Guerra Peruano-Ecuatoriana

La Guerra Peruano-Ecuatoriana que se libró entre Julio y Septiembre de 1941 constituyó un conflicto armado que tenía como origen tensiones fronterizas históricas entre Perú y Ecuador, pero que prendieron por culpa del caos general desatado en todo el globo a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Aquella contienda que se combatió fundamentalmente en los bordes del Río Zarumilla y la Amazonia, tuvo la particularidad de confrontar a dos países que iban a formar parte del bando de los Aliados justo cuando el continente americano estaba a punto de sumergirse en la Guerra del Pacífico.

Causas

Originalmente la Guerra Peruano-Ecuatoriana se gestó durante la crisis que llevaría a la disolución del Imperio Español a principios del siglo XIX, ya que según la Real Cédula de 1802 el Gobierno de Madrid los distritos de Tumbés, Jaén y Quijos del Amazonas formaban parte del Virreinato de Perú, mientras que justo en la misma frontera otros documentos afirmaron que pertenecían a la Real Audiencia de Quito. La disputa se extendió tras la independencia de la República de Perú en 1821, ya que la Gran Colombia liderada por Simón Bolivar y conformada por Colombia, Venezuela y Escuador, se negó en rotundo a aceptar la soberanía de la región, por lo que en 1828 estalló la Guerra Grancolombo-Peruana que concluyó con el mismo «statu quo», tal y como quedó estipulado en el Tratado de Guayaquil de 1839 y ratificado poco después en el Convenio de Girón.

La apropiación del Perú de todos los territorios en disputa fijados en el Amazonas, condujo a que cuando se independizó la República de Ecuador en 1839, el nuevo país continuase la antigua política de anexionarse Tumbés, Jaén y Quijos. Lamentablemente para los aspirantes todas sus reclamaciones fueron rechazadas y los arbitrajes declarados nulos, como por ejemplo el Tratado García Herrera de 1890, o un intento fallido de mediación del Rey Alfonso XIII de España, ya que como los ecuatorianos no estuvieron de acuerdo con el resultado, se dedicaron a atacar varios puestos peruanos en Angoteros y Torres Causana, estando a punto de desatarse una guerra abierta en 1910 que tan sólo fue evitada gracias a una intervención diplomática de Estados Unidos, Brasil y Argentina.

Tropas peruanas en la Guerra Peruano-Ecuatoriana.

A lo largo de la tensa década de 1920 que se caracterizó por abundantes conflictos regionales en Europa, Asia y Oriente Medio, el continente de América no fue una excepción y menos la Amazonía, por lo que para evitar que Perú y Ecuador resolviesen sus diferencias por la vía armada se firmó el Protocolo Castro Oyanguren Ponce de 1924, el cual sometía cualquier posible incidente fronterizo a subsanarse mediante negociaciones bilaterales o el arbitraje de terceros países. El documento se volvió a ratificar en Washington en 1936 bajo la supervisión del Presidente Franklin Delano Roosevelt, en donde se fijó la denominada «línea del statu quo», consistente en unas fronteras definidas que tomaban como referencia la Cordillera del Cóndor y que especialmente beneficiaban a Perú, algo que no gustó nada a Ecuador debido a que expresó su disconformidad en que los peruanos tuviesen la soberanía de parte del Amazonas y el distrito de Marañón.

Las tensiones entre Perú y Ecuador se mantuvieron latentes hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, así como la extensión del conflicto por toda Europa y África en 1940, cuyos efectos tuvieron gran impacto en Latinoamérica debido a que como la atención internacional estaba centrada en la conflagración global, sobretodo tras la invasión de Alemania a la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941, nadie estaría fijándose en lo que ocurría en el Amazonas. Así fue como al cabo de dos semanas del lanzamiento de la «Operación Barbarroja», a las 10:30 horas de la mañana del 5 de Julio, una patrulla del Ejército Ecuatoriano que rondaba la «línea del statu quo» tras haber cruzado el Río Zarumilla, fue emboscada dentro del territorio peruano de Aguas Verdes por un grupo de soldados que mataron a dos ecuatorianos cerca de Bramador. Aquel incidente en el que ambos bandos echaron la culpa al otro de ser los verdaderos culpables, acabó con la movilización militar de los dos Estados y el estallido de la que sería conocida como Guerra Peruano-Ecuatoriana de 1941.

Plan de Perú

El Presidente Manuel Prado Urgachete de Perú no dudó en echar la culpa del Incidente de Bramador a Bolivia, por lo que rápidamente movilizó a las masas, llamó a filas a los reservistas y puso al mando del Ejército Peruano al general Eloy Ureta. La mayor parte de las unidades se concentraron en la Agrupación Norte que incluía a la 1ª División Ligera del general Luis Vinatea con los 5º, 19º y 21º Regimientos de Infantería, el 5º Regimiento de Caballería, el 1º Grupo de Artillería y la 1ª Compañía de Ingenieros; la 8ª División Ligera del coronel César Salazar con los 7º, 9º y 11º Regimientos de Infantería y el 2º Grupo de Artillería; y la Compañía Blindada Ligera con tanques del modelo checo Praga LTP (el ex-LT vz 38). Al mismo tiempo se creó el Destacamento Amazónico con la División de Selva, los 33º y 35º Batallones de Infantería, y la Guardia Civil Fronteriza; mientras que el Cuerpo Aeronáutico Peruano del capitán Antonio Alberti dispuso de 67 aviones entre siete cazas North American NA 50 «Torito» y 60 bombarderos de construcción italiana sumando a 32 Caproni Ca.135, dieciséis Caproni Ca.310 «Libeccio» y doce Caproni Ca.111 «Pancho». También la Marina Peruana se destacó en el Océano Pacífico por desplegar a con nueve navíos entre los que estaban los dos cruceros ligeros Coronel Bolognesi y Almirante Grau, los destructores Almirante Villar y Almirante Guise, los submarinos R-1 y R-2, el petrolero Pariñas, el remolcador Guardián Ríos y el transporte Rimac.

Dotación del Cuerpo Aeronáutico Peruano.

Aproximadamente el Ejército Ecuatoriano reunió a 20.000 soldados, 24 tanques, 24 piezas de artillería, 67 aviones (7 cazas y 60 bombarderos) y 8 navíos (2 cruceros ligeros, 2 destructores, 2 submarinos, 1 petrolero y 1 transporte).

Plan de Ecuador

En cuanto comenzó la Guerra Peruano-Ecuatoriana el Presidente Carlos Alberto Arroyo del Río de Ecuador decretó la rápida movilización de la IV Zona Militar entre Loja y El Oro a la que puso al mando del coronel Luis Rodríguez. Las fuerzas lamentablemente eran muy escasas con tan sólo 500 hombres las unidades más numerosas, como era el caso de los Batallones de Infantería «Cayambe», «Montecristi», «Vencedores» y «Constitución», ya que los demás contingentes poseían muy poco personal como por ejemplo el 3º Batallón de Carabineros, la Guardia Fronteriza, la Guardia Rural o la Milicia Local. Tampoco la Marina Ecuatoriana suponía amenaza alguna porque poseía tres pequeños navíos entre los que estaban el cañonero Abdón Calderón, el cazasubmarinos Presidente Alfaro y el transporte Atahualpa; mientras que la Inspectoría de Aviación Ecuatoriana desplegó a siete aviones, entre estos tres aparatos de reconocimiento de origen estadounidense Curtiss-Wright CW-19R, tres bombarderos ligeros de origen italiano IMAM Ro.37 y un trimotor de transporte alemán Junkers Ju 52.

Soldados ecuatorianos en 1941.

Aproximadamente el Ejército Ecuatoriano reunió a 6.000 efectivos, 7 aviones (3 bombarderos ligeros, 3 aparatos de reconocimiento y 1 transporte) y 3 navíos (1 cañonero, 1 cazasubmarinos y 1 transporte).

Guerra Peruano-Ecuatoriana

Justo el mismo día en que comenzó la Guerra Peruano-Ecuatoriana en 1935, el 5 de Julio de 1941, se produjeron choques y algunos tiroteos de alta intensidad en Lechugal, Quebrada Seca, La Palma, El Porvenir y Matapalo, e incluso los peruanos rechazaron un intento de los ecuatorianos de cruzar el Río Zarumila por el sector de Chacras. Al día siguiente, el 6, los aviones del Cuerpo Aeronáutico Peruano bombardearon varios objetivos enemigos en El Oro, al mismo en que el Ejército Ecuatoriano movilizaba a la 5º Brigada de Infantería del coronel Luis Rodríguez desde la capital de Quito y Guayaquil.

La ofensiva del Ejército Peruano comenzó el 22 de Julio con un bombardeo de artillería y aviación sobre la demarcación de la provincia de El Oro, logrando los peruanos arrollar a las posiciones ecuatorianas en Huaquillas, Pasaje, Machala y Chacras, esta última tomada en un audaz golpe de mano por los lanceros e infantes del teniente coronel Hernán López Cárdenas. De forma simultánea en el Golfo de Guayaquil el destructor Almirante Villar avistó al cañonero ecuatoriano Abdón Calderón a 6 kilómetros de la costa de Guayas, contra el que disparó varios proyectiles que impactaron a 200 metros de la embarcación, la cual viró 180º y huyó adentrándose en el entorno boscoso de Boca Jambelí, siendo aquel encuentro el único enfrentamiento naval de la Guerra Peruano-Ecuatoriana.

Columna del Ejército Peruano con tanques checos LT vz 38 o LTO en la Batalla del Río Zarumilla el 23 de Julio de 1941 durante la Guerra Peruano-Ecuatoriana.

El 23 de Julio de 1941 tuvo lugar en las inmediaciones de Quebrada Seca uno de los hitos del Cuerpo Aeronáutico Peruano cuando la 41ª Escuadrilla liderada por el comandante Antonio Alberti, y conformado tanto por el alférez Manuel Rivera como por los tenientes Fernando Paraud y José Antonio Quiñones, incursionaron sobre una serie de posiciones del Ejército Ecuatoriano. Después de disparar varias ráfagas de ametralladoras sobre algunos emplazamientos con cazas North American NA 50 «Torito», una de las baterías antiaéreas de los ecuatorianos impactó en el aparato del teniente José Antonio Quiñones, quién incapaz de controlar el avión se lanzó en picado y efectuó un ataque suicida contra un cañón al que pulverizó en pedazos (a costa de perder la vida en la explosión).

El 25 de Julio un destacamento de 25 soldados del Ejército Ecuatoriano al mando del teniente César Edmundo Chiriboga González quedaron rodeados en Quebrada Seca por un contingente muy superior de tropas peruanas acompañadas por un tanque Praga LTP, negándose los sitiados a rendirse y combatiendo hasta la muerte sin registrarse un sólo superviviente (los mismos peruanos quedaron tan impresionados que les rindieron honores a título póstumo). Después de aquella maniobra y otras similares en los entornos del Río Zarumilla, el Ejército Peruano continuaría la marcha durante las jornadas próximas para apoderarse de la importante ciudad de Arenillas y posteriormente de Santa Rosa, la cual fue reducida a cenizas por los bombarderos del Cuerpo Aeronáutica Peruano.

Despliegue del Ejército Peruano en la Guerra Peruano-Ecuatoriana.

La jornada del 28 de Julio, la 8ª División Ligera Peruana del coronel César Salazar Cartagena abrió un nuevo frente al sur de Ecuador cuando abrió una brecha entre La Tina y Macará, después de que el consulado de Perú de esta última población hubiese recibido el asalto de la Milicia Local, cuyos miembros rompieron el escudo nacional, asesinaron a un sargento asignado en el edificio e hirieron a todos dos militares del personal. El ataque y los posteriores combates se prolongaron dos jornadas hasta que el 30 los jinetes del 7º Regimiento de Caballería y los fusileros del 19º Batallón de Infantería se apoderaron de La Tina y Macará, así como más tarde de la localidad de Vado Limón.

Nuevamente los aviones del Cuerpo Aeronáutico Peruano volvieron a bombardear diversos objetivos en los últimos días de Julio, la mayoría en la provincia de El Oro que incluyeron posiciones enemigas en Loja, echando abajo alguna comisaría de policía o puesto aduanero, dañando vías férreas o una central eléctrica, derrumbando un puente sobre la Carretera Panamericana y ocasionando algún desperfecto en las bases navales de Puerto Bolívar y Guayaquil. El Ejército Ecuatoriano trató de responder lanzando una modesta ofensiva partiendo de Pampa Larga, desde donde atacaron sin éxito las inmediaciones Sullana debido a que fueron repelidos y expulsados hacia Zapotillo por una guarnición peruana al frente del comandante Carlos Herrera.

Caza peruano North American N50 «Torito» en la Guerra Peruano-Ecuatoriana.

A las 17:45 horas de la tarde del 31 de Julio de 1941 un grupo de tres miembros de la Compañía Paracaidista Peruana compuesta por los voluntarios Antonio Brandariz Ulloa, Carlos Raffo García y Armando Orozco Falla, quienes iban equipados con dos pistolas, un cuchillo y mapas de la zona, saltaron desde un avión del modelo Caproni para descender sobre Puerto Bolívar. Gracias a que los ecuatorianos estaban despistados, los comandos les redujeron a tiros y les arrebataron sus ametralladoras, lo que permitió a los peruanos solicitar un segundo avión que por la noche arrojó a otros siete paracaidistas para aumentar el contingente a diez, quienes se hicieron fuertes en la ciudad hasta que a inicios de Agosto el crucero ligero Coronel Bolognesi y el remolcador Guardián Ríos desembarcaron a veinte soldados que contribuyeron a extenderse por la urbe y declarar por conquista la totalidad de Puerto Bolívar.

Justo al comenzar el mes de Agosto el Presidente Carlos Alberto Arroyo del Río ordenó un alto el fuego para todas las unidades del Ejército Ecuatoriano, aunque no todas las unidades enemigas se enteraron porque la noche del 1 al 2 de Agosto un destacamento de 100 hombres de la División de Selva Peruana, acompañados por guías jíbaros, cruzaron la frontera por la Amazonia entre el Río Santiago y el Río Yaupi. De hecho en este último tramo los peruanos se encontraron con la guarnición de Yapizum compuesta por diez soldados al mando del oficial Hugo Ortíz Garcés, quienes se negaron a rendirse y combatieron a vida o muerte hasta que fueron segados por disparos de ametralladoras y aplastados por las tropas peruanas. El resultado del choque fue de seis fallecidos y tres prisioneros, aunque los peruanos quedaron tan asombrados por la valentía de los ecuatorianos que decidieron rendirles honores y cubrir el cuerpo del oficial Hugo Ortíz con la bandera del regimiento.

Tropas ecuatorianos en Quebrada Seca

Los combates de la Guerra Peruano-Ecuatoriana todavía se prolongaron a lo largo de Agosto e incluso hasta el mes de Septiembre de 1941, registrándose dos choques de intensidad media en varios sectores de la provincia de El Oro. El primero fue la emboscada del día 11 protagonizada por 100 soldados ecuatorianos sobre un pequeño destacamento peruano en Porotillo, al que redujeron en su totalidad con 25 bajas entre veinticuatro muertos y un prisionero, además de capturar a sus enemigos un material comprendido en dos ametralladoras, siete fusiles, un subfusil. El segundo fue la Batalla de Panupali la jornada del 18 al 19 cuando 40 efectivos de la caballería ecuatoriana del capitán Moisés Oliva Ojeda cayeron por sorpresa sobre 36 jinetes de la caballería peruana del alférez Máximo Pimentel, registrándose tan sólo tres muertos en el bando atacante y nueve bajas en el bando peruano, incluyendo siete fallecidos y dos heridos, sin obviar con que a estos últimos les fueron capturados dos ametralladoras checas ZB, trece caballos, una mula y 2.400 cartuchos de munición.

Conclusión

Como a partir del otoño de 1941 las cosas se fueron tensando en el Océano Pacífico a raíz de la rivalidad entre Estados Unidos y Japón, el Presidente Franklin Delano Roosevelt tomó la determinación de no tener abierto un conflicto armado en el patrio trasero de América Latina, pues tenía especial preocupación en que la contienda amazónica acabase enlazando con la que iba a provocar el Imperio Japonés tras el ataque a Pearl Harbor. Así fue como desde la Casa Blanca se impulsó un alto el fuego al que se sumaron Brasil, Argentina y Chile hasta que el 29 de Enero de 1942 se firmó el Protocolo de Río de Janeiro que fue ratificado por Ecuador el 12 de Febrero, cuyas líneas obligaban al Gobierno de Quito a renunciar a la obtención de una salida al Amazonas, así como a Perú a retirar a sus tropas de ocupación sobre la provincia de El Oro.

Ecuador sufrió 3.000 bajas entre muertos, heridos, prisioneros y desaparecidos.

Perú sufrió 310 bajas entre 110 muertos y 200 heridos, así como el derribo de un avión North American NA 50 «Torito.

Soldados del Ejército Peruano con una bandera capturada al Ejército Ecuatoriano.

Con la entrada de Estados Unidos en la Guerra del Pacífico muchos otros países de América se sumaron al bando de los Aliados como México, Brasil, Cuba, Panamá, Honduras, Guatemala, El Salvador, República Dominicana, Haití, Bolivia y Colombia entre los años 1941 y 1943, aunque las tensiones entre Perú y Ecuador impidieron que estas dos naciones no lo hicieran hasta Febrero de 1945, cuando ambos gobiernos declararon hostilidades a Alemania y Japón. Aquello no impidió que se cerraran todas las heridas de la Guerra Peruano-Ecuatoriana, considerada el único gran conflicto armado que tuvo lugar en el corazón del continente americano y sobretodo en la Amazonia durante la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerras sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «Viejas disputas: Perú contra Ecuador 1941», Edaf (2026), p.316-341
-https://www.pucara.org/post/la-toma-de-puerto-bol%C3%ADvar-primera-operaci%C3%B3n-aerotransportada-del-continente-americano-y-tercera-en
-https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_peruano-ecuatoriana