Resistencia Belga

La ocupación del Tercer Reich a Bélgica fue una de las más suaves de la Segunda Guerra Mundial en comparación a otras naciones de Europa Occidental como los casos de Francia u Holanda. A pesar que entre 1940 y 1944 la población local manifestó cierta tolerancia hacia los ocupantes y las tropas alemanas se comportaron dentro de los límites impuestos por el propio conflicto bélico, finalmente acabó por surgir una insurgencia que se articuló en torno a la Resistencia Belga.

Cuando en Mayo de 1940 el Tercer Reich invadió Bélgica y el Rey Leopoldo III no tuvo más remedio que capitular ante las fuerzas del Eje, el Ministro de Justicia Victor de Laveleye que acababa de exiliarse en Inglaterra, lo primero que hizo en Londres fue convocar a la prensa y cruzar los dedos ante las cámaras para realizar el símbolo de la victoria en forma de «V». Aquella señal encriptada fue entendida por muchos compatriotas como una manera de incitar a la rebelión contra las fuerzas ocupantes del Ejército Alemán, por lo que acto seguido un buen puñado de ciudadanos se organizaron en células clandestinas que dieron lugar al nacimiento de la Resistencia Belga.

La Resistencia Belga tenía la ventaja de que ya había existido durante la ocupación del Segundo Reich en la Primera Guerra Mundial, por lo que sus dos viejos líderes que ya habían estorbado a los alemanes entre 1914 y 1918, en concreto los guerrilleros Jules Bastin y Walthère Dewé, no dudaron en resucitar el movimiento durante el verano de 1940, siendo su primera misión la de informar al Reino Unido acerca de los preparativos en Amberes para la «Operación León Marino». Después de quedar descartada la invasión de Inglaterra y consolidarse las posiciones del Ejército Alemán en Bélgica, aparecieron el Movimiento Nacional Realista (NKB) formado por ex-policías y militantes del Partido Liberal, la Brigada Blanca «Witte Brigade» constituida por católicos y antiguos rexistas, y más tarde el Ejército Secreto «Armée Secrète» del teniente Urbain Reniers con muchos ex-oficiales del Ejército Belga, así como otras facciones menores como el Grupo G o los comunistas de las Milicias Patrióticas «Milices Patriotiques».

La Resistencia Belga no estuvo verdaderamente activa hasta que se recrudeció la Segunda Guerra Mundial entre 1941 y 1942, ya que a partir de entonces los guerrilleros belgas de distintas facciones comenzaron a causar atentados contra los soldados del Ejército Alemán y también contra los colaboracionistas valones y flamencos del Partido Rexista Valón de León Degrelle y de la Unión Nacional Flamenca (VNV) de Hendrik Elias. Entre las víctimas más mediáticas estuvo el tanquista flamenco Firmin Van Belle, a quién los partisanos asesinaron de un disparo en la espalda mientras disfrutaba de un permiso tras regresar del Frente Oriental; así como Edouard Degrelle, al que los resistentes mataron por ser el hermano del mismo León Degrelle. A pesar de todo existieron organizaciones no violentas de carácter humanitario como la Red «Comète» dirigida por 2.000 voluntarios al frente de la enfermera Andrée Jongh que rescataron a 700 pilotos estadounidenses y británicos derribados sobre Bélgica, los cuales posteriormente fueron trasladados a Francia y luego a la frontera con la neutral España. También existió el Comité de Defensa de los Judíos, cuyos integrantes salvaron la vida a varios niños hebreros durante el Holocausto que fueron conducidos clandestinamente a Suiza, además de hacer descarrilar un tren con destino al campo de exterminio de Auschwitz que facilitó la fuga de 118 prisioneros.

Miembros de la Resistencia Belga sobre un tanque Marder capturado al Ejército Alemán.

Aproximadamente la Resistencia Belga contó desde 1943 con un total de 130.000 efectivos, siendo las facciones más activas las siguientes: la Legión Belga compuesta por 50.000 miembros ligados a la extrema derecha al mando de Charles Claser, Robert Lenz y Jules Bastin; el Frente de la Independencia integrado por 40.000 socialistas liderados por Albert Marteaux, André Roland y Fernand Demany; el Movimiento Nacional Belga con 15.000 valones católicos encabezados por Aimé Dandoy y Camille Joset; los Partisanos Armados con 13.200 comunistas dirigidos por Raoul Baligand; el Movimiento Real Nacional con 8.000 monárquicos capitaneados por Eugène Mertens de Wilmars; la Brigada Blanca con 3.750 nacionalistas flamencos conducidos por Marcel Duoette; y el Grupo G con 400 estudiantes mandados por Jean Borges.

El año 1944 fue el más intenso de la Resistencia Belga porque los guerrilleros mataron a 1.000 colaboradores valones y flamencos, bloquearon 95 puentes ferroviarios y 17 túneles con vías, obligaron a detenerse a 285 locomotoras y 1.365 vagones, e incluso un grupo de 40 partisanos destruyó con explosivos un tren que descarriló entre la ruta de Le Gleize a Stoumont matando a 600 soldados alemanes. La mayoría de estas acciones tuvieron lugar después del 1 de Junio de 1944 cuando la Radio BBC transmitió el inminente desembarco en Normandía con la siguiente transmisión: «Mensaje para la pequeña Berta. Las hojas de los árboles te ocultan las vistas del viejo molino»; aunque el instante decisivo fue sin duda poco antes de la llegada de los Aliados a Bélgica con otra retransmisión que manifestó: «El narciso amarillo está creciendo».

La acción más importante de la Resistencia Belga en la Segunda Guerra Mundial fue sin duda la captura de Amberes cuando a finales Agosto de 1944 algunos saboteadores se infiltraron como operarios en los muelles bajo la complicidad del capitán de marina Eugene Colson, los cuales dejaron inoperativo el equipo de bombeo del dique e interrumpieron la corriente eléctrica. Al cabo de una semana de estos sabotajes, en la medianoche del 3 al 4 de Septiembre, más de 3.500 partisanos de la Resistencia Belga se alzaron en armas contra los ocupantes y acorralaron a la guarnición germana en el caso urbano, no sin que antes los equipos de demolición y demás combatientes belgas atascaran puentes levadizos, inutilizaran ocho lanzallamas para prender las instalaciones, volaran cinco barcos de 1.000 toneladas de lastre (con los que se pretendía bloquear la rada), y destruyeran los talleres para la construcción de 50 cilindros rellenos de explosivos que los alemanes pensaban introducir en pozos de 7 metros de profundidad para hacer saltar por los aires la ciudad. Completada esta fase de la operación, los guerrilleros aseguraron las Esclusas de Kattenyk y Bonaparte, pero también la Esclusa Royers que sufrió algunas averías de escasa relevancia en su infraestructura. Una vez amaneció el día 4, el general alemán Christoph Graf Zu Stolberg-Storlberg optó por negociar con los mandos de la Resistencia Belga y por tanto rindió la plaza aquella misma jornada, precisamente veinticuatro horas antes de la llegada de las tropas del I Ejército Británico el día 5.

Durante la posterior invasión de los Aliados a Bélgica en Septiembre de 1944, la Resistencia Belga hostigó al Ejército Alemán desde la retaguardia o en ocasiones acompañó al Ejército Canadiense, tal y como ocurrió en la toma de Merksen, donde los guerrilleros sufrieron 23 bajas sumando a 13 muertos y 10 heridos graves. Desgraciadamente las bajas fueron elevadas y también las represalias en una especie de «mini guerra civil belga» contra los rexistas, como por ejemplo sucedió en masacres como la de Courcelles o Meensel-Kiezegem; o contra los independentistas flamencos cuando la milicia de la Unión Nacional Flamenca capturó a 304 de los resistentes y a su oficial británico de enlace. De hecho durante la Batalla de las Ardenas que se prolongó al este de Bélgica hasta principios de 1945, la Resistencia Belga realizó acciones de sabotaje y algunos de los guerrilleros se unieron como combatientes irregulares a la 101ª División Aerotransportada Estadounidense sitiada en Bastogne.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en Mayo de 1945, la Resistencia Belga gestionó la rendición de 20.000 soldados del Ejército Alemán que acababan de capitular justo en la frontera septentrional con los Países Bajos. Una vez concluidas de manera definitiva las hostilidades en el resto del planeta y la propia Europa, todos los guerrilleros belgas serían licenciados y devueltos al ámbito civil el 25 de Noviembre, no sin antes organizar un desfile de la victoria por Bruselas en el que se rememoró a los 16.000 guerrilleros fallecidos durante la conflagración global.

 

Bibliografía:

-Laura Manzanera, Otras Resistencias. Bélgica, Revista Muy Historia Nº94 (2017), p.62
-Pablo Cuevas, Amberes 1944, la Campaña del Estuario del Escalda, «La multifacética y eficaz Resistencia Belga», Almena (2014), p.14-22
-https://en.wikipedia.org/wiki/Belgian_Resistance