Konstantin Rokossovsky

El mariscal Konstantin Rokossovsky fue uno de los grandes militares de la Unión Soviética en el siglo XX. Veterano de la Gran Guerra y la Guerra Civil Rusa, fue el artífice de la victoria en la Guerra del Ferrocarril Oriental Chino-Ruso, y uno de los mayores contribuyentes a los triunfos del Ejército Rojo a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial.

Konstantin Konstantinovich Rokossovsky nació el 21 de Diciembre de 1896 en Varsovia, capital de Polonia, por aquel entonces parte del Imperio Ruso. Originario de una familia noble que había optado por una vida modesta (de hecho el nombre real era Konstanty Ksawerowicz Rokossowski), su padre fue un oficial polaco de ferrocarriles llamado Ksawery Rokossowski y su madre un ama de casa bielorrusa llamada de Antonina Ovsyannikova.

Con tan sólo 14 años, Rokossovsky comenzó a trabajar en una fábrica para ganarse la vida y más tarde como obrero en una cantera de piedras. A pesar de que su existencia estaba destinada a ser aburrida, por la buena fortuna del destino y tras decidir probar suerte alistándose en el Ejército Ruso, fue admitido en la Escuela Militar de San Andrea de San Petesburgo. Una vez en el centro de enseñanza, pronto demostró sus excelentes cualidades como jinete y por ello fue aceptado en el arma de caballería, donde destacó en su validez como cadete.

Konstantin Rokossovsky.

Al empezar la Primera Guerra Mundial en 1914 tras la declaración de hostilidades de Rusia contra Alemania y Austria-Hungría, Rokossovsky fue asignado el 5º Regimiento de Caballería de Dragones “Kargopol” y enviado al Frente Oriental. Así fue como entre 1915 y 1916 combatió tanto al Ejército Alemán como al Ejército Austro-Húngaro sobre Polonia, Bielorrusia y Galitzia, logrando durante la lucha ascender a oficial y obtener la Cruz de San Jorge.

Comenzada la Guerra Civil Rusa en 1917, Rokossovsky que por aquel entonces contaba con 23 años de edad recién cumplidos, se afilió al Partido Bolchevique de Vladimir Lenin y también al Ejército Rojo para ser puesto al mando del Escuadrón de Caballería de Guardias Rojos “Kargopol”. Su papel durante la campaña de los Montes Urales en 1918 fue decisiva porque consiguió expulsar de la zona al Ejército Blanco del almirante Aleksander Kolchak y a continuación ser premiado con la Orden de la Bandera Roja. Menos suerte tuvo durante la Guerra Polaco-Soviética de 1919 a 1920 porque la caballería de Rokossovsky fue barrida por el Ejército Polaco, una derrota que le afectó psicológicamente al no haber logrado llevar el pensamiento bolchevique a su patria natal. A pesar del fracaso ante Polonia, la Guerra Civil Rusa prosiguió en otras escenarios como Siberia, donde el 35º Regimiento Independiente de Caballería al cargo de Rokossovsky persiguió a las tropas blancas hasta vencerlas en Irkutsk. Finalmente intervino en la invasión de Mongolia, prestando ayuda al líder mongol Damdin Sükhbaatar para hacerse con el poder y fundar la Mongolia Exterior que muy pronto se volvió un “estado satélite” de la Rusia Soviética.

Terminada la Guerra Civil Rusa en 1923, Rokossovsky ingresó en la Academia Militar de Frunze con la intención de aprender a perfeccionar sus tácticas de guerra. Curiosamente el director de la escuela fue uno de los generales más famosos del Ejército Rojo, Mikhail Tujachevsky, con quién Rokossovsky entabló una gran amistad. Gracias a su pasado en la Guerra Civil Rusa y a la efectividad de su trabajo con Tujachevsky, Rokossovsky fue elegido oficial de enlace del Estado Mayor y jefe de la Sección Polaca de la Internacional Comunista (Kommintern) del Partido Comunista Polaco. Más tarde sería enviado a la Mongolia Exterior para adiestrar a los voluntarios mongoles del Clan Rojo Oriental y al mismo tiempo modernizar las filas del Ejército Popular Mongol.

Fuera del ámbito político y militar, Konstantin Rokossovsky se casó en 1923 con una chica llamada Julia Barminan. Fruto del matrimonio nacería una hija en 1923 a la que bautizaron con el nombre de Ariadna.

Al iniciarse la Guerra del Ferrocarril Oriental Ruso-Chino en 1929, un conflicto fronterizo entre la China del Kuomintang y una coalición formada por la Unión Soviética y la Mongolia Exterior, inmediatamente Rokossovsky que por aquel entonces se encontraba en el Lejano Oriente, fue puesto al mando de una fuerza militar mixta ruso-mongola con la que se enfrentó a las tropas chinas sobre el tendido ferroviario. Así fue como en cuestión de poco menos de un año, en 1930, los soldados de Rokossovsky no sólo expulsaron al Kuomintang de la zona, sino que además aniquilaron a los bandidos del señor de la guerra Zhang Xueliang. Como recompensa por esta victoria en Asia, el Kremlin ascendió a Rokossovsky al rango de general y le entregó el liderazgo de la 7ª División de Caballería “Samara”.

La “Gran Purga” de 1937 mediante la cual Iósif Stalin fue depurando a los mandos del Ejército Rojo y cuadros del Partido Comunista Soviético (PCUS), uno de los mejores amigos de Rokossovsky, Mikhail Tujachevsky, fue arrestado, procesado en un juicio amañado y asesinado. De hecho por su amistad con este último, también Rokossovsky fue detenido junto a todos los miembros del Partido Comunista Polaco; aunque milagrosamente tuvo la fortuna de ser el único de sus compañeros en no ser ejecutado debido a que la pena de muerte le fue conmutada en el último instante por una cadena perpetura en la Prisión de Kresty situada a las afueras de Leningrado.

Un total de cuatro años permaneció recluido Rokossovsky en la Prisión de Kresty hasta que la “Operación Barbarroja” lanzada por el Tercer Reich contra la Unión Soviética en el verano de 1941 cambió su suerte. Como consecuencia de las constantes derrotas del Ejército Rojo en los Países Bálticos, Bielorrusia y Ucrania, en parte debido a la mala calidad de la oficialidad tras la “Gran Purga”, hizo necesario poner en libertad a la mayor parte de los generales entre rejas, entre ellos Rokossovsky a quién se le perdonó su condena a cambio de que obtuviese buenos resultados en el campo de batalla contra el hasta ahora invencible Ejército Alemán (Wehrmacht).

Inicialmente el general Konstantin Rokossovsky obtuvo el mando del XVI Ejército Soviético, una agrupación modesta que se componía por batallones penales “shtrafbats”, ya que Iósif Stalin todavía no se fiaba de él por ser tan reciente su liberación de la cárcel. Sin embargo y contra todo lo esperado de una fuerza tan débil como el XVI Ejército, Rokossovsky sorprendió a todos porque dirigió a sus hombres magistralmente durante la Batalla de Moscú en Diciembre de 1942, concretamente en la defensa del sector de Volokolams, contribuyendo decisivamente junto al general Georgi Zhukov a la victoria sobre el Ejército Alemán que impidió al Tercer Reich apoderarse de la capital rusa. De hecho al año siguiente, a comienzos de 1942, Rokossovsky volvió a destacar como un brillante militar cubriendo la retirada del Ejército Rojo en torno a Bryansk y el Río Don.

En el invierno de 1942 a 1943 la confianza de Iósif Stalin hacia Rokossovsky era plena y por ello le concedió el mando del Frente del Don durante la Batalla de Stalingrado, donde fue el artífice de la destrucción del VIII Ejército Italiano del general Italo Gariboldi al que provocó 114.000 bajas. Al poco tiempo, durante la Batalla de Kursk, también Rokossovsky fue uno de los generales en detener la ofensiva del Ejército Alemán en la “Operación Ciudadela”, además de coordinarse excelentemente con el mariscal Zhukov para cruzar el Río Dniéper, reconquistar Ucrania y recuperar la capital de Kíev. Transcurrido un año de esta victoria, en el verano de 1944, Rokossovsky dirigió al I Frente Bielorruso en la “Operación Bragation” que expulsó a las fuerzas del Eje de Bielorrusia y les arrinconó en Polonia, lo que le valió ser ascendido al rango de mariscal. Lamentablemente y contra sus deseos, durante el Levantamiento de Varsovia tuvo que detener a sus vanguardias ante las mismas puertas de su ciudad natal, ya que Stalin prefirió que los alemanes se encargaran de aniquilar a la Resistencia Polaca (Armia Krajowa) para ahorrarle el trabajo a los soviéticos, algo que dejó profundamente afectado a Rokossovsky cuando en Enero de 1945 entró con sus hombres en la metrópoli y no encontró más que ruinas.

Mariscal Rokossovsky inspeccionando el Frente Oriental.

Al comenzar la última ofensiva del Ejército Rojo sobre Alemania en 1945, el II Frente Bielorruso que lideraba el mariscal Konstantin Rokossovsky ocupó Prusia Oriental y su capital ubicada en el puerto de Königsberg. Acto seguido dirigió a sus columnas sobre la costa del Mar Báltico, donde sus tropas se vieron salpicadas por una serie de matanzas y violaciones a mujeres alemanas que fueron publicadas en la prensa , un escándalo por el cual se le criticó debido a su conocimiento acerca de lo sucedido y por no haber tomado medidas al respecto. Finalmente y tras un largo recorrido, los soldados de Rokossovsky enlazaron al norte de Alemania con las vanguardias del II Ejército Británico al mando del mariscal Bernard Montgomery. Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial en Mayo de 1945, Rokossovsky tuvo el honor de participar junto al Ejército Estadounidense y al Ejército Británico en el Desfile de la Victoria de Berlín; y poco después en el Desfile de la Victoria de Moscú celebrado el 24 de Junio tras preceder sobre un caballo a las tropas bajo su mando que sobre la Plaza Roja arrojaron los estandartes capturados a los pies del mismo Stalin.

Con la proclamación de la República Popular de Polonia en forma de un “estado satélite” de la URSS, se aprovechó la nacionalidad polaca de Konstantin Rokossovsky para ser nombrado a título honorífico “Mariscal de Polonia” y al mismo tiempo Ministro de la Defensa Nacional Polaca. Desde entonces su labor fue básicamente la de acabar con la vieja cultura y tradiciones polacas, las cuales fueron siendo sustituidas por el pensamiento socialista, algo incomprensible en muchos casos para una nación mayoritariamente católica y rural. De hecho la población nativa nunca tuvo mucha simpatía por Rokossovsky porque fue visto como un traidor sometido al invasor ruso (por este motivo le bautizaron con el mote de “Adam Czartorysky”, una figura histórica polaca que tras las Guerra Napoleónicas en el Congreso de Viena de 1814 entregó el país a la Rusia Imperial del Zar Alejandro I). Sin embargo y pese a todas las acusaciones de traición, Rokossovsky intentó rusificar en lo más mínimo a Polonia, aunque siempre intentando pasar desapercibido ante los ojos de Stalin. Por ejemplo cuando reconstruyó el Ejército Polaco mantuvo los uniformes originales del anterior régimen y además impidió al entrada de instructores o consejeros soviéticos entre la oficialidad.

Algunos de de los puntos más oscuros de Rokossovsky fue sin duda la represión a la que se vio obligado a ejercer sobre Polonia siguiendo órdenes directas de Moscú. Entre las más escandalosas estuvo la deportación de 200.000 personas a los campos de concentración y gulags de Siberia, donde miles perderían la vida y el resto serían convertidos en esclavos para trabajos forzados. Respecto a la antigua Resistencia Polaca de la Segunda Guerra Mundial, todos sus miembros fue perseguidos y sus veteranos ejecutados o deportados. Ni siquiera los que se atrevieron a criticar este tipo de prácticas sobrevivieron porque como por ejemplo sucedió en las protestas de obreros en Poznan en 1956, Rokossovsky envió a 10.000 soldados y 360 tanques que finalmente disolvieron la huelga y mataron a 74 manifestantes.

Cuando el Presidente Nikita Jruschov abolió el estalinismo de la URSS en 1956, las nuevas autoridades del Kremlin elaboraron “listas negras” entre las que figuró el nombre de Konstantin Rokossovsky, a pesar de que este último había sido una víctima de Iósif Stalin durante la “Gran Purga” de 1937. Fue entonces cuando desde Moscú se quiso depurar responsabilidades y por tal motivo Rokossovsky fue cesado de sus cargos en Polonia, siendo sustituido por Wladyslaw Gomulka. Afortunadamente y tras revisarse el caso, finalmente Nikita Jruschov acabó otorgando la razón a Rokossovsky y le restituyó el título de mariscal del Ejército Rojo. De hecho, entre Julio de 1957 y Abril de 1962, Rokossovsky fue nombrado Ministro de Defensa de la URSS en plena Guerra Fría y comandante del Distrito Militar de la Transcaucasia.

Repentinamente el 6 de Agosto de 1968, Konstantin Rokossovsky falleció a la edad de 71 años. Como memoria a su recuerdo en la Guerra Civil Rusa y la Segunda Guerra Mundial, fue enterrado con todos los honores en el Mausoleo de la Plaza Roja de Moscú.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Konstantin Rokossovsky”, S.A.R.P.E. (1978), p.299-301
-http://en.wikipedia.org/wiki/Konstantin_Rokossovsky