Levantamiento Nacional Eslovaco

Eslovaquia constituyó la primera nación del Eje en entrar en la Segunda Guerra Mundial desde la misma invasión de Alemania a Polonia en 1939. Después de casi cinco años de conflicto, cuando la derrota del Tercer Reich era más que evidentemente ante el retroceso de sus fuerzas militares en todos los frentes, muchos eslovacos consideraron que el mal menor era ponerse del lado de los vencedores cambiando la postura de su patria hacia el bando de los Aliados mediante una sangrienta rebelión fallida que sería conocida como el Levantamiento Nacional Eslovaco “Slovenské Národné Povstanie”.

Preludio

La República de Eslovaquia había formado parte del Eje de 1939 a 1944 bajo el gobierno fascista del Partido del Pueblo Eslovaco y la milicia de la Guardia “Hlinka” al frente del Monseñor Jozef Tiso. Como después de la “Operación Bragation” el Ejército Alemán había sido expulsado de la Unión Soviética, los eslovacos temieron justificadamente que su patria pudiese desaparecer de las dos siguientes maneras posibles: bien porque se convirtieran en un títere del Kremlin bajo el paraguas de una “república soviética”, o bien porque el Gobierno Checo exiliado en Londres unificara nuevamente su tierra en la antigua Checoslovaquia (tal y como había prometido a los nacionalistas checos el Reino Unido).

Ante la posibilidad de real de que Eslovaquia perdiese la independencia a manos de los Aliados, altos cargos del Gobierno de Bratislava llegaron a la conclusión de que la mejor opción era congraciarse con los vencedores y arriesgarse a que su patria no dependiera de Moscú o Praga. Así fue como el Ministro del Interior, Alexander Mach, puso en marcha un plan para expulsar del poder al Monseñor Jozef Tiso, contactando a través de un revolucionario llamado Laco Novomesky con los miembros del Partido Comunista Eslovaco y su líder Gustáv Husák, con quienes pactó una alianza que se articuló en la Junta Nacional Eslovaca (Slovenská Národná Ráda o SNR).

Junta Nacional Eslovaca

Inmediatamente al nacimiento de la Junta Nacional Eslovaca, algunas ramas y personalidades del Ejército Eslovaco no tardaron en colaborar como por ejemplo el coronel Ján Golian que el 27 de Abril de 1944 se convirtió en su líder, ejerciendo la tutela del Mando Militar (Vojenské Ústredie), al cual se unieron los coroneles Ján Imro y Viliam Talsky, más los jefes guerrilleros marxistas Mikulás Ferjencík, Jozef Marko, Július Nosko y Anton Cyprich. Sin embargo la adquisición más valiosa para el levantamiento fue la del general Ferdinand Catlos que era el militar más brillante de la nación y vencedor de algunas campañas como la de Polonia de 1939 o la invasión de Ucrania en 1941.

El plan original de la Junta Nacional Eslovaca constaba de un levantamiento triple en las Áreas Oriental, Central y Occidental, esta última la más complicada por situarse junto a la frontera con el Tercer Reich. Según la idea esbozada por el coronel Ján Golian, una vez consumada la rebelión las fuerzas sublevadas debían aguantar las embestidas del Eje en un triángulo que incluía los enclaves de Banská Bystrica, Brezno y Zvolen hasta la llegada de las divisiones del Ejército Rojo. Así se lo comunicaron a los Aliados Occidentales el 28 de Junio de 1944 para informarles de que no bombardeasen las plantas petrolíferas de Dubová y Podbrezová, necesarias para abastecer la sedición; así como al Gobierno Checo en Londres que decidió no apoyar la independencia de Eslovaquia, pero sí colaborar en cuestiones técnicas. También el general Ferdinand Catlos se reunió en secreto con oficiales del Ejército Rojo para mostrarles un boceto de la operación, aunque estos les advirtieron de que por el momento sus fuerzas se hallaban muy lejos del territorio eslovaco y que probablemente no podrían intervenir a tiempo.

Después de muchos intentos solo unas pocas unidades del Ejército Eslovaco apoyarían la rebelión, siendo la más comprometida el Mando Militar de Banská Bystrica al frente del comandante Jozef Turanec, ya que el resto de altos oficiales preferían seguir apoyando al Eje a sabiendas de que el Ejército Rojo no respetaría la soberanía de Eslovaquia. De hecho, los únicos destacamentos fiables eran los 53 grupos guerrilleros del Partido Comunista Eslovaco repartidos por el centro-este del país que poseían un equipo de 282 ametralladoras, 1.650 fusiles, 100 pistolas y 7.000 granadas. No obstante y a pesar de las dificultades surgidas, con el paso del tiempo se sumaron otras formaciones menores, además de las dotaciones de tres trenes blindados (uno armado con dos vagones-tanqueta Lt vz 35 y Lt vz 38, otro con ametralladoras y otro con artillería pesada) a los que bautizaron “Stefánik”, “Hurban” y “Masaryk”. Incluso el Servicio de Inteligencia prestó su colaboración para espiar al Gobierno del Monseñor Jozef Tiso como hicieron 32 miembros de la Gendarmería en Presov, Bardejov, Giraltovce, Sabinov y Svidník, 26 agentes Humenné, Medzialaborce, Stropkov, Trebisov y Vranov, y otros tantos en Spisská Nová, Spis y los Montes Tatras.

Desde fuera de Eslovaquia los Aliados apenas tardaron en proporcionar ayuda a la Junta Nacional Eslovaca. Por ejemplo el Gobierno Checo envió a 2.860 hombres de la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca, del mismo modo que posteriormente vendría otra segunda oleada con 53 paracaidistas (34 checos y 19 eslovacos) a Prasivá y una tercera con 11 voluntarios (9 checos y 2 eslovacos) a Liptovská Osada. Al mismo tiempo la Unión Soviética prestó a guerrilleros rusos que saltaron en paracaídas desde aviones encuadrados en el Grupo “Púckov” y el Grupo “Rokosovskij-Litvinov”; mientras que Francia mandó algunos partisanos veteranos del Partido Comunista Francés. Respecto a la aviación, se movilizó a la I Fuerza Aérea Checa, a la 4ª División de Bombardeo Soviética y la 15ª Escuadrilla de Bombarderos Estadounidense, esta última con base en el Aeródromo de Bari en Italia.

Fuerzas Eslovacas Rebeldes:
-Mando Militar de Banská Bystrika
-Guarniciones de Nitra, Zilina, Zvolen, Prasivá, Hlohovec, Sered, Nové Mestonad, Váhom, Trencín, Nemsová y Levoca
-Grupos Guerrilleros de Vinné, Capajev, Humenné, Prasivá, Vrútky, Tatras, Liptovská Osada …

Voluntarios Extranjeros:
-2ª Brigada Paracidista Checoslovaca
-Grupo Soviético “Púckov”
-Grupo Soviético “Rokosovskij-Litvinov”
-15ª Escuadrilla de Bombarderos Estadounidense
-4ª División de Bombardeo Soviética
-1ª Fuerza Aérea Checoslovaca

“Operación Kartoffelnernte mit Prämie”

La “Operación Kartoffelnernte mit Prämie” fue el nombre que otorgó el Tercer Reich a una hipotética sublevación de Eslovaquia, tal y como se había producido con anterioridad en otras naciones del Eje como Italia, Rumanía, Bulgaria o Finlandia. No obstante y a diferencia de los otros país, el compromiso de la República Eslovaca con Alemania era mucho mayor porque casi toda la oficialidad de las Fuerzas Armadas era contraria a la reunificación con Chequia, tal y como muchos sospechaban que se estaba pactando en los despachos los representantes de las principales potencias de los Aliados.

El Ejército Eslovaco (Vychodoslovenská Armáda) poseía un total de 35.000 soldados, siendo sus unidades más poderosas y motivadas las 1ª y 2ª Divisiones de Infantería, así como la milicia fascista de la Guardia “Hlinka”. A tales fuerza había que sumar un material de 50 tanques, 219 cañones, 91 morteros, 1.540 ametralladoras, 15.870 fusiles, 130 metralletas y 6.558 pistolas, más los 42 aviones de la Fuerza Aérea Eslovaca (Slovenské Vzdusné Zbrana).

El Ejército Alemán desplegó a 50.000 soldados y 76 tanques (dos Tiger, veintiocho Panzer IV, dieciséis Hetzer, veinte Panzer III y veinte Panzer I y II). Se trató del Grupo “Ohlen” con el 82º Regimiento Panzergrenadier y los 1st y 2nd Batallones de Instrucción “Volksturm”; y el Grupo “Junck” con el 85º Regimiento Panzer, el 13th Batallón Panzergrenadier y la 8ª Compañía Anticarro. Además existió una milicia con todos los alemanes étnicos “volksdeutsche” de Eslovaquia articulados en los Destacamentos “Bratislava”, “Hannover”, “Hamburgo”, “Viena” y “Kassel”, así como de manera independiente la 18ª División SS de Granaderos “Horst Wessel” formada por voluntarios de las SA, las 271ª y 708ª Divisiones de Granaderos, el Regimiento Panzergrenadier “Schill” y una legión de las SS, sin obviar las unidades extranjeras como la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia”, el 818th Batallón SS de Granaderos Azerí, la Milicia de la Cruz Flechada Húngara de Kosice y 36ª Divisón SS de Granaderos “Dirlewanger” integrada por delincuentes y ex-presidiarios de las cárceles de la Europa del Este.

Fuerzas del Eje:
·Ejército Eslovaco
-1ª División de Infantería
-2ª División de Infantería
-Milicia de la Guardia “Hlinka”
-Fuerza Aérea Eslovaca
·Grupo Alemán “Ohlen”
-82º Regimiento de Granaderos Blindados
-1st Batallón de Instrucción “Volksturm”
-2nd Batallón de Instrucción “Volksturm”
·Grupo Alemán “Junck”
-85º Regimiento Blindado
-13th Batallón Panzergrenadier
-8ª Compañía Anticarro
·Waffen-SS
-14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia”
-18ª División SS de Granaderos “Horst Wessel”
-36ª Divisón SS de Granaderos “Dirlewanger”
-818th Batallón SS de Granaderos Azerí
·Fuerzas Independientes del Eje
-Cruces Flechadas Húngaras
-271ª División de Granaderos
-708ª División de Granaderos
-Regimiento Panzergrenadier “Schill”
-7º Destacamento “Bratislava”
-9º Destacamento “Hannover”
-10º Destacamento “Hamburgo”
-11º Destacamento “Kassel”
-12º Destacamento “Viena”

Movimientos en Banská Bystrica

Bajo el pretexto de combatir a los partisanos del Partido Comunista Esloveno en la región del Bajo Tatras, el 9 de Agosto de 1944 el general Ferdinand Catlos movilizó a un destacamento de tropas liderado por el general Jozef Turanec. Lógicamente como el veterano militar formaba parte de la conspiración, no tardó en advertir a los guerrilleros para que se retirasen previamente de la zona, por lo que en cuestión de horas y prácticamente sin nadie del Gobierno de Bratislava sospechar de su traición, los hombres a su mando se hicieron con el control de Banská Bystrica.

Después de dos semanas, el 22 de Agosto, el Monseñor Jozef Tiso seguía sin dudar de la lealtad del general Ferdinand Catlos, cuando inesperadamente dos compañías del Ejército Eslovaco optaron por desertar, concretamente una en Hiadel y otra en Mostenica, uniéndose ambas a la guerrilla comunista que operaba en las inmediaciones de Prasivá. Aquella fue la señal para que otras unidades imitasen la misma maniobra como las de Nitra y Zvolen, así como otras que colaboraron con los partisanos, entregando armas y municiones a las células de Vinné, Capajev, Humenné, Prasivá, Vrútky, Tatras, etcétera.

Justo unos días antes de materializarse el Levantamiento Nacional Eslovaco se fueron precipitando los acontecimientos porque el 27 de Agosto fueron asesinados en un atentado un diputado del Parlamento de Bratislava y tres militantes del Partido del Progreso Eslovaco. A la jornada siguiente, el 28, un convoy motorizado con diversos oficiales de las naciones del Eje sufrió una emboscada por los partisanos en Surkov, muriendo durante el ataque 32 ocupantes (32 alemanes y 1 húngaro), algunos de los cuales fueron posteriormente rematados en el Hospital de Sklabiña. De hecho aquel mismo día, 5 tanques LT vz 38 manejados por guerrilleros atacaron la guarnición fronteriza de Vrútky, en donde eliminaron a 40 centinelas germanos y volaron 3 camiones, un acontecimiento que forzó al embajador alemán Hans Ludin en Bratislava a solicitar la inmediata entrada de las tropas del Eje en Eslovaquia.

Levantamiento Nacional Eslovaco

A las 9:00 horas de la mañana del 29 de Agosto de 1944, se puso en marcha el Levantamiento Nacional Eslovaco cuando un grupo de oficiales liderados por el general rebelde Ján Golian puso bajo arresto al jefe del Estado Mayor del Ejército Eslovaco. Acto seguido y con la máxima rapidez para evitar una reacción desde el Palacio Presidencial, la guarnición del Ejército Eslovaco en Zilina se sublevó con más de 1.000 soldados al frente del comandante Jozef Dobrovodsky que sacaron a las calles 4 tanques (3 LT vz 38 y 1 Marder III), a los que muy pronto se unieron guerrilleros aislados y voluntarios galos del Partido Comunista Francés.

En cuanto en Bratislava el Presidente Jozef Tiso comprendió que el pronunciamiento militar del coronel Ján Golian era de una magnitud mayor de la esperada, apenas tardó en ponerse en contacto con el Gobierno de Berlín para autorizar la entrada del Ejército Alemán en Eslovaquia que en aquellos instantes se concentraba en la frontera de Moravia. Así fue como a los pocos minutos las tropas alemanas irrumpieron en Zilina, donde el millar de eslovacos rebeldes, viéndose superados por la superioridad numérica y material de sus oponentes, abandonaron la ciudad que fue ocupada por los germanos mientras emprendían la retirada sobre la Carretera de Strecno y el Río Váh, antes de ocultarse en la región montañosa de Turiec y el Bajo Fatra.

Unidad rebelde del Ejército Eslovaco se subleva contra el Gobierno del Monseño Jozef Tiso nada más producirse el Levantamiento Nacional Eslovaco.

La rápida reacción del Ejército Alemán acobardó a muchas guarniciones del Ejército Eslovaco que pretendía sublevarse, tal y como fue el caso del general Ferdinand Catlos, quién muy pronto entendió que la llegada de los alemanes y las escasas fuerzas eslovacas que habían decidido apoyar el golpe de Estado, suponía el fracaso de la sublevación desde el principio. Así fue como a las 19:00 horas de la tarde, se volvió en contra de la rebelión y a través de su colaborador Tido Gaspar, envió un mensaje de apoyo al Gobierno del Monseñor Jozef Tiso y mantenerse fiel a la alianza con Alemania. Ante aquella inesperada traición de quién era el militar más venerado por el pueblo, el coronel amotinado Ján Golian no tuvo más remedio que improvisar y a las 20:00 horas de la noche anunció por radio a todas las unidades que todavía titubeaban que se rebelasen contra el Eje.

Repentinamente la noche del 29 de Agosto de 1944, un total de 29.000 soldados del Ejército Eslovaco se amotinaron en las ciudades Hlohovec, Sered, Nové Mestonad, Váhom, Trencín, Nemsová, Levoca y Neushol, saliendo de sus cuarteles y tomando el control de dichas ciudades con el apoyo de los partisanos que descendieron de los montañas. Sin embargo en otros sectores del país la rebelión fue un fracaso porque en Nitra las 2.000 tropas presentes no obedecieron a los oficiales amotinados y les arrestaron tras ponerse de parte del Eje; mientras que la capital de Bratislava los 900 sublevados fueron reducidos frente al Palacio Presidencial por los 9.000 efectivos leales al Presidente Jozef Tiso y los fusileros de la Guardia “Hlinka”.

A mediodía del 29 de Agosto, los insurrectos del Levantamiento Nacional Eslovaco eran dueños de 20.000 kilómetros cuadrados con 1.700.000 habitantes en el país que se repartían en las siguientes dos grandes áreas: la denominada “VOO-1” al mando del coronel Pavol Kuna con Banská Bystrica, Turiec, Zvolen y el Río Hron; y “VOO-2” al frente del coronel Ladislav Bodicky con Spis y Orava. Básicamente se trataba de unos 29.000 amotinados que debían hacer frente a unos 11.000 soldados gubernamentales, aunque todavía quedaban algo más de 100.000 efectivos indecisos, el equivalente al 70% del Ejército Eslovaco, que según se desarrollasen los acontecimientos tomarían partido por los rebeldes o seguir siendo fieles al Eje.

Guerrilla en Eslovaquia

A las 7:00 horas de la mañana del 30 de Agosto de 1944, la Radio BBC de Londres anunció que una parte de Eslovaquia se había alzado en armas contra las potencias del Eje, exactamente igual que a las 9:00 horas comunicó el coronel Ján Golian desde la emisora local Radio Eslovaquia Libre que difundió la siguiente noticia: “Eslovaquia está en guerra contra Alemania”. Inmediatamente la reacción fue de entusiasmo porque los insurrectos se reforzaron en Banská Bystrica con la llegada de tres brigadas partisanas denominadas “Stalin”, “Jásonik” y “Nálekpa”, además de sumarse a la causa nuevas guarniciones como las dotaciones de las baterías de artillería antiaéreas que se apoderaron de Dubová o un grupo de sublevados que se hicieron con la ciudad de Poprad.

Desgraciadamente la velocidad con la que actuó el Gobierno del Monseñor Jozef Tiso siempre se adelantó a los rebeldes porque a comienzos de la tarde las tropas gubernamentales del Ejército Eslovaco derrotaron a los insurrectos en la localidad de Kezmarok, antes de que aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) destruyesen con sus bombas el edificio de Radio Eslovaquia Libre (dejando incomunicado al coronel Ján Golian). Una vez privados del aparato de propaganda los sublevados, el Presidente Jozef Tiso habló a la nación pidiendo a todas las formaciones del Ejército Eslovaco que se pusieran en contra de los traidores y declarasen su lealtad al Eje.

La entrada masiva del Ejército Alemán en Eslovaquia comenzó a partir del 31 de Agosto tanto desde Kosice en Moravia como de la frontera con Polonia, irrumpiendo el Grupo “Ohler” a través del Valle de Váh que fue ocupado con relativa facilidad después de que los escasos eslovacos fuesen dispersados por los bombarderos en picado Stuka. Aunque durante el avance inicial un tanque eslovaco Marder III oculto entre los raíles de un túnel consiguió destruir tres tanques Panzer IV (dos por los disparos de la torreta y uno volcado en una zanja), al final los alemanes destrozaron al blindado y rindieron a las guarniciones sublevadas de Poprad y Levoca. De hecho el único éxito de los rebeldes lo protagonizó un conjunto de partisanos eslovacos, checos y franceses que detuvieron la progresión germana en Strecno, lo que al menos otorgó tiempo suficiente a la Fuerza Aérea Eslovaca partidaria del golpe de Estado a evacuar 36 aviones hacia la Unión Soviética.

A las 9:00 horas de la mañana del 2 de Septiembre, el general Ferdinand Catlos voló en avión a Banská Bystrica deseoso de volver a cambiar de bando, ya que aunque estaba seguro de la que la insurrección fracasaría, ya era inevitable la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial. No obstante en esta ocasión el coronel Ján Golian no solo rechazó su colaboración al no poder perdonar su anterior postura, sino que además lo arrestó acusado de traidor a la patria. Ni tan siquiera el líder rebelde se dejó convencer por sus argumentos pese a que la situación de los sublevados era realmente crítica, ya que esa misma jornada las tropas del Ejército Alemán coronaron la cima del Alto Tatras, destruyeron cuatro tanques a los amotinados (tres LT vz 38 y un Marder III), capturaron un depósito de 5.000 litros de gasolina en Dubová y se apoderaron de un almacén abandonado en Vetnica con 813 ametralladoras, 40 millones de cartuchos, 62.000 proyectiles de artillería y 112.000 granadas.

El bombardero Junkers Ju 52 de la Fuerza Aérea Húngara que derribó el piloto insurrecto eslovaco Frantisek Cyprich constituyó el último avión abatido por un biplano en la Historia.

Curiosamente aquel día 2 de Septiembre de 1944, dentro del Levantamiento Nacional Eslovaco tuvo lugar un episodio que pasaría a la Historia de la Aviación por constituir el último derribo protagonizado por un biplano. Todo ocurrió cuando un transporte Junkers Ju 52 de la Fuerza Aérea Húngara que sobrevolaba Eslovaquia, fue interceptado por un caza rebelde Avia B-534 de la Fuerza Aérea Eslovaca a los mandos del piloto Frantisek Cyprich. Sin dudarlo un instante, el biplano eslovaco escupió fuego de ametralladora contra el trimotor magiar y lo abatió hasta que el aparato se estrelló contra el suelo, muriendo todo la tripulación salvo un copiloto llamado Nándor Vermes (quién en 1991 se reuniría amistosamente con Frantisek Cyprich).

Paralelamente a las operaciones bélicas en Eslovaquia, la campaña estuvo cargada de crímenes cometidos por los dos bandos, ya fuesen los insurrectos o las fuerzas del Eje. Por ejemplo 5.304 prisioneros fueron asesinados en 211 fosas comunes, concretamente más de 3.000 a manos del Ejército Alemán y otros 2.000 por el Ejército Eslovaco, mientras que otros 15.000 fueron deportados al campo de concentración de Mathausen, sin obviar los civiles ejecutados sumariamente, las 93 aldeas arrasadas por las SS (como Kezmarok con 23 víctimas mortales entre 7 partisanos y 16 aldeanos) y las represalias de los milicianos húngaros de la Cruz Flechada que fusilaron a 530 cautivos y esclavizaron a otros 800. A esta tragedia hubo que añadir las atrocidades de los rebeldes eslovacos que mataron a 2.000 compatriotas acusados de “fascistas” y los pogromos racistas contra las minorías alemanas de los “volksdeutsche”, pues 2.000 germanos étnicos fueron masacrados, entre ellos 187 varones tiroteados en una fosa común durante la Matanza de Sklené.

El 3 de Septiembre de 1942, las tropas del Ejército Alemán ocuparon la estratégica ciudad de Spisská Nová Vis, donde como venganza por la sublevación un total de 275 personas fueron ejecutadas, 110 ciudadanos deportados a campos de trabajo y 44 pueblos incendiados por las Waffen-SS. Aquel mismo día también fueron ocupadas las localidades de Topolcany y Telgárt, siendo en esta última asesinados otros 35 eslovacos (14 militares y 21 civiles) y 260 viviendas calcinadas, aunque a la jornada siguiente, el 4, los partisanos lanzaron un contraataque con el que pudieron reconquistar la población.

La mañana del 4 de Septiembre, las fuerzas del Ejército Alemán tomaron Vrútky que el día 5 fue víctima de una contraofensiva por parte de los guerrilleros eslovacos, los cuales fracasaron en su cometido perdiendo dos tanques Panzer II frente a la aldea, además de serles destruidos otros tres blindados LT-40 a manos de un grupo de bombarderos en picado Stuka que los cogieron por sorpresa durante la retirada cerca de los acuartelamientos de San Martín. A esos reveses militares, también se sumaron los políticos porque el Monseñor Jozef Tiso convocó en Brastislava al Parlamento, logrando plenos poderes de los diputados tras una hábil maniobra del Vicepresidente Otamar Kubala.

El 6 de Septiembre de 1944, el piloto rebelde Frantisek Cyprich de la Fuerza Aérea Eslovaca obtuvo su segunda victoria a bordo de un caza Messerschmitt Bf 109 con el que abatió a un caza alemán Focke Wulf Fw 190. Sin embargo y salvo por este hecho propagandístico, las cosas iban bastante mal para los sublevados porque esa jornada perdieron las ciudades de Batovany y Ruzomberok, viéndose obligados a replegarse hacia el área defensiva situada entre Ostro-Biely y Potok-Vlkolinec, mientras dejaban embolsados atrás a 5.000 soldados que quedaron rodeados por tropas germano-eslovacas en Dolny Kubín. Ante este grave revés encajado, el coronel Ján Golian tuvo que reorganizar el día 10 la distribución de sus fuerzas sobre el país de la siguiente manera: 4.000 en Banská Bystrica, 16.000 en Brezno 10.000, en Zvolen, 5.000 en Kremnica, 4.000 en Turiec, 6.500 en Liptovská Osada y 2.860 voluntarios checos en Badín.

Desde el 10 de Septiembre se intensificó la batalla por el cielo de Eslovaquia con la llegada de 21 cazas La-5 de la Fuerza Aérea Checoslovaca que durante un raid sorpresa sobre el Aeródromo de Piestany destruyeron 10 aviones alemanes aparcados en la pista y dañaron a otros 10. Al cabo de dos días, el 12, el “as” del aire Frantisek Cyprich volvió a distinguirse derribando a un bombardero alemán Junkers Ju 88. Lamentablemente aquellos pequeños triunfos de nada sirvieron porque en tierra el Ejército Alemán arrolló a los insurrectos del Ejército Eslovaco, conquistando el 13 las ciudades de Nováky y Kralovany, además de asegurar todo el Valle de Váh el 15.

Los Estados Unidos se involucraron en el Levantamiento Nacional Eslovaco el 17 de Septiembre cuando una pareja de bombarderos B-17 escoltados por 42 cazas P-51 Mustang aterrizaron en el Aeródromo de Tri Duby para entregar a los rebeldes un cargamento de 8 toneladas de suministros y de paso evacuar a otros 20 pilotos norteamericanos que a lo largo de la Segunda Guerra Mundial habían sido hecho prisioneros (y que los sublevados habían liberado). A los tres días, el 20, una formación de 150 bombarderos B-17 estadounidenses arrojaron sus bombas sobre el Aeródromo de Novy Dvor, pulverizando a 12 aparatos alemanes sobre el asfalto y dañando a otros 29 más. Dos días más tarde, el 22, también la 4ª División de Bombardeo Soviética se unió a la campaña desde el aire porque sobre Krosno lanzó un total de 1.928 paracaidistas y 385 toneladas de vituallas, aunque durante la operación 14 de los aviones fueron derribados (6 del modelo C-47 Dakota y 8 del tipo Li-2).

A medida que avanzaba Septiembre, los rebeldes del Ejército Eslovaco perdieron el control de Sucany y el Bajo Tatras, pero lo compensaron apoderándose del Valle de Hornád, el Monte Javorina y Podlesok que cayó en sus manos el día 24. A raíz de estos éxitos la moral subió entre los insurrectos, ya que tras la movilización de todos los varones de entre 17 y 60 años de edad, la mayoría como auxiliares para cavar trincheras y erigir fortificaciones, se alcanzó la cifra de 37.000 efectivos entre 25.000 soldados, 5.000 voluntarios civiles y 7.000 partisanos (se quedaron lejos de la cantidad de 60.000 prevista), los cuales contaron con un material de 61 cañones, 20 tanques (sin contar otros 20 blindados en reparación) y 20 aviones (18 La-5, un Avia B-534 y un Letov 328).

El declive irreversible para los sublevados del Ejército Eslovaco comenzó el 25 de Septiembre cuando tropas del Ejército Alemán tomaron el estratégico nudo de San Miguel de Turiec, provocando gran cantidad de bajas a los insurrectos. A partir de entonces las fuerzas alemanas avanzaron por el interior de Eslovaquia casi sin encontrar oposición, llegando los voluntarios de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” a recorrer nada menos que 1.500 kilómetros (1.000 a pie y 500 a bordo de camiones) para dejar embolsadas a grandes formaciones partisanas, al mismo tiempo en que Hungría desde su frontera irrumpía en el territorio eslovaco mandando a sus milicias de la Cruz Flechada. Aunque el progreso del Eje quedó frenado provisionalmente el 3 de Octubre en Jalná gracias al fuego pesado del tren blindado “Stefánik” y el día 4 por la intervención del tren “Hurban” entre Maly Sturec y Cremosné, la jornada del 5 los alemanes reanudaron la marcha haciéndose con Sklené y Dolny Turcek, y el 6 conquistando Kremnika.

La desesperación condujo al coronel Ján Golian a solicitar ayuda a Estados Unidos que el día 10 envió una formación de 38 aviones, entre estos 6 bombarderos B-17 escoltados por 32 cazas P-51 Mustang, con 16 toneladas de suministros y 20 agentes occidentales de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), los cuales recogieron en el viaje de regreso a Londres a una misión militar del Ejército Eslovaco. Tampoco la Unión Soviética desoyó al socorro porque mandó como refuerzo a bombarderos B-25 Mitchell con 253 toneladas de suministros, resultando derribado uno de los bimotores por el fuego de baterías antiaéreas. Lamentablemente la superioridad de la Fuerza Aérea Alemana era cada vez manifiesta, por lo que lo que los 21 cazas supervivientes de la 1ª Fuerza Aérea Checoslovaca optaron por abandonar Eslovaquia y regresar de vuelta a la URSS.

Un oficial eslovaco recluta como medida extrema a jóvenes partisanos inexpertos para intentar revertir la mala marcha del Levantamiento Nacional Eslovaco.

De forma inesperada el 12 de Octubre, la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca lanzó un contraataque local con el que recuperó Jalná, aunque en seguida el éxito se difuminó cuando el 818th Batallón SS de Granaderos Azerí, formado por musulmanes voluntarios de Azerbayán liderados por el líder islámico Harun Al-Rashid, aplastó a una unidad eslovaca rebelde a la que arrebató la localidad de Myjava a costa de sufrir unas 200 bajas. Aquella última conquista coincidió en el tiempo con la noticia acerca de la victoria del Ejército Alemán sobre el Ejército Rojo en la Batalla de Dukla al oeste de Ucrania, algo que dejó bien claro que la Unión Soviética no tendría capacidad para socorrer al Levantamiento Nacional Eslovaco.

El 18 de Octubre de 1944, las fuerzas del Eje conformadas por 56.000 efectivos entre 48.000 soldados alemanes y 8.000 eslovacos gubernamentales, desencadenaron la ofensiva final contra Eslovaquia, atacando las formaciones acorazadas en vanguardia que ocuparon Kuprina destruyendo 39 tanques de los sublevados entre los que había 27 LT vz 38, 5 LT vz 35, 4 Marder III y 3 Panzer III. Al día siguiente, el 19, los germanos y sus socios eslovacos recuperaron el control de Chyzné, Rimavská Baña y Babiná; mientras que el 20 combatientes de las SA adscritos la 18ª División SS de Granaderos “Horst Wessel” se hicieron con Revúca y Muráñ, el 21 con Cervená Skala, Telgárt y Tivosec, y el 22 Pliesovce y Sása. Casi simultáneamente los ex-presidiarios y delincuentes de la 36ª División SS de Granaderos “Dierlewanger” aniquilaron a los partisanos del Valle de Bacpal, coronaron la cima del Monte Ploská de 1.532 metros de altura y tomaron los pueblos de Biely Potok y Brezno; al mismo tiempo en que la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” se apoderaba de los enclaves de Biela, Zvolen, Andres, Hronec y Chadza, además de dedicarse los voluntarios ucranianos a la limpieza antiguerrillera de la comarca rural de Brezno. Sin embargo el mayor éxito de la operación se materializó el 26 después de que soldados del Ejército Alemán y milicianos húngaros de la Cruz Flechada cerraron el Paso de Kordíky, dejando embolsadas a numerosas unidades eslovacas y enteramente a la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca.

Conclusión

El asedio a Banská Bystrica, último bastión de los rebeldes del Ejército Eslovaco, comenzó el 27 de Octubre de 1944 con muy pocas expectativas para los sitiados, ya que todos sabían que se enfrentaban a la destrucción de su causa, incluyendo el coronel Ján Golian que comenzó a dialogar con el Gobierno del Monseñor Jozef Tiso. Así fue como al cabo de veinticuatro horas de negociaciones, a las 4:00 horas del 28 de Agosto, justo después de haber huido algunos de los sublevados hacia las montañas para unirse a la minúscula resistencia del Partido Comunista Eslovaco, soldados del Ejército Alemán y de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia” entraron victoriosos en la ciudad de Banská Bystrica.

La Junta Nacional Eslovaca sufrió 50.000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, incluyendo 12.000 prisioneros (38.700 en manos gubernamentales, 10.000 en las alemanas y 1.300 en húngaras), así como unas pérdidas materiales de 48 tanques, 2 trenes blindados y 15 aviones (todos soviéticos), además de serles capturados por el enemigo un lote de 80 cañones, 600 vehículos, un tren blindado y 2.800.000.000 coronas de oro del tesoro bancario de Bratislava.

El Eje sufrió 10.000 bajas entre muertos y heridos sumando alemanes, eslovacos gubernamentales, húngaros, ucranianos o azerís, además de unas pérdidas materiales de 3 tanques destruidas y 24 aviones derribados (23 alemanes y 1 húngaro).

Después del fracaso del Levantamiento Nacional Eslovaco, condenado desde el principio debido a la falta de apoyo dentro del Ejército Eslovaco, los principales responsables fueron ejecutados por orden del régimen del Partido del Pueblo Eslovaco, entre ellos el coronel Ján Golian, el general Stefan Jurech y el antiguo Primer Ministro Alexander Mach. A partir de entonces Eslovaquia permanecería leal a la causa del Eje hasta que tras una cruenta campaña fue conquistada por la Unión Soviética en la primavera de 1945 y reunificada con Chequia al final de la Segunda Guerra Mundial. A raíz de aquella pérdida de soberanía, Eslovaquia tendría que esperar la caída del comunismo para separarse definitivamente de Checoslovaquia y volver a obtener la independencia en 1992.

 

Bibliografía:

-Santiago Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial (II). “La guerra en Eslovaquia”, Revista Serga Nº18 (2002), p.45-55
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Revuelta en Eslovaquia”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.754
-http://en.wikipedia.org/wiki/Slovak_National_Uprising