Batalla del Golfo de Leyte

 

Calificada por muchos como el mayor enfrentamiento naval de la Historia, la Batalla del Golfo de Leyte fue la última oportunidad de la Marina Imperial Japonesa para revertir la situación en la Guerra del Pacífico. Sobre las azules aguas de Filipinas, tanto Estados Unidos como Japón, librarían un fortísimo combate con unidades que superarían la increíble cifra de más de 2 millones de toneladas de desplazamiento.

Aliados

Filipinas era un punto estratégico básico para que los Aliados pudiesen vencer a Japón en la Guerra del Pacífico de manera rápida y sencilla. Si Estados Unidos ocupaba el archipiélago filipino, la ruta marítima por la cual el Imperio Japonés se avituallaba de materias primas y petróleo procedente de Indochina, Indonesia y Malasia quedaría cortada. Ante un hecho así Japón sería incapaz de abastecerse y resultaría económicamente estrangulado, por lo que no tendría más remedio que capitular y poner fin a la guerra. Pero antes de eso la Flota Estadounidense (US Navy) debía encontrar y destruir a la Marina Imperial Japonesa.

Tanto el almirante Chester Nimitz como el general Douglas MacArthur, dos viejos enfrentados en la carrera por vencer al Japón, unieron sus fuerzas para llevar a cabo la invasión de las Filipinas a la que denominaron “Operación King Two”. Dos armadas protagonizarían la misión: por un lado la III Flota del almirante William Halsey con bandera en el acorazado USS New Jersey que comprendía 94 barcos entre 16 portaaviones, 6 acorazados, 15 cruceros, 55 destructores y 2 submarinos; más la VII Flota del vicealmirante Thomas Kinkaid con 82 barcos, dos de ellos australianos, repartidos en 18 portaaviones, 6 acorazados, 8 cruceros y 50 destructores.

Un total de 176 navíos de guerra componían la Flota Estadounidense con 34 portaaviones, 12 acorazados, 23 cruceros, 105 destructores y 2 submarinos, además de 1.500 aviones.

Flota Estadounidense (US Navy):
·34 Portaaviones = USS Wasp, USS Hornet, USS Hancock, USS Cowpens, USS Monterey, USS Intrepid, USS Cabot, USS Independence, USS Essex, USS Lexington, USS Princeton, USS Langley, USS Franklin, USS Enterprise, USS Belleau Wood, USS San Jacinto, USS Sangamon, USS Suwannee, USS Chenago, USS Santee, USS Saginaw Bay, USS Petrof Bay, USS Natoma Bay, USS Manila Bay, USS Marcus Island, USS Savo Island, USS Ommaney Bay, USS Kadashan Bay, USS Fanshaw Bay, USS Kalinin Bay, USS White Plains, USS Saint-Lo, USS Kitkun Bay y USS Gambier Bay.
·12 Acorazados = USS Iowa, USS New Jersey, USS Massachussets, USS South Dakota, USS Washington, USS Alabama, USS Mississippi, USS Maryland, USS West Virginia, USS Tennessee, USS California, USS Pennsylvania
·23 Cruceros = USS Boston, USS Chester, USS Salt Lake City, USS Pensacola, USS Oakland, USS San Diego, USS Vincennes, USS Miami, USS Biloxi, USS Santa Fe, USS Mobile, USS Birmingham, USS Reno, USS New Orleans, USS Wichita, USS Louisville, USS Minneapolis, USS Portland, HMAS Sropshire, USS Denver, USS Columbia, USS Phoenix y USS Boise.
·105 Destructores = USS Izard, USS Charrette, USS Conner, USS Bell, USS Burns, USS Cogswell, USS Carpeton, USS Ingersoll, USS Boyd, USS Cowell, USS McCalla, USS Grayson, USS Brown, USS Woodworth, USS Owen, USS Miller, USS The Sullivans, USS Tingey, USS Hichkox, USS Hunt, USS Lewis Hancock, USS Marshall, USS Cushing, USS Colahan, USS Halsey Powell, USS Uhlman, USS Yarnall, USS Twining, USS Stockham, USS Wedderburn, USS Porterfield, USS Clarence Bronson, USS Cotton, USS Dortch, USS Healy, USS Knapp, USS Callaghan, USS Cassin Young, USS Preston, USS Laws, USS Longshaw, USS Morrison, USS Gatling, USS Irwin, USS Mayry, USS Gridley, USS Helm, USS McCall, USS Mugdorf, USS Ralph Talbot, USS Patterson, USS Bagley, USS Wilkes, USS Nicholson, USS Swanson, USS Newcomb, USS Richard Leary, USS Albert Grant, USS Robinson, USS Halford, USS Bryant, USS Heywood Edwards, USS Bennion, USS Leutze, USS Claxton, USS Cony, USS Thorn, USS Aulick, USS Sigourney, USS Welles, USS Hutchins, USS Daly, USS Bache, HMAS Arunta, USS Killen, USS Beale, USS Remey, USS McGowan, USS Melvin, USS Mertz, USS McDermut, USS Monsenn, USS McNair, USS Mc Cord, USS Hazelwood, USS Trathen, USS Richard Bull, USS Eversole, USS Richard Rowell, USS Coolbaugh, USS Haggard, USS Hailey, USS Franks, USS Oberrender, USS Abercrombie, USS Richard Suesens, USS Walter Wann, USS Le Ray Wilson, USS Hoel, USS Heermann, USS Johnston, USS Dennis, USS Samuel Roberts, USS John Butler y USS Raymond.
·2 Submarinos = USS Dace y USS Darter.
·TOTAL = 176 Navíos.

Imperio Japonés

Japón se encontraba en una situación desesperada a finales de 1944. Todas las Islas Marianas, incluyendo Saipán, Tinian y Guam, habían sido ocupadas por Estados Unidos. Por si fuera poco en la Batalla del Mar de Filipinas la Marina Imperial Japonesa había perdido tres portaaviones y 900 aviones a costa de unas bajas mínimas para los norteamericanas. Incapaz de hacer frente a la situación, el nuevo Primer Ministro Koiso Kuniaki, realmente una marioneta en poder del antiguo líder Hideki Tojo, autorizó una última operación destinada a acabar con la flota del enemigo a cambio de suicidar a la propia.

Bajo el nombre de “Operación Shogo”, es decir, “Victoria”, el almirante Soemu Toyoda ideó un plan que él mismo tildó de infalible para tender una emboscada a los estadounideneses. Para ello la Marina Imperial Japonesa dividió a sus unidades en tres escuadras de ataque que atacarían desde distintas direcciones: de Borneo vendría la Fuerza A del vicealmirante Takeo Kurita con los cinco acorazados Yamato, Musashi, Nagato, Kongo y Haruna, doce cruceros y quince destructores; desde Nagasaki la Fuerza B del vicealmirante Kiyohide Shima con tres cruceros y siete destructores; y desde Singapur la Fuerza C del vicealmirante Shoji Nishimura con los dos acorazados Fuso y Yamashiro, un crucero y cuatro destructores. Aparentemente los estadounidenses de estas tres escuadras no debían saber nada, ya que tendrían que fijar su atención en una cuarta flota al mando del vicealmirante Jisaburô Ozawa convertida en cebo, la cual se componía por los cuatro portaaviones Zuikaku, Zuiho, Chitose y Chiyoda, los dos viejos acorazados Ise y Hyuga, cuatro cruceros y ocho destructores. Asombrosamente toda la escuadra de Ozawa estaba destinada a ser hundida por el enemigo, de hecho se habían suprimido los aparatos embarcados de los cuatro portaaviones para ser estacionados en aeródromos terrestres. De este modo se pensaba que mientras los estadounidenses se distraían atacando a los portaaviones nipones, los portaaviones americanos y sus transportes de tropas quedarían desprotegidos, momento en que lanzarían a las otras fuerzas navales y a sus aparatos en las bases terrestres de Filipinas para hundirlos.

Un total de 66 navíos de guerra desplegó la Marina Imperial Japonesa con 4 portaaviones, 9 acorazados, 19 cruceros y 34 destructores, incluyendo a 800 aviones.

Marina Imperial Japonesa:
·4 Portaaviones = Zuikaku, Zhiho, Chitose y Chiyoda.
·9 Acorazados = Yamato, Musashi, Nagato, Kongo, Haruna, Fuso, Yamashiro, Ise y Hyuga.
·19 Cruceros = Isuzu, Tama, Oyoda, Atago, Takao, Chokai, Maya, Myoko, Haguro, Kumano, Suzuya, Chikuma, Tone, Noshiro, Mogami, Nachi, Ashigara, Abukama y Kinu.
·34 Destructores = Hatsuzuki, Akitsuki, Wakatsuki, Shimotsuki, Maki, Sugi, Kuwa, Kiri, Shimakaze, Hayashimo, Akishimo, Kishinami, Okinami, Kaganami, Asashimo, Fujinami, Hamanami, Kiyoshimo, Nowaki, Urakaze, Isokaze, Hamakaze, Yukikaze, Michisio, Yamagumo, Asagumo, Shigure, Kasumi, Shiranushi, Wakaba, Hatsuharu, Hatsushimo, Akebono y Ushio.
·TOTAL = 66 Navíos.

Batalla del Pasillo de Palawan

Al amanecer del 20 de Octubre de 1944 las tropas de Estados Unidos desembarcaron en Filipinas después de casi cuatro años de ocupación japonesa en lo que se conoció como el Día A (A-Day). El general Douglas MacArthur en persona fue de los primeros en pisar la playa diciendo la famosa frase de “¡he vuelto!”. Completada la primera parte de la operación en tierra, ahora le tocaba el turno al almirante Chester Nimitz en el mar. Mientras tanto, coincidiendo con el desembarco, las cuatro flotas japonesas se echaron a la mar para interceptar a los estadounidenses.

Por casualidades del destino, la noche del 22 al 23 de Octubre de 1944, dos días después de haber levantado el ancla, la Fuerza A de Kurita fue avistada por los submarinos estadounidenses USS Darter y USS Dace al norte de Borneo. Inmediatamente los sumergibles comunicaron la posición de la escuadra japonesa a la III Flota del almirante Halsey. Kurita había perdido el factor sorpresa y por si fuera poco se había situado dentro del radio de tiro de los dos submarinos enemigos.

Próximo a un pasillo de mar entre Brunei y la Isla de Palawan, los submarinos americanos a la altura de la Isla de Palawan procedieron a la caza a las 5:23 horas del 23 de Octubre. Primeramente el USS Darter lanzó diez torpedos en abanico que alcanzaron al crucero Atago, el buque insignia del vicealmirante Kurita, el cual rápidamente se empezó a escorar, por lo que tuvo que ser inmediatamente evacuado. Kurita en persona se trasladó primero al destructor Kishinami y luego al superacorazado Yamato. Finalmente el Atago se hundió con 360 marineros a bordo, aunque 529 pudieron salvarse.

Superacorazado Yamato y otros navíos de la Fuerza A de Kurita navegando junto a Brunei.

Minutos después del ataque contra el Atago, el otro sumergible USS Dace disparó seis torpedos contra los navíos japoneses a la altura del Pasillo de Palawan. Cuatro de los artefactos impactaron en el lateral del crucero Maya. Las explosiones internas a causa de los incendios dañaron gravemente el barco y obligaron a la tripulación a abandonarlo. Un total de 769 marineros fueron recatados en el agua por el destructor Akishimo, pero 336 fallecieron cuando el Maya se hundió a las 6:00 de la mañana.

También fue dañado el crucero japonés Takao que se vió obligado a salir de la formación para ser reparado en Singapur, una presa solitaria fácil para los dos sumergibles. Sin embargo en esta persecución los americanos no tendrían tanta suerte, ya que el USS Darter accidentalmente encalló bajo el fondo marino, siendo herido de muerte en su estructura una vez salió a la superfície. Por culpa de este incidente el USS Dace suspendió la persecución del Takao que pudo escapar sin problemas a Singapur. Mientras tanto tuvo que detenerse para rescatar a toda la tripulación del USS Darter, a la que acogió en sus bodegas. Para evitar que el submarino USS Darter a la deriva cayera en manos japoneses, el USS Dace la lanzó un torpedo y lo hundió.

La primera parte de la Batalla del Golfo de Leyte conocida como la Batalla del Pasillo de Palawan concluyó con el hundimiento de dos cruceros japoneses y un submarino estadounidense, aunque las víctimas mortales, unas 1.105, fueron únicamente japonesas.

Batalla del Mar de Sibuyán

Sobre las 8:00 horas de la mañana del 24 de Octubre de 1944, la Fuerza A del vicealmirante Kurita tomó contacto en la distancia con la III Flota del almirante Halsey en el Mar de Sibuyan. Para ganar ventaja, Kurita ordenó a los aviones con base en Filipinas despegar y atacar la escuadra enemiga. Fue entonces cuando se entabló un combate aéreo en el que fueron derribados 167 aparatos japoneses por sólo 10 estadounidenses.

Portaaviones estadounidense USS Princeton hundiéndose tras recibir el impacto de una bomba durante la Batalla del Mar de Sibuyán.

Fracasado el ataque aéreo japonés, los aviones embarcados norteamericanos pasaron al contraataque y se lanzaron sobre la Fuerza A de Kurita sobre el Mar de Sibuyán. Primeramente impactaron con bombas al superacorazado Yamato, aunque no sufrió daños. También los americanos bombardearon al crucero Myoko, pero también en este caso salió bien parado. Del lado contrario algunos aviones japoneses asaltaron a la Flota Estadounidense y dañaron gravemente al crucero USS Birmingham en el que murieron 233 norteamericanos y otros 426 resultaron heridos, obligando al navío a retirarse de la batalla para ser reparado.

Inesperadamente a las 9:38 horas de la mañana el portaaviones pesado USS Princeton fue situado en el punto de mira de un solitario y viejo cazabombardero japonés Yokosuka D4Y “Judy” que repentinamente apareció de la nada sobre el horizonte. Sin nadie percatarse de su presencia, el avión japonés soltó una bomba que hizo explosión sobre el elevador de cubierta del USS Princeton, haciendo que se desprendiera el ascensor y provocando que numerosos aviones aparcados en la superfície fueran destruidos. Pocos minutos después una gran explosión envolvió al barco y en seguida la tripulación comenzó a echarse al agua. Sobre el mar el destructor USS Irwin rescató a los 646 supervivientes, quedando atrapados 108 marineros que perecieron cuando el portaaviones USS Princeton terminó por hundirse.

Suerte similar tuvo el superacorazado japonés Musashi, el barco más grande del mundo junto con el Yamato. A las 8:37 recibió el primer ataque con aviones procedentes de los portaaviones USS Intrepid y USS Cabot que fracasaron en su intento de dañarle tras acertarle con una bomba y un torpedo. Al mediodía una nueva oleada de aviones le impactó con tres torpedos, pero de nada sirvió porque los técnicos repararon rápidamente las averías. Sobre las 13:30 horas nuevos aviones de los portaaviones USS Essex y USS Lexington rompieron los puentes del Musashi con cuatro bombas y abrieron una brecha en su casco con un torpedo, lo que redujo su velocidad a 22 nudos. Otros 65 aparatos de los portaaviones USS Enterprise y USS Franklin volvieron a atacar por la tarde al Musashi, encajándole una bomba en la superestructura que mató a todos los oficiales sobre el puente de mando, además de abrir nuevas brechas con el choque de tres torpedos. Una última oleada de aviones víno a las 15:20 desde los portaaviones USS Essex, USS Cabot y USS Intrepid, dejando en esta ocasión tan dañado al barco que convirtieron su situación en insalvable. Hasta ese momento un total de 17 bombas y 19 torpedos habían alcanzado al Musashi, no sin antes derribar el acorazado a 18 aviones americanos con sus piezas antiaéreas. A pesar de todo la moral fue alta hasta el final, ya que un marinero grito “¡Banzai, Banzai…!”, haciendo correr un falso rumor sobre una supuesta destrucción de la flota enemiga. Durante horas los marineros trabajaron por evitar que el navío se hundiera, pero los esfuerzos resultaron inútiles porque la inclinación era de 20 grados. Toshihara Inoguchi, capitán del barco, fue el primero en comprender cúal iba a ser el destino de su nave, por lo que entregó urgentemente a un oficial su testamento, el diario de a bordo, su sable y un retrato del Emperador Hiro-Hito para que lo llevase a Japón. Acto seguido por los altavoces sonó el himno nacional del Kimigayo y se arrió la bandera al toque de corneta. En ese momento y de manera repentina el barco empezó rápidamente a inclinarse y alguien gritó: “¡Qué toda la tripulación abandone la nave, sálvese quién pueda”. Cerca de 2.399 marineros saltaron al agua y fueron rescatados, pero 1.023 murieron cuando finalmente el acorazado Musashi se hundió bajo las aguas.

Acorazado japonés Musashi inclinándose poco a poco justo antes de hundirse.

Al terminar la Batalla del Mar de Sibuyán la situación quedó en tablas. Por un lado Japón perdió al superacorazado Musashi, 167 de sus aviones fueron derribados y tuvo 1.023 muertos. Por otra parte Estados Unidos sufrió la pérdida del portaaviones USS Princeton, siendo también el crucero USS Birmingham muy dañado, además de ser abatidos 38 de sus aviones y encajar 341 muertos.

Batalla del Estrecho de Surigao

Nada más acabar la Batalla del Mar de Sibuyán, la Fuerza A del almirante Kurita intentó poner en práctica su plan de cebo. Lo hizo de una manera muy curiosa consistente en enviar a un avión japonés hacia el flanco derecho de los barcos estadounidenses, para una vez allí, dar media vuelta y marcharse. Un caza norteamericano Hellcat divisió al aparato y decidió seguirlo con la esperanza de encontrar el lugar de su procedencia. Tiempo después el avión japonés aterrizó en uno de los portaaviones del vicealmirante Jisaburô Ozawa, que en esos momento dirigía la flota que actuaba como cebo navegando por Cabo Engaño. Alucinado por lo que vió el piloto del Hellcat en su cuadrante, comunicó inmediatamente por radio el descubrimiento de cuatro portaaviones al almirante Halsey sobre las 16:45 horas. Todo salía según lo previsto por los japoneses, ya que al fin y al cabo su intención era dejarse ver, pues los americanos ni por asomo sospechaban que las pistas de los portaaviones enemigos iban vacías, motivo por el cual dividieron y dispersaron mucho sus fuerzas para enfrentarse a la falsa amenaza.

Mientras tanto, la Fuerza B del vicealmirante Kiyohide Shima y la Fuerza C del vicealmirante Shoji Nishimura, la primera procedente de Nagasaki y la segunda de Singapur, unieron sus fuerzas en alta mar al anochecer del 24 de Octubre. Bajo la máxima oscuridad avanzó en cabeza la Fuerza C seguida a unas pocas millas naúticas por la Fuerza B. La intención de ambas era atacar las cabezas de playa del Golfo de Leyte, aprovechando la dispersión de la escuadra estadounidense que en esos momentos estaba preocupada en encontrar y hundir a los portaaviones de la flota cebo de Ozawa. Sin embargo a los japoneses el plan les salió mal, ya que unas lanchas de desembarco norteamericanas localizaron a los navíos nipones y avisaron rápidamente al vicealmirante Thomas Kinkaid que en aquellos momentos dirigía a la VII Flota en la zona. Una vez más el Eje perdió el factor sorpresa.

Fotografía nocturna de la Batalla del Estrecho de Surigao en la que aparece el acorazado Fuso siendo acertado por los cañonazos enemigos.

Cerca de las 23:00 horas de la noche los barcos en cabeza de la Fuerza C abrieron fuego contra los destructores americanos que les salieron al paso. Al verse en inferioridad, los destructores abrieron una cortina de humo y huyeron a través del Estrecho de Surigao, un peligroso pasillo de mar entre Mindanao y Samar de 80 kilómetros de largo por 40 kilómetros de ancho máximo y 6 kilómetros mínimo, por donde los japoneses penetraron de manera arriesgada. Aquello fue su perdición, ya que la VII Flota de Kinkaid, previamente advertida, les preparó una mortal emboscada en la noche.

Exactamente a las 2:00 horas de la madrugada del 25 de Octubre, las bengalas de manera inesperada iluminaron a la Fuerza C de Nishimura e inmediatamente los proyectiles disparados por los estadounidenses cayeron sobre sus barcos. El cazador había sido cazado por la presa. Incapaces de reaccionar, los cañones nipones erraron el tiro sobre el agua, mientras que las baterías norteamericanas acertaron plenamente. La primera víctima fue el acorazado japonés Yamashiro que fue cañoneado por siete acorazados, siete cruceros y dos destructores enemigos, el cual acabó triturado y hundido con la elevada cifra de 1.626 muertos y sólo 10 supervivientes. La segunda tragedia ocurrió en el acorazado Fuso, que tras recibir dos torpedos del destructor americano USS Melvin, acabó por partirse en dos y hundirse con la pérdida en vidas de 1.800 marineros, de los que sólo 12 sobrevivieron.También fueron hundidos los tres destructores Asagumo,Yamagumo y Michishio.

Por suerte para la Fuerza B de Shima, el catastrófico destino de la Fuerza C de Nishimura contemplado desde la distancia, le advirtió de dar media vuelta y marcharse. Sin embargo durante la retirada los japoneses todavía tendrían más disgustos. Por ejemplo el crucero Mogami fue cazado por aviones torpederos Avenger y hundido con un total de 192 marineros muertos, aunque hubo 700 supervivientes. El crucero Abukama por su parte fue bombardeado por fortalezas volantes B-24 Libetator procedentes de las Islas Marianas y hundido también con 250 muertos y 283 supervivientes.

Concluída la Batalla del Estrecho de Surigao, Japón encajó unas pérdidas enormes con miles de muertos y el hundimiento de dos acorazados, dos cruceros y tres destructores. Los japoneses no sólamente fracasaron en la trampa que deseaban tender a los americanos, sino que además se llevaron una tremenda derrota.

Batalla de Samar

Desastroso fue el resultado de los japoneses en el Estrecho de Surigao, pero a pesar de las dificultades, la “Operación Shogo” seguía adelante porque la Flota Estadounidense estaba dividida y todavía no se había dado cuenta de que todo formaba parte de una trampa. De esta manera, mientras las grandes unidades estadounidenses habían ido en búsqueda de la flota cebo de Ozawa, en el Mar de Samar se había quedado un grupo en solitario al mando del almirante Clifton Sprague que se componía por los dieciocho portaaviones USS Sangamon, USS Suwannee, USS Chenago, USS Santee, USS Saginaw Bay, USS Petrof Bay, USS Natoma Bay, USS Manila Bay, USS Marcus Island, USS Savo Island, USS Ommaney Bay, USS Kadashan Bay, USS Fanshaw Bay, USS Kalinin Bay, USS White Plains, USS Saint-Lo, USS Kitkun Bay y USS Gambier Bay, los cuales únicamente iban escoltados por veinte débiles destructores.

Sorpresivamente la Fuerza A del vicealmirante Kurita apareció a las 6:58 horas de la madrugada sobre el Mar de Samar ante unos estupefactos estadounidenses. Sin dejarles tiempo a reaccionar, las torretas triples de 457 milímetros del superacorazado Yamato dispararon contra la indefensa flota de portaaviones enemiga. Inmediatamente los veinte destructores americanos actuaron como escudos para salvar los portaaviones mientras estos lanzaban sus aparatos al vuelo, pero rápidamente cayeron presa de los fogonazos del Yamato y de los otros cruceros japoneses. El destructor USS Hoel fue hundido con 243 muertos a manos del crucero nipón Tone, mientras que el USS Johnston con 186 víctimas morales y el USS Samuel Roberts con otras 90 resultaron también hundidos por el fuego azaroso del resto de navíos japoneses, además de quedar muy dañado el destructor USS Heermann con sólo tres bajas a bordo.

Hundimiento del portaaviones estadounidense USS Gambier Bay. Alrededor se levantan las columnas de agua a causa de los proyectiles disparados por las baterías de los cruceros japoneses Chokai, Haguro y Noshiro.

Incapaces de resistir el fuego enemigo, los destructores americanos se dispersaron y huyeron mediante cortinas de humo, dejando vía libre a los japoneses para destruir a los portaaviones. Fueron los tres cruceros Chokai, Haguro y Noshiro los que increíblemente consiguieron rodear el primer blanco, el portaaviones USS Gambier Bay, al que rociaron de cañonazos. El navío estadounidenses quedó destrozado por las salvas, hasta que uno de los proyectiles penetró en su estructura y provocó una explosión de queroseno que rajó una brecha de 68 metros en el casco por donde el agua empezó a entrar a borbotones. Rápidamente la tripulación se lanzó por la borda y el portaaviones USS Gambier Bay empezó a desaparecer en el agua hasta hundirse finalmente a las 9:07 con 72 de sus tripulantes que perecieron ahogados.

Otros barcos seriamente dañados durante la acción fueron los portaaviones USS Santee, USS Kalinin y USS Kitkun Bay, este último con cuatro muertos. Pero a medida que transcurría la batalla, centenares de aviones norteamericanos atacaron a los navíos japoneses que causaban estragos entre la Flota Estadounidense, todos estos procedentes de los más lejanos portaaviones USS Hornet, USS Wasp y USS Hancock, los que en esos momentos debían de estar distraídos atacando a la flota cebo de Ozawa. La aparición de los aparatos Hellcat, Wildcat, Avenger y Helldriver modificaron la situación. Una de las primeras víctimas fue el crucero Nowaki que resultó rápidamente hundido. Poco después una treintena de aviones estadounidenses alcanzó con veinte impactos de bombas y torpedos al crucero Suzuya que se hundió con 401 tripulantes. Pero sin duda lo más trágico fue el hundimiento del crucero Chikuma, ya que todos los marineros, apróximadamente unos 1.400, perdieron la vida a excepción de uno que se quedó flotando en el agua.

Nadie podía imaginarlo en aquel momento, pero Japón durante la Batalla de Samar estrenó un arma que revolucionaría el arte de hacer la guerra: los “kamikazes”. Todo ocurió a las 11:00 de la mañana cuando un solitario avión japonés sobrevoló al portaaviones USS Saint-Lo sin que nadie intentara abatirlo porque se alejó sin causar problemas. Sin embargo en la línea del horizonte empezó a dar la vuelta y de nuevo enfiló hacia el portaaviones. Cuando ya se encontraba próximo al barco soltó una bomba y a continuación el piloto dirigió su morro contra la cubierta en donde se estrelló ante el asombro de todos. El impacto del kamikaze suicida levantó una bola de fuego que incendió el hangar y las bodegas, por lo que el barco empezó a descender bajo su línea de flotación. Al poco tiempo el portaaviones USS Saint-Lo terminó por hundirse con un saldo de 114 marineros muertos y otros 300 heridos. Curiosamente los que sobrevivieron calificaron a aquel avión suicida “Devil Diver (Avión Diablo)”.

Kamikaze japonés chocando contra el portaaviones norteamericano USS Saint-Lo al que hundiría ante la sorpresa de unos sorprendidos testigos.

Cuando Japón ya tenía la victoria al alcance de la mano, de manera increíble el almirante Takeo Kurita ordenó a la Fuerza A el repliegue sobre sus pasos. Aquello supuso un error gravísimo para la más general Batalla del Golfo de Leyte, pues de haber permanecido la Fuerza A más tiempo en Samar, muy probablemente la mayoría de portaaviones norteamericanos hubiesen resultado hundidos con el consiguiente desastre naval que habría supuesto para Estados Unidos. No obstante inexplicablemente se tocó la retirada. Por aquel escándalo el Alto Mando Japonés interrogó a Kurita por su incompetencia, al que algunos acusaron de pesimista y traidor. Pero al final salió absuelto, ya que al fin y al cabo Japón había perdido la guerra y una victoria más o una menos no variaba en nada la situación.

Terminada la Batalla de Samar, Japón logró su última victoria naval en la Segunda Guerra Mundial. Con unas pérdidas niponas de tres cruceros y 52 aviones abatidos, los estadounidenses perdieron dos portaaviones y tres destructores, además de resultar dañados otros tres portaaviones más y ser derribados 23 de sus aviones. Aquella sería la última derrota estadounidense en el mar durante el conflicto, ya que a partir de este punto Japón ya había consumido todas sus oportunidades de aspirar a modificar el rumbo de la contienda.

Batalla de Cabo Engaño

Al mismo tiempo que tuvo lugar la Batalla de Samar, la III Flota del almirante Halsey se centró en destruir a los portaaviones cebo que lideraza Ozawa navegando en aquellos momentos cerca de Cabo Engaño. Para ello los norteamericanos pusieron en el aire a casi mil aviones procedentes de los portaaviones USS Enterprise, USS Intrepid, USS Franklin, USS Lexington, USS Essex, USS Independence, USS Belleau Wood, USS Langley, USS Cabot y USS San Jacinto. Contrariamente los japoneses únicamente emplearon a 120 cazas Zero de los portaaviones Zuikaku, Zuiho, Chitose y Chiyoda.

Desigual fue el enfrentamiento aéreo, ya que los cazas Zero sucumbieron fácilmente ante los enjambres de Hellcat enemigos. Despejado el cielo, decenas de aviones se lanzaron hacia la flota de portaaviones japoneses. La primera víctima fue el portaaviones pesado Zuikaku que recibió sobre su cubiera racimos de bombas de 1.000 libras, cuyo poder detonador destruyó al navío y lo hundió provocando la muerte de 842 marineros y el rescate en el agua de 862 naúfragos. Acto seguido fue hundido el portaaviones Zuiho con 215 muertos 759 supervivientes. Le siguió al fondo del mar el portaaviones Chitose con 903 muertos y 480 supervivientes, lo mismo que su hermano el portaaviones Chiyoda. También fueron hundidos los cruceros Tama y el Kinu, junto a los destructores Akizuki, Hatsuzuki, Wakaba y Uranami.

Cubierta del portaaviones japonés Zuikaku atestada de marineros que intentan salvar la vida mientras el barco inevitablmente vuelca para hundirse.

Tal y como había previsto Japón, la flota cebo del almirante Ozawa fue casi enteramente destruida con el hundimiento de los cuatro portaaviones Chitose, Chiyoda, Zuiho y Zuikaku, este último veterano del ataque a Pearl Harbor, además de enviar a pique a otros dos cruceros y cuatro destructores. Sin embargo a diferencia del plan original que preveía una trampa, esta no se produjo por culpa de la injustificable retirada de la Fuerza A de Kurita en Samar, por lo que el sacrificio fue en vano.

Resultado

Catástrofico fue el resultado de Japón en la Batalla del Golfo de Leyte. Tras haber perdido las últimas grandes unidades de superfície, el Océano Pacífico y el Océano Índico se convirtieron en un lago para los Aliados. Esta victoria decisiva de Estados Unidos permitió la conquista posterior de Filipinas y el aislamiento estratégico y económico del Imperio Japonés respecto con el Sudeste Asiático.

Japón perdió en la Batalla del Golfo de Leyte un total 23 navíos entre 4 portaaviones, 3 acorazados, 9 cruceros y 7 destructores. Apróximadamente 500 de sus aviones fueron abatidos y los muertos superaron los 10.500.

Estados Unidos tuvo unas pérdidas de 7 navíos entre 3 portaaviones, 3 destructores y 1 submarino. Fueron derribados 300 aviones y los muertos ascendieron a 3.000.

La Batalla del Golfo de Leyte supuso el fin de la Marina Imperial Japonesa en la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento los navíos de guerra japoneses serían utilizados en simples misiones secundarias para defender las costas de un país que luchaba agónicamente por sobrevivir en un conflicto que tenía perdido de antemano.

 

Bibliografía:

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Leyte: La mayor batalla naval de la Historia” S.A.R.P.E. (1978), p.1.874-1.896

Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2, El triunfo y la tragedia. “La Batalla del Golfo de Leyte”, Planeta Deagostini (1959), p.418-429

Marcel Socías, El Portaaviones de Escolta, Revista Historia y Vida Nº458 (2006), p.12-13

http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Leyte_Gulf