Hans Frank

Como responsable del Gobierno General, el doctor Hans Frank fue responsable de todo lo sucedido durante la ocupación de Polonia a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. Implicado en terribles crímenes contra la población, fue uno de los pocos que reconoció sus errores en los Juicios de Nuremberg y manifestó un sincero arrepentimiento.

Hans Michael Frank nació el 23 de Mayo de 1900 en Karlsruhe, región de Baden, por aquel entonces parte del Imperio Alemán. Su padre fue el abogado Karl Frank y su madre el ama de casa Magdalena Frank; siendo sus dos hermanos Karl Jr. Frank el mayor y Elisabeth Frank la pequeña.

Hans Frank.

Ya desde muy joven Frank se desarrolló como un niño cargado de dudas respecto de la vida, inseguro y con un carácter sensible y sentimental, aunque al mismo tiempo con cierta ambición. Sin saber hacia qué rumbo apuntar como consecuencia de aquella personalidad (inicialmente había querido ser pianista por su talento para la música), en 1917, siendo todavía menor de edad, se alistó con 17 años en el Ejército Imperial Alemán y combatió como soldado en la Primera Guerra Mundial encuadrado en el Regimiento de Caballería “Postdam”.

Exactamente igual que el mismo Frank, Alemania tampoco supo qué destino afrontar de cara al futuro con la derrota en la Gran Guerra. Más perdido que nunca, Frank decidió alistarse en los Cuerpos Francos (Freikorps) cuando se inició el período revolucionario en Munich, dedicándose a la lucha callejera paramilitar contra los comunistas dentro del Regimiento de Caballería “Seefried” del comandante Franz Ritter Von Epp.

Con la fundación del Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP) por Anton Drexler en 1919, Frank se afilió a dicha organización política atraído por sus ideas revolucionarias y patrióticas. Poco tiempo después conocería en Munich a un gran orador llamado Adolf Hitler que era compañero del mismo movimiento, a quién seguiría ciegamente cuando se hizo con el liderazgo y refundó al proyecto con el nombre de Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP).

Muy activamente Frank participó en política dentro del NSDAP con la intención de conseguir el mayor número de adeptos. En 1923 se encuadró en el brrazo paramilitar del partido, las SA lideradas por Ernst Röhm, en donde al poco tiempo alcanzó el grado de comandante (obergruppenführer) de las milicias. Sin embargos y mientras se dedicaba a la política, Frank tampoco descuidó su vida profesional, ya que estudió Derecho en la Universidad Politécnica de Munich y se graduó como abogado en 1926, además de aprender los idiomas italiano y español.

Gracias a su condición de abogado, Frank ejerció como tal para defender al NSDAP en los tribunales cada vez que sus militantes eran acusados desde las instituciones por violencia callejera u otros desmanes. En solitario llevó un total de 2.400 casos en juicios distintos y se ganó una amplia reputación entre sus compañeros, aunque Hitler que no sentía mucha simpatía por los abogados llegó a definirle con las siguientes palabras: “Un jurista como tantos otros”.

Brigitte Herbst fue la mujer con la que Frank se casó y pasó el resto de su vida. Fruto del matrimonio nacerían cinco hijos llamados Sigfrid, Norman, Brigitte Jr, Michael y Niklas.

En 1930 Hans Frank fue elegido diputado del Parlamento (Recihstag) y en 1933, ya con Hitler ascendido al poder con el rango de Führer, fue nombrado jefe del Ministerio de Justicia de Baviera. Al frente de su cartera, Frank dictó sentencias contra los traidores de las SA que fueron ejecutados en la Noche de los Cuchillos Largos y autorizó las primeras deportaciones de presos políticos al campo de concentración de Dachau. También alcanzó el mando de director de la Asociación de Juristas Nacional Socialistas y el el liderazgo de la Presidencia de la Academia de Leyes Alemanas.

Semanas antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, Frank tuvo que abandonar sus cargos debido a su condición de reservista y a que fue requerido el 24 de Agosto de 1939 por el Regimiento de Caballería “Postdam”. Solamente siete días más tarde, el 1 de Septiembre de 1939, el Ejército Alemán (Wehrmacht) invadiría Polonia, campaña en la que Frank tomaría parte como miembro del Estado Mayor del general Gerd Von Rundest durante las operaciones militares.

El 12 de Octubre de 1939, Hans Frank fue elegido jefe del Gobierno General de Polonia (General Gouvernment Polen). Este territorio que incluía a toda la Polonia recién ocupada por el Tercer Reich, se caracterizaba por estar habitado mayoritariamente por polacos, unos 12 millones, aunque sometidos a las nuevas autoridades alemanas. Curiosamente el mote con que se calificó a Frank durante su largo mandato al frente de esta extensa región fue el de “Rey de Polonia (Konig Von Polen)” y a su territorio “Frankreich”, es decir “Reino de Frank”, mientras que a su mujer Brigitte la de “Reina de Polonia (Königin Von Polen)”.

Una de las primeras medidas de Hans Frank como Gobernador General de Polonia, fue descolgar en persona el águila de plata del tejado del Castillo Real de Varsovia, símbolo según él de la opresión polaca. Tampoco se preocupó en reconstruir Varsovia de las ruinas producidas por los ataques aéreos, ya que prefirió trasladar la capital a Cracovia, fijando su residencia en el Alcázar de Wawel.

Hans Frank como Gobernador General de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial.

Básicamente la misión de Hans Frank con el título de Gobernador General, fue la de suprimir toda identidad de la cultura polaca. Primeramente se atacó a la lengua polaca, requisándose las radios y prohibiendo disponer de estos aparatos a los ciudadanos para que no pudiesen escuchar su idioma, a excepción de los altavoces en las calles que en polaco difundías las victorias alemanas. Todos los teatros fueron clausurados, así como los dramas líricos, las canciones populares, la música tradicional como la de Franciszek Chopin o los conciertos en bares y cafés. Frank incluso impidió a los polacos hacer deporte o usar los trenes, restaurantes y bancos de los parques públicos que fueron reservados a los alemanes. La intención de Frank era minar la capacidad intelectual de los polacos, es decir, probó de pervertir su mente, por eso mismo promovió entre los habitantes el alcoholismo, el aborto a las mujeres y las obras teatrales centradas únicamente en el sexo y erotismo. Paralelamente se fomentó la cultura germánica con la apertura de teatros alemanes, librerías con obras alemanas, cines en alemán y museos con obras del arte teutón.

Frank tomó parte activa en el Holocausto dentro de la Polonia sometida bajo su dirección y especialmente en la reserva de Lublin que había sido habilitada como un “territorio aislado” para hebreos. De igual forma en el Gobierno General se situó el Gueto de Varsovia con 400.000 judíos hacinados y posteriormente los campos de exterminio de Treblinka, Belzec y Sóbibor, a los que Frank con su firma sobre el papel autorizó la deportación de más de un millón de personas, las cuales acabarían pereciendo en su amplia mayoría. También fue el responsable del envío de más de 2 millones de ciudadanos polacos como trabajadores forzosas a Alemania, en donde sirvieron casi como esclavos en la industria de la maquinaria de guerra germana.

A pesar de que Frank participó en todas aquellas actividades que minasen a la población y a la cultura polaca, ya fuese prohibiendo sus tradiciones o deportando a millones de personas, curiosamente nunca estuvo de acuerdo. Siempre tuvo un pulso psicológico contra si mismo, ya que personalmente no odiaba al pueblo polaco, pero en ningún momento podía negarse a no acatar las órdenes de Berlín. Un ejemplo de ello fue cuando el Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, le habló en 1942 sobre un plan consistente en deportar a todo el pueblo polaco a un nuevo país que se crearía a costa de la derrotada Rusia, algo que le pareció una completa inhumanidad. Por oponerse al plan, Frank fue sometido a una corte disciplinaria de las SS el 5 Marzo, aunque salió bien parado del juicio, ya que solamente se le condenó a aceptar en el Gobierno General a un inspector elegido por Himmler que evaluara su gestión.

Indignado por el poder de las SS en el Gobierno General, Frank expresó su opinión contraria a Himmler en una serie de discursos en Berlín, Viena, Munich y Heidelberg. Cuando Hitler se enteró el 16 de Agosto, le prohibió dar más discursos y el 24 de ese mes le desposeyó de todos sus cargos en el NSDAP. Enfadado por ello, Frank presentó su dimisión como jefe del Gobierno General de Polonia, aunque Hitler rechazó la petición, por lo que a regañadientes hubo de permanecer al frente del territorio ocupado.

Como líder del Gobierno General de Polonia durante el resto de la Segunda Guerra Mundial a partir de 1943, Frank consiguió de Hitler la autorización para llevar a cabo una política más reconciliadora con los polacos. Desde entonces hubo más tolerancia hacia la población nativa, ya que al fin y al cabo se necesitaba movilizarla contra la creciente amenaza comunista. Finalmente el 15 de Octubre de 1944, los soviéticos irrumpieron en Polonia y el Gobierno General de Hans Frank fue disuelto para siempre.

Revista de tropas alemanas de las SS por Hans Frank en Polonia.

A lo largo del último año de la Segunda Guerra Mundial, 1945, Frank ya no ostentó ningún cargo y se dedicó al tiempo libre, celebrando fiestas con numerosa cantidad de comida y alcohol en Silesia. Poco antes de acabar el conflicto y ante la proximidad del Ejército Rojo, huyó hacia Europa Occidental. Terminaría refugiándose en Baviera, donde tras hacerse pasar por un prisionero de guerra con identidad falsa, el 3 de Mayo de 1945 fue descubierto y arrestado por tropas del Ejército Estadounidense en Tegernsee.

Durante los Juicios de Nuremberg entre 1945 y 1946, Hans Frank fue imputado y sentando en el banquillo. Su defensa se basó en que no le gustaban las órdenes recibidas desde Berlín, aunque tuvo que cumplirlas como muchos otros. Algunas de sus palabras fueron: “Era mi intención obedecer las ideas de Hitler, pero rechazando sus métodos”. En una de sus últimas intervenciones declaró: “Deseo ahora manifestar, desde lo más profundo de mi corazón, a la luz de estos debates y después de haber lanzado la última mirada a tantos horrores espantosos, que llevo en mí un profundo sentido de culpa”. A pesar de su claro arrepentimiento, los jueces le declararon culpable de los cargos de Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad.

Horas antes de cumplirse la sentencia que le llevaría al patíbulo, Frank escribió una carta a su esposa Brigitte con letra muy pequeña y apretada que decía: “Un increíble horror se apodera de mí ante lo absurdo de mi destino”. Fue ejecutado en la horca del patio de la Prisión de Nuremberg el 26 de Octubre de 1946.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Hans Frank”, S.A.R.P.E. (1978), p.104-107
-http://sgm.casposidad.com/nuremberg/frank.htm
-http://en.wikipedia.org/wiki/Hans_Frank