Ernest King

Ernest Joseph King nació en Lorain, localidad de Ohio en Estados Unidos, el 23 de Noviembre de 1878. Hijo de James Clydesdale y Elizabeth Keam King, desde niño estuvo destinado a convertirse en un gran marino que destacaría en la Segunda Guerra Mundial.

Almirante Ernest King.

King ingresó en la Academia Naval de Estados Unidos en 1897 para ser inmediatamente puesto al servicio de la Flota Estadounidense (US Navy). Con el estallido de la Guerra de la Independencia en Cuba de 1898 y la entrada de Norteamérica en el conflicto contra España, King participó a bordo del crucero USS Francisco que patrulló las aguas entre Florida y el Mar del Caribe en búsqueda de navíos de la Armada Española. Una vez finalizada la contienda, en 1901 King se graduó como guardiamarina con el número 4 de su promoción, antes de trabajar como marinero en diversos buques como los acorazados USS Illinois, USS Alabama y USS New Hampshire, el crucero USS Cincinnati o el barco de salvamento USS Eagle.

Martha Ranking, “Mattie”, tal y como la llamaba cariñosamente King, fue una chica de Baltimore de la que se enamoró intensamente hasta que ambos contrajeron matrimonio en la Capilla de la Academia Naval de Baltimore el 10 de Octubre de 1905. Junto a ella formó una gran familia de la que vendrían hasta un total de siete hijos, de los cuales uno fue un niño al que bautizaron como Ernest, mientras que las otras seis unas niñas llamadas Claire, Elizabeth, Florence, Martha, Eleanor y Mildred.

Al intervenir Estados Unidos en la Revolución Mexicana de 1914, King obtuvo su primer mando en un navío de guerra, concretamente el destructor USS Terry, con el que participó en un bombardeo sobre Veracruz junto a las costas de México. Poco después, cuando Norteamérica se sumergió en la Primera Guerra Mundial en 1917 del bando de los Aliados, King pasó a liderar el destructor USS Cassin y posteriormente a convetirse en observador naval destinado al Reino Unido para evaluar la campaña antisubmarina contra Alemania en el Océano Atlántico y el Mar del Norte.

Terminada la Gran Guerra en 1918 con la victoria de Estados Unidos, King fue elegido director de la Escuela Naval de Postgraduados. De 1923 a 1925 se interesó por los submarinos y por eso viajó a Inglaterra para recibir un curso de entrenamiento en la Base Naval Submarina de Londres, una experiencia que más tarde le permitió navegar a bordo del sumergible USS S-51.

De 1926 en adelante, King ingresó en la Aviación Naval, un arma que sabía sería clave en el futuro y en los conflictos que estaban por venir. Así fue como tomó el mando del portahidroaviones USS Wright y en 1927 participó como oficial en los entrenamientos orientados a pilotos en la Estación Naval Aérea de Pensacola, donde coincidió con el comandante Richmond Turner. Dos años más tarde, en 1929, fue puesto al frente de la dirección de la Estación Naval de Norfolk y el 20 de Junio de 1930 fue elegido capitán del portaaviones pesado USS Lexington. A raíz de sus méritos en el desarrollo de la Aviación Naval, nada más estallar la Segunda Guerra Mundial en Europa, el Gobierno de Estados Unidos incrementó el presupuesto naval y para su gestión confió en King, a quién nombró el 1 de Febrero de 1941 comandante en jefe de la Flota del Atlántico.

Al producirse el ataque de Japón sobre Pearl Harbor, King fue ascendido el 20 de Diciembre de 1941 a comandante en jefe de la Escuadra Naval de Estados Unidos (COMINCH). Sin embargo apenas tuvo tiempo de desempeñar su cargo porque desde Washington el Presidente Franklin Delano Roosevelt le entregó el liderazgo del Mando de Operaciones Navales el 12 de Marzo de 1942, contando con un equipo formado por Russell Wilson, Richard Edwards y Richmond Turner, entre otros.

Conferencia del Atlántico a bordo del acorazado HMS Prince of Wales. Ernest King detrás por la izquierda. Delante por la derecha Winston Churchill y por la izquierda Franklin Roosevelt.

Ostentando el mando de una parte considerable de la Flota Estadounidense, King organizó la defensa antisubmarina de las costas de Estados Unidos en el Océano Atlántico, una campaña inicialmente desastrosa porque los submarinos alemanes hundieron centenares de buques norteamericanos con unas pérdidas totales de 2 millones de toneladas brutas. A partir de los errores aprendidos, King puso al frente de la Sección Antisubmarina al capitán Wilder Baker, a quién confió la “Operación Drumbeat”, un plan consistente en un incremento de la Guardia Costera sobre las playas orientales del continente, en el empleo de bombarderos B-24 Liberator con radar que serían utilizados como cazasubmarinos y en la inclusión de una ruta marítima más segura a través de Newport, Rhode Island, Key Occidental y Florida, que sin duda redujo las pérdidas en barcos.

A mediados de 1942 King centró su atención en el Océano Pacífico y en la contienda contra Japón, planificando la campaña de las Islas Salomón, en concreto la Batalla de Guadalcanal y los siete enfrentamientos navales que tuvieron lugar en torno a dicha isla, durante los cuales resultaron hundidos los dos portaaviones norteamericanos USS Wasp y USS Hornet, a costa del japonés Ryujo. Simultáneamente organizó la “Operación Torch” con la que se arrebató Marruecos y Argelia a la Francia de Vichy, además de provocar una derrota decisiva a la Flota Francesa durante la Batalla de Casablanca.

De 1943 en adelante, King se centró en la Batalla del Atlántico hasta que gracias a los avances en el radar se consiguió invertir la situación en favor de los Aliados y en detrimento de los submarinos alemanes al mando del almirante Karl Doenitz. Igualmente sus ojos se fijaron en el Mar Mediterráneo, donde contribuyó a planificar la invasión de Sicilia durante la “Operación Husky” que propició la caída del fascismo y la capitulación de Italia. Acto seguido en el Pacífico, King organizó los desembarcos en las Islas Gilbert que acabaron con la expulsión de las tropas japonesas de Tarawa y Makin, aunque a un alto precio en vidas; mientras que en 1944 dirigió la campaña de las Islas Marshall y el masivo bombardeo mediante el que fue destruida la Base Naval de Truk en las Islas Carolinas. También fue el artífice de los desembarcos sobre las Islas Marianas en Saipán, Guam y Tinian, así como el autor del hundimiento de tres portaaviones japoneses en la Batalla del Mar de Filipinas.

Gracias a todos sus méritos acerca de la planificación estratégica global tanto en el Océano Atlántico como en el Océano Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, Ernest King fue ascendido a almirante supremo de toda la Flota Estadounidense. Sorprendentemente este cargo no existía hasta ese momento, por lo que el Congreso de los Estados tuvo que introducirlo expresamente para él, lo que supuso uno de los mayores honores concendidos a un militar en la Historia de Norteamérica.

A comienzos de 1945, el almirante Ernest King volvió a la defensiva en la Batalla del Atlántico cuando los submarinos alemanes equipados con el moderno sonar “Snorkel” se hicieron indetectables al radar. Afortunadamente la rendición de Alemania en Mayo de 1945, facilitó a King a concentrarse exclusivamente en el Océano Pacífico, donde la Flota Estadounidense sufrió unas pérdidas gigantescas a manos de los aviones suicidas kamikazes que hundieron cuatro portaaviones y decenas de buques menores en la campaña de Filipinas, la Batalla de Iwo Jima y sobretodo en la Batalla de Okinawa. Solamente la rendición del Eje el 2 de Septiembre de 1945, impidió a King llevar a cabo la “Operación Downfall” para la que había sido elegido con la misión de transportar al Ejército Estadounidense a invadir Japón.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, King se retiró voluntariamente del servicio activo para siempre. Fuera de la vida militar, fue nombrado Presidente de la Fundación Histórica Naval de 1946 a 1949, en donde disfrutó del estudio de las gestas marítimas a lo largo de la Historia. Lamentablemente su salud se fue progresivamente debilitando como consecuencia de problemas en el corazón, lo que le valió ser ingresado en diversos hospitales militares de Bethesda, Maryland, Portsmouth y Maine.

Como resultado de un ataque al corazón, Ernest King perdió la vida el 25 de Junio de 1956 en Portsmouth. Con todos los honores, el gran almirante de la Flota Estadounidense fue enterrado en el Cementerio de la Academia Naval de Annapolis, un ejemplo para las futuras generaciones de cadetes de los Estados Unidos.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Ernest King”, S.A.R.P.E. (1978), p.203-205
-http://en.wikipedia.org/wiki/Ernest_King