Cuando Eslovaquia se separó de Checoslovaquia en 1939, la joven república precisó de la creación de unas fuerzas armadas propias para defender unas fronteras rodeadas de enemigos que incluyeron a Polonia, Hungría y la Unión Soviética. Así fue como nació el Ejército Eslovaco que se batiría a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial, especialmente contra el Ejército Rojo en el Frente Oriental, pero también contra los partisanos en Italia e incluso intentando repeler la agresión soviética en 1945.
Antecedentes
El nacimiento del Ejército Eslovaco comenzó a gestarse mucho antes de la independencia de Eslovaquia cuando el país todavía seguía unido con Chequia en Checoslovaquia, ya que por ese entonces los eslovacos constituían el tercer elemento étnico del Ejército Checoslovaco, exactamente el 14%, justo por detrás del 64% que eran checos y el 22% que eran alemanes. A pesar de que estos efectivos no constituían una fuerza armada eslovaca propia, las cosas cambiaron al poco de que un político nacionalista y revolucionario llamado Karol Sidor fundase la Guardia «Hlinka» (Hlinková Garda), una milicia armada de estética fascista compuesta por unos 100.000 efectivos en Bratislava, Trnaca, Nitra y otras ciudades, quienes se caracterizaban por vestir uniformes negros y hacer saludos romanos al grito de «¡Na Stra! o «¡En guardia!».
Al desatarse la crisis en Checoslovaquia con la pérdida de los Sudetes a favor del Tercer Reich en Octubre de 1938, el movimiento separatista del Partido del Progreso Eslovaco al frente del Monseñor Józef Tiso no dudó en proclamar una «Eslovaquia Autónoma». El III Ejército Checoslovaco al mando del general Lev Prchala trató de evitar la sedición y ocupó mediante el uso de la fuerza las regiones occidentales de Eslovaquia, en donde sostuvo enfrentamientos contra la Guardia «Hlinka» a la que capturó 200 de sus milicianos y mató a uno de sus miembros (considerado el primer eslovaco caído en un conflicto armado del siglo XX). Sin embargo en cuanto las tropas checas se presentaron ante la capital de Bratislava, el 13 de Marzo de 1939 se produjo la conocida como Revolución Eslovaca que coincidió con la entrada del Ejército Alemán en Praga, por lo que todo el III Ejército Checoslovaco se disolvió tras ser víctima de miles de deserciones y proclamarse la jornada del 14 la independencia definitiva de la República de Eslovaquia.

Soldado eslovaco equipado con uniforme invernal y armado con una metralleta MP-40. Sobre el casco lleva la calcomanía de la Cruz de Caravaca.
Las Fuerzas Armadas Eslovacas nacieron desde el mismo instante en que surgió Eslovaquia, pues miles de los eslovacos que habían nutrido al III Ejército Checoslovaco pasaron a encuadrarse en las filas del Ejército Eslovaco, incluyendo un 3’4% de la oficialidad y su comandante supremo, en este caso el general Ferdinand Catlos que había servido en la Legión Checoslovaca durante la expedición a Siberia en la Guerra Civil Rusa. La mayor parte del armamento abandonado por el Ejército Checo se incorporó a los arsenales del Ejército Eslovaco, aproximadamente por un valor de 7.560 millones de coronas, así como los 6.000 fusiles Mauser y 52 tanques LT-35 vendidos por el Tercer Reich.
A nivel estructural el Ejército Eslovaco se dividió en el V Cuerpo del general Stefan Jurech, en el VI Cuerpo del general Augustín Malár y en el VII Cuerpo del general Ján Imro, además de en la Guardia «Hlinka» del líder fascista Alexander Mach. Las unidades subsiguientes en el organigrama fueron la 1ª División Rápida «Jásosík» del coronel Anton Pulanich, la 2ª División Blindada «Skultéty» del general Alexander Cunderlík, la 3ª División Rápida «Rázus» del capitán Benjamín Dúbravec, la 9ª División de Infantería del general Ladislav Bodick, la 10ª División de Infantería del capitán Mikulás Markus, la 11ª División de Infantería del general Pavol Kuna, la
15ª División de Infantería del apitán Ján Kristín, la 16ª División de Infantería del general Jozef Turanec, la 17ª División de Montaña del general Michal Sirica, la División Rápida del general Jozef Turanec, la División de Seguridad «Zaislovacia Divízia» del general Augustín Malár, la 1ª Brigada Técnica del general Elmir Lendvay y la 2ª Brigada Técnica del comandante Rudolf Pilfousek.
Ejército Eslovaco:
·V Cuerpo
·VI Cuerpo
·VII Cuerpo
-1ª División Rápida «Jásosík»
-2ª División Blindada «Skultéty»
-3ª División Rápida «Rázus»
-9ª División de Infantería
-10ª División de Infantería
-11ª División de Infantería
-15ª División de Infantería
-16ª División de Infantería
-17ª División de Montaña
-División Rápida
-División de Seguridad «Zaislovacia Divízia»
-1ª Brigada Técnica
-2ª Brigada Técnica
-Guardia Hlinka
La Guerra Eslovaco-Húngara fue el primer conflicto bélico en el que se vio envuelto Eslovaquia cuando el Reino de Hungría trató de apoderarse de la provincia de Ruthenia que habitaban un alto porcentaje de magiares y por supuesto el Ejército Eslovaco se tuvo que defender con una agrupación de 15.000 soldados, 3 tanques LT-35 y 9 vehículos blindados OA vz 30 repartidos en los V y VII Cuerpos con los 16º, 20º y 37º Regimientos de Infantería, los 12º y 112º Regimientos de Artillería, la Compañía Blindada, la Compañía de Automóviles Blindados y la Guardia «Hlinka». La contienda comenzó con cierta ventaja para los eslovacos porque a costa de nueve muertos expulsaron a los húngaros de Uzhorod e incluso efectuaron un contraataque sobre Závadka mediante el que expulsaron a sus rivales del perímetro situado sobre el Río Akna y la localidad de Nizná Rybnica. Lamentablemente como el Ejército Húngaro era mucho más poderoso pasó a la contraofensiva para destruir a los defensores un coche acorazado OA vz 30 en Vysné Revist y forzarles a retirarse de Úbrež, además de ejercer los magiares una fuerte presión sobre los sectores de Francsika y Nagyszöllös. Ante este duro castigo el 31 de Marzo la República de Eslovaquia firmó la paz y cedió a Hungría una parte de la provincia de Ruthenia, habiendo encajado durante las hostilidades 418 bajas entre 58 muertos (22 soldados y 36 civiles) y 360 prisioneros, a cambio de provocar a las tropas húngaras un total de 78 bajas entre 23 muertos (8 soldados y 15 civiles) y 55 heridos.
Campaña de Polonia
Gracias a su alianza con Alemania la República de Eslovaquia fue la primera nación en sumarse al bando del Eje dentro de Europa cuando Adolf Hitler reveló al Monseñor Jozef Tiso su intención de invadir Polonia, al que ofreció premiar a su patria con el territorio de Teschen como compensación por la región de Ruthenia perdida en favor de Hungría. Así fue como el Ejército Eslovaco desplegó a las 1ª y 3ª Divisiones Rápidas, la 2ª División Blindada y el Grupo Rápido «Kalincak», cuyas fuerzas sumaban 51.000 tropas y 56 tanques (treinta CKDvz.33, veinte OAvz.30 y tres LT-35) articulado en el Ejército del Bernolak bajo el mando del general Ferdinand Catlos.
A las 5:00 horas de la mañana del 1 de Septiembre de 1939 la 1ª División Rápida cruzó la frontera con Polonia y profundizó 30 kilómetros sin apenas encontrar apenas resistencia porque con pasmosa velocidad ocupó las localidades de Javorina, Podspády y Zakopane. Algo menos de suerte tuvo la 2ª División Blindada que la jornada del 3 fue detenida por los polacos en Tylicze; aunque al mismo tiempo la 3ª División Rápida ayudó a los alemanes a derrotar a las tropas polacas de las áreas de Jaslo, Krosno y Sanok. De hecho los polacos fueron tan castigados por el Ejército del Bernolak, que el día 8 los eslovacos les arrollaron hasta ocupar el importante enclave de Krynica, mientras que durante las semanas siguientes continuaron penetrando más adentro y sitiando la ciudad Sanok que se rindió el 1 de Octubre. El balance final de la campaña fue de únicamente 75 bajas para el Ejército Eslovaco entre 18 muertos, 46 heridos y 11 desaparecidos, a costa de capturar la elevada cifra de 1.350 prisioneros al Ejército Polaco.
Operación Barbarroja
Oficialmente el 22 de Junio de 1941 la República de Eslovaquia declaró la guerra a la Unión Soviética y junto al Eje las fuerzas del Ejército Eslovaco emprendieron una ofensiva contra Rusia en la llamada «Operación Barbarroja». El Grupo Rápido fue el contingente escogido para la campaña con un total de 1.910 efectivos (59 oficiales, 27 suboficiales y 1.824 soldados), 40 tanques (treinta LT-35, siete LT-40 y tres OAvz.30), 29 cañones (cuatro de 75 milímetros, nueve de 100 milímetros y dieciséis de 37 milímetros), 183 ametralladoras, 813 fusiles, 661 pistolas, 183 camiones, 49 coches, 33 motos, 112 caballos con carro, 3 ambulancias y 3 cisternas.
Las fuerzas del Ejército Eslovaco cruzaron la frontera con la Unión Soviética tras partir de su área de concentración en Medzilaborce, tomando la ciudad de Krosno el día 25 y superando las aguas del Río San. A continuación sitiaron la Fortaleza de Wojtkowa, en donde los soviéticos resistieron con tenacidad a pesar del fuego de los tanques contra la muralla (de hecho en la acción se registró la primera víctima mortal eslovaca y otros seis heridos). Al final serían las tropas alemanas de retaguardia las que redujeron el enclave, liberando de dicha tarea a los eslovacos que prosiguieron su marcha y atacaron una línea de búnkers en Zaluz, cuyos cañones anticarro volaron dos de los carros LT-35, aunque ello no evitó que un grupo de infantes arrojase granadas por los conductos de ventilación y forzaran a rendirse a todos los rusos que componían la guarnición.
Al finales Junio de 1941 el Ejército Eslovaco aumentó el número de sus efectivos a 50.698 hombres que se encargaron de ocupar un área de considerable tamaño entre el oeste de Ucrania y las estribaciones de los Cárpatos. A partir de ese instante comenzaron a profundizar en el territorio enemigo con una punta de lanza constituida por 4.912 efectivos (195 oficiales, 52 suboficiales y 4.665 soldados) de la Brigada Rápida que se dotaba de 48 tanques (27 LT-35, 9 LT-38, 7 LT-40 y 5 OAvz.30), 48 cañones (4 de 75 milímetros, 12 de 105 milímetros, 24 de 100 milímetros y 8 de 20 milímetros), 2 morteros, 279 ametralladoras, 2.815 fusiles, 666 pistolas, 445 camiones, 137 coches, 90 motos, 296 caballos con carros,10 ambulancias, 5 tractores y 3 cisternas.
En torno a las 4:30 del 22 de Julio de 1941 se reanudó la ofensiva del Ejército Eslovaco cuando la Brigada Rápida se enfrentó a la 44ª División de Infantería Siberiana en la Batalla de Lypovec, durante la cual los tanques LT-35 ocuparon rápidamente la Cordillera de Lypovec, aunque al descender por la carretera varios camiones fueron pulverizados por una batería de cañones soviéticos que ralentizaron la operación. De hecho a la caída la tarde los combates se intensificaron en torno a la Estación de Lypovec, sobretodo tras la destrucción de dos carros eslovacos LT-35 y la captura de un LT-38 (aunque este último los rusos lo abandonaron con posterioridad y por tanto volvió a caer en manos de sus legítimos dueños). Así fue como tras más de veinticuatro horas de intensísima lucha, el 23 de Julio, el Ejército Eslovaco ocupó la ciudad de Lypovec a costa unas pérdidas que sumaron 261 bajas (75 muertos, 167 heridos, 2 prisioneros y 17 desaparecidos) y la destrucción de dos tanques.
A principios de Agosto de 1941 el Ejército Eslovaco ya había avanzado unos 500 kilómetros de territorio dentro de la Unión Soviética, pero como los resultados no eran tan buenos según lo esperado, el general Ferdinand Catlos decidió disolver a la Brigada Rápida y redistribuyó a sus hombres dentro de la División Rápida que contaba con 10.000 efectivos y también en la División de Seguridad (Zaislovacia Divízia) con otros 6.000. Al mismo tiempo se suministró abundante material a la tropa, concretamente 76 cañones (4 de 88 milímetros, 4 de 105 milímetros, 12 de 75 milímetros, 16 de 100 milímetros y 40 de 37 milímetros), 322 ametralladoras, 22 morteros, 4.898 fusiles, 2.111 pistolas, 893 camiones, 201 coches, 133 motos, 6 motocarros y 282 caballos con carro.
Durante el avance sobre Ucrania en Septiembre de 1941, la División Rápida Eslovaca que por ese entonces formaba parte del Grupo de Ejércitos Sur del Eje bajo el mando del general Gerd Von Rundsted, jugó un papel fundamental cuando se produjo la maniobra en pinza con el Grupo de Ejércitos Centro que acabaría culminando en la Batalla de Kíev. Así fue como tras ser desplegados varios millares de eslovacos ante el Río Dniéper la jornada del 14 de Septiembre rechazaron un poderoso contraataque enemigo entre Ukrajinka y Chodosivka, haciendo durante la acción más de 1.650 prisioneros al Ejército Rojo, algo que constituyó la mayor victoria militar eslovaca de la Segunda Guerra Mundial.
Defensa del Mar de Azov
A comienzos del otoño de 1941 la División Rápida Eslovaca cruzó el Río Dniéper y posteriormente el Río Kremencuk en el corazón de Ucrania, lo que permitió a sus soldados alcanzar por primera vez las orillas del Mar de Azov. A pesar de que al poco de desplegarse sobre en la zona los eslovacos consolidaron posiciones y rechazaron una embestida del Ejército Rojo entre el 2 y el 5 de Octubre, a partir de ese instante se inició una tediosa campaña de desgaste sobre una línea de trincheras entre Perescepyne y Hubynycga que se prolongaría meses hasta nada menos que mediados del año 1942.
Otro de los sectores a defender por la División Rápida y diversos elementos del Ejército Eslovaco fue una costa de 120 kilómetros que se extendía desde Mariupol a Taganrog, ya que durante meses las tropas eslovacas tuvieron que rechazaron numerosos ataques soviéticos desde el Mar Negro y también desde las orillas del Río Mius. De hecho los eslovacos llegaron a apropiarse de un barco de pesca armado con ametralladoras para defender el litoral (algo curioso debido a que Eslovaquia no tenía salida al mar,) por lo que aquel pequeño buque al que izaron la bandera nacional sobre el mástil fue bautizado irónicamente como el primer navío de la inexistente «Flota Eslovaca». Después de aguantar con heroicidad todos los golpes de los rusos en el Mar de Azov, finalmente las fuerzas eslovacas salieron triunfales a costa de sufrir 783 bajas entre 119 muertos, 575 heridos y 89 desaparecidos, además de resultar 56 de sus camiones destruidos.
Campaña del Cáucaso
Bajo el nombre de «Operación Blau» u «Operación Azul», el Ejército Eslovaco participó de manera activa en la campaña del Cáucaso como parte del Grupo de Ejércitos A que pretendía alcanzar las fronteras de Turquía e Irán. La División Rápida Eslovaca fue la unidad que encabezó el ataque con 6.013 efectivos (57 oficiales y 5.956 soldados), 12 tanques (seis LT-38 y seis LT-40), 64 cañones (4 de 88 milímetros, 6 de 50 milímetros, 7 de 105 milímetros, 10 de 20 milímetros, 18 de 75 milímetros y 19 de 37 milímetros), 693 ametralladoras, 32 morteros, 844 camiones, 156 coches, 84 motos, 15 ambulancias, 2 vehículos de reparación y 1 coche cisterna.
La invasión del Cáucaso comenzó el 22 de Julio de 1942 cuando las tropas del Ejército Alemán y la División Rápida Eslovaca arremetieron contra las posiciones que el Ejército Rojo poseía en la ciudad de Rostov. Al cabo de tres días del inicio de la ofensiva, el 25 de Julio, los soldados eslovacos se adelantaron a los germanos a la hora de cruzar el Río Don y establecer una cabeza de puente en la orilla oriental, exactamente en la demarcación de la Eurasia que según los geógrafos del Tercer Reich delimitaba la frontera del continente asiático con Europa. Gracias a esta acción el Ejército Eslovaco y no la Wehrmacht se convirtió en la primera agrupación europea del bando del Eje que tuvo el entrar en Asia durante durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la campaña del Cáucaso la División Rápida Eslovaca avanzó con velocidad ocupando la localidad de Kutais, aunque fracasó durante su asalto al puerto de Tuapse en una acción conjunta con la 125ª División de Infantería Alemana y la Legión Norcaucásica conocida como la «Operación Atika». Lamentablemente como el frente se estancó en la Cordillera Caucásica tras el colapso del VI Ejército Alemán en la Batalla de Stalingrado, las tropas eslovacas se quedaron estancadas en las montañas sufriendo las inclemencias climatológicas en forma de nieve y el frío de montaña, algo que condujo al general eslovaco Stefan Jurech a plantearse la idea de pasarse al bando del Ejército Rojo (aunque en el último instante recapacitó y se negó a llevar a cabo dicha locura).
Al materializarse la derrota del Eje en la Batalla de Stalingrado a inicios de 1943, el frente del Cáucaso se desmoronó y el Ejército Eslovaco comenzó la retirada general sin dejar de combatir contra las vanguardias del Ejército Rojo, a las que frenaron en Penzenskaja tras perder uno de sus tanques LT-38. A pesar de que la División Rápida estuvo a punto de ser destruida en Saratovskaya, al final consiguió escapar y refugiarse en la cabeza de puente del Kubán, de donde sus efectivos fueron evacuados a bordo de aviones de la Fuerza Aérea Alemana y la Fuerza Aérea Eslovaca, salvo por la excepción de 2.500 hombres que abandonaron la zona en barco a través del puerto de Kamán.
Acciones Antipartisanas
Simultáneamente a lo ocurrido con el Ejército Eslovaco durante la «Operación Azul» entre 1942 y 1943, la División de Seguridad fue destacada en Bielorrusia para llevar a cabo operaciones antipartisanas contra los guerrilleros que acosaban la logística del Eje. La unidad por ese entonces contaba con abundante material consistente en 7 tanques del modelo LT-40, 62 cañones (2 de 105 milímetros, 8 de 100 milímetros, 12 de 75 milímetros, 16 de 24 milímetros y 24 de 37 milímetros), 439 ametralladoras, 25 morteros, 6.296 fusiles, 2.273 pistolas, 206 camiones, 45 coches, 24 motos, 4 motocarros, 14 ambulancias, 7 cisternas, 4 transportes de radio, 2 vehíclos de reparación y 1 tractor.

Soldados eslovacos se camuflan en un campo de maíz del Cáucaso. Uno lleva una granada en mano y el otro una metralleta Ppsh rusa que probablemente ha arrebatado a algún soviético muerto. Las bajas para los eslovacos en las altas cumbres del Cáucaso fueron altísimas tanto en la ofensiva inicial como en el repliegue posterior.
El bautismo de fuego de la División de Seguridad fue durante un asalto a la población bielorrusa de Kalinkavicy, donde los eslovacos aniquilaron a 200 partisanos comunistas a costa de tan sólo sufrir la baja del teniente Ján Antala, quién desertó para unirse a las filas del Ejército Rojo. Al poco tiempo, el 1 de Agosto, unos guerrilleros soviéticos detonaron un explosivo con dinamita al paso de una columna motorizada que costó a los eslovacos la muerte de ocho de sus guardias y la destrucción de tres camiones, por lo que a modo de represalia un destacamento marchó contra el pueblo de Malodusa, en donde se dedicaron a ejecutar algunos civiles, por lo menos hasta que se presentó un contingente de soldados alemanes que impidieron a sus socios continuar con aquel atropello. Después de una fuerte discusión que a punto estuvo de acabar en un tiroteo contra los germanos, de repente un grupo de radicales decidieron hacer caso omiso y tomarse la justicia por su mano porque al cabo de unas horas regresaron a la aldea de Malodusa para asesinar a una familia e incendiar su casa, siendo aquel crimen el único perpetrado por Eslovaquia en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial.
A partir de Noviembre de 1942 la División de Seguridad Eslovaca fue seleccionada para despejar varios grupos de partisanos que operaban entre sureste de Bielorrusia que y los bordes con Ucrania, logrando los eslovacos un gran éxito porque desbarataron un asalto de 800 guerrilleros y mataron a 50 de ellos en los alrededores de Chojniki. A continuación las fuerzas eslovacas persiguieron a sus oponentes y les dieron caza tras apoderarse de la población de Loev, aunque a costa de encajar 14 bajas durante la misión sumando 3 muertos, 8 heridos y 3 desertores, entre ellos un capitán, un alférez y un teniente.
Evacuación de Crimea
Con efecto inmediato a la retirada del Cáucaso y la cabeza de puente del Kubán en 1943, el Ejército Eslovaco y más en concreto la División Rápida se desplegaron en la Península de Crimea a la espera de la siguiente arremetida del Ejército Rojo. Allí reunieron un material consistente en un tanque LT-38, 32 piezas de artillería, (cinco, de 100 milímetros, cinco de 105 milímetros, ocho de 37 milímetros y catorce de 45 milímetros), 11 morteros, 262 ametralladoras, 3.538 fusiles, 1.438 pistolas, 224 camiones, 29 coches, 7 motos y 4 ambulancias.
A finales de 1943 el Ejército Rojo accedió a Crimea a través del Estrecho de Kerch y desde 1944 a través del Estrecho de Perekop, mientras el Ejército Eslovaco se encargaba de vigilar las costas del Mar Negro. Solamente la División Rápida fue transferida al norte peninsular de Arabat, en donde contribuyó a cubrir el repliegue de las tropas alemanas y rumanas por Henibesk y Chorly, además de combatir intensamente en los combates por Krasnoperekops, donde el último tanque LT-38 se curtió antes de ser definitivamente evacuado hacia Eslovaquia, lo que le convirtió en el único carro eslovaco superviviente del Frente Oriental.
Mientras tanto en Ucrania la mitad de los efectivos de la División Rápida fueron separados de la unidad e integrados en la recién creada 1ª Brigada Técnica, la cual recibió una docena vehículos blindados Sdkfz 251 bajo el mando del nuevo general Elmir Lendvay. A partir de entonces esta formación combatió en batallas defensivas contra los rusos sobre los sectores de Zaporizza, Melitopol y Kachovka, aunque al producirse la retirada alemana hacia el interior de Europa Oriental, el contingente fue empleado en tareas de construcciones defensivas sobre los Cárpatos con la misión de proteger Tatar, Kopcak, Curciu, Brian y Bolgrad en Rumanía; así como el Río Prut, Bacau, Pietra, Neamt, Ditrau y Muresul en Hungría.
Campaña de Italia
Como la República de Eslovaquia oficialmente se encontraba en guerra con Estados Unidos y Gran Bretaña desde bien avanzada la Segunda Guerra Mundial, el Ejército Eslovaco tuvo que enviar presencia militar a Italia para apoyar al régimen fascista republicano de Benito Mussolini. Así fue como se organizó la 2ª Brigada Técnica con un total de 4.345 efectivos entre 169 oficiales y 4.176 soldados bajo el mando del comandante Rudolf Pilfousek, los cuales fueron enviados al centro-sur de la Península Italiana para custodiar uno de los sectores fortificados de la «Línea Gustav».
El bautismo de fuego de la 2ª Brigada Técnica Eslovaca tuvo lugar en la Batalla de Montecassino, aunque no luchando directamente contra los Aliados, sino contra los partisanos comunistas que intentaban cortar las rutas de abastecimiento entre Cassino y Roma. El mismo patrón se repetiría durante el resto de la contienda porque los eslovacos jamás se enfrentaron a las fuerzas anglo-norteamericanas en Italia, ya que todas sus misiones se centraron en combatir a los guerrilleros en torno a Roma, San Marino, Vergheto, Penabilli, Mercantino Marecchia, Bolonia, Romaña, Badia Tedalda, Ferrara y Pad. De hecho para cuando las fuerzas occidentales desencadenaron la gran ofensiva contra el Río Po, la 2ª Brigada Técnica optó por rendirse a la Brigada Partisana «Garibaldi» en Lombardía, cuyos componentes entregaron a todos los eslovacos en condición de prisioneros de guerra a las tropas del Ejército Estadounidense.
Levantamiento Nacional Eslovaco
Cuando el Ejército Rojo se encontraba a las puertas de Eslovaquia a mediados de 1944, muchos fueron los oficiales que pensaron en rebelarse contra el Eje y congraciarse con los Aliados para evitar que el país volviese a reunificarse con Checoslovaquia y de paso evitar que se impusiera un régimen títere de la Unión Soviética. Así fue como un grupo de altos mandos liderados por el coronel Ján Golian y 18.000 partisanos del Partido Comunista Eslovaco al frente del oficial Karol Smidke conspiraron contra el régimen y trataron de ganar el mayor número de adeptos entre las Fuerzas Armadas Eslovacas, por ese entonces constituidas por 35.000 regulares y 40.000 milicianos de la Guardia «Hlinka», así como por un material consistente en 50 tanques, 219 cañones, 91 morteros, 1.540 ametralladoras, 15.870 fusiles, 130 metralletas y 6.558 pistolas.
A media mañana del 29 de Agosto de 1944 se produjo lo que se conoció como el Levantamiento Nacional Eslovaco cuando 29.000 soldados del Ejército Eslovaco se rebelaron en las guarniciones de Hlohovec, Sered, Nové Mestonad, Váhom, Trencín, Nemsová y Levoca, así como en el distrito oriental de Bánska Bystrica. Sin embargo la insurrección fracasó de manera estrepitosa en Bratislava porque los únicos 900 implicados fueron rodeados y eliminados por los 9.000 efectivos leales al Monseñor Jozef Tiso, exactamente igual que sucedió con los 2.000 hombres de Nitra que se declararon fieles al régimen y a la Guardia «Hlinka».
Los 11.000 efectivos del Ejército Eslovaco que optaron por manifestar su adhesión al Monseñor Jozef Tiso fueron suficientes para contener el tiempo suficiente a sus compañeros dentro de una especie de «guerra civil eslovaca», por lo menos hasta que viniese la ayuda prometida por el Eje. Gracias a la rápida reacción del Ejército Alemán que en seguida envió a nada menos de 48.000 soldados de la Wehrmacht y las Waffen-SS, los tisistas y la Guardia «Hlinka» consiguieron recuperar el control del país, retomar los acuartelamientos de Bánska Bystrica y poner fin al Levantamiento Nacional Eslovaco el 18 de Octubre de 1944.
Caída de Eslovaquia
A inicios del año 1945 la República de Eslovaquia pasaba por una tremenda crisis porque sus fronteras se veían amenazadas por la Unión Soviética, el Ejército Alemán habían comenzado la retirada hacia Chequia y el régimen del Monseñor Jozef Tiso se tambaleaba en Bratislavia. A estos problemas había que añadir que el Ejército Eslovaco se había reducido a tan sólo 53.433 efectivos entre regulares, milicianos de la Guardia «Hlinka» y los 6.000 voluntarios de la Defensa Nacional o «Domobrana», esta última una agrupación de 38 batallones clasificados de emergencia o POHG (Pohotovostné Oddiely Hlinkovej Gardy) bajo el liderazgo de los políticos nacionalistas Stefan Tiso y Stefan Hassik.
Cuando el 15 de Enero de 1945 el Ejército Rojo invadió Eslovaquia con más de 100.000 efectivos del IV Frente Ucraniano al mando del mariscal Iván Koniev, las escasas guarniciones fronterizas del Ejército Eslovaco fueron arrolladas en Kosice, Presov y los Ríos Ipel y Hron. A pesar de aquellas derrotas iniciales los soldados eslovacos fueron capaces de sobreponerse y efectuar un contraataque con el que derrotaron a un contingente invasor en la Batalla de San Nicolás de Liptov, donde los rusos sufrieron 410 bajas, además de retomar durante un breve espacio de tiempo la localidad de Kaliste.
A partir de Febrero y Marzo de 1945 las líneas sostenidas por el Ejército Eslovaco se vinieron abajo en todos los sectores del país y en los bordes con Hungría, donde tras una heroica resistencia la 1ª Brigada Técnica acabó siendo aniquilada entre el Lago Balatón y Nezired. De hecho el 4 de Abril las vanguardias del Ejército Rojo conquistaron la capital de Bratislava y después de varias semanas de prolongados combates derrotaron a la guarnición de Zilina la jornada del 30, aunque durante los primeros días de Mayo algunos fanáticos de la Guardia «Hlinka» y batallones del POHG cruzaron los bordes con Chequia para enfrentarse a los partisanos durante el Levantamiento de Praga.
Los últimos contingentes supervivientes del Ejército Eslovaco escaparon a Austria y se rindieron a las tropas del XX Cuerpo Estadounidense en Mayo de 1945, por lo que desde esa fecha las Fuerzas Armadas Eslovacas se disolvieron durante los 48 años siguientes hasta volver a ser erigidas con la independencia de Eslovaquia en 1993. Curiosamente durante todo el periodo de la Segunda Guerra Mundial el Ejército Eslovaco encajó 7.690 bajas (186 oficiales, 251 suboficiales y 6.533 soldados) entre las que hubo 1.235 muertos (50 oficiales, 43 suboficiales, 1.142 soldados), 3.918 heridos (93 oficiales, 155 suboficiales y 2.950 soldados), 294 prisioneros (7 oficiales, 4 suboficiales y 283 soldados) y 2.243 desaparecidos (36 oficiales, 49 suboficiales y 2.158 soldados); además de perderse un material cuantificado en 11 tanques (4 LT-40, 4 LT-38 y 3 OAvz.30), 172 cañones (5 de 105 milímetros, 8 de 88 milímetros, 28 de 75 milímetros, 40 de 37 milímetros, 44 de 20 milímetros y 47 de 100 milímetros), 422 ametralladoras, 59 morteros, 8.052 fusiles, 51 metralletas, 4.642 pistolas, 1.200 camiones, 360 coches y 250 motos.
Bibliografía:
-Santiago Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial (I): Las campañas exteriores, Revista Serga Nº18 (2002), p.28-42
-Santiago Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial (II): La guerra en Eslovaquia, Revista Serga Nº18 (2002), p.45-55
-Petter Abbott y Nigel Thomas, Aliados de Alemania en el Frente del Este, «Eslovaquia», Osprey Publishing (2010), p.35-38
-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerras sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «La Guerra Pequeña: Hungría contra Eslovaquia 1939», Edaf (2026), p.82-89
-http://en.wikipedia.org/wiki/Slovak_Republic_(1939%E2%80%931945)


