La Unión Soviética se caracterizó durante la Segunda Guerra Mundial por una violencia extrema hacia los prisioneros de guerra del bando del Eje, algo explicable debido a la naturaleza de su régimen y también a que el país nunca había firmado la Convención de Ginebra. Ante esta situación de radicalidad y vacío legal, sumado al hecho de la brutalidad perpetrada por las fuerzas invasoras del Eje, las tropas del Ejército Rojo se mostraron verdaderamente crueles desde el mismo inicio de las hostilidades durante toda la contienda en el Frente del Este de 1941 a 1945.
Prisioneros 1941-1945
Al desatarse la «Operación Barbarroja» en Junio de 1941, como el Ejército Rojo no consiguió hacer prisionero a ningún soldado del Ejército Alemán, las únicas víctimas de los rusos fueron los pilotos de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que tras caer en paracaídas por detrás de las líneas enemigas fueron apresados e inmediatamente fusilados, así como también algunos infiltrados o rastreadores que en el 95% de los casos eran ejecutados sobre el terreno. Curiosamente el primer gran contingente de cautivos se efectuó a la semana de comenzar la invasión de Rusia, en concreto 180 hombres de la 25ª División de Infantería Alemana que no sólo fueron asesinados, sino que 153 de ellos fueron humillados, desnudados y en algunos casos sus ojos y genitales arrancados. La siguiente matanza no se produciría hasta ese mismo invierno en Crimea cuando las tropas soviéticas irrumpieron en un hospital militar de Feodosia y masacraron a 160 heridos germanos, a quienes arrojaron por las ventanas o los rociaron con agua fría en el exterior para que muriesen de frío.
La Batalla de Stalingrado fue el ejemplo más cruel del Ejército Rojo al anunciarse la capitulación de 91.000 soldados del VI Ejército Alemán y otras decenas de miles de combatientes de los III y IV Ejércitos Rumanos, el VIII Ejército Italiano y el II Ejército Húngaro. Como era de preverse, el destino de estos cautivos fue trágico porque desde Beketovka se les hizo caminar en «marchas de la muerte» a través de la nieve y sometidos a las palizas de las guardias, lo que causó la muerte a 40.000 de ellos, aproximadamente el 45%, antes de que el resto fueran alojados en los campos de concentración de Lunovo, Suzdal, Krasnogorsk, Yelabuga, Bekedal, Usman, Astrakán, Basianovski, Oranki y Karaganda (salvo 3.500 que permanecieron en la propia Stalingrado para reconstruir la ciudad). A continuación y después de muchas penalidades, todos los prisioneros terminaron siendo deportados a los gulags de Siberia, donde la mayoría perecieron a causa de las temperaturas de -25 y -30º grados bajo cero y enfermedades como el tifus, disentería, icteria, difteria, escorbuto, tuberculosis, hidropesía y malaria; registrándose únicamente la cifra de 6.000 supervivientes.

Columna de prisioneros del Ejército Rumano capturados por el Ejército Rojo en la Batalla de Stalingrado marchan sobre la nieve en dirección a los gulags de Siberia.
A partir de 1943 el Ejército Rojo prosiguió con sus matanzas de prisioneros del Eje, como por ejemplo los 150 soldados alemanes ahorcados públicamente ante los aplausos de la gente para celebrar la victoria en la Batalla de Kharkov. Bastante peor fue la ocurrido durante la Masacre de Grischino en Ucrania, donde las tropas soviéticas asesinaron a 508 soldados sumando a 428 germanos, 89 italianos, 9 rumanos y 4 húngaros, así como algunos voluntarios extranjeros entre los que se contabilizaron 48 rusos blancos, 8 ucranianos y 2 daneses.
Con la llegada de 1944 tuvo lugar un terrible episodio consistente en el asesinato de 2.000 prisioneros alemanes en Glowno a los que obligó a pisar un campo de minas, mientras que los escasos supervivientes de esta cruel práctica fueron eliminados sin excepción a base de fogonazos de lanzallamas. Incluso tras el triunfo en la «Operación Bragation» sobre Bielorrusia que acabó con la destrucción del Grupo de Ejércitos Centro, los soviéticos humillaron a más de 100.000 soldados germanos que fueron forzados a desfilar en Moscú para ser abucheados por la ciudadanía moscovita (previamente se los había dado laxantes para que fuesen vertiendo excrementos sobre las calles que unas máquinas limpiadoras iban limpiando del suelo justo por detrás de los cautivos).
Prisioneros 1945-1953
Terminada la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945, los prisioneros del Eje deportados a la Unión Soviética ascendían a 5 millones de soldados procedentes de las diferentes fuerzas armadas a los que el Ejército Rojo había combatido en Rusia, Ucrania, los Balcanes, el Ártico, Polonia, los Países Bálticos, Europa Central, Manchuria y el norte de China. La mayoría eran combatientes del Ejército Alemán que se contabilizaban en 2 millones, seguidos por 594.000 del Ejército Japonés, 526.000 del Ejército Húngaro, 400.000 del Ejército Rumano, 84.000 del Ejército Italiano, 50.000 del Ejército Eslovaco, 20.000 del Ejército Vichysta Francés, 2.475 del Ejército Finlandés y 600 del Ejército Croata. Respecto a las formaciones de voluntarios al servicio del Tercer Reich, también hubo que añadir 4.769 hombres de la Legión Holandesa, 1.021 de las Legiones Belgas «Valonia» y «Flandes», 464 de la División Española «Azul», 461 de la Legión Danesa y 104 de la Legión Noruega, sin contar con los 1.560 reclutas forzosos de Luxemburgo.
Entre el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945 y hasta la puesta en libertad de todos los cautivos tras la muerte de Iósif Stalin en 1953, un total de 900.429 soldados del Eje perdieron la vida en los gulags de la Unión Soviética. Según su nacionalidad los militares fallecidos fueron 356.000 alemanes, 203.000 rumanos, 200.000 húngaros, 61.855 japoneses, 44.315 italianos, 22.000 eslovacos, 10.000 franceses, 1.500 finlandeses, 400 croatas, 188 holandeses, 175 belgas, 153 españoles, 93 luxemburgueses, 32 daneses y 18 noruegos.
Estadísticas:
-Alemania = 356.700 muertos / 2.000.000 prisioneros
-Rumanía = 203.000 muertos / 400.000 prisioneros
-Hungría = 200.000 muertos / 526.604 prisioneros
-Japón = 61.855 muertos / 594.000 prisioneros
-Italia = 44.315 muertos / 84.000 prisioneros
-Eslovaquia = 22.000 muertos / 50.000 prisioneros
-Francia de Vichy = 10.000 muertos / 20.000 prisioneros
-Finlandia = 1.500 muertos / 2.475 prisioneros
-Croacia = 400 muertos / 600 prisioneros
-Holanda = 188 muertos / 4.769 prisioneros
-Bélgica = 175 muertos / 1.021 prisioneros
-España = 153 muertos / 464 prisioneros
-Luxemburgo = 93 muertos / 1.560 prisioneros
-Dinamarca = 32 muertos / 461 prisioneros
-Noruega = 18 muertos / 104 prisioneros
Bibliografía:
-Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo. «Capítulo 1. La Kommitern en acción», Ediciones B (2010), p.-422-423
-Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los buenos, «Matanzas de prisioneros», Ediciones Ediciones Siegheil (2009), p.312-314
-Sergio Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial. Hasta el final de la guerra, Revista Serga Nº18 (2002), p.55
-Carlos Caballero Jurado, Atlas Ilustrado de la División Azul– «Los prisioneros españoles una comparación», Susaeta (2010), p.237
-http://en.wikipedia.org/wiki/Forced_labor_of_Germans_in_the_Soviet_Union
-http://en.wikipedia.org/wiki/Romanian_prisoners_of_war_in_the_Soviet_Union
-http://en.wikipedia.org/wiki/Forced_labor_of_Hungarians_in_the_Soviet_Union
-http://en.wikipedia.org/wiki/Japanese_prisoners_of_war_in_the_Soviet_Union
-http://en.wikipedia.org/wiki/Italian_prisoners_of_war_in_the_Soviet_Union