Mao Tse-Tung

El Presidente Mao Tse-Tung que lideró la República Popular de China, fue uno de los personajes más importantes del siglo XX y uno de los más controvertidos por el “Gran Salto Adelante” que dejó 40 millones de muertos por inanición. Desde sus inicios como guerrillero comunista en la Guerra Civil China, pactaría con sus viejos enemigos del Kuomintang durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa, hasta que una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial con la derrota de Japón, su poder fue tan grande que pudo hacerse con el control de todo su país hasta expandirlo territorialmente y convertirlo en el mayor “gigante de Asia”.

Mao Tse-Tung.

Mao Tse-Tung nació un 26 de Diciembre de 1893 en su casa familiar del Valle de Shaoshan (lo hizo sobre una manta azul tejida a mano), concretamente en una aldea rural de la provincia de Hunan situada en el centro de China, cuyos 600 habitantes vivían del cultivo del arroz y la ganadería de búfalos. Mao Jen-Shen, un campesino de clase media, y Wen Chi-Mei, una ferviente religiosa budista, fueron sus padres, quienes en un principio pusieron al niño un apodo llamado Shi San Yazi o “Niño de Piedra”, a pesar de que su nombre original de Mao, que podía ser Zedong o Tse-Tung bajo el significado de “quién brillará sobre Oriente”, fue una denominación añadida por su progenitora que sin duda fue un preludio de lo que en el futuro se convertiría.

Siendo la familia de Mao de origen humilde y a pesar de tener ciertas dificultades económicas, sus padres pudieron permitirse dar una educación a su hijo y llevarle a estudiar a la escuela, algo que en la China del siglo XIX era todo un privilegio debido a la alta tasa de analfabetización. A pesar de todo, desde muy niño Mao tuvo que combinar su afición por los libros con trabajar en los cultivos de la granja, dar de comer pienso a los cerdos o pasear a los búfalos en los pastos de hierba, una serie de cometidos que detestaba porque su vocación real era ir al Colegio de la Colonia Oriental, un pueblo vecino de Shaoshan, para leer las obras de Confucio, la filosofía de Jean Rousseau o las biografías de militares como Napoleón Bonaparte, Arthur Wellington o Pedro I el Grande.

Con tan sólo 14 años de edad, Mao fue obligado a casarse con Liu Yixui, una muchacha mayor de 19 años a la que siempre rechazó, aunque por suerte para él su repentina muerte por enfermedad en 1910 le permitió librarse de su matrimonio. Al año siguiente, en 1911, Mao se marchó a vivir a la mucho más cosmopolita ciudad de Changsha, junto a las orillas del Río Yang-Tsé, donde entró en contacto con la realidad internacional de la época y no dudó en despilfarrar el dinero que le enviaba su familia porque tenía muchos gastos y era incapaz de trabajar en oficios físicos. Fue entonces cuando tras producirse la Revolución China que derrocó a la Dinastía Qing del Emperador Pu-Yi y proclamó la República de China, decidió alistarse en un ejército privado de un Señor de la Guerra en Hunan, en cuyas filas sirvió un tiempo hasta que se licenció en 1913.

El período inestable de la República de China y la influencia de la Revolución Bolchevique en 1917, no distrajeron a Mao de su cometido porque se dedicó a estudiar intensamente hasta graduarse en la Escuela de Magisterio de Hunan en 1918. Poco después, en 1919, se convirtió en el bibliotecario de la Universidad de Pekín y participó en las protestas estudiantiles del “Movimiento 4 de Mayo”, antes de iniciar un viaje por toda la China rural que le condujo a trabajar como profesor de historia de escuela primaria en la ciudad de Changsha. Sería precisamente en aquel 1919 cuando se casó por segunda vez con una chica de 19 años llamada Yang Kahui, quién a pesar de saber que su marido era un mujeriego y constantemente la engañaba con amantes, siempre estuvo tan enamorada de él que fruto del matrimonio nacieron dos hijos a los que bautizaron Mao Anquing y Mao Anying.

El año 1921 fue un momento clave en la vida de Mao Tse-Tung porque tras su descontento con la República de China y el Gobierno del Presidente Sun Yat-Sen, decidió afiliarse al Partido Comunista Chino (PCCh). Influido por las doctrinas de Karl Marx y el triunfo de la Revolución Soviética liderada por Vladimir Lenin en Rusia, el 23 de Julio de 1921 acudió entusiasmado a su primer mitin como comunista en la Asamblea de Shangai. Sería precisamente durante esta reunión cuando los dos fundadores del movimiento, Chen Duxiu y Li Dazhao, nombraron a Mao jefe del Comité Central de la provincia de Hunan por ser el miembro más preparado a nivel intelectual para exportar el pensamiento revolucionario a la región, algo que fue consiguiendo poco a poco desde su sede de Changsha mediante la creación de la Liga de Juventudes Socialistas y la difusión del periódico Nueva Juventud.

Mao Tse-Tung de joven como revolucionario del Partido Comunista Chino.

La situación en que Mao Tse-Tung comenzó a trabajar en el Partido Comunista Chino fue complicada porque entre 1922 y 1924 surgieron una serie de discrepancias sobre qué estrategia política adoptar. En primer lugar, Mao fue incapaz de captar nuevos afiliados cuando estuvo al frente del Partido Comunista de Hunan porque según sus tesis todavía era demasiado pronto para alentar a los campesinos a la violencia contra los terratenientes hasta que no tuviesen una fuerza política mucho mayor. En segundo lugar, fracasaron todos sus intentos de movilizar a las obreros, ya que salvo por la excepción de una exitosa huelga en la cuenca carbonífera de Anyang, el resto de manifestaciones o protestas no tuvieron acogida suficiente. Y en tercer lugar, Mao era favorable colaborar con la oposición del Partido Nacionalista Chino (Kuomintang) que lideraba el Presidente Sun Yat-Sen, tal y como proponían los asesores soviéticos siguiendo las directrices de la Internacional Comunista (Komintern), ya que para Iósif Stalin, era prioritario para la Unión Soviética un pacto entre comunistas y nacionalistas para derrotar a los Señores de la Guerra. Precisamente fue esta última cuestión la que condujo a los mandos del Partido Comunista Chino a su expulsión a la expulsión de Mao como miembro de la organización.

Despreciado por el Partido Comunista Chino, Mao-Tse Tung se afilió al Kuomintang en 1925, en cuyas filas ascendió meteóricamente gracias a su amistad con el ala más radical del Gobierno Revolucionario de Cantón encabezado por Wang Jingwei (curiosamente este último acabaría volviéndose pro-japonés en la Segunda Guerra Mundial), quién le admitió como uno de los dieciséis altos cargos del Comité Ejecutivo Central y posteriormente como jefe del Departamento de Propaganda y redactor del diario Semanal de Política. Al año siguiente, justo después de celebrarse el II Congreso del Kuomintang en 1926, fue elegido líder del Comité del Movimiento Nacionalista Campesino dentro del marco de la “Expedición del Norte” lanzada por el Ejército Nacionalista contra los Señores de la Guerra, durante la cual creó bandas armadas entre el proletariado rural que se dedicaron a expropiar a los terratenientes y en algunos casos a matar o torturar personas pudientes. Gracias a estas tácticas con las que mantuvo la retaguardia tranquila mientras las tropas republicanas avanzaban hacia el norte de China, la popularidad de Mao creció entre los campesinos, sobretodo tras ofrecer su primer discurso público ante 300 ciudadanos en Changsha. Como consecuencia de esta fama merecidamente ganada, en Abril de 1927 el Partido Comunista Chino volvió a admitir a Mao en sus cuadros y a restituirle en el mando de la provincia de Hunan.

Con el inicio de la Guerra Civil China en 1927 entre el Partido Comunista Chino y el Kuomintang dirigido por el Presidente y “Generalísimo” Chiang Kai-Shek, el conflicto encontró totalmente de sorpresa a Mao-Tse Tung que justo en aquellos instantes se encontraba en la provincia de Hunan agitando a las masas. Sobre dicha región había ganado un gran número de campesinos a la causa gracias a su talento como orador y a la publicación de su libro Informe sobre una investigación del movimiento campesino en Hunan. Nada más estallar la contienda, alentó una serie de disturbios proletarios contra la granjas y levantamientos de obreros contra sus dueños. A partir de aquel desorden desatado en Hunan, Mao aprovechó la coyuntura para organizar una revolución a la que bautizó con el nombre de “Levantamiento de la Cosecha de Otoño”, la cual, peso al éxito inicial, fue fácilmente aplastada por las tropas del Kuomintang. Increíblemente el propio Mao fue capturado por los nacionalistas y apresado, aunque poco antes de ser fusilado, milagrosamente consiguió escapar en una audaz fuga con algunos de sus compañeros y volver a las montañas para unirse a los guerrilleros comunistas, a quienes sometió bajo su autoridad y mando.

La táctica de guerrilla fue la principal estrategia empleada por Mao Tse-Tung durante la Guerra Civil China en Hunan que sin duda le catapultaría a la fama porque mientras otros ejércitos comunistas eran fácilmente aniquilados a campo abierto, sus hombres permanecerían activos largo tiempo y causando enormes pérdidas al Kuomintang. Aprovechándose de la geografía que ofrecía la Gran Cordillera de Jinnggangshan coronada por montañas, selvas y bambús, Mao imitó al general Carl Von Clausewitz del siglo XIX repitiendo sus mismas palabras: “El ejército avanza, me retiro. El ejército descansa, hostigo. El enemigo está cansado, ataco. El enemigo se retira, lo persigo”. Aquella forma de hacer la guerra fue una auténtica pesadilla para los nacionalistas que rápidamente comenzaron a morir en las frondosas junglas o en las caóticas retiradas cuando eran hostigados por partisanos. Mediante esta serie de estratagemas las tropas del Kuomintang fueron menguando y las de Mao aumentado, sobretodo tras la llegada de 11.000 hombres de refuerzo traídos por sus dos generales Zhu De y Lin Bao, lo que no sólo les permitió consolidar sus posiciones en la Gran Cordillera de Jinnggangshan y grandes áreas de Hunan, sino que además expandieron sus dominios a la zona de Jiangxi.

Mientras el asedio del Kuomintang proseguía en torno a la Gran Cordillera de Jinnggangshan, Mao sufrió un varapalo personal cuando en 1930 su esposa Yang Kahui fue capturada por los nacionalistas y ejecutada como represalia, lo que sumió a su esposo en un profundo dolor y al mismo tiempo en un poderoso sentimiento de venganza contra sus enemigos. De hecho, al poco tiempo de la muerte de su mujer, Mao volvería a contraer matrimonio con una militante comunista llamada He Zien, con quién a pesar de que tendría seis hijos, únicamente tres sobrevivirían a los partos (Ma Anying, Mao Anqing y pequeña Li Min) porque el resto fallecieron por enfermedad o desaparecieron tras quedar los bebés abandonados durante los constantes desplazamientos de las guerrillas y las ofensivas de los nacionalistas (curiosamente tras su llegada al poder en la segunda mitad del siglo XX, Mao y Zien invirtieron esfuerzos en buscar a sus hijos desaparecidos de forma infructuosa).

En 1931 fue proclamada la República Soviética de China, también conocida como República Soviética de Jiangxi, siendo el propio Mao Tse-Tung nombrado jefe supremo del Partido Comunista Chino con el título de “Zhuxi” o “Presidente” sobre un área de 160.000 kilómetros cuadrados con 10 millones de habitantes y con capital en Ruijin, que se extendió sobre la provincia de Jiangxi y parcialmente con diversas ramificaciones sobre las de Hunan, Fujian, Hubei, Henan, Anhui y Zhejiang. Desde entonces se impondría un modelo estalinista en dicha región porque Mao imitó una sovietización de la sociedad, colectivizó el campo, se abolió la propiedad privada y se unificaron las fuerzas armadas en el VIII Ejército de Ruta que lideró el general Zhu De, uno de sus hombre de máxima confianza junto al resto del Comité Central del Partido y del Ejército Rojo entre los que estuvieron Zhou Enlai, Lin Biao, Peng Dehuai y Bo Gu.

La invasión de Japón a Manchuria tras el Incidente de Mukden en 1931 y la Guerra de Shangai en 1932 contra el Imperio del Sol, constituyeron los dos acontecimientos clave que favorecieron la supervivencia de la República Soviética de China porque el Kuomintang se vio obligado a abandonar la lucha con el Partido Comunista Chino y defender las fronteras orientales de los agresores japoneses, lo que facilitó a Mao consolidar su poder político y militar. El método empleado para fortalecer su figura fue desatar una una especie de “Terror Rojo” porque los maoístas iniciaron una brutal persecución de opositores políticos, terratenientes y campesinos acomodados a los que se asesinó en auténticas matanzas, improvisados juicios populares y fusilamientos masivos, siendo la cifra de represaliados de un total de 186.000 personas. Sin embargo pronto estos crímenes se extendieron al propio Partido Comunista Chino en forma de purgas de rivales cuando Mao ordenó el fusilamiento del inspector Chaing Hanbo (considerado la primera víctima comunista ejecutada por el “Presidente”) y posteriormente del general Liu Di (que intentó llevar a cabo un motín sin éxito), ascendiendo el número de maoístas abatidos por sus mismos compañeros a 6.352 fusilados o torturados hasta la muerte.

A comienzos de 1933 el Kuomintang de Chaing Kai Shek retomó la Guerra Civil China contra Mao Tse-Tung poniendo en práctica la “Operación Muralla Feroz” que consistió en un boqueo de la República Soviética de Jiangxi conformado por extensas líneas de trincheras y blocaos, así como emplazamientos de artillería que fueron desbaratando las posiciones comunistas e incendiando las áreas rurales según la táctica de “tierra quemada” que generó la escasez entre los sitiados. Aunque los comunistas durante aquella fase todavía cosecharon algunas victorias como la toma del puerto de Zhangzhou que proporcionó a Mao Tse-Tung un lugar desde el que recibir suministros desde la Unión Soviética, la derrota en la Boca del Agua y la asfixia de la “Operación Muralla Feroz” sobre el resto de la República Soviética de Jiangxi que dejó más de 40.000 bajas, condujeron al proyecto revolucionario a una situación tan crítica que en el otoño de 1934 obligaron a los guerrilleros a emprender una huida precipitada al norte de China que sería conocida como la “Larga Marcha”.

La “Larga Marcha” comenzó el 16 de Octubre de 1934 cuando 90.000 partisanos del Ejército de Ruta entre 75.000 soldados, 15.000 auxiliares y 35 mujeres liderados políticamente por Mao Tse-Tung y dirigidos militarmente por el general Zhu De, abandonaron la República Soviética de Jiangxi para atravesar las provincias de Cantón, Hunan, Ghizhou, Sichuán, la frontera con el Tíbet, Gansu y Ningxia, durante un tortuoso trayecto de 9.600 kilómetros sobre arrozales, montañas, bosques, pantanos, parajes nevados o desiertos. A lo largo del camino, los comunistas protagonizaron gestas como la lucha en Tucheng, la breve toma de Zunyi, el cruce del puente sobre el Río Dadu o la escalada al Monte “Gran Nevado”, aunque Mao Tse-Tung cometió algunos errores graves como estar dando vueltas cuatro meses para no unir sus fuerzas al contingente de su rival Zhang Guotao, o hacer penetrar a sus hombres en una ciénaga entre Aba y Banyou que se cobró miles de víctimas. Afortunadamente y pese a los millares de muertos por cansancio, enfermedades, hambre o caídos en combate contra los nacionalistas o ejecutados en cautiverio, finalmente el 20 de Octubre de 1935 los últimos 8.000 supervivientes (82.000 fallecieron en el camino), entraron en la seguridad de la ciudad de Wuqi sobre la provincia montañosa de Bao’an, donde simpatizantes habían organizado una guerrilla agrupada en los I y II Ejércitos Rojos, los cuales recibieron y aclamaron a Mao Tse-Tung como Presidente de la China Comunista.

Consolidada la “China Roja” en Shaanxi y después de extender algunos dominios a ciertas zonas de Gansu y Ningxia, Mao Tse-Tung decidió reforzar su posición como líder desmarcándose cada vez más la dependencia que le prestaba la Unión Soviética de Iósif Stalin para promover un “comunismo chino” o “maoísmo” en detrimento de un “comunismo soviético”. Entre las iniciativas estuvo convencer al “Joven Mariscal” Zhang Xueliang que lideraba 200.000 tropas nacionalistas en Shaanxi para secuestrar al Presidente Chiang Kai-Shek en lo que se conoció como “Incidente de Xian” (previamente le hizo creer que Moscú apoyaría sus pretensiones de liderar el Kuomintang en la inminente guerra contra Japón), aunque en cuanto se demostró que todo era un gran engaño después de un desmentido por parte del Kremlin, los insurrectos liberaron al “Generalísimo”. Por suerte para Mao Tse-Tung, las necesidades de poner fin a la Guerra Civil China para atender la amenaza del Imperio Japonés demostraron ser tan urgentes, sobretodo tras el Incidente de Xian, que el Kuomintang pactó un alto el fuego provisional con el Partido Comunista Chino, autorizando a los maoístas a mantener su presencia en Shaanxi e incluso ampliar sus dominios en la “tierra amarilla” o “loess” con la donación de la Base del Yenan.

La Base del Yenan fue una oportunidad para Mao Tse-Tung porque al permanecer tranquilo de los ataques del Kuomintang, pudo realizar una intensa campaña propagandística a su favor por toda la nación, captar miles de voluntarios jóvenes para la causa y sobretodo reforzar su posición en el Partido Comunista Chino junto a un sólido equipo conformado por Zhou Enlai, Liu Shaoqi, Zhu De, Lin Biao y Peng Dehuai, entre otros. También durante esta fase de su vida encontró tiempo en el ámbito personal para divorciarse de su esposa He Zien y casarse por cuarte vez con una actriz de 23 años llamada Jiang Qing, quién le proporcionó una última hija llamada Li Na, pero sobretodo un apoyo decisivo dentro del movimiento maoísta porque como albergaba grandes aspiraciones políticas, muy pronto pasó a gestionar importantes puestos dentro del aparato hasta ser apodada irónicamente por muchos como “Madame Mao”.

Inesperadamente el 7 de Julio de 1937 se produjo el estallido de la Segunda Guerra Sino-Japonesa tras el Incidente del Puente Marco Polo que propició la inmediata invasión de Japón a China. Este acontecimiento que dejó perplejos a los dos bandos que confrontados en la Guerra Civil China, obligó tanto a Mao Tse-Tung como a Chiang Kai-Shek, a reunirse en una conferencia de urgencia para aparcar diferencias, poner fin al conflicto y establecer una coalición militar contra el Imperio Japonés. Así fue como ambos líderes pactaron una alianza entre el Partido Comunista Chino y el Kuomintang que sería conocida con el nombre del II Frente Unido (el I Frente Unido había tenido lugar durante la “Expedición del Norte” en la Era de los Señores de la Guerra).

Mao Tse-Tung.

La Segunda Guerra Sino-Japonesa implicó la cooperación directa entre las tropas nacionalistas y comunistas, aunque siempre los combatientes del Ejército Rojo Chino, al mando del militar favorito de Mao Tse-Tung, el general Zhu De o “Napoleón Rojo”, combatieron en inferioridad contra los nipones, como por ejemplo en la defensa de la provincia de Shanxi y los Montes Xinkou. Curiosamente y justo en plena expansión del Imperio Japonés sobre el interior de China, fue el Partido Comunista Chino el que consiguió la primera victoria sobre los invasores durante la Batalla de Pingxingguan, cuando el general Lin Biao designado por el propio Mao, emboscó a una columna japonesa en el Paso de Pingxingguan, aniquilando a todo el contingente al que provocó 3.000 muertos y la destrucción o captura de 75 camiones, 2 cañones, 10 ametralladoras, etcétera.

Como el Ejército Rojo Chino, articulado en el VIII Ejército de Ruta, no se podía comparar en tropas regulares al Ejército del Kuomitnang, Mao Tse Tung apostó desde 1938 por una guerra de guerrillas que muy pronto el Partido Comunista Chuno supo capitalizar a la hora de unificar todo el movimiento de la Resistencia China en la retaguardia, ya fuese tendiendo trampas a los japoneses, desacarrilando trenes o acosando sus líneas logísticas a las espaldas, como por ejemplo con la creación del IV Ejército Nuevo con base en las provincias de Jiangsu y Anhui que causó numerosos problemas a los nipones a lo largo de 1939. Al año siguiente, en 1940, Mao y su general Zhu De desencadenaron con sus soldados la “Ofensiva de los Cien Regimientos” al norte de China que causó a los japoneses y a los colaboracionistas chinos más 30.000 bajas, lo que supuso la mayor victoria hasta la fecha del Partido Comunista Chino.

Las acciones del Ejército Rojo Chino durante la Segunda Guerra Sino-Japonesa, coincidieron en el tiempo con la vigencia del Pacto Ribbentrop-Molotov entre la Alemania Nacionalsocialista y la Unión Soviética que acabaron por repartirse Polonia. Ante este precedente y justo después del estallido de la Segunda Guerra Mundial y la invasión del Tercer Reich a Francia, Europa Occidental y los Balcanes, Mao Tse-Tung interpretó que tarde o temprano el Kremlin se uniría al Eje conformado por el Pacto Tripartido entre Alemania, Italia y Japón, y que la URSS intervendía en China contra los Aliados (encarnados por el Kuomintang) para repartírsela con el Imperio Japonés. Si esto ocurría, Mao se convenció de que Iósif Stalin crearía un “estado comunista” siguiendo el modelo oriental de Polonia, en donde él mismo se erigiría como Jefe del Estado sobre un vasto territorio que abarcaría desde el Valle del Río Yang-Tsé hasta el sur de la nación. A partir de ese instante intentó que la URSS se involucrase en China provocando al Kuomintang e incluso transmitiendo un mensaje de reconocimiento diplomático a Adolf Hitler a través del Ministro de Exteriores Vyacheslav Molotov en uno de sus viajes a Berlín (aunque el Führer nunca le tomó en serio). Lamentablemente como la estratagema no funcionó, Mao maniobró para generar un tiroteo entre el Kuomintang y el IV Ejército Nuevo en Anhui que en Enero de 1941 se materializaría en el Incidente de Wannan, durante el cual la formación comunista fue destruida y el II Frente Unido se resquebrajó porque desde entonces maoístas y nacionalistas harían la guerra contra los japoneses por su cuenta. Sin embargo y contra sus previsiones, su plan fracasó por dos motivos: en primer lugar porque los soviéticos no socorrieron a Mao Tse-Tung debido a que Stalin prefería mantener como socio a Chiang Kai-Shek, y en segundo lugar porque Alemania invadió la Unión Soviética desatando la “Operación Barbarroja” (a raíz de este último acontecimiento Mao estuvo varias semanas sin dormir porque temió la derrota del comunismo, llegando a proponer a los rusos organizar una guerrilla en los Montes Urales que se coordinase con la suya en la Base del Yenan).

La mañana del 7 de Diciembre de 1941, Japón atacó a Estados Unidos en Pearl Harbor, lo que propició la entrada de China en la Segunda Guerra Mundial junto al bando de los Aliados y por tanto también del Partido Comunista Chino de Mao Tse-Tung. A partir de este nuevo escenario bélico en la situación, los guerrilleros maoístas centraron sus esfuerzos en combatir a las fuerzas colaboracionistas del Imperio Japonés como por ejemplo los choques que mantuvieron en Henan contra el Ejército de Nankíng de la China Nacional Reorganizada al mando del Presidente Wang Jingwei, o en la defensa de la Gran Muralla y Suiyuán por parte de los asaltos de la caballería de la Mongolia Interior al frente del Príncipe Demchungdongrob. También los hombres de Mao sostuvieron peleas contra el Ejército Imperial Japonés en los bordes de Shaanxi y ampliaron el fenómeno guerrillero en provincias como Hebei, Shandong y Ningxia (cuadriplicando a los partisanos del Partido Comunista en número a los del Kuomintang).

A medida que se alargaba la Segunda Guerra Mundial y la contienda se volvía en favor de los Aliados, el Base del Yenan sirvió a Mao Tse-Tung para consolidar su poder purgando al Partido Comunista Chino, sobretodo tras eliminar al crítico Wang Shiwei y ejecutar a unos 60 intelectuales, y creando además una policía política represora a la que denominó CDSA o “Departamento de Asuntos Sociales” que puso al mando del oficial de confianza Kang Sheng. A pesar de estas medidas, en una ocasión estuvo a punto de morir tras un bombardeo de la aviación japonesa que destruyó una de las cabañas donde se había ocultado segundos antes, muriendo 30 de sus guardaespaldas. También durante esta fase del conflicto surgieron fricciones con la Unión Soviética porque Iósif Stalin alentó una serie de revueltas de los musulmanes uigures en la provincia noroccidental de Sinkiang, como por ejemplo la Rebelón Ili, donde precisamente murió asesinado Ma Zemin, hermano del propio Mao Tse-Tung. Ante este suceso, el líder comunista no tuvo reparo de acercar su política internacional a los Estados Unidos, cediendo sus aeródromos del Yenan a la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) que desde 1944 comenzó a despegar desde Shaanxi para bombardear con los cuatrimotores B-29, también conocidos como “superfortalezas volantes”, las ciudades del territorio metropolitano de Japón.

Cuando la Unión Soviética desencadenó la “Operación Tormenta de Agosto” el 9 de Agosto de 1945, justo después de ser lanzadas por Estados Unidos las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, el Ejército Rojo irrumpió en Manchuria, la Mongolia Interior y el norte de China. Inmediatamente a este acontecimiento que los comunistas habían estado esperando durante años, Mao Tse-Tung movilizó a sus guerrilleros para dirigirse a toda prisa a enlazar con las vanguardias rusas, tomando contacto con las tropas soviéticas en diversos puntos como Baotou o el Paso de Shanhaikwan en la Gran Muralla. Gracias a esta maniobra que coincidió con la rendición de Japón y el final de la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre, los maoístas pudieron adelantarse a las divisiones nacionalistas y entrar en Manchuria, lo que aportó a Mao unas condiciones de igual a igual para enfrentarse de nuevo contra el Kuomintang.

La reanudación de la Guerra Civil China el 4 de Septiembre de 1945 demostró que el principal beneficiado de la Segunda Guerra Mundial en Asia fue Mao Tse-Tung y no Chiang Kai-Shek, tal y como quedó patente después de una última entrevista entre ambos personajes en Chongqing durante el mes de Octubre. Las razones de ello fueron que el Kuomintang disponía de un ejército muy mermado porque millones de soldados nacionalistas habían muerto luchando contra los japoneses, también que la mayor parte de las industrias del territorio bajo su control habían sido destruidas y por último que las ganas de los combatientes por regresar a casa eran mayores que las de aquellos que pretendían embarcarse en un conflicto contra los maoístas. Contrariamente Mao gozaba de una posición muy ventajosa porque las bajas del Partido Comunista Chino frente a Japón habían sido muy pocas en comparación al Kuomintang; mientras que además la Unión Soviética y el Ejército Rojo presente en Manchuria habían comenzado a suministrar a los maoístas armamento moderno de última generación como tanques T-34 e IS-2, piezas de artillería pesadas, parques de vehículos motorizados, aviación, subfusiles de mano, municiones, etcétera, sin obviar con las toneladas de material bélico capturadas al Japón e incluso al Tercer Reich que desde entonces pasaron a engrosar el arsenal del Ejército Rojo Chino.

Inicialmente el reanudamiento de la Guerra Civil China estuvo marcado por una ofensiva del Kuomintang contra Manchuria que arrolló al Ejército Rojo Chino del general Lin Biao hasta acorralado en Harbin y las regiones nororientales con la URSS. Aparentemente todo parecía perdido para la causa comunista hasta que Mao Tse-Tung convenció durante una visita al general George Marshall del Ejército Estadounidense, de que sus pretensiones eran las de alcanzar la paz con Chiang Kai-Shek y establecer una democracia al estilo de Norteamérica. Contra todo pronóstico los estadounidenses y el Presidente Harry Truman se creyeron la mentira de Mao y obligaron al Kuomintang (a veces mediante amenazas) a detener su campaña cuando estaban a punto de aniquilar definitivamente a los maoístas, lo que concedió a estos últimos un tiempo precioso de medio año para reclutar cientos de miles de hombres y recibir armamento pesado de la URSS. De este modo, una vez se retiró la “Misión Marshall” que salvó a Mao Tse-Tung de una debacle total y segura, a mediados de 1946 el Partido Comunista Chino pudo pasar a la contraofensiva, proteger su enclave de Harbin y vencer al Kuomintang.

A partir de 1947, las tropas del Ejército Rojo Chino, rebautizado como Ejército de Liberación Popular al mando del general Zhu De, comenzaron la reconquista de Manchuria, mientras el “Generalísimo” Chiang Kai-Shek intentaba por todos los medios atrapar a Mao Tse-Tung mediante una ofensiva contra Shaanxi que acabó en la conquista estratégica de la capital del Yenan, aunque el líder comunista escapó y organizó una nueva guerrilla que él mismo lideró, cuyos partisanos liquidaron a unos 100.000 nacionalistas y les obligaron a retirarse en 1948. Desde ese instante se produjo el derrumbe definitivo del Kuomintang porque los soldados del Ejército de Liberación Popular terminaron de apoderarse de Manchuria, cruzaron la Gran Muralla, destruyeron al Ejército Nacional Revolucionario en la Batallad e Xuzhou, atravesaron el Río Yang-Tsé y ocuparon las principales ciudades de Pekín, Shangai y Nankíng, así como el resto de la China Continental, obligando al Presidente Chiang Kai-Shek y al Gobierno Nacionalista a exiliarse en la Isla de Formosa (Taiwán).

Oficialmente el 1 de Octubre de 1949, Mao Tse-Tung proclamó en la Plaza de Tiananmen de Pekín (Beijing) la fundación de la República Popular de China mientras una masa de más de 100.000 personas gritaba “¡Larga vida al Presidente Mao!” y él respondía “¡Larga vida al Pueblo!”. Así fue como nació un sistema socialista sometido al poder del Partido Comunista Chino que por entonces gobernaba a 550 millones de ciudadanos chinos, en el que Mao Tse-Tung fue nombrado Jefe del Estado con el título de “Gran Timonel”.

El comunismo de Mao Tse-Tung, a diferencia de otros socialismos del siglo XX, fue un sistema completamente nuevo y revolucionario que adoptó el nombre de maoísmo. Al igual que ocurría en la Unión Soviética o la Europa del Este, el modelo de Mao Tse-Tung se caracterizó por un modelo totalitario de “partido único” con un marcado nacionalismo patriótico y un culto exagerado a la figura del Gran Timonel; aunque con una diferencia sustancial en la manera de entender la economía porque se autorizó a una parte de la burguesía continuar dirigiendo sus industrias y fábricas en las ciudades (siempre bajo tutela estatal), así como a los antiguos funcionarios seguir gestionando la administración, lo que se tradujo en que dentro de los núcleos urbanos se mantuvo el mismo nivel de vida que en la etapa anterior al comunismo. Lamentablemente esto se tradujo en un desastre en el campo porque se hubieron de rebajar las raciones a los campesinos, duplicar las horas de trabajo y sumir a la población rural en la esclavitud (250.000 morirían por hambre) con la finalidad de alcanzarse los objetivos que Mao recogió en el Programa de la Superpotencia, mediante el cual esperaba que China superase al Imperio Británico en un plazo de al menos quince años.

Otros de los aspectos de la República Popular de China fue la represión llevada a cabo por Mao Tse-Tung en sus inicios que fue conocida como la “Campaña de las Cien Flores”. Así fue el Gran Timonel decretó la supresión de partidos políticos y sindicatos, el fusilamiento de propietarios y terratenientes, la detención de los llamados contrarrevolucionarios y por supuesto el arresto de los antiguos miembros del Kuomintang, lo que dejó un saldo de 700.000 personas ejecutadas. Sorprendentemente y a pesar de la brutalidad, Mao intervino en favor del Emperador Pu-Yi (tanto de China como de Manchukuo), a quién no solamente perdonó la vida junto a toda la corte imperial, sino que además también le enseñó las doctrinas del marxismo hasta convertir al depuesto monarca en un fanático comunista.

La Reforma Agraria de 1951 fue una de las grandes esperanzas de Mao Tse-Tung para impulsar el desarrollo de la República Popular de China porque esperaba poder abastecer a todos los habitantes del país, por aquel entonces con la mayor población del mundo, a partir de los recursos procedentes del ámbito rural. Sin embargo Mao se equivocó estrepitosamente porque el Gran Timonel era un excelente revolucionario y guerrillero, pero no un político capacitado para gestionar los recursos de la nación. El resultado de esta ambiciosa iniciativa fue un completo fracaso porque la explotación de los cultivos fue tan intensa y la colectivización de granjas tan radical, que el experimento acabó en una hambruna que dejó 3 millones de muertos. No obstante y lejos de considerarse responsable de lo ocurrido, Mao decidió cargar la culpa a los supuestos “campesinos ricos”, concretamente trabajadores que tenían alguna parcela en propiedad, a los que acusó falsamente de boicotear el esfuerzo agrario y por tanto persiguió masacrando a miles de ellos.

Totalmente ambigua fue la política exterior que Mao Tse-Tung ejerció en la República Popular de China porque sin dejarse llevar por prejuicios ideológicos, entabló diálogo tanto con el mundo socialista como con el capitalista. Inicialmente la diplomacia se orientó hacia la Unión Soviética cuando visitó Moscú con motivo del 70 cumpleaños de Iósif Stalin, aunque tras la muerte de éste último y la reforma moderada introducida por el Presidente Nikita Jrushov, le hicieron alejarse cada vez más de la órbita del Kremlin, a pesar de verse obligado a tener que pagar la enorme deuda económica contraída como consecuencia de la ayuda militar prestada durante la Guerra Civil China y también por la venta de fábricas y tecnología dentro del Programa de la Superpotencia. Desde entonces el Gran Timonel se tuvo que relacionar con otros países comunistas como la Cuba de Fidel Castro cuando Ernesto Che Guevara visitó Pekín, la Rumanía de Nicolae Ceacescu, el Vietnam de Ho Chi Minh y sobretodo la Albania de Enver Hoxa que imitó el sistema ideológico maoísta. Sorprendentemente también su amistad se dirigió a las naciones occidentales, especialmente a Estados Unidos con el que suscribió numerosos pactos de cooperación estratégica y comercial, además de celebrarse una calurosa recepción entre Mao y el Presidente Richard Nixon, así como con el empresario norteamericano David Rockefeller que dijo del Gran Timonel ser uno de los mejores socios de sus empresas petroleras.

La cuestión militar que Mao Tse-Tung desarrolló en la República Popular de China fue de carácter totalmente hostil a la mayor parte de sus vecinos. Sin duda alguna la operación más famosa que Mao realizó en el exterior fue invadir y anexionarse el Tíbet con la finalidad de apropiarse de las gigantescas fuentes de agua del Himalaya, donde la ocupación china dejó un saldo de 2 millones de muertos en el llamado “Techo del Mundo” y forzó al exilio al Dalai Lama Tenzyn Gyatso. Similar polémica generó la decisión de intervenir en la Guerra de Corea de 1951 a 1953 cuando ordenó al Ejército Chino cruzar el Río Yalu para socorrer a Corea del Norte que por aquel entonces lideraba el Presidente Kim II Sung y en cuyos campos de batalla falleció Mao Anying (hijo de Mao), una iniciativa que costó a la República Popular de China perder la Isla de Formosa porque como represalia, Estados Unidos reconoció y protegió a la China Nacionalista de Chiang Kai-Shek en Taiwán. De igual forma Mao también mantuvo breves conflictos armados con otras naciones como contra Vietnam, India, Birmania e incluso contra la URSS en Manchuria durante la Guerra Sino-Soviética de 1955.

Estatua de Mao Tse-Tung como símbolo de culto.

El “Gran Salto Adelante” con el que Mao Tse-Tung intentó convertir a la República Popular de China en una de las primeras superpotencias del mundo constituyó uno de los mayores reveses de su carrera política y al mismo tiempo una de las mayores tragedias humanas de la Historia. Pensado el experimento como una manera de colectivizar toda la vida agrícola, industrial y de servicios a base comunas populares y milicias al frente de la Guardia Roja, muy pronto la sobreexplotación del campo y unas requisas de grano que quintuplicaron las cantidades habituales, derivaron en una crisis terrible, la cual todavía empeoró aún más cuando Mao ordenó fundir los excedentes de chatarra y acero en unos hornos de muy mala calidad que estropearon todos los metales que tendrían que haber sido empleados para la construcción urgente de infraestructuras. A raíz de tantos errores, la hambruna fue de tal calibre que más de 40 millones de personas murieron de inanición entre 1958 y 1961.

Al año siguiente del “Gran Salto Adelante”, en 1962, el Comité Central del Partido Comunista Chino se enfrentó por primera vez a Mao Tse-Tung, a quién aconsejó dejar la Presidencia, algo a lo que el Gran Timonel accedió presentando su dimisión antes de ser sustituido por el Presidente Liu Shaoqi. Durante su retiro los tres próximos años, Mao contempló desde su hogar como la República Popular de China entraba en un período de moderación e incluso comenzaba a aplicar cierto capitalismo en determinados sectores, lo que generó un gran descontento entre las nuevas generaciones revolucionarias. Aprovechándose de este enfado por parte de la juventud, Mao publicó el Libro Rojo, en el cual explicaba que la revolución debía de ser siempre constante para mantener vivo el espíritu de la lucha de clases y no caer en tendencias contrarrevolucionarias, aunque ello implicase permanecer en guerras y enfrentamientos constantes.

El 26 de Marzo de 1966 estalló la Revolución Cultural cuando los Guardias Rojos y las Juventudes Comunistas dirigidas por Mao Tse-Tung se apoderaron mediante una sublevación armada de la capital de Pekín y se hicieron con el control de importantes zonas de China. La ola revolucionaria que siguió a continuación fue de las más sangrientas hasta la fecha porque tras ser asesinado el Presidente Liu Shaoqi, las escuadras de jóvenes fanatizados con el Libro Rojo en mano se dedicaron a realizar pillajes por todas las ciudades, a cometer asesinatos y a destruir el patrimonio cultural milenario de China con la finalidad de crear una nueva sociedad. De hecho miles de funcionarios, profesores, intelectuales, científicos y artistas fueron arrastrados por las calles, escupidos en público y golpeados hasta la muerte. Una vez concluida esta matanza que dejó 400.000 muertos y millones de deportados a campos de concentración llamados “laogai”, de nuevo en 1969 Mao Tse-Tung se hizo con las riendas del Gobierno del Partido Comunista Chino y volvió a proclamarse Gran Timonel.

La vuelta de Mao Tse-Tung como Jefe del Estado de la República Popular de China propició grandes cambios en la nación que fueron menos radicales que en sus anteriores mandatos. Siendo aconsejado en todo momento por el más moderado Primer Ministro Lin Bao, entre 1969 y 1975 se consiguieron grandes avances como la mejora ascendente de la económica, la alfabetización de un 90% de la población, el inicio del programa nuclear chino y una natalidad del país que se elevó de los 400 a los 700 millones de habitantes.

A inicios de 1976, el Gran Timonel que por aquel entonces se encontraba viejo y enfermo, le fue detectado parkinson, así como ciertos problemas de salud en los pulmones y en su sistema cardíaco como causa del tabaco. Tras unos meses de soportar fuertes dolores, a las 17:00 horas de la tarde del 9 de Septiembre de 1976, un repentino ataque al corazón acabó con la vida de Mao Tse-Tung.

Cadáver momificado de Mao Tse-Tung en la Plaza de Tiananmen.

La muerte del Gran Timonel supuso una enorme conmoción en la República Popular de China y en especial entre los cuadros del Partido Comunista Chino que perdieron al líder que les había llevado a la victoria en 1949. Como recuerdo a su legado, el cadáver de Mao Tse-Tung fue embalsamado y enterrado en la Plaza de Tiananmen, donde simpatizantes y admiradores le rendirían culto para siempre.

La figura de Mao Tse-Tung desde su fallecimiento en 1976 fue el del padre fundador de la República Popular de China. Sorprendentemente y aunque fue considerado como un gran héroe por parte de sus seguidores, jamás el Partido Comunista Chino volvió a aplicar el pensamiento maoísta a sabiendas del fracaso económico y social que tal cosa supondría. Así fue como tras su desaparición, China evolucionó hacia unas políticas de corte moderado y una economía capitalista de mercado, donde el sistema comunista más bien tendría un carácter simbólico. De hecho y a pesar de que el Gran Timonel fue el responsable de la muerte de 60 millones de personas, en China su recuerdo en forma de estatuas, homenajes y souvenirs, quedó en el imaginario colectivo como el que una vez fue “padre de todos los chinos”.

 

Bibliografía:

-Jung Chang y Jon Halliday, Mao. La Historia Desconocida, Taurus (2017), p.21-768
-Manuel Montero, Mao Zedong, el Timonel de la Corte Comunista, Revista Muy Historia Biografías Nº2 (2008), p.32-37
-Mateo Ballester, La terrible política de Mao desde su trono, Revista La Aventura de la Historia Nº99 (2007), p.57-65
-Mateo Ballester, El regreso de Mao, a caballo de la Revolución Cultural, Revista La Aventura de la Historia Nº99 (2007), p.65-71