Deportaciones del Cáucaso y los tártaros de Crimea

 

Si hubo persecuciones étnicas en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, una de las más destacadas fue la deportación que realizaron los comunistas contra los pueblos del Cáucaso y los tártaros de Crimea.

Cáucaso

Durante 1942 y 1943, diversas naciones del Cáucaso se habían independizado al llegar las tropas del Tercer Reich y el Eje. Adolf Hitler concedió la independencia a Kabardino-Balkaria y Karachai, autonomizó Calmucia, apoyó a la guerrilla en Chechenia e Ingusetia y en general creó unidades militares dentro de la Wehrmacht o las SS de caucásicos de todas las regiones. Cuando el territorio del Cáucaso fue recuperado por el Ejército Rojo, Iósif Stalin decidió que se había de proceder a una venganza contra la mayoría de pueblos y etnias que habitaban en esa zona. Como de costumbre el temido líder de la NKVD, Lavrenti Beria, junto a sus más fieles colaboradores Iván Serov y Bogdan Kobulov, llevarían a cabo tal plan. Ese castigo derivaría en uno de los mayores genocidios cometidos en la Historia del Cáucaso.

Para no llamar tanto la atención, la NKVD tomó la medida de sólamente expulsar a todos los caucásicos que combatían en el Ejército Rojo o trabajasen en las administraciones públicas. Muchos caucásicos enlistados en las fuerzas armadas no fueron expulsados, en su lugar tuvieron un destino peor cuando las autoridades soviéticas les convirtieron en carne de cañón humana al lanzarles desarmados contra las trincheras de los alemanes para que los mataran a ellos y ahorrar de ese modo vidas a los soldados de etnia rusa. Se llegó a crear la 151ª División de Infantería, integrada por caucásicos arrestados que tenía el único fin de lanzar a sus integrantes, desnudos en ocasiones, hacia las ametralladoras alemanas, un buen método para que los soviéticos ahorrasen balas. Apenas supieron de esto a los alemanes, pues ellos creyeron que disparaban contra soldados soviéticos convencionales, aunque en algunas ocasiones descubrieron la tapadera comunista y no abrieron fuego, poniendo a salvo a los condenados.

Nada más iniciarse las deportaciones de los caucásicos, a estos se los avisó únicamente unas horas antes de que iban a ser expulsados de sus hogares. Carecieron de tiempo para recoger equipaje suficiente con el que sobrevivir durante el viaje. Cuando todavía estaban preparando sus pertenecias las tropas de la NKVD aparecieron y los subieron a la fuerza en camiones, ya fueran hombres, mujeres y niños. Los que se resistieron fueron ejecutados, incluyendo muchos ancianos inmóviles o gente inválida que no podía moverse. Al resto de detenidos se los transportó en camiones hasta transferirles a trenes, para luego ir a Siberia o Kazakhstán. Las marchas vía ferroviaria en algunos casos duraron hasta más de ocho semanas, sin agua, ni comida y encerrados herméticamente en vagones de ganado. Millares murieron en los trenes.

Tropas soviéticas deportan hacia la muerte en tren a chechenos (izquierda) e ingusetios (derecha).

Los campos de concentración y gulags en Siberia fueron lo peor de la pesadilla. Frío extremo, ausencia de comida y medicinas, condiciones antihigiénicas, trabajos esclavistas y torturas de los soldados eran parte del menú diario. Había un solo barracón para cada cinco familias. Niños y ancianos fueron los primeros en perecer. Todo lo relacionado con las culturas locales caucásicas fue suprimido en el interior de los campos, incluso se prohibió a los presos hablar en su propia lengua.

Las naciones del Cáucaso vaciadas de población sufrieron una fuerte rusificación al ser pobladas por nuevos colonos rusos. Las casas y hogares que poco antes habían sido habitadas por familias enteras que en aquellos instantes morían en Siberia fueron entregadas a otras, probablemente sin saber los nuevos inquilinos el trágico destino de sus antiguos dueños. La descaucasificación fue masiva, todo vestigio de dicha cultura caucásica fue borrado, desvaneciéndose en el olvido miles de restos que probaban la existencia de aquellas gentes y sus ancestros.

Karachai:

Karachai fue la primera región autónoma del Cáucaso en sufrir la persecución comunista. Los hechos tuvieron lugar en Noviembre de 1943, al ser concentrados todos los ciudadanos de aldeas, pueblos y ciudades en áreas militares sometidas a rigurosa vigilancia del Ejército Rojo. Todos los karachais que formaban en el Ejército Rojo o en el Partido Comunista fueron expulsados y también internados en las zonas de detención junto a sus compatriotas. Tras ser inhumanamente desalojados de sus casas, alrededor de 60.000 karachais fueron introducidos en trenes a golpes y enviados después de un largo viaje a los campos de concentración de Kazakhstán y Siberia. La antigua República Autónoma de los Karachais, que había nombrado Vladimir Lenin en el pasado como parte de la Unión Soviética, fue regalada a partes iguales como trofeo entre la República Socialista Federativa Soviética Rusa y la República Socialista Soviética de Georgia.

Calmucia:

Calmucia, el único distrito con habitantes étnicamente asiáticos orientales y de religión budista en el Cáucaso, fue el segundo colectivo deportado después de Karachai. Toda la región fue informada un día antes de producirse la deportación a Siberia. Batiendo el récord de cuatro días, entre el 27 y 30 de Diciembre, la NKVD desalojó de sus hogares y deportó a 93.193 calmucos por tren hasta los gulags y campos de concentración, empleándose hasta 194 convoyes de 60 vagones cada uno. Los calmucos, que mayoritariamente servían como unidades de caballería en el Ejército Rojo, fueron expulsados y enviados junto a sus familias a los campos convertidos en esclavos. Al basarse la cultura calmuca en la ganadería nómada, la nueva vida como trabajadores de fábricas industriales en los gulags no se adaptó a su forma de vida, la cual no entendían, ya que muhos ni siquiera habían visto antes una ciudad, motivo que empeoró las cosas porque las privaciones alimenticias por parte de la NKVD fueron más elevadas que hacia otro colectivo, de hecho se comprobó que un 30% de los calmucos no vestía zapatos. De este modo Calmucia, una de las civilizaciones de Europa más próxima a la cultura de Asia Oriental y tan especial en la diversidad de costumbres y tradiciones, fue liquidada en sólo cuatro días de la forma más terrible.

Chechenia:

Chechenia, pueblo guerrero y noble, era sin duda alguna la nacionalidad que más odiaban los rusos en el Cáucaso. La deportación de este pueblo comenzó el 23 de Febrero de 1944, exactamente a la vez que Ingusetia. Como sabían que los chechenos opondrían resistencia, se los engañó para atraparlos desprevenidos con la organización de un falso mítin en todas las ciudades de la región a la que se obligó asistir a todos los ciudadanos. Cuando las miles de familias chechenas llegaron a las zonas convocadas fueron sorprendidas y detenidas por destacamentos armados de la NKVD que los estaban esperando. A continuación se los subió a camiones y luego fueron apiñados en estaciones durante días. Progresivamente fueron saliendo trenes que los deportaron a los campos de concentración, permitiéndoles únicamente por el camino portar maletas de hasta 20 kilogramos de peso, las cuales en innumerables ocasiones eran confiscadas por las autoridades rusas corruptas para sacar ganancias personales. Las deportaciones de chechenos sumaron las más de 400.000 personas, de estas perecería un gran número. Alrededor de unos 2.000 chechenos lograron evadirse a los montañas del Cáucaso donde resistieron algunos meses o años, hasta que finalmente murieron a causa de enfermedades, por los combates armados o asesinados al caer prisioneros del Ejército Rojo.

Ingusetia:

Al mismo tiempo que Chechenia, las deportaciones en masa sobre la vecina Ingusetia se iniciaron el 23 de Febrero de 1944. Los ciudadanos ingusetios fueron tratados de la misma manera que los chechenos convocándoles a un falso mítin para luego ser arrestados y deportados a los gulags de Siberia. Un total de 90.000 ingusetios fueron víctimas de la deportación.

Balkaria:

Balkaria fue la última región del Cáucaso que fue deportada en su completa totalidad. Como había sucedido anteriormente en Karachai, Calmucia, Ingusetia y Chechenia, al llegar Marzo de 1944, toda la población de Balkaria fue desalojada y deportada. Los lugares vacíos que dejaron fueron habitados por colonos rusos. Exactamente los 40.000 balkares que vivían en su minúscula nación acabaron sin excepción en los gulags de Siberia.

Tártaros de Crimea

Los tártaros eran un pueblo de origen musulmán turco que se habían asentado en Crimea y el Río Volga después de las invasiones de Mongolia durante la Edad Media. Al invadir el Tercer Reich la Península de Crimea, los alemanes habían consentido cierta autonomía a los tártaros y muchos de ellos se habían alistado en el Ejército Alemán (Wehrmacht) o las Waffen-SS para luchar contra el comunismo. Pero una vez reconquistaron los soviéticos Crimea a mediados de 1944, Beria con un destacamento de 32.000 soldados de la NKVD, fue designado por Stalin para limpiar de tártaros toda la península.

La deportacion de tártaros en Crimea comenzó el 18 de Mayo de 1944 con los primeros 48.400 que partieron en 25 convoyes ferroviarios. Al día siguiente, el 19, salieron 136.412 tártaros más. Por último, el 20 de Mayo, un total de 67 convoyes deportaron a los 180.014 últimos tártaros que quedaban en Crimea. El total de deportados fue de 193.865 tártaros.

El viaje de la deportación para los tártaros fue uno de los más difíciles, ya que la distancia desde Crimea fue de las rutas más largas y por tanto la más peligrosa en cuanto a las condiciones higiénicas y alimenticias se refiere. Iban 30 familias por vagón, sin comida ni bebida, cerrados herméticamente a oscuras y sin oxígeno. Como en los vagones se leía la palabra “traidores”, la gente desde el exterior tiraba piedras contra ellos que se escuchaban en el interior. Cada vez que se abría algún vagón, los soldados sacaban a las decenas de muertos para que los supervivientes estuvieran más amplios, aunque a veces convivían días con cadáveres. Los convoyes que viajaban hacia Kirguizia fueron los más mortales, pues 26.000 personas perecieron en los trenes. De cada familia formada por 5 miembros, había uno o dos supervivientes para cuando los trenes llegaban a sus destinos en Kazakhstán, Kirguizia, Uzbekistán o Siberia. El alojamiento posterior tampoco fue agradable, ya que los gulags sólo dieron un apartamento por cada 18 familias, por lo que los tártaros debieron turnarse para dormir en el interior de ellos o en la calle expuestos al frío invierno siberiano.

A lo largo de 1944 morirían 30.000 de los deportados. Durante la Segunda Guerra Mundial perecieron en gulags y campos de concentración cerca de 88.000 tártaros de Crimea.

Otras etnias

Otras étnias y nacionalidades, repartidas por el Cáucaso y Crimea, tuvieron un fin similar al de norcaucásicos y tártaros.

Una madre junto a su hijo, ambos caucásicos, yacen muertos sobre la nieve por culpa de la represión soviética.

Bulgaria, Grecia, Alemania y Armenia, habían sido portadores de inmigrantes hacia Crimea en los siglos XIX y principios del XX, era por eso por lo que allí existían unas importantes comunidades de esas nacionalidades. Durante la ocupación los búlgaros habían vendido pan a las tropas del Tercer Reich, los griegos abrieron comercios, los armenios financiaron una formación armada llamada Legión Armenia y los inmigrantes alemanes estaban condenados por el hecho de ser quienes eran. Con estas razones Stalin se decidió a castigarlos a todos. El 2 de Junio de 1944 fueron deportados 37.000 búlgaros, griegos, armenios y alemanes de Crimea en un sólo día. Fueron internados 10.000 en el campo de concentración de Molotov, otros 10.000 en Sverdlov, 7.000 en el de Guriev y 4.000 en Bashkiria. El total de deportados alcanzó la cifra de 41.854 personas, muriendo muchos de ellos por las malas condiciones.

Mesjesetia y el Kudistán fueron el siguiente foco de deportación en los planes de Stalin. El caso más especial fue el de los mesjetesianos, una etnia georgiana nómada de religión islámica en Georgia cercanos a la frontera con Turquía, los cuales fueron acusados de colaborar con los servicios secretos turcos (incluyendo asombrosamente el 49% que eran menores de 16 años). Como las zonas en las que iba a intervenir la NKVD eran montañosas y de difícil acceso, los preparativos tardaron meses en estar listos, llegándose a destinar hasta 14.000 tropas soviéticas y 900 camiones Studebaker que cedieron a modo de préstamo los propios Estados Unidos. El 28 de Noviembre de 1944 Beria inició las redadas contra mesjetesianos, kurdos y jemshines. Cuando terminaron las labores un total de 94.955 personas habían sido deportadas, de las que morirían 19.540 en los gulags.

En la Transcaucausia la NKVD perseguió a numerosas etnias minoritarias. Por ejemplo en Armenia se deportó a los khemchils, un pueblo de religión musulmana que tampoco se salvó de la venganza estalinista. Por otra parte en Azerbayán, tuvieron el mismo destino una raza mixta de turcos y azerís llamada karapapaks.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Comandos en el Cáucaso. “Capítulo XIII Deportaciones en masa”, García Hispán Editor (1995), p.171-189
Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo. “Capítulo 12. El reverso de una victoria”, Ediciones B (2010), p.-291-298