Batalla de Narva

La Batalla de Narva de 1944, también conocida como la Batalla de las SS Europeas, fue uno de los enfrentamientos más colosales librados en el extremo septentrional del Frente Oriental cuando el Ejército Rojo trató sin éxito de aislar a parte de las fuerzas del Grupo de Ejército Norte en Estonia. Aquella refriega que se extendió a lo largo de ocho interminables meses entre Febrero y Septiembre, primero en el saliente de la ciudad de Narva y más tarde sobre el sector de las Colinas Azules, dejó como resultado cientos de miles de bajas soviéticas y una de las defensas perimetrales más brillantes llevadas a cabo por el Eje en la Segunda Guerra Mundial.

Plan del Eje

A principios de 1944 el Ejército Rojo desencadenó una poderosa ofensiva contra el Grupo de Ejércitos Norte que permitió a los rusos levantar el asedio de Leningrado y empujar a las fuerzas alemanas hasta la misma frontera con el norte de Estonia. A sabiendas de que el siguiente objetivo del Kremlin iban a ser los Países Bálticos, Adolf Hitler ordenó bloquear el único acceso al noroeste del territorio estonio mediante la creación del Ejército de Narva (Armee Abteilung Narwa) bajo el mando del general Johannes Freissner, cuya única misión sería actuar como ariete de contención e impedir que los soviéticos avanzasen más allá de la ciudad de Narva.

Narva abría la puerta a Estonia al norte de los Países Bálticos por encontrarse situada a 12 kilómetros de la costa del Mar Báltico y a 40 kilómetros el Lago Peipus, estando separada de la Rusia continental a través del Río Narva, cuyo curso de agua poseía un cauce de 200 a 300 metros y una profundidad de 6 a 11 metros, aunque su desembocadura se agrandaba a los 900 metros de ancho y su fondo se hundía hasta los 15 metros, sin obviar con que su superficie se helaba en invierno cuando las temperaturas rondaban de -8’9ºC a -9’7ºC. La ciudad era un punto estratégico clave por ser el principal nudo de comunicaciones en la zona que se conectaba con la capital de Tallin, además de hacer de frontera natural histórica entre el mundo eslavo y germano, ya que precisamente en la Edad Media fue el punto de máximo avance de la Orden de los Caballeros Teutónicos hasta su derrota frente en la Batalla del Lago Peipus contra la República de Novgorod en el año 1242. A este valor simbólico había que añadir el valor económico, pues a 30 kilómetros al oeste de la urbe se encontraba la Refinería de Kohta-Järve que procesaba combustible a partir de esquistos y arenas bituminosas con los que la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) se benefició de 240.000 toneladas de aceite pesado.

Soldado danés de la 11ª División SS de Granaderos «Norland» ante la ciudad de Narva en 1944.

La ciudad de Narva se encontraba defendida por la 11ª División SS Panzer «Nordland» al mando del general Fritz Von Scholz que estaba formada por voluntarios de Escandinavia, fundamentalmente de Noruega, Dinamarca y Suecia, la cual se responsabilizó del casco urbano y sus dos distritos separados por el Río Narva, en este caso el Barrio de Ivangrod al este y el Barrio de Hermannsburg al oeste que se conectaban mediante la pasarela del Puente Bunse. Algunas de sus compañías también fortificaron los extremos del extrarradio, construyendo búnkers y trincheras en Siivertsi, el Cementerio Municipal y Kreenholm, mientras que el puesto de observación para la artillería se situó en el Castillo de Hermann, una vieja fortaleza medieval de la Orden de los Caballeros Teutónicos.

 

Al otro lado del Río Narva las fuerzas del Eje todavía poseían un estrecho territorio de 11 kilómetros de longitud conocido como la «Cabeza de Ivangorod» que se extendía de arriba a abajo desde la aldea de Popovka hasta la de Dolgaja Niwa, siendo su mayor punto de penetración dentro del dispositivo enemigo las afueras de la localidad de Lilienbach. Al norte y centro de dicha posición se hallaba desplegada la 4ª Brigada SS de Granaderos Holandesa «Nederland» conformada por voluntarios de los Países Bajos, exactamente el 48º Regimiento SS de Granaderos «General Seyffardt» y el 49º Regimiento SS de Granaderos «De Ruyter», mientras que al sur el Regimiento SS de Granaderos Danés «Dannmark» y en la retaguardia los escandinavos del Regimiento SS Panzer «Hermann Von Salza».

Junto a la costa del Mar Báltico por encima del sector central de Narva se hallaba desplegado el «Kampfgruppe Kryssing» del general danés Christian Peder Kryssing con 9.000 hombres repartidos en el Batallón de Policía Estonio sobre Mereküla, en los Regimientos de Infantería de Marina «Honschild» y «Schneider» sobre Hugerburg, y en el Regimiento de Infantería de Marina «Von Beckerath» tras la desembocadura del Río Luga. A estas unidades que incluían once baterías costeras, dos compañías de convalecientes y una compañía de descontaminación química, les seguían los 15.000 efectivos de la 20ª División SS de Granaderos Estonia «Estnische» del general Franz Augsberger sobre un área boscosa al noroeste del Río Narva, quienes conocían muy bien la zona debido a que antes de 1940 el lugar había sido un campo de maniobras del Ejército Estonio. Respecto al dispositivo meridional por debajo de Narva se encontraba el Regimiento SS de Grananderos Noruego «Norge» y la 61ª División de Infantería en Kryvasso, acompañada por la 11ª División de Infantería en Auvere y más al oeste por la División División de Granaderos «Feldherrnhalle» y las 170ª y 227ª Divisiones de Infantería, además de permanecer en reserva el 502º Batallón Panzer Pesado, la Brigada SS de Granaderos Flamenca «Langemarck», la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V.», y las 22ª, 214ª y 225ª Divisiones de Infantería.

El Eje reunió a 123.541 efectivos (35.000 estonios, 10.000 noruegos, daneses o suecos, 5.000 holandeses y 500 flamencos) y 80 tanques (24 Tiger, 13 Panther, 9 Panzer IV, 27 Stug III y 7 Panzerjäger).

Plan de la URSS

Inmediatamente después de que el Ejército Rojo levantara el asedio de Leningrado y empujara a las fuerzas del Eje hacia la «Línea Panther», la ciudad de Narva se convirtió en un objetivo prioritario por ser la puerta de acceso a Estonia y porque su caída aceleraría el hecho de que Finlandia rompiese su alianza con Alemania. Así lo dejó patente Iósif Stalin en un mensaje transmitido al general Leonid Govorov, comandante del Frente de Leningrado, cuando manifestó las siguientes palabras: Es perentorio que nuestras tropas capturen Narva a no más tardar el 19 de Febrero. Se requiere no sólo por razones militares, sino también políticas. Es la cosa más importante que tenéis ahora. Pido que toméis todas las medidas necesarias para liberar Narva no más tarde de la fecha indicada.

Despliegue inicial en la Batalla de Narva.

Antes del inicio de la campaña el Ejército Rojo ya había establecido una cabeza de puente en Estonia cuando algunas puntas del VIII Ejército Soviético, entre las que se incluían la 314ª División de Fusileros y el 1.078 Regimiento de Esquiadores, cruzaron una zona pantanosa sin vigilar situada a unos 25 kilómetros al sur de la ciudad de Narva, en cuyas ciénagas y arboleadas los rusos fijaron el 7 de Febrero un saliente de 25 kilómetros sobre Kryvasoo que unos días más tarde pasó a quedar bajo responsabilidad del LXIX Ejército Soviético. Lo mismo ocurrió el 8 de Febrero sobre la franja entre el norte de la ciudad y el Mar Báltico, pues el XLIII Cuerpo se asentó en una segunda cabeza en Ssiversti, mientras que las 98ª y 131ª Divisiones de Fusileros entre Kudruküla y Riigikulä, en donde estuvieron a punto de desbordar las posiciones del Eje de no ser porque en última instancia los soviéticos fueron frenados por una compañía de treinta escandinavos pertenecientes al Regimiento SS de Granaderos Noruego «Norge».

El despliegue del Ejército Rojo se efectuó de norte a sur por parte del Frente de Leningrado al mando del general Leonid Govorov mediante el II Ejército de Choque del general Iván Fedyuninsky junto a la costa del Mar Báltico, el LXIX Ejército del general Iván Korovnikov ante la propia ciudad de Narva, y el VIII Ejército Soviético del general Filipp Stárikov por encima del Lago Peipus. El II Ejército de Choque poseía al XLIII Cuerpo con las 48ª, 98ª, 131ª y 191ª Divisiones de Fusileros; al CIX Cuerpo con las 109ª, 125ª y 314ª Divisiones de Fusileros; al CXXIV Cuerpo con las 13ª, 80ª y 177ª Divisiones de Fusileros; y al VIII Cuerpo Estonio con las 7ª y 249ª Divisiones de Fusileros Estonias; más la 30ª Brigada Blindada Pesada de Guardias, la 71ª Brigada de Fusileros Navales, el 222º Regimiento Blindado Independiente, los 1.439º, 1.495º y 1.811º Regimientos de Artillería Autopropulsada, el 16º Regimiento de Fortificación y el 4º Batallón Blindado Independiente. El LXIX Ejército contenía al CXVII Cuerpo con las 120ª, 123ª, 201ª y 256ª Divisiones de Fusileros; al CXXII Cuerpo con la 3ª Brigada Blindada de Guardias y las 11ª, 43ª y 189ª Divisiones de Fusileros; y a los 806º y 1.433º Regimiento de Artillería Autopropulsada, y los 548º y 549º Batallones Blindados. Por el último el VIII Ejército aglutinaba al VI Cuerpo con las 65ª, 239ª y 310ª Divisiones de Fusileros, al CXV Cuerpo con las 80ª, 177ª, 198ª, 281ª y 285ª Divisiones de Fusileros, y al CXIX Cuerpo con las 286ª y 374ª Divisiones de Fusileros.

El ejército Rojo desplegó a unos 200.000 efectivos y 2.500 cañones.

Batalla de Narva

En la madrugada del 14 de Febrero de 1944 aparecieron ante la costa noreste de Estonia una escuadra de 33 embarcaciones de la Flota Roja del Báltico procedentes de la Isla de Lavensaari entre las que había diez lanchas de remolque, ocho dragaminas y tres patrulleras, así como las ocho cañoneras blindadas BMO-180, BMO-181, BMO-501, BMO-505, BMO-508, BMO-509, BMO-510 y BMO-511, más las cuatro lanchas fluviales BKA-101, BKA-102, MBKA-562 y MBKA-563. A bordo de la flotilla viajaban 517 efectivos de la 260ª Brigada Independiente y el 571º Batallón de Ametralladoras bajo el mando del comandante Stepan Maslov con un equipo de doce fusiles anticarro, tres morteros de 50 milímetros, setenta fusiles-ametralladoras y diecinueve armas automáticas, cuya misión era desembarcar en Mereküla para a continuación profundizar hacia el sur con la finalidad de enlazar con las tropas rusas en Auvere y dejar embolsadas a las fuerzas del Eje en Narva.

A las 4:00 horas de la madrugada del 14 de Febrero comenzó el desembarco de la 260ª Brigada Independiente cerca de Mereküla, a unos 3 kilómetros de Auga, aunque desde el principio las cosas salieron mal porque una mina hundió a la cañonera blindada MBO-511 y otras embarcaciones resultaron dañadas por culpa de los bancos de hielo; sin obviar con que docenas de los soldados se ahogaron por culpa de sus trajes impermeables, ya que muchos olvidaron sacar el aire de sus pantalones y se dieron la vuelta para morir asfixiados cabeza abajo. Solamente un grupo de 432 rusos alcanzaron la playa, quienes encima se dieron de bruces con infantes de marina alemanes, pero también con el fuego de cuatro piezas de artillería de 100 milímetros, seis cañones antiaéreos Flak de 20 milímetros y una batería costera de 150 milímetros (esta última emplazada a ocho kilómetros de distancia en Hungerburg), los cuales mataron a varios combatientes sobre la arena, hundieron a la cañonera blindada BMO-510 y averiaron dos naves de gravedad, la BM0-505 y la MBKA-562. A pesar de las dificultades sobre el litoral y de un inesperado ataque desde el aire de una docena de bombarderos en picado Stukas, tres contingentes se infiltraron en las zonas boscosas, exactamente uno formado por 300 hombres, otro por 70 y otro por un puñado muy reducido, quienes poco a poco fueron siendo cazados por autóctonos locales de la 20ª División SS de Granaderos Estonia, guardias alemanes de la 227ª División de Infantería, voluntarios escandinavos del Regimiento SS de Grananderos Noruego «Norge» y tres tanques Tiger al mando del teniente Otto Carius. El resultado fue la destrucción total de la fuerza soviética, pues tan sólo seis supervivientes alcanzaron las líneas en Auvere, siendo las bajas totales de 426 soldados entre 418 muertos y 8 prisioneros (entre las víctimas mortales estuvo el comandante Stepan Maslov), a costa de 110 bajas para el Eje (100 germanos y 10 estonios) entre 42 muertos, 74 heridos y 4 desaparecidos.

Desembarco soviético en Mereküla.

El 24 de Febrero de 1944, una fecha que coincidía con el Aniversario de la Independencia de Estonia, un batallón de la 20ª División SS de Granaderos Estonia bajo el mando del capitán Rudolf Bruus, lanzó un contraataque para erradicar la cabeza enemiga de Riigiküla que defendía un regimiento soviético formado por 1.100 soldados, veinte tanques y catorce cañones. La operación salió a la perfección porque justo antes del asalto un grupo de 52 voluntarios estonios liderados por el sargento primero Oskar Mäanik, efectuaron una maniobra de flanqueo que confundió a los rusos, quienes tras verse acosados por dos pinzas, no tuvieron más remedio que replegarse, desmantelar sus posiciones y ocultarse en la orilla oriental del Río Narva.

Al cabo de una semana, el 29 de Febrero, la 20ª División SS de Granaderos Estonia también se propuso acabar con la cabeza de puente entre Siiversti y Vepsküla que custodiaban 1.100 soldados rusos y veinte cañones de la 378ª División de Fusileros, enviando para ello a un batallón comandado por el coronel Paul Vent. La aproximación en esta ocasión resultó ser un fiasco porque los estonios sufrieron numerosas bajas al internarse en un campo de minas y caer víctimas de los francotiradores enemigos, por lo menos hasta que una patrulla liderada por el subteniente Harald Nugiseks consiguió atravesar una zona helada sin vigilantes arrastrando trineos con docenas de granadas, las cuales emplearon para volar las defensas rusas y retomar Ssiversti, incluyendo el Cementerio Municipal que el 2 de Marzo fue ocupado al asalto por voluntarios daneses de las Waffen-SS. Una vez conseguida esta ruptura las tropas estonias liberaron Vepsküla, salvo por la excepción de un parque debido a que un grupo de rusos se parapetó tras el Monumento a los Caídos en la Guerra de Independencia Estonia y a la carcasa abandonada de un tanque Tiger, algo que obligó a los atacantes a eliminar a los primeros rociando los bloques de granito con lanzallamas y a los segundos disparando contra los restos del carro con un cañón Pak 40 de 75 milímetros liderado por el teniente Ago Loopard. Solamente un puñado de soviéticos escaparon al desastre cruzando las aguas congeladas del Río Narva, ya que más de un millar perecieron o fueron hechos prisioneros por los autóctonos de las SS.

El 8 de Marzo el II Ejército Choque emprendió una gran ofensiva contra la propia ciudad de Narva que fue precedida por un bombardeo de 200 aviones a su casco urbano y un castigo demoledor por parte de la artillería que disparó unos 100.000 proyectiles, los cuales destruyeron 34 vehículos daneses, dejaron inoperativas 2/3 de las piezas antiaéreas del Eje y dañaron levemente el Puente Bunse, aunque igualmente la guarnición pudo seguir trasladando refuerzos por el Río Narva gracias a un ferry con capacidad para 60 toneladas. Acto seguido los soviéticos iniciaron su avance hacia Ivangorod y arrebataron a los defensores la localidad de Lilienbach, expulsando al 49º Regimiento SS de Granaderos Holandés «De Ruyter» hacia el Prado del Diablo o «Teufelwiese», desde donde los neerlandeses machacaron a los rusos tras instalar sus armas automáticas en la colina. También los atacantes cargaron en Popovka contra el 48º Regimiento SS de Granaderos Holandés «General Seyffardt», pero los holandeses resistieron en sus atrincheramientos e incluso destruyeron numerosos tanques T-34 con cañones Flak 88 de 88 milímetros, antes de recibir la ayuda de un puñado de carros escandinavos Panther del Regimiento SS Panzer «Hermann Von Salza» que terminaron por acelerar la retirada del Ejército Rojo.

Soldados escandinavos de la 11ª División SS de Granaderos Nordland atrincherados en la Batalla de Narva.

Nuevamente el 17 de Marzo de 1944 el Ejército Rojo trató de recuperar la cabeza de puente de Siiversti cruzando el Río Narva con el XVI Cuerpo, en cuyas filas había un gran número de combatientes locales adscritos al Partido Comunista Estonio. Después de establecer una pequeña franja a unos 8 kilómetros al norte de Narva, los soldados de la 20ª División SS de Granaderos Estonia efectuaron un vigoroso contraataque precedido por cuatro baterías de lanzacohetes Nebelwerfer, lo que supuso la retirada de los soviéticos, la muerte de 500 de sus hombres y la pérdida de un vital punto de apoyo en Siiversti.

El denominado Saliente de Kryvasso al sur de Narva apenas supuso un problema para las fuerzas del Eje debido a que durante semanas la presión enemiga pudo ser contenida sin mucho esfuerzo gracias a que los soldados germanos de la 61ª División de Infantería fijaron una cuña dentro del despliegue del LXIX Ejército Soviético, exactamente sobre una elevación de 40 metros de altura que dominaba todo el entorno y era conocida como la Colina del Orfanato. A partir de esta posición los alemanes partieron en dos a los rusos que quedaron aislados de la siguiente manera: la «Bolsa Occidental» o «Westsack» entre la Estación de Vaivara y la iglesia de esta misma población; y la «Bolsa Oriental» u «Ostsack» entre la Estación de Auvere y la Carretera de Lipsus. Los intentos rusos por perforar esta posición fracasaron durante todo Marzo, pues pese a que consiguieron poner en serios aprietos a dos batallones auxiliares estonios y a parte de la 214ª División de Infantería Alemana, la llegada del 502º Batallón Panzer Pesado permitió salvar la situación y restablecer la línea del frente, infligiendo durante el proceso un total de 7.773 bajas a los soviéticos y destruirles 42 tanques o autopropulsados y 17 piezas de artillería.

El 17 de Marzo de 1944 el Ejército Rojo protagonizó un nuevo asalto contra el Saliente de Kryvasso sobre el nexo de separación entre la «Bolsa Occidental» y la «Bolsa Oriental», pero la llegada a tiempo de cuatro carros Tiger al mando del teniente Otto Carius paralizaron el avance enemigo acabando con seis tanques T-34. Lo mismo ocurrió al este de Lembitu el 18, pues desde una distancia de 500 metros los blindados de Carius acabaron con dos carros T-34 y ocho piezas de artillería (dos de campaña, una antiaérea y cinco antitanques). También el 18 dejaron ardiendo ocho tanques (seis T-34, un KV-1 y un T-60), el 19 liquidaron cuatro más y dos cañones, mientras que el 20 otros dos T-34. Aquella hazaña llevada a cabo por tan sólo cuatro Tiger fue todo un récord para la unidad porque en cuatro días destruyeron nada menos que 42 tanques enemigos (incluyendo cuatro autopropulsados) y 70 piezas de artillería.

Dotación de ametralladora MG-34 en el centro histórico de Narva.

El contraataque del Eje sobre el Saliente de Kryvasso por fin se materializó a las 5:55 horas del 26 de Marzo mediante un bombardeo previo de lanzacohetes Nebelwerfer y cañones Flak 88 que finalizó a las 6:05, momento en que ocho Tiger del 502º Batallón Pesado y elementos de la División de Granaderos «Feldherrnhalle» y las 11ª y 61ª Divisiones de Infantería articulados en un destacamento de circunstancia apodado «Kampfgruppe Strachwtiz», cuyo nombre hacía referencia al general Haycinth Von Strachwitz, descendieron desde la Colina del Orfanato y arremetieron contra la «Bolsa Occidental». A pesar de que las vanguardias sufrieron «fuego amigo» y un cañón anticarro ruso destruyó a un blindado Tiger, sin obviar con que el apoyo aéreo fracasó debido a que los cazas soviéticos derribaron a catorce bombarderos en picado Stukas, e incluso el tanque del teniente Otto Carius se quedó sin cúpula tras ser descascarillada su torrera por un cazacarros SU-122; los insistentes alemanes se abrieron paso y embolsaron a numerosas unidades del CIX Cuerpo Soviético en la «Westsack», la cual terminó siendo erradicada con la muerte o captura de 6.000 soldados rusos. De hecho en la «Ostsack» los combates se prolongaron algunas jornadas más junto a la Cota 312 sin que ningún bando avanzase o retrocediera, por lo que al final la situación acabó en empate con 13.200 bajas germanas y 30.000 bajas soviéticas.

Durante el mes de Abril de 1944 la situación en Narva fue de completa tranquilidad debido a que ni la Unión Soviética ni el Eje se molestaron en atacarse como consecuencia de su gran desgaste, por lo que ambos bandos se dedicaron a descansar y a recomponer sus mermadas fuerzas. Solamente el Ejército Rojo lanzó una serie de asaltos locales contra el sector de Dolgaya Niva los días 2, 22, 25, 26 y 28 de Mayo, pero todos fueron rechazados por el Regimiento SS de Granaderos Danés «Danmark». De hecho cuando los daneses perdieron la «Posición Sonneschein» el 12 de Junio, a las pocas horas consiguieron recuperarla mediante un contraataque apoyado por ametralladoras MG-42 y armas antitanque Panzerfaust.

Soldados de la 4ª Brigada SS de Granaderos Holandesa en las ruinas humeantes de Narva.

A inicios de Julio la presión del Ejército Rojo se intensificó sobre Narva mediante una arremetida contra Lilienbach que fue rechazada por los alemanes el día 8, como también otra contra Kreenholm que terminó siendo repelida por cazacarros Stug de la 4ª Brigada SS de Granaderos Holandesa «Nederland». El mayor fiasco sin embargo se registró la jornada del 12 contra Dolgaya Niva, pues las tropas soviéticas de un batallón penal que se lanzaron a la carga gritando «¡Hurra!», resultaron machacadas a mitad del trayecto por la propia artillería rusa a causa de un error de «fuego amigo», por lo que los escasos supervivientes fueron eliminados con relativa facilidad por los combatientes del Regimiento SS de Granaderos Danés «Danmark».

La ofensiva estival contra Narva comenzó el 24 de Julio de 1944 cuando el Ejército Rojo lanzó diversas arremetidas sobre el perímetro con la esperanza de provocar alguna ruptura que hundiese las líneas sostenidas por el Ejército de Narva. El ataque se efectuó con un bombardeo de artillería preliminar de nada menos que 280.000 salvas con un ratio de 160 bocas de fuego por kilómetro; mientras los zapadores alemanes, temiéndose lo peor, se dedicaron a incendiar almacenes y echar abajo algunos puentes. De manera sorprendente las cargas que debían volar el puente de Ivangorod a Narva fallaron por un avería en el detonador, por el que el capitán de ingenieros Günther Wanhoefer tuvo que subir a bordo de un coche Kubelwagen y salir en búsqueda de explosivos justo en medio de una lluvia de proyectiles de morteros, algo que logró «in extremis» porque trajo la nueva dinamita y la explosionó, tirando abajo la pasarela justo cuando la cruzaba una columna del Ejército Rojo.

Combatiente de la 20ª División SS de Granaderos Estonia.

El primer sector atacado fue el de Auvere por parte del CXVII Ejército Soviético, cuyos defensores recibieron un diluvio de 2.000 toneladas de explosivos que no fueron suficientes para doblegar a la 11ª División de Infantería Alemana que aguantó las embestidas; exactamente igual que hicieron los nórdicos de la 11ª División SS de Granaderos «Nordland» a la hora de rechazar un asalto enemigo cerca de Ivangorod, en parte con ayuda de lanzacohetes Nebelwerfer y algunos tanques Panther, los cuales infligieron a los rusos 3.000 bajas, les destruyeron 29 carros y les derribaron dos aviones, a costa de 800 bajas para el bando del Eje y la pérdida de tres aparatos de la Luftwaffe. Al norte del dispositivo el II Ejército de Choque arremetió contra las trincheras de la 20ª División SS de Granaderos Estonia mediante el lanzamiento de oleadas de tropas que cargaron bajo el sonido de unos altavoces a todo volumen mientras se emitía el himno de la Unión Soviética, algo que no evitó que sufriesen una carnicería a manos de los voluntarios estonios y de una incursión a campo abierto de bombarderos en picado Stukas.Al día siguiente, el 25, los soldados de la 20ª División SS de Granaderos Estonia agotaron todas sus reservas de municiones, por lo que como ya no fueron capaces de contener a las tropas rusas que cruzaban el Río Narva a bordo de balsas y esquifes, tuvieron que retirarse a través de los bosques y ceder una pequeña cabeza de puente en la orilla contraria a las 131ª y 191ª Divisiones de Fusileros. Algo mejor les fueron las cosas a la 11ª División de Infantería Alemana que en Auverge sobrevivió a un nuevo bombardeo de 80.000 proyectiles, e incluso rechazó un ataque del VIII Ejército Soviético, al que le infligió 8.000 bajas, le pulverizó 29 tanques y le derribó 8 aviones.

La peor parte de la ofensiva final se la llevó el 48º Regimiento SS de Granaderos «General Seyffardt» adscrito a la 4ª Brigada SS de Granaderos Holandesa «Nederland» que protegía la Estación de Narva y la vecina población de Peeterristi, ya que tras verse los neerlandeses desbordados y forzados a retirarse por un camino boscoso que discurría hacia Laagna, finalmente la unidad fue emboscada a las 17:30 horas de la tarde a la altura de Repniku. A pesar de que los holandeses se defendieron y destruyeron doce tanques rusos, la mayoría de ellos terminaron siendo cazados y aniquilados, incluyendo su líder, el teniente coronel Richard Benner. Solamente algunas patrullas escaparon a través de bosques y pantanos, logrando un grupo encabezado por el capitán Friedrich Tröger alcanzar la seguridad de sus líneas en Chanelo, así como un segundo grupo ponerse a salvo gracias a la iniciativa del subteniente Cornelius Niewendjik-Hoek.

A primeras horas de la mañana del 16 de Julio de 1944, los últimos defensores del Eje salieron del Castillo de Hermann y abandonaron para siempre la ciudad de Narva, por ese entonces reducida a cenizas debido a que tan sólo quedaban un 2% de los edificios en pie. Acto seguido las tropas soviéticas encabezadas por el general Leonid Govorov entraron en las ruinas de la metrópoli y declararon por conquistada Narva, habiéndose registrado en aquel último asalto un total de 23.000 bajas a costa de otras 2.500 para los voluntarios europeos de las Waffen-SS.

Batalla de las Colinas Azules

El repliegue de Narva no significó el final de la batalla debido a que las fuerzas del Eje continuaban estando presentes en el distrito, exactamente a entre 15 y 20 kilómetros de la ciudad, bloqueando la carretera que unía la emblemática metrópoli con la capital de Tallin. La razón fue que los mandos del Ejército de Narva ya habían previsto una eventualidad como aquella, por lo que erigieron nuevas posiciones retrasadas sobre la misma franja de tierra que separaba el Mar Báltico del Lago Peipus, en donde la 4ª Brigada SS de Granaderos Holandesa «Nederland» ocupó el extremo norte, la 20ª División SS de Granaderos Estonia el centro, la 11ª División SS de Granaderos «Nordland» el sur, y las 11ª, 170ª y 225ª Divisiones de Infantería Alemanas, más la División Fronteriza Estonia «z.b.V.», la curva más lejana del despliegue soviético, siendo designado dicho perímetro con la denominación de «Línea Tannenberg».

La «Línea Tannenberg» situada a 15 kilómetros al oeste de Narva fue ideada por el general Johannes Friessner como una manera de frenar una posible ruptura del Ejército Rojo, aprovechando un terreno llano coronado por unas elevaciones conocidas con el nombre de Colinas Azules o «Sinimägede Lanhing». Básicamente se trataba de una cadena de tres pequeñas cotas alineadas de este a oeste sobre un perímetro boscoso de 3 kilómetros de largo por 5 kilómetros de ancho, cuyas características eran las siguientes: la Colina Pargimägi ascendía a 85 metros, la Colina Pöguaugu poseía 83 metros y la Colina Tormimiägi tenía 70 metros, también conocidas como Colina de la Torre o Cota 69.9, Colina del Orfanato y Colina del Granadero.

El III Cuerpo Panzer disponía en la «Línea Tannenberg» de unos 22.000 efectivos, siendo el vértice principal las Colinas y Azules y sus estribaciones en el denominado Muro Sueco, una fortificación de la Gran Guerra del Norte que databa del año 1704. Allí se concentraron los voluntarios de la recién llegada Brigada SS de Granaderos Belga Flamenca «Langemarck» con 500 hombres y tres cañones Pak 40 de 75 milímetros al mando del capitán Wilhem Rehman, así como elementos menores del Regimiento SS de Granaderos Danés «Danmark», el 3º Regimiento SS de Granaderos Estonio y el 49º Regimiento SS de Granaderos «De Ruyter». Contrariamente frente a los voluntarios europeos había nada menos que 140.000 soldados soviéticos, una cifra inmensamente mayor, pero los defensores tan sólo necesitaban ganar tiempo mientras tenía lugar una evacuación hacia Alemania de todo el equipo armamentístico, material pesado y bienes esenciales no militares dentro del marco de la «Operación Entrümpelung».

Trinchera con soldados daneses de la 11ª División SS de Granaderos «Nordland» en la Batalla de Narva.

La primera ofensiva del Ejército Rojo tuvo lugar el 25 de Julio de 1944 contra los bordes orientales de las Colinas Azules, pero los soviéticos fueron rechazados a 600 metros de las excelentes posiciones preparadas por la Brigada SS de Granaderos Flamenca «Langemarck». Aquella misma noche del 25 al 26, los soviéticos optaron por desencadenar un bombardeo de saturación con artillería, lanzacohetes, morteros y aviación que incendiaron los bosques de las estribaciones y desmantelaron la sala de Estado Mayor de los flamencos, hiriendo a todos sus oficiales y haciendo que la unidad quedase bajo el mando provisional del capitán George D’Haese. Acto seguido los componentes de la 201ª y 256ª Divisiones de Fusileros se lanzaron al asalto contra unos marineros de la Kriegsmarine que fueron desalojados de sus atrincheramientos de vanguardia, aunque los rusos fueron incapaces de alcanzar la Colina del Orfanato debido a que fueron acribillados por los cañones anticarro y armas cortas de las tropas flamencas y escandinavas, las cuales pulverizaron sobre el terreno a once tanques T-34.

A las 9:00 horas del 27 de Julio comenzó un nuevo asalto contra las Colinas Azules que precedieron 30 tanques T-34 y Stalin IS-2, pero dieciséis de los carros acabaron retrocediendo ante la resistencia enemiga y otros catorce resultaron destruidos por culpa de las minas, los Panzerfaust y algunos voluntarios suecos equipados con armas anticarro Panzerschrek. Menos suerte tuvo una compañía del Regimiento SS de Granaderos Danés «Danmark» en la zona de Hundinurka, pues los daneses fueron desalojados del «Reducto Lastekodumäe»; mientras que en el sector de la Colina del Orfanato los rusos pulverizaron a los flamencos un cañón Pak 40, aunque durante los combates el cabo mayor holandés Stefan Strapatin dejó ardiendo con un antitanque portátil a dos blindados T-34.

Como la superioridad del Ejército Rojo acabó por rodear la totalidad de la Colina del Orfanato la noche del 27 al 28 de Julio, algunos flamencos quedaron aislados hasta que a la mañana siguiente fueron aniquilados y la elevación finalmente conquistada. A continuación oleadas de tropas soviéticas atacaron la Colina del Granadero con apoyo de 34 tanques (treinta T-34 y cuatro Stalin IS-2), pero fueron contenidos gracias a un cañón Pak 40 de 75 milímetros a los mandos del artillero de primera clase Remy Schrijnen, quién pese a perder su pieza en medio del combate, consiguió destruir a siete carros enemigos (cuatro T-34 y tres Stalin IS-2), una acción por la cual le fue concedida la Cruz de Caballero.

Al día siguiente, el 29 de Julio, el CIX Cuerpo Soviético entró en acción con un avance de 6.000 soldados y 100 tanques que cargaron contra la Colina del Granadero, cuyas estribaciones recibieron un bombardeo de 25.000 proyectiles de artillería. A pesar de que los carros Stalin IS-2 volaron con sus largos tubos un par de búnkers de hormigón e incluso su simple presencia hicieron que el comandante holandés Hans Collani se suicidara (al creer que ya todo estaba perdido), el lento proceso de recarga permitió a unos cazacarros alemanes aproximarse al lugar y volar a varios de estos blindados pesados, aunque durante la acción los germanos perdieron siete Stug. Esta continua presión permitió a lo soviéticos ocupar la mitad de la Colina del Granadero, pero entonces aparecieron un tanque Panther y un grupo de estonios dirigidos por el capitán Paul Maitla, quienes expulsaron a los rusos de la pendiente y les obligaron a refugiarse en la Colina del Orfanato.

Tanque T-34 capturado por la 27ª División SS de Granaderos Belga Flamenca «Langemarck» en la Batalla de las Colinas Azules.

Después de una pausa de diez días, el 1 de Agosto, el Ejército Rojo puso en marcha el mayor castigo hasta la fecha contra las Colinas Azules, pues bombardeó el sector con miles de piezas de artillería (aproximadamente 300 bocas por kilómetro) que arrojaron 200.000 proyectiles, incluyendo los disparados por 200 obuses que barrieron la cima de la Colina del Granadero. Acto seguido 20.000 soldados del II Ejército de Choque y el VIII Cuerpo Estonio compuesto por comunistas de dicha nacionalidad, avanzaron con el apoyo de 1.900 tanques contra unos pocos millares de defensores, 80 cañones y un sólo carro Panther. Sin embargo como de costumbre los soldados del Eje rechazaron aquella avalancha humana, en especial los miembros de un grupo de la 20ª División SS de Granaderos Estonia liderado por el teniente coronel Oskar Ruut, quienes se enzarzaron en un tiroteo contra sus compatriotas hasta que lograron rechazarlos con bajas muy elevadas.

Los únicos éxitos del II Ejército de Choque tuvieron lugar en el sector sur de la «Línea Tannenberg», pues los rusos hicieron retroceder moderadamente a las 170ª y 225ª Divisiones de Infantería Alemanas de los pueblos de Mestküla y Putki, pero fueron incapaces de expulsarlas más allá de la Colina de Kuremäe y el Lago Kurtna. De nuevo el 3 de Agosto los soviéticos presionaron hacia la Colina del Granadero, consiguiendo una breve ruptura a la altura del Cementerio de Vaivara, pero en seguida la brecha fue taponada por los estonios a costa de grandes esfuerzos, hasta el punto de que teniente coronel Oskar Ruut murió en su pozo de tirador tras haber destruido dos carros enemigos con un Panzerfaust. A la jornada siguiente, el 4, las tropas rusas se lanzaron por enésima vez contra la Colina del Granadero tras un bombardeo de saturación de 6.000 proyectiles, aunque como de costumbre fueron rechazadas con grandes pérdidas en hombres, la destrucción de once tanques y el derribo de seis aviones.

A partir de entonces los mandos del Ejército Rojo optaron por pasar a la defensiva en las Colinas Azules y dedicarse tan sólo a causar molestias a sus oponentes, como por ejemplo el 6 de Agosto cuando la artillería rusa disparó 3.000 proyectiles contra la Colina del Granadero. A pesar de que todavía se registraron algunas escaramuzas hasta mediados de Septiembre, ya no se produjeron nuevas ofensivas debido al desgaste sufrido por los soviéticos, pues en las tres elevaciones habían encajado 170.000 bajas (22.000 muertos y 148.000 heridos) y la destrucción de 160 tanques, a costa de sumar el bando del Eje un total de 10.500 bajas entre 1.500 muertos, 7.000 heridos y 2.000 desaparecidos.

Conclusión

Cuando se produjo el colapso del Frente Oriental en Estonia por el sector de Tartu y los bordes meridionales de la frontera con Letonia, el III Cuerpo SS Panzer corrió el riesgo de quedar cercado en las Colinas Azules, por lo que no tuvo más remedio que poner en marcha un proceso de evacuación bautizado con el nombre de «Operación Aster». Así fue como entre las 13:00 y las 20:30 horas del 18 de Septiembre de 1944, la artillería alemana efectuó un breve bombardeo de distracción sobre las posiciones del Ejército Rojo, lo que permitió sacar a la totalidad de los defensores de la «Línea Tannenberg» y enviarles en dirección hacia la capital de Tallin, siendo los últimos combatientes en abandonar el lugar los voluntarios autóctonos y policías locales de la 300ª División Fronteriza Estonia «z.b.V.» bajo el mando del general Rudolf Höfer. Al día siguiente, el 19, los soviéticos se percataron de que las trincheras enemigas estaban vacías, por lo que después de enviar a una serie de observadores a cerciorarse de que no había nadie, a mitad de la jornada los rusos coronaron la cima de la Colina del Granadero y la Colina de la Torre, poniendo con ello fin a la Batalla Narva.

Aproximadamente el Ejército Rojo sufrió 480.000 bajas entre 100.000 muertos y 380.000 heridos, así como la destrucción de 300 tanques y 230 aviones, más el hundimiento de 2 cañoneras (BMO-510 y BMO-511).

Aproximadamente el Eje encajó 68.000 bajas entre 14.000 muertos (10.000 voluntarios europeos y 4.000 alemanes) y 54.000 heridos.

El resultado de la Batalla de Narva fue sin duda un fracaso colosal para la Unión Soviética, pues durante ocho largos meses los rusos demostraron ser incapaces de quebrar el estrecho pasillo bloqueado por la propia ciudad de Narva y más tarde por las Colinas Azules. A pesar de que transcurrido ese tiempo entre Febrero y Septiembre de 1944 las fuerzas del Eje finalmente acabaron por abandonar la «Línea Tannenberg», en realidad la decisión vino como consecuencia de los reveses acaecidos en otros sectores del Frente Oriental e incluso fuera de la misma Estonia, los cuales obligaron a los defensores a replegarse para evitar ser embolsados. Aquello implicó que los numerosos y costosos asaltos frontales efectuados por el Ejército Rojo no sirvieron para nada, ya que sus formaciones se desgastaron al máximo, hasta el punto de perder el equivalente a once divisiones de fusileros y dos regimientos blindados. Esto sin duda convirtió a la heroica resistencia ofrecida por alemanes, estonios y nórdicos en una de las victorias defensivas más brillantes protagonizadas por cualquiera de los contendientes en la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

-Juan Campos Ferreira, De Leningrado a la Batalla de Estonia, el Final del Grupo de Ejércitos Norte Volumen 1, «Schlacht um dem Brückenkopf Von Narva», HRM Ediciones (2025), p.249-356
-Juan Campos Ferreira, De Estonia a la Rendición de Curlandia, el Final del Grupo de Ejércitos Norte Volumen 2, «La Caída del Festung Narwa», HRM Ediciones (2026), p.109-187
-Redacción de Serga, 20. Waffen-Grenadier-Division der SS (Estonische Nr,1), Revista Serga Nº79 (2012), p.36-37
-https://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Narva_(1944)