Nacionalismo Ucraniano

 

Ucrania desde siempre fue el segundo mayor territorio del mundo eslavo después de Rusia. La primera vez que se habló de Ucrania como un conjunto cultural e identitario fue con el Reino de Kíev, fundado por Vladimir el Grande y su heredero Yaroslav el Sabio en el siglo X. De hecho fue Kíev la primera gran capital del mundo eslavo antes incluso que la misma Rusia.

Bandera de Ucrania.

Hacia el siglo XIII, Kíev entró en decadencia tras las invasiones que soportaron a manos del Ducado de Polonia desde el oeste, del Gran Ducado de Lituania desde el norte, de Mongolia desde el este y del Imperio Otomano desde el sur. Tantas invasiones configuraron una Ucrania heterogénea. En la zona más oriental del Río Don nacieron culturalmente los cosacos, en Crimea los tártaros y en la parte occidental un pueblo mixto de eslavos con polaco-lituanos, de hecho “U Krain”, primera denominación histórica de Ucrania significaba en lengua lituana “Frontera”, ya que el mismo país era considerado una frontera entre Asia y Europa.

Como Ucrania fue incapaz de resistir tantas invasiones durante los siglos venideros, se tuvo que acoger a la protección del Ducado de Moscú, potencia eslava en el siglo XVII, mediante el Tratado de Pereyoslav que firmó en el 1654. El problema fue que con dicho acuerdo los ucranianos se hipotecaron porque el imperialismo del Gran Ducado de Moscú les convirtió en vasallos. Ivan Mazepa, un noble con el título de Hetman (Caudillo) de Kíev, fue el primero en sublevarse contra Moscú durante la Guerra del Norte y se unirse a la Suecia del Rey Carlos XII. Sin embargo tanto suecos como ucranianos fueron derrotados en la Batalla de Poltava de 1709. Como castigo por la traición el Zar Pedro I anexionó Kíev en 1713 a la recién fundada Rusia.

Los siglos XVIII y XIX fueron los más agitados para Ucrania. La estricta rusificación conllevó a que el idioma ucraniano fuera prohibido como lengua escrita en todo el territorio y cualquier vestigio de soberanía erradicado. Otra desgracia para los ucranianos tuvo lugar en la Guerra de Crimea de 1853 a 1856 cuando Turquía se anexionó la península, volviendo a Rusia poco después con su consiguiente represión. Tampoco se salvaron las zonas occidentales de Ucrania como Galitzia que fue integrada en el Imperio Austro-Húngaro, aunque en este caso por lo menos gozó de cierta autonomía por parte de las políticas más progresistas del Emperador Franciscó José I.

A pesar del trituramiento de Ucrania en el siglo XIX, los ciudadanos ucranianos comenzaron a fabricar su propia conciencia nacional. El primer movimiento nacionalista fue la Hermandad de Cirilio y Metodio, fundada por el poeta y pintor Taras Shevchenko. La cultura fue una de las armas arrojadizas contra la rusificación que defendieron diversos artistas como los historiadores Nikolai Kostomarov y Mykhailo Hrushevsky o el escritor Ivan Franko. Se llegó a incluso a proponer un proyecto de “Gran Ucrania”, cuyo espacio vital comprendería Galitzia en Polonia y la Bukovina en Rumanía, hasta el Río Don y Río Kubán en la frontera de la Eurasia.

El líder ucraniano Iván Mazepa junto al Rey Carlos XII de Suecia tras haber sido derrotados por Rusia en la Batalla de Poltava durante la Gran Guerra del Norte.

Al comenzar el siglo XX el nacionalismo ucraniano fue ganando poder. La crisis del acorazado Potemkin en el puerto ucraniano de Odessa y la Revolución de 1905, ayudaron al auge contra la rusificación. En ese contexto nació el Partido Obrero Social Demócrata Ucraniano, primer movimiento de masas; que logró del Zar Nicolás II la legalización del idioma ucraniano como lengua escrita y la aceptación de diputados ucranianos en el Parlamento (Duma).

Gran Guerra y Guerra Civil Rusa

La Primera Guerra Mundial fue la prueba de fuego para Ucrania. Rusia en actitud hostil hacia los ucranianos limitó más que nunca sus derechos para impedir un levantamiento. Austria-Hungría por otro lado, otorgó más autonomía a Galitzia fundando la Liga de Liberación Ucraniana acantonada en Lvov, además de equipar a una unidad militar de 2.500 voluntarios para enfrentase a los rusos que fue bautizada con el nombre de Fusileros Ucranianos del Sich. Estos combatientes participaron en las grandes batallas sobre Galitzia, en donde consiguieron múltiples éxitos contra los rusos.

Cuando se produjo la Revolución de Febrero de 1917, el Gobierno Provisional del Príncipe Georgi Lvov escuchó las peticiones ucranianas de autonomía el 26 de Abril. Cumpliendo lo prometido, el 13 de Julio de ese año el Gobierno de Petrogrado reconoció a la Rada de Ucrania, una zona autónoma de Rusia pero adscrita todavía a la nueva República Rusa. También los bolcheviques tras alcanzar el poder durante la Revolución de Octubre de 1917, reconocieron a través del Presidente del Soviet, Vladimir Lenin, la independencia de Ucrania el 17 de Noviembre y tres días más tarde, el 20, la nueva República del Pueblo Ucraniano (UNR).

Los bolcheviques y Lenin en especial siempre habían querido que las nacionalidades del Imperio Ruso se fragmentaran. Pero una vez hecho esto no se impusieron fuerzas revolucionarias en los Parlamentos como esperaban, sino fuerzas demócratas o liberales como el del Presidente Mykhailo Hrushevsky en Ucrania. De hecho el Partido Bolchevique Ucraniano era casi inexistente porque la mayoría de sus integrantes eran inmigrantes rusos, judíos o ucranianos rusificados. Como venganza a este inesperado giro de los acontecimientos, el Ejército Rojo de León Trostsky invadió Ucrania a finales de 1917. Rápidamente se levantaron ejércitos nacionalistas para la defensa como el I Cuerpo Ucraniano, el II Cuerpo Ucraniano, los Fusileros del Sich y los Cosacos Libres. Pero tales fuerzas no pudieron hacer frente a la invasión bolchevique que derrotó a los ucranianos en Kharkov, y Odessa, tomando los rusos Kíev el 28 de Enero de 1917.

División Ucraniana de los “Abrigos Azules” cargando a bayoneta contra los bolcheviques en la Guerra Civil Rusa.

Nada parecía poder salvar a Ucrania que había trasladado su Gobierno a Zhitomir, por aquel entonces dirigido por un líder tribal (Atamán) llamado Symon Petlura. Fue Alemania la que salvó a Ucrania cuando negándose los bolcheviques a sacar a Rusia de la Primera Guerra Mundial, invadieron Kíev el 1 de Marzo de 1918. Lenin no tuvo más remedio que rendirse y ceder Ucrania a los alemanes, los cuales ocuparon absolutamente todo el país con el fin de explotar sus recursos alimenticios y abastecer a la población, hambrienta en ese momento por el bloqueo naval de Reino Unido en el Mar del Norte. Al principio los ucranianos fueron tolerantes con los alemanes, pero cansados de una otra ocupación se levantaron en armas contra ellos. Como represalia por la sublevación los germanos disolvieron a la República de Ucrania el 3 de Mayo y crearon un país títere bajo el Rey Pavlo Skoropadsky, quién ellos mismos controlaban en la sombra. Por suerte para los ucranianos, Alemania perdió la Primera Guerra Mundial y Skoropadsky fue depuesto. La República del Pueblo Ucraniano al mando del Atmaán Petlura volvió a ser independiente por el momento.

Terminada la Primera Guerra Mundial, la Rusia Bolchevique, la Rusia Blanca, Polonia, Checoslovaquia, Rumanía y Lituania se lanzaron a repartirse Ucrania. Polonia se anexionó Galitzia por la fuerza y Checoslavaquia invadió Rutenia sin dar derechos a las minorías ucranianas. La ciudad de Lvov cayó en manos polacas el 21 de Noviembre de 1918 y el Ejército Blanco de Anton Denikin asoló las tierras del Río Don. Dentro de la misma Ucrania surgieron movimientos anarquistas del Ejército Negro comandado por Nestor Makhno que arrasaron los campos provocando una hambruna indescriptible. Mientras tanto el Ejército Rojo se acercaba cuando los únicos 30.000 soldados del nuevo Ejército Nacional Ucraniano no eran suficientes para detenerlos. Por dicha razón Kíev volvió a caer bajo la tutela de la Rusia Bolchevique a finales de 1919 y los ucranianos no tuvieron otro remedio que retirarse hacia el oeste.

Con el estallido de la Guerra Polaco-Soviética de 1920 los nacionalistas ucranianos vieron un respiro. A cambio de ayudar Polonia a Ucrania en su lucha contra el comunismo, estos reconocerían a los polacos las tierras de Galitzia, tal y como pactaron Petlura y el general polaco Jozef Pilsudski el 21 de Abril de 1920. La ofensiva polaco-ucraniana reconquistó Kíev el 6 de Mayo, aunque el Ejército Rojo todavía muy poderoso, lanzó una contraofensiva que desalojó a los ucranianos de su capital y llegó hasta la misma Varsovia. Polonia se salvó en su territorio y venció a Rusia durante la Batalla de Varsovia, pero interesada en una paz antes que adentrarse de nuevo en Ucrania, los polacos firmaron el Tratado de Riga que reconocía a Galitzia como polaca y a Ucrania como parte de Rusia. Traicionados por sus aliados los ucranianos se quedaron solos, padeciendo por si fuera poco la Hambruna del Volga que dejó varios millones de muertos debido a la falta de alimentos.

Rusia terminaría por conquistar todo el resto de Ucrania entre 1920 y 1921, adhiriendo el país a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Al año siguiente, el 30 de Diciembre de 1922, se fundó la República Socialista Soviética de Ucrania (SSR).

Época de entreguerras (1922-1939)

Repartido todo el territorio ucraniano entre la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia y Rumanía, el futuro de Ucrania tras la Gran Guerra se volvió bastante oscuro.

Unión Soviética:

Bajo denominación de la República Socialista Soviética de Ucrania, la región compuesta por aquel entonces con 30 millones de habitantes gozó de una amplísima autonomía que nunca dejó de estar ligada a Moscú.

Bandera de la República Socialista Soviética de Ucrania (SSR) que perduró de 1922 con su adhesión a la URSS hasta el año 1991 tras la caída del comunismo.

Ucrania fue nacionalizada identitariamente en un intento de Lenin por desrrusificar a los pueblos sometidos al zarismo. Este proceso de ucranización fue conocido como la “Korenizatsiia”, el cual fue artífice de modernas reformas. Primero se equiparó el idioma ucraniano al ruso en igualdad de condiciones; luego se editaron el 80% de los libros educativos en lengua ucraniana; e incluso 8 de las 17 divisiones del Ejército Rojo presentes en Ucrania quedaron compuestas exclusivamente por tropas ucranianas, tanto en los cuarteles, mandos como en las academias militares. Esta política fue dirigida por el Partido Comunista Ucraniano, independiente de Rusia, con cámara propia para las decisiones territoriles y sin excesivas injerencias de Moscú.

A pesar de todo, como el único partido legal en Ucrania eran los comunistas, pronto nacieron movimientos de resistencia nacionalista. Los más importantes fueron la Hermandad Pro-Estado Ucraniano, la Asociación de la Juventud Ucraniana, el Centro Nacional Ucraniano y la Organización Militar Ucraniana.

Iósif Stalin ascendió al poder de la URSS en 1924 y con él un carácter rusificador que iba a resultar catastrófico para Ucrania. En primer lugar fueron erradicadas violentamente las organizaciones clandestinas de la Hermandad Pro-Estado Ucraniano, el Centro Nacional Ucraniano y la Organización Militar Ucraniana, en unos juicios conocidos como los Procesos de Kharkov que acabaron con las ejecuciones de varios de sus miembros. De nuevo el idioma ruso comenzó a imponerse sobre el ucraniano, descendiendo las publicaciones en lengua local del 80% al 59%. El Partido Comunista Ucraniano fue igualmente depurado tras haber sido acusado de ser de excesivamente nacionalista y poco comunista, siendo expulsados por dicha razón 27.000 miembros, además de asesinados 79 intelectuales ucranianos, la mayoría escritores y científicos.

Con la llegada de la década de 1930, Ucrania fue uno de los territorios más afectados por la “deskulakización” de Stalin que acabó con una de las mayores represiones jamás vista en Ucrania. Sin embargo la mayor tragedia vivida por la República Socialista Soviética de Ucrania sería la hambruna entre 1932-1933 que afectó a todo el país, el sur de Rusia, el Cáucaso y Kazakhstán. Instigada por Stalin, este crimen contra la Humanidad conocido como el Holodomor (Gran Hambre) se cobró las vidas de 6 millones de personas sólo en Ucrania.

Polonia:

Polonia después de la URSS era el segundo país con más territorios pertenecientes a Ucrania con una población de 6 millones de ucranianos que habitaban en Galitzia, Polesia y Volhynia.

Desde que Polonia había adquirido las regiones ucranianas en 1920, inició un proceso de polonización y desucranización a la fuerza. Jamás se reconoció ni un sólo derecho a los ucranianos, ni siquiera para votar en el Parlamento Polaco a pesar de las protestas de la Sociedad de Naciones (SDN) en Ginebra. Como respuesta a la injusticia, las minorías ucranianas crearon organizaciones clandestinas como Unión Militar Ucraniana (UVO), la Unión de Juventudes Nacionalistas Ucranianas (SUNM) y la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN).

Convertidos en esclavos de los grandes terratenientes polacos, los ucranianos se hartaron de sufrir humillaciones y a partir de 1925 se alzaron en armas. Con huelgas y ataques a las granjas los ucranianos llegaron a poner en grandes aprietos a los polacos, especialmente con los violentos sucesos que tuvieron lugar en Samborsk durante 1927. Sin embargo finalmente los polacos aplastarían a los rebeldes en 1930 con la quema de más de 800 pueblos ucranianos y el envío de muchos galitzianos a campos de concentración.

Justo antes de la invasión alemana en Agosto de 1939, se desarrollaron una serie de asaltos violentos con las minorías ucranianas. Estas acciones en forma de linchamientos públicos, palizas y asesinatos se extendieron por Volynia, Ochin, Wicemtowka, Stanislawka, Spray Zapust y Podhajce. También se realizó al mismo tiempo un juicio improvisado de 111 nacionalistas ucranianos acusados falsamente de saboteadores, de los cuales 75 fueron condenados a penas de cárcel.

Checoslavaquia:

Rutenia en Checoslovaquia con 500.000 ucranianos era la tercera gran región con más presencia ucraniana en la primera mitad del siglo XX. No obstante la dualiad de la República Checoslovaca reconocía a checos y eslovacos como ciudadanos de primer nivel, muy por encima socialmente de las minorías alemanas, húngaras, polacas o ucranianas. Por este motivo, al igual que en la URSS o Polonia, el nacionalismo ucraniano en este país creó como respuesta una milicia armada llamada Sich de los Cárpatos que operaría en la clandestinidad algunos años.

Mapa de la ocupación de Ucrania tras la Guerra Civil Rusa (1922-1940).

Al producirse la anexión alemana de los Sudetes a costa de Checoslovaquia en 1938, la minoría ucraniana de Rutenia se rebeló y exigió la independencia. Al año siguiente, Checoslovaquia entera desapareció al anexionarse Chequia el Tercer Reich y Eslovaquia independizarse. Los ucranianos libres de los checos por vez primera tuvieron por unos momentos la decisión de decidir por ellos mismos.

Rutenia obtuvo una fugaz independencia de manos de los ucranianos que fundaron el 15 de Marzo de 1939 la República de la Ucrania Subcarpática bajo la presidencia del Monseñor Avgustyn Voloshyn. Sin embargo el proyecto estuvo condenado al fracaso porque Hungría declaró la guerra a la República de la Ucrania Subcarpática ese mismo año e invadió el país, derrotando con facilidad a los ucranianos. El 28 de Marzo de 1938 una Hungría vencedora se anexionó toda Rutenia.

Rumanía:

Bukovina y Besarabia, dos regiones de Moldavia en manos de Rumanía que había obtenido gracias a su victoria en la Primera Guerra Mundial y por su exitosa intervención en la Guerra Civil Rusa, estaba habitada por un gran número de ucranianos que igualaban a rumanos, y en algunos casos los superaban. Sin embargo no hubo mucha resistencia por parte de los ucranianos en Moldavia. Las pocas organizaciones nacionalistas fueron frenadas por la represión desencadenada por el Rey Carol II antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial.

La Blitzkrieg

Antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, diversas eran las organizaciones ucranianas en el extranjero o dentro de la Ucrania ocupada por diversos países que tenían una estructura militar para llevar a cabo una rebelión. Tanto en Londres como en París existían el Gobierno en el Exilio de la antigua República del Pueblo Ucraniano (UNR); la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN) que había derivado hacia el fascismo; y la neutral Comunidad Ucraniana ubicada en Berlín. También en Chicago, Estados Unidos, se organizó un pequeño grupo dirigido por el sacerdote Alexius Pelypenko. Todas estas organizaciones trataron de buscar apoyo en el extranjero, pero sólo una lo consiguió, en este caso la Unión de Nacionalistas Ucranianos en la Alemania Nacionalsocialista.

Durante la invasión de Polonia el Ejército Alemán (Wehrmchat), incluyó por vez primera una fuerza compuesta por extranjeros, concretamente ucranianos. Bajo el nombre de Destacamentos Militares Nacionalistas como se autodenominaban los ucranianos y “Ayuda a los Campesinos de las Montañas” como lo expresaban los alemanes, ésta fue la primera unidad militar no alemana en la Historia del Tercer Reich. Para dirigirla se eligió como jefe al líder ucraniano Richard Iarii, por aquel entonces al mando de 600 hombres, aunque el control real recayó en el comandante alemán Erwin Stolze. Desde el mismo 1 de Septiembre 1939, los Destacamentos Militares Nacionalistas combatieron partiendo desde la frontera de Eslovaquia sobre Galitzia, región habitada por un gran número de ucranianos. Sin embargo los alemanes traicionaron a sus nuevos amigos cuando el 17 de Septiembre la Unión Soviética se alió con el Tercer Reich e invadió Polonia. Los Destacamentos Militares Nacionalistas fueron entonces retirados del frente y el 1 de Octubre la parte ucraniana de Galitzia fue anexionada por la URSS.

Ucranianos del Batallón “Roland” juran lealtad a las banderas del Tercer Reich y Ucrania.

A raíz del fracaso político en Polonia, que acabó con Galitzia, Polesia y Volhynia en manos soviéticas y otras minorías ucranianas en el Gobierno General de Polonia dirigido por Alemania, todo volvió a teñirse de color oscuro para los independentistas. Al principio la URSS en Galitzia institucionalizó el ucraniano como lengua oficial y persiguió a los polacos terratenientes, algo que gustó a los ucranianos; sin embargo cuando los comunistas persiguieron a las organizaciones nacionalistas, colectivizaron las tierras y limitaron el poder de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, el descontento empezó a reinar. Casi 400.000 ucranianos fueron encarcelados o enviados a gulags y campos de concentración en Siberia, a otros simplemente la policía soviética (NKVD) los ejecutó. En Junio de 1940 otra desgracia sacudió a lo poco que quedaba de Ucrania cuando la URSS se anexionó Besarabia y Bukovina a costa de una Rumanía, siendo las últimas minorías ucranianas incorporadas la República Socialista Soviética de Ucrania y a la República Socialista Soviética de Moldavia con la consiguiente represión.

Con tantos reveses en los tiempos de la “Blitzkrieg” alemana sobre Europa, los independientistas ucranianos entraron en crisis. La Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN) con 20.000 afiliados, organización con más poder, se dividió en la OUN-M de Andriy Melnyk y en la OUN-B de Stepan Bandera. No obstante los alemanes no querían desligarse del todo con los ucranianos por si volvieran a necesitarlos en el futuro, motivo que les llevó a negociar con ambas facciones una reunificación a la que bautizaron con el nombre de Unión Nacional Ucraniana (UNO). Independientemente el Gobierno General del Doctor Fritz Rudolf también mostró sus buenos gestos hacia los eslavos, acogiendo a 30.000 exiliados ucranianos de la Galitzia soviética, que crearon, promovido por los alemanes, el Comité Central Ucraniano que lideró Volodymyr Kubiovych, al que se unieron los 85.000 prisioneros de guerra liberados de origen ucraniano del antiguo Ejército Polaco.

El objetivo de los alemanes era apoyarse en los ucranianos para la futura invasión de la Unión Soviética, tal y como sugirió el experto en Europa Oriental para el Reich, Theodor Oberlander, y el jefe del Departamento de Nacionalidades del Gabinete del Gobierno General, Fritz Artl. Lamentablemente Adolf Hitler no lo creía así porque su idea era colonizar Ucrania y expulsar a sus habitantes a los Urales. Pero a pesar de la negativa de Hitler, algunos alemanes del servicio secreto (Abwehr), reclutaron en las fuerzas especiales del Regimiento Brandenburgo a 15.000 ucranianos dirigidos por su líder Richard Iarii y el teniente germano Albrecht Herzner, cuyas fuerzas se integraron en el Batallón Nachtigall y Batallón Roland. Simultáneamente dentro de la mismas Polesia y Volhynia soviéticas también nació el Sich Polesiano al mando de Taras Borovets con 10.000 guerrilleros dispuestos a colaborar con los alemanes.

Operación Barbarroja

El 22 de Junio de 1941, Alemania, Rumanía, Finlandia, Hungría, Italia, Eslovaquia y Croacia invadieron la Unión Soviética en la llamada “Operación Barbarroja”. Los nacionalistas ucranianos participaron en la operación desde los primeros momentos, siendo el Batallón Nachtigall el primero en cruzar la frontera con Galitzia y el Batallón Roland en avanzar hacia Tiraspol por Besarabia acompañado de tropas rumanas.

Desgraciadamente la respuesta soviética a la invasión alemana y la colaboración ucraniana con Berlín fue la liquidación de todos los presos nacionalistas ucranianos que se hallaban por diversas cárcles repartidas cerca de las zonas de ataque. Sólo en Galitzia se efectuaron 10.000 ejecuciones, otras 9.000 en Vinnitsia, 8.000 en Kharkov, 5.000 en Volhynia, 4.000 en Lvov y 570 en Sambir. El terror de la NKVD hacia el pueblo ucraniano fue indescriptible en los primeros días.

Milicia ucraniana al servicio del Eje.

Operativamente a nivel militar, el comportamiento de los ucranianos dentro del Regimiento Brandenburgo fue excelente. Infiltrándose los soldados del Batallón Roland en la URSS, pudieron llegar a las líneas soviéticas y mezclarse entre los soldados rusos en retirada. Cuando un oficial les preguntó acerca del por qué de sus uniformes germanos, estos le respondieron que eran tropas especiales del NKVD en misión secreta. Los rusos se lo tragaron y cuando les dejaron entrar en la ciudad de Przemsyl, los nacionalistas ucranianos sacaron las armas y fulminaron a todas las tropas rusas que presas de la sorpresa se rindieron en masa. Más increíble fue la toma de Lvov, donde desobedeciendo a los alemanes, los ucranianos del Batallón Nachtigall se lanzaron a la conquista de esa ciudad ante la necesidad de salvar a sus compatriotas encerrados en las cárceles soviéticas, quienes justo en ese instante estaban siendo fusilados en masa por la NKVD. Sin embargo cuando estos ucranianos llegaron a Lvov fue demasiado tarde porque miles de sus amigos yacían en fosas comunes. Al no poder hacer nada en Lvov, los miembros del Batallón Nachtigall se trasladaron los bosques cercanos de Tarnopol y Vinnitsa para combatir a los últimos rezagados del Ejército Rojo. El Sich Polesiano por otro lado limpió Polesia y Volhynia de guerrilleros soviéticos. Para finales de Julio los ucranianos por fin controlaban las plazas de Lvov y Przemsyl, dos ciudades de gran importancia estratégica, además de Polesia y Volhynia, lo que demostró su impecable destreza militar.

Curiosamente, en medio del caos de la “Operación Barbarroja”, surgieron diversos mini-estados dentro de Ucrania formados por los independentistas. Cuando la Unión de Nacionalistas Ucranianos se hizo con Radio Lvov al principio de la invasión, proclamó la independencia de Ucrania el 30 de Junio de 1941. Como Presidente de Ucrania fue elegido Yaroslav Stetsko, quién formó Gobierno durante 12 días. Sin embargo Hitler, escandalizado ante el suceso, ordenó el 12 de Julio disolver el Gobierno y poner Ucrania bajo manos alemanas. Como castigo por la desobediencia, Stetsko fue enviado al campo de concentración de Schanenhausen y sus seguidores encarcelados. Pero soprendentemente poco después tuvo lugar otra independencia fugaz que proclamó el líder Taras Borovets del Sich Polesiano en Polesia y Volhynia bajo el nombre de República de Olevsk, aunque al igual que su antecesora terminó por disolverse después de que los alemanes intervinieran.

Kíev, capital de Ucrania, cayó en manos del Eje el 19 de Septiembre de 1941, siendo increíblemente los alemanes recibidos por los ucranianos como libertadores, a los cuales regalaron comida y arrojaron ramos de flores. Dispuestos a recobrar la independencia de la URSS y con el consentimiento de los alemanes, se fundó el Consejo Nacional Ucraniano y acto seguido una administración títere conocida como la Rada de Ucrania.

Ocupación del Eje

Desde el momento en que Hitler descartó la posibilidad de independencia para Ucrania con la creación del Reichskommisar Ukraine (Comisariado del Reich para Ucrania) al mando del cual colocó al anti-eslavo Gobernador Erich Koch, el Tercer Reich perdió su única posibilidad de poner fin a la guerra en Europa Oriental. Dentro del mismo Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) surgieron protestas por parte de Alfred Rosenberg y Theodor Oberlander, quienes acertadamente entendieron que eso era un gran error estratégico, pues en lugar de tener como aliados a los ucranianos, estos lucharían contra todo el ejército alemán en bosques y campos, como realmente sucedió.

Inmediatamente el Consejo Nacional Ucraniano fue disuelto el 17 de Noviembre de 1941, así como suprimida la Rada de Ucrania, para a continuación ser repartida toda Ucrania entre las potencias del Eje. Rumanía se anexionó Besaravia, Bukovina, Transnistria y la ciudad de Odessa, el puerto más grande de Mar Negro por aquel entonces. Hungría y Eslovaquia ocuparon algunos territorios subcarpáticos. Por último el resto de Ucrania, desde Zithomir a Kharkov, fue anexionado por Alemania. La única excepción fue Crimea, que tras compartida territorialmente tanto por Rumanía como por Alemania, se negoció una posible autonomía con la etnia de los tártaros.

Stepan Bandera. Detrás, la insignia del Ejército Insurgente Ucraniano y anteriormente también símbolo de la resistencia contra el comunismo en la Guerra Civil Rusa.

Las tropas alemanas y rumanas explotaron a los ucranianos hasta el agotamiento sin disolver las granjas de colectivización que antaño habían establecido los rusos. La desucranización fue en aumento y en la educación escolar el idioma ucraniano fue limitado a favor del alemán o el rumano. Se clausuraron hasta un total de 75 periódicos, sobreviviendo únicamente 40, aunque todos bajo censura del Eje. El hambre se extendió por todo el país y cualquier símbolo de orgullo nacional fue humillado. También se expulsó a muchos ucranianos de las administraciones públicas y a algunos se los ejecutó como el alcalde de Kíev, Volodymir Bahazii. Durante gran parte del año 1942 las SS alemanas y la policía rumana asesinaron a numerosos elementos molestos ucranianos, aunque se dejó vivir al resto bajo el compromiso de no causar escándalo al resto. Paralelamente más de 500.000 judíos ucranianos fueron deportados y exterminados en campos de concentración, siendo Ucrania una de las regiones más afectadas por el Holocausto, aunque ciertamente muchos milicianos ucranianos participaron en ello. Las peores matanzas contra los judíos, gitanos y minorías eslavas las realizaron los rumanos en Iasi, Odessa y en general toda la Ucrania Suroccidental, así como los alemanes en Lvov, Vinnitsia o Babi Yar.

Por culpa de esta política, muchos ucranianos siguieron siendo fieles al proyecto de la República Socialista Soviética de Ucrania defendida por Stalin. Los partisanos comunistas en Ucrania comandados por Sidor Kovpak se hicieron fuertes y rápidamente comenzaron a actuar contra el Eje saboteando sus líneas de suministro en la retaguardia, aunque otros muchos siguieron acosando igualmente a los soviéticos.

A pesar de la dura represión llevada por Koch, muchos ucranianos seguían pensando que tarde o temprano el Tercer Reich cambiaría su política y se apoyaría en los independentistas. Por esa razón, cuando se ofreció a los ucranianos formar batallones de defensa para proteger el país de los comunistas, la llamada patriótica tuvo un gran eco entre muchos nacionalistas. Un total 70.759 ucranianos se encuadraron en los Batallones de Defensa Ucrananianos (Schumannschaft Ukranische Bataillone), y otros tantos en los Regimientos de Policía (Polizei Schtzen Regiment), repartiéndose por todo el país y haciendo la guerra a los partisanos junto a los alemanes. Simultáneamente se organizaron Batallones del Este (OstBataillonen) que incluían 5 batallones de construcción, uno de guardia y otro de logística; y dos compañías, de las cuales una era de logística y otra de infantes. También entre los llamados “hiwis” que ayudaban a tareas de construcción o auxiliares en la Wehmacht se llegaron a alistar hasta 250.000 ucranianos. Hubo incluso una fuerza militar-cívico ucraniana llamada Milicia Sumy que luchó en la Batalla de Stalingrado junto al II Ejército Húngaro y al VIII Ejército Italiano, la cual fue destruida totalmente. En la propia Alemania existió un cuerpo de bomberos ucranianos que ayudaron a salvar vidas en los bombardeos anglo-norteamericanos, especialmente en la ciudad de Hamburgo tras su destrucción. Aunque el número de voluntarios ucraniano fue muy alto, hubieran sido mucho más de no ser por los errores de Koch.

Pronto los ucranianos comprendieron que se hallaban en la peor crisis de su Historia al situarse en medio de una guerra entre sus dos potenciales enemigos, el Eje y la URSS, ambos anti-ucranianos, por lo que muchos discrepaban en cómo actuar. Obligados a organizar una resistencia, el 14 de Agosto de 1942, los movimientos independentistas se unieron a la Unión de Nacionalistas Ucranianos (OUN), que acordaron hacer la guerra partisana tanto a los soviéticos, como a los germano-rumanos. Así fundaron el Ejército Insurgente Ucraniano (UPA) en Ucrania y la Autodefensa Popular Ucraniana (UNS) en Galitzia, el primero encargado de luchar contra el Eje y la URSS; y el segundo contra los partisanos de la Resistencia Polaca (Armia Krajowa).

Como la situación era insoportable en Ucrania, Rosenberg protestó enérgicamente ante Adolf Hitler el 15 de Mayo de 1943, quejas a las que se sumaron la mayoría de los mandos militares alemanes, otras potencias del Eje como Italia e incluso el Gran Muftí de Jerusen, Amín el-Husseini. Básicamente se denunciaban los excesos militares de Koch, al que hacían responsable de la precaria situación militar por culpa de su política genocida contra de un pueblo amigo como el ucraniano. Sin embargo Hitler en uno de sus habituales ataques de ceguera, no escuchó a nadie y se impuso haciendo ver que él tenía la razón, con lo cual volvió a ratificar a Koch como Gobernador de Ucrania.

Mujeres ucranianas ofrecen una muestra de vestidos tradicionales a las SS.

Las consecuencias de la continuidad de Koch significaron un gran levantamiento partisano comunista de Galitzia en Kovpak contra sus campos petrolíferos. Los alemanes apenas hicieron nada por detenerlo, pues de ello se encargaron el Ejército Insurgente Ucraniano y la Autodefensa Popular Ucraniana, los cuales acabaron derrotando a los comunistas con relativa facilidad. Aquella victoria sobre los partisanos bolcheviques permitió al Ejército Insurgente Ucraniano elevar sus guerrilleros a los 100.000 efectivos.

A mitad de 1943, el ejército internacional de las Waffen-SS que el Reichsführer Heinrich Himmler llevaba gestando desde hacía años, autorizó incluir ucranianos entre sus filas para luchar contra el bolchevismo. Así nació la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” con 29.124 voluntarios de un total de 82.000 solicitudes que se contabilizaron en Galitzia. Muchos de los nuevos soldados ucranianos lucharon contra los partisanos polacos en Lublin y Chom en Polonia, así como contra los maquis en Francia o la Resistencia Holandesa en los Países Bajos. El reconocer a Ucrania como parte integrante de las Waffen-SS fue un gran paso por parte de los alemanes y en especial de las mismísimas SS.

Declaraciones de independencia

Al invadir el Ejército Rojo Galitzia en 1944, toda la guerrilla del Ejército Insurgente Ucraniano en los Cárpatos cayó dentro del territorio soviético. Evitaron enfrentarse al Ejército Rojo, dejando que pasara de largo, para a continuación atacar a los batallones del NKVD en retaguardia. La 14ª División SS Ucraniana por otro lado hizo frente al Ejército Rojo en la “Operación Bragation” contra Bielorrúsia, quedando atrapada en la Bolsa de Brody de la que finalmente pudo escapar de milagro tras contabilizar 7.000 bajas.

En aquel contexto se creó el Comité de Liberación de Ucrania (UHVR) que coordinó por vez primera a los nacionalistas ucranianos dentro del territorio soviético con el Tercer Reich, algo histórico hasta la fecha, ya que para ganar la guerra a Alemania no le quedó más remedio que reconocer una Ucrania Independiente y un gobierno en el exilio situado en Berlín. Heinrich Himmler aprobó la independencia de Ucrania con el general Pavlo Shandruk, quién fue elegido líder del Comité Nacional Ucraniano, junto a sus subordinados Borovets, Melnyk y Bandera que recientemente habían liberado de los campos de concentración. Por fin Ucrania y Alemania eran aliadas, coalición a la que su sumó Hungría, pactando las tres un acuerdo militar mutuo en la lucha contra Stalin.

Guerrilleros del Ejército Insurgente Ucraniano parapetados en un bosque se preparan a lanzar una emboscada contra el Ejército Rojo.

Tras la retaguardia soviética el Ejército Insurgente Ucraniano logró grandes éxitos contra los rusos. Un total de tres divisiones de caballería y 20 regimientos del NKVD, con más de 200.000 hombres, fueron retenidos en los Cárpatos intentando dar caza a los ucranianos sin éxito. De igual manera en Kremenets un grupo de guerrilleros cosacos ucranianos al mando del Atamán Voloshyn Berchak causaron numerosos problemas y retrasos a los rusos. Alemania tal y como había prometido, envió ayuda a los guerrilleros con armas, además del Comando 202 y el Comando 234, este último con 10 soldados alemanes que saltaron en paracaídas para echar una mano a los ucranianos en su lucha contra Stalin. Aquella guerra de guerrillas, a pesar de ser un éxito para el Ejército Insurgente Ucraniano que provocó incontables bajas a los soviéticos; fue un calvario para la población galitziana que sufrió una terrible represión por parte de los rusos mediante la deportación a los gulags de Siberia o simplemente ejecutada, como ocurrió con diez mujeres y niños lanzados a una casa ardiendo para hacer que sus maridos salieran de los bosques. Todas estas medidas no impidieron que el general Nikolai Vatutin, héroe de las batallas de Stalingrado y Kursk, fuera herido de muerte el 6 de Marzo de 1944 por guerrilleros ucranianos y perdiera la vida el día 14 a causa de sus heridas.

Muchos otros ucranianos colaboracionistas en los batallones fueron a luchar al Frente Occidental en 1944. Acantonados en Francia, se enfrentaron a los maquis y la Resistencia Francesa, logrando muy buenos resultados y habiendo únicamente un 1% de deserciones, mínimas respecto a las que habían previsto los alemanes. Al producirse el Desembarco de Normandia, un ucraniano de 17 años llamado Ali Balabanov, resistió en su puesto de ametralladora más de una hora matando a innumerables paracaidistas británicos hasta que fue rescatado por soldados alemanes de refuerzo. Otras dos importantes victorias ucranianas fueron la destrucción de los maquis en Chaumond el 3 de Julio y en Lenis el 15 de Agosto. En Septiembre, al producirse la caótica retirada por Francia, un batallón ucraniano se rebeló en el pueblo de Ain matando a varios alemanes y se unió a la Francia Libre de Charles De Gaulle, encuadrándose como agradecimiento en la Legión Extranjera. Sin embargo aquello fue una excepción porque la mayoría permanecieron leales a los alemanes.

Eslovaquia fue testigo de otra intervención de los ucranianos en Septiembre de 1944. Allí la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” pudo desarmar a los rebeldes eslovacos y junto a los alemanes pusieron al país bajo control una vez más del Monseñor Jozef Tiso, que en nombre de Eslovaquia había reconocido la patria ucraniana. Poco después estos SS ucranianos fueron transferidos a los Balcanes en donde se enfrentaron a un nuevo enemigo: los partisanos yugoslavos de Josip Tito. Cuando el Ejército Rojo y el Ejército Popular de Yugoslavia llegaron a Eslovenia, los ucranianos desplegados en la zona lograron detenerles en ese país con cruentas batallas, como por ejemplo la librada en torno al Castillo de Gleichenberg que acabó en victoria ucraniana.

Voluntarios de la División SS Ucraniana “Galizien”.

Iniciado el año 1945 todavía quedaban en territorio del Eje hasta 3.200.000 ucranianos prisioneros en campos de internamiento o industrias (2.200.000 en fábricas de la Organización Todt y 1.000.000 en campos de ex-prisioneros del Ejército Rojo), casi el 50% de ellos independentistas y con un periódico propio llamado Nova Dova. Fue en ese contexto cuando se añadió un problema con la presencia del general Andrei Vlasov, un ruso luchaba al lado de los alemanes con la promesa de una hacer una Rusia Blanca aliada de Berlín, quién solicitó incluir a los ucranianos en su Ejército de Liberación Ruso para adherir Ucrania a su futuro Estado. Como era de esperar hubo roces entre Vlasov y Shandruk, hasta el punto de que el ucraniano estuvo a un paso de romper las relaciones con los alemanes al ver que de nuevo Ucrania iba a ser entregada a Rusia. Gracias a la intervención de Himmler en el último momento las cosas acabaron bien al garantizarle el Reichsführer la independencia ucraniana y la creación de la Brigada de Cazacarros Ucraniana con 2.000 voluntarios elegidos para defender Berlín.

La Segunda Guerra Mundial se acercaba a su fin y la evidente derrota del Eje no hacía presagiar un fin positivo para los ucranianos. Shandruk ordenó a todas las unidades que se replegaran a Europa Occidental y se rindieran a los Aliados. Desgraciadamente la Brigada de Cazacarros Ucraniana no tuvo suerte en este cometido porque una parte de sus hombres cayó en manos de los rusos cerca de Sajonia, los cuales asesinaron a 200 de los voluntarios en Borislavka. Más fortuna encontró la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” tras escapar de los yugoslavos en Eslovenia y entregarse a los británicos en Austria.

Guerra Fría y el nacimiento de Ucrania

Terminada la Segunda Guerra Mundial volvió a oficializarse la República Socialista Soviética de Ucrania, esta vez ampliada gracias a que la URSS anexionó la Besarabia y Bukovina a costa de Rumanía, Galitzia a costa de Polonia y Rutenia a costa de la recién unificada Checoslovaquia. Todo vestigio nacionalista fue perseguido, ejecutado o enviado a campos de concentración en Siberia por el nuevo secretario del Partido Comunista Ucraniano, Nikita Jruschov.

Milagrosamente en Italia se hallaban 8.272 prisioneros de la 14ª División SS Ucraniana “Galizien” en el Campo 374 de Rimini, los cuales pudieron salvarse gracias a que los gobiernos de Europa Occidental, incluyendo el Vaticano con el Papa Pío XII al frente, los protegieron y no los repatriaron. La mayoría de exiliados en Ucrania fuera de la URSS marcharon a formar comunidades de inmigrantes a Estados Unidos, Canadá, Australia, Argentina o Alemania Occidental. Shandruk por ejemplo fue a América, Melnyk a Luxemburgo, Kubiovych a Francia, Bandera a Alemania y Borovets a Canadá.

Soldados del Ejército Insurgente Ucraniano peleando contra el Ejército Rojo en los frondosos bosques de la Ucrania Occidental, una lucha que se extendió de 1944 a 1956, incluso después de la muerte de Stalin y la posterior moderación política en la URSS. Conocidos como “banderos” por la propaganda bolchevique, serían considerados héroes por la posterior Ucrania independiente a partir de 1991.

Dentro de la URSS se quedó el Ejército Insurgente Ucraniano al mando de Roman Shukevich. Durante 1946 y 1950 distrajo a más de 200.000 soldados soviéticos y protagonizó hasta un total de 2.034 enfrentamientos en los que los ucranianos perdieron a 10.000 combatientes. De Ucrania el Ejército Insurgente Ucraniano pasó a luchar en áreas de Polonia, Rumanía, los países bálticos y Checoslovaquia hasta finalmente escapar sus integrantes a Europa Occidental, como hicieron 36 partisanos al unirse a los estadounidenses en Passau, por aquel entonces en plena Guerra Fría. Tras la muerte de Stalin en 1953, algunos miembros del Ejército Insurgente Ucraniano siguieron haciendo la guerra a los soviéticos. Un ejemplo de ello en 1956 fue el ataque perpetrado a la línea de ferrocarril entre Lvov y Budapest.

Durante el resto de la Guerra Fría, Ucrania permaneció integrada en la Unión Soviética, aunque las represiones disminuyeron. En 1986 una última desgracia sacudiría a Ucrania con el desastre nuclear de Chernobil que mató a miles de ucranianos e infectó a más de 2 millones, dejando una gran porción de su territorio contaminado por la radioactividad.

Finalizada la Guerra Fría y caída la Unión Soviética, Ucrania se independizó definitivamente el 24 de Agosto de 1991. Tras largos siglos de lucha, se lo había ganado.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Rompiendo las cadenas. La División Ucraniana de las Waffen SS, García Hispán Editor (1992), p.25-316
http://en.wikipedia.org/wiki/Ukraine