Josef Goebbels

Josef Goebbels fue uno de los personajes más controvertidos del Tercer Reich. Experto en el discurso, según sus contemporáneos de la época afirmaron, las frases emitidas por él a través del micrófono llegaron a causar más daños al enemigo que no las bombas durante la Segunda Guerra Mundial.

Paul Josef Goebbels nació el 29 de Octubre de 1897 en Rheydt, Renania, por aquel entonces parte del II Imperio Alemán al norte de Westfalia. Su padre fue un empleado de una pequeña industria de nombre Friedrich Goebbels y su madre una mujer humilde que descendía de una familia judía de Holanda llamada María Katherina Odenhausen. De origen fervientemente católico ambos progenitores, los dos decidieron ampliar la familia teniendo otros cuatro hijos además de Josef. Concretamente fueron sus dos hermanos Hans y Konrad; y dos niñas, María y Elisabeth, aunque esta última falleció a causa de una enfermedad a los 4 años de edad.

Paul Josef Goebbels.

Físicamente débil, con cabeza grande, ojos pequeños y aspecto demacrado, Goebbels cayó enfermo con 4 años de polio, por lo que tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica que a los 10 años le dejó parcialmente cojo de una pierna. Debido a la humillación que supuso aquella enfermedad para Goebbels, su infancia fue triste y amarga, motivo por el cual se pasó años encerrado en el sótano de su casa leyendo y cultivándose con libros antiguos y enciclopedias.

Muy frustrado se sintió Goebbels cuando estalló la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918, ya que debido a su enfermedad no le dejaron ingresar en el Ejército Imperial Alemán y por tanto tuvo que contemplar con impotencia como Alemania perdía el conflicto sin poder él hacer nada. Sus padres, muy preocupados al no ver un futuro para su hijo, decidieron que hiciese la carrera al sacerdocio, algo a lo que Goebbels en un principio accedió entrando en la Sociedad Albertus Magnus y siendo instruido en la profesión por Johannes Mollen. Precisamente para estudiar allí, la familia Goebbels pidió a la propia Sociedad Albertud Magnus un préstamo de 964 marcos que debían pagar a largo plazo y sin intereses que el propio Johannes Mollen justificó a sus miembros diciendo: “Herr Goebbels es hijo de buenos católicos y su religión y moralidad le hacen digno de toda recomendación” (curiosamente el dinero no sería devuelto hasta 14 años después tras un pleito que ganó la sociedad católica cuando Goebbels ya era Ministro de Propaganda). Sin embargo Goebbels no se sintió contento en sus estudios como sacerdote, por lo que abandonó para disgusto de sus padres, prefiriendo entonces optar por hacer una carrera en la universidad.

Primeramente Goebbels ingresó en la Universidad de Bonn, luego en la Universidad de Würzburg, más tarde en la Universidad de Friburgo, también en la Universidad de Munich y finalmente en la Universidad de Heidelberg, donde fue enseñado por el famoso literario profesor judío Friedrich Gundolf. Goebbels respondió muy positivamente en sus estudios, pues sacó muy buenas notas en religión, lengua alemana, latín y griego, aunque siempre se vio en la necesidad de ir cambiando de un cuarto de alquiler a otro según la ciudad y a contar su ajustado dinero. Su vida de universitario fue feliz, ya que a pesar de sus carencias físicas y baja estatura de 1’60 metros, Goebbels en carácter era todo un caballero, con una voz cautivadora, inteligente y culto, lo que le hizo ser admirado entre las chicas y tener algunos romances con amigas como Anka Stahlern o con una de sus profesoras llamada Else. Fue en su etapa estudiantil cuando Goebbels descubrió su validez como orador y comunicante, por lo que rápidamente se interesó por la escritura y el teatro. Por fin, con 23 años de edad, Goebbels se doctoró en Filosofía.

Terminada su carrera, Goebbels volvió a casa de sus padres en Rheydt para trabajar como profesor particular y como secretario de un diputado conservador llamado Franz Von Wiegenshaus. Más tarde obtendrá empleo en una filial bancaria del Banco Dresdener de Colonia y luego como voceador de títulos industriales en la Bolsa. No obstante, lo que realmente gustaba a Goebbels era todo aquello relacionado con la oratoria o las palabras, por lo que muy pronto empezó a escribir artículos y dramas que envió a periódicos y editoriales, que lamentablemente siempre fueron rechazados. A pesar de todo, Goebbels no se rindió y probó suerte ofreciendo sus servicios como director de escena, pero tampoco fue admitido. Sus últimos intentos fueron los de entrar como redactor de la revista Berliner Tageblatt y escribir una novela titulada Michael para la Casa Ullstein, aunque ambos proyectos fracasaron. Debido a esta mala experiencia, Goebbels comenzó a interesarse por la política cuando por causalidad cayeron en sus manos unos folletos del Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), los cuales leyó con interés y los comentó luego con sus amigos.

A principios de Enero de 1924, Goebbels acompañó a su amigo Fritz Prang a un debate político en el que estaban los socialistas por un lado y los nacionalsocialistas por el otro. En un momento de la reunión, Goebbels fue invitado a subir al estrado y pronunciar unas palabras. Con voz cautivadora empezó diciendo: “Mis queridos compatriotas alemanes”. Aquella frase provocó el abucheo de los socialistas que le insultaron gritando: “¡Capitalista, explotador!”. Entonces Goebbels, señalando a las butacas con el dedo expresó: “Aquel señor de allí que me llama capitalista, que venga, por favor, y que enseñe, como hago yo, el dinero que lleva encima, ¡vamos a ver quién tiene más!”. De repente Goebbels volcó sobre la mesa su monedero casi vacío, lo que provocó el aplauso de toda la sala en su favor. Tras esta experiencia, Goebbels a través del líder nacionalsocialista en Renania, Kark Kaufman, ingresó en el NSDAP con el número de carnet 8.762.

Josef Goebbels hablando a las masas del NSDAP y las SA.

Inicialmente Goebbels empezó trabajando en las cuestiones económicas del NSDAP nada más ingresar en el partido, un cometido que desempeñó con acierto tras estar pasando la organización por apuros de dinero. Conoció a Adolf Hitler en 1924, poco después de salir de la cárcel tras el fallido Putsch de Munich. Los dos quedaron impresionados el uno del otro, ya que ambos eran expertos oradores. Precisamente Hitler contempló en Goebbels un instrumento clave para ganar su batalla política, por lo que en 1926 le encomendó una misión que nadie quería: ser enviado a Berlín, la plaza más difícil para un nacionalsocialista al ser la ciudad que proporcionaba con diferencia menos votos al NSDAP en favor de los partidos monárquicos conservadores o de izquierdas.

Como líder del NSDAP Berlinés, Goebbels obtuvo la complicada misión de poner orden y disciplina entre sus seguidores de la capital. Nada más bajarse del tren que lo dejó sobre la Estación de Postdamer Bahnhof, Goebbels tuvo que arrastrar en solitario todo el equipaje con el libro de Mi Lucha (Mein Kampf) bajo el brazo, antes de encaminarse directamente a la sede del NSDAP para impartir las nuevas órdenes a los militantes. Primeramente quiso mejorar la situación económica del partido imponiendo a 600 de los 1.000 afiliados una paga mensual de tres marcos, además de la venta de un billete para entrar en cada uno de sus mítines. También reorganizó las milicias pardas de las SA bajo el liderazgo de Kurt Daluege para hacerlas más efectivas en la calle y editó un periódico local llamado Der Angrift (El Ataque). Incluso sustituyó los viejos carteles por unos nuevos más grandes y con letreros gigantescos en rojo fuego o colores vivos con frases que decían: “Lenin o Hitler?” o “El Káiser de América habla en Berlín”. Tales medidas estaban destinas a que los medios o los habitantes de Berlín hablasen del partido, aunque fuese mal, hecho Goebbels remarcó con estas palabras: “Los berlineses deben insultarnos, calumniarnos, combatirnos, vapulearnos, pero tienen que hablar de nosotros”.

Algunos de los lemas más famosos de Goebbels en su etapa como líder del NSDAP en Berlín fueron los siguientes: “En la propaganda como en el amor, todo está permitido”; “la propaganda es como el arte. No tiene necesidad de respetar la verdad”; “una mentira repetida mil veces se convierte en realidad”; o “Hitler es Alemania como Alemania es Hitler”.

Discurso de Goebbels.

Todos los discursos de Goebbels se convirtieron en un espectáculo que nadie se quería perder. Su oratoria poseía un increíble magnetismo y energía que movilizaba a las masas. Cada vez que tenía que hablar, lo primero que decía a sus compañeros era: “¿qué disco ponemos hoy?”. De hecho, los gritos de aquel “genio del micrófono” eran acompañados por marchas, desfiles, banderas, cantos y coros. Nunca era puntual a sus charlas porque sabía que llegando unos minutos tarde, la tensión aumentaba entre el público. Curiosamente, un día apareció en un mítin en taxi, algo que su compañero Otto Strasser le reprochó por el gasto inútil que tal cosa suponía, a lo que Goebbels entonces le contestó: “Usted no tiene la más mínima idea de qué cosa es la propaganda. Habría debido llegar en dos taxis; uno para mí y otro para la bolsa de viaje”. Por su carácter encendido, muchos de los mítines acababan en disturbios violentos contra los comunistas que irrumpían para boicotear a los nacionalsocialistas, enfrentamientos en los que a veces había heridos por ambos lados. Precisamente con los heridos de su bando, Goebbels sabía convertirlos magistralmente en mártires de cara a los ojos de la opinión pública como sucedió con su chófer Albert Thonak, quién tras recibir un botellazo en la cabeza, lo hizo subir al escenario montado en una camilla. De más honores colmó a Horst Wessel, un berlinés que murió a manos de los comunistas, al que convirtió en un héroe, bautizando al himno del NSDAP con el nombre de Horst Wessel. No obstante también por culpa de estos trágicos incidentes, en ocasiones la policía obligó a suspender las reuniones del NSDAP por motivos de orden público, por lo que Goebbels rápidamente modificó el objetivo del mítin, convirtiéndolo en un acontecimiento deportivo o turístico que al final terminaba celebrándose.

Cuando en las elecciones de 1930 el NSDAP sacó 107 escaños en el Parlamento (Reichstag), Goebbels fue elegido diputado. Con su nuevo cargo intensificó la propaganda más que nunca con medios más eficaces. Entre las tácticas publicitarias empleadas estuvieron la transmisión de sus discursos por la radio, los 50.000 discos de gramófono que distribuyó por toda Alemania o los documentales de cine que proyectó en salas, polideportivos, jardines públicos, cafés y restaurantes. Llegó incluso a contratar aviones para que lanzasen pasquines con una frase que rezaba “el Führer llega del cielo”.

Magda Quandt fue el mayor amor de Goebbels y la mujer con la que finalmente contraería matrimonio. Casada en un principio con Günther Quandt, un industrial del que se divorció debido a la diferencia de edad, pronto conoció a Goebbels trabajando como secretaria en los archivos del NSDAP. Sorprendentemente el flechazo entre los dos fue instantáneo y ambos se casaron el 12 de Diciembre de 1931, actuando Hitler como padrino en su boda. Fruto del matrimonio, nacerían seis hijos: Helga, Hilde, Helmuth, Holde, Hedda y Heide, todos empezando con la letra “H” en honor a Hitler. También Goebbels ejerció de padrastro con Harald, un chico de diez años del anterior matrimonio de Magda, quién más tarde se convertiría en piloto de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe).

Familia Goebbels al completo. Padre Josef y madre Magda con los hijos Helga, Hilde, Helmuth, Holde, Hedda y Heide. También con uniforme está el hijastro Harald Quandt. Precisamente Harald, por estar prisionero de los británicos en la Segunda Guerra Mundial, salvaría la vida, ya que sus hermanos pequeños morirían asesinados con veneno a manos de su propia madre, justo antes de suicidarse ella y Josef.

Tan agresivos eran los discursos de Goebbels en el Reichstag, que en Febrero de 1932, fue expulsado por el Parlamento como diputado por insultar al Presidente Paul Von Hindenburg. Fue en este momento cuando Goebbels estuvo a punto de ser un cadáver político, ya que en Abril fue acusado por el Reichstag de alta traición y en Julio fue apedreado por una multitud en su ciudad natal, Reydt, de donde salió ileso. Pero su suerte cambió en Enero de 1933, cuando el NSDAP llegó al poder y Hitler se convirtió en Führer del Tercer Reich, devolviendo a Goebbels a su antiguo prestigio.

Tan agresivos fueron los discursos de Goebbels en el Reichstag, que en Febrero de 1932, el Parlamento lo expulsó y suprimió su acta de diputado por insultar al Presidente Paul Von Hindenburg. Fue en este momento cuando Goebbels estuvo a punto de convertirse en un cadáver político porque en Abril fue acusado por el Reichstag de alta traición y en Julio fue apedreado por una multitud en su ciudad natal, Reydt, de donde milagrosamente salió ileso. Afortunadamente para él, su suerte cambió en Enero de 1933 cuando el NSDAP llegó al poder ganando las elecciones y Hitler se convirtió en Führer del Tercer Reich, devolviendo a Goebbels a el prestigio perdido.

El 13 de Marzo de 1933, Josef Goebbels fue nombrado Ministro de Propaganda del Tercer Riech, al mismo tiempo que Gobernador (Gauleiter) de Berlín, dos cargos que ocuparía el resto de su vida. Hasta esa fecha, toda su experiencia en la conquista por el poder fue recogida en dos memorias que él mismo escribió bajo el título de La Batalla por Berlín (Kampf um Berlin) y Del Palacio Imperial a la Cancillería (Vom Kaiserhof zur Reichskanzlei).

Goebbels en uniforme.

Una de las primeras medidas de Goebbels como Ministro de Propaganda fue ayudar a consolidar la posición de Hitler en el poder, colaborando en ingeniar una mentira para culpar a los comunistas del incendio del Reichstag. Gracias a esta estratagema que resultó ser todo un éxito, los nacionalsocialistas consiguieron que el Presidente Von Hindenburg decretase la ilegalización de partidos políticos, sindicatos y asociaciones. Al año siguiente, en 1934, Goebbels también se encargó de inventar una supuesta traición de las SA para depurar a dicha milicia en favor de las SS, incluyendo a su líder Ernst Röhm en la llamada “Noche de los Cuchillos Largos”.

Durante la etapa de Goebbels como Ministro de Propaganda del Tercer Reich se marcó el objetivo de adueñarse totalmente de la cultura alemana. Rápidamente se hizo con el control de la prensa, la radio y todas los medios de comunicación. Pero su mayor arma fue apropiarse de la industria cinematográfica con los estudios del Universo del Cine (UFA) para emitir todo tipo películas que ensalzaran los valores pangermánicos y las virtudes del nacionalsocialismo. Uno de sus logros más destacables fue contratar a la directora de cine Leni Reifenstahl para filmar los documentales Olimpya y El Triunfo de la Voluntad que fueron internacionalmente valorados con motivo de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Precisamente en el extranjero, Goebbels se hizo mundialmente conocido mediante la Agencia de Prensa Transoceánica, un aparato político que se caracterizó por tejer una importante red de periodistas distribuidos en todos los países del globo (solamente a Londres envío a 83 expertos) que editaban 300 periódicos de ideología nacionalsocialista o participaban con artículos en otras 350 publicaciones.

Al mismo tiempo que Goebbels promocionaba la cultura nacionalsocialista, también encargó de neutralizar las de la oposición. Su primera víctima fue expropiar la Casa Ullstein, exactamente la editorial que había rechazado una de sus obras tras salir de la universidad. Rápidamente elaboró una “lista negra” contra otros periódicos, revistas y editoriales consideradas antipatrióticas, además de perseguir libros y publicaciones de escritores sospechosos de comunistas, masones o judíos como los de Kark Marx, Stephan Zweig, Erich María Remarque, Thomas Mann, Erich Kästner, Heinrich Heine, Sigmund Freud, etcétera, cuyas obras fueron echadas a la hoguera en grandes piras públicas. Tal fue su ingenio publicitario hacia el enemigo que incluso llegó a organizar una exposición de arte degenerado para burlarse de trabajos como los de Pierre Auguste-Renoir, Vincent Van Gogh o Paul Gauguin.

Fuera de la vida política, el patrimonio de Goebbels fue creciendo enormemente gracias a su sueldo y a los 4.000 Reichsmarks que le pagaba el diario Das Reich por cada uno de sus artículos, así como las rentas de su nuevo libro titulado El Bolchevismo en Teoría y Práctica (Der Bolchewismus in Theorie und Praxis). A raíz de tantos ingresos, Goebbels se hizo propietario de dos fincas en Schwanenwerder, otra en Wannsse, otra en Lanke y una última en Bogensee, además de poseer un coche blindado Mercedes con una carrocería de 8 milímetros a prueba de balas y minas que Hitler le regaló. Otras de las cosas que no faltaron a Goebbels, fueron las constantes amantes, normalmente secretarias, jóvenes del NSDAP o actrices. Por ejemplo en 1938, su esposa Magda estuvo a punto de divorciarse de su marido cuando se enteró de la aventura que mantenía con la actriz checoslovaca Lida Baarova, por aquel entonces su vecina en la finca de Schanenwerder, con quién estuvo a punto de marcharse de no ser porque en última instancia Hitler intervino para salvar el matrimonio de su amigo, expulsando del país a la amante checa a la que no volvería a ver.

Admiradoras saludan a un Goebbels protegido por las SS.

Tres días después de estallar la Segunda Guerra Mundial, el 3 de Septiembre de 1939, el submarino alemán U-30 hundió al transatlántico británico SS Athenia en el que murieron 112 pasajeros, entre ellos varios ciudadanos norteamericanos. Este hecho fue inmediatamente aprovechado por Goebbels para elaborar una mentira mediante un artículo del periódico Volkischer Beobachter, a través del cual aseguró que los autores del hundimiento habían sido los propios ingleses con la intención de culpar al Tercer Reich de lo ocurrido y forzar a Estados Unidos a entrar en la contienda. Curiosamente este suceso, junto a otros a lo largo de la contienda, fue sólo un ejemplo de los muchos que manipularía el Ministro de Propaganda.

Idea de Goebbels fue la de aceptar la rendición de Francia en 1940 sobre el vagón en el que se había firmado el Armisticio de Compiègne tras la capitulación de Alemania en la Gran Guerra, humillación que tuvieron que soportar los franceses como veinte años antes lo hicieron los alemanes. Al año siguiente, cuando Alemania invadió la Unión Soviética en 1941, Goebbels se hizo famoso por emitir por la radio trompeteos y música de Richard Wagner con cada victoria sobre el Ejército Rojo. Respecto a los judíos, descargó su mayor rabia justificando su aislamiento en guetos de Polonia con películas como el Judío Süss (Jud Süss), El Judío Eterno (Der Ewige Jude) y Los Rotschilds (Die Rotschilds). También Goebbels se encargó de proporcionar en Radio Hamburgo un espacio a William Joyce, un inglés de la Unión de Fascistas Británicos (British Union of Fascists), para emitir propaganda contra Inglaterra y reclutar voluntarios para el Cuerpo SS Libre Británico (British SS Free Corps). Otra de las funciones del Ministro de Propaganda fue la de hacer de “astrólogo” con Hitler, investigando sobre horóscopos y profecías del visionario Nostradamus para predecir victorias o derrotas en el campo de batalla.

Solamente 11 días después de la derrota del Eje en la Batalla de Stalingrado, el 13 de Febrero de 1943, Josef Goebbels pronunció en un mítin del Palacio de los Deportes (Sportpalast) de Berlín la declaración de “Guerra Total”, mediante la cual toda Alemania y sus ciudadanos se ponían al servicio de la guerra. A partir de entonces Goebbels llevó a cabo grandes discursos para el reclutamiento de niños y ancianos como combatientes dentro de la Volkssturm, el llamado popularmente como “ejército del pueblo”. Ni siquiera el atentado contra Hitler el 20 de Julio de 1944, intimidó a Goebbels ante el golpe de Estado porque en su propia casa ofreció el teléfono a Otto Remer, jefe del Batallón de Reserva en Berlín cuando se disponía a detenerle tras haber sido engañado por los sublevados, quién en seguida comprendió que todo era montaje y por tanto se volvió contra los traidores liderados por Claus Von Stauffenberg.

Palacio de los Deportes de Berlín. Goebbels en el micrófono central declara la “Guerra Total” ante una multitud el 13 de Febrero de 1943.

A principios de 1945, Hitler nombró a Goebbels “defensor de Berlín” ante la cada vez más proximidad del Ejército Rojo por el este y de los Aliados por el oeste. Desde la radio, Goebbels ordenó a los alemanes practicar la “tierra quemada” para dejar solamente cenizas al enemigo. También denunció la Convención de Ginebra, alentando a los defensores de la capital a ejecutar a los pilotos norteamericanos y británicos que hubiesen saltado en paracaídas tras ser derribados. Precisamente durante aquellos últimos días, tampoco dejó de interpretar la astrología ni las supuestas señales milagrosas, como por ejemplo la muerte del Presidente de Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, tras asegurar a Hitler mediante una llamada telefónica que se trataba de un golpe de suerte proporcionado por los astros.

Coincidiendo con el 56 cumpleaños de Hitler, Goebbels se trasladó al búnker bajo la Cancillería para correr la misma suerte que él. Consigo trajo a su esposa Magda y a sus seis hijos que se alojaron bajo las entrañas de la tierra para evitar ser alcanzados por las bombas y los proyectiles de la artillería soviética. Allí pasaron diez días, siendo testigos los dos Goebbels de la boda de Hitler con Eva Braun y del anuncio del Führer acerca de su intención de suicidarse. Magda, sin poder ser contenida por su marido, suplicó a Hitler que no lo hiciera, pero de nada le sirvió. Finalmente el 30 de Abril de 1945, Adolf Hitler se pegó un tiro en la sien y Eva se envenenó. Afligido por la muerte de su amigo, Goebbels participó en la incineración del cuerpo de su líder en el patio de la Cancillería, viéndose obligado a interrumpir el funeral por culpa de la caída de unos proyectiles mientras saludaba brazo en alto.

Goebbels saluda a un niño convertido en soldado justo antes de partir al frente. Año 1945.

Un día después del suicidio de Hitler, el 1 de Mayo de 1945, tanto Goebbels como Magda decidieron correr la misma suerte para no caer en manos de los soviéticos. Ambos acordaron eliminar primero a sus hijos cuando Magda pronunció las siguientes palabras: “Mis hijos son demasiado hermosos para vivir en un mundo sin el nacionalsocialismo”. Fue entonces cuando Magda durmió a sus seis pequeños en la cama mediante somnífero y a continuación les envenenó con cianuro. Así murieron Helga, Hilde, Helmuth, Holde, Hedda y Heide, salvándose únicamente Harald, su hijo del anterior matrimonio, quién al ser piloto de guerra se encontraba prisionero en Gran Bretaña. Solamente algunas horas después, a las 18:15 horas de la tarde, el matrimonio subió hasta el patio de la Cancillería agarrados del brazo el uno del otro. Primeramente Goebbels levantó su pistola y disparó en el corazón a Magda. Acto seguido se tragó una pastilla de cianuro e inmediatamente se pegó un tiro en la cabeza. Terminado el macabro ritual, los guardias de las SS trasladaron los cuerpos a un cráter de obús y los incineraron con gasolina.

Con las cenizas de Josef Goebbles, las palabras del que hasta ahora había sido uno de los principales jerarcas del Tercer Reich, se disolvieron en el aire para siempre. Este personaje fundamental para el triunfo histórico del nacionalsocialismo, fue considerado como el mejor propagandista del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Josef Goebbels”, S.A.R.P.E. (1978), p.110-118
-http://en.wikipedia.org/wiki/Joseph_Goebbels