Desembarco de Normandía

 

Si por un suceso la Segunda Guerra Mundial se hizo famosa en la cultura popular ese es el Desembarco de Normandía. La invasión por mar más grande que jamás se había antes realizado, también se convirtió en el desembarco más sangriento.

Operación Overlord

Humillante había sido la retirada británica en Dunkerque durante la invasión alemana de Francia en 1940. Desde entonces los Aliados deseaban quitarse la dolorosa espina clavada de esa tremenda derrota. Tras infinidad de acontecimientos y aventuras, siempre duras y trágicas, por fin en el año 1944 las cosas habían cambiado. La situación para Gran Bretaña, ahora en alianza con Estados Unidos, era muy distinta a la de 1940. El peligro de invasión a Inglaterra se había esfumado y el Eje se retiraba en todos los frentes acosado por la superioridad de los ejércitos americanos, británicos, chinos, soviéticos y de la Commonwealth. Italia había salido de la guerra, Japón era derrotado en los frentes de Asia-Pacífio, y Alemania se había quedada sóla en Europa salvo por débiles compañías como Rumanía o Finlandia.

La primera vez que se habló de una invasión aliada en toda regla sobre Europa se hizo en la Conferéncia de Quebec en Agosto de 1943. Allí se acordó neutralizar a Italia, desembarcando primero en Sicilia y luego en Salerno. Aquel objetivo marcado en Quebec se logró, pero no según lo esperado. Resultó que la supuesta invasión de Euorpa a través de Italia terminó en fracaso porque las fuerzas aliadas quedaron estancadas por la hábil resistencia alemana e italiana y la complicada geografía en forma de barrera natural que presentaba la bota italiana. Desde entonces el proyecto de desembarcar en otro punto del mapa europeo se apartó temporalmente de los despachos. No fue hasta la Conferéncia de Teherán el 28 de Noviembre de 1943, cuando el Primer Ministro de Gran Bretaña, Winston Chuchill, junto con el Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roseevelt, prometieron un abrir un segundo frente al líder de la Unión Soviética, Iósif Stalin, con el fin de aliviar la presión del Eje sobre el Frente Oriental.

Abajo de izquierda a derecha: Arthur Tedder (Vicecomandante Aliado), Dwith D. Eisenhower (Comandante Supremo Aliado) y Bernard Montgomery (Mariscal II Ejército Británico-Canadiense). Arriba de izquierda a derecha: Omar Nelson Bradley (General I Ejército Estadounidense), Bertram Ramsay (Almirante de las Fuerzas Expedicionarias Navales Aliadas), Traffor Leigh-Mallory (Jefe de las Fuerzas Aéreas Expedicionarias Aliadas) y Walter Bedell Smith (Jefe de Gabinete Aliado).

Prácticamente desde principios de 1942 la Unión Soviética luchaba en soledad contra los alemanes mientras suplicaba a los Estados Unidos la apertura del segundo frente. Esa misma situación preocupaba también a los Aliados porque temían que si Alemania resultaba derrotada antes de lo previsto, los soviéticos se harían los dueños de Europa lo que significaría a corto plazo una guerra también contra ellos. Churchill que veía el peligro comunista propuso un desembarco en los Balcanes o Istria para unirse a la Yugoslavia de Josip Tito y avanzar juntos hacia el corazón de Europa Central y Berlín para cortar el continente a los soviéticos. Sin embargo, Roosevelt que al no ser europeo, no comprendía las aspiraciones y temores de esa parte del mundo, prefirió decantarse por la costa del Océano Atlántico. A regañadientes Churchill aceptó y por acuerdo mútuo eligieron a Lord Louis Mounbatten para seleccionar la zona de desembarco que se extendía desde Noruega hasta España. El Paso de Calais al estar muy próximo a la costa de Inglaterra en Dover se descartó por ser demasiado obvio, Holanda también se desechó por los canales de agua, Noruega por los hielos, Bélgica por las fuertes corrientes costeras, España por ser neutral y la Península de Bretaña por sus escasos puertos. Las dos únicas rutas posibles eran la Alta Normandía entre Dieppe y El Havre, o la Baja Normandía entre Cherburgo y Caen. Al final ganó la Baja Normandía.

Fue complicado elegir mandos para la invasión de Europa porque había una clara competencia entre los norteamericanos y los británicos Para salvar las diferencias se eligió como jefe y comandante supremo de todos al general norteamericano de 54 años Dwith David Eisenhower, apodado “Ike”. Bajo puestos secundarios eran todos británicos: Arthur William Tedder como vicecomandante, Bernard Law Montgomery como jefe de las fuerzas de tierra, Bertram Ramsay como líder de las fuerzas navales y Strafford Leigh-Mallory de las fuerzas aéreas. El Estado Mayor quedó confinado en la Villa Southwich House de Portsmouth.

“Operación Overlord” fue el nombre con que se denominó el plan, subdividido a la vez en “Operación Neptune” para lo referente a la parte naval y “Operación Fortune” para referirse a la parte aérea. La costa de la Baja Normandía se repartió según el despliegue de la Fuerza Expedicionaria Aliada de Eisenhower en cinco playas: Utah y Omaha al oeste reservadas para el I Ejército Estadounidense del general Omar Nelson Bradlley; mientras que Gold, Juno y Sword en el este para el II Ejército Británico-Canadiense del mariscal Bernard Montgomery (parte inglesa) y Miles Dempsey (parte canadiense). Antes del desembarco la 6ª División Aerotransportada Británica del general Richard Gale saltaría sobre el este de Caen, al mismo tiempo que las 82ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas Estadonidenses, generales Matthew Ridgway y Maxwell Taylor respectivamente, harían lo mismo en la Península del Contentín. Por último, John Howard con la 22ª Compañía Paracaidista Autónoma Británica aseguraría el Puente Pegasus en el Estuario del Río Orne. Todas aquellas fuerzas formaban el XXI Grupo de Ejércitos Aliado, apoyado por el VIII Ejército del Aire Estadounidense del general James Doolittle, la 9ª Escuadra Aérea Estadounidense del general Lewis Brereton y la 2ª Escuadra Aérea Británica del mariscal John Cunningham.

Fuerzas libres de diversos países participarían en el desembarco. Por ejemplo la Francia Libre de Charles De Gaulle tendría un enorme protagonismo con unos comandos listos para desembarcar en Sword, además de la presencia de la Resistencia Francesa en retaguardia encuadrada en las Fuerzas Francesas del Interior (FFI) y el maquis. Exiliados de Polonia, Noruega, Holanda, Bélgica, Grecia, Chequia e incluso de la España Repubicana aportarían su granito de arena a las fuerzas de invasión. Por parte de la Commonwealth desembarcarían ciertos voluntarios procedentes de Australia, Nueva Zelanda e India.

Antes de Normandía los Aliados habían efectuado otros desembarcos en la Segunda Guerra Mundial, todos muy sangrientos. Estados Unidos desembarcó en Marruecos y Argelia durante la Operación Torch (1942), encontrando muchas dificultades contra la Francia de Vichy que resistió notablemente. Canadá protagonizó un desembarco sobre Francia en Dieppe (1942) con la consecuente derrota aplastante de los canadienses. Con éxito, aunque altamente sangrientos fueron los desembarcos en Sicília y Salerno en Italia (1943) y en Anzio (1944) que fracasó en su intención de tomar Roma. Lo mismo sucedió en el Océano Pacífico contra Japón en los infiernos de Guadalcanal (1942), Tarawa (1943) y las Islas Marshall (1944), donde millares de marines perecieron. Con este expediente para los Aliados una cosa estaba clara, Normandía iba a ser el desembarco más duro y el más costoso en vidas. No se equivocaban.

Aprovechando que los submarinos alemanes habían perdido su dominio en el Atlántico, los Aliados en Estados Unidos y Gran Bretaña formaron un ejército de 3.000.000 de tropas para invadir Europa, aunque la fuerza en el desembarco inicial sería de 96.000 hombres, ya que el resto se quedaría en Inglaterra a la espera de que el grupo de ataque tomara las playas y de esa manera si se perdía la batalla no todos quedasen atrapados en Francia. La suma total de nacionalidades era de 1’5 millones de estadounidenses, 1 millón de británicos y canadienses, 175.000 tropas de la Commonwealth y 44.000 voluntarios de las distintias fuerzas libres europeas, entre ellos únicamente 256 franceses en la primera oleada.

Posiblemente lo más impresionante del Día D sería la inmensa flota aliada. En total se componía de 6.939 barcos, repartidos en 8 acorazados, 27 cruceros, 221 destructores, 2 submarinos, 495 patrulleros, 58 cazasubmarinos , 4 dragaminas, 2 monitores, 2 cañoneros, 1 fragata, 2 cargueros armados, 864 mercantes, 736 buques auxiliares, 4.126 transportes o barcazas de desembarco y los 388 restantes de otros tipos como gabarras, remolcadores, corbetas, etcétera. A excepción de las barcazas y los principales navíos de guerra, la mayor parte de esta fuerza quedaría en retaguardia. Los buques de primera línea que combatirían a unos metros de la playa fueron los 8 acorazados, los 27 cruceros, 62 destructores, 1 dragaminas, 1 fragata, 1 cazasubmarinos, 2 monitores, 2 cañoneros, 1 patrullero y los dos cargueros armados. La aviación se componía de 12.000 aparatos, siendo los más numerosos los transportes aéreos C-47 Dakota; cazas P-51 Mustang, P-47 Thunderbolt, P-38 Lightning, Typhoon y Spitfires; bombarderos B-17, B-25 Mitchell, B-26 Marauder y Avro Lancaster; y por último los planeadores del tipo Horsa. De blindados contaban con 300 tanques acuáticos Sherman DD, un novedoso modelo inventado para la ocasión por el ingeniero Percy Hobart.

Gracias a que toda la industria de Estados Unidos y Canadá se puso al servicio de la invasión, se construyeron ingenios de todo tipo para albergar las casi 2 millones de toneladas de suministro. Por ejemplo estaban los puertos artificiales “Mulberries” que se colocarían cerca de Arromanches y Saint-Laurent para repostar barcos. Se fabricaron rompeolas móviles que pudiesen ser transportados por mar. Pero lo más novedoso era un ingenioso cable flexible acuático por el que se bombearía petróleo desde Inglaterra a Francia, curiosamente la estación de bombeo de este oleoducto se camuflaba como una fábrica de helados. Tal cantidad de material acumulado en Inglaterra hizo que Churchill llegará a decir: “Si Ias Islas Británicas no se hunden por el peso es gracias a los globos cautivos”. Para suplir los problemas de almacenamiento venidos por aire se hubieron de construir 133 aeropuertos ideados por los mejores expertos en logística procedentes de Texas, California y Arkansas. Los puertos para guardar el material y también el factor humano fueron principalmente los de Dover, Plymouth, Portsmouth y Southampton, aunque en menor medida también Harwich, Liverpool, Eastbourne, Falmouth, Cornualles, Belfast, Clyde y Scapa Flow en las Islas Orcadas. Los acuartelamientos y campos de entrenamiento, a veces muy parecidos a la orografía francesa, se ubicaban básicamente en Oxford, Reading, Exeter, Wiltsh, Sussex, Dorset, Devon, Birmingham y Nottingham, recintos en los cuales los soldados no podían salir más que a los restaurantes, bares o pubs más cercanos.

Durante la primera mitad de 1944 el espionaje americano e inglés estuvo intentando hacer creer a Adolf Hitler que la invasión sería en el Paso de Calais. Entre los divagadores de la noticia estaba el espía español Juan Puyol, apodado “Garbo” que hablando con el mismo Hitler le convenció en parte. Otro hábil movimiento a destacar fue el del general estadounidense George Patton que colocó fuerzas no destinadas a la invasión en el sur de Gran Bretaña para despistar al enemigo, entre las cuales incluyó tanques hinchables que confundieron a los espías del Eje haciéndoles creer que eran divisiones blindadas. Algo parecido se simuló con una falsa actividad radiofónica muy intensa en el condado de Kent. También los continuos bombardeos sobre objetivos alejados de Normandía hicieron creer a los alemanes que ese lugar no interesaba a los Aliados, pero lo cierto es que los ataque aéreos tenían esa misma intención de bajarles la guardia y de paso dañar seriamente nudos ferroviarios que enlazaban con la costa normanda como los de Le Mans, Angers, Saumur, Tours, Vierzon, Orlènas, Arpajon, Trappes, París, Pontoise, Rouen, Amiens, Creils, Meaux, Fargniers, Laon, Reims, Mézières, Hirson, Le Cateau, Leval, Mons, Cambrai, Lille, Arras, Boulogne, Metz, Chaumont, Belfort, Epinal, Estrasburgo, Sarreguemines, Courtrai, Brujas, Gante, Malines, Bruselas, Charleroi, Lieja, Lovaina, Hasselt, Amberes, Luxemburgo, Colonia, Aquisgrán, Bitburg y Treveris.

Antes del desembarco hubo ciertos incidentes y casualidades que hicieron pensar a los Aliados que el plan había sido descubierto. El más famoso fueron los crucigramas del periódico británico Daily Telegraph que publicaban los profesores Leonard Sidney y Melville Jones, los cuales fruto de la casualidad formaron palabras como “Omaha”, “Utah”, “Overlord” y “Mulberry”. Otro caso curioso fue cuando una ráfaga de viento hizo volar unos papeles del Ministerio de la Guerra en Londres, esparciendo 12 ejemplares a la calle, inmediatamente los funcionarios bajaron a por ellos consiguiendo encontrarlos todos, a excepción de uno que apareció horas más tarde en un puesto de guardia traído por un transeúnte anónimo. Los despistes fueron otro problema habital, como por ejemplo un oficial que se dejó un maletín en un tren con documentos del desembarco. También en Estados Unidos se dieron casos asombrosos, el más llamativo ocurrió cuando un policía de Chicago encontró un paquete con secretos de la Operación Overlord destinado al Pentágono con la dirección de la hermana del oficial que lo enviaba, mientras que el paquete que debía ir a la chica fue al Pentágono, en ambos paquetes por error se modificaron las direcciones del destinatario.

Flota estadounidense de barcazas, destructores y otras embarcaciones con tanques Shermans y tropas de camino a Normandía el 5 de Junio de 1944.

La Operación Overlord se fijó para el 15 de Mayo de 1944, siempre que el Departamento de Metereología del capitán James Stagg no estropeara la faena. El problema es que sucedió eso mismo, pues fue necesario retrasarla debido a las altas mareas de las olas y a buscar una fecha con el máximo posible de horas de luz. Los únicos días favorables eran 5-6-7 de Junio y 19-20-21 de Junio, estos últimos demasiado tardíos. Fue entonces cuando se pensó en una invasión para el lunes 5 de Junio, pero de nuevo la fortuna quiso que el mal tiempo y una lluvia a cántaros lo impidieran. Eisenhower atacado de los nervios estaba muy ansioso por salir, lo mismo que los soldados que desde hacía dos días esperaban embarcados bajo una intensa lluvia que les calaba los huesos. Al final, hubo suerte en el último instante porque el parte meteorológico informó una mejoría para el día 6 de Junio que incluía nubes menos de 5/10, base 600-1.000 metros, vientos reducidos y nubosidad creciente a 8/10-10/10. Ya no había marcha atrás. La famosa palabra de Eisenhower para conmemorar el pistoletazo de salida de la invasión fue el de “¡salimos!”.

Justo antes de comenzar la movilización, Eisenhower quiso dejar atados los últimos cabos. En primer lugar se entrevistó con Charles De Gaulle, representante de la Francia Libre, con el cual tuvo una discusión tensa por haber proporcionado Washington a sus soldados dinero en francos para gastar en Francia. A continuación Eisenhower visitó a un grupo de paracaidistas antes de partir, todos pintados o con el pelo rapado como indios mohicanos para mostrar un aspecto fiero ante los alemanes. Al ver al gran jefe uno de los paracaidistas dijo: “Queremos actuar rápido, mi general. Tenemos prisa por volver a casa”, a lo que Eisenhower contestó “también yo tengo prisa”.

Al caer la tarde del 5 de Junio de 1944, desde los puertos de Southampton, Dover, Portsmouth y Plymouth, partió la majestuosa flota aliada. El Canal de la Mancha se llenó de la Armada más grande que el mundo había conocido. El mar estaba repleto de todo tipo embarcaciones hasta donde vista no alcanzaba a ver en el horizonte. Sobre los barcos, millares de aviones cubrían el cielo ennegreciendo el paisaje marítimo. Jamás en la Historia había pasado nada igual, comenzaba la invasión por mar más colosal que el mundo hubiera conocido.

21º Grupo de Ejércitos Aliados:
I Ejército Estadounidense
·VII Cuerpo Estadounidense
-4ª División Estadounidense
-9ª División Estadounidense
-79ª División Estadounidense
-90ª División Estadounidense
·V Cuerpo Estadounidense
-1ª División Estadounidense “Big Red One”
-2ª División Estadounidense
-29ª División Estadounidense
·2nd Batallón de Rangers Estadounidense
·82ª División Aerotransportada Estadounidense
·101 División Aerotransportada Estadounidense
II Ejército Británico-Candiense
·XXX Cuerpo Británico
-50ª División Británica
-49ª División Británica
-7ª División Británica
-8ª Brigada Británica
·I Cuerpo Canadiense
-3ª División Canadiense
-2ª Brigada Blindada Canadiense
-4ª Brigada Canadiense
-3ª División Británica
-51ª División Escocesa “Highland”
-4ª Brigada Blindada Británica
-27ª Brigada Blindada Británica
·6ª División Aerotransportada Británica
·22ª Compañía Paracaidista Autónoma Británica

Fuerzas Aliadas:
·Terrestres = 96.000 soldados
·Aéreas = 11.590 aviones
·Navales = 6.939 barcos

Buques (1ª línea):
8 Acorazados: USS Arkansas (EEUU), HMS Centurion (Reino Unido), USS Nevada (EEUU), HMS Nelson (Reino Unido), HMS Ramillies (Reino Unido), HMS Rodney (Reino Unido), USS Texas (EEUU) y HMS Warpsite (Reino Unido).
27 Cruceros: USS Augusta (EEUU), HMS Argonaut (Reino Unido), HMS Ajax (Reino Unido), HMS Arethusa (Reino Unido), HMS Belfast, (Reino nido), HMS Bellona (Reino Unido), HMS Black Prince (Reino Unido), HMS Capetown (Reino Unido), HMS Ceres (Reino Unido), HMS Danae (Reino Unido), HMS Diadem (Reino Unido), ORP Dragon (Polonia Libre), HMS Durban (Reino Unido), HMS Emerald (Reino Unido), HMS Enterprise (Reino Unido), HMS Frobisher (Reino Unido), Georges Leygues (Francia Libre), HMS Glasgow (Reino Unido), HMS Hawkings (Reino Unido), HMS Mauritus (Reino Unido), Montcalm (Francia Libre), HMS Orion (Reino Unido), USS Quincy (EEUU), HMS Scylla (Reino Unido), HMS Sirius (Reino Unido), HNMLS Sumatra (Holanda Libre) y USS Tuscaloosa (EEUU).
62 Destructores: HMCS Algonin (Canadá), USS Amesbury (EEUU), USS Baldwin (EEUUU), USS Barton (EEUU), HMS Bleasdale (Reino Unido), HMS Boadicea (Reino Unido), HMCS Cape Breton (Canadá), USS Carmick (EEUU), HMS Cattistock (Reino Unido), HMCS Chaudiere (Canadá), USS Corry (EEUU), HMS Cottesmore (Reino Unido), USS Doyle (EEUU), HMS Eglinton (Reino Unido), HMS Faulknor (Reino Unido), USS Frankford (EEUU), HMS Fury (Reino Unido), HNOMS Glaisdale (Noruega Libre), HMS Grenville (Reino Unido), USS Harding (EEUU), USS Hobson (EEUU), HMS Jervis (Reino Unido), HMS Kelvin (Reino Unido), HMS Kempenfelt (Reino Unido), HMCS Kitchener (Canadá), RHN Kriezis (Grecia Libre), ORP Krakowiak (Polonia Libre), La Combattante (Francia Libre), USS Laffey (EEUU), USS McCook (EEUU), HMS Melbreak (Reino Unido), HMS Middleton (Reino Unido), USS Murphy (EEUU), USS O’Brien (EEUU), HMS Pytchley (Reino Unido), USS Satterlee (EEUU), HMS Saumarez (Reino Unido), HMS Scorpion (Reino Unido), HMS Scourge (Reino Unido), HMS Serapis (Reino Unido), HMCS Sioux (Canadá), ORP Slazak (Polonia Libre), HMS Stevenstone (Reino Unido), HNOMS Stord (Noruega Libre), HNOMS Svenner (Noruega Libre), HMS Swift (Reino Unido), RHN Tobazis (Grecia Libre), HMS Tanatside (Reino Unido), USS Thompson (EEUU), HMS Ulster (Reino Unido), HMS Ulysses (Reino Unido), HMS Undaunted (Reino Unido), HMS Undine (Reino Unido), HMS Urania (Reino Unido), HMS Urchin (Reino Unido), HMS Ursa (Reino Unido), HMS Venus (Reino Unido), HMS Venus (Reino Unido), HMS Verulam (Reino Unido), HMS Vigilant (Reino Unido), HMS Virago (Reino Unido) y HMS Whimbrel (Reino Unido).
1 Dragaminas: HMCS Cowichan (Canadá)
1 Fragata: HMS Lawford (Reino Unido)
1 Cazasubmarinos: USS PC-1621
2 Monitores: HMS Erebus (Reino Unido) y HMS Roberts (Reino Unido).
2 Cañoneros: HNLMS Flores (Holanda Libre) y HNLMS Soemba (Holanda Libre).
1 Patrullero: HNOMS Nordkapp (Noruega Libre)
2 Cargueros Armados: USS Bayfield (EEUU) y USS Charles Carrol (EEUUU).
Total = 107 Navíos

La “Muralla Atlántica”

Con impaciencia el Tercer Reich esperaba la anunciada invasión del continente europeo. El Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, había hecho incapié en la invulnereabilidad de la “Muralla Atlántica”, logrando que sus adversarios pensasen que realmente la costa de Europa Occidental era el lugar más peligroso que dominaba el Imperio del Eje. Pero los Aliados pecaron de pesimismo, pues aquella “barrera infranqueable” presentaba más fallos de lo que hubiesen imaginado.

Batería costera alemana con centinelas en el Canal de la Mancha.

Adolf Hitler estaba convencido de que la invasión enemiga se produciría en el Paso de Calais, algo lógico por ser el sitio más próximo a la costa inglesa. Ese quizá fue el error más grave que cometieron los alemanes a la hora de preveer el desembarco. Precisamente la mayoría de divisiones alemanas y rampas de lanzamiento para los misiles V-1 se encontraban en torno a Calais, cosa que hizo bajar la guardia en otros lugares igual de peligrosos. El único que acertó en su previsión de la costa normanda como lugar del desembarco fue el brillante mariscal de campo Erwin Rommel, antiguo jefe del Afrika Korps en Libia y Egipto, de hecho, él estaba convencido de que Normandía era el sitio escogido por los Aliados, su genio militar y táctico como tantas otras veces se lo decía y no le falló, pero también como de costumbre nadie quiso escucharle. No obstante Rommel al menos consiguió que después del Paso de Calais las costas normandas fueran el sector donde más atención se prestara.

Responsable en jefe de la Muralla Atlántica, el mariscal Rommel, tuvo el honor de ser designado inspector técnico. Paralelamente al mando de las fuerzas armadas en Euorpa Occidental estaba el veterano mariscal Gerd Von Rundest. Pero a pesar de todo la mayor responsabilidad de todas era la de Rommel el recibir la jefatura del Grupo Ejércitos B, con el cuartel general ubicado en el Castillo de Fonaineblau. Las fuerzas de dicho grupo eran el LXXXVIII Cuerpo del general Hans Reinhard, el XI Ejército del general Hans Von Salmuth y VII Ejército del general Friedrich Dollaman, éste último en las playas de desembarco. Fuera de Normandía se situaban otras unidades alemanes, siendo la más importante el Grupo de Ejércitos A del general Johannes Blaskowitz con el I Ejército del general Helmut Von Der Chevallerie y el XIX Ejército del general Friedrich Wiese. Actuando independientemente estaba el Grupo Panzer Occidental del general Geyr Von Schweppenburg.

Temida era la Muralla Atlántica, convertida en una auténtica trampa mortal para cualquiera que se aventurase a franquearla. Precisamente la estrategia de Rommel se basaba en no permitir al enemigo pasar de la arena, sus palabras fueron: “El desembarco se resolverá en la playa, y será el día más largo de toda la guerra”. A lo largo de las playas, costas y calas en Normandía fueron enterradas más de 6.000.000 de minas de tipo Teller y Schuh, alambradas que recorrían la costa de punta a punta, así como búnkers de hormigón y casamatas con baterías costeras, emplezamientos de artillería y nidos de ametralladoras, variando el armamento desde trípodes con automáticas MG-42 hasta cañones de 88 milímetros, incluso grandes piezas mediante raíl Leopold. Se levantaron 10.000 fortificaciones distintas repartidas por puntos muy diversos. Junto a las orillas y en los primeros metros de arena se implantaron caballos de frisia de acero para impedir el paso de vehículos, se clavaron troncos, se fijaron estacas, se cavaron zanjas, se amontonaron piedras, se acoplaron trípodes de hierro y se instalaron unas minas atadas a palos de madera conocidas como los “espárragos de Rommel”. Entre los ingenios inventados por el mismo Rommel que se colocaron en la costa estaban los tetraedos consistentes en hormigoneras de tiro, las “verjas belgas” que soldaban vías ferroviarias, las barras de hierro sumergidas bajo el agua para desgarrar la panza de las barcazas y el uso de minas de porcelana que salían más baratas. Para obstaculizar el salto de paracaidistas se inundaron zonas llanas con el agua de los pantanos. Pero quizá lo más llamativo de la Muralla Atlántica fuese su grueso y largo muro de hormigón vertical que guardaba Europa como si fuese una fortaleza.

Sobre Normandía en Junio de 1944 había un total de 107.858 soldados alemanes, aunque sólo un grupo mucho más reducido se encontraba en las playas. La calidad de esos soldados era excelente, pues un gran número era veterano del Frente del Este, aunque también había muchos jóvenes recién incorportados de las Juventudes Hitlerianas y las Waffen-SS. Una de las curiosidades es que un 1/6 de las tropas en Normandía eran extranjeras encuadradas en el llamado Osttruppen que había convertido al Ejército Alemán en un crisol babilónico de razas y lenguas, entre estos soldados, la mayoría voluntarios ultranacionalistas, normalmente solían proceder del Turkestán, el Cáucaso, Rusia Blanca, Ucrania, Mongolia, Asia Central, Georgia, Armenia, Azerbayán, Letonia, Lituania e incluso habían algún que otro enrolado procedente de Pakistán, India, Corea, China y Japón. La Francia de Vichy, miembro del Eje y gobernada por el Mariscal Philippe Pétain, aportó a la batalla la Milicia Francesa (Milice Françoise) para actuar en la retaguardia de las playas.

Puesto de observación alemán con una ametralladora en una cala de la costa normanda.

Frente a las playas elegidas por los Aliados para desembarcar, el despliegue alemán se efectuó de la siguiente manera: la 709ª División de Infantería en Utah; la 352ª División de Costa en Omaha; y la 716ª División de Infantería en Gold, Juno y Sword. De reserva quedaron la 21ª División Panzer, la 91ª División Aérea y la Milicia Francesa, mientras que los Osttruppen quedaron repartidos más o menos equitativamente por las cinco playas.

Una de las grandes ventajas que disponía el Tercer Reich es que la Inteligencia (Abwehr) del almirante Wilhem Canaris había descubierto la clave que debía dar inicio a la invasión gracias al soplo de un traidor de la Resistencia Francesa. Esta se basaba en una serie de versos del poeta Paul Verlaine, eran: “Les sanglots longs / des violons / de l’automne / blessent mon coeur / d’une langueur / monotone (Los largos sollozos / de los violines / de otoño / hieren mi corazón / con languidez / monótona)”.

Fuerzas del Eje:
709ª División de Infantería
352ª División de Costa
716ª División de Infantería
91ª División Aérea de la Luftwaffe
21ª División Panzer
Osttruppen (voluntarios rusos, musulmanes, turkestanos, coreanos, japoneses…)
Milicia Vichysta Francesa

Justo al llegar el 6 de Junio de 1944, sucedieron una serie de casualidades en el bando alemán que resultarían fatales. La primera es que Rommel no se encontraba en Normandía porque era el cumpleaños de su mujer, Lucy Rommel, con la consecuente ausencia de tener que salir a la ciudad alemana de Herrlingen para regalarla unos zapatos de antílope confeccionandos a mano por la prestigiosa zapatería Faubourg Saint-Honoré de París. Al mando de todo había quedado el Estado Mayor de París compuesto por el mariscal Gerd Von Rundest, el cual no dió ninguna orden de alerta pensando que un desembarco con el mal tiempo existente sería imposible. La Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) tampoco tomó ninguna medida de seguridad, de hecho 24 horas antes de empezar la invasión redujo sus efectivos de 140 aviones a 36 para enviar el resto a Rusia. El único que permaneció en guardia la noche del 5 al 6 de Junio fue el general Werner Pluskat de la 352ª División de Costa, montando vigilancia con su inseparable perro en la playa de Omaha. Justo en ese instante Alemania llevaba en guerra 4 años y 9 meses.

Día D

A las 00:03 horas exactamente de la medianaoche del 5 al 6 de Junio de 1944, cinco planeadores británicos Horsa unidos por cuerdas a aviones Lancaster se descolgaron en pleno vuelo sobre el Canal de Caen en el Estuario del Río Orne. Los planeadores descendieron normalmente y aterrizaron muy próximos al Puente Pegasus sin llamar la atención de los alemanes. Era la 22ª Compañía Autónoma Paracaidista al mando del comandante John Howard. Una vez incrustados en el suelo, los comandos salieron del planeador y sorpresivamente atacaron el puente. La lucha sobre la estructura fue bastante complicada. Los comandos británicos sufrieron numerosos muertos y heridos, pero poco a poco se fueron imponiendo sobre los escasos centinelas. A los pocos minutos, tras una difícil pelea entre los barrotes del Pegasus, todos los miembros de la guarnición alemana fueron aniquilados o hechos prisioneros. Con la misión cumplida, ahora los comandos británicos sólo tenían que esperar hasta ser reelevados por el grueso de desembarco una vez amaneciese, si todo iba bien.

Planeador Horsa de comandos británicos aterrizando al comienzo de la medianoche del 6 de junio de 1944 sobre el Estuario del Río Orne y junto al Puente Pegasus.

Cerca de las 00:10 horas unas pocas unidades norteamericanas saltaron sobre la Península del Contentín para señalizar el posterior aterrizaje de las 81ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas, lo mismo ocurrió junto al Río Orne con unidades británicas que imitaron el proceso para recibir a la 6ª División Aerotransportada. En esos instantes miles de oleadas de bombarderos Lancasters bombardearon las posiciones y defensas alemanas desde la ciudad de Cherburgo hasta Caen, sobretodo en esta última los civiles franceses fueron sometidos a una tormenta de 11.912 toneladas de explosivo en racimos de bombas que causaron millares de muertos y una destrucción desoladora. Otro factor a destacar fue el que protagonizó la Resistencia Francesa por todos los puntos de Normandía volando postes telefónicos o dinamitando vías férreas donde hizo saltar por los aires a trenes llenos de alemanes.

Aviones de transporte C-47 estadounidenses bajo el fuego antiaéreo nocturno sobre la Península del Contentín.

Desde Gran Bretaña aquella medianoche se dirigían 822 aviones de transportes C-47 Dakota y 900 planeadores Horsa que albergaban a los 13.000 paracaidistas estadounidenses y británicos. Como maniobra de distracción a las afueras de Caen varios bombarderos Lancaster lanzaron en paracaidas muñecos de goma que explosionaban con petardos al tocar el suelo, algo que confundió a los alemanes creyendo que se trataba del grueso principal, por lo que trasladaron a la zona equivocada toda la guarnición antiaérea de Caen. Aprovechando que los alemanes se habían desplazado de Caen gracias a los muñecos, a las 00:50 horas los 8.000 soldados británicos de la 6ª División Aerotransportada saltaron desde los C-47 sobre la menos vigilada zona de Rainville. El resto de paracaidistas con el material tomó tierra desde 355 planeadores Horsa sin incidentes.

Paracaidistas británicos aterrizados en Rainville se disponen a explorar la zona. Arte digital.

Sobre la 1:20 horas las 82ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas empezaron a sobrevolar la Península del Contentín. Antes del salto guarniciones enteras de baterías antiaéreas alemanas abrieron fuego contra los aviones americanos. La matanza en el aire horrible, pues muchos C-47 se partieron en pleno vuelo cayéndose todos sus ocupantes a miles de metros del suelo, otros estallaron directamente y algunos ardieron hasta estamparse. El cielo estaba completamente iluminado por los focos y el fuego antiaéreo lanzaba miles de destellos, algo que hacía que los aviones se vieran desde todas partes. Bajo la orden de “¡Go, go!” los paracaidistas empezaron a saltar en medio de los disparos. Cada uno llevaba un equipo de 40 kilogramos de peso y una bolsa que colgaba atada a una pierta de 25 kilos con lámparas y luces para señalizar la zona de aterrizaje. Muchos murieron por las balas abatidos antes de caer al suelo, otros con menos suerte no se les abrió el paracaídas. Una vez en tierra los alemanes les esperaban y les acribillaron a balazos. Muchos paracaidistas aterrizaron en los bosques normandos o en los tejados de las aldeas, también en un pantano en el que muchos se ahogaron, los planeadores por otro lado cayeron desperdigados, algunos hundidos en marismas. Los miles de paracaidistas se encontraban divididos, perdidos y desorientados. Tenían una juguete que imitaba el ruido de una rana para comunicarse en la oscuridad, pero los alemanes cogieron uno y lo usaron contra los paracaidistas extraviados para hacerlos prisioneros. Lo peor sucedió en la aldea de Saint Mère-Église cuando una sección de paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada saltó para hacerse con ella, sin embargo abajo les esperaba una pesadilla porque fueron ametrallados por los alemanes a medida que descendían contra la plaza del pueblo, únicamente hubo un superviviente, se trataba del soldado John Steele que se quedó colgando de su paracaidas en la torre del campanario del pueblo y se hizo pasar por muerto.

Salto de las 82ª y 101ª Divisiones Aerotransportadas de los Estados Unidos sobre Saint Mère-Église y la Península del Contentín. Los paracaidistas americanos descienden bajo un intenso fuego antiaéreo alemán que ilumina la noche y derriba a varios transportes C-47 que se consumen en llamas. Arte digital.

Cerca de las 3:00 horas de la madrugada saltaron los últimos paracaidistas sobre el Contentín y el área de Caen, mientras la aviación bombardeaba las líneas de ferrocarril y nudos de comunicación. Por aquellas horas ya se había dado la voz de alarma en el cuartel general se Saint-Lô, pero ni en los mandos de París ni en Berlín reaccionaron. Justo en esos mismos instantes la flota aliada del XXI Grupo de Ejércitos echó el ancla entre 11 y 15 millas naúticas de la costa normanda, mientras los transportes se separaban de las naves nodriza y las primeras tropas empezaban a embarcar en las lanchas LST, LVT y LCT. Ahora sólo les faltaba esperar a que ameneciese para que se diera la orden de partir.

Espera de paracaidistas británicos para el salto.

Alrededor de las 3:35 horas, la 716ª División Alemana localizó a los comandos británicos en el puente Pegasus sobre el Río Orne, inmediatamente pidió a la 21ª División Panzer que fuera con unos pocos tanques, sin embargo al presentarse allí el primer carro Panzer fue destruido por un bazooka inglés, tal incidente hizo que el resto de tanquistas pensaran que se enfrentaban a fuerzas muy numerosas con lo cual decidieron retirarse a la espera de nuevas órdenes. Poco después, a las 3:50, los paracaidistas británicos de la 6ª División Aerotransportada tomaron la ciudad de Ranville y a las 4:30 los norteamericanos de la 82ª División Aerotransportada entraron en Saint Mère-Église, liberando del campanario al soldado John Steele. La última acción importante antes del desembarco la realizaron un grupo de 170 paracaidistas ingleses que asaltaron las cuatro baterías de artillería en la retaguardia de Merville, siendo los cañones alemanes destruidos y las instalaciones tomadas, aunque en el ataque murieron 70 británicos.

Werner Pluskat, general alemán de la 352ª División de Costa, escrutaba el horizonte con los prismáticos desde su búnker de la playa mientras su perro dormía en sus pies tranquilamente. Inesperadamente el canino se despertó y sin razón alguna se puso a ladrar mirando al mar. Pluskat, después de echar varios vistazos a la niebla que cubría el agua, decidió irse a dormir, pero entonces como si tuviese una premonición miró de nuevo una última vez. Algo había cambiado en el mar, pues aparecieron unos puntitos negros que no pudo indentificar pero que fueron multiplicándose. Repentimante la niebla se disipó y ante él apareció en una impresionante visión los más de 6.000 barcos de la flota de invasión. Los Aliados empezaban la conquista de Euorpa.

Flota aliada abriendo fuego sobre la costa de Normandía al amanecer del 6 de Junio de 1944. En la imagen aparece el acorazado USS Arkansas disparando junto a otros navíos de la US Navy de Estados Unidos.

A las 5:50 horas toda la flota de invasión se había desplegado frente a Normandía. Lentamente los acorazados empezaron a girar sus torretas, seguidos por los cruceros y los destructores. Inmediatamente comenzó un intenso cañoneo naval contra la costas. Las proyectiles de las baterías martillearon duramente las cinco playas de desembarco, simultáneamente 1.641 aviones, la mayoría fortalezas volantes B-17 americanas, soltaron sus bombas contra la costa mientras los barcos lanzaban 38.000 cohetes. Al mismo tiempo que se producía el bombardeo naval y aéreo, las barcazas ya se habían echado al agua y navegaban hacia las playas. El mareo de los soldados surgió rápidamente por culpa del movimiento de olas de casi 2 metros, muchos vomitaban y otros no se encontraban bien. Al otro lado los alemanes estaban en excelentes condiciones, pues aunque el bombardeo había sido incesante no les había alcanzado porque los proyectiles cayeron unos metros por detrás, por tanto la costa como el mar estaban cubiertos de un humo que ocultaba a los germanos parapetados.

Llegada de los hombres de la 4ª División de Infantería Estadounidense a la playa de Utah.

Exactamente a las 6:30 horas de la mañana, los 23.250 hombres de la 4ª División de Infantería desembarcaron en la playa de Utah. Más que una playa era un brazo de arena que se unía a unas marismas. La resistencia enemiga fue muy leve, unos cuantos alemanes con morteros atacaron a los invasores en el agua y en la arena, pero rápidamente los estadounidenses se hicieron con las defensas y el control de la playa sin problemas. Entre los asaltantes estuvo el hijo del Presidente, Theodore Roosevelt. Una vez asegurada la costa, los americanos sólo contabilizaron 197 bajas y 4 tanques Sherman DD que resultaron hundidos en el agua.

Coincidiendo con el asalto a Utah, Rundest en París recibió un mensaje desde Berlín en el que se informaba que Adolf Hitler estaba durmiendo y había dado orden de que no lo despertasen. Desesperado Rundest al comprender que la invasión estaba teniendo lugar, no se atrevió a mover a la 21ª División Panzer por no enfadar a Hitler, por tanto decidió avisar a Rommel que en aquellos momentos estaba celebrando el cumpleaños de su mujer en Alemania. Todas aquellas coincidencias resultaron fatales porque de haber movido completamente a la 21ª División Panzer los Aliados podían haber sido arrojados al mar.

A las 6:36 horas de la mañana, las 1ª División de Infantería “Big Red One” y la 29ª División de Infantería, ambas estadounidenses, se aproximaron a la playa de Omaha con 34.250 soldados. Todavía lejos de las playas, la artillería de costa alemana bombardeó a las barcazas, resultando incontables embarcaciones hundidas en el Canal de la Mancha. Tampoco muchas barcazas no pudieron llegar a la playa debido a los embudos y caballos de frisia bajo las olas que las desgarraban la panza, por lo que tenían que abrir la rampa en medio del agua y depositar a los soldados lejos de la arena. En cuanto bajaba la rampa las tropas eran acribilladas por las ametralladoras en el interior de su embarcación y fuera de esta. Muchos se ahogaron intentando nadar a la orilla porque llevaban encima un pesado equipo que los empujaba al fondo. Nada más llegar a la arena los soldados tenían que esconderse tras el material destruido o los caballos de frisia, cavar hoyos u ocultarse tras los bancos de tierra. Los que se movían dejaban la vida en los campos de minas o a manos de las ametralladoras. El 116º Regimiento en los primeros minutos se quedó sin mandos sobre la playa, ya que todos sus suboficiales y oficiales murieron. Más trágico fue el destino de los 29 tanques Sherman DD que cruzaban las aguas, ya que una vez localizados por los alemanes dispararon contra ellos, hundiendo a 27, por lo que únicamente 2 llegaron a la playa.

Desembarco de las tropas estadounidenses en la playa de Omaha. Desde un principio los hombres se quedaron clavados en la arena y las barcazas en mitad del agua por culpa de los obstáculos. Muy rápidamente el escenario se fue llenando de cadáveres y heridos. Imagen del film Salvar al Soldado Ryan.

Frente a los acantilados de Pointe du Hoc, a las 7:10 horas un total de 9 barcazas LCA que transportaban al 2nd Batallón de Rangers Estadounidense con 255 hombres desembarcaron en una playa rocosa junto a las recortadas y altas cumbres de ese peligroso sector. El objetivo de Pointe du Hoc, situado entre las playas de Utah y Omaha, eran los cañones de la parte superior que abrían fuego contra la flota norteamericana. Bajo los acantilados los americanos recibieron fuego de fusiles y granadas, pero con un innovador aparato, consistente en un gancho lanzable con cuerda, empezaron a escalar aquella barrera natural. Los alemanes desde arriba les disparaban y les tiraban piedras y arena. También cortaron algunas de las cuerdas, muriendo 20 de los americanos horriblemente al despeñarse desde una considerable altura. Al llegar a la parte superior, los Rangers asaltaron las líneas de trincheras y búnkers con apoyo naval del destructor USS Satterlee. Cuando se hicieron con el control de la zona descubrieron que no había cañones. Al principio pensaban que el sacrificio había sido en vano, pero entonces descubrieron que estaban ocultos más al interior, por tanto los capturaron y a continuación los volaron con explosivos. La acción de Pointe du Hoc costó 135 muertos a los estadounidenses.

Combate en la cala de Pointe du Hoc. Los americanos desde abajo se defienden disparando contra los alemanes, mientras otro grupo sube el acantalido con cuerdas más al fondo. Arte digital.

Gold fue la playa en donde desembarcaron los primeros británicos a las 7:25 con la 50ª División y la 8ª Brigada Blindada con 24.970 hombres. Un viento fortísimo repentino que hizo subir y bajar las olas atrapó a las barcazas en el enredo de postes, alambres y minas bajo el agua, lo que se cobró el hundimiento de 4 embarcaciones LCI y que otras 11 resultaran dañadas. Muchos soldados en la playa también perdieron la vida por culpa de las trampas más que por los disparos. Tampoco tuvieron suerte 3 tanques Sherman que fueron destruidos por el fortín de Le Hamel, aunque al final los ingleses consiguieron tomar la instalación militar y asegurar la playa.

Juno era la playa en donde Canadá haría historia. A punto de llegar a la costa, las embarcaciones chocaron con un obstáculo de escollos minados que las destrozó provocando una matanza en el agua, precisamente de un grupo de 24 barcazas 20 fueron hundidas. Pero a pesar de aquel contratiempo los canadienses de la 3ª División y la 2ª Brigada Blindada desembarcaron en la playa de Juno con 21.400 hombres. Una vez asentados los anglo-canadienses tanto en Gold como en Juno, se produjo una gran acumulación de material en las costas que los alemanes aprovecharon para atacar con artillería y provocarles decenas de bajas. Sobre aquellas dos playas se produjo un ataque de dos solitarios aviones Messerschmitt Me 109 de la Luftwaffe que ametrallaron y mataron a numerosos soldados en la arena, destruyendo incluso algunos vehículos, ambos aparatos salieron ilesos.

Sword fue la última playa en la que los Aliados pusieron el pie. Sobre las 7:35 horas desembarcaron los soldados 3ª División Británica, la 27 Brigada Blindada Británica y la 1ª Brigada de Comandos. Fuerzas de la Commonwealth acompañaban a los ingleses como los australianos, neozelandeses, escoceses e indios, junto con las fuerzas libres francesas, polacas, checas, belgas, españolas, griegas, holandesas y noruegas. Entre todas aquellas nacionalidades sumaban los 28.845 hombres. Aunque en Sword los Aliados sufrieron pocas bajas y consiguieron hacerse con la playa, quedaron inmovilizados por culpa de los obstáculos submarinos descubiertos a la salida que impedían a los soldados escapar o recibier refuerzos, con lo cual tuvieron que esperar prácticamente horas mientras los zapadores limpiaban la zona.

Tropas británicas y canadienses desembarcando en las playas de Juno-Sword, en este caso casi sin oposición.

Muy diferente estaban saliendo las cosas en Omaha donde la situación era malísima. Los soldados norteamericanos morían como ratas en la arena y en el agua. Los búnkers, la artillería, las ametralladoras MG-42 y las minas impedían que se pudieran mover y aunque lo hubieran hecho no podían sortear la gran muralla de hormigón vertical que protegía Europa.

Hitler por fin se despertó a las 9:00, cuando inmediatamente le informaron que el desembarco había tenido lugar. Con rapidez convocó una reunión urgente con los generales del Alto Mando Alemán (OKW), Wilhelm Von Keitel y Alfred Jodl para que le expusiesen la situación en Normandía. Al explicarle las operaciones en la playa de Omaha el Führer se sintió muy optimista, con lo que dió orden de mover las divisiones Panzer, decisión tardía porque se encontraban a más de medio día de camino de las playas. Oficialmente a las 9:00 horas en punto (8:00 en Berlín) el Tercer Reich comunicó por radio al mundo que había comenzado la invasión de Europa, lo mismo sucedió en Washington a las 9:10 hora local y poco después en Reino Unido tras un discurso de Churchill en la Cámara de los Comunes mientras la multitud londinense se agolpaba en el Monumento del Cenotaph a los caídos de la Primera Guerra Mundial en el Barrio de los Ministerios.

Barcaza LCVP explotando en camino de la playa de Omaha tras ser alcanzada por un proyectil alemán. Esta imagen corresponde a la llegada de refuerzos del 2nd Batallón de Rangers. Imagen del film Salvar al Soldado Ryan.

Más o menos a las 9:30 horas, el contingente americano de la playa de Utah penetró 3 kilómetros por las marismas hacia el interior. A esa misma hora pequeñas avanzadillas británicas y escocesas en Sword tomaron la ciudad de Hermanville, mientras los canadienses hacían lo propio con Meuvaines. Hasta las 10:00 horas no hubo buenas noticias de la sangría a la que estaba sometida Omaha, ya que unos americanos consiguieron abrir una pequeña brecha en Saint-Laurent, aunque sólo neutralizaron un par de baterías, pues el fuego alemán los tenía concentrados en las playas sin poder moverse. La situación en Omaha se complicaba minuto a minuto para los Estados Unidos.

Ametralladora alemana MG-42 causa una gran masacre a los americanos en playa de Omaha. El hombre que la maneja dispara seguro desde un puesto elevado con alambrada. Imagen del film Salvar al Soldado Ryan.

A las 12:00 en Sword el atasco empeoró con la acumulación de más material procedente del mar, por suerte hacia el interior los británicos progresaban tomando Port-en-Bessin. Los canadienses también tuvieron suerte al conquistar Langrune, pero el desembarco de la 4ª División Canadiense en el puerto de Bernières provocó un colapso en la playa de Juno que impidió cualquier movimiento táctico durante horas y un inmovilismo permanente junto al agua. Las fuerzas paracaidistas norteamericanas lanzadas durante la noche en el interior entraron en contacto con las unidades de la 91ª División Aérea de la Luftwaffe, sucediéndose disparos entre los árboles. Mientras tanto la Resistencia Francesa que acudía a la retaguardia en ayuda de los Aliados, se topó con la Milicia Francesa de Vichy en diversas ocasiones, entablándose tiroteos entre ellos. Sobre las playas también los estadounidenses se encontraron con algo inesperado, voluntarios de la Ostruppen armados y muy fanáticos, especialmente los asiáticos y musulmanes, aunque no tanto los rusos blancos que se rendían con facilidad. Un ejemplo de heroísmo fue el del soldado ucraniano de 17 años Ali Balabanov que resistió durante horas en su puesto de ametralladora a oledas de soldados británicos hasta que fue capturado, lo mismo hizo el coreano Kyoungjong Yang en Omaha hecho prisionero por los americanos.

Soldados canadienses desembarcan en la playa de Juno desde barcazas LST.

A medida que avanzaba la mañana, aquellos que se en encontraban en la playa de Omaha, estaban sometidos a una presión desesperante. Una batería de 4 cañones de 105 milímetros situados en un bosque a kilómetros de Omaha, concretamente en Breacourt, disparaban desde esa distancia tan lejana contra la playa. Por suerte 30 paracaidistas de la Compañía Easy perteciente a la 101ª División Aerotransportada y comandados por el oficial Richard Winters, asaltaron sorpresivamente el emplezamiento defensivo por 50 alemanes, incluyendo las dotaciones. El asalto fue un éxito rotundo, pues los 4 cañones fueron destruidos, 20 alemanes murieron y 12 fueron hechos prisioneros, pereciendo únicamente 4 estadounidenses y otros 2 que resultaron heridos. Tal acontecimiento pasaría e estudiarse años después en la mayoría de academias militares del mundo como parte del temario respecto al ataque hacia posiciones fijas.

Sobre Utah las cosas salían mejor porque la infantería enlazó con la 82ª División Aerotransportada que desde la noche andaba perdida intentando reunir paracaidistas, los cuales ya habían perdido al 70% de sus efectivos por todos los bosques de Normandia. Lejos de allí, en el Puente Pegasus, también los comandos que iniciaron el primer ataque fueron reelevados por los británicos, escoceses y las fuerzas francesas libres. A continuación, muy próximas a Pegasus, todas las baterías de Colleville-sur-Orne fueron destruidas cuando las tropas de la Commonwealth inicaron la marcha. Tampoco les faltó protagonismo a un grupo de 177 comandos franceses libres que asaltaron Ouistreham, demoliendo prácticamente todos sus edificios, incluyendo el famoso casino, y sufriendo decenas de muertos, aunque al final se hicieron con la ciudad, la primera que liberaban franceses en su patria.

Combatientes galos de la Francia Libre asaltan la ciudad portuaria de Ouistreham ocupada por los alemanes. Arte digital.

Para el mediodía, cerca de las 13:00, la situación en la playa de Omaha era insostenible. Los norteamericanos morían acribillados por los proyectiles y las ametralladoras, los que seguían vivos se encontraban pegados a la pared de hormigón vertical de la Muralla Atlántica, la cual era imposible penetrar o escalar. Numerosos buques de guerra acudieron a la costa para apoyar a la infantería en Omaha, pero sirvió de poco, pues las baterías alemanas y las minas hundieron tres destructores, uno fue el americano USS Corry, el otro el noruego libre HMNOS Svenner y el británico HMS Wrestler, este último destruido a cañonazos, además del cazasubmarinos estadounidense USS PC-1621 hundido también por las baterías. Se recurrió entonces a decenas de caza-bombarderos P-51 Mustang, hábiles aparatos que consiguieron liquidar algunos emplazamientos, aunque el fuego antiaéreo derribó a varios de estos. El general Omar Nelson Bradley empezó a considerar la posibilidad de evacuar Omaha, si aquella playa caía el resto de la invasión no habría servido de nada y los Aliados sufrirían la mayor derrota de su Historia, pero quedarse significaba la misma catástrofe aunque peor. Todo el mundo tenía los ojos puestos en la playa de Omaha, sabían que si los americanos eran derrotados allí todo habría acabado. Por tanto a los estadounidenses no les quedó más remedio que utilizar la única arma disponible en ese momento: el valor. El último general con vida en la playa, Norman Cota, expresó: “Sólo dos tipos de hombres van a quedarse en esta playa, los que ya están muertos y los que van a morir”. Animados por las palabras, los soldados estadounidenses recogieron todo el material explosivo asequible mientras una tormenta mortal caía sobre ellos cobrándose incontables vidas. Finalmente lograron reunir explosivos suficientes, que colocaron y enterraron bajo en una pared de aquella pared vertical de la Muralla Atlántica. Entonces, inesperadamente para los alemanes, lo volaron con una fuerte explosión que se elevó a kilómetros de altura, haciendo saltar piedras, metralla y fuego en todas direcciones. Por el boquete abierto de la explosión, al disiparse el humo y recobrar todos el aliento, los americanos salieron de sus escondites lanzado una carga suicida. A través del hueco penetraron y se expandieron luchando cuerpo a cuerpo o a bayoneta contra unos estupefactos alemanes. Incontables defensores fueron aniquilados, los búnkers flameados por lanzallamas, los emplazamientos tomados y numerosos alemanes hechos prisioneros. En cuestión de minutos la cima de la Muralla Atlántica era coronada por la bandera de Estados Unidos.

Avance norteamericano en la playa de Omaha de los soldados de infantería apoyados por tanques Shermans DD. La cantidad de muertos fue elevadísima, más de 3.000 estadounidenses cayeron. Imagen del film Salvar al Soldado Ryan.

A las 14:00, la playa de Omaha, último objetivo del Día D, había sido conquistada. Con ello los Aliados se establecían en Francia y Europa, poniendo punto y final al Desembarco de Normandía.

Resultado

Un total de 13 horas y 57 minutos había durado el Desembarco de Normandía (desde las 00:03 de la noche a las 14:00 del mediodía). En ese espacio corto de tiempo, la Muralla del Atlántico que había tardado 4 años en construirse fue superada.

Los Aliados tuvieron un total de 12.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, cifra altísma. Estados Unidos se llevó la peor parte con 6.000 bajas (3.000 en Omaha, 2.000 paracaidistas, 197 en Utah y 135 en Pointe du Hoc). Gran Bretaña cosechó 3.500 bajas. Canadá encajó 987 bajas en Juno con 359 muertos, 574 heridos y 7 prisioneros. Un total de 630 bajas sufrió la Commonwealth y las distintas fuerzas libres de voluntarios europeos, entre ellos había 32 noruegos y 18 franceses libres muertos. Respecto al material las pérdidas fueron enormes con un total de 291 barcazas hundidas, 3 destructores hundidos (1 americano, 1 británico y 1 noruego libre), 1 cazasubmarino hundido y 127 aviones derribados.

Alemania contabilizó 6.000 bajas, entre las que había de 2.000 muertos y 4.000 prisioneros.

Paralelamente a los combates, la población civil de Francia fue la que más sufrió al morir 10.000 de sus ciudadanos por culpa de los bombarderos anglo-americanos en Caen, Contentín y otras localidades.

Normandía y la presencia de los Aliados en sus playas significaba por fin la apertura del tan esperado segundo frente. Hitler pareció en un principio optimista, pero lo cierto es que él tuvo la responsabilidad de que los anglo-americanos estuviesen allí por mover las divisiones Panzer demasiado tarde. Rommel al regresar a Normandía nada más concluir la batalla, comprendió lo grave de la situación. Por una serie de casualidades los Aliados habían superado la playa justo en el momento en que él no estaba presente. Fuera de la arena sabía que no se podía hacer nada contra los Aliados. Con esto Alemania se encontraba presionada por la Unión Soviética al Este y por Estados Unidos y el Imperio Británico en el Oeste. En definitiva, según el critero de Rommel, claramente acertado, la guerra estaba perdida.

Cementerio a los caídos en Normandía. Miles de solados de Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Canadá y Francia descansan bajo su suelo.

El 6 de Junio de 1944 fue uno de los días más importantes de la Historia, jamás antes se había llevado a cabo una operación tierra-mar-aire a tan gran escala. Las pérdidas humanas fueron trágicas, las playas se llenaron de cuerpos flotantes y los bosques plagados de torsos de hombres colgando de su paracaidas. Un inferno hecho realidad. Aunque este horror se vivía a diario desde que había comenzado la Segunda Guerra Mundial en 1939, fue en Normandía donde tantísimos hombres de diversas nacionaledades, tanto del invasor como del defensor, fueron testigos de la masacre en un espacio tan reducido y en un momento decisivo. Fue quizá por ello, por lo cual el “Día más largo”, pasaría a convertirse en un icono de la Humanidad en tiempos de guerra.

 

Bibliografía:

Manuel Florentín, El Desembarco de Normandia, 60 aniversario del “Día más largo”, Revista Historia y Vida Nº435 (2004), p.80-91
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “La gran vigilia”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.585-1604
Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia, Planeta Deagostini (1959), p.254-369
Erwin Rommel, Memórias, Altaya (2008), p.481-493
David Solar, La Caída de los Dioses, “Capítulo 6: Corazón herido”, la Esfera de los Libros (2005), p.196-202
Juan Antonio Guerrero, La II Guerra Mundial 60 años después. “El Dia D Desembarco de Normandia”, Revista Muy Especial Nº68 (2005), p.94-95
David Fraser, Erwin Rommel el Zorro del Desierto. “Capítulo 21 La última batalla”, Esfera de los Libros (2004), p.550-556