Operación Compass

 

Abisínia, Grecia o Tarento, eran ejemplos de todos los lugares en donde el Ejército Italiano iba siendo humillantemente derrotado. Libia era el único sitio desde donde Reino Unido no había golpeado al Imperio del Duce. Bajo nombre de la Operación Compass, los británicos intentarían dar la última estocada al dragón italiano antes de que se produjera la temida intervención del Tercer Reich en el teatro africano.

Plan de Inglaterra

Tarento, un ataque británico contra la flota italiana que se saldó con la pérdida de un acorazado, animó a los ingleses después de la derrota de Sidi Barrani. Fue entonces cuando el general Archibald Wavell pasó las instrucciones al general de la Fuerza del Desierto Occidental, Richard O’Connor, se trataba de la Operación Compass. “En todo, menos en número, somos superiores al enemigo”, dijo Wavell. Y es que por fin los ingleses habían conseguido reunir las fuerzas y medios necesarios para invadir a los italianos en Libia, después de que estos hubieran perdido el tiempo sin atacar Egipto, el cual podían haber conquistado sobradamente, de no ser por las peleas internas de sus mandos.

Los británicos posicionaban sobre el tablero de juego a 36.000 soldados, bien equipados con armas y cantimploras de agua, y alimentados. En artillería poseían 150 piezas, aunque eran escaso número, superaban en potencia a los italianos gracias al cañón de 25 libras. Donde destacaban los británicos era sobretodo en tanques, con un total de 320, la calidad era mejor, pues 45 de ellos eran Matilda con un blindaje superior a cualquier carro italiano de 78 milímetros y con cañón de 40 milímetros, otros 75 eran los clásicos A9 del desierto, y el resto vehículos blindados Rolls-Royce. En el aire la Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) no estaba muy desigualada con los italianos, tenían 188 aparatos, de los cuales 140 eran bombarderos Wellington y Blenheim, entre ellos 32 Hurricane y 16 biplanos Gloster Gladiator. Para la operación intervendría también la Real Marina Británica (Royal Navy), con los cañoneros HMS Terror, HMS Aphis y HMS Ladybird.

Refuerzos era lo que habían estado esperando los británicos con tanta necesidad en Egipto y eso era ahora lo que tenían. La Fuerza del Desierto Occidental tenía las mismas fuerzas que años antes había tenido en la Primera Guerra Mundial, además de los refuerzos, eran la 7ª División Blindad Británica del general Michael O’ Moore Creagh, el 11º Regimiento de Húsares al mando del coronel John Combe, la Coldstream Guards de soldados reales al mando del coronel Edward Matthew y una unidad francesa libre bajo mando inglés que representaba el propio Charles De Gaulle desde Londres. Además de la 7ª División Blindada Británica se había creado la 4ª Brigada Mecanizada comandada por el varón Michael Carver. Las nuevas fuerzas llegadas desde todos los confines del Imperio Británico eran la 6ª División Australiana del general Iven Mackay, la 4ª División India del general Noel Berseford-Peirse y el Royal Northumberland Fusiliers al mando del capitán James Joseph Bernard Jackman.

Fuerza del Desierto Occidental (Richard O’Connor):
7ª División Blindada Británica (General Michael O’Moore Creagh)
4ª División India (General Noel Berseford-Peirse)
6ª División Australiana (General Iven Mackay)
4ª Brigada Mecanizada Británica (Varón Michael Carver)
11º Regimiento de Húsares (Coronel John Combe)
Coldestream Guard (Coronel Edward Matthew)
Royal Northumberland Fusiliers (Capitán James Joseph Bernard Jackman)
Unidad Francesa Libre (General Charles De Gaulle)

Plan de Italia

Los italianos por su parte perdían como siempre el tiempo. Mientras el Alto Mando se preocupaba por la grave situación en Grecia, ya que tras la invasión del país los helénicos habían expulsado al Ejército Italiano hacia Albania. En África como siempre seguían planeando la conquista de nuevas porciones de Egipto, pero sin atacar nunca.

El X Ejército Italiano se hallaba en Sidi Barrani, su comandante Mario Berti, tuvo que dejar el mando de este a causa de una enfermedad y cedérselo al mariscal del aire Italo Gariboldi. Otro cambio fue la sustitución que designó el Duce Benito Mussolini al relevar al general Rodolfo Graziani por Hugo Cavallero como comandante de la situación del Estado Mayor en Libia.
Las fuerzas italianas eran inmensamente superiores a las británicas con un total de 250.000 soldados, aunque estaban peor equipados, con escasez de agua y mal alimentados. La artillería era muy superior en número con 400 cañones, pero todos de menor calibre que los del enemigo. Los 600 tanques no sólo eran menos que los ingleses, sino que muy obsoletos, pues los más modernos eran 240 anticuados carros L3 y 60 tanquetas M11, los únicos capaces de enfrentarse con los carros británicos Matilda y A9. La aviación italiana (Regia Aeronaútica) contaba con 330 aparatos, repartidos en 140 bombarderos Caproni y 190 cazas Fiat CR 32. La motorización disponía de 3.200 camiones.

De todas formas los italianos sumaban incontables inconvenientes. El principal era la estructura del mismo Ejército Italiano. A nivel logístico era caótico, pues los suministros tenían que llegar desde muy lejos, primero por mar y luego por la carretera de la costa. Un claro ejemplo es que los camiones italianos necesitaban de tres tipos diferentes de combustible para poderse mover, lo que dificultaba la avituallamiento. Lo único aceptable para mantener los suministros era el acueducto de tubo a lo largo de 120 kilómetros que se requisó a los territorios agrícolas en la frontera líbico-egipcia. La moral también era deficiente, pues tanto tiempo sin atacar desmoralizó a la tropas que veían como inútilmente los mandos comían jamón y bebían vino sin importarles la guerra. Pero quizá el error más grande fue desguarnecer totalmente la región entre Sofafi y Nibeiwa, justo el lugar por el que romperían los británicos. Los italianos jamás llegaron a pensar que serían víctimas de una ofensiva porque se veían los ganadores en esa guerra.

La colocación estratégica del X Ejército Italiano no había cambiado mucho desde la campaña de Sidi Barrani. El XIII Cuerpo de Ejército del general Annibale Bergonzoli se situaba al Norte del desierto, junto a la costa del Mar Mediterráneo, desplegado entre Sidi Barrani y Maktila, las unidades allí eran la 1ª División Libia, la 4ª División de Camisas Negras y la 64ª División de Infantería, mientras que en la retaguardia de Bardia, se posicionaban la 1ª y 2ª Divisiones de Camisas Negras . Al Sur para proteger los flancos se posicionaba el Grupo Maletti al mando del general de mismo nombre Pietro Maletti, aunque la única fuerza disponible en aquel sector, Nibeiwa, era la 2ª División Libia. El XXI Cuerpo de Ejército Italiano liderado por el general Patessi Manella no participaría en Egipto, pero si aguardaría en Libia con las 61ª, 62ª y 63ª Divisiones de Infantería entre el Paso de Halfaya y Tobruk, y la 60ª División de Infantería en Derna con el 10th Regimiento Bersaglieri. Pero toda esta fuerza distribuida a lo largo del desierto había olvidado vigilar una pequeña zona conocida como la Brecha de Enba entre Rabia y Sofafi, lugar más frágil del frente y sitio por el que los británicos seguro penetrarían.

X Ejército Italiano: (Mariscal Italo Gariboldi):
XIII Cuerpo de Ejército Italiano (General Annibale Bergonzoli)
-1ª División Libia
-4ª División de Camisas Negras
-64ª División de Infantería
Grupo Maletti (General Pietro Maletti)
-2ª División Libia
XXI Cuerpo de Ejército Italiano (General Patessi Manella)
-60ª División de Infantería
-61ª División Infantería
-62ª División de Infantería
-63ª División de Infantería
-10th Regimiento Bersaglieri

Balance

Gran Bretaña:
Soldados = 36.000
Tanques = 320 (45 Matilda / 75 A9 / 200 Rolls-Royce)
Aviones = 188 (140 Wellington y Blenheim / 32 Hurricane / 16 Gloster Gladiator)
Cañones = 150
Buques = 3 Cañoneros (HMS Terrot / HMS Aphis / HMS Ladybird)

Italia:
Soldados = 250.000
Tanques = 300 (240 L3 / 60 M11)
Aviones = 330 ( 140 Caproni / 190 Fiat CR 32)
Cañones = 400
Buques = 1 Crucero de Guerra (San Giorgio)

Sidi Barrani

Era la fecha 7 de Diciembre de 1940, cuando un total de 11 bombarderos británicos Wellington provacaron un terremoto de bombas y fuego en el aeródromo de Castel Benito destruyendo a 29 aviones italianos en tierra antes de que pudieran despegar. La misma suerte corrió el aeropuerto de Benina al caer la noche, allí 29 aviones Wellington y Blenheim destruyeron otros 10 aparatos italianos en la pista, en ambos ataques la RAF perdió 10 aviones a causa del fuego antiaéreo. Aquellos dos bombarderos habían sido graves, pero ni eso ni la captura de un prisionero inglés que aseguró que se estaba fraguando algo serio, convencieron a los italianos para que creyesen que todo eso significaba una ofensiva a gran escala, era la Operación Compass.

A mediodía del 8 de Diciembre, un piloto italiano desde un avión avistó una polvareda de arena provocada por más de 400 vehículos y camiones británicos cerca de Nibeiwa. Rápidamente se informó al Estado Mayor, que de nuevo volvió a hacer caso omiso. Que los italianos ignoraran lo que estaba pasando benefició de sobremanera a los ingleses, pues se infiltraron en territorio italiano pudiendo cortar alambradas y desconectar las minas. Al final de ese día, cuando cayó la noche, los cañoneros de la Royal Navy HMS Terror y HMS Aphis bombardearon desde el Mar Mediterráneo el puerto de Maktila, mientras que el cañonero HMS Ladybird abrió fuego contra Sidi Barrani, provocando en ambos sitios considerables daños.

Carro de combate británico Matilda inicia la Operación Compass.

La gran ofensiva, después de dos días de movilizaciones y bombardeos, comenzó a la luz de la luna en la noche del 8 al 9 de Diciembre. La 7ª División Blindada Británica fue la primera en infiltrarse a través de la débil Brecha de Enba, sitio en el cual los italianos no habían puesto a patrullar a nadie, por lo que no se enteraron de lo que allí estaba pasando. El 11º Regimiento de Húsares y la 4ª División India tuvieron menos suerte al perderse por fallos de orientación, ambas se encontraron creyendo que estaban en la Brecha de Enda, pero realmente se posicionaban muy lejos, eso dio lugar a un embotellamiento de tráfico que retrasó las operaciones en el Norte, donde tenían que dirigirse realmente los húsares. No fue hasta las 9:00 horas de la mañana del 9 de Diciembre, cuando el 11º Regimiento de Húsares salió del atasco y llegó a la carretera de la costa, a sólo 13 kilómetros de Sidi Barrani, tendiendo una emboscada a un convoy de camiones italianos y aislando Maktila. Pero a las 11:40 horas en una zona llamada Kharruba, la 64ª División Italiana contraatacó con ametralladoras al 11º Regimiento de Húsares, los soldados británicos sin embargo se mantuvieron firmes y en seguida se hicieron con la situación, en el proceso varios italianos murieron y otros cayeron prisioneros, el resto se retiró. Uno de los prisioneros que hizo el 11º Regimiento de Húsares, era un fanático del fascismo italiano, el chico en un acto de locura consiguió hacerse con un fusil y disparó contra un comandante inglés, un artillero de un carro al darse cuenta abatió a tiros al italiano, pero fue demasiado tarde, el comandante había muerto, resultando el único británico de alto rango muerto en la Operación Compass. Mientras sucedía todo eso la 4 Brigada Blindada Británica llegaba a Nibeiwa, poco después a ella se le unía la 7ª División Blindada.

Nibeiwa sería la principal zona de operaciones al dia siguiente, 10 de Diciembre. El campamento donde se asentaban los italianos era de 2.200 metros por 1.600, cada 25 metros había un foso de ametralladora protegido por nidos artilleros, trincheras y alambradas. Desde la medianoche los ingleses dispararon proyectiles cerca del campamento italiano para que los soldados tirararan bengalas e iluminaran el desierto vacío, de esta manera se desmoralizaban al tener una falsa alarma tras otra, un total de dos veces se repitió el juego. A las 7:00 horas los italianos habían dejado de prestar atención a las bengalas, ya que estaba amaneciendo, por lo que se repartieron los desayunos a las hambrientas tropas. Pero nada más empezar a desayunar los italianos, la 7ª División Blindada se lanzó al asalto con los tanques Matilda en vanguardia, que en sólo 10 minutos destruyeron 23 tanques M11 italianos. Tras destruir a los tanques enemigos, los Matilda superaron las alambradas y disparon contra toda la infantería italiana haciéndola picadillo, muchos de los que cayeron heridos fueron aplastados por las cadenas de los tanques británicos. El último asalto se llevó contra los escondites bajo la arena y puestos avanzados, la mayoría de italianos se rindieron, pero algunos como el general Pietro Maletti, combatieron hasta la muerte. A las 10:40 horas de la mañana la lucha por el campamento de Nibeiwa había terminado, los británicos capturaron 4.000 soldados y destruyeron 23 tanques italianos, en la acción murió el general italiano Maletti, lo que dejaba al Grupo Maletti sin mando en pleno desierto. Los británicos sólo encajaron 7 carristas muertos.

Tummar Occidental, el siguiente campamento donde se asentaba la 2ª División Libia, se hallaba a 8 kilómetros de Nibeiwa. La 7ª División Blindada Británica empezó a avanzar la misma mañana en la que cayó Nibeiwa, pero esta vez se produjeron retrasos, el primero fue ajustarse bien al rumbo para no confundir los campamentos de Tummar Occidental y Tummar Oriental, el segundo fue un campo de minas anticarro que se cobró la destrucción de 7 tanques británicos. Sobre las 13:35 horas del mediodía empezó el asalto sobre Tumar Occidental, al principio las ametralladoras italianas del campamento se cobraron algunas víctimas, pero en seguida la infantería británica llegó al cuerpo a cuerpo luchando con las puntiagudas bayonetas y granadas. El combate fue muy difícil, aunque a las 16:00 horas de la tarde Tummar Occidental fue conquistado por los ingleses haciéndose 2.000 prisioneros italianos y libios. Sin embargo nada más caer, se produjo un contraataque de soldados italianos venidos del campamento de Tummar Oriental, pero los británicos sin problemas los rechazaron despachando a otros 400 italianos.

No sólo cayeron Tummar Occidental y Nibeiwa ese día 10, en el Frente Norte del desierto, junto a la costa, la Coldstream Guard de guardias reales atacó por el Oeste la base de Sidi Barrani, donde se encontraba la 4ª División de Camisas Negras. Al comenzar el ataque los guardias reales perdieron numerosos camiones que fueron alcanzados por la artillería italiana, pero gracias a los carros Matilda que se adelantaron consiguieron silenciar a cada cañón. Cuando la noche llegó Sidi Barrani estaba rodeado y la 4ª División de Camisas Negras cercada, además con ese bloqueo la carretera de la costa quedaba cortada, por lo que la 1ª División Libia en Maktila también quedaba atrapada.

Las rendiciones se produjeron a lo largo del 11 de Diciembre, a las 7:30 horas el campamento de Tummar Oriental comunicó a los británicos que iban a deponer las armas, minutos después los italianos de la 2ª División Libia se entregaron sin oponer ninguna resistencia. A media mañana de ese día, el mismo destino tuvo la 4ª División de Camisas Negras en Sidi Barrani, levantaron las manos y fueron hechos prisioneros por los ingleses un total de 2.000 italianos. Al dia siguiente, el 12 de Diciembre por la mañana, la 1ª División Libia se rindió a los ingleses en Maktila. La victoria británcia estaba siendo de momento imparable, habían conquistado Nibeiwa, Tummor Occidental, Tummor Oriental, Maktila y Sidi Barrani, en el camino habían capturado 20.000 prisioneros italianos, 160 cañones y 60 tanques, y destruido 39 aviones; teniendo los ingleses sólamente 600 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, 7 tanques destruidos y 10 aviones derribados.

Frontera Egipto – Libia

Richard O’Connor había informado a Londres que Bardia sería su próximo destino, aunque esa vez no iba a poder contar con la 4ª División India que tenía que ser trasladada al Sudán para detener la ofensiva italiana desencadenada en el nuevo Frente de Africa Oriental. Los italianos por su parte en la frontera de Libia mantenían a la 64ª División retirándose de Buqbuq, la 1ª División de Camisas Negras en el Paso de Halfaya y la 2ª División de Camisas Negras en Sidi Omar, mientras que la 62ª División y 63ª División se mantenían en la retaguardia de Bardia, todo ello protegido por 32 kilómetros de perímetro defensivo que instalaba 430 cañones y albergaba 45.000 hombres y 37 tanques.

La Fuerza del Desierto Occidental compuesta por tanques y soldados ingleses invade Libia.

Nada más empezar el día 12 de Diciembre los británicos obtuvieron su primer éxito al invadir Libia, ya que capturaron la ciudad de Buqbuq sin encontrar a nadie, pues los italianos la habían abandonado durante la noche. El 11º Regimiento de Húsares que había entrado Buqbuq continuó su marcha hacia el Oeste, pero a mitad del camino las fuerzas blindadas quedaron inmóviles en un pantando, siendo blancos de la artillería italiana que destruyó un número considerable de tanques A9. De no ser por un camión de munciones que explotó incitando a rendirse a los italianos, es probable que los británicos hubiesen sido derrotados. Tras tener el 11º Regimiento de Húsares suerte en el pantano, prosiguió su camino a Bardia, seguido por la 4 Brigada Británica. Todo el desierto era un gran cúmulo de italianos en retirada. Para empeorar aún más las cosas para estos, los navíos cañoneros de la Royal Navy HMS Terror, HMS Aphis y HMS Ladybird bombardearon con sus baterías la carretra entre Sollum y Bardia provocando un gran caos circulatorio.

Al llegar el dia 13 de Diciembre, la 4 Brigada Blindada Británica y el 11º Regimiento de Húsares pasaron entre el Paso de Halfaya y Sidi Omar. Un día después, el 14, la carretera de Bardia a Tobruk quedaba cortada y por tanto la ciudad de Sollum cercada con la 62ª División Italiana atrapada en su interior. Aún así, la 62ª División aprovechó un descuido del 11º Regimiento de Húsares para escapar por una de las zonas montañosas y no vigiladas de Sollum y llegar a Bardia para ayudar en la defensa. Una vez abandonado Sollum, los británicos lo conquistaron. A mitad del dia el 11º Regimiento de Húsares atacó Sidi Azeiz, pero allí sufrió un ataque a vuelo rasante de aviones italianos que destruyeron 4 vehículos Rolls-Royce británicos. Tras el susto del ataque aéreo, el 11º Regimiento de Húsares se hizo con Sidi Azeiz y minutos después con el Fuerte Capuzzo al hacerse de noche. Antes de terminar el dia todas las fuerzas italianas supervivientes se habían ocultado en Bardia, próximo objetivo de los ingleses.

Bardia

Al fin, el dia del ataque contra Bardia llegó el 14 de Diciembre, la acción la inició el buque HMS Terror cañoneando las instalaciones de la ciudad costera donde provocó numerosos incendios. Después del bombardeo naval, la 7ª División Blindada Británica se lanzó al asalto cargando de frente contra Bardia, sin embargo la guarnición respondió disparando toda su artillería contra los blindados destruyendo a un tanque inglés. Las fuerzas británicas nada más ver la contestación italiana se retiraron a posiciones seguras suspendiendo el ataque. Antes de terminar el dia todas las fuerzas italianas supervivientes de la lucha en el desierto se habían ocultado en Bardia, eran las 62ª, 63ª, 64ª Divisiones de infantería, y la 1ª y 2ª División de Camisas Negras, un total de 40.000 hombres estaban allí cercados, siendo designado el general Annibale Bergonzoli para dirigir el futuro y duro asedio que estaba por venir.

Sidi Omar, el último reducto italiano en los alrededores del camino a Bardia, fue asaltado por el 11º Regimiento de Húsares el 15 de Diciembre. La noche del 15 al 16 de Diciembre Bardia fue bombardeada por la RAF, la Regia Aeronautica poco podía hacer ante la cada vez mayor superioridad aérea británica. Hasta finales de ese dia 16 no cayó Sidi Omar, la toma del fuerte se consiguió gracias a que uno de los tanques cargó contra la pared derrumbándola con el choque, por el boquete se coló la infantería británica que hizo rendirse a los italianos apenas sin luchar. Al amanecer del dia 17, el buque cañonero HMS Aphis protagonizó una incursión al puerto de Bardia, allí hundió a cañonazos a tres barcos mercantes italianos que acudían a reforzar el asedio.

A partir del dia 18 se paralizó prácticamente la guerra en el desierto, los italianos se retiraban reforzando las posiciones de Tobruk con el resto de Cirenaica y los británicos tenían que esperar provisiones de gasolina, agua y alimentos. Mussolini muy preocupado comunicó al general Annibale Bergonzoli que resistiera todo lo posible en el asedio de Bardia con las 62ª, 63ª, 64ª Divisiones de infantería y los Camisas Negras, mientras tanto se intentaría proveer de armamento y agua por aire y por mar a los más de 40.000 cercados. Durante días se mantuvo la calma en el Desierto de Sáhara, tanto que incluso la Navidad se celebró, por ejemplo los británicos pasaron las fiestas comiendo carne de buey y galletas, los australianos hicieron una cena espeial con pudín de ciruela y los italianos tomaron clásica comida mediterránea. La novedad más significativa fue la conversión de la Fuerza del Desierto Occidental al inicio del año 1941 en el XIII Cuerpo de Ejército. O’Connor no se iba a conformar con asediar Bardia, su próximo objetivo sería Tobruk.

Prisioneros italianos capturados en Bardia.

La ofensiva final sobre Bardia no empezaría hasta el 3 de Enero de 1941 a las 5:30 horas de la madrugada, precedida por un fuerte bombardeo de aviones de la RAF, la Royal Navy y la artillería en tierra. La primera incursión la hicieron los australianos de la 6ª División, pasando las alambradas y la zanja anticarro sin dar apenas un tiro, ya que los Camisas Negras que defendían el perímetro se rindieron. La zanja anticarro fue destruida por los zapadores a las 6:30 horas de la mañana, por la que entraron 23 tanques Matilda. Los italianos realizaron una contraofensiva dos horas después por la brecha abierta, un australiano rebelde se acercó a un tanque M11 y disparó su pistola en el interior de la torreta matando a sus ocupantes, pero incluso así el contraataque italiano continuó hasta liberar a 500 prisioneros que marchaban al cautiverio, sin embargo estos, cuando se produjo un bombardeo de tres cañones, se volvieron a rendir de nuevo. El contraataque italiano fracasó y cuatro de sus cinco tanques M11 fueron destruidos, pero el único carro superviviente esquivó a la artillería y destruyó dos de los cañones australianos. La ofensiva británica se reanudó a media mañana y durante todo el dia atacaron el el Sur de Bardia los australianos apoyados por un batallón de morteros británicos, y por el Norte más australianos ayudados por las fuerzas francesas libres.

Al amanecer del día 4 los australianos y franceses libres entraron en las afueras de Bardia por el Norte, en cambio, al Sur, fue imposible avanzar a causa de la potente artillería italiana. Antes de salir el Sol el dia 5, los italianos de la 61ª División de Infantería, incluido el general Annibale Bergonzoli, consiguieron escapar del cerco sin ser descubiertos y ponerse a salvo en Tobruk, mientras eso ocurría, tanques australianos entraban en Bardia ametrallando calle por calle desde los carros y disparando proyectiles sobre todo aquel edificio sospechoso. Finalmente, el 6 de Enero, los italianos enarbolaron las banderas blancas siendo capturados 40.000 prisioneros, 129 tanques, 462 cañones y 708 vehículos, los australianos por su parte sufrieron 130 muertos y 326 heridos.

Tobruk

De nuevo, tras la caída de Bardia, la guerra en el desierto se paralizó a consecuencia de la carencia de víveres, agua y petróleo que necesitaban esperar los australianos, los cuales otra vez serían la punta de lanza del futuro ataque. Tobruk era el siguiente destino como había prometido O’Connor, una de las mejores fortalezas del desierto al poseer 50 kilómetros cuadrados de perímetro con alambre de espino, zanjas anticarro y búnkers, eso sin contar la gran muralla que rodeaba la ciudad portuaria. Durante la espera que se detuvieron las operaciones en el desierto, la 61ª División de Infantería Italiana, perteneciente al XXI Cuerpo de Ejército había sido enviada para Tobruk con aproximadamente 25.000 hombres, 200 cañones y 87 tanques, también a lo largo de esos días fueron evacuados del cercano aeropuerto de El Adem un total de 199 aviones para evitar que cayeran en manos enemigas.

Crucero de guerra San Giorgio hundiéndose en el puerto de Tobruk a causa de los disparos procedentes de tanques británicos en los muelles.

El 21 de Enero de 1941 se inició el asalto contra Tobruk, los británicos tomaron el aeródromo del El Adem sin problemas y los australianos entraron en el perímetro defensivo superando las alambradas y la zanja contracarro, aunque se quedaron incomunicados al ser destruida su radio. Sólo había pasado una hora de la ofensiva australiana, cuando ya se consiguió abrir la primera brecha a la altura de Bir el Azazi, eso quería decir que la batalla por Tobruk los australianos la tenían ganada, aunque eso no significaba que hubiera terminado, pues aún quedaban las fortalezas de Pilastrino y Solaro. El ataque contra el Fuerte Pilastrino fue asombroso, pues los soldados australianos con armas cortas y sin apoyo de cargaron contra una línea de 22 tanques italianos semienterrados bajo la arena, el éxito fue rotundo, pues los carros se rindieron uno por uno a medida que los australianos se presenciaban delante de ellos, sólo uno ofreció resistencia, pero un soldado australiano le arrojó una granada en su interior y quedó despachado. Fuerte Pilastrino se rindió a las 14:00 horas con 1.000 prisioneros, aunque para reconquistarlo se produjo un contraataque italiano al atardecer con 9 tanques y cientos de soldados, pero los australianos consiguieron rechazarlos sin muchas dificultades. El ataque final sobre la ciudad de Tobruk se hizo el 22 de Enero, a primeras horas de la mañana vehículos blindados Rolls-Royce y tanques Matilda atravesaron las murallas y llegaron al puerto, donde se inició un duro combate que acabó con la incineración de los depósitos de municiones y una central térmica. Dentro del puerto se hallaba el crucero de guerra italiano San Giorgio, el cual intentó escapar, pero al encontrarse con los tanques australianos y británicos disparándole desde los muelles no pudo maniobrar, por lo que hizo explotar sus propias cargas siendo finalmente hundido para no caer en manos del enemigo. Justo después del hundimiento del San Giorgio, el general Patessi Manella del XXI Cuerpo de Ejército Italiano se entrevistó con un oficial australiano en el túnel del Fuerte Solaro para negociar la rendición, cosa que tuvo éxito tras dar su aprobación el almitante del puerto Massimiliano Vietina. Con la caída de Tobruk los angloaustralianos habían conquistado un puerto estratégico y con instalaciones perfectas para la Royal Navy en el Mar Mediterráneo. Los italianos habían tenido 25.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros, habían sido capturados 87 tanques, 236 cañones, 200 vehículos, 4.000 toneladas de carbón y 10.000 toneladas de agua, y además, había sido hundido el crucero de guerra italiano San Giorgio. Los ingleses únicamente perdieron 6 tanques. Tobruk era la victoria más completa que Australia podía tener en su corta Historia hasta ese momento.

Derna

Había sólamente pasado un día de la caída de Tobruk, cuando las primeras tropas angloaustralianas recorrieron grandes tramos de desierto hasta llegar a Jebel Akhdar el 23 de Enero, un sitio donde la arena había desaparecido dando lugar a unas tierras fértiles y verdes con extensos sistemas de regadíos y fincas abandonadas por los colonos italianos. Nada más pisar allí, los australianos decidieron tomarse un día de descanso en aquellas apacibles comodidades después de haber luchado sin parar durante casi un mes en Bardia y Tobruk. Pero ya se habían perdido muchas horas en ese lugar, cuando O’Connor impaciente, dió la orden para el avance hacia Derna, la nueva ciudad en el desierto donde los italianos de la 60ª División con 40.000 hombres se habían atrincherado a la espera de los ingleses.

El 24 de Enero el 11º Regimiento de Húsares abandonó la carretera de la costa y se internó en el Sur del desierto hasta llegar a Mechili, sorpresivamente se encontró con un asalto frontal de 12 tanques italianos que le dispararon destruyéndole un gran número de blindados. En el encuentro el 11º Regimiento de Húsares tuvo que retirarse hasta la llegada de refuerzos procedentes de la 4ª Brigada Blindada Británica con más tanques, en el nuevo combate los ingleses se impusieron destruyendo siete carros italianos hasta que a las 11:30 horas de la mañana la lucha terminó con victoria inglesa.

La 6ª División Australiana tomó Matruba el 25 de Enero, y tras su avance 5 kilómetros al Oeste más allá de aquella ciudad, se topó de frente con el aeródromo de Siret el Chreiba, donde se enzarzó un encarnizado combate entre australianos e italianos que al igual que en Bardia y Tobruk, acabó en una lucha cuerpo a cuerpo después de superar campos barridos por artillería y ametralladoras, por supuesto, como en ocasiones anteriores, el resultado fue la victoria australiana. La distracción que tuvieron los italianos en Siret el Chreiba sirvió para que la 4 Brigada Blindada Británica y el 11º Regimiento de Húsares rodearan Mechili por el Sur avanzando a toda prisa por el flanco meridional contra Derna. Al finalizar el dia un miedo recorrió los cuarteles generales británicos en el desierto, ya que a través de algunas indiscrecciones de prisioneros italianos, supieron que los alemanes iban a intervenir dentro de muy poco en África, O’Connor, nervioso al saberlo, comunicó a todo su ejército que era estrictamente necesario conquistar Libia y expulsar a los italianos antes de la llegada del Ejército Alemán al desierto, muy superior por aquel emtonces al británico, pues de pisar tierra pondría en serio peligro al frente Norteafricano.

Wadi Derna fue el lugar donde se estancó el 11º Regimiento de Húsares al atacar por sorpresa el Sur de Derna el 26 de Enero, eso fue gracias a la intervención de los míticos soldados italianos Bersaglieri, tropas de verdadera élite con plumas en los cascos coloniales. Los Bersaglieri del 10º Regimiento en Wadi Derna sufrieron 100 bajas entre muertos y heridos sin poder contener al 10º Regimiento de Húsares, pero no fue en vano, pues la 6ª División Australiana al ser testigo de la acción de estos combatientes desde posiciones traseras, canceló su avance ese día dando un respiro el XXI Cuerpo de Ejército Italiano para retirar tropas a Tripolitania.

Entre los días 27 y 28 se suspendieron los combates gracias a la heroica lucha de los Bersaglieri en Wadi Derna. Durante ese tiempo la 60ª División consiguió destruir e incendiar todo el material posible que los británicos pudieran capturar, además se evacuó a casi todos los hombres al completo. Al final del dia 28, Bergonzoli informó a los angloaustralianos que Derna era una ciudad abierta sin militares, casi al mismo tiempo que el 11º Regimiento de Húsares tomaba Chaulan. El 30 de Enero la 6ª División Australiana entró en una Derna vacía, al pasearse por la ciudad los australianos se encontraron a decenas de árabes y beduinos del desierto saqueando todo a su paso, el propio general de la 6ª División Australiana, Iven Mackay, tuvo que emplear con sus hombres un tiempo precioso para poner orden al caos imperante en la región.

Tanques italianos M11 en retirada desde Derna a Beda Fomm.

Todo el Ejército Italiano estaba en retirada a través de Cirenaica el 1 de Febrero de 1941. Componían esta fuerza en vía de escape 20.000 hombres, 130 tanques, 300 cañones y varios cientos de camiones y furgones. O’Connor y Wavell no habían podido cumplir el objetivo de destruir a los italianos en el menor tiempo posible, pues se habían retirado de Derna antes de que llegaran. La mejor opción era continuar avanzando sin descanso y sin preocuparse por el agua y la gasolina aunque aquello costara caro. Ese primero de Febrero, la 6ª División Australiana tomó Giovanni Berta sin encontrar a ningún italiano, ya que habían huído todos, aún así las cosas fueron peor cuando la 7ª División Blindada Británica tuvo que ser retirada del frente ante la carencia de combustible y medios. El dia 2 se realizó un nuevo intento al llegar a Mechili donde los británicos combatieron contra unos defensores italianos allí estacionados, al final la cosa fue bien, pero los restos del XXI Cuerpo de Ejército Italiano se hallaban en Msus, a 250 kilómetros de distancia. No quedó más remedio que marchar a través de un desierto de arena y rocas puntiagudas que destrozaban los neúmaticos de coches y ruedas de tanques. El camino fue un verdadero infierno bajo el Sol abrasador que se alargó durante los días 2 y 3 de ese mes. En la marcha estuvo a punto de ocurrir una desgracia cuando una patrulla se perdió en medio del desierto quedándose incomunicados más tres semanas, sin apenas comida ni agua, por suerte para aquellos muchachos cuando ya creían que estaban condenados a morir, un avión de la RAF vió en la arena unas letras dibujadas que ponían HELP “Socorro”, por lo que finalmente pudieron ser rescatados.

Beda Fomm

Casualmente el 4 de Febrero, un caza Hurricane británico localizó en el desierto, al Sur de Bengasi, al XXI Cuerpo de Ejército Italiano que se retiraba hacia Tripolitania, eso era a causa de la orden que se había dado en Roma de juntar a todo el ejército al Oeste de Libia para defenderla lo mejor posible, y así ganar tiempo para que llegase la ayuda alemana. O’Connor urgentemente mandó crear la Comberforce, nombre del coronel John Combe del 11º Regimiento de Húsares que estaría al mando. Esta fuerza de sólo 2.000 hombres armados con fusiles y sin tanques sería un grupo rápido especial para atajar a través de todo el desierto de la Cirenaica en vehículos ligeros y a pié, para adelantarse a los italianos antes de que llegaran a Tripolitania y así retenerlos todo el tiempo que se pudiera para luego poder rodearlos por otras fuerzas mayores que vendrían desde Derna más despacio.

El viaje fue muy largo y costoso durante todo el día 4, incluso durante la noche la Comberforce no se detuvo. A las 11:30 horas de la mañana del dia 5 de Febrero, la Comberforce había llegado a la carretera de la costa entre la Tripolitania y Bengasi, allí pudieron leer un cartel que ponía “Beda Fomm”, pero lo mejor de todo era que el asfalto estaba vacío, eso quería decir que los italianos todavía no habían pasado por allí y que se dirigían directos hacia una trampa.

Sobre las 14:30 horas del mediodía en el horizonte de Beda Fomm aparecieron las primeras polvaredas de arena causadas por el XXI Cuerpo de Ejército Italiano en retirada. Antes de que los italianos se dieran cuenta los ingleses habían plantado algunas minas delante de las trincheras recién cavadas y protegidas por fusileros y armas automáticas. La columna italiana, compuesta por militares y muchos civiles colonos, se sentía aliviada al sentirse a salvo del aterrador enemigo tras ellos que aún creían estaba a 160 kilómetros de allí, a las afueras de Barce por aquel entonces. Nadie se imaginaba que una avanzadilla llamada Comberforce les aguardaba en las dunas de Befa Fomm. El miedo se apoderó de los pobres italianos cuando delante de ellos empezaron a caer proyectiles y balas de ametralladora provocando una gran matanza y destrucción. Los civiles asustados corrieron a resguardarse en las cunetas huyendo de los vehículos incendiados y los soldados incrédulos salieron a través del desierto en busca del enemigo, entonces comprendieron que aquello no era una patrulla, sino una fuerza de combate bien preparada. El 10º Regimiento Bersaglieri tuvo que ser el que dió la cara contra aquel caos, de manera profesional los Bersaglieri consiguieron abrir una pequeña brecha en la Comberfoce entre la carretra de la costa y el mar. El coronel Combe entonces recibió la noticia de que la 4 Brigada Blindada Británica junto al 11º Regimiento de Húsares se dirigían desde Msus hacia Beda Fomm, por lo que reforzó la brecha para aguantar todas las horas o días posibles hasta la llegada de refuerzos.

Antelat cayó a las 16:00 horas del mismo dia 5 por la 4 Brigada Blindada Británica que acudía en ayuda de la Comberforce, pero la llegada masiva de todo el XXI Cuerpo de Ejército Italiano procedente de Bengasi y extendido por la zona, no quedó más remedio que dividir las fuerzas en dos, una en Sceleidima y otra en Soluch. El 11º Regiemiento de Húsares, detrás de la 4ª Brigada Blindada Británica, divisaron al anochecer un convoy motorizado italiano en dirección a Beda Fomm, lo más lógico hubiera sido dejarlo pasar, ya que los tanques británicos tenían muy poco combustible, pero se arriesgaron y la jugada les salió bien, pues los carros ingleses alcanzaron con sus torretas a camiones cisterna que explotaron iluminando todo el desierto y provocaron el pánico entre los soldados italianos, eso hizo que se entregaran un total de 800 prisioneros y que cayesen capturados los vehículos de gasolina abandonados para continuar avanzando. Por otro lado, la 4 Brigada Blindad Británica esa noche se hacía con el aeródromo de Benina destruyendo una batería antiaérea y numerosos vehículos, además un solitario soldado británico capturó dos tanques italianos a punta de pistola incitando a los tripulantes a rendirse. La última acción del día fue la caída de Barce en manos de los australianos de la 6ª División que venían desde el Norte por la carretera de la costa.

Contra los británicos en Beda Fomm se lanzó el primer contraataque serio italiano a las 8:30 horas del amanecer del 6 de Febrero. Lo que no se imaginaron los italianos es que la 4ª Brigada Blindada Británica había llegado a la zona para ayudar a la Comberforce. En el primer asalto se lanzaron con 70 tanques contra una mezquita que los británicos ocuparon, la sorpresa fue mayúscula cuando a 500 metros detrás de la Comberforce apareció la 4 Brigada Blindada Británica con tanques A9. Aterrados los italianos iniciaron la retirada cubriéndose con fuego de artillería que cayó sobre la mezquita, pero los carros británicos en clara ventaja destruyeron a 15 tanques convirtiendo la zona en un cementerio blindado. Pero los británicos no se conformaron, salieron de sus escondites destruyendo otros ocho tanques más en la huída y haciendo 350 prisioneros, aún así los italianos consiguieron establecer una línea defensiva temporal que permitió que algunos camiones de la columna que huía de Bengasi se internara en Tripolitania, poniéndose de esta manera a salvo. A las 11:25 de la mañana los italianos que se hallaban frente a la Comberforce volvieron a atacar la mezquista, esta vez no como una ofensiva, sino como una carga con la que atravesar las líneas y así salvar la vida hacia Tripolitania. La lucha fue feroz, en 35 minutos todos los tanques de la 4 Brigada Blindada Británica y la Comberforce quedaron destruidos, excepto uno que fue averiado al rompérsele la cadena. Hacia el mediodía eran los ingleses los que huían hacia la mezquita, todo parecía perdido para la Comberforce y la 4ª Brigada Blindada Británica, pues no podrían aguantar un día más si no llegaban pronto los húsares y los australianos.

Mientras tanto la lucha continuaba en Sceleidima más al Norte, en este sector los italianos tenían la iniciativa también, pues expulsaron al 11º Regimiento de Húsares con una carga de tanques. En su lugar, los húsares decidieron cambiar el rumbo en vez de retirarse, su objetivo sería socorrer cuanto antes a sus compañeros en Beda Fomm, aunque eso significaba tener que viajar a través del desierto durante toda la noche. La única noticia buena para los angloaustralianos ese dia 6 fue la caída de Bengasi en manos de la 6ª División Australiana, allí los libios recibieron como liberadores a los británicos, aunque rápido cambiaron de opinión cuando supieron que los ingleses tenían intención de colonizar Libia también, a la cual pusieron bajo el mandato del nuevo gobernador de Cirenaica, Henry Maitland Wilson. Con las últimas luces y la caída de la noche, todo indicaba que para el día siguiente la situación iba a cambiar definitivamente, tanto los angloaustralianos como los italianos sabían que por la mañana la Operación Compass se decidiría.

Los carros italianos L3 bajo la trampa inglesa son sorprendidos en pleno desierto bajo un infierno de fuego y acero.

Amancer del día 7, los italianos a sólo unos pocos metros de la mezquita en Beda Fomm les quedaban únicamente unos cuantos pasos para salvarse del cautiverio, mientras que por el Norte a toda velocidad descendían los australianos para dejarlos atrapados en una ratonera. El general Annibale Bergonzoli, al mando de sus italianos, sabía acertadamente que la única posibilidad de salvación era una carga suicida contra la mezquita de Beda Fomm. Así lo hizo, cientos de italianos con 30 tanques asaltaron la mezquita. Todo parecía que iba bien hasta que los italianos cargaron contra el primer perímetro con éxito matando tres ingleses e hiriendo a otros cuatro, después alrededor de la mezquita destruyeron a todos los cañones británicos que apenas pudieron hacer nada ante las torretas de los blindados italianos. Sin embargo, uno de los cañones pudo salvarse cuando su dotación lo arrastró sin ser vistos entre la confusión de la batalla, lo subieron a un montículo y disparon contra la tienda de campaña comedor, justo en el momento en que decenas de tropas italianas entraban, eso provocó una explosión que mató a varios. Desconcertados los italianos intentaron buscar el cañón, pero este disparó cinco veces más destruyendo a cinco tanques, entonces corrió el pánico, los británicos recobraron el espíritu combativo y contraatacaron a fusil, granada y ametralladora. Se luchó cuerpo a cuerpo con cuchillos y bayonetas. Todos los tanques italianos fueron destruidos y la infantería presa del miedo corrió aterrada hacia el desierto. Lo que no sabían es que en la dirección que se retiraban venían los australianos de la 6ª División y el 11º Regimiento de Húsares, los italianos habían quedado atrapados en la trampa. No pasó mucho tiempo hasta que las tropas italianas empezaron a mostrar banderas blancas por todas partes. El propio general Bergonzoli se rindió junto a sus más de 25.000 hombres, además los angloaustralianos capturaron 100 tanques, 216 cañones y 1.500 vehículos.

El día 8 de Febrero de 1941, el 11º Regimiento de Húsares tomó Agedabia y al dia siguiente los británicos entraron el El Agheila, terminando de esta manera la conquista de Cirenaica y posicionándose frente a Tripolitania. Con la victoria de Beda Fomm, la Operación Compass había termiando con una decisiva victoria angloaustraliana y la destrucción total del X Ejército Italiano.

Oasis de Giararub

Mucho antes del final de Beda Fomm, cuando se había conquistado Bardia, a cientos de kilómetros de allí habían quedado cercados alrededor de 1.000 italianos en el Oasis de Giararub. Este punto ubicado en la Marmárica a más de 200 kilómetros del mar en pleno Desierto del Sáhara, era una pequeña ciudad árabe compuesta de fortines, casas, palmerales y un manatial de agua dulce, además de ser famosa por tener los restos del líder independientista libio Mohamed Ibn Alí Senussi.

Como los británicos y australianos estuvieron ocupados en otros escenarios, no se preocuparon de esta zona, aunque mantuvieron constantes bombardeos aéreos y de artillería. Los italianos resistieron tenazmente hasta el 23 de Marzo de 1941, dia en que se rindieron ante destacamentos de la 6ª División Australiana. Durante el cerco del Oasis de Giararub murieron 250 italianos y fueron capturados 750. Los australianos sufrieron 17 muertos y 77 heridos.

Con el Oasis de Giararub la Operación Compass se daba por temrinada cuando el Primer Ministro inglés, Winston Churchill, ordenó suspenderla. Las palabras de Anthony Eden, Secretario de Estado del Foreign Office imitó las palabras de Churchill en la Batalla de Inglaterra (“Jamás en la historia de los conflictos tantos debieron tanto a tan pocos”), para decir: “Nunca en la historia ha ocurrido que tanto fuese abandonado por tantos a tan pocos”.

Resultado

La Operación Compass fue el primer desastre absoluto del Eje en la Segunda Guerra Mundial, en este caso de Italia en concreto. También fue la primera victoria terrestre estratégica y decisiva de Gran Bretaña en el conflicto.

Italia habia sido expulsada de Egipto y de toda su Cirenaica, perdiendo 800 kilómetros de su territorio colonial en el Norte de Africa. Todo el X Ejército Italiano había sido destruido, un gran desastre militar para Italia. Los italianos muertos en la Operación Compass fueron 3.000, entre estos el general Pietro Maletti, además fueron hechos 115.000 prisioneros que serían llevados a campos de concentración en la India y Kenya, entre ellos 22 generales incluido el propio Annibale Bergonzoli. Las pérdidas materiales para el X Ejército Italiano fueron la destrucción o captura de 400 tanques, 1.292 cañones, 330 aviones abatidos y el crucero de guerra San Giorgio hundido. Por si fuera poco Italia ya no podía llevar la guerra por si sóla, ahora dependía de Alemania. Esto fue en el peor momento para Adolf Hitler, justo cuando necesitaba tener seguro el flanco Sur de Europa para su futura invasión contra la Unión Soviética, algo que afectaría significativamente a toda la estrategia de la Operación Barbarroja. El daño psicológico fue también enorme, y no sólo para los italianos, si no la imagen que Italia había dado ante sus aliados, mientras Alemania, Japón, Eslovaquia, Bulgaria y Hungría triunfaban en sus campañas, la nación italiana había hecho un completo ridículo, tanto que incluso España se echó atrás de apoyar su causa en el Norte de África. Beda Fomm pasó a la Historia como la mayor humillación de Italia en la Historia del siglo XX.

Gran Bretaña, después de haber encajado una derrota tras otra en Europa y de defender su espacio aéreo a duras penas, por fin podía decir que había conseguido una victoria militar en el campo terrestre, y no sólo eso, un triunfo decisivo en la guerra. La destrucción del X Ejército Italiano costó a Gran Bretaña y Australia un total 511 muertos, 55 desaparecidos y 1.450 heridos, alrededor de 100 tanques fueron destruidos, junto a 4 vehículos blindados y 2 cañones, además de ser 15 aviones derribados. Unas pérdidas muy insignificantes comparadas con el desastre italiano. Lo más importante de todo es que con este respiro los británicos podían acudir en ayuda de Grecia e intervenir en los Balcanes y el Sur de Europa, además de poseer puertos muy importantes para la Royal Navy en la Campaña Mediterránea como Tobruk o Bengasi. Sin embargo la victoria no puede decirse que fuera completa del todo, ya que las fuerzas de Richard O’Connor en el desierto se detuvieron frente a Tripolitania, eso daría tiempo a los alemanes a intervenir en África. Ni siquiera los ingleses hicieron nada por evitarlo, pues pensaban que los alemanes irían para ayudar a retirar a Italia a sus pocos soldados que quedaban y que después de eso la Fuerza del Desierto Occidental se haría con Libia, se equivocaban totalmente.

Después de la Operación Compass los británicos podían saborear su primer gran éxito en África, pues ni se imaginaban que sería el último en muchos años. La mayoría de soldados británicos veían en África un sitio en el que era fácil ganar y apalizar al enemigo, a nadie ni se le pasaba por la cabeza la pesadilla que estaban a punto vivir. Un joven general alemán, llamado Erwin Rommel, llegaba a Trípoli justo después de la finalización de la Operación Compass. Con los alemanes en África, los ingleses vivirían muchas “Operaciones Compasses”, pero a la inversa, siendo ellos mismos las víctimas.

Balance de Bajas

Italia:
Soldados: 3.000 muertos
115.000 prisioneros
Total: 118.000 bajas
Tanques: 400 destruidos o capturados
Cañones: 1.292 destruidos o capturados
Aviones: 330 derribados
Barcos: 1 Crucero de Guerra hundido (San Giorgio)

Gran Bretaña y Australia:
Soldados: 511 muertos (300 británicos y 211 australianos)
1.450 heridos (741 británicos y 709 australianos)
55 desaparecidos
Total: 2.016 bajas
Tanques: 100 destruidos
Cañones: 2 destruidos
Vehículos Blindados: 4 destruidos
Aviones: 15 derribados

 

Bibliografía:

Kenneth Macksey, Beda Fomm la victoria clásica, San Martin Historia del Siglo de la Violencia (1971) p.48-151
Jon Latimer, El-Alamein. “Capítulo 1 Rivales Coloniales”, Inédita Editores (2004) p. 55-68
David Solar, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4. “Fracaso militar fascista”, la Aventura de la Historia (2009) p.45-46
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Rommel restablece el equilibrio en el frente de África del Norte”, S.A.R.P.E. (1978), p.434-459