaquia, se pasara al bando separatista tras pactar con los mandos checos que todos los soldados de dicha nacionalidad fueran respetados y repatriados, algo que permitió crear en menos de veinticuatro horas el Ejército Eslovaco.

Mientras el Ejército Eslovaco se desplegaba sobre el país y más de 100.000 milicianos de la Guardia Hlinka se apoderaban de pueblos y ciudades bajo el lema de «Na Straz!» o «¡Alerta!», el Monseñor Jozef Tiso viajó a Alemania y se reunió con Adolf Hitler el 14 de Marzo, quién tras prometerle secundar su proyecto soberanista regresó a Bratislava, donde esa misma jornada los políticos separatistas culminaron el proceso emancipador durante un jubiloso desfile en la Plaza Hviezdoslav. Así como finalmente se declaró la independencia definitiva de la República de Eslovaquia, la cual fue reconocida por el Tercer Reich, Hungría e Italia bajo la forma de un régimen fascista que encabezó el Partido del Progreso Eslovaco.

El Ejército Alemán entrando en Praga el 15 de Marzo de 1935.

Al día siguiente de materializarse la secesión de Eslovaquia, el 15 de Marzo de 1939, el Presidente Emil Hacha viajó en tren a Alemania para entrevistarse de urgencia con Adolf Hitler, quién tras recibirle a las 20:40 horas en el Hotel Adlon, el Führer le afeó su incapacidad para dirigir un país en plena descomposición y a continuación le reveló que en aquellos instantes las fuerzas del Ejército Alemán estaban cruzando la frontera con Chequia, ocupando recientemente el nudo de Moravská-Ostrava. La repentina noticia a la que siguió una amenaza consistente en que el Ejército Checo combatiese hasta la aniquilación o que por el contrario se desmovilizase, provocó que el sorprendido Hacha sufriera un desmayo y tuviese que ser atendido por el médido personal de Hitler, por lo que al despertar no tuvo más remedio que plegarse ante el Führer y firmar el documento para convertir a su país en un protectorado del Tercer Reich.

La entrada del Ejército Alemán en Chequia se llevó a cabo desde las fronteras de los Sudetes sin ningún tipo de oposición debido a que el Ejército Checo (que desde la independencia de Eslovaquia había dejado de ser el Ejército Checoslovaco) depuso las armas, licenció a sus soldados y entregó todas las instalaciones militares intactas a la Wehrmacht. De hecho esa misma noche un destacamento motorizado bajo el mando del general Erwin Rommel ofreció escolta al mismo Adolf Hitler, quién exultante entró en la capital de Praga y desfiló por las calles hasta el Castillo de Hradcany, desde cuyo balcón proclamó ante las masas la creación del Protectorado de Bohemia-Moravia.

Consecuencias

La desaparición de Checoslovaquia el 15 de Marzo de 1939 modificó todo el mapa político y geoestratégico de Europa Central porque Alemania se apropió del extenso territorio comprendido por los Sudetes y el Protectorado de Bohemia-Moravia, así como de la industria armamentística y civil de dichas regiones con importantes conglomerados empresariales como la Compañía Skoda, además de una nueva población de 10 millones de habitantes y todo el arsenal del Ejército Checo que incluyó un lote de 469 tanques, 2.676 cañones, 1.582 aviones y 43.876 ametralladoras. Hungría por el contrario obtuvo las tres ricas provincias de Ruthenia, Ungvar y Munkács con más de 1 millón de ciudadanos magiares; mientras que Polonia se anexionó el distrito minero de Teschen; sin obviar con que se materializó la independencia de Eslovaquia y los ucranianos gozaron de una amplia autonomía tutelada en la Cordillera Transcarpática.

Cambios Territoriales:
-Alemania = Anexión de los Sudetes / Protectorado de Bohemia-Moravia.
-Hungría = Anexión de Ruthenia, Ungvar y Munkács.
-Polonia = Anexión de Teschen.
-Eslovaquia = Independencia.
-Ucrania Subcarpática = Autonomía tutelada por Alemania y Hungría.

El desmembramiento de Checoslovaquia en la primavera de 1939 trastocó todo el orden internacional vigente en Europa debido a que Alemania se convirtió de nuevo en una potencia continental como lo había sido antes de la Primera Guerra Mundial, mientras que Gran Bretaña y Francia rompieron lazos de amistad con el Tercer Reich tras considerar que Adolf Hitler había roto todos los acuerdos alcanzados en el Pacto de Munich. De hecho como los Gobiernos de Londres y París ya no se fiarían nunca más del Führer, advirtieron de que la próxima agresión sería considerada un «causus belli», tal y como acabó sucediendo ese mismo año con la invasión germana de Polonia y el estallido de la Segunda Guerra Mundial.

Bibliografía:

-Ismael García, Checoslovaquia 1938 Un ejército frente al Führer, Revista Serga Nº49 (2007), p.34-46
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «Polonia es fulminada por la Wehrmacht», S.A.R.P.E. (1978), p.21-23
-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerra sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «La Guerra Pequeña: Hungría contra Eslovaquia 1939», Edaf (2026), p.54-75
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1, El Camino hacia el Desastre, «XIII Checoslovaquia», Planeta Deagostini (1959) p.153-160
-Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los Buenos, «El fin de Checoslovaquia y el salto a Praga», Ediciones Sieghels (2009), p.80-84