Campaña del Cáucaso

La “Operación Edelweiss” desencadenada por las fuerzas del Eje fue una de las campañas más singulares del Frente Oriental y de la Segunda Guerra Mundial. Planificada como una “Guerra Relámpago” o “Blitzkrieg” sobre el Cáucaso para ocupar los vitales pozos petrolíferos de Azerbayán y el Mar Caspio, la batalla que libraron las tropas de montaña en las altas cumbres de la cordillera estuvo a punto de hacer colapsar a la Unión Soviética y generar una rebelión interna entre los pueblos caucásicos que podría haber modificado el curso de la contienda.

Fuerzas del Eje

Desde tiempos inmemoriales el Cáucaso fue considerado un nexo de unión entre las distintas civilizaciones de Oriente y Occidente. Puerta de acceso entre Europa y Asia, también denominada “Eurasia” por ser la fusión de dos continentes, esta enorme cordillera de picos nevados se convirtió desde la Antigüedad en uno de los pasos estratégicos más importantes del mundo. Así lo fue durante las interminables guerras Ruso-Turcas de los siglos XVIII y XIX o durante la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918, en la cual tanto los Aliados como los Imperios Centrales lidiaron sangrientas batallas por su control.

Cuando el 24 de Julio de 1942 las tropas del Ejército Eslovaco cruzaron en botes de goma hinchables el Río Don al norte de Rostov, una fuerza militar de un país del Eje europeo tuvo la oportunidad de ser la primera en pisar la placa geográfica de la Eurasia. El Tercer Reich tendría que esperar dos jornadas hasta el 26 de Julio, después de que el IV Ejército Panzer Alemán del general Hermann Hoth ocupase la ciudad de Rostov, conocida por los lugareños como la “Puerta del Cáucaso”. Solamente tres días más tarde, el 29 de Julio, esta misma fuerza entró en la localidad de Tsimlianskaia sobre la Rusia Meridional; mientras que algo más lejos, el I Ejército Panzer Alemán del general Ewald Von Kleist, se hizo con Proletarskaia. Dichos movimientos que tuvieron lugar sobre territorio asiático, dieron por concluida la anterior campaña del Río Don e iniciaron una nueva misión destinada a desplazarse hacia el Cáucaso que Adolf Hitler bautizó como “Operación Edelweiss”.

Bajo el nombre de Directiva Nº45, la “Operación Edelweiss” se planteó como una campaña orientada a apoderarse de los campos petrolíferos del Cáucaso y también como la primera empresa militar a gran escala geopolítica de la Segunda Guerra Mundial que iba a desarrollar el Tercer Reich por las implicaciones estratégicas que tendría a nivel internacional. Así lo comprendió Hitler cuando por su 53 cumpleaños sus generales le regalaron una tarta con la forma del Mar Caspio, uno de los principales objetivos de la misión. Según el boceto original, la operación no era más que una de las muchas fases del denominado “Plan Orient”, consistente en un ambicioso proyecto destinado a neutralizar de un sólo golpe tanto a la Unión Soviética como al Reino Unido del siguiente modo: primeramente el Ejército Alemán descendería por el Cáucaso y Asia Central propiciando la rebelión de las tribus caucásicas y del Asia Central contra los rusos (se calcularon movilizar 2 millones de centroasiáticos); al mismo tiempo desde Egipto los ejércitos de Italia y el Afrika Korps cerrarían el Canal de Suez e irrumpirían en Oriente Medio levantando a los pueblos árabes contra los ingleses; y por último Japón iniciaría un desembarco en el Golfo Pérsico para bloquear el Océano Índico y aislar la India que sería liberada mediante motines internos de nacionalistas hindús y un avance nipón desde la Birmania ocupada. Además, a medida que se fueran cumpliendo los objetivos de forma escalonada, el Eje daba por hecho la adhesión de Turquía y Persia a su causa que volverían sus ejércitos contra los Aliados y precipitarían su derrota.

“Operación Azul” fue el nombre que se otorgó a la ofensiva sobre el sur de Rusia que protagonizaría el Grupo de Ejércitos Sur del general Fedor Von Bock, el cual fue subdividido en el Grupo de Ejércitos A del general Siegmund Wilhelm destinado a invadir el Cáucaso y el Mar Caspio mediante la “Operación Edelweiss”; y el Grupo de Ejércitos B de Maximiliam Von Weichs destinado a ocupar la cuenca del Río Volga y la ciudad industrial de Stalingrado mediante la “Operación Fischreiher”. Respecto a la zona del Grupo de Ejércitos A, el escenario implicaba una amplia área geográfica de 1.500 kilómetros que incluía la Ciscaucasia (Caucáso Norte con Chechenia, Ingusetia, Osetia, Daghestán, Nogai, Balkaria, Karachai, Cherkessia, Adygheya, Calmucia…) y la Transcaucasia (Cáucaso Sur con Georgia, Armenia, Azerbayán y Abjasia). Para conquistar esta amplia región el Eje repartió sus fuerzas en dos alas: el I Ejército Panzer (cuatro divisiones blindadas, dos de cazadores, una motorizada y una de infantería) del general Ewald Von Kleist descendería un total de 880 kilómetros paralelo al Mar Caspio hasta los pozos petrolíferos de Bakú; y el XVII Ejército (siete de infantería, dos de montaña y una antiaérea) del general Richard Ruoff recorrería un total de 400 kilómetros entre el Mar Negro y el corazón del Cáucaso para detenerse junto a la frontera con Turquía.

Soldado caucásico de la Unidad Especial "Bergmann".

Soldado caucásico de la Unidad Especial “Bergmann” en el Cáucaso.

Otras de las potencias del Eje que participarían en la “Operación Edelweiss” fueron Rumanía que desplegó el Cuerpo de Caballería Rumano (tres divisiones) y el Cuerpo de Montaña Rumano (dos divisiones de montaña y una de cazadores) al mando del general Petre Dumitrescu, Eslovaquia que hizo lo propio con la División Rápida Eslovaca del general Ferdinand Catlos y Finlandia con el Batallón SS Voluntario Finlandés del oficial Hans Collani. Simultáneamente en el Ejército Alemán se incluirían unidades extranjeras como la Legión SS Belga Valona con voluntarios de la zona de Valonia en Bélgica, la Legión Árabe con musulmanes de Oriente Medio, la 5ª División SS Panzer “Wiking” con algunos soldados procedentes de Holanda y Dinamarca, y el Escuadrón de Caballería Cosaco con jinetes colaboracionistas de las tribus del Don, Kubán y Terek. A esto se sumó la guerrilla nacionalista de Chechenia e Ingusetia; así como combatientes de la región adscritos a la Legión Georgiana, Legión Armenia, Legión Azerí, Legión Norcaucásica, Legión Turkestana (con voluntarios de Kazhakistán, Uzbekistán, Kirguizistán, Turkmenistán y Tayikistán), la Legión Tártara (con turcomanos de Crimea) y el Cuerpo de Caballería Calmuco (con jinetes tibetanos).

Aproximadamente el Eje desplegó a un total de 600.000 efectivos entre 400.000 alemanes, 150.000 rumanos, 20.000 eslovacos, 18.000 checheno-inguches, 6.000 azerís, 5.000 turkestanos, 4.000 georgianos, 3.000 árabes, 3.000 norcaucásicos, 3.000 calmucos, 2.000 armenios, 1.200 fineses, 1.000 cosacos, 800 belgas valones y 700 tártaros; además de una fuerza aérea de 1.359 aviones.

Grupo de Ejércitos A:
I Ejército Panzer Alemán
·III Cuerpo Panzer
-16ª División Motorizada
-División de Infantería “Grossdeutschland”
-203th Batallón Autopropulsado
·XL Cuerpo Panzer
-3ª División Panzer
-23ª División Panzer
·LVII Cuerpo Panzer
-13ª División Panzer
-5ª División SS Panzer “Wiking”
·XLIV Cuerpo
-97ª División de Cazadores
-101ª División de Cazadores
·Fuerzas Independientes
-52º Regimiento Lanzacohetes
-800º Regimiento Especial “Brandenburgo”
-121st Batallón Autopropulsado
XVII Ejército Alemán
·XLIX Cuerpo de Montaña
-1ª División de Montaña
-4ª División de Montaña
-73ª División de Infantería
-298ª División de Infantería
·V Cuerpo
-9ª División de Infantería
-125ª División de Infantería
-198ª División de Infantería
·LII Cuerpo
-111ª División de Infantería
-370ª División de Infantería
-500th Batallón Especial
·Fuerzas Independientes
-17ª División de Artillería Antiaérea
-42º Regimiento de Artillería
-154º Regimiento de Artillería
-151st Batallón de Artillería Pesada
-634th Batallón de Artillería Pesada
-732th Batallón de Artillería Pesada
-210th Batallón Autopropulsado
-249th Batallón Autopropulsado
Ejército Rumano
·Cuerpo de Caballería
-5ª División de Caballería
-6ª División de Caballería
-9ª División de Caballería
·Cuerpo de Montaña
-1ª División de Montaña
-2ª División de Cazadores
-4ª División de Montaña
Fuerzas Extranjeras
-División Rápida Eslovaca
-Batallón SS Voluntario Finlandés
-Cuerpo de Caballería Calmuco
-Legión Georgiana
-Legión Azerí
-Legión Nocaucásica
-Legión Armenia
-Legión Arabe “DAL”
-Legión Turkestana
-Legión Tártara
-Legión SS Belga Valona “Wallonie”
-Escuadrón de Caballería Cosaco
·Unidad Especial “Bergmann”
-1ª Compañía Georgiana
-2ª Compañía Ciscaucásica
-3ª Compañía Azerí
-4ª Compañía Georgiana
-5ª Compañía Armenio-Georgiana
-6ª Compañía Checheno-Daghestana
-7ª Compañía Checheno-Daghestana
-8º Escuadrón Cherkés
-9º Escuadrón Cherkés
-10ª Compañía Georgiana
-11ª Compañía Azerí
-12º Escuadrón Georgiano
-13ª Compañía de Depósito Multinacional
·Guerrilla Checheno-Inguche
Fuerza Aérea del Eje
-IV Cuerpo Aéreo Alemán
-VIII Cuerpo Aéreo Alemán
-Grupo Aéreo de Caza Rumano
-Grupo Aéreo Alemán “Kaukasus”

Fuerzas del Komintern

Crítica volvió a ser la situación de la Unión Soviética desde que la Batalla de Moscú librada en 1941 hubiese alejado al Ejército Alemán de la capital. Curiosamente Iósif Stalian había previsto que Hitler volvería a realizar un nuevo intento sobre Moscú aquel verano de 1942. Sin embargo a inicios de Julio, los informes del Kremlin advirtieron al líder soviético que los alemanes acababan de variar sus objetivos y habían puesto su punto de mira en el sur de Rusia. Aquello fue un imprevisto que puso a la URSS en un estado de extrema gravedad, porque de caer el Cáucaso en manos del Eje, primeramente el Ejército Rojo se quedaría sin petróleo y a continuación las tribus del Asia Central se rebelarían contra los soviéticos, lo que sin duda sería el fin del “paraíso socialista” defendido por Stalin.

Según el organigrama, la distribución del Ejército Rojo en el Cáucaso, cuya responsabilidad recayó en el general Dmitry Kozlov, se efectuó de la siguiente manera: el Frente del Cáucaso Norte del mariscal Semión Budionny con los XII, XVIII, XXXVII, XLVII y LVI Ejércitos; y el Frente Transcaucasico del general Ivan Tyulenev con los XLIV y XLVI Ejércitos. A estas fuerzas soviéticas había que añadir unidades “no rusas” como el XVII Cuerpo de Caballería Cosaco y ocho divisiones voluntarias de las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Georgia, Armenia y Azerbayán. A tales fuerzas se sumaron una serie de cinturones defensivos compuestos por 3.570 kilómetros de trincheras excavadas a veces entre los 2.000 y 4.000 metros de altitud, 661 kilómetros de zanjas anticarro, 316 kilómetros de campos de minas y 95.698 emplazamientos de artillería o tirador.

Geográficamente el Cáucaso era una formidable barrera natural que ejercía de frontera entre la Eurasia sobre un área de 500.000 kilómetros cuadrados de tierra entre el Mar Negro y el Mar Caspio. De 1.100 kilómetros de longitud y 200 kilómetros de largo, la Cordillera Caucásica se caracterizaba por sus elevadas sierras entre los 1.000 y 5.000 metros de altitud, siendo considerado el Monte Elbrus la montaña más alta de Europa con 5.640 metros. Tales sierras únicamente hacían transitables para vehículos el Paso de Klukhor hacia Sujumi, el Paso de Daryal hacia Georgia y el Paso de Mamisson hacia Osetia; y para animales de carga el Paso de Azán a 3.400 metros, el Paso de Ckiper a 3.200 metros, el Paso de Nácar a 2.900 metros, el Paso de Murukhskiy a 2.800 metros, el Paso de Chmkharo a 2.500 metros, el Paso de Adzapsch a 2.500 metros y el Paso de Pseaskkha a 2.000 metros. A esta orografía de picos nevados también se sumaron la presencia de frondosos bosques y al mismo tiempo calurosos desiertos habitados por camellos como por ejemplo la Estepa de los Calmucos, así como un subsuelo rebosante de petróleo en forma de los campos de Maikop, Grozny y Bakú, este último con capacidad para producir 24 millones de toneladas de crudo anuales. Por todos estos motivos no fue extraño que tantas civilizaciones a lo largo de los siglos como los Escitas, el Imperio Romano, Armenia, Persia, Mongolia, el Imperio Otomano y finalmente el Tercer Reich en el siglo XX, optaran por invadir el Cáucaso y la Unión Soviética por defenderlo a ultranza.

Aproximadamente la Unión Soviética desplegó a un total de 500.000 soldados y 12 trenes blindados.

Ejército Rojo:
Frente del Cáucaso Norte
·XII Ejército
-4ª División de Fusileros Soviética
-31ª División de Fusileros Soviética
-176ª División de Fusileros Soviética
-261ª División de Fusileros Soviética
-81ª Brigada de Infantería Naval Soviética
·XVIII Ejército
-216ª División de Fusileros Soviética
-236ª División de Fusileros Soviética
-353ª División de Fusileros Soviética
-383ª División de Fusileros Soviética
-395ª División de Fusileros Soviética
-16ª División de Trenes Blindados Soviética
-51ª División de Trenes Blindados Soviética
-53ª División de Trenes Blindados Soviética
-16ª Brigada de Fusileros Soviética
-64ª Brigada Blindada Soviética
-68ª Brigada de Infantería Naval Soviética
·XVII Cuerpo de Caballería Cosaca del Kubán
-12ª División de Caballería Cosaca
-13ª División de Caballería Cosaca
-15ª División de Caballería Cosaca
-116ª División de Caballería Cosaca
·XXXVII Ejército
-2ª División de Fusileros de Guardias Soviética
-71ª División de Fusileros Soviética
-230ª División de Fusileros Soviética
-275ª División de Fusileros Soviética
-295ª División de Fusileros Soviética
-347ª División de Fusileros Soviética
-41ª Brigada Motorizada Soviética
·XLVII Ejército
-32ª División de Fusileros Soviética
-339ª División de Fusileros Soviética
-103ª Brigada de Fusileros Soviética
-126th Batallón Independiente Blindado Soviético
·LVI Ejército
-30ª División de Fusileros Soviética
-339ª División de Fusileros Soviética
-349ª División de Fusileros Soviética
-76ª Brigada de Infantería Naval Soviética
·I Cuerpo Independiente de Fusileros
-139ª Brigada de Fusileros Soviética
·Fuerzas Independientes
-7ª División de Trenes Blindados Soviética
-64ª División de Trenes Blindados Soviética
-65ª División de Trenes Blindados Soviética
-66ª División de Trenes Blindados Soviética
-5ª Brigada Blindada de Guardias Soviética
-15ª Brigada Blindada Soviética
-63ª Brigada Blindada Soviética
-140ª Brigada Blindada Soviética
-67ª Batallón Independiente Blindado Soviético
-68ª Batallón Independiente Blindado Soviético
Frente Transcaucasico
·XLIV Ejército
-223ª División de Fusileros Azerí
-414ª División de Fusileros Soviética
-416ª División de Fusileros Azerí
-2ª Brigada de Fusileros Soviética
-10ª Brigada de Fusileros Soviética
·VLVI Ejército
-9ª División de Montaña Soviética
-20ª División de Montaña Soviética
-63ª División de Caballería Soviética
-389ª División de Fusileros Soviética
-392ª División de Fusileros Georgiana
-394ª División de Fusileros Georgiana
-406ª División de Fusileros Soviética
-155ª Brigada de Fusileros Soviética
·Fuerzas Independientes
-77ª División de Fusileros Azerí
-89ª División de Infantería Armenia
-242ª División de Montaña Georgiana
-318ª División de Fusileros Soviética
-408ª División de Infantería Armenia
-417ª División de Fusileros Soviética
-52ª Brigada Blindada Soviética
-191ª Brigada Blindada Soviética
-Brigada Motorizada Especial Soviética
Flota Aérea Roja
-IV Ejército Aéreo
-V Ejército Aéreo
-Ejército de Defensa Aéreo de Bakú
-Grupo de Aviación Naval Defensiva de Novorossiysk

“Operación Edelweiss”

Oficialmente el 31 de Julio de 1942 dio comienzo la campaña del Cáucaso cuando cientos de aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) bombardearon y pulverizaron sobre la Ciscaucasia nudos ferroviarios, estaciones, vagones, almacenes, silos, campos de heno o mieses, e incluso aldeas de los cosacos del Kubán que ardieron sin remedio. Ante tal devastación y el derribo de 113 aviones soviéticos que no pudieron hacer nada por defender el cielo, las alarmas saltaron entre los mandos del Ejército Rojo, cuyas autoridades militares presas del pánico, ordenaron echar abajo todas las infraestructuras que estuvieran dentro del radio de acción de riesgo de caer en manos enemigas. Así fue como los equipos de ingenieros y zapadores destruyeron con dinamita un total de 38 fábricas, 755 instalaciones de extracción petrolífera y 11 comprensiones de oleoducto, además de inundar el Valle de Ndanuc volando las presas y canales que elevaron el cauce del Río Manich de los 40 a 1.600 metros.

Interesante secuencia fotográfica de un Panzer Pzkpfw III acompañado de soldados alemanes que avanzan frente a las montañas del Caúcaso. Arriba: Tanque avanzando con varias tropas ocultas tras este. Abajo: Un proyectil soviético cae levantando tierra y haciendo que las tropas se dispersen para tomar posiciones.

Simultáneamente al bombardeo aéreo preliminar aquel 31 de Julio, el Eje puso en marcha la “Operación Edelweiss” por tierra mediante la irrupción del I Ejército Panzer sobre la Ciscaucasia a través del Valle de Manyc y la conquista de Salsk. Al día siguiente, el 1 de Agosto, la 3ª División Panzer cruzó mediante 19 barcazas el Río Manich, considerado por muchos geógrafos y antropólogos como la frontera natural de Europa con Asia, algo que elevó la moral de los invasores que se sintieron como expedicionarios de la Antigüedad.

Imparables fueron avances paralelos del I Ejército Panzer y el XVII Ejército que recorrieron casi 360 kilómetros de distancia sin encontrar oposición. Tan sorprendidos quedaron los alemanes por el avance que los jefes de carro llegaron a decir: “delante ni un enemigo, detrás ni un suministro” en referencia a la ausencia de carburante para sus tanques. Fue así como partiendo de Zymlyanskaya, el 3 de Agosto las tropas alemanas ocuparon Proletarskaya y Voroschilovsk, el 4 Voroshilovgrad, el 6 Armavir y el 8 Stavropol; justo al mismo tiempo en que el Ejército Eslovaco se apoderaba de la ciudad de Kutais y el Ejército Rumano de Ejsk. A raíz de esta rápida marcha de 500 kilómetros que encontró totalmente desprevenidos a los soviéticos, los ingenieros del Ejército Rojo situados en los campos petrolíferos de Maikop, quemaron a toda prisa 80.000 toneladas de gasolina, taponaron las bocas de los tubos y retiraron todos el material de extracción.

Carga de soldados rumanos en el Cáucaso.

Carga de soldados rumanos en el Cáucaso.

Maikop era uno de los principales objetivos del Eje por bombear sus oleoductos el 5% del petróleo de la URSS. Esto significaba que la captura de estas instalaciones debía hacerse de manera sorpresa para evitar que sus propietarios pudiesen boicotearlas, motivo por el cual en Berlín se planeó la “Operación Schamil” consistente en una intervención del 800º Regimiento Especial “Brandenburgo” al mando del teniente Adrian Von Foelkersman. Fue así como 65 comandos entre alemanes y voluntarios caucásicos vestidos de uniformes enemigos y hablantes fluidos en lengua rusa, se infiltraron mediante una serie de vehículos capturados al Ejército Rojo en la retaguardia y se alojaron en Maikop algunos días sin ser descubiertos. Allí permanecieron en unos barracones militares hasta que el grueso de la 13ª División Panzer se aproximó a Maikop, momento en que cortaron los cables telefónicos, ocuparon la estación de radio y neutralizaron todos los puntos defensivos clave de la urbe. Simultáneamente un pequeño destacamento al frente del teniente Ernst Prohaska se hizo con el único puente sobre el Río Bjelaja tras engañar a sus guardias y hacerles marcharse de la zona. Incluso un grupo de paracaidistas norcaucásicos saltaron desde aviones sobre la vecina refinería petrolífera de Chadyzenskaia y se apoderaron de todas las instalaciones intactas y el crudo sin quemar. Sin embargo esto último fue una excepción porque la mayoría de pozos y válvulas de Maikop terminaron ardiendo en forma de elevadas columnas de humo negro cuando aparecieron las vanguardias germanas. A causa de este destrozo, se tuvo que trasladar un equipo de 6.000 trabajadores entre 3.000 alemanes y 3.000 colaboracionistas rusos que consiguieron reabrir 12 torres de perforación y producir 70 barriles diarios de crudo.

Mientras en el sector norte el Grupo de Ejércitos B iniciaba la Batalla de Stalingrado y aseguraba las orillas del Río Volga, en el sur el Grupo de Ejércitos A proseguía su avance hacia el Cáucaso con el XVII Ejército Alemán adentrándose en las selvas boscosas de la Ciscaucasia y el I Ejército Panzer en los desiertos de arena y roca de la Estepa de los Calmucos que habitaban pueblos nómadas y poblaban manadas de camellos. Hitler desde la “Guarida del Lobo” en Prusia Oriental, se encontraba exultante de alegría al ver como por fin sus ejércitos irrumpían en Asia llevando según él la civilización occidental, tal y como Alejandro Magno de Macedonia, con quién se llegó a comparar, había hecho 2.300 años atrás. Sin embargo las cosas no estaban saliendo según lo previsto, ya que a pesar de que el Grupo de Ejército A iba conquistando grandes distancias sobre el Cáucaso, el Grupo de Ejército B se acababa de quedar estancado en la ciudad de Stalingrado, un suceso ajeno que posteriormente repercutiría negativamente en la “Operación Edelweiss”.

El 10 de Agosto de 1942 las tropas del I Ejército Panzer cruzaron el Río Terek y el día 12 ocuparon Elista, capital de Calmucia en donde fueron recibidos como héroes por la población asiática de origen tibetano. Al día siguiente, el 13 de Agosto, las columnas del XVII Ejército ocuparon la importante ciudad de Krasnodar y atravesaron el vital paso del Río Kubán sobre el que accedieron a Osetia del Norte rodando por la Carretera Militar de Georgia. Precisamente a la entrada de Osetia, la 4ª División de Montaña Rumana libró un feroz combate contra el Ejército Rojo que se saldó con la victoria del Eje gracias a la llegada de la 2ª Compañía Ciscaucásica, curiosamente integrada por voluntarios osetios que conocían perfectamente la región, los cuales en conjunción con los rumanos expulsaron a los soviéticos de la zona.

Cañón alemán emplazado en el Monte Elbrus.

El 10 de Agosto de 1942 las tropas del I Ejército Panzer cruzaron el Río Terek y el día 12 ocuparon Elista, capital de Calmucia en donde fueron recibidos como héroes por la población asiática de origen tibetano. Al día siguiente, el 13 de Agosto, las columnas del XVII Ejército ocuparon la importante ciudad de Krasnodar y atravesaron el vital paso del Río Kubán sobre el que accedieron a Osetia del Norte rodando por la Carretera Militar de Georgia. Precisamente a la entrada de Osetia, la 4ª División de Montaña Rumana libró un feroz combate contra el Ejército Rojo que se saldó con la victoria del Eje gracias a la llegada de la 2ª Compañía Ciscaucásica, curiosamente integrada por voluntarios osetios que conocían perfectamente la región, los cuales en conjunción con los rumanos expulsaron a los soviéticos de la zona.

Increíblemente a mediados de Agosto, las tropas de montaña alemanas “gebirgsjäger” y rumanas “vânâtori de munte” cruzaron el Río Cherkessk penetraron en el Cáucaso Central y comenzaron a escalar sus más altas cumbres. Solamente unas pocas jorandas después, el 21 de Agosto de 1942, alpinistas alemanes de la 1ª y 4ª Divisiones de Montaña hicieron cumbre en el pico más alto de Europa, el Monte Elbrus, clavando la bandera de la esvástica a 5.633 metros de altitud e inmortalizando un suceso que fue considerado toda una hazaña bélica entre las potencias del Eje.

Ocupado el Monte Elbrus, el XVII Ejército Alemán continuó con la marcha sobre la Carretera Militar de Sujumi en Cherkessia penetrando un total de 30 kilómetros hacia el interior y conquistando Mozdok el 25 de Agosto. Sin embargo unas pocas jornadas más tarde, los alemanes fracasaron en su intento de apoderarse de Malgobek porque la orografía de la zona con caudalosos ríos y frondosos bosques impidieron el avance, además de ser víctimas las vanguardias germanas de dos contraataques del Ejército Rojo que les hicieron perder terreno. Mientras tanto en el sector más oriental del I Ejército Panzer, las tropas del Eje tuvieron más fortuna porque voluntarios caucásicos de la Unidad Especial “Bergmann” se hicieron con la plaza Piatigorsk.

A inicios de Septiembre de 1942, el Frente Transcaucasico volvió a retroceder cuando los alemanes terminaron ocupando Malgobek y algunos de sus campos petrolíferos. Acto seguido, tanto las tropas de montaña alemanas como las rumanas comenzaron el descenso hacia la Transcaucasia no sin dejar de luchar de unas cumbres a otros mediante cañoneos y escaladas a picos y riscos que hicieron el avance muy sangriento en ambos bandos.

El 31 de Agosto el Cuerpo de Caballería Rumano inició la ofensiva contra el importante puerto de Anapa que fue precedida por un intenso bombardeo de la aviación rumana sobre las instalaciones rusas. Acto seguido los jinetes y sus monturas arrollaron las defensas soviéticas y capturaron dos cañones de 150 milímetros, con los cuales dispararon sobre los fortines y posiciones enemigas que rápidamente fueron superadas. Gracias a esta superioridad, los soldados rumanos se apoderaron de Anapa, causando con ello un golpe tremendo a la Flota Roja del Mar Negro que tuvo navegar hacia Novorossiysk tras haber sido hundidos por la aviación a lo largo de Agosto un total de 11 cargueros soviéticos y resultar otros 9 dañados.

Pieza de artillería alemana en el Cáucaso.

Pieza de artillería alemana en el Cáucaso.

Novorossiysk, último gran puerto de la Flota Roja del Mar Negro que databa de 1838 y se ubicaba junto a la Bahía de Zemeskai, fue sometido bajo asedio el 1 Septiembre de 1942 por el XVII Ejército Alemán. Desde entonces la penetración hacia el interior resultó lenta porque aunque los alemanes fueron capturando progresivamente objetivos como la Cota 116, Cota 156, Cota 106 y Cerro Gudsevo en este orden, los soviéticos realizaron en los días sucesivos varios contraataques que ralentizaron la marcha. Calle por calle y edificio por edificio las tropas germanas combatieron cuerpo a cuerpo y con lanzallamas mientras los destructores rusos Kharkov y Soobrazitely disparaban sus baterías desde el mar sobre sus cabezas. No obstante y a pesar de las dificultades, las fuerzas del Eje se hicieron el día 8 con un 1/3 de la urbe, todas las instalaciones portuarias, los astilleros de submarinos y los muelles de carga, donde capturaron un almacén repleto de carne fresca, embutidos y mantequilla. Sin embargo la resistencia se prolongaría hasta el 11 de Septiembre, fecha en que los últimos soviéticos escondidos dentro de un edificio frigorífico fueron aniquilados. Una vez ocupada la ciudad, la Flota Roja del Mar Negro tuvo que retirarse al caladero de Batumi junto a la frontera turca, una victoria muy importante para los alemanes que les costó 14.000 bajas y la destrucción de 47 tanques, 95 cañones, 320 vehículos y 25 aviones.

Tomada la ciudad de Novorossiysk, el Eje se abalanzó el 14 de Septiembre sobre el puerto de Tuapse mediante una ofensiva combinada de la División Rápida Eslovaca, la 125ª División de Infantería Alemana y la Legión Norcaucásica. Bautizada como “Operación Atika”, los combates en los alrededores de la urbe se prolongaron varias semanas con pobres resultados, salvo por la conquista del Monte Shaumyan el 23 de Septiembre y la irrupción de la Legión Norcaucásica en los barrios periféricos a costa de 41 fallecidos en el ataque. Afortunadamente el cerco a la ciudad fue tan angustiante que el puerto quedó inoperativo tras haber sufrido los alemanes 10.000 bajas y el Ejército Rojo una cifra algo mayor. A partir de entonces el avance del Eje fue imparable porque la 4ª División de Caballería Rumana y la 4ª Compañía Georgiana se hicieron con la localidad de Aleksandrevsskaja, aseguraron Novo-Georgievsk y amenazaron Gundelen antes de ser detenidas por el fuego de la artillería soviética. Mientras tanto, la 3ª Compañía Azerí cubrió al grueso del XVII Ejército Alemán en su paso sobre los Altos del Terek y atacó las aldeas de Icherskaja y Galjugaevskaja que los voluntarios azerís tomaron a costa de 60 bajas entre muertos y heridos.

Chechenia fue el siguiente objetivo del Eje cuando el I Ejército Panzer irrumpió en la región tras cruzar el Río Terek mediante un puente artificial, donde la 13ª División Panzer desbarató un contraataque soviético destruyendo 33 tanques soviéticos sin sufrir una sola baja. A este éxito contribuyó la Fuerza Aérea Alemana (Lufwaffe) desplazando 43 cazas Messerschmitt Bf 109 que rápidamente se hicieron con el control del cielo checheno derribando un total de 32 aviones rusos. De hecho, tal era la superioridad en el aire, que la Flota Aérea Roja únicamente pudo volar de noche con viejos biplanos Polikarpov Po-2, con los cuales hostigó ciertos objetivos en el Río Terek, como por ejemplo hizo la mujer piloto Olga Kluyeva echando abajo con una bomba uno de los puentes artificiales alemanes.

Hasta el 25 de Septiembre de 1942 no se reanudó el avance del Eje en el Cáucaso mediante una ofensiva hacia Vladikavkaz sobre Georgia en la que participaron la 5ª División SS Panzer “Wiking”, la 13ª División Panzer y el Batallón SS Voluntario Finlandés. A pesar de su superioridad, las defensas de la fortaleza y las zanjas anticarro sobre las montañas hicieron que el ataque de alemanes y finlandeses fuese detenido a tan sólo 5 kilómetros de Vladikavkaz y también a una distancia similar de Grozny, obligando a los asaltantes a atrincherarse en torno a un eje comprendido entre Eljotov y el Valle de Aljan-Ciurt. Curiosamente justo en aquel instante de la campaña del Cáucaso, el Ejército Alemán alcanzó el Paralelo 44º de la Rusia Meridional, lo que significó la máxima expansión territorial del Tercer Reich en su Historia.

Tropas de la División Rápida Eslovaca en un bosque del Cáucaso.

Tropas de la División Rápida Eslovaca en un bosque del Cáucaso.

Repentinamente a finales de Septiembre de 1942, Adolf Hitler cambió de planes y ordenó no llevar ningún refuerzo al Cáucaso tal y como estaba previsto. De hecho el XI Ejército Panzer al mando del mariscal Erich Von Manstein estacionado en Crimea que debía avanzar hacia la Península de Tamán, fue en el último momento enviado al sector donde se estaba desarrollando la Batalla de Stalingrado. Eso mismo también le sucedió al Cuerpo Alpino Italiano del general Gabriele Nasci que fue estacionado en el Río Don para reforzar los flancos sobre la ciudad rusa. Ni siquiera las insistencias del mariscal Wilhelm Von List persuadieron a Hitler, quién llegó a contestarle con la siguiente frase: “No espere ningún refuerzo hasta que no se haya solucionado el asunto de Stalingrado”. Esta decisión, tomada al pensar erróneamente que la victoria en el Cáucaso era inminente, condenó a las fuerzas del Eje, carentes de reservas y carburante, a reducir el ritmo de su ofensiva y atrincherarse sobre una serie de puntos tácticos clave a lo largo de un frente bélico que de oriente a occidente abarcó un abanico desde Chechenia, Ingusetia y Nogai y hasta el norte de Georgia en la Transcaucasia.

Guerra de “Desgaste”

A comienzos de Octubre de 1942, la situación sobre el Cáucaso entró en una fase de “guerra de desgaste” en la cual el Eje pasó a la defensiva, aunque no por ello dejaron de realizarse ofensivas locales en determinadas regiones de la cordillera con el objetivo de lograr victorias tácticas e incluso de romper el frente mediante un golpe de suerte. Algunas de estas operaciones fueron la conquista de la ciudad de Sciaumian y el cruce de los Ríos Pscish, Jatyps y Beleja por parte de soldados alemanes y rumanos; aunque también destacó la penetración de los voluntarios musulmanes de la Legión Árabe en la Estepa de los Nogais. No obstante el mayor peso de estas pequeñas operaciones recayeron en las tropas montaña alemanas y rumanas que a 20 Kilómetros de Sujumi tuvieron que atrincherarse a elevadas altitudes coronadas por densas capas de nieve, en donde libraron intensos combates contra las tropas de montaña soviéticas sobre el Paso de Klukhor, el Río Kodor y el Paso Sanchajo.

Muy importante fue el papel de las Legiones Orientales al servicio del Eje que causaron un impacto estratégico enorme en el Cáucaso porque a raíz de las deserciones que generaron dentro del propio Ejército Rojo, el frente bélico corrió verdadero riesgo de derrumbarse. Curiosamente, una de las tácticas más empleadas por las tribus caucásicas para incitar a sus compañeros a rebelarse contra los soviéticos, fue mediante cantos corales y voces folklóricas que entonaban con el eco de las montañas al atardecer. Gracias a este sorprendente método, un grupo de 800 georgianos con una batería de artillería al completo se cambiaron de bando en una sola jornada; mientras que un batallón entero de la 77ª División de Fusileros Azerí abandonó las filas del Ejército Rojo tras ser sus soldados convencidos con una serie de pasquines propagandísticos lanzados por parte de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe). Sin embargo no fueron los únicos ejemplos porque la Legión Georgiana del Ejército Alemán provocó otras 989 deserciones más, una cifra que luego se amplió a las 1.326 y que finalmente terminó con la disolución de la 392ª División de Fusileros Georgiana del Ejército Rojo de la que 2.000 combatientes se marcharon. Otros episodios similares ocurrieron con dos escuadrones de cherkeses, dos secciones de georgianos, dos compañías de chechenos, dos de daghestanos y una azerí, las cuales nada más dejar las filas soviéticas, inmediatamente volvieron sus armas contra los rusos. Ante tal sangría de deserciones, Iósif Stalin tuvo que retirar hasta un total de ocho divisiones del Cáucaso (242ª, 392ª y 394ª Divisiones de Fusileros Georgianas; 77ª, 223ª y 416ª Divisiones de Fusileros Azerís; y 89ª y 408ª Divisiones de Fusileros Armenias). Esto sin duda supuso una situación de máximo peligro para el Ejército Rojo que vio mermado sus efectivos, a diferencia que el Eje que los aumentó como hizo la Unidad Especial “Bergmann” incrementando sus tropas caucásicas de las 1.200 a las 2.800.

Voluntarios de la Legión Tártara en el Cáucaso.

Otro de los escenarios de “guerra de desgaste” fueron los desiertos de la Estepa de los Calmucos donde curiosamente alemanes y rusos tendrían un protagonismo menor en favor de las minorías que acompañaban a sus ejércitos. Por ejemplo los tibetanos del Cuerpo de Caballería Calmuco al servicio del Eje se enfrentaron en numerosas ocasiones a la Caballería Cosaca del Ejército Rojo, dándose frecuentes batallas entre jinetes y monturas sobre esta tierra yerma. De hecho el Cuerpo de Caballería Calmuco se constituyó como una fuerza montada formidable porque consiguió expulsar a más de 8.000 soldados y partisanos soviéticos de los distritos septentrionales de Utta, Ulan Tug, Chalkuta y Justa. Simultáneamente la Legión Turkestán compuesta por numerosos kazakos se abrió paso hasta escasos kilómetros de la frontera con Kazakhistán, pudiendo los voluntarios contemplar a lo lejos su patria con cierta melancolía; al mismo tiempo que los musulmanes de la Legión Árabe se distinguieron notablemente al combatir sobre una zona desértica y polvorienta con ciertas similitudes al territorio seco de Oriente Medio. Precisamente, como este suelo árido eran tan extenso y llano, tanto alemanes como soviéticos se batieron en duelos de trenes blindados disparándose desde distancias kilométricas.

Políticamente la campaña del Cáucaso tuvo unas connotaciones ideológicas muy marcadas porque a diferencia de otros sectores del Frente Oriental, las fuerzas del Eje encontraron un apoyo absoluto entre las poblaciones locales que se rebelaron contras las autoridades soviéticas y voluntariamente se alzaron en armas contra sus antiguos ocupantes. Aquel fue el caso de Karachai, Kabardino-Balkaria, Cherkesia y Calmucia que declararon su propia independencia y la adhesión al Eje; o de Chechenia, Osetia, Ingusetia, Abjasia y parcialmente Georgia o Daghestán que en sus respectivas zonas liberadas por los alemanes, estos reconocieron administraciones autónomas y fuerzas armadas colaboracionistas. Al mismo tiempo, la guerrilla en retaguardia organizada por chechenos e inguches que lideraba Kasan Israilov, supuso un peligro adicional para el Ejército Rojo que tuvo que desviar miles de tropas a combatir los partisanos que constantemente hostigaban su línea de suministros, los cuales además fueron reforzados por paracaidistas alemanes. De hecho los aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) llegaron a lanzar agentes en paracaídas sobre lugares tan alejados como Bakú, la frontera con Persia y la Cordillera del Kurdistán en una misión bautizada como “Operación Mamuth”; algo que hizo aflorar nuevas guerrillas y causó una psicosis aún mayor entre los mandos rusos que tuvieron que recurrir a prácticas extremas como el fusilamiento de miles de sospechosos en Azerbayán o crímenes atroces como la Matanza de Verchnij Cegem en la que 100 mujeres y niños osetios fueron asesinados.

Fuera del escenario terrestre, la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) tuvo una importancia considerable a la hora de debilitar el esfuerzo bélico del Ejército Rojo en el Cáucaso. Por ejemplo el 10 de Octubre de 1942 un escuadrón alemán bombardeó los campos petrolíferos de Grozny causando la destrucción de numerosos pozos y generando columnas de humo de crudo ardiendo que se elevaron 5.000 metros. También sobre el Mar Caspio y a pesar de que los cazas germanos fueron reducidos a 55 aparatos Messerschmitt Bf 109 de escolta, los raids de los bombarderos sobre estas aguas fueron continuos contra las barcazas de transporte, logrando hundir entre 10.000 y 12.000 toneladas diarias de suministros a los soviéticos.

La última ofensiva del Eje sobre el Cáucaso comenzó el 25 de Octubre de 1942 mediante un bombardeo de 100 aviones alemanes entre Nalchik y Ordzhonokidze que enterró las posiciones rusas y facilitó su posterior arrollo por parte de las fuerzas terrestres germano-rumanas. Apenas sin muchas dificultades, un total de 11.000 soldados soviéticos fueron hechos prisioneros justo antes de abrirse una brecha en medio del frente por donde se colaron los tanques del Eje. Solamente tres días más tarde, el 28 de Octubre, la 13ª División Panzer y la 2ª División de Montaña Rumana convergieron sobre Nalchik, ocupando dicha ciudad y haciendo otros 7.000 cautivos al Ejército Rojo. Dos días más tarde, el 30 de Octubre, la 23ª División Panzer entró triunfal en Chikola; mientras el 1 de Noviembre la 13ª División Panzer se apoderó de Digora y Alagir.

Tropas soviéticas defendiendo una aldea del Cáucaso.

Tropas soviéticas defendiendo una aldea del Cáucaso.

Ordzhonokidze, una de las ciudades más fortificadas del Cáucaso, se convirtió en el último objetivo del Tercer Reich antes de acceder a las carreteras en dirección a las capitales de Tblisi, Erevan y Bakú que sin duda hubiesen puesto fin a la “Operación Edelweiss” con una rotunda victoria del Eje. Partiendo la 13ª División Panzer desde una distancia de 4 kilómetros el 2 de Noviembre, para el día 5 los tanques se encontraban a menos de 900 metros de su objetivo después de haber sorteado búnkers y trincheras enemigas. Sin embargo una inesperada contraofensiva desencadenada por los soviéticos el día 6 sobre la retaguardia alemana en Gizel, obligó a la 13ª División Panzer a retirarse el día 9 bajo la escolta de la 5ª División SS Panzer “Wiking” que acudió en el último instante para evitar un embolsamiento. Gracias a esta decisión, el 12 de Noviembre la 13ª División Panzer y otras fuerzas menores fueron evacuadas de la trampa soviética tras haber sufrido 6.556 bajas entre 1.548 muertos y 5.008 heridos.

Durante el resto de Noviembre de 1942, los combates se centraron en torno al Alto Terek y el Monte Elbrus como por ejemplo protagonizó la Legión Azerí con las siguientes acciones: a inicios de mes destruyó una base partisana en Sachraj, el 20 ocupó la aldea de Aktoprak tras un ataque en coordinación con la Legión Armenia y el día 26 rechazó una contraofensiva soviética en el Bosque de Semgala. Al mes siguiente, el 3 de Diciembre, la Legión Azerí volvió a ser la vanguardia con el asalto y conquista del Monte Tuchu; mientras que la Legión Georgiana fracasó el día 4 en su intento de defender Novo Uruch antes de replegarse hacia Chazydon. Afortunadamente cuatro días más tarde, el 8, los georgianos desencadenaron un contraataque mediante el que recuperaron Novo Uruch después de una sangrienta lucha casa por casa; un éxito que el 9 se repitió cuando la 3ª División Panzer y la Legión Norcaucásica afianzaron posiciones entre Ischerkaja y el Canal de Lenin.

Retirada

Nada parecía auspiciar que el Eje fuera a ser derrotado en la campaña del Cáucaso de no ser por la inesperada derrota del Grupo de Ejércitos B en la Batalla de Stalingrado. A raíz del cerco del VI Ejército Alemán en la ciudad a orillas del Río Volga que posteriormente sería destruido en su totalidad, el Ejército Rojo arrolló las posiciones de los Ejércitos Rumano, Italiano y Húngaro en el Río Don y avanzó a toda velocidad hacia el Mar de Azov, amenazando con embolsar completamente al Grupo de Ejércitos A que operaba en el Cáucaso. Fue así como ante la amenaza de resultar atrapado en la cordillera, lo que supondría una catástrofe de proporciones épicas para el Eje de la que jamás se recuperaría, Hitler tuvo que admitir que la única solución era abandonar el Cáucaso e iniciar la retirada general.

Soldado de montaña alemán “gebirgsjäger” escalando el Cáucaso con un equipo completo de fusil, pico y cuerdas.

El 7 de Enero 1943, el Grupo de Ejércitos A comenzó la evacuación del Cáucaso mediante el descenso de las montañas de las tropas alemanas y rumanas, las cuales de forma ordenada y sin sufrir apenas sin incidentes salvo por las inclemencias meteorológicas de nieve, bajaron hasta el paso el Río Kuma sobre el que cruzaron hacia las llanuras del sur de Rusia. Toda esta retirada tanto de la Cordillera del Cáucaso como de la Estepa de los Calmucos, fue cubierta desde el noreste por la 16ª División Motorizada del general Gerhard Graf Von Schewering y facilitada por el VIII Cuerpo Aéreo Alemán que prestó numerosos aviones con los que a diario sacó rumbo a Taganrog más de 2.000 soldados. No obstante también se emplearon otros métodos como el traslado por las escasas vías férreas de los tanques de las 3ª y 23ª Divisiones Panzer o la 5ª División SS Panzer “Wiking”; así como barcos enviados por la Marina Rumana en los que embarcaron miles de combatientes del Eje, como por ejemplo hicieron 2.000 efectivos de la División Rápida Eslovaca desde las costas de Kamán. Mucho más complicado fue dar media vuelta para los voluntarios caucásicos que habían acompañado al Ejército Alemán, quienes apenados, tuvieron que abandonar su patria o contentarse con haber estado a pocos kilómetros de ella como el caso de los armenios o kazakos. Mientras tanto, el Ejército Rojo aprovechó el repliegue para recuperar plazas perdidas como Mozdok el 3 de Enero y las provincias de Osetia, Chechenia, Abjasia y el norte de Georgia a mediados de mes.

Numerosos incidentes se produjeron durante la retirada como ocurrió en Calmucia cuando la Caballería Cosaca del Ejército Rojo cargó en campo abierto contra la Legión Árabe, provocando a golpe de sable numerosos muertos a los voluntarios musulmanes. Tampoco la Legión SS Valona “Wallonie” del general León Degrelle tuvo suerte porque a pesar de rechazar a los soviéticos sobre la línea Gromovaya-Balka, sufrió la pérdida del 40% de sus efectivos tras causar baja 900 de los 1.200 soldados iniciales; algo similar que también le sucedió a la División Rápida Eslovaca tras resistir heroicamente a los rusos entre Penzenskaja y Sarotovskaya. Incluso en ocasiones se dieron casos de “fuego amigo” como hicieron las tropas de la Legión Azerí al capturar y ejecutar a varios miembros del Escuadrón de Caballería Cosaco al servicio del Eje, a quienes confundieron con comunistas. Mientras tanto, las fuerzas soviéticas avanzaron imparables recuperando Salsk y Jekaterinowska el 17 de Enero, Stavropol el 21, Armavir el 23 y los pozos petrolíferos de Maikop el 29, aunque estos últimos destruidos por los alemanes que antes de marcharse quemaron 10.000 toneladas de combustible.

Caballería soviética bordeando el Cáucaso.

Caballería soviética bordeando el Cáucaso.

A inicios de Febrero de 1943, el Ejército Rojo estaban tan exhausto y agotado que tuvo que paralizar su ofensiva en el Cáucaso. Fue entonces cuando las fuerzas del Eje constituyeron al oeste de la Ciscaucasia un perímetro defensivo bautizado como la “Cabeza de Puente del Kubán” que comprendió un eje que pasaba por Novorossysk al sur, Krasnodar al este y Nakolojewskoye junto al Mar de Azov en el norte. De este punto los soviéticos ya no pasarían más, algo que sin duda facilitó la evacuación del resto de fuerzas del Eje sin ser acosadas, algunas tras haber recorrido más de 550 kilómetros de distancia. De este modo, el 7 de Febrero de 1943, el último tanque perteneciente a la 16ª División Motorizada Alemana cruzó el último puente sobre el Río Don en dirección Rostov, justo antes de que fuera dinamitado y volado en pedazos. La “Operación Edelweiss” había finalizado.

Conclusión

La “Operación Edelweiss” fue una de las campañas del Frente Oriental más inteligentemente planificadas por el Eje a pesar de su resultado adverso como por ejemplo la Batalla de Moscú de 1941. La razón de esta derrota fueron primeramente los continuos cambios de planes a la hora de priorizar los recursos y direcciones de avance cuando el boceto original del plan era bueno; y especialmente la ajena Batalla de Stalingrado que desde el verano de 1942 impidió atender las fuerzas de este escenario a las que se dejó práctica sin gasolina, sin recursos humanos, sin los refuerzos de tropas de montaña prometidos y sin el apoyo aéreo necesario. Todo este cúmulo de razones, sumado al desastre de Stalingrado que acabó con la ruptura del frente al sur de Rusia, obligó al Eje a suspender la “Operación Edelweiss” y a renunciar a los tan vitales recursos económicos del Cáucaso.

La Unión Soviética sufrió un total de 511.000 bajas entre 247.000 muertos o prisioneros y 264.000 heridos.

El Eje sufrió 117.000 bajas (72.000 alemanes y 44.000 rumanos) entre las que hubo 34.000 muertos (22.000 alemanes y 12.000 rumanos) y 83.000 heridos.

La Batalla del Cáucaso fue una de las campañas más decisivas de la Segunda Guerra Mundial porque en caso de la “Operación Edelweiss” hubiese tenido éxito, las consecuencias para los Aliados habrían sido terribles. Independientemente de los errores cometidos y que perfectamente se podrían haber subsanado, de haber caído el Cáucaso en manos del Eje, Alemania hubiese tenido petróleo suficiente para llevar a la contienda a cualquier territorio de la Unión Soviética e incluso a Oriente Medio, además de haber alentado a todos los pueblos árabes, centro-asiático e indios a alzarse en armas contra Rusia y Gran Bretaña. Ante esta perspectiva y con el Eje llevando la iniciativa en el escenario geopolítico, el devenir del curso del siglo XX hubiera sido totalmente distinto.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Comandos en el Cáucaso, García Hispán Editor (1995), p.91-170
-Juan Carlos Ferreira & Ignacio Pasamar, Operación Edelweiss, HRM Ediciones (2016), p.31-110
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “La hora del Cáucaso”, S.A.R.P.E. (1978), p.781-784
-Editores de Meridiane, Armata Românâ în al Doilea Râzboi Mondial/ Romanian Army in World War II, “înaintarea spre Caucaz”, Meridiane (1995), p.74
-David Solar, La Caída de los Dioses. “Capítulo 3: El infierno se llama Stalingrado”, la Esfera de los Libros (2005), p.97-101
-Carlos Caballero Jurado, La Espada del Islam, Voluntarios Arabes en la Wehrmacht, García Hispán Editor (1999) p.176
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1942/don.html
-http://www.panzertruppen.org/ww2/1942/caucaso.html